MEDITACIÓN DIARIA El temor en la adversidad Ríndase al Señor, y deje que Él cumpla sus propósitos a través de las pruebas.
6 de mayo de 2022
Salmo 56
Es imposible vivir en este mundo sin enfrentar alguna vez dudas, confusión o temores. La Palabra de Dios no descarta estas preocupaciones. En cambio, nos dice qué hacer cuando tenemos miedo. La mejor respuesta es reconocerlo ante el Señor y confiar en que Él resolverá la situación de acuerdo con su voluntad y su tiempo.
Muchas personas quieren responsabilizar de sus problemas a cualquiera que no sea Dios; eso es porque no pueden conciliar por qué el Dios bueno permitiría su situación. De lo que no se dan cuenta, es que el Señor es soberano sobre todo, incluyendo los acontecimientos de la vida de cada creyente. E incluso las dificultades tienen un propósito en su plan. Pueden ser herramientas para fortalecer nuestra fe y hacernos madurar espiritualmente. Cuando elegimos confiar al Señor nuestros temores e incertidumbres, se nos promete un resultado mejor que cualquier cosa que pudiéramos haber ideado nosotros mismos (Pr 3.5, 6).
Si usted está pasando por una dificultad, Salmo 56.8 (NTV) dice: “Tú llevas la cuenta de todas mis angustias”, e incluso en todas esas circunstancias Él está a su favor. Ríndase al Señor, y deje que cumpla sus propósitos a través de las pruebas. Cuando confiamos en Dios, no tenemos motivos para tener miedo.
La represa de la Grande Dixence (en los Alpes suizos) mide 285 metros de altura y 200 metros de grosor en la base. Permite acumular una gran cantidad de agua: ¡400 millones de metros cúbicos que provienen de 35 glaciares! Hace algunos años producía el 20% de la energía consumida en Suiza. Al visitar las instalaciones de la represa, pensé: toda esta agua podrá ser convertida en energía en las turbinas solo si se abren las válvulas.
Esta obra extraordinaria, fuente de tanta energía, me recuerda el poder de Dios que siempre está disponible para el creyente. Pero es necesario abrir las válvulas, para que los obstáculos que tan a menudo nos paralizan, desaparezcan. Los obstáculos son numerosos, por ejemplo, una mala conciencia. Dios, quien es santo, no puede manifestarnos su bendición y su poder si en nuestras vidas toleramos el mal (mentira, orgullo, conducta inmoral…).
El poder de Dios también puede ser limitado si hago de mí mismo el centro de todo. Dios no lo pondrá a nuestra disposición para satisfacer nuestro egoísmo. Demos a Jesucristo el primer lugar, pensemos en sus intereses. Vivamos para él y pongámonos al servicio de los demás. Entonces nuestras expectativas estarán más acordes con su voluntad, nuestras oraciones más eficaces, y veremos intervenir su poder.
No pensemos que nuestra falta de competencia es una discapacidad; al contrario, reconozcamos la poca fuerza que tenemos para decir, como el apóstol Pablo: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10).
MEDITACIÓN DIARIA El amor imposible hecho posible El Espíritu Santo que habita en nosotros obra para producir su fruto.
5 de mayo de 2022
Gálatas 5.13-23
Cristo dijo que los dos mandamientos más grandes son estos: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22.37-39). ¡Qué tarea tan abrumadora!
Con nuestras propias fuerzas, encontraremos que tener éxito en esto está más allá de nuestro alcance, pero el Señor ha provisto una manera para que los cristianos logremos lo imposible. El Espíritu Santo que habita en nosotros obra para producir su fruto (Gn 5.22, 23). La primera cualidad mencionada es el amor, y las ocho restantes son, en realidad, descripciones de cómo se expresa.
El amor no se produce esforzándose más por mostrar buena voluntad hacia alguien que es irritante o con quien es difícil llevarse bien. En vez de eso, piense en el proceso más como si fuera la savia que corre a través de una rama en una vid. De manera similar, el Espíritu fluye a través de nosotros, produciendo el amor de Dios, para que podamos expresarlo a Él y a los demás.
Cada vez que demostramos bondad, paciencia o gentileza es obra de Dios, no nuestra. Incluso la adoración que le ofrecemos no es algo que producimos en nuestro corazón sin su ayuda. Aunque el mandato de amar es abrumador, la gracia de Dios lo hace posible.
Al venir a la tierra Jesús, el Hijo de Dios, vivió como un hombre. Y en esta condición humana, tomada voluntariamente, su confianza en Dios fue absoluta. El primer hombre, Adán, dudó de Dios, pero la confianza de Jesús fue perfecta hasta la muerte, para la gloria de Dios.
A continuación están unas cosas en que Jesús confió:
– en el poder de Dios: Afirmó a sus discípulos: “Todas las cosas son posibles para Dios”, y los animó: “Tened fe en Dios”. En Getsemaní, antes de la crucifixión, lo escuchamos orar: “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti” (Marcos 10:27; 11:22; 14:36).
– en la sabiduría de Dios: Frente al sacrificio que le costaría la vida, depositó su confianza en la sabiduría de su Padre, y dijo: “Padre mío… no sea como yo quiero, sino como tú… hágase tu voluntad” (Mateo 26:39, 42).
– en su amor: Oró a su Padre diciendo: “Los has amado a ellos como también a mí me has amado… me has amado desde antes de la fundación del mundo… para que el amor con que me has amado, esté en ellos” (Juan 17:23-26). El amor de su Padre era su gozo, su fuerza y su sostén, durante todos los sufrimientos de su vida en la tierra.
Jesús nos mostró que Dios era digno de toda confianza. Y Dios lo resucitó y lo glorificó.
Cristianos, sigamos su ejemplo y nunca dudemos del poder, la sabiduría y el amor de nuestro Dios. ¡Esta es la mejor manera de agradarle!
Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.
Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría
Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo vía radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.
Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.
Por la gracia de Dios esperamos proveer contenido bíblico y confiable en más idiomas y alcanzar al mundo con el mensaje de la Palabra de Dios.
Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: La ansiedad.
La ansiedad parece que va en aumento en el mundo hoy. Según una organización de salud: «Los trastornos de ansiedad son la enfermedad mental más común en los Estados Unidos». Los estudios han indicado que la ansiedad ha ido en aumento incluso entre adolescentes en los últimos años. Hace solo dos años, Barnes & Noble, una de las cadenas de librerías más grandes del mundo, anunció que las ventas de libros que tratan sobre la ansiedad habían aumentado un 25%. Todo esto fue antes del inicio de la reciente pandemia. Sin duda, la ansiedad ha aumentado aún más durante este último año.
Tengo un recuerdo de infancia de alguien que decía sobre mi padre: «Oh, él se preocupa por todo». Lo expresó de una manera alegre, medio en broma. Sin embargo, era cierto. Mi papá se preocupaba por todo. Después de que mi abuelo vendió el negocio familiar, mi padre se dedicó a iniciar su propio negocio desde cero. Era un trabajo difícil y exigente que consumía su tiempo y atención. Su negocio tuvo mucho éxito, pero esos años también fueron muy estresantes. Todo esto se sumaba a su preocupación por sus seis hijos. Como pastor con seis hijos, soy similar a mi padre. También lucho contra la preocupación: por mis hijos, por mi rebaño y, con frecuencia, por el enorme peso de mis responsabilidades.
Según la Escritura, la ansiedad es un asunto serio. Jesús ordenó a Sus discípulos: «No os preocupéis por vuestra vida» (Mt 6:25). De manera similar, Pablo escribió: «Por nada estéis afanosos» (Flp 4:6). Estos versículos no pretenden ser consejos reconfortantes, en el sentido de «todo va a estar bien». Son mandatos bíblicos; quebrantarlos, en consecuencia, es pecado.
Sin embargo, la Escritura no presenta toda ansiedad como pecaminosa. El apóstol Pablo, en su rol pastoral, experimentó una especie de ansiedad correcta. Escribió a los corintios que, además de las otras dificultades que enfrentó, «Está sobre mí la presión cotidiana de la preocupación por todas las iglesias» (2 Co 11:28). La palabra griega traducida como «preocupación» aquí es la forma sustantiva del verbo «estar afanado» que Pablo usa en Filipenses 4:6, citado anteriormente. Sin embargo, como Pablo lo describe a los corintios, no es una ansiedad pecaminosa la que él tiene, sino más bien una ansiedad piadosa y amorosa.
De hecho, a lo largo de la Escritura, vemos formas contrastantes de ansiedad: una que es apropiada y correcta, y otra que es contraria a la voluntad de Dios. En efecto, el Nuevo Testamento usa las mismas palabras griegas para ambos tipos de ansiedad. Pablo usa el mismo verbo griego que se encuentra en Filipenses 4:6 (también usado en Mateo 6:25) cuando escribe que el cuerpo de Cristo debe estar unido en el «cuidado» (o «ansiedad», «preocupación») unos por otros (1 Co 12:25). Del mismo modo, Pablo recomienda a Timoteo a la iglesia de Filipos como alguien que, más que cualquiera de los colaboradores de Pablo, está «sinceramente interesado» (o «ansioso») por el bienestar de ellos (Flp 2:20).
La mayoría de nuestras ansiedades pecaminosas están vinculadas a preocupaciones válidas. Es correcto hacer bien tu trabajo, mantener a tu familia, cuidar de tus hijos, cumplir con los deberes que Dios te ha llamado a realizar. Debemos preocuparnos por todos esos asuntos. La pregunta es: ¿cuándo estas preocupaciones válidas se vuelven pecaminosas? ¿Cuándo el interés piadoso se convierte en una preocupación impía?
Hasta cierto punto, podríamos decir de la ansiedad lo que la famosa frase de un juez expresó sobre la pornografía. No pudo definirla, observó, «pero la reconozco cuando la veo». Sabemos lo que es la preocupación o la ansiedad pecaminosa porque la hemos experimentado. Conocemos sus indicios: manos sudorosas, palpitaciones, incapacidad para relajarse o mantener la calma, la sensación de tener un gran peso en el pecho, pérdida de sueño y una serie de otros síntomas. Pero ¿qué hace que la ansiedad pecaminosa sea pecaminosa?
Un buen lugar para comenzar es con la historia de Jesús, María y Marta en Lucas 10:38-42. Jesús está en la casa de María y Marta. Marta está ocupada sirviendo a los invitados y muy probablemente preparando una comida. María, por otra parte, está sentada a los pies de Jesús escuchando Su enseñanza. Marta se exaspera y le dice a Jesús que le diga a María que la ayude. Pero Jesús le responde: «Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada» (vv. 41-42). Marta se obsesionó con lo bueno y perdió de vista lo mejor. Ella estaba trabajando mucho sirviendo a Jesús, pero quitó su enfoque de Jesús.
En resumen, esta es la ansiedad pecaminosa. Es estar consumidos con preocupaciones legítimas mientras quitamos nuestros ojos de Jesús. En otras palabras, la ansiedad pecaminosa pone las preocupaciones y responsabilidades terrenales por encima de Cristo. Ocupan el primer lugar; Cristo ocupa el segundo lugar.
Charles Spurgeon escribió sobre Marta: «Su falta no fue que sirviera. El servir le viene bien a todo cristiano. Su falta fue que se “distrajo con mucho servicio”, por lo que se olvidó de Él y solo recordaba el servicio». El verbo griego traducido como «se preocupaba», en el versículo 40, significa estar apartado de alguien o algo y tener nuestra atención dirigida a otra cosa. También significa, como define un diccionario griego, «llegar a estar… bastante ocupado, sobrecargado».
La preocupación pecaminosa es el resultado de estar apartado de Cristo, dando lugar a llevar cargas innecesarias. Por eso Pablo exhorta a los filipenses: «Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús» (4:6-7). Cuando aumenten las cargas de tus preocupaciones terrenales, ve a Dios en oración y súplica, así como también con acción de gracias, para vencer la ansiedad y conocer la paz que viene de Dios.
La preocupación pecaminosa es el resultado de quitar nuestros ojos de Cristo buscando o sirviendo las cosas equivocadas. Jesús nos dice en el clásico pasaje bíblico sobre la preocupación que busquemos primero el reino de Dios y Su justicia, y Dios a su vez nos añadirá todo lo que necesitamos (Mt 6:33). El problema es que a menudo nos preocupamos más por construir nuestros propios pequeños reinos que el de Dios. Es imposible, como dice Jesús, servir a Dios y al dinero, o a Dios y a cualquier objeto terrenal (v. 24). Tratar de hacerlo conduce inevitablemente a una ansiedad pecaminosa. No es de extrañar que en nuestra era cada vez más secular, que se ha alejado de Dios, esa ansiedad vaya en aumento.
La preocupación pecaminosa también es el resultado de no confiar en Dios como debemos. Jesús se refiere a los que se preocupan como aquellos de «poca fe» (Mt 6:30). Somos salvos por fe y vivimos por fe. Nuestra salvación no depende de la fuerza de nuestra fe sino del objeto de nuestra fe; y aun así, siempre podemos crecer en nuestra fe. Jesús nos dice que miremos a las aves y cómo Dios las cuida recordándole a Sus discípulos que son de mucho más valor que las aves (v. 26).
Esto no significa que no hagamos nada y esperaremos a que Dios provea para nuestras necesidades. Las aves no están con sus alas cruzadas y bocas abiertas esperando que Dios les dé alimento. Estamos llamados a trabajar en esta vida. Incluso se nos dice: «Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma» (2 Tes 3:10). Dios creó al hombre para que trabajara arduamente. Incluso a menudo, la preocupación proviene de no trabajar como debiéramos.
Vivir por la fe tampoco significa que no debamos hacer planes para el día de mañana. Jesús nos dice que no estemos ansiosos por el día de mañana, sino que nos enfoquemos en los deberes de hoy. Sin embargo, eso no significa que no debamos planificar para el mañana. Dios quiere que seamos planificadores, especialmente para proveer para el futuro. Vemos un ejemplo de esto en los preparativos de José para la llegada de la hambruna (Gn 41; cf. Pr 6:6-8; 16:9; Lc 14:28-32). El llamado a no estar ansiosos por el día de mañana es un llamado a ser fieles en lo que Dios nos ha llamado a hacer hoy, sabiendo que Dios tiene el futuro en Sus manos soberanas y misericordiosas.
«Una sola cosa es necesaria» (Lc 10:42). Este es un buen recordatorio en nuestro mundo demasiado ocupado y distraído. Dios claramente llama a Su pueblo a diferentes deberes y llamados. Sin embargo, una sola cosa es necesaria. El salmista lo expresa de esta manera: «Una cosa he pedido al SEÑOR, y esa buscaré: que habite yo en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR, y para meditar en su templo» (Sal 27:4). Pablo lo describe de esta manera: «Una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús» (Flp 3:13-14). En las ocupaciones de la vida diaria, mantengamos nuestros ojos en Cristo, busquemos a Cristo, busquemos Su reino, y Él nos dará paz.
Publicado originalmente en Tabletalk Magazine. William B. Barcley El Dr. William B. Barcley es el ministro principal de la Iglesia Presbiteriana Gracia Soberana en Charlotte, Carolina del Norte, profesor adjunto de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Reformado y autor del libro “El secreto del contentamiento”.
MEDITACIÓN DIARIA Amor supremo Cuando nos presentemos ante Cristo para ser juzgados por nuestras obras, cualquier acción realizada por razones egocéntricas no será considerada digna de recompensa.
El pasaje bíblico de hoy se conoce como el capítulo del amor. Es interesante que Pablo no haya dado una definición del amor, sino descrito su importancia y su expresión.
Este tipo de amor no es de origen humano; viene de nuestro Padre celestial y es parte de su naturaleza (1 Jn 4.16). Lo que describe el apóstol es un amor altruista que actúa a favor de otra persona. El deseo de Dios es transformar a todos los creyentes a la imagen de Cristo (Ro 8.29). Y somos más como Él cuando cuidamos los unos de los otros.
Los primeros tres versículos de 1 Corintios 13 son una advertencia. Sin la motivación del amor, todas nuestras buenas obras, incluyendo el servicio al Señor, no nos beneficiarán en nada. A los ojos de Dios, un espíritu amoroso es más importante que palabras impresionantes, conocimiento, fe, generosidad y sacrificio. Cuando nos presentemos ante Cristo para ser juzgados por nuestras obras, cualquier acción realizada por razones egocéntricas no será considerada digna de recompensa.
Todos estamos ciegos hasta cierto punto con respecto a nuestros motivos, por lo que puede ser difícil discernir por qué servimos a Dios o hacemos buenas obras. Ore para conocer las intenciones ocultas de su corazón, y pídale al Señor que sustituya cualquier motivación egocéntrica con la manera en que Él ama.
Le dijo uno de la multitud (a Jesús): Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia.
El tema de la repartición de las riquezas siempre es actual. Se trata de un problema grande y permanente, ya sea entre los miembros de una familia, entre las clases sociales o entre los pueblos del planeta. Pero nosotros los cristianos, ¿debemos tomar partido por uno u otro, en esta competencia por tener más que los demás?
Quizás hoy diríamos al Señor de esta manera: “Maestro, ves que mi vecino vive en el lujo, dile, pues, que comparta conmigo”. Pero la respuesta del Señor seguiría siendo la misma: “¿Quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?”.
¿Esto significa que el Señor aprueba la injusticia? De ninguna manera, pero por el momento su objetivo no es establecer la justicia en la tierra. Jesús no vino para juzgar, sino para salvar. Pero cuando venga para juzgar a los vivos y a los muertos (2 Timoteo 4:1), ¿quién escapará? Hoy es el día favorable para escuchar su llamado y aceptar su gracia.
Aunque era el dueño de todo, Jesús vivió en la pobreza, para que por medio de su pobreza nosotros fuésemos enriquecidos (2 Corintios 8:9). ¿Con qué riqueza? El Señor ofrece gratuitamente el perdón de los pecados y la vida eterna a todo el que cree en él. La gran riqueza del creyente es conocer al Señor Jesús.
“Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada; y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas” (Proverbios 13:7).
“Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores” (Salmo 37:16).
Aliento para Padres en Nuestra Cultura Sexualmente Confusa Por Carl Trueman
3 Consejos En primer lugar, sé consciente de que los niños están siendo influenciados y no sólo a través de las aulas. Viene a través de YouTube. Viene a través de TikTok. Viene a través de las redes sociales. Por lo tanto, sean conscientes. Este es un mundo muy diferente al que existía hace cinco o diez años, cuando mis propios hijos estaban todavía en la universidad. El mundo se ha transformado y las influencias en la vida de nuestros hijos son omnipresentes, profundas y poderosas. Seamos conscientes de ello.
En segundo lugar, mantén las líneas de comunicación abiertas con tus hijos. No se gana nada cortando la comunicación con tus hijos. Si tú no hablas con ellos, alguien lo hará. Así que mantén las líneas de comunicación abiertas.
En tercer lugar, sé consciente de que probablemente piensen de forma muy, muy diferente a como tú lo haces. En los últimos 10-15 años se ha producido un cambio radical en la forma en que los jóvenes entienden la identidad, la política sexual, etc. Sé consciente de ello y prepárate para darte cuenta de que no piensan de la misma manera que tú.
Además, nunca hay que perder la esperanza. Cuando pienso en la crianza de los hijos en general, mi mente se dirige a menudo al segundo ladrón en la cruz. Si recuerdas, es el que se arrepiente en el último momento. Y está muy claro que sabe bastante de teología. Sabe que Dios es santo. Sabe que es un pecador. Sabe que Jesús está muriendo una muerte inmerecida ese día. Y lo más importante de todo, hace esa sorprendente declaración: «Señor, acuérdate de mí cuando vengas a tu reino».
Se da cuenta de que Jesús va a inaugurar su reino pasando por la muerte, no escapando de ella. Cuando me enfrento a padres que luchan con hijos que se han alejado, siempre les señalo al segundo ladrón y les digo: ¿Cuándo aprende el segundo ladrón estas cosas? Es posible que Dios se lo haya metido en el cerebro cuando está colgado en la cruz, pero el texto no nos lo dice. Y si el texto no nos dice que debemos buscar razones más mundanas, bueno, creo que lo que sucedió fue que ese joven fue bien enseñado cuando era pequeño. Sus padres le enseñaron bien. Le enseñaron la palabra de Dios.
Yo les diría a los padres cuyos hijos tienen dificultades o cuyos hijos se han alejado y quizás están profundamente inmersos en formas de vida inmorales, no se desesperen. Si le enseñaste bien a tu hijo, entonces el Señor todavía puede usar lo que le enseñaste en el momento apropiado para traerlo de vuelta. Así que no te desesperes.
Esa sería mi palabra. Mantén las líneas de comunicación abiertas, ora las promesas y no desesperes.
Carl R. Trueman is autor de Strange New World: How Thinkers and Activists Redefined Identity and Sparked the Sexual Revolution.