¿Por qué debo asistir a la iglesia?

¿Por qué debo asistir a la iglesia?

JMA
John MacArthur

En repetidas ocasiones, el Nuevo Testamento enfatiza la importancia de las asambleas locales. De hecho, este fue el patrón de ministerio que Pablo siguió al establecer congregaciones locales, en las ciudades en donde predicaba el evangelio. Hebreos 10:24-25 manda a todo creyente a ser parte de un cuerpo local como este y revela por qué esto es necesario:  

“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:24-25).  

El único ambiente en el que puede existir la cercanía necesaria entre creyentes para estimularse cuidadosamente “al amor y a las buenas obras”, es el cuerpo local con el que uno está comprometido. Y es solamente en ese contexto que podemos animarnos los unos a los otros.  

El Nuevo Testamento también enseña que todo creyente debe estar bajo la protección y sustento del liderazgo de la iglesia local. Estos hombres piadosos pueden pastorear a un  creyente al animarle, amonestarle, y enseñarle. Hebreos 13:7 y 17 nos ayudan a entender que Dios en Su gracia, nos ha concedido rendición de cuentas mediante un liderazgo piadoso.

Además, cuando Pablo le dio a Timoteo instrucciones especiales sobre las reuniones públicas, dijo, “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Timoteo 4:13). Parte del énfasis en la adoración pública incluye estas tres cosas: escuchar la Palabra, ser llamado a la obediencia y acción mediante la exhortación y la enseñanza. Es solamente en el contexto de la asamblea local que estas cosas pueden llevarse a cabo de la manera más eficaz.

Hechos 2:42 nos enseña lo que hacía la primera iglesia cuando se reunía: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. Los cristianos se reunían:

• Para aprender la Palabra de Dios y las implicaciones de la misma en sus vidas.

• Para que estando juntos llevaran a cabo acciones de amor y de servicio unos a otros.

• Para conmemorar la muerte y resurrección del Señor mediante el partimiento del pan y la oración. Claro que podemos hacer estas cosas individualmente pero Dios nos ha llamado a Su cuerpo, la iglesia, la cual es la representación local de ese cuerpo mundial. Debemos servir con gusto y ser servidos entre el pueblo de Dios.

Una membrecía activa en una iglesia local es imperativa para llevar una vida sin concesiones. Es únicamente mediante el ministerio de la iglesia local, que un creyente puede recibir la clase de enseñanza, rendición de cuentas y ánimo que son necesarios para que esté fuerte en sus convicciones. Dios ha mandado que la iglesia provea la clase de ambiente en donde una vida sin concesiones puede prosperar.

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¿Por qué es importante asistir a la iglesia?»

¿Por qué es importante asistir a la iglesia?»


La Biblia nos dice que necesitamos asistir a la iglesia para que podamos alabar a Dios con otros creyentes y ser instruidos en Su Palabra para nuestro crecimiento espiritual (Hechos 2:42: Hebreos 10:25). La iglesia es el lugar donde los creyentes pueden amarse unos a otros (1 Juan 4:12), exhortarse unos a otros (Hebreos 3:13), servirse unos a otros (Gálatas 5:13), instruirse unos a otros (Romanos 15:14), honrarse unos a otros (Romanos 12:10), ser bondadosos y misericordiosos unos con otros (Efesios 4:32).

Cuando una persona confía en Jesucristo para salvación, es hecha un miembro del Cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27). Para que el cuerpo de la iglesia funcione apropiadamente, todas las “partes del cuerpo” necesitan estar presentes (1 Corintios 12:14-20). Igualmente ningún creyente alcanzará jamás la plena madurez espiritual sin asistir a la iglesia y ser animado y exhortado por otros creyentes (1 Corintios 12:21-26). Por estas razones, la asistencia a la iglesia, la participación y el compañerismo deben ser actividades regulares en la vida de todo creyente. No es obligatoria la asistencia semanal de los creyentes a la iglesia, pero alguien que ha confiado en Cristo debería tener el deseo de adorar a Dios, ser instruido en Su Palabra, y tener compañerismo con otros creyentes.

https://www.gotquestions.org/Espanol/asistencia-iglesia.html

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“Buscándole a Él” diariamente

Más allá del tiempo de quietud con Dios

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Serie: En busca de Dios | La vida devocional personal: “Buscándole a Él” diariamente

alimentemos_el_almaAnnamarie Sauter: Con nosotras, Henry Blackaby.

Dr. Henry Blackaby: La cultura, la cultura evangélica, nos hace creer que si le das a Dios 15 minutos de tiempo a solas con Él en la mañana, Dios estará muy complacido contigo.  Yo diría: “No, no, no, Él es tu vida.”

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Antes de continuar con el programa de hoy, queremos recordarte algo muy importante:

Mujer:  Hermanas latinas mexicanas, las invitamos a Aviva Nuestros Corazones «En busca de Dios» Querétaro 2017.  Las esperamos con el corazón abierto.  Y bueno, pues, es de gran bendición.  Esperamos compartir con todas ustedes esta bendición de estar recibiendo la Palabra de Dios, conocer más de Él, y conocer el diseño que tiene Dios para nosotras, el cual nosotras hemos vuelto a conocer, y el propósito de Dios que tiene para nuestras vidas como mujeres.

Para más información visita MujerVerdadera17.com

Estamos en la semana final de una sustanciosa serie llamada En busca de Dios en la que hemos estado viendo qué le sucede a alguien que experimenta un avivamiento.

En esta última semana estamos aprendiendo cómo mantener encendido en nuestros corazones el fuego del avivamiento a través de la oración y de la Palabra de Dios.  Nancy tuvo la oportunidad de hablar con Henry Blackaby acerca de una vida devocional consistente, y estamos a punto de escuchar esa conversación.  El Dr. Blackaby empieza de una forma interesante, listando lo que él llama algunos de los grandes capítulos de la Biblia.

Dr. Blackaby: Leo el Salmo 119 varias veces al año.  Lo hago cuidadosamente porque me dice la increíble diferencia que la Palabra de Dios hará en mi vida diaria.  Me guarda de pecar.  Abre las puertas de mi caminar hacia Dios.  Luego Isaías 35 y 55, Deuteronomio 30—“Mi Palabra no está escondida de ti. Pongo delante de ti la vida y la bendición, la muerte y la maldición” (versos 14-15 paráfrasis). “No me dejes a Mí el cultivar la relación.”

Alguien que me escucha pudiera decir: ¿Dónde puedo encontrar en la Biblia algunos de los más grandes capítulos que descubren el corazón y la mente y el alma y el amor de Dios para mi vida? Yo diría: si tienes alguna duda sobre tu salvación, lee cuidadosamente Primera de Juan.  ¡Es una carta maravillosa! Romanos ocho, ¡qué capítulo tan increíble! Hay grandes capítulos.  Filipenses dos – pero verás, independientemente de lo que estás escuchando, todos tenemos acceso a la Palabra de Dios por nosotros mismos.

Nancy: Para una mujer que pudiera estar viviendo un matrimonio difícil con un no creyente. . .

Dr. Blackaby: Exactamente

Nancy: . . . y que tal vez no tenga personas a su alrededor que tengan hambre de Dios en sus corazones?

Dr. Blackaby: El medio ambiente no te aparta de las Escrituras, pero las Escrituras pueden ayudarte a vencer el medio ambiente.  Puedes vivir una vida cristiana victoriosa.  Esta no depende del medio ambiente, sino de tu relación con Dios.  Es importante que escuches a Dios diciéndotelo en algunos de los grandes capítulos de la Biblia, y todos tienen esa oportunidad.

Me levanto en medio de la noche y leo cuando nadie me está molestando, y también puedo tomar algún tiempo durante el día. Puedo llevar un pequeño Nuevo Testamento conmigo con los Salmos y Proverbios, y puedo hacerlo también en todos esos momentos que muchas veces malgastamos, cuando estoy esperando por el bus o en el consultorio médico.  Bueno, ¿por qué no me llevo las Escrituras conmigo y empiezo a llenar mi corazón y mi mente con las Escrituras? Toda la Escritura es una invitación de parte de Dios para que lo experimentemos a plenitud.

Nancy: ¿Así que usted encuentra a Cristo y encuentra vida en las Escrituras mientras ésta se hace viva para usted?

Dr. Blackaby: ¡Oh, pero por supuesto! ¡Por supuesto! Cada vez que examino las Escrituras, estoy cara a cara con su Autor.

Nancy: La Palabra está viva.

Dr. Blackaby: Es Él.

Nancy: No son solo palabras en una página.

Dr. Blackaby: No lo son.  Son Él mismo.  Este libro es diferente a cualquier otro.  Es un libro vivo, y las Escrituras dicen en varios lugares: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

La Biblia completa es inspirada por Dios.  Cada palabra es palabra de la boca de Dios, así que cada palabra en la Biblia lleva en sí el potencial de vida que Dios tiene para mí. Lo ves a Él, y ves su naturaleza.  Ves sus caminos, sus propósitos para que ajustes tu vida sin demora.

Es casi como si Dios estuviera hablando, y lo está, y dijera: “Henry, esto es lo que quiero.  Esto es lo que quiero que sepas sobre mí.  Tienes algunas cosas en orden, pero ésta aquí está mucho más allá que donde alguna vez hayas estado.  Quería que supieras que soy de esta forma también, así que la razón por la que estoy abriendo tu mente con respecto a esto es porque estoy en medio de querer hacer eso por ti”.

Nancy: ¿Alguna vez ha abierto las Escrituras, ha empezado a leer y se ha dado cuenta de que su corazón no ha estado dispuesto hacia las Escrituras o que las Escrituras parecían solo palabras en una página, que estaban solo escritas y no se estaban haciendo vivas? ¿Cómo llegó al punto de amar la Palabra y encontrar la vida?

Dr. Blackaby: Bueno, mi vida, y las Escrituras lo dicen así, tiene que ir de ser un bebé, a la niñez a la adolescencia a la adultez.  Uno no empieza como un cristiano ya consumado.  Tengo que pasar por un proceso, de manera que hay leche que satisface.  También hay carne, que satisface también, pero tengo que pasar por el proceso.

Veía a las demás personas, y ellas me decían de lo emocionante que era la Palabra de Dios.  No era así para mí, pero no era porque no pudiera ser así.  Era a causa de mi inmadurez, pero siempre sentía que Dios me tenía en la fase inicial de mi madurez.

Es decir, no trato de que mi hijo de seis años funcione como uno de doce.  Quiero que viva plenamente como un niño de seis años, y si él puede hacerlo, luego cuando tenga siete años, estará listo para experimentar todo lo que un niño de siete años puede experimentar.

Me he dado cuenta de que desde el principio Dios siempre me ha mantenido viviendo al máximo de mi madurez espiritual.  Eso me prepara para la próxima etapa en mi madurez, pero no podía saltar una etapa.  No podía ir de 12 a 20.  Ahora bien, cuando tenía 12 ó 13 quería conducir un vehículo, pero no podía.  No estaba en el nivel de madurez en que pudiera hacerlo, y espiritualmente encontré que era cierto.

Iba a una reunión de oración y escuchaba a algunos de los santos queridos orar por una hora, y yo no podía hacerlo.  Decía: “Me pregunto si mi espiritualidad es tal que no puedo orar por una hora.  No sabría qué decir”. Y Dios dice: “Estás orando al máximo como un niño de 12 años, así que disfruta tener 12 años.”

Nancy: Pero sigue adelante a niveles mayores de madurez.

Dr. Blackaby: Sí, siempre vive al filo de tu nivel de madurez, pero nunca te desanimes porque estés alrededor de personas mucho más maduras.  No tiene nada que ver con la edad espiritual.  Una persona que se hace cristiana a los 40 necesita reconocer que es un bebé cristiano.  Puede que físicamente tenga 40, pero es un bebé cristiano.

No te sientas mal por ser un bebé cristiano.  No permitas que nadie te intimide si no te sabes todas las Escrituras, y no estás caminando en las doctrinas completas de la Biblia.

Nancy: Pero asegúrate de estar creciendo.

Dr. Blackaby: Sí, y disfruta cada etapa.  Pienso que la razón de que mis hijos crecieran tan bien es que disfrutaron, y tratamos de ayudarlos a disfrutar cada edad a plenitud.  Cuando llegaban a la próxima etapa, podían partir de allí, y trataba de hacerlo como pastor.  Nunca esperé que el nuevo creyente lo supiera todo, y traté de ver dónde estaban espiritualmente.  Dios puede darte ese discernimiento.

Ahora, porque una persona sea pastor no significa que sea espiritualmente madura.  Puede que académicamente sea madura, pero no necesariamente lo es espiritualmente.  Estaba hablando con un pastor y su esposa.  Llamaron la semana pasada, y nunca los había conocido.  Dijeron: “Nuestra iglesia está muriendo, y estamos desanimados.  Estamos descorazonados”.

Los dejé hablar, y describieron bastante bien el lío en que se encontraban.  Luego les hablé por el teléfono y dije: Díganme dónde Dios los tiene en el tiempo que pasan a solas con las Escrituras.  ¿En qué porción de las Escrituras los tiene Dios?”

Hubo una pausa, y él dijo: Tengo que confesar, el único momento en que leo la Biblia es para preparar un sermón.”

Le dije: Mi hermano, parte de tu problema es que estás muriendo espiritualmente.  Te has movido de una relación con Dios a una actividad religiosa.

Nancy: Eso también puede ser verdad para una mamá o un laico.  No sólo para los pastores.

Dr. Blackaby: Oh, sí, ¡absolutamente! Podemos hacer toda la actividad y perder la relación, y la actividad no es equivalente a esto.

Para cuando terminé, y les hablé la verdad en amor, ambos estaban llorando y diciendo: “Esta es la mejor llamada que hemos tenido.  Gracias. Gracias”.

Les dije: “Saben, posiblemente Dios los dejó llegar a este punto porque esto los conduciría hacia Él, y eso es lo mejor que puede suceder.  Si Él hubiera ayudado a que la iglesia creciera exitosamente, ustedes nunca hubieran llegado a este punto; y perderse este punto es perderse de Él.  Perderse de Él es perderse de la vida.”

Bueno, el Espíritu de Dios tomó esas palabras y otras más y los ayudó a volver a la realidad de lo que estaba sucediendo en sus vidas.  Dije: “Estoy convencido de que cuando regresen a la relación íntima con Dios, verán una diferencia radical en la forma en que su gente les responde.  No están escuchando una palabra de parte de Dios.  Están escuchando un sermón, y las personas que vienen a la iglesia quebrantadas por haber tenido una semana pesada, no necesitan un sermón.  Quieren una palabra de parte de Dios.”

Nancy: Eso es cierto para una mamá que está criando a sus hijos, que sus hijos necesitan una mamá que haya estado con Dios . . .

Dr. Blackaby: . . . que haya estado pasando tiempo con Dios

Nancy: . . . que haya escuchado de Dios, y no solo es comunicar contenido, cómo deberían vivir. . .

Dr. Blackaby: o reglas, sabías…

Nancy: . . . o reglas, sino que es pasar una relación

Dr. Blackaby: Sí, y dar testimonio sobre la emoción de la relación.

Nancy: Dr. Blackaby, usted probablemente no sabe esto, pero no he sido tan impactada por las cosas que usted ha escrito, los libros que ha escrito, que como lo he sido en los últimos diez años más o menos en las ocasiones que he estado a su alrededor de solo sentir que usted ha estado con Dios, que usted está experimentando la realidad de Dios en su vida, y que su tiempo con Dios en Su Palabra es consistente.  Es dulce. Es real.

Tengo que decir que su vida ha sido un verdadero reto para mí porque mientras Dios más me ha dado un ministerio fructífero y oportunidades para el ministerio, mayor ha sido la batalla. . .

Dr. Blackaby: Mayor la exigencia..

Nancy: con mucha ocupación, con prisa.

Dr. Blackaby: Dímelo a mí.

Nancy: Lo he escuchado hablar en su propio peregrinaje sobre lidiar con la prisa y las exigencias.  Las mamás también experimentan eso.  Pueden ser niños pequeños o un bebé en brazos.

Dr. Blackaby: Así es.

Nancy: ¿Cómo ha lidiado usted, en su vida devocional, en su tiempo en la Palabra con el Señor, cómo ha lidiado usted con la prisa y las ocupaciones y ha mantenido ese tiempo a solas como una prioridad en su vida?

Dr. Blackaby: Bueno, número uno, Dios me dijo que lo amara con toda mi mente.  Es obvio que mi tiempo con Dios es más importante que cualquier otro factor.  Aunque tenga una agenda apretada, no hay nada que se compare con lo que habré perdido si dejo de lado mi tiempo a solas con Dios.

Nancy: ¿Y tiene que luchar para obtenerlo?

Dr. Blackaby: Puede que haya sido así alguna vez en mi inmadurez, pero no es así hoy.

Nancy: Probablemente tiene que decir que no a muchas cosas.

Dr. Blackaby: Él me ayuda a saber cuándo decir no.  Me ayuda a saber cómo ordenar el día, cuándo descansar, así que sé que mi tiempo con Dios es lo principal para yo ahorrar tiempo.  Puede dirigirme sobre algunas cosas que tenga que hacer durante el día.  Puede alertarme sobre otras cosas de las que ni siquiera me había dado cuenta, pero ese tiempo a solas con Dios en la mañana es lo mejor que puedo hacer para ahorrar tiempo durante el día.

No hay nada en mi vida que afecte mi día a día, que mi caminar con Dios.  Siempre le digo a la gente: “¿Dios hace morada dentro de ti? ¿Está contigo todo el día? Entonces, ¿hay alguna parte del día en que pudiera hablarte? Bueno, ¿por qué lo limitas al tiempo que pasas a solas con Él? ¿Por qué dices: “Le daré 30 minutos en la mañana”?  ¡Qué afrenta para un Dios santo!”

La cultura, la cultura evangélica, nos hace creer que si le das a Dios 15 minutos de tiempo a solas con Él en la mañana, Dios estará muy complacido contigo.  Yo diría: No, no, Él es tu vida.  Jesús dijo: es como la viña y los pámpanos.  ¿Le dices a la viña: Bueno, me saciaré de la viña en la mañana y luego voy a separarme de ella. Estaré bien durante el resto del día”?

No puedes.  Él es tu vida, y Él dice: “Sin mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). Cuando leo esto, sólo digo: “Esto es absolutamente cierto”, así que tengo comunión con Dios durante todo el día.

Nancy: Usted también aparta tiempo lejos de las multitudes, lejos de otras personas para estar a solas con el Señor.

Dr. Blackaby: Oh, sí.

Annamarie: Qué privilegio es poder escuchar a Nancy DeMoss de Wolgemuth y a Henry Blackaby hablar sobre las riquezas disponibles en la Palabra de Dios y la oración.

Cada semana a lo largo de esta serie nos hemos enfocado en un aspecto del avivamiento en la relación personal con Dios. Esta semana nuestro enfoque es: una vida personal de devoción—la búsqueda diaria de Dios.

Una de las barreras más comunes para la vida devocional es la mucha ocupación—las personas que están muy involucradas y ocupadas con actividades en la iglesia saben a lo que nos referimos. Le hemos pedido a algunas de nuestras radioescuchas que compartan con nosotras cómo vencieron este ocuparse en muchas cosas para conectarse con Dios.  Comencemos con Kim Wagner.

Kim Wagner: Mi esposo estaba pastoreando en Indiana hace unos 12 años, y recuerdo que yo estaba tratando de llegar apresuradamente a Indianápolis a una oportunidad ministerial.  Como esposa de un pastor, estaba muy envuelta en las ocupaciones del ministerio.

En mi vehículo, me sentí tan agradecida de que Dios tan soberana y profundamente haya convencido a mi corazón, diciéndome: “Estás de camino al ministerio, y no pasaste tiempo conmigo esta mañana”.  Solo estaba tratando de llevarme lo que encontrara en el camino.  Mi comida rápida espiritual del día era la estación de radio cristiana.  Dije: Oh, pero este es mi tiempo a solas contigo, Señor, aquí mismo”.

Él dijo: “No, no dejaste que te hablara”.  Estoy tan agradecida por la radio cristiana, pero temo que muchos cristianos en esta sociedad acelerada en que vivimos hoy día la están usando como sustituto para reunirse con Dios.

Estoy tan agradecida de que Él haya tenido que llevarme a mis rodillas para hacer el compromiso con Él de que nunca, nunca, nunca pasaría otro día sin reunirme con Él primero y escuchar de mi Padre, no escuchar de alguien más que había estado con Él o escuchar a otra persona enseñar la Palabra, sino que dejaría que Él me hablara donde yo estuviera, donde Él me encuentre ese día.

Ese ha sido el cambio más importante en mi vida después de la salvación, desde mi salvación, ha sido ese compromiso con la Palabra y la oración y con pasar tiempo a solas con Él diariamente.  Pero es tan fácil, es decir, hasta como esposa de un pastor, como personas del ministerio, es tan fácil enredarse en las ocupaciones y dejar a un lado la reunión más importante de todas.

Mujer: Bueno, yo soy, como dijo Pablo, “el primero de los pecadores”.  Ese tiempo devocional, quieres que sea tan perfecto.  Luchas constantemente con él, pero he tratado de mantenerme, he seguido con la lucha.

Algo específico que quería compartir sobre la perseverancia es que cuidé a mi papá durante nueve años, y luego él tuvo un derrame.  Fui al doctor y el doctor dijo que probablemente viviría unas seis semanas.

Bueno, él me estaba contactando con un centro para enfermos terminales.  Yo lo había cuidado con esta fortaleza que me había dado el Señor.  Lo había hecho tan bien, pero aquí había algo irrevocable, y tenía que aceptar el hecho de que iba a ser aproximadamente seis semanas.  El centro significaba que era irrevocable. Así que el día siguiente, la enfermera venía a hablar conmigo, a entrevistarme sobre admitir a mi papá en el centro.

Me había ido a dormir, y daba vueltas, y oraba y clamaba, y decía: “Señor, no puedo aceptar la irrevocabilidad de esto.  No quiero hablar con la enfermera mañana.  Simplemente no quiero esa entrevista.  No puedo manejarla”.  Y me fui a acostar y me dormí.

A las 4:30 de la madrugada, el Señor me despertó.  Mi Biblia estaba en el piso donde la había puesto junto a la cama, así que la tomé con esta debilidad, para abrirla donde había estado leyendo.  El marcapáginas estaba ahí, y no estaba buscando nada en específico.

Cuando lo abrí, estaba en 1ra de Corintios 15.  Es el capítulo que habla sobre la muerte.  Empecé a leerlo y lo cerré.  Pensé: “Bueno, no tengo que leer esto hoy”.  Luego pensé: “No, ahí era que estaba el marcapáginas.  Dios sabía que yo estaría ahí en ese momento.  Lo leeré”.

Empecé a leer.  Bueno, era tan difícil de leer al principio, cuando empecé a leer sobre la muerte, pero Dios empezó a obrar en mí y a consolarme.  Hay un versículo que dice: “Aunque el hombre exterior se desgasta, el hombre interior se renueva” (2 Corintios 4:16, paráfrasis). Dije: “Señor, permíteme ver que el hombre interior está siendo renovado (Papá era un hombre tan bueno) y no permitas que me enfoque en que se está consumiendo.”

Ya estaba preparada para hablar con la enfermera del centro cuando viniera, pero ese fue un momento tan especial.  Se trataba de mi devocional y era algo que tenía delante de mí tan rutinariamente. No traté de encontrar ese texto; trata de ser perseverante en tu devocional.

Mujer 2: Me siento agradecida de cuando me hice cristiana.  Dios penetró su Palabra en mi corazón, no solo a través del Espíritu Santo, sino de hombres y mujeres llenos de los dones de Dios que Él puso en mi vida y que sabían cómo articular la verdad, que me retaron, que me hicieron querer adentrarme en ese Libro.  Hay algunas personas que Dios bendice con el don de articular Sus Escrituras de tal forma que te hace querer entrarte en ellas y excavar la verdad por ti misma.

He tenido una condición del corazón.  Se llama dureza de corazón.  No sé si a alguna de ustedes alguna vez le haya pasado eso, pero ha habido puntos en mi vida cuando me he apartado de Dios ya sea porque estaba enfadada con Él o estaba enfadada conmigo misma.  Me ha causado dureza de corazón.  Algunas veces, debido a esa condición, no podía entrar al trono, sino que escuchaba alabanzas que me enfocarían nuevamente hacia arriba.  Él me recordaba que Él es quien levanta mi cabeza.

Segundo, hace apenas unos años, vi esa escritura cuando Samuel le habló a Saúl, y Saúl había endurecido su corazón también.  Samuel dijo: “La obediencia es mejor que el sacrificio” (1 Samuel 15:22). Dios usó eso para recordarme que aún cuando no sabía qué decir frente a Él, me sentaba en silencio y abría mi libro y miraba y sólo trataba de sentarme ahí y enfocaba mi mente y no la dejaba divagar, sino que me sentaba ahí y esperaba, que eso es obediencia.  Después de un tiempo, se convirtió en una fuente de agua para mí.  Alabo al señor porque me estaba secando, pero Él se encontró conmigo.

Suzanne: Bueno, soy tan bendecida.  Tengo tantos amigos maravillosos en mi vida.  El Señor Jesús está primero, pero a veces no lo trato así.  Cada miércoles, tenemos un grupo de abuelas.  Siempre empezamos con las Escrituras, y siempre empezamos orando por nuestros nietos pero enfocándonos en un himno y en la Palabra.

Es tan especial, y solo quiero alabar al Señor por las personas maravillosas que sigue poniendo en mi vida para ayudarme a ser más como Él.  Son modelos excelentes.

Annamarie: Algunas radioescuchas de Aviva Nuestros Corazones han estado describiendo tiempos valiosos de quietud con Dios.

Hay muchas herramientas disponibles en nuestra página web AvivaNuestrasCorazones.com que te ayudarán a estudiar la Biblia de manera más efectiva. Otra buena herramienta es el libro de Nancy, En la quietud de Su presencia. ¿Suena la palabra “quietud” como un sueño muy lejano? En este libro Nancy te ayudará a aprender a manejar las distracciones, crear consistencia en tu vida de oración y a entender la Biblia con más claridad.

Si has sido bendecida con este estudio, ¿por qué no lo compartes con otras hermanas? Puedes compartir el enlace del programa de hoy, descargarlo o regalar una copia del libro de Nancy.

Puedes ordenar el libro “En la quietud de Su presencia, o el libro de estudio “En busca de Dios” llamando al 1-800-569-5959, desde EEUU o Canadá o puedes obtenerlos en tu librería cristiana favorita. Para más información visita AvivaNuestrosCorazones.com

Nancy dice: “No puedes escuchar la Palabra de Dios y permanecer neutral.  Tienes que responder de alguna manera”.  Aprende más acerca de esto cuando regreses mañana, en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la serie de radio.

https://www.avivanuestroscorazones.com/

 

Afirmar la verdad en un mundo relativista

Afirmar la verdad en un mundo relativista
Mark L. Y. Chan
alimentemos_el_almaLa aseveración de que no existe tal cosa como una verdad universal constituye, en sí misma, una declaración de una verdad universal.

El mundo siempre ha sido hogar de muchas ideologías y expresiones religiosas. Este pluralismo religioso se ha desarrollado en mayor medida entre los occidentales, en respuesta a la globalización y a la migración entre diferentes países. Un mundo más comunicado ha permitido un mayor acercamiento entre las diferentes religiones y sus seguidores. Nos relacionamos con personas de otras etnias pero, también, por medio de la televisión y la Internet aprendemos de su cultura y creencias. Además la creciente presencia de mezquitas, templos y restaurantes que no son occidentales reflejan la naturaleza cada vez más diversa de muchas sociedades occidentales.

Este pluralismo puede ser reciente en occidente, pero, en Asia, siempre ha estado a la orden del día. De hecho, todas las grandes religiones tienen sus raíces en el continente asiático y todavía persisten en él. En África la Iglesia se ha desarrollado junto a las religiones tradicionales y al Islam, de modo que una vasta mayoría de los cristianos hoy en día conviven con personas que profesan otra fe. En este aspecto no son diferentes de los primeros cristianos, quienes proclamaban a Jesús como Salvador y Señor ante la multitud de dioses y señores del mundo grecoromano.Los cristianos de hoy estamos llamados a abrazar, encarnar y declarar la verdad de que Dios se ha revelado a sí mismo de manera final y definitiva en JesucristoComo ellos, los cristianos de hoy estamos llamados a abrazar, encarnar y declarar la verdad de que Dios se ha revelado a sí mismo de manera final y definitiva en Jesucristo. Por medio de Su muerte y resurrección, los pecadores pueden hallar el perdón de sus pecados y ser reconciliados con Dios. De modo que, ¿cómo podemos proclamar a Cristo ante el pluralismo religioso y sus frecuentes afirmaciones que relativizan la verdad absoluta?

En medio de la diversidad, los cristianos deben aprender a trabajar con personas de diferentes religiones, en procura del bien común. Pero deben lograrlo sin comprometer su fe. Algunos sostienen que la armonía social puede alcanzarse y sostenerse, solo si los «religiosos» se abstienen de afirmar que poseen la exclusividad de la verdad. El desafío para la Iglesia es demostrar la falacia de esta opinión.

Del pluralismo al relativismo de la verdad
Algunos pensadores cristianos han rechazado la singularidad de Cristo y han abrazado el pluralismo. La coexistencia de las religiones en un sentido descriptivo y el pluralismo social son un hecho, pero estos pensadores han ido más allá, pues han abrazado un pluralismo metafísico. Sostienen que todas las religiones constituyen vías igualmente válidas para llegar a Dios (o la suprema realidad divina) y que ninguna religión en particular puede pretender poseer la palabra final sobre la verdad. Así, inconscientemente, se identifican con la doctrina Vedanta del hinduismo: «Jesús es apenas uno de los muchos caminos a la suprema realidad divina, un avatar (encarnación) entre muchas manifestaciones posibles de lo divino».

Separar la «espiritualidad» de cualquier religión se acomoda muy bien al estilo posmoderno de nuestra época. La principal preocupación de los cristianos son los aspectos más radicales y destructivos de la posmodernidad: su incredulidad respecto de la verdad absoluta, su rechazo de los grandes relatos que dan sentido a la vida y su postura de relativizar la verdad. Estos traen enormes implicaciones para toda la Iglesia en su esfuerzo por vivir la totalidad del evangelio y llevarlo a todo el mundo.

La mentalidad posmoderna afirma que simplemente carecemos de acceso a la verdad absoluta. Su argumento es que nuestras verdades son relatos construidos en el seno de nuestras comunidades sin una validación externa de la verdad. Por lo tanto, consideran la verdad como tribal, de validez solo local. Ya que no existe una perspectiva neutral —o transcontextual— que permita juzgar entre historias que compiten, debemos aguantar una multiplicidad de puntos de vista que pugnan por alcanzar la supremacía y la aceptación. Lo que surja victorioso de esta contienda será la verdad. A esta la define el poder, y a quienes afirman poseer la verdad absoluta se les juzga como personas que simplemente intentan imponer su voluntad a otros.

De esta manera, los pluralistas posmodernos sospechan de las autoridades religiosas y de sus pronunciamientos. Para ellos, la afirmación de que Jesús es la Verdad encarnada puede ser bien una fachada para el imperialismo colonial, el chauvinismo cultural o la intolerancia religiosa.

Verdad y elecciones morales
La misma sospecha se aplica a la moral: las categorías de «bueno» o «malo» son los intentos de otros para imponer su voluntad sobre nosotros. ¿Por qué deberíamos aceptar las definiciones de otras personas acerca de lo que es bueno o malo? —alegan ellos. De esta manera, juzgar entre lo bueno y lo malo se transforma, entonces, para los posmodernos en una cuestión de interpretación privada. Ellos carecen de una base sobre la cual uno pueda afirmarles que está mal experimentar con embriones, enriquecerse al amparo de regímenes corruptos, o proporcionar protección financiera a corporaciones que realizan negocios deshonestos. Para ellos la conveniencia personal y el pragmatismo económico pronuncian la última palabra: ¿qué es útil?, ¿qué satisface mejor las necesidades de una persona?, ¿qué cumple mejor sus aspiraciones?

Solo con ver el énfasis posmoderno en la comunidad, tal individualismo resulta irónico. Desconfiada de la autoridad y carente de cualquier criterio objetivo y trascendente que le provea orientación, la persona se apoya en su propia autoridad y decide por razones pragmáticas. El posmodernismo ya no solo convierte la verdad en tribal, sino que también la privatiza.

Todo esta orientación ha condicionado la manera en que a menudo se entiende la espiritualidad. Quienes optan por una percepción pluralista de la realidad espiritual pueden sentirse espirituales sin tener que involucrarse en la religión institucional. Son libres para elegir y abrazar ideas religiosas y para diseñar una espiritualidad a su propia imagen.

Tal libertad resulta atractiva. La alternativa —afirman repetidamente sobre los que llaman exclusivistas— es ser ingenuo, arrogante, irrespetuoso de otras culturas e intolerante para con otras confesiones religiosas. Comentan que los puntos de vista absolutistas solo incrementan las tensiones interreligiosas, exacerban los conflictos entre comunidades y, en algunos casos, hasta incitan a la violencia. El argumento es que para evitar una mayor polarización en nuestro fragmentado mundo, uno debe, según algunos, adoptar un punto de vista pluralista respecto de la religión y una postura relativista en cuanto a la verdad. ¿A qué conclusión llegamos frente a estas críticas y pretensiones? ¿De qué manera, entonces, vamos a proclamar hoy la verdad del evangelio?

Proclamar la verdad
Para empezar, conocer la verdad no es sinónimo de intolerancia arrogante. Esto sería confundir convicción con condescendencia o desacuerdo racional con conducta desagradable.

Cuando los relativistas insisten en que no existe tal cosa como la verdad universal, ¡sostienen esa afirmación como una verdad universal! De esta manera, el relativismo es tan absolutista como la afirmación de que Jesús es «el camino, la verdad y la vida» y le atañen las mismas acusaciones de intolerancia. La fe cristiana condena la arrogancia y la actitud de superioridad hacia las personas que profesan otras creencias y hacia las de convicciones no religiosas. Por supuesto, han existido cristianos intolerantes y prácticas insensibles en las misiones a lo largo de la extensa historia de la Iglesia. Pero estos son indicadores de los fracasos vergonzosos de la misma y no de la esencia de la fe cristiana. Los cristianos debemos ser personas tolerantes y humildes, a la vez que «[mantenemos] en alto la palabra de vida» (Fil 2:16, NVI).

Los cristianos son llamados a amar en lugar de tolerar, y para ello es necesario reflejar el amor de Dios por todas las personas, incluidos los relativistas apasionados, los pluralistas acérrimos y los ateos agresivos. Al proclamar la verdad frente al relativismo, debemos estar conscientes de que tratamos con personas, no simplemente con ideas frías. El relativista es una persona de carne y hueso, con todas las necesidades y anhelos de cualquier ser humano creado a la imagen de Dios. Lo más importante no es lograr que nuestro argumento prevalezca contra el relativismo sino ganar al relativista para Cristo.

Una crisis económica global o un desastre natural no discrimina entre un relativista y un exclusivista. Cuando los relativistas sufren, rara vez sentirán atracción por un argumento sólido en favor de la verdad. Pero lo más probable es que reaccionen positivamente ante el cuidado y la preocupación prácticas demostradas por cristianos movidos por el amor. No podemos proporcionar calor a un relativismo frío, pero sí podemos abrigar con una manta a un relativista que está tiritando.

Nuestra común condición humana es un buen punto de partida para transmitir la verdad de Cristo. La seguridad de la amistad genuina, donde se ganan la confianza y el respeto, es el contexto ideal en el que la gente puede cuestionar honestamente sus razonamientos. Los cristianos pueden sembrar semillas de subversión en el campo del relativismo, planteando preguntas acerca de la competencia del relativismo moral como guía para la vida. ¿En realidad se puede vivir sin la verdad absoluta? ¿Cuántos están realmente persuadidos de que no existe diferencia entre la Madre Teresa y Pol Pot? Aun cuando las personas nieguen la verdad de Dios, esta prevalecerá porque es coherente y persuasiva: la vida percibe esto como verdadero. Este reconocimiento es parte de la gracia de Dios que es común a todos.

Por el carácter relativista de nuestra época, la iglesia puede perder fácilmente su confianza en el evangelio como el «poder de Dios para salvación» y dejar de proclamar a Cristo como el único camino a Dios. Para no acobardarse, los cristianos deben estar seriamente fundamentados en la verdad de la Biblia y en el conocimiento de Cristo. De modo que la tarea de proclamar la verdad en nuestro mundo debe comenzar en casa: en la vida, la adoración y el programa de discipulado de nuestras iglesias evangélicas.

Creer en la verdad absoluta es ir contra el espíritu de nuestro tiempo. Podemos esperar ser ridiculizados, segregados y experimentar oposición. En este sentido, debemos recordar que aquel que es la Verdad encarnada, a quien Juan describe como «lleno de gracia y de verdad», se convirtió en la Verdad crucificada a manos de quienes estaban empeñados en apagar la luz de la verdad. Pero las tinieblas no pronunciaron la última palabra. La luz traspasó la tumba de Jesús, ¡y en la resurrección de Cristo la Verdad se reivindicó!

El autor enseña en Trinity Theological College en Singapur.Es miembro del Grupo de Trabajo Teológico de Lausana. Todos los derechos reservados.

FAMILIA

Familia

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“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:24).

10350414_516436341790096_3737687015717083030_n-e1414331566657La familia es la unidad básica de la sociedad establecida por Dios mismo. Esta unidad está afectada por las circunstancias adversas que el pecado produce contra todo lo establecido por Dios. El matrimonio es, por tanto, una institución controvertida y en crisis. Sin embargo, el matrimonio como base y la familia como consecuencia adquieren una dignidad peculiar en razón de los valores con que fue investido por Dios mismo desde el principio de la humanidad. Es un estado de alta estima y valor, a la vez que frágil, a causa del pecado humano. La institución matrimonial, conforme al propósito de Dios, es para toda la vida de los cónyuges. El matrimonio es también una esfera de intimidad máxima en todos los órdenes. Quiero conducir a una reflexión sobre este asunto, que por su extensión tendré que dividirla en, por lo menos, dos veces.

El matrimonio es la base del hogar y de la familia. El término hogar, procede del latín focarem, lugar donde se coloca el fuego. El de familia, procede también del latín famula, que significa criado, dando una idea de servicio de unos hacia otros (Ef. 5:21). Uniendo los conceptos, el matrimonio debe expresar: unidad; convivencia (lat. convivium), una vida en común; cohabitación (lat. connubium), que tiene que ver con la esfera de la intimidad personal; consorte (lat. consortium), que significa compartir la misma suerte; vida en común (lat. conjugium), que significa aguantar bajo el mismo yugo, compartiendo juntos toda la problemática. Junto con esto calor entrañable de hogar y la ayuda mutua, vital en la relación.

El matrimonio es honorable para todos (He. 13:4). La prohibición del matrimonio como algo que contribuye a alcanzar mayor nivel de espiritualidad en el servicio es una enseñanza, que el apóstol Pablo califica de diabólica (1 Ti. 4:1-3). Afirmar que el celibato es un estado superior al matrimonio contradice la instrucción bíblica.

Acudiendo a la Palabra, única autoridad en materia de doctrina y ética, se aprecia que cuando Dios creó al hombre, lo hizo con la determinación de delegar sobre él la responsabilidad y privilegio del gobierno del mundo, capacitándolo para ello (Gn. 1:26). El el proyecto divino estaba en crear a un varón, primero, y luego a una mujer, procedente de esa primera creación (Gn. 1:27). No es verdad que haya creado a un ser en el que había hombre y mujer, que luego serían separados, como enseña el Taillardismo, contrario a la verdad de la Palabra. La revelación divina está orientada a una familia en la que el gobierno es compartido por el varón y la mujer, notándose el plural que la Escritura usa (Gn. 1:28).

La condición imperfecta en esa creación consistió en la presencia del varón solo, de ahí la observación divina: “no es bueno que el hombre esté solo” (Gn. 2:18). Eso marca un profundo contraste con lo que anteriormente dice Dios cuando observa la creación: “era bueno en gran manera” (Gn. 1:31). Toda la creación era buena incluyendo el propósito de la creación, tanto del hombre como de la mujer (Gn. 1:27). La presencia de un varón solo dejaba incompleto el programa divino para la humanidad. Dios acudió a la solución creando a la mujer (Gn. 2:2b-22). No fue para servir al hombre, para eso estaban los animales. No era para que gobernase sobre el hombre, ya que éste es la cabeza. La idea de ayuda idónea es la de un ser capaz de dialogar y mantener comunión en igualdad de condiciones.

El matrimonio es una institución divina (Gn. 2:24). Dios como Padre trae la mujer al hombre. Éste la recibe como un don divino (Pr. 18:22). La esposa, por tanto, ha de ser tratada como tal don (1 P. 3:7). El Señor aclaró que esa institución es un mandamiento del Creador (Mt. 19:4-6).

Dios establece la unidad matrimonial. Establece una relación exclusiva y excluyente: “El hombre… su mujer”. Cualquier otra relación con otro hombre o con otra mujer está excluida en el propósito de Dios. Establece también una relación reconocida: dejará. Los vínculos familiares anteriores se sustituyen por los de la nueva familia, creando otra unidad distinta. Esto no supone que se deje de “honrar padre y madre” (Ef. 6:2). Se establece también una disposición de entrega: se unirá. Cada una de las partes se entrega a la otra, pero en el texto comienza la obligación por parte del marido. Finalmente Dios establece una relación permanente: “serán una sola carne”. No está en la mente del Creador disolver la unidad matrimonial. Es más, esa relación no son dos yo, que se convierten en un nosotros, sino dos yo, que se convierten en otro yo. De manera que cuando se rompe la unidad matrimonial, no es un retorno de nosotros a otros dos yo, sino la muerte irremediable de un yo, que no puede resucitarse.

Un aspecto que se olvida hoy es el concepto de pacto matrimonial. Quiere decir que el matrimonio es el resultado de la decisión voluntaria de unión de un hombre y una mujer, aceptando lo establecido por Dios (Gn. 2:24). El garante del pacto matrimonial es Dios mismo (Mal. 2:13-14). Él se constituye en testigo de cargo contra quien rompa el pacto. El matrimonio es un convenio en el que Dios interviene. Pero algo más, el matrimonio es un estado sometido a juramento (Dt. 6:13), puesto se hace reconociendo y aceptando lo que Dios ha determinado. Por tanto es un pacto sagrado (Pr. 2:17), sin darle a esto un carácter sacramental como medio de gracia. La expresión más elevada del matrimonio es que Dios lo toma para referirse a Su relación con Su pueblo (Ez. 16:8), en el antiguo orden y de Cristo y la Iglesia en el nuevo.

El matrimonio no se basa en disposiciones humanas reguladas por leyes, sino en preceptos divinos. Se utilizan con frecuencia textos que enseñan sobre la institución matrimonial en el Antiguo Testamento (Gn. 1:27; 2:24). Esa misma fue la enseñanza de Jesús (Mr 16:6 s.; Mt. 19:4 s.), como también por el apóstol Pablo (1 Co. 6:16; Ef. 5:31). El matrimonio es, conforme a la enseñanza bíblica, la vida en común de un solo hombre con una sola mujer. No se contemplan, sino como pecaminosas, otras uniones diferentes. El Nuevo Testamento enseña la unidad del matrimonio mientras vivan ambos cónyuges (Ro. 7:2-3). De ahí que la relación matrimonial exija lealtad absoluta (1 Co. 7:2).

La normativa del Nuevo Testamento para la celebración del matrimonio, es también clara. No le confiere carácter sacramental, ni se establece como ordenanza para la iglesia, puesto que el matrimonio no es un aspecto religioso, sino una determinación soberana de Dios para la regulación de la sociedad humana. El poder civil es el que da testimonio del hecho y regula como debe celebrarse legalmente el matrimonio en el tiempo histórico de la ley. El creyente está obligado a la obediencia al poder civil y a las leyes que regulan el matrimonio (Ro. 13:1a). Los gobernantes regulan el aspecto de su celebración para que quede constancia del hecho, entendiendo que ejercen autoridad por delegación divina (Ro. 13:1-2).

El cristiano debe recuperar estas verdades sobre el matrimonio, en un mundo donde la institución atraviesa por una de las mayores crisis de su existencia. El divorcio ha tomado carta de naturaleza en la sociedad y, lo que es más lamentable, entre cristianos. Las leyes permisivas de los hombres han degradado la institución permitiendo uniones distintas a la que Dios ha establecido, absolutamente perversas no desde el punto de vista de la moral religiosa, sino desde la norma natural. Es urgente una aproximación a este vital tema que iremos abordando en sucesivos temas.

Samuel145x145Samuel Pérez Millos, es pastor en la Iglesia Evangélica Unida de la ciudad de Vigo, España, desde el 26 de septiembre de 1981.
-Cursó los estudios de Licenciatura en Teología, en el Instituto Bíblico Evangélico, graduándose el 10 de junio de 1975.
-Master en Cristología y Espiritualidad Trinitaria.
-Autor de más de 45 libros de teología, comentarios bíblicos y vida cristiana.
-Actualmente está produciendo el Comentario Exegético al Texto Griego del Nuevo Testamento, obra en veinte volúmenes, (ver apartado Literatura).
-Colaborador en programas de Radio y Televisión, tanto en España como en Hispanoamérica.
-En el Ministerio Exterior es conferenciante en distintos países de Europa, Hispanoamérica, Estados Unidos y Australia.
-Profesor en el Instituto Bíblico «Escrituras» (AA.HH.), profesor en la Escuela Evangélica de Teología (Fieide), profesor en la Facultad Internacional de Teología (IBSTE) de Barcelona.

http://www.perezmillos.com/

Cuando los padres son culpables

Cuando los padres son culpables

searchSalvador Gomez Dickson

alimentemos_el_alma“Cuando Ocozías comenzó a reinar era de cuarenta y dos años, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre fue Atalía, hija de Omri. También él anduvo en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba a que actuase impíamente” (2 Crónicas 22:2-3Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)).

Qué triste es cuando los caminos malvados de alguien pueden ser rastreados hasta sus padres. He aquí un caso registrado en las páginas inspiradas de las Escrituras, grabadas para siempre para instrucción de sus lectores. Los niños nacen con la necedad ligada a sus corazones, pero nosotros los padres tenemos la encomienda de desenredarla y de instruirles en el camino de la sabiduría. Pero cuando en lugar de esto, sellamos esa necedad y convertimos a nuestros hijos en burladores de la voluntad de Dios, el cielo nos tendrá por responsables. Ocozías pagará por sus pecados, pero Atalía dará cuenta de su contribución.

En el caso de nuestro pasaje, la maldad llegó a modo de instrucción y consejo. Pero hay otras formas de influencia negativa que los padres pueden traspasar. Lo que nuestros hijos nos ven hacer es otro tipo de consejo; silencioso, pero más eficaz.

¿Qué tipo de influencia eres para tus hijos? Si el cielo emitiera juicio de evaluación sobre la forma en que has llevado a cabo tu paternidad, ¿cómo lo resumiría? Si tus hijos luego describieran la marca que dejaste en sus corazones, ¿qué dirían?

Es bueno reflexionar y examinar siempre cómo estamos cumpliendo nuestra labor de padres. Siempre hay oportunidad de mejorar y corregir lo deficiente. No asumas que todo está bien. Los mejores cambios ocurren cuando estamos dispuestos a admitir nuestros errores. ¿Por qué no comenzar hoy mismo?

http://www.ayudapastoral.com

El Señor Jesús como Señor del día de reposo

logo-lbd-web-stDavid Logacho

El Señor Jesús como Señor del día de reposo

alimentemos_el_almaEs un gozo saludarle amable oyente. Le habla David Logacho dándole la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el evangelio según Lucas. En esta ocasión veremos al Señor Jesús como Señor del día de reposo, lo que esto significa y sus implicaciones.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Lucas 6:1-11. Como antecedente, recuerde que en nuestro último estudio bíblico, los escribas y fariseos comenzaron a mostrar su lado oscuro en contra del Señor Jesús, cuando le cuestionaron por comer con publicanos y pecadores y por no amoldarse a sus tradiciones de manufactura humana. En el estudio bíblico de hoy vamos a ver que esta indisposición de los escribas y fariseos en contra del Señor Jesús está en franco aumento. La excusa era que el Señor Jesús no estaba guardando el día de reposo de la manera que ellos habían establecido que se debe guardar, una manera muy propia de ellos, por supuesto, una manera que iba más allá de lo que las Escrituras decían. Por dos ocasiones, el Señor Jesús violó la norma de guardar el día de reposo de los escribas y fariseos. La primera vez, fue en el campo. Note lo que dice Lucas 6:1  Aconteció en un día de reposo,[a] que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían,(A) restregándolas con las manos.

Guardar el séptimo día como día de reposo era algo muy importante para los judíos. Dios dio a Israel la ley sobre el día de reposo en el monte Sinaí, y lo hizo como señal entre él y la nación de Israel. Debido a las reglas estrictas y opresivas que imponían los escribas y fariseos, guardar el día de reposo se transformó en una pesada carga en lugar de ser una gran bendición conforme al propósito de Dios para su pueblo. El Señor Jesús está por desafiar la tradición de los escribas y fariseos en cuanto al día de reposo. La ocasión se presentó cuando en un día de reposo, el Señor Jesús y sus discípulos pasaban por los sembrados, como tenían hambre, los discípulos del Señor Jesús arrancaban espigas tiernas, las restregaban en las manos, y las comían. El hecho de que los discípulos arrancaran espigas no era en sí ningún crimen. Una de las leyes misericordiosas del Antiguo Testamento establecía que si alguien estaba pasando por un trigal podía arrancar algunas espigas, siempre que no metiera la hoz. Si lo hubieran hecho otro día cualquiera no habría habido nada que objetar; pero era día de reposo. Cuatro de los trabajos prohibidos en día de reposo eran segar, trillar, aventar y preparar comida; y los discípulos habían realizado los cuatro según la interpretación ortodoxa de la ley por parte de los escribas y fariseos: al arrancar espigas, habían segado; al restregarlas con la mano, habían trillado; al soplar para quitar la paja, habían aventado, y el hecho de que se las comieran demostraba que habían preparado una comida en un día de reposo. Esto motivó a los escribas y fariseos a cuestionar al Señor Jesús. Note lo que dice Lucas 6:2 Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo?[b]

El Señor Jesús respondió este cuestionamiento, citando un evento relatado en el Antiguo Testamento, en el cual, satisfacer una necesidad humana legítima y urgente tuvo mayor prioridad que una norma establecida. Ponga atención a lo que dice Lucas 6:3-4 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban;
Luk 6:4  cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes,(B) y comió, y dio también a los que estaban con él?(C

Todos los días de reposo por la mañana se ponían delante de Dios doce panes de trigo, hechos con harina que se había tamizado no menos de once veces. Había un pan por cada tribu. En tiempos del Señor Jesús estos panes se colocaban en una mesa de oro macizo de un metro de longitud y cuarenta y cinco centímetros de anchura que estaba situada a lo largo del lado Norte del Lugar Santo. El pan representaba la presencia de Dios, y nadie más que los sacerdotes podía comerlo. Pero la necesidad de David había sido prioritaria sobre estas normas y reglas. La conclusión de la respuesta que dio el Señor Jesús a los escribas y fariseos, aparece en Lucas 6:5. La Biblia dice: Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.[c]

En el caso de David y los suyos comiendo los panes de la proposición que solamente debían comerla los sacerdotes, la necesidad humana abrogó momentáneamente la ley ritual. Si era así, ¡cuánto más el Hijo del Hombre, con un corazón de amor y de misericordia! Es el Señor del día de reposo ¡Cuánto más lo podrá utilizar para sus propósitos de amor! Pero los escribas y fariseos habían olvidado los derechos de la misericordia porque estaban totalmente absorbidos por cumplir sus propias leyes y reglamentos. Los escribas y fariseos deben haberse quedado con la boca callada, pero no por mucho tiempo, porque en otro día de reposo ocurrió otro evento que desafió sus huecas tradiciones sobre el día de reposo. La segunda vez fue en la sinagoga. Lucas 6:6-11 dice: Aconteció también en otro día de reposo,[d] que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha.

Lucas 6:7  Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo[e] lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle.
Lucas 6:8  Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie.
Lucas 6:9  Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo[f] hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla?
Lucas 6:10  Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada.
Lucas 6:11  Y ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

Es obvio que el Señor Jesús y sus discípulos estaban en el foco de los escribas y fariseos. En el incidente anterior, los escribas y fariseos deben haber estado espiando al Señor Jesús y a sus discípulos mientras caminaban por los sembrados en un día de reposo. En esta ocasión, es muy posible que a propósito los escribas y fariseos hayan introducido en la sinagoga al hombre con la mano derecha seca en el día de reposo, para ver si el Señor Jesús le sanaba, de modo que puedan tener motivos para acusarle. Para este tiempo la oposición al Señor Jesús estaba creciendo como espuma. Conforme a su costumbre, el Señor Jesús estaba enseñando en la sinagoga en un día de reposo, y los escribas y los fariseos estaban también allí, ya no para escuchar su enseñanza, sino con el propósito de espiarle para, si curaba al enfermo, acusarle de quebrantar la ley del día de reposo implantada por ellos. Un detalle interesante es que Lucas, es el único de los autores de los evangelios que menciona que el hombre tenía seca la mano derecha. Es el diagnóstico del médico, interesado en todos los detalles del caso. Como era de esperarse, el Señor Jesús curó al hombre con la mano seca. En este incidente, Jesús quebrantó abiertamente la ley tradicional de los escribas y fariseos. Curar era un trabajo, y estaba prohibido hacer cualquier trabajo en un día de reposo. Pero la realidad era que si había peligro de muerte se podía hacer algo para mantener la vida. También era legal tratar las dolencias de ojos o garganta. Pero este hombre no estaba en peligro de muerte; podría haber esperado hasta el día siguiente sin peligro. Pero el Señor Jesús estableció el gran principio de que, dijeran lo que dijeran las leyes y las reglas, siempre se puede hacer un bien en un día de reposo. El Señor Jesús les hizo una pregunta punzante: «Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? Eso tiene que haberles llegado al alma, porque mientras Él estaba tratando de ayudar a la vida del hombre con la mano seca, ellos estaban haciendo todo lo posible para destruir al Señor Jesús. Era Él quien estaba tratando de salvar, y ellos de destruir. El Señor Jesús estaba haciendo bien y los escribas y fariseos estaban haciendo mal y todo en el día de reposo. No es extraña la reacción de los escribas y fariseos. Confrontados con su pecado, lo cual se negaban a reconocer, se llenaron de furor, y dialogaban entre ellos buscando hacer algo en contra del Señor Jesús. ¿Qué aprender de todo esto? Bueno, por un lado que nuestro Señor Jesucristo es el Amo, el Señor de todo lo que dice las Escrituras. Por otro lado, el peligro de esconder maldad detrás del cumplimiento de ritos religiosos. Esto fue el gran error de los escribas y fariseos. Su corazón estaba lleno de orgullo, incredulidad, hipocresía, sin embargo eran expertos en cumplir con los ritos creados por ellos mismos en cuanto a como se debe guardar el día de reposo. No nos engañemos amable oyente. A Dios no le impresionamos con nuestros ritos sino con una vida de integridad.

david-logacho-80x80David Logacho es Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

 

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice
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Quito-Ecuador

«Pasión por la iglesia»

«Pasión por la iglesia»

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Sugel Michelén

 

sugel100x100Sugel Michelén es pastor en la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años. Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor. Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”.

Él es instructor asociado en la Universidad Wesleyana en Indiana (IWU); enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://ibsj.org/

«Y Vimos su Gloria» (Juan 1:14)

«Y Vimos su Gloria» (Juan 1:14)

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Past. Suguel Michelén

La verdadera Navidad

La verdadera Navidad

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Sugel Michelén

 

sugel100x100Sugel Michelén es pastor en la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años. Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor. Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”.

Él es instructor asociado en la Universidad Wesleyana en Indiana (IWU); enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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