1- [9] El conflicto

Escogidos por Dios

R.C. Sproul

Capítulo 1

El conflicto

Se dice que las reglas se hacen para quebrantarlas. Quizá no haya regla más frecuentemente quebrantada, que la que tiene que ver con no discutir de religión o política. Repetidamente nos embarcamos en tales discusiones. Y cuando el asunto tiene que ver con la religión, éste gira con frecuencia en torno al tema de la predestinación. Tristemente, eso significa a menudo el fin de la discusión y el comienzo de la disputa, produciéndose más calor que luz.

Argüir acerca de la predestinación es virtualmente irresistible. (Perdón por el juego de palabras.) ¡El tema es tan rico! Provee una oportunidad para estimular todos los asuntos filosóficos. Cuando se aviva el tema, nos volvemos súbitamente super patrióticos, y defendemos el tema de la libertad humana con gran celo y tenacidad. El espectro de un Dios todopoderoso eligiendo por nosotros, y quizá aun contra nosotros, nos hace chillar: “¡Dame libre albedrío o me muero!”

La palabra misma predestinación conlleva un tono de mal agüero. Está vinculada a la desesperante noción del fatalismo y de alguna manera da a entender que dentro de su esfera nos vemos reducidos a meros títeres. La palabra conjura visiones de una deidad diabólica que juega caprichosamente con nuestras vidas. Parecemos estar sujetos a los antojos de horribles decretos que fueron determinados mucho antes de que naciésemos. Mejor sería que nuestras vidas estuvieran determinadas por las estrellas, pues entonces al menos podríamos encontrar pistas con respecto a nuestro destino en los horóscopos diarios.

Si añadimos al horror de la palabra predestinación la imagen pública de su más famoso maestro, Juan Calvino, nos estremeceremos más aún. Vemos a Calvino representado como un tirano severo y ceñudo, un Ichabod Crane del siglo XVI que encontraba un diabólico deleite en la quema de los herejes recalcitrantes. Es suficiente para hacernos retirar de la discusión completamente y reafirmar nuestro compromiso de no discutir jamás de religión y política.

Con un tema que la gente encuentra tan desagradable, es de maravillarse que aún así lo discutamos. ¿Por que hablamos del mismo? ¿Porque disfrutamos de lo desagradable?. Lo discutimos porque no podemos evitarlo. Es una doctrina claramente expresada en la Biblia. Hablamos acerca de la predestinación porque la Biblia habla acerca de la predestinación. Si deseamos construir nuestra teología sobre la Biblia, nos tropezaremos con este concepto, y pronto descubrimos que no lo inventó Juan Calvino.

Virtualmente todas las iglesias cristianas tienen alguna doctrina formal de la predestinación. Sin duda, la doctrina de la predestinación en la Iglesia Católica Romana es diferente de la que sostiene la Iglesia Presbiteriana, por ejemplo. Los Luteranos tienen un punto de vista sobre el asunto diferente al de los Episcopales.

El hecho de que abunden tantas opiniones distintas de la predestinación sólo sirve para subrayar el hecho de que, si somos bíblicos en nuestro pensamiento, debemos tener alguna doctrina de la predestinación. No podemos ignorar pasajes tan bien conocidos como:

Según nos escogió en día antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad … (Ef. 1:4–5).

En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad … (Ef. 1:11).

Porque a los que antes conocí también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (Rom. 8:29).

Si hemos de ser bíblicos, pues, la cuestión no es si debamos tener una doctrina de la predestinación o no, sino qué clase debemos abrazar. Si la Biblia es la Palabra de Dios, no mera especulación humana, y si Dios mismo declara que existe tal cosa como la predestinación, entonces se sigue irresistiblemente que debemos abrazar alguna doctrina de la predestinación.

Si hemos de seguir esta línea de pensamiento, pues, desde luego debemos dar un paso más. No es suficiente tener simplemente cualquier idea de la predestinación. Es nuestro deber buscar la idea correcta de la predestinación, no sea que nos hagamos culpables de distorsionar o ignorar la Palabra de Dios. Es aquí donde comienza el verdadero conflicto, el conflicto por clarificar con exactitud todo lo que la Biblia enseña acerca de este asunto.

Mi conflicto con la predestinación comenzó al principio de mi vida cristiana. Conocía a un profesor de filosofía en la facultad que era un convencido calvinista. El expuso la llamada idea “reformada” de la predestinación. No me gustaba. No me gustaba en absoluto. Luché con uñas y dientes contra ella todo el tiempo que pasé en la facultad.

Me gradué de la facultad sin estar persuadido de la idea reformada o calvinista de la predestinación, sólo para ir a parar a un seminario que incluía en su claustro al rey de los calvinistas, John H. Gerstner. Gerstner es a la predestinación lo que Einstein es a la física o lo que Arnold Palmer es al golf. Habría preferido desafiar a Einstein acerca de la relatividad o haber jugado un partido con Palmer antes que vérmelas con Gerstner. Pero … los necios se precipitan donde los ángeles temen pisar.

Desafié a Gerstner en la clase una y otra vez, convirtiéndome en una plaga total y absoluta. Resistí durante más de un año. Mi rendición final vino por etapas, penosas por cierto. Comenzó cuando empecé a trabajar como pastor estudiante en una iglesia. Escribí una nota para mí mismo que guardaba en mi escritorio en un lugar donde siempre podría verla:

se te requiere que creas, prediques y enseñes lo que la biblia dice que es verdad, no lo que quieres que la biblia diga que es verdad.

La nota me perseguía. Mi crisis final llegó en el curso superior. Me hallaba realizando dicho curso en el estudio de Jonathan Edwards. Pasamos el semestre estudiando el libro más famoso de Edwards, La Libertad de la Voluntad (The Freedom of the Will) bajo la tutela de Gersner. Al mismo tiempo realizaba un curso de exégesis griega en el libro de Romanos. Yo era el único estudiante en aquel curso, a solas con el profesor del Nuevo Testamento. No había donde pudiera esconderme.

La combinación era demasiado para mí. Gersner, Edwards, el profesor de Nuevo Testamento y sobre todo, el apóstol Pablo, eran un equipo demasiado formidable para que yo lo resistiese. El capitulo nueve de Romanos fue el punto crucial. Simplemente no podía encontrar la manera de evitar la enseñanza del apóstol en ese capítulo. A regañadientes, suspiré y me rendí, pero con la cabeza, no con el corazón. “Vale, creo en esto, ¡pero no tiene que gustarme!”

Pronto descubrí que Dios nos había creado para que el corazón siguiera a la cabeza. No podía amar impunemente con la cabeza algo que odiaba en el corazón. Una vez que comencé a ver la coherencia de la doctrina y sus más amplias implicaciones, mis ojos fueron abiertos a la benevolencia de la gracia y al gran consuelo de la soberanía de Dios. Comenzó a agradarme la doctrina poco a poco, hasta que recibí en mi alma la impresión de que la doctrina revelaba la profundidad y las riquezas de la misericordia de Dios.

Ya no temía a los demonios del fatalismo o al desagradable pensamiento de ser reducido a una marioneta. Ahora me regocijaba en un benévolo Salvador, que era el único inmortal e invisible, el único y sabio Dios. Se dice que nada hay más ofensivo que un bebedor convertido. Haz la prueba con un arminiano convertido. Los arminianos convertidos tienden a volverse fervorosos calvinistas, entusiastas de la causa de la predestinación. La obra que estás leyendo es de uno de esos convertidos. Mi conflicto me ha enseñado algunas cosas a lo largo del camino. He aprendido por ejemplo, que no todos los cristianos son tan celosos acerca de la predestinación como yo. Hay mejores hombres que yo que no comparten mis conclusiones. He aprendido que muchos mal entienden la predestinación. He aprendido también el dolor de estar equivocado.

Cuando enseño la doctrina de la predestinación, frecuentemente me siento frustrado ante aquellos que rehusan obstinadamente someterse a la misma. Siento ganas de gritar, “¿No te das cuenta que estás resistiendo la Palabra de Dios?” En estos casos soy culpable de al menos uno de dos posibles pecados. Si mi entendimiento de la predestinación es correcto, entonces en el mejor de los casos, estoy siendo impaciente con personas que están meramente en un conflicto como yo en tiempos pasados; y en el peor de los casos, estoy mostrando una condescendencia arrogante a aquellos que no están de acuerdo conmigo. Si mi entendimiento de la predestinación no es correcto, entonces mi pecado es peor aun, puesto que estaría calumniando a los santos que por oponerse a mi idea, están luchando por los ángeles. Los riesgos pues, que corro en este asunto son elevados.

El conflicto acerca de la predestinación es tanto más confuso debido a que las mayores mentes en la historia de la Iglesia han estado en desacuerdo acerca de la misma. Los eruditos y dirigentes cristianos, pasados y presentes, han adoptado diferentes posiciones. Un breve vistazo a la historia de la Iglesia revela que el debate acerca de la predestinación no tiene lugar entre liberales y conservadores o entre creyentes e incrédulos. Es un debate entre creyentes, entre cristianos piadosos y fervientes. Puede ser de ayuda el ver cómo los grandes maestros del pasado se alinean con respecto a la cuestión.

Idea reformada

Ideas opuestas

San Agustín

Pelagio

San Tomás de Aquino

Arminio

Martín Lutero

Felipe Melanchton

Juan Calvino

John Wesley

Jonathan Edwards

Charles Finney

Debe parecer que “estoy arrimando el ascua a mi sardina”. Los pensadores que son mis ampliamente considerados como los titanes de la erudición cristiana clásica se hayan claramente en el bando reformado. Estoy convencido, sin embargo, que éste es un hecho de la Historia que no debe ser ignorado. Sin duda, es posible que Agustín, Aquino, Lutero, Calvino y Edwards estuviesen todos equivocados en este asunto. Estos hombres ciertamente están en desacuerdo entre sí en otros puntos doctrinales. No son infalibles, ni individual ni colectivamente.

No podemos determinar cuál es la verdad por los números. Los grandes pensadores del pasado pueden estar equivocados. Pero es importante que veamos que la doctrina reformada de la predestinación no fue inventada por Juan Calvino. Nada hay en la idea de Calvino sobre la predestinación, que no fuera anteriormente propugnado por Lutero y Agustín antes que él. Más tarde, el luteranismo no siguió a Lutero en este asunto, sino a Melanchthon, que cambió de opinión tras la muerte de Lutero. Es también digno de notarse que en su famoso tratado teológico, La Institución de la Religión Cristiana, Juan Calvino escribió escasamente sobre el tema. Lutero escribió mucho más acerca de la predestinación que Calvino.

Dejando a un lado la lección de la Historia, debemos tomar seriamente el hecho de que tales eruditos estuvieron de acuerdo en este difícil tema. Una vez más, el que estuvieran de acuerdo no prueba que sea cierta la predestinación. Podían haber estado equivocados. Pero reclama nuestra atención. No se puede desechar la idea reformada como una noción peculiarmente presbiteriana. Sé que durante mi gran conflicto con la predestinación estaba profundamente preocupado por las voces unidas de los titanes de la erudición cristiana clásica acerca de este punto. Ciertamente, no son infalibles, pero merecen nuestro respeto y ser escuchados honestamente.

Entre los dirigentes cristianos contemporáneos encontramos una lista más equilibrada de acuerdos y desacuerdos. (Téngase en cuenta que estamos hablando aquí en términos generales y que hay diferencias significativas entre los que se encuentran en cada bando.)

Idea reformada

Ideas opuestas

Francis Shaeffer

C.S. Lewis

Cornelius Van Til

Norman Geisler

Roger Nicole

John W. Montogomery

James Boice

Clark Pinnock

Philip Hughes

Billy Graham

No sé la posición de muchos famosos personajes y otros dirigentes acerca de este punto. Unos ha dejado claro que consideran la idea reformada como una herejía demoniaca. Sus ataques contra la doctrina carecen de sobriedad. No reflejan el cuidado y el fervor de los hombres relacionados anteriormente en la columna “opuesta”. Todos ellos son grandes dirigentes cuyas opiniones son dignas de nuestra cuidadosa atención.

Mi esperanza es que todos continuemos en el conflicto. Nunca debemos asumir que ya hemos llegado a la orilla. Sin embargo, no hay virtud alguna en el mero escepticismo. Miramos con malos ojos a los que siempre están aprendiendo y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Dios se deleita en los hombres y las mujeres que tienen convicciones. Por supuesto, esta interesado en que nuestras convicciones sean conforme a la verdad. Participa en el conflicto conmigo pues, al embarcarnos en el difícil pero provechoso viaje para examinar y entender la doctrina de la predestinación.

Sproul, R. C. (2002). Escogidos por Dios (pp. 7–13). Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia.

La Crianza de los Hijos

La Crianza de los Hijos

Marcos Peña

Marcos Peña fue llamado a salvación en algún momento de su adolescencia pues su madre lo expuso desde pequeño a la Palabra de Dios. Siendo un adolescente le predicó el evangelio a otros jóvenes que posteriormente fundaron Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en 1978. Desde los inicios de nuestra Iglesia fue uno de sus jóvenes líderes, pasando algunos años de estudios teológicos formales entre el 1979 y 1980 en el Instituto Bíblico Quisqueyano. Fue elegido como diácono en febrero de 1987 y en abril del 2001 comenzó a formar parte del cuerpo de pastores de IBSJ. Ha dado clases del Antiguo Testamento en el Instituto Bíblico Logos.

Actualmente es responsable del grupo de jóvenes, imparte clases de Escuela Dominical y predica. El pastor Marcos Peña está casado con Carmen Julia Linares y es padre de tres hijas: Ika Marcel, Jennifer y Susan.

La autoridad de la Biblia

JOHN STOTT

 

JOHN STOTT Hijo de un médico agnóstico y una madre luterana, de origen alemán, que le enseñó la fe cristiana, en 1938 se convirtió en su adolescencia por medio del ministro evangélico Eric Nash (apodado “Bash”), del Inter-Collegiate Christian Union (ICCU), de quien aprendió el amor por la Biblia, leyéndola desde entonces una vez al año, lo que hizo de él uno de los mejores predicadores expositivos del siglo XX, así como un defensor convencido de la predicación bíblica expositiva como el centro y la esencia del culto cristiano. “Una adoración correcta es imposible sin predicación.”

Una mente cristiana

Una mente cristiana

JOHN STOTT

 

JOHN STOTT Hijo de un médico agnóstico y una madre luterana, de origen alemán, que le enseñó la fe cristiana, en 1938 se convirtió en su adolescencia por medio del ministro evangélico Eric Nash (apodado «Bash»), del Inter-Collegiate Christian Union (ICCU), de quien aprendió el amor por la Biblia, leyéndola desde entonces una vez al año, lo que hizo de él uno de los mejores predicadores expositivos del siglo XX, así como un defensor convencido de la predicación bíblica expositiva como el centro y la esencia del culto cristiano. “Una adoración correcta es imposible sin predicación.”

Segunda Temporada – Programa 7 «Salvos ¿Para qué?»

 «Salvos ¿Para qué?»

Segunda Temporada – Programa 7

Eduardo Saladin – Sugel Michelén – Rafael Alcántara

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

«Detrás de la puerta, La intimidad y el Sexo en el matrimonio»

«Detrás de la puerta, La intimidad y el Sexo en el matrimonio»

Eduardo Saladín

 

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Fue llamado a salvación por la gracia de Dios conjuntamente con su esposa a través del ministerio de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en 1981. Graduado de administración de empresas con una Maestría en Negocios, es propietario de una empresa de Artes Gráficas. Desde el año 1985 pertenece al cuerpo de pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Tiene un Doctorado en Teología, Consejería y Manejo de Conflictos en Trinity Theological Seminary, Indiana, Estados Unidos. Es miembro de la Association of Certified Biblical Counselors (ACBC) y productor del programa Entendiendo los Tiempos que se transmite por radio y television.

Está casado con Patricia Acebal, tiene tres hijos: Rosalía, Sarah y Eduardo y seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel Elías, Nazario, Said y Noor.

https://ibsj.org/

 

Las Emociones y la Santidad

Las Emociones y la Santidad

 Sugel Michelén

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica delSeñor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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 6 – [6]  La Santidad de Cristo

Ligonier Español     

 6 – [6] – La Santidad de Cristo

Dr. R.C. Sproul

 

 

Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. La Santidad de Dios examina el significado de la santidad y por qué las personas están fascinadas y aterrorizadas por un Dios santo. R.C. Sproul dice: “La santidad de Dios afecta cada aspecto de nuestras vidas – economía, política, atletismo, romance – todo con lo que estamos involucrados”.
http://www.ligonier.org/

El yugo desigual 

Coalición por el Evangelio

El yugo desigual

Miguel Núñez

El apóstol Pablo dice en 2 de Corintios 6:14-16 “No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: HABITARÉ EN ELLOS, Y ANDARE ENTRE ELLOS; Y SERE SU DIOS, Y ELLOS SERAN MI PUEBLO”.

Noten que el énfasis que Pablo está haciendo cuando habla de yugo desigual es sobre el hecho de que entre el creyente que ha seguido a Cristo y el incrédulo que no ha creído en Cristo no hay nada en común. Esa es la pregunta que Pablo hace en el versículo 15 “¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo?”. Por tanto creemos que las asociaciones de cristianos y no cristianos para el matrimonio están prohibidas por la Palabra de Dios, porque constituiría un yugo desigual.

Por otro lado algunos se preguntan si un evangélico pudiera casarse con un católico. Nosotros creemos que Pablo en 2 de Corintios 6:14 no está tratando de hacer esa diferenciación de denominaciones, pero sí está tratando de hacer la diferencia de que un creyente no debe casarse con un incrédulo. Por tanto, si a la luz de las Escrituras ese evangélico o ese católico realmente no llena los requisitos para ser considerado como creyente, entonces obviamente el matrimonio no debiera darse entre el que cree y el que no cree. Es posible llamarse evangélico y no ser creyente. Es posible llamarse católico y no ser creyente. La diferenciación no podemos hacerla entre una denominación y otra, sino entre el verdadero estado espiritual de un individuo y el otro.

Ahora bien, sí es bueno que se defina desde el principio qué va a pasar a la hora del matrimonio, porque si el evangélico va a asistir a su iglesia evangélica y el católico va a ir a su iglesia católica, pues obviamente eso es una contradicción porque eso no sería consistente con el ser una sola carne. Por otro lado, la denominación católica tiene múltiples creencias que son contrarias a la Palabra de Dios, y por tanto ese hermano creyente que pudiera casarse con un católico no debe y no puede consentir en que ellos como pareja vayan a una iglesia con doctrinas tan diferentes a lo que la palabra enseña. Con esto no queremos decir que ese hermano católico no pudiera ser un creyente verdadero, si ha creído que la salvación es por gracia a través de la fe solamente, y no por obras para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9 ); y no le rinde culto a ningún otro ser que no sea Dios, no haciendo uso de intermediarios para llegar hasta Dios (Hechos 4:12 y 1 Timoteo 2:5). [Nota del editor: Con esto no queremos decir que no es importante la diferencia entre Católicos y Evangélicos, pero no es el tema de este escrito. Para un mayor entendimiento sobre los problemas doctrinales del Catolicismo, recomendamos leer “¿Se terminó la Reforma?”, o esta entrada sobre el Papa].

En cuanto a si el yugo desigual aplica para otras asociaciones, creemos firmemente que el principio del yugo desigual aplica a cualquier asociación de negocios donde individuos creyentes y no creyentes quieran entrar en una especie de sociedad. Creemos firmemente en esto porque una vez más tenemos que hacernos la pregunta “¿qué tiene en común un creyente con un incrédulo?” (2 Co. 6:15). Sabemos por experiencia que con frecuencia hay grandes conflictos que se producen cuando estas asociaciones se dan porque los principios usados para hacer negocios, para comprar y vender, para pagar salarios, para pagar impuestos, para contratar y cancelar personal no son los mismos en el creyente como en el incrédulo. El peligro mayor está también en que sea el incrédulo el que termine influenciando al creyente, como es usualmente la costumbre. Cuando usted pone un guante blanco en el lodo, decía Charles Swindoll, no es el lodo que toma el color blanco del guante sino que es el guante blanco que toma el color sucio del lodo. Y nosotros creemos que esta es una buena ilustración de qué ocurre frecuentemente en estas asociaciones de negocios.

Recordemos que uno de los problemas del pueblo de Israel fue que al mantenerse viviendo alrededor de los tribus paganas que estaban ya en el área de Canaan terminaron adoptando sus costumbres, porque es mucho mas fácil ser influenciado que ser influyente.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN INTEGRIDAD & SABIDURÍA.  

El Dr. Miguel Núñez sirve como Pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que tiene como visión impactar la generación de hoy con la revelación de Dios en el mundo hispano-parlante. Tiene una maestría en teología del Southern Baptist School for Theological Studies y un doctorado en ministerio del Southern Baptist Theological Seminary. El pastor Núñez,forma parte del cuerpo docente del Instituto Bíblico de Integridad & Sabiduría y de la facultad docente del Southern Baptist Theological Seminary. Además es autor de varios libros y contribuidor en varias otras obras.

 5 – [6] El significado de la Santidad

Ligonier Español     

 5 – [6] – El significado de la Santidad

Dr. R.C. Sproul

 

 


Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. La Santidad de Dios examina el significado de la santidad y por qué las personas están fascinadas y aterrorizadas por un Dios santo. R.C. Sproul dice: “La santidad de Dios afecta cada aspecto de nuestras vidas – economía, política, atletismo, romance – todo con lo que estamos involucrados”.
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