No se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones.
– En el ámbito de la religión, cada uno tiene su propia verdad, por lo tanto, ¡no hay verdad sobre Dios! -dijo un joven.
El predicador le respondió: -¿Quiere decir que cada persona puede escoger lo que cree, y que no hay verdad absoluta? ¿Lo afirma?
– ¡Eso es exactamente, y lo afirmo!
– Pero, ¿no ve que hay una contradicción en lo que dice? ¡Usted afirma categóricamente algo y al mismo tiempo dice que no hay una verdad absoluta! Si no hay una verdad, no puede afirmar nada. En realidad, hay una verdad absoluta, y usted tiene que buscarla; es su responsabilidad. R.W.
Hay una única verdad sobre Dios, independientemente de las opiniones humanas sobre este tema. Esto no significa que debamos rechazar a los que piensan diferente a nosotros, sino que debemos buscar la verdad y creerla.
¿Cómo encontrar la verdad con respecto a Dios? Aceptando simplemente lo que Dios nos reveló, sin perdernos en reflexiones arduas. Basta con escuchar el testimonio que Dios dio de sí mismo. Él se reveló en la Biblia, y nos conviene leerla, porque es la Palabra de Dios, la verdad absoluta. También se reveló enviándonos a su Hijo Jesucristo, “el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). La verdad de lo que Dios es nos sobrepasa totalmente. Incluso leyendo la Biblia solo podemos captar parcialmente lo que él es. Pero la verdad sigue siendo única, maravillosa: “Dios es luz”; “Dios es amor” (1 Juan 1:5; 4:8).
Según investigaciones, la psicología es comúnmente la disciplina de estudio con más profesores ateos.[1] Este no es un dato difícil de creer, pero sí es un dato que se presta a ser mal representado. A menudo en círculos cristianos encontramos comentarios que promueven al rechazo abierto y completo de la psicología. Es cierto que debemos ser sospechosos de cualquier enseñanza cuya cosmovisión sea incorrecta, pero de manera similar la Escritura nos enseña que hay cierta nobleza en comparar todos los conocimientos a la luz de los principios de la palabra de Dios (Hch. 17:11). ¿No puede un cristiano aprender de un biólogo, médico, o psicólogo ateo? El espíritu cristiano no debe rechazar sin antes analizar, porque el amor todo lo cree (1 Co. 13:6). El llamado del cristiano es, entonces, a juzgar con juicio justo, conforme a las evidencias.
¿Para qué sirve la psicología? En pocas palabras, la psicología es el estudio científico de la conducta y los procesos mentales que le acompañan. Debido a la complejidad humana, la psicología se divide en docenas de ramas interrelacionadas. En sentido general la Psicología tiene 4 metas que energizan sus avances: Describir la conducta observada; Explicar lo observado y su relación con diversos factores; Proponer teorías que puedan predecir futuros resultados, y; Proponer métodos que ayuden a modificar los trastornos o disfunciones hacia formas más deseables.
El resultado más común es que las evidencias que serán analizadas no serán distintas solo porque el analista sea cristiano. Evidencia de esto lo tenemos en el libro de Proverbios. Los proverbios sirven de ejemplo bíblico para mostrar los beneficios que podemos obtener luego de observar y estudiar la conducta humana. Muchos de los proverbios que encontramos en la Biblia no son mandatos, sino sabias conclusiones a la conducta observada que pueden ser identificadas por personas a quienes Dios en su gracia común les haya dado la sensibilidad o el talento para hacerlo. Por esa razón, no debe sorprendernos cuando encontramos en Proverbios mucho sentido común para todos los hombres y que en la historia otros hombres con sabiduría humana hayan alcanzado similares conclusiones sin influencia del conocimiento bíblico. Por ejemplo: “¿Has visto un hombre diestro en su trabajo? Estará delante de los reyes” (Prov. 22:29a) es sabiduría divina; “Quien bien come bien trabaja” es un refrán popular.
El conocido psicólogo Dr. Hobart Mowrer, ateo y suicida, que en su momento fue presidente de la asociación de Psicología Americana, fue de gran ayuda, rechazando la teoría de que los trastornos libraban a los pacientes de responsabilidad.[2] El Dr. J. Davies es uno de los profesionales seculares modernos que a manera de crítica han admitido que “muchos en vez de tener baja autoestima están plagados de amor propio y no son capaces de amar a otros”.[3] Todos podemos beneficiarnos de los estudios de la psicología. No obstante, cuando tratamos el tema de las causas, conclusiones fundamentales, o métodos de cambio, no debe sorprendernos que a menudo las interpretaciones estén significativamente inclinadas por los prejuicios seculares.
Consejería bíblica vs. Psicología secular La diferencia distintiva de la consejería bíblica y la psicología secular se resumen en una palabra: “corazón”. La psicología rechaza el concepto de que el ser humano fue creado a la imagen de Dios, es decir, que fuimos diseñados por Dios, para funcionar a la manera de Dios, para los propósitos de Dios, y que en el centro de todo encontramos el corazón. Para la ciencia secular, el corazón no es más que el asiento de las emociones, pero las Escrituras muestran el corazón como el centro de control moral y de motivación de la persona. La Escritura usa la palabra corazón para incluir los pensamientos, las emociones, las decisiones, la conducta, las conversaciones, los deseos y todas las demás cosas en la vida de una persona. Por esa razón, cuando Dios habla de cambiar nuestras disfunciones, o pecados, lo define en términos espirituales, y nos provee de las buenas noticias de que nos dará un nuevo corazón (Ez. 36:26).
El conocimiento secular asume que para tener buenas interpretaciones y conclusiones no se puede incluir a Dios y sus enseñanzas como parte de los factores fundamentales. Esa premisa es exactamente lo que cataliza sus errores más comunes. Por ejemplo:
Asumen que la naturaleza humana es básicamente buena o no aceptan de que tenga una inclinación natural hacia el mal. Promueven que las personas tienen la respuesta a sus problemas dentro de sí mismas. Algunos proponen que la clave para entender y corregir las actitudes y acciones de una persona yace en alguna parte de su pasado. Indican que los problemas de los individuos son el resultado de lo que alguien les ha hecho. Enseñan que los problemas humanos pueden ser puramente psicológicos en su naturaleza, sin relación con ninguna condición espiritual. Asumen que la palabra de Dios no tiene nada que ofrecer para los problemas profundamente arraigados y que solo los puede resolver un profesional mediante el uso de terapia. Promueven que la guía Cristo-céntrica de las Escrituras, la oración y el Espíritu Santo son recursos inadecuados y simplistas para solucionar ciertos problemas. Ignoran las causas fundamentales y le llaman causas a muchos factores circunstanciales. Sus metas están definidas por los deseos de la sociedad, no lo que honra al Creador. En sentido general la psicología secular no define metas más allá de cambios observables en la conducta. En cambio, la consejería bíblica aspira ser fiel al diseño de Dios, sabiendo que sin un corazón que anhele a Dios sobre todas las cosas, es imposible agradar a Dios (Heb. 11:1-6). Un cambio real, significativo y duradero necesita la gracia de Dios que fue comprada con la sangre de Jesús, y que llega a los pecadores por medio de un cambio en el corazón.
¿Qué hago si soy psicólogo o estudiante de psicología? ¡Maneja con precaución! El Dr. Sam Williams, profesor de Consejería en el Southeastern Baptist Theological Seminary recomienda que si no eres hábil en el pensamiento crítico y en el conocimiento bíblico, teológico y apologético, serás absorbido, y terminarás funcionando principalmente como un psicólogo que también es cristiano, y no como uno que principalmente es cristiano y que también es psicólogo. Sin embargo, si estás preparado para asumir el reto, habla con tu pastor. Si quieres ser misionero en un ambiente académico hostil, mi recomendación sería que por cada hora de clase o libro de psicología, estudies un libro de teología, uno de consejería Bíblica y uno de apologética o cosmovisión cristiana.
[1] Neil Gross, Sociology of Religion, p 70, 2009
[2] Larry Crabb, Effective Biblical Counseling & Basic Principles of Biblical Counseling.
[3] J. Davies, “The Importance of Suffering: The Value and Meaning of Emotional Discontent”, citado en Reflexiones sobre la Fe y el Sufrimiento: Caminando Con Dios en medio del Sufrimiento de Dr. Tim Keller.
Crédito de imagen: Lightstock.
Oskar Arocha es Ingeniero Agrónomo, y posee una maestría en Estudios Teológicos (M.T.S.), del Seminario Bautista Reformado, en Carolina del Sur. Conoció al Señor en el año 1981, y fue ordenado como diácono en el año 2006, en la Iglesia Bautista de la Gracia. A lo largo de su caminar con Cristo, Oskar ha servido como líder de jóvenes, coordinador de eventos de parejas, director de alabanza, y otros ministerios más.
MEDITACIÓN DIARIA El propósito de Dios en nuestras dificultades Debemos creer en las promesas de Dios, incluso si nuestras circunstancias nos aturden.
Génesis 37
Todos pasamos por temporadas difíciles. Cuando sufrimos, ¿de qué podemos estar seguros? De que…
DIOS ESTÁ CON NOSOTROS EN NUESTROS PROBLEMAS. Él nos da lo que necesitamos, ya sea su amor y su fortaleza, una sensación de seguridad, o el entendimiento de que no estamos solos. Cristo sabe lo que es sufrir, ser rechazado y perder a un ser querido. Él comprende las tentaciones y los obstáculos que enfrentamos. Además, nos ayuda (Sal 68.19) y ofrece paz para nuestro corazón herido. El Dios que camina con nosotros no está limitado por nada (Mt 19.26), por lo que no hay razón para temer.
DIOS TIENE UN PROPÓSITO AL PERMITIR TIEMPOS DIFÍCILES. En el libro de Génesis, José no podía ver las intenciones de Dios cuando sus hermanos estaban conspirando contra él —y nosotros tampoco, la mayor parte del tiempo. Pero José conocía el carácter del Señor, y confió en Él a través de las muchas pruebas que se le presentaron. Y la fe de José fue recompensada cuando rescató a su familia (Gn 45.1-8).
Estamos llamados a tener fe. Eso significa que debemos creer en las promesas de Dios, incluso si nuestras circunstancias nos aturden. Cuando los problemas le rodeen, recuerde que Dios nunca le dejará ni le desamparará (He 13.5), y sus buenos propósitos siempre se cumplirán (Is 14.27).
El pecado es una elección de situarnos en el lugar de Dios y esa es la peor desición que podemos tomar. El pecado nos alejará de la voluntad de Dios. No elijámos pecar, elijamos a Dios, obedezcamos a Dios no obedezcamos al pecado.
Si quieres experimentar la dicha y no ser culpable de pecado, debes número uno reconocer que has pecado y que sólo Cristo puede ayudarte, ya que el murió en la cruz y resucitó al tercer día para darnos perdón y número dos pídele que te salve, confiesa tus pecados a Dios y pide a Cristo que te salve. Gracia y Paz
Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos… como un vestido los mudarás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.
Para algunos, la naturaleza es solo materia; en cambio, para otros, es Dios.
Para los primeros todo es materia; Dios está excluido de su reflexión. Piensan que la tecnología conduce a la humanidad hacia el progreso, que no existe una regla superior para regir la naturaleza, y que los hombres deben enfrentar solos los problemas ecológicos.
Para los segundos, la naturaleza es casi confundida con Dios. En algunas corrientes de pensamiento se habla de la “madre naturaleza”, de “la madre tierra”.
Estas dos visiones de la naturaleza se oponen a lo que la Biblia nos dice. Primero, Dios es Espíritu, está muy por encima de la materia, pues el mundo fue creado por él y no es eterno. El mundo envejece y pasa. La tecnología no podrá resolverlo todo…
Pero Dios sopló un “aliento de vida” en el hombre (Génesis 2:7). Esto lo distingue de los animales y lo hace responsable ante Dios. La naturaleza no se puede comparar con el hombre. Debemos utilizar y preservar la naturaleza, pero no somos uno con ella. Solo el hombre fue creado a la imagen de Dios (Génesis 1:27).
Dios es el Creador, nos habla, y nos dio la capacidad de escuchar y comprender lo que nos dice. La naturaleza no tiene esta facultad de comunicarse así con él. Como Dios nos habla, tiene el derecho de esperar una respuesta de sus criaturas: el agradecimiento, el honor… ¡Solo él puede ser adorado!
¿De qué Manera La Consejería Noutética Difiere de Otras Formas de Consejería Cristiana? Por Jay E Adams
Mucho en la consejería pretende ser cristiano. Sin embargo, la mayor parte de la orientación que se hace por parte de los cristianos es una mezcla de sistemas de consejería incrédulos que han sido «saneadas» para que suene cristiana. No estoy diciendo que todos los que usan los sistemas de consejería paganos eclécticos lo hacen de mala fe, pero es muy claro que, incluso entre los mejores, la Biblia es “introducida” después de que la teoría y la práctica se han adoptado con el fin de hacer que de alguna manera se haga “cristiano” lo que se esta haciendo. Peor aún, en otros casos, la Biblia se entremezcla para que parezca cristiana. Incluso aquellos que honestamente creen que rociar algunos versículos de la Biblia de alguna manera santifica la consejería, en muchos casos, debe tener la conciencia tranquila al respecto. En algunas situaciones, sin embargo, puede haber aquellos que simplemente sabe tan poco de la Biblia, cómo interpretarla y aplicarla, que sinceramente creen que este proceso hace legitimo el nombre de “Consejería Cristiana.”
La Consejería verdaderamente cristiana (Consejería noutética, o la que está en línea con Consejeria noutética, pero no utiliza el nombre) tiene una base bíblica de principio a fin. Véase la respuesta a la pregunta anterior para más detalles. Lo que hace la diferencia, en lo fundamental, es si un sistema se basa en la promesa de que la Biblia tiene todas las respuestas para vivir como Dios manda. La Biblia enseña esto en pasajes tales como 2 Pedro 1:3, donde las promesas de Dios se dice que proporcionan justamente tal ayuda. Y, además, en 2 Timoteo 3:17, desde tres perspectivas distintas, Pablo dice que las Escrituras son suficientes para toda tarea a la que un anciano es llamado hacer. Lo que hace la diferencia entre los sistemas que se dicen cristianos y los que son verdaderamente, entonces, es si incluyen materiales extraños también. La Consejería cristiana, para justificar el nombre, debe afirmar (y en la práctica demostrar) la suficiencia de las Escrituras para la consejería.
Hay muchos que dicen que su orientación es cristiana y bíblica, pero la prueba se presenta en la evaluación de lo que realmente hacen cuando asesoran. La cuestión es si ellos incorporan o no otras creencias y prácticas. La Consejería noutética se basa totalmente en la Escritura. Otros sistemas, dicen serlo y no lo son. Al llegar al fin de examinar lo que la gente hace en la consejería, es bastante evidente que sus afirmaciones son falsas. Esa es la forma en que se diferencia de otros sistemas de orientación que dicen ser cristianos. Justifica la afirmación al nombre “cristiano” y al nombre “bíblico.”
Algunos de los que pretenden hacer consejería “bíblica” sólo utilizan la Biblia para apoyar lo que, previa inspección, resulta ser un sistema no-cristiano. Un buen ejemplo de esto es la escuela de los temperamentos, revivido por O. Hallesby y otros. Ellos tomaron esta idea sobre la forma de los médicos-filósofos griegos que creían que el cuerpo estaba regulado por las proporciones de los cuatro humores (líquidos o que tenían que ver con el temperamento) que se poseía. Los modernos defensores “cristianos” de este sistema conveniente omiten la base de fluidos para el sistema, propagando la teoría de los cuatro temperamentos y añaden versículos bíblicos o historias sobre las personalidades de los personajes bíblicos que utilizan para ilustrar su punto de vista.
Al hacer esto, la Biblia se convierte en un libro de ilustraciones del cual la gente de los temperamento toman materiales para “respaldar” sus creencias. Debido a que utilizan mucho la Biblia erróneamente interpretada y utilizada para fines para los que nunca fue su intención –lo que tienen que decir puede impresionar a los incautos como pareciendo muy cristiano. El hecho es, sin embargo, no hay nada fundamentalmente cristiano o bíblico acerca de la teoría del temperamento en absoluto. En efecto, llamarlo así es un engaño de la clase más grosera. Los cristianos tienen que ser mucho más exigentes, y no aceptar todo lo que dice ser cristiano como tal. A menos que el sistema es bíblico de principio a fin, no es cristiano.
Renacidos ¡Regocijémonos por este glorioso futuro que nos espera!
25 de abril de 2022
2 Corintios 5.14-21
¿A quién no le gusta lo nuevo, en especial cuando lo viejo es inservible? Piense en un automóvil o dispositivo electrónico que no se pueda reparar, y en cómo anhelamos tener uno nuevo. Pero incluso con la tecnología de hoy, tales reemplazos no pueden compararse con tener una vida nueva.
Todos nacemos con una naturaleza pecaminosa que nos aleja de Dios, esclaviza al pecado y condena al castigo eterno. Pero nuestro Padre celestial entró en nuestro mundo por medio de su Hijo para rescatarnos, y nos ofrece una naturaleza completamente nueva. Eso es lo que el Señor Jesús quiso decir cuando habló de nuestra necesidad de nacer de nuevo (Jn 3.1-7).
Cuando ponemos nuestra fe en el Señor Jesús como nuestro Salvador, el Espíritu Santo regenera nuestro espíritu y nos convertimos en criaturas nuevas en Cristo. La persona que éramos antes de ser salvos se ha ido para siempre; la nueva ha llegado y nunca se marchará.
El espíritu del creyente ha sido renovado, aunque el cuerpo físico sigue siendo el mismo. Pero cuando el Señor Jesús regrese, nuestros cuerpos también serán hechos nuevos, libres del pecado y de todas sus consecuencias debilitantes. ¡Regocijémonos por este glorioso futuro que nos espera!
Lunes 25 Abril (El diablo dijo a Jesús:) Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y… te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Mateo 4:6-7 “Escrito está también” Cuando Jesús fue tentado por Satanás en el desierto, el diablo le citó la Palabra de Dios: “Escrito está”, pero la citó de forma incompleta y fuera de contexto para incitar a Jesús a desobedecer a Dios. Jesús le respondió: “Escrito está también”, y citó con exactitud un nuevo texto de la Palabra de Dios. Entonces Satanás se rindió y se fue.
Hoy Satanás también trata de turbar a los cristianos que leen la Biblia de forma incompleta o superficial. Así, por ejemplo, citando la Palabra de Cristo: “Bienaventurados los pobres en espíritu” (Mateo 5:3-11), algunos dicen que el evangelio conduce al oscurantismo.
Si no tenemos en cuenta el contexto, podemos sacar falsas conclusiones. Por esta razón algunos verdaderos cristianos se angustian pensando que pueden perder la salvación. Esto sucede porque interpretan mal los textos dirigidos a personas que no tienen la vida divina, pero que dicen ser cristianos (Hebreos 6:4-6).
Cristianos, ¡no nos dejemos confundir! Si un texto bíblico aislado parece contradecir la enseñanza clara de los demás textos, pongámoslo en su contexto y pidamos a Dios que nos ayude a entenderlo. ¡Él lo hará! La Palabra de Dios forma un conjunto de textos coherentes entre sí y verdaderos (Salmo 19:9). Apoyémonos en lo que está firmemente establecido. ¡El Dios de verdad no se contradice! Leamos la Biblia atentamente, y si Satanás intenta confundirnos por medio de un “escrito está”, sigamos el ejemplo de Jesús y respondamos como él: ¡“Escrito está también”!
MEDITACIÓN DIARIA Tiempo para descansar ¿Qué le preocupa o estresa en cuanto a su relación con el Señor?
24 de abril de 2022
Para sacarle el máximo provecho a este devocional, lea los pasajes a los que se hacen referencia.
Algunos días es como si estuviéramos caminando perfectamente sincronizados con el Señor. Y otros días parece que no pudiéramos encontrarlo en ninguna parte. Aunque tratemos siempre de sentirnos cerca de Él es probable que no sea así en esta vida. Por eso debemos tomar en serio la invitación del Señor: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cansados, y yo os haré descansar” (Mt 11.28).
Contribuir en el proceso de nuestra santificación, por medio de la obediencia a Dios es bueno, pero debemos reconocer que el descanso también es una parte fundamental del proceso. Note que Dios descansó en el séptimo día (Gn 2.1-3) y que el Señor Jesús hizo pausas a lo largo de su ministerio (Lc 5.16). Cuando decidimos descansar del trabajo y de todo afán, demostramos confianza en la obra que hizo el Señor Jesús en la cruz. También estamos demostrando confianza en su control soberano sobre nuestras vidas. Aunque esto pueda parecer ilógico, descansar, de hecho, trae gloria a Dios.
PIENSE EN ESTO
¿Qué le preocupa o estresa en cuanto a su relación con el Señor? Considere dejar eso a un lado hoy para tan solo disfrutar del bien que el Señor Jesucristo aseguró para usted. Biblia en un año: 2 Reyes 7-9