¿Porqué tuvo que nacer Jesús?

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¿Porqué tuvo que nacer Jesús?

alimentemos_el_almaEs un gozo para mí compartir este tiempo con Usted amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Nuestro tema de estudio tiene que ver con diferentes personajes que de alguna manera estuvieron relacionados con el nacimiento del niño Jesús, en la serie titulada: Personajes alrededor del Pesebre. En nuestro programa anterior, tuvimos la oportunidad de estudiar sobre la vida de Juan el Bautista, viendo que existen notables paralelos entre su vida y la vida del Señor Jesucristo. En ésta ocasión, llegamos al clímax de nuestra serie, cuando vamos a estudiar sobre la persona de Jesús. Vamos a ver una persona sin igual. Vamos a distinguir aspectos de su vida en los cuales no hay punto de comparación con ningún ser creado. Ante el humilde pesebre de Belén, aquel lugar que se cubrió de gloria con el nacimiento del niño Jesús, han pasado ya grandes personajes. Todos ellos han contemplado maravillados ese acontecimiento sin igual, cuando el Dios del Universo tomó forma humana y se humilló así mismo tomando la forma de un siervo. El relato de su nacimiento lo encontramos en los Evangelios de Mateo y Lucas, ¿Cuántas veces no nos hemos deleitado con ésta historia? ¿Cuántas veces nuestros pechos no se han hinchado de emoción al ver con los ojos de nuestra fe al niño Jesús, en el pesebre, rodeado de José, María y los pastores? Pero en ésta ocasión queremos enfocar de un modo algo diferente su nacimiento, queremos hacernos la pregunta ¿porqué tuvo que nacer Jesús? ¿Cuáles fueron los objetivos para su advenimiento? ¿Qué tal si dejamos que la Palabra del Señor responda a ésta pregunta?

Ante la pregunta ¿Cuáles fueron los objetivos para la venida de Jesús? Hemos de indicar que podemos distinguir al menos tres razones fundamentales. En primer lugar, Jesús vino para REVELARNOS a Dios. Juan 4:24 declara que Dios es Espíritu. ¿Cómo un ser humano puede conocer a alguien que es Espíritu? Pues para eso vino Jesucristo. En Juan 14:8 Felipe hizo un pedido a Jesús. Le dijo “Señor muéstranos el Padre, y nos basta” La respuesta de Jesús está en el versículo 9 “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿Cómo pues, dices tú: muéstranos al Padre? Cierto es que Dios se dio a conocer, en épocas anteriores a Jesús, a través de los profetas, pero éste conocimiento era imperfecto en comparación con el conocimiento del Padre a través de Cristo.

Hebreos 1:1-2 dice: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los Profetas, en éstos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el Universo” Lo que dice este texto se hizo posible gracias a Jesús. Note lo que tenemos en Mateo 1:23: “He aquí una virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamarás su nombre Emmanuel que traducido es Dios con nosotros. Sí amigo oyente. Jesús vino como humano a éste mundo para que en su persona podamos ver y entender al Padre. Es por esto, que si usted desea conocer al Padre, lo único que tiene que hacer es conocer al Hijo. Todo lo que es el Padre es el Hijo y todo lo que es el Padre es el Hijo. El Hijo tomó forma humana para revelarnos a su Padre. ¿Porqué vino el Hijo de Dios en forma humana en la persona de Jesús? Pues para revelarnos al Padre, pero también Jesús vino para morir. Sí, Jesús nació para morir. Por su muerte Jesús logró la salvación del hombre. Simeón vio el propósito, salvador en Jesús cuando nació y dijo según Lucas 2:30 Porque han visto mis ojos tu salvación,
Su mismo nombre, Jesús, significa “Salvador” Mateo 1:21 dice: Y dará a luz un hijo,  y llamarás su nombre JESÚS,  porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Para cumplir con el propósito salvador de Jesús, Él tenía que morir; porque Dios había declarado que la paga del pecado es la muerte, según, Romanos 6:23: y si Cristo iba a salvarnos, la única manera posible para satisfacer la justicia de Dios es que un inocente muera en lugar de un culpable y Jesús es el único ser humano inocente porque es Dios y siendo que voluntariamente tomó sobre sí nuestro pecado, Él tenía que morir como un pecador.
2Coríntios 5:21 dice: ‘Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él”. Siendo que Jesucristo es cien por ciento Dios y cien por ciento humano, su sacrificio cruento en la cruz tiene alcances infinitos y es aceptado por el Padre. Sí, Jesús nació para morir y Él murió en su lugar y en mí lugar, el castigo por nuestro pecado fue sobre Él. Dios ha dicho en Su Palabra. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aun pecadores Cristo murió por nosotros. Pero Jesús no quedó en una tumba, él resucitó al tercer día y hoy está vivo.

Si usted desea ser salvo, debe recibir a Jesús como su único y suficiente Salvador, porque El ya pagó por su pecado. Que tal si en ésta navidad usted recibe el mejor regalo que podría recibir, la salvación de su alma. Si usted desea recibir la salvación, solamente reciba por fe a Jesús, ya que Él completó la obra para poder salvarle. ¿Por qué vino Jesús a éste mundo? Ya hemos visto que fue para revelarnos al Padre y para hacer posible nuestra salvación por medio de morir en la cruz en nuestro lugar; pero además, hay un tercer motivo, El vino a este mundo para reinar. Su linaje tanto por el lado de su madre María como por el lado de José, aunque él no fue su verdadero padre, es real, por tanto tiene todo el derecho de sentarse sobre el trono de David para reinar cobre Israel. Lucas 1:33 dice: “Y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”. Por ser un recién nacido rey, recibió la visita de los magos, quienes reconocieron en Jesús al rey de los judíos que había nacido. Mateo 2:1-2 dice: Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes,  vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,
Mat 2:2  diciendo:  ¿Dónde está el rey de los judíos,  que ha nacido?  Porque su estrella hemos visto en el oriente,  y venimos a adorarle.
Claro está que fue rechazado como rey de Israel por los judíos pero, esto de ninguna manera priva a Jesús de su derecho a ser legítimo Rey de Israel. Simplemente su reino fue pospuesto hasta su segunda venida, cuando vendrá a este mundo acompañado de sus redimidos para ocupar el trono de David su padre y para reinar sobre Israel por la eternidad.

Sí, amigo oyente, Jesús nació para hacernos conocer a Dios Padre; si queremos conocer a Dios, tenemos que conocer a Jesús. Jesús nació para salvarnos; si queremos ser salvos, debemos recibirle como nuestro Salvador y finalmente Jesús vino como Rey, su reino fue pospuesto, pero un día futuro volverá por segunda vez, no para ser humillado como la primera vez, sino para regir a las naciones con vara de hierro.

Sí, esta temporada de navidad la gente da regalos y recibe regalos, pero que tal si pensamos en ese regalo sin igual que es Jesús quien vino a éste mundo para que conozcamos al Padre, para que podamos ser salvos y para reinar sobre Israel. ¿Le ha recibido ya como su Salvador? Si lo ha hecho, le felicito. Sus pecados pasados, presentes y futuros han sido perdonados y en consecuencia Usted ya tiene vida eterna. Pero si todavía no lo ha hecho, no deje pasar más tiempo. Puede ser fatal para Usted. Mas bien permita que esta navidad sea la mejor de su vida porque en esta navidad Usted nació de nuevo al recibir por la fe al Señor Jesús como su único y suficiente Salvador. Que Dios en su gracia le quite la venda espiritual que no le permite ver su necesidad espiritual de recibir a Cristo como su Salvador. Es lo mejor que le podría pasar en esta navidad.

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Vistiéndonos sin sensualidad

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Vistiéndonos sin sensualidad

Charbela El Hage de Salcedo

El uso de la sensualidad como mecanismo para llamar la atención habla claramente del estado de mi corazón, y me informa sobre quién está en el trono de mi vida, si es Dios o yo.

alimentemos_el_almaEn el capítulo 7 del libro de Proverbios, vemos los consejos que un padre le da a su joven hijo para que no arruine su vida con la inmoralidad, y le habla de una mujer que se lanza a la calle a seducir a los hombres. Esta mujer es descrita como una que se viste como ramera y cuyo corazón es astuto, combinación peligrosa en el andar de una mujer.

No cabe duda que nuestra apariencia externa no es lo más importante, pero no por eso debemos ignorarla. Es importante que prestemos atención a la forma en la que como mujeres lucimos y de manera específica a cómo nos vestimos.

Recuerdo haber escuchado en una ocasión a un pastor, que en su intención de corregir a las mujeres de su congregación, en relación a su atuendo, dijo: “Tu apariencia externa es una muestra del estado de tu corazón”. Esto es una verdad bíblica, pues es en el corazón donde se originan nuestras pasiones y todas nuestras motivaciones (Marcos 7: 21-23), y en Proverbios 4:23 vemos como el padre instruye a su hijo a que “con diligencia guarde su corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida”. Definitivamente nuestra apariencia externa no es lo más importante, pero no por eso debemos ignorarla.

Los deseos de nuestro corazón

Una de las características de esta mujer que se presenta en Proverbios 7 es que está vestida como ramera. ¿Alguna vez has pensado qué lleva a una prostituta a usar ropa sensual? Su ropa sensual es un mecanismo que usa como “anzuelo” para atraer la atención de sus clientes.

Con mucho pesar, veo que algunas mujeres usan un criterio similar a la hora de elegir su ropa, y terminan escogiendo un atuendo sensual, no para obtener un pago metálico, pero sí un “pago emocional”: aprobación, admiración, o el sentirse deseadas y apreciadas. El uso de la sensualidad como mecanismo para llamar la atención habla claramente del estado de mi corazón, y me informa sobre quién está en el trono de mi vida. Cuando esto ocurre, queda en manifiesto que la prioridad de mi corazón se ha volcado a cumplir mis anhelos y deseos, y en satisfacerme yo, en vez de agradar a Dios y obedecer su Palabra.

La Biblia mide nuestro guardarropas

Observa lo que nos enseña 1 Timoteo 2:9-10: “Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad”.

En estos versículos podemos encontrar tres aspectos que deben caracterizar nuestra manera de vestir:

1. Decorosa: El decoro puede ser definido como pudor y decencia en lo referente a lo moral. La decencia debe ser una característica de nuestro vestir.

2. Pudor: El comentarista William Macdonald dice que podemos ver el pudor como el evitar todo lo que cause vergüenza. Así debe ser nuestra vestimenta, una que no nos cause vergüenza a nosotros ni a aquellos que nos ven.

3. Modestia: Decente, en orden, que no llame la atención, un vestir humilde que carece de vanidad o engreimiento y evita los extremos.

¿Qué tal si en vez de solo mirarnos en el espejo, pasamos nuestra ropa por el espejo de la Palabra?

La aprobación de nuestro Maestro

Se cuenta la historia de un hombre joven que estudió violín bajo la tutela de un maestro de fama mundial. En su primer recital, luego de tocar cada pieza, el joven recibía aplausos y ovaciones de su público, pero aun así, no se sentía satisfecho, ni se veía felicidad en su rostro. Luego de la última pieza, y con los aplausos más fuertes que nunca, el joven se mantenía mirando a un anciano que estaba sentado en el balcón. Finalmente, el anciano sonrió y movió su cabeza en señal de aprobación, e inmediatamente el joven artista se llenó de alegría.

¡El anciano era su maestro!  El aplauso de la multitud no significó nada hasta que obtuvo la aprobación de su maestro. Ese es mi deseo para toda mujer que. al elegir qué vestir, la aprobación y ovación del mundo no signifiquen nada, hasta obtener la aprobación de su supremo Señor.

Tu identidad y la mía no está en lo que hacemos o en cómo nos vemos: está en Cristo y su obra redentora a nuestro favor.

Oro que el Señor te lleve no solo a revisar tu guardarropas, sino también tu corazón, y que puedas sacar de él aquellos deseos que contradicen la Palabra de Dios y que te llevan a tomar decisiones en tu forma de vestir que deshonran el nombre de Dios y hacen de ti una mala representante de su Reino.

Procura siempre buscar que tu atuendo o lo que te adorne “sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno  y sereno, lo cual es precioso delante de Dios”,1 Pedro 3: 3-4.

Una versión de este artículo fue publicada originalmente en Mujer Para la Gloria de Dios.

Charbela El Hage de Salcedo, tiene quince años caminando con el Señor, es diaconisa en la IBI, y en la misma forma parte del ministerio de mujeres EZER. Está casada con el pastor Héctor Salcedo con quien ha procreado dos hijos Elías y Daniel. Junto a él sirve en el ministerio de jóvenes adultos solteros MAQUI. Charbela posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary, de la ciudad de Chicago.

https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/esta-tu-vestimenta-caracterizada-por-la-sensualidad

La forma como mira a la iglesia local un buen ministro de Jesucristo

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La forma como mira a la iglesia local un buen ministro de Jesucristo

David Logacho

alimentemos_el_almaUna vez más, es una bendición para mí saludarle en el precioso nombre de Cristo, amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando la primera epístola de Pablo a Timoteo, en la serie titulada: Claves para ser un buen ministro de Jesucristo. En esta oportunidad vamos a ver la forma como mira a la iglesia local un buen ministro de Jesucristo.

En nuestros estudios bíblicos últimos hemos visto las cualidades de carácter de los obispos, pastores o ancianos, y de los diáconos. Nos falta examinar lo que atañe a la congregación en general. No olvidemos que una iglesia local en su forma más básica está conformada por los santos, o los creyentes en general, por los diáconos que ejecutan una función de servicio y por los ancianos o pastores que realizan una función de liderazgo. Veamos pues lo que Pablo dice a los creyentes en general en una iglesia local. Todo comienza con una promesa de Pablo a Timoteo. 1 Timoteo 3:14 dice: Esto te escribo,  aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,
El corazón de Pablo estaba tan interesado en el bienestar de la iglesia local en la ciudad de Efeso, que dejó allí a Timoteo para que mande a algunos que no enseñen diferente doctrina y como si eso no fuera suficiente, quería ir él mismo personalmente tan pronto como le sea posible. Mientras esperaba la oportunidad para hacer la visita prometida, Pablo escribió lo que nosotros conocemos como la primera epístola a Timoteo. Un buen ministro de Jesucristo debe tener tan hondo en su corazón a la congregación que pastorea, que no escatima esfuerzo alguno para buscar lo mejor para ella. En su carta, Pablo hace mención del propósito de Timoteo para haber sido dejado en Efeso. Permítame leer 1 Timoteo 3:15. La Biblia dice: para que si tardo,  sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios,  que es la iglesia del Dios viviente,  columna y baluarte de la verdad.
La oportunidad de Pablo para ir a Efeso podría tardar algo y por eso decidió adelantarse, por decirlo así, escribiendo la carta, de manera que Timoteo tenga la información acerca de cómo debe conducirse en la congregación en Efeso. La manera como deben conducirse los líderes en una iglesia local está determinada por lo que Dios ha comunicado a través de los apóstoles, y más específicamente a través del apóstol Pablo. Timoteo no debía conducirse en la iglesia en Efeso de la manera que a él le parecía sino que debía hacerlo de la manera que el apóstol Pablo le instruía. Un buen ministro de Jesucristo no se conduce en la iglesia local como él quiere sino como dice Dios en su palabra, más directamente conforme a lo que enseñan las epístolas pastorales, 1 y 2 a Timoteo y Tito. Dicho esto, reviste capital importancia la manera como Pablo describe a la iglesia local en Efeso. En la descripción encontramos las cualidades de carácter que deben tener los creyentes en una iglesia local. Así como se necesitan ciertas cualidades de carácter para los obispos, ancianos o pastores, y para los diáconos, también se necesitan ciertas cualidades de carácter para la congregación en general. Primeramente Pablo habla de la iglesia local en Efeso como la casa de Dios. Pablo no se está refiriendo a una edificación. La palabra casa en este caso no tiene que ver con pisos, paredes, ventanas, puertas y techos. Casa se refiere a una descendencia, a una familia, así como cuando hablamos de la casa de David o de la casa de Aarón. La única manera de llegar a ser parte de la casa o la familia o la descendencia de Dios es mediante un nuevo nacimiento, un nacimiento espiritual, lo cual acontece cuando un pecador recibe a Cristo como su único y personal Salvador. Juan 1:12 dice al respecto: Mas a todos los que le recibieron,  a los que creen en su nombre,  les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
De modo que todos los creyentes constituimos la casa de Dios. Dios es nuestro Padre y le debemos devoción, sumisión, obediencia. Si Usted es creyente, amable oyente, ¿está adorando, alabando, obedeciendo lo que Dios dice en su Palabra? En la casa de Dios, todos los creyentes somos hermanos entre nosotros. Como tales debemos servirnos unos a otros, debemos ayudarnos unos a otros, debemos animarnos unos a otros, debemos respetarnos unos a otros. ¿Estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad como hermanos en la casa de Dios? En toda casa debe haber disciplina, con recompensa cuando se hace bien las cosas y con retribución cuando se hace mal las cosas. En la casa de Dios también debe haber disciplina. Dios nos ama tanto que no puede resistir disciplinarnos cuando erramos el camino. Si no lo hiciera estaría haciéndonos un grave daño. Jamás olvidemos que los creyentes somos la casa de Dios. En segundo lugar, Pablo dice que los creyentes constituimos la iglesia del Dios viviente. La palabra iglesia no se refiere a algún recinto donde los creyentes se congregan. La palabra iglesia proviene de la palabra griega “eklesía” que literalmente significa “los llamados fuera” La iglesia es una Asamblea o un conjunto de aquellos que hemos sido llamados fuera del mundo para Dios. Como tales, ya no somos parte del mundo, aunque tenemos que vivir en el mundo mientras el Señor Jesucristo tarde en venir a buscarnos en el arrebatamiento o cuando él nos lleve para estar con él por medio de la muerte. Como los llamados fuera, la iglesia debe tener un estilo de vida diferente al que tiene el mundo. Si Usted es creyente, ¿puede ver el mundo alguna diferencia en Usted en cuanto a su manera de pensar, su manera de actuar? Quien nos llamó fuera fue el Dios viviente. Esto no sólo nos hace pensar en que Dios existe eternamente y que él es la fuente de la vida, sino también en que Dios vive o mora en la iglesia. En el tiempo del Antiguo Testamento, Dios moraba en el tabernáculo y más tarde en el templo, pero en el Nuevo Testamento, Dios mora en la iglesia. En tercer lugar, Pablo dice que los creyentes constituimos la columna y baluarte de la verdad. La columna no solamente servía como soporte de una estructura sino que a menudo se usaba en lugares públicos para colocar avisos de interés para la comunidad. La iglesia es el organismo que Dios utiliza para hacer conocer a todo el mundo acerca de la verdad sobre todo, más específicamente sobre Dios, sobre el hombre, sobre el pecado, sobre la vida después de la muerte. Como columna de la verdad, ¿estamos dando a conocer estas verdades al mundo? El baluarte se usaba como amparo y defensa contra el enemigo. La iglesia es justamente eso, el amparo y la defensa de la verdad. Lamentablemente vemos hoy en día tantas iglesias que han renunciado a ser amparo y defensa de la verdad bíblica y están amparando y defendiendo el error doctrinal. La iglesia debe mantenerse erguida y firme contra todo intento de comprometer la verdad bíblica. Un buen ministro de Jesucristo comunicará verbalmente y con su ejemplo que la iglesia es la casa de Dios, la iglesia del Dios viviente, la columna de la verdad y el baluarte de la verdad. Al contemplar lo que es la iglesia en el plan de Dios, Pablo no puede resistir el impulso de expresar una doxología o un discurso breve de exaltación a Aquel por medio de quien se hace posible que exista la iglesia, al bendito y glorioso Señor Jesucristo. Acompáñeme en la lectura de 1 Timoteo 3:16. La Biblia dice: E indiscutiblemente,  grande es el misterio de la piedad:
Dios fue manifestado en carne, 
 Justificado en el Espíritu, 
 Visto de los ángeles, 
 Predicado a los gentiles, 
Creído en el mundo, 
Recibido arriba en gloria.
Un misterio es algo que había estado oculto en la mente de Dios y que en algún momento es revelado y conocido por los hombres. La piedad tiene que ver con el amor de Dios al hombre pecador. Lo que fue revelado en cuanto a la piedad es algo indiscutiblemente grandioso. Dios mismo se manifestó en la persona del Señor Jesucristo, aunque fue rechazado por la nación de Israel, sin embargo, fue justificado en el Espíritu, por cuanto el Espíritu le capacitó para hacer todo tipo de señales, prodigios y milagros. Fue visto por los ángeles. Los ángeles tuvieron participación activa en varios episodios de la vida y ministerio del Señor Jesucristo. Predicado a los gentiles. El mensaje de Jesucristo no sólo llegó a los judíos sino a todos los no judíos, o los gentiles, en todo el mundo. Creído en el mundo habla de que en todo el mundo habrá personas que creen en él y le reciben como Salvador. No dice creído por todo el mundo, sino creído EN todo el mundo. Esto hace una gran diferencia. Finalmente el Señor Jesucristo fue recibido arriba en gloria, demostrando que él es Dios y por tanto su palabra es verdadera, su obra en la cruz es suficiente para perdonar a todo pecador que se acerca a él con fe, y que hoy está en la gloria de su Padre esperando el momento cuando vendrá otra vez para llevar a los que somos de él. Esta es la bendita esperanza de todos los creyentes.

LA BIBLIA DICE… es un ministerio sin fines de lucro, que se mantiene gracias a las oraciones y ofrendas de muchos hermanos alrededor del mundo, si Dios ha puesto en su corazón el deseo de apoyarnos, contáctese con nosotros para indicarle la forma de hacerlo y… antes de finalizar el programa de hoy quiero invitarle a visitar nuestra página Web y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DÍA ¿Por qué Jesús cuando estuvo a punto de morir, no dijo Padre mío, Padre mío, sino Dios mío, Dios mío?. Nuestra dirección es: labibliadice.org en donde puede escuchar nuevamente el programa de hoy, le repito nuestra dirección triple w.labibliadice.org. Bendiciones y le esperamos en nuestra próxima edición.

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Surgimiento de apóstoles y profetas

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Surgimiento de apóstoles y profetas

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DAVID LOGACHO

alimentemos_el_almaDesde Ecuador se ha comunicado con nosotros a través del correo electrónico, un amigo oyente, para hacernos la siguiente consulta: Como estoy seguro será de su conocimiento, estamos ante una ola de surgimiento de apóstoles y profetas. ¿Qué piensa en cuanto a esto? Pregunto sobre esto porque tengo una amiga que asiste a una iglesia donde hay apóstoles y profetas y le están prediciendo lo que supuestamente le va a suceder en el futuro. ¿Cómo puedo aconsejar a mi amiga? Estoy preocupado por ella.

Gracias por su consulta amable oyente. Efectivamente, estamos mirando absortos la proliferación de apóstoles y profetas en medio de muchas iglesias evangélicas en toda América Latina. ¿Se ha preguntado por qué durante siglos, tal vez desde el segundo siglo hasta nuestro tiempo, no se hablaba de apóstoles y profetas en el cristianismo? Parece que es un movimiento muy moderno. ¿Será que la iglesia en general se equivocó por tanto siglos ignorando la presencia de apóstoles y profetas en su medio? Hace un par de semanas estaba escuchando a un predicador que hablaba sobre este moderno fenómeno y decía que según los que están dentro de esta moda, si alguien es pastor o anciano no es nadie, porque si quiere ser alguien debe tratar de ser al menos profeta, pero si puede aspirar a ser apóstol debe procurarlo más. Tal vez esta opinión sintetice el verdadero propósito detrás del surgimiento de tantos apóstoles y profetas. Existe un verdadero afán por encaramarse a las posiciones más altas, las de mayor jerarquía de modo que se pueda lograr el mayor respeto, la mayor autoridad, la mayor admiración de parte de los que están más abajo. Pero ¿Qué dice el Nuevo Testamento respecto a esta muy humana pero anti-bíblica manera de pensar? Para responder esta inquietud, permítame citar el pasaje bíblico en 1 Pedro 5:1-4. La Biblia dice: Ruego a los ancianos que están entre vosotros,  yo anciano también con ellos,  y testigo de los padecimientos de Cristo,  que soy también participante de la gloria que será revelada:

1Pe 5:2  Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros,  cuidando de ella,  no por fuerza,  sino voluntariamente;  no por ganancia deshonesta,  sino con ánimo pronto;

1Pe 5:3  no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado,  sino siendo ejemplos de la grey.

1Pe 5:4  Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores,  vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

Estas palabras fueron escritas por Pedro, un genuino Apóstol. A pesar que como verdadero Apóstol, Pedro podía ordenar o exigir, no lo hace, sino que revestido de humildad ruega a los ancianos o pastores. Note que los ancianos o pastores de una iglesia local no están por encima de la congregación, sino que están entre la congregación. Esto significa que los ancianos o pastores no deben sentirse superiores al resto de la congregación. Son simplemente los primeros entre iguales. En esa posición están para servir no para ser servidos. Note lo que dice Marcos 10:42-45 Mas Jesús,  llamándolos,  les dijo:  Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas,  y sus grandes ejercen sobre ellas potestad.

Mar 10:43  Pero no será así entre vosotros,  sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,

Mar 10:44  y el que de vosotros quiera ser el primero,  será siervo de todos.

Mar 10:45  Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido,  sino para servir,  y para dar su vida en rescate por muchos.

Pero volviendo a nuestro texto en 1 Pedro 5, Pedro, un genuino Apóstol dice a los ancianos o pastores: Yo anciano también con ellos. Pedro no se sentía de ninguna manera superior a los ancianos o pastores, sino que se ve a sí mismo como uno más, anciano también con ellos. Esto es algo que no se ve en la mayoría de los modernos apóstoles y profetas. Supe de uno que para poder ir a “ministrar” entre comillas en determinado país, pone como condición volar en primera clase junto a todo su equipo, hospedarse en un hotel de cinco estrellas, tener a su disposición un auto nuevo para que le lleve desde el hotel hasta la plataforma donde está el púlpito desde el cual va a predicar, y una guardia armada que mantenga a la gente a distancia en todo momento. Esto sin contar con los $20,000 que demandan recibir por cada evento. Pedro era tan diferente. Como genuino Apóstol, continúa señalando que él es testigo de los padecimientos de Cristo. Esto es un requisito indiscutible para ser genuino Apóstol de Jesucristo. Los requisitos para ser Apóstoles de Jesucristo aparecen con más detalle en Hechos 1:21-22 dice: Es necesario,  pues,  que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros,

Act 1:22  comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba,  uno sea hecho testigo con nosotros,  de su resurrección.

¿Quién se atrevería hoy en día afirmar que ha estado junto con los demás Apóstoles de Jesucristo todo el tiempo que el Señor Jesús estaba con ellos, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que fue ascendido al cielo? ¿Quién podría hoy en día decir como Pedro: Yo soy testigo de los padecimientos de Cristo? Nadie. Por tanto nadie puede hoy en día afirmar que es Apóstol de Jesucristo. Algunos dicen: Yo no soy Apóstol de Jesucristo, sino solamente apóstol, en el sentido que he sido enviado o comisionado por alguna iglesia local. Siendo así, ¿entonces por qué no usar la palabra misionero u obrero? Porque la clave está en usar la palabra apóstol por el supuesto prestigio que conlleva. Pablo siendo un genuino Apóstol de Jesucristo, dice que no es más que un anciano o pastor en medio de otros ancianos o pastores. Son muchos los que anhelan con vehemencia ser llamados apóstoles o profetas, ¿quién sabe que anhelarán ser llamados en un mañana? No han puesto atención a lo que el Señor Jesús dijo a los fariseos de su tiempo. Mateo 23:8-12 dice Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí;  porque uno es vuestro Maestro,  el Cristo,  y todos vosotros sois hermanos.

Mat 23:9  Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra;  porque uno es vuestro Padre,  el que está en los cielos.

Mat 23:10  Ni seáis llamados maestros;  porque uno es vuestro Maestro,  el Cristo.

Mat 23:11  El que es el mayor de vosotros,  sea vuestro siervo.

Mat 23:12  Porque el que se enaltece será humillado,  y el que se humilla será enaltecido.

No hace falta anteponer un título como apóstol, profeta, reverendo y tantos otros más, antes de nuestro nombre para poder servir al Señor. Tal vez el título más honroso que alguien puede poner antes de su nombre es simplemente “hermano” Pedro también hace referencia al hecho de ser participante de la gloria que será revelada. Tal vez es una alusión a su experiencia en el monte de la Transfiguración, cuando junto a Jacobo y a Juan, otros genuinos Apóstoles, contemplo la gloria divina del Señor Jesús, la misma gloria que todos compartiremos cuando estemos con él en el cielo. Pero ni siquiera esto le hizo sentir superior a los otros ancianos o pastores. Luego Pedro exhorta a los ancianos o pastores a pastorear la grey de Dios entre la cual están ellos también. La grey no es del pastor o del anciano o de la denominación. La grey pertenece a Dios. Los ancianos o pastores deben cuidar de la grey de Dios no como ellos quieren sino como Dios quiere. No por fuerza, esto significa sin sentirse obligados a ello, sino voluntariamente, no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto. La ganancia deshonesta ocurre cuando se usa el oficio de anciano o pastor para sacar beneficio material personal. Un famoso apóstol afirmó que Dios le había revelado que estaba por sobrevenir un gran avivamiento sobre América Latina que cuyo fuego se iba a iniciar en Ecuador. Este apóstol supuestamente había sido enviado por Dios a Ecuador para imponer sus manos en pastores ecuatorianos de modo que lleguen a ser apóstoles y sean el instrumento que Dios use para este avivamiento. Los que querían tan honroso título tenían que pagar la módica cantidad de $5,000 dólares. ¿De cuando acá alguien tiene el poder de declarar a otro apóstol? ¿De cuando acá se vende el título de apóstol? Ni me imagino la cantidad de dinero que habrá acumulado este hombre de esta manera, porque el mismo cuento lo usó en varios otros países. La manera que un anciano o pastor debe cuidar de la grey de Dios es no como teniendo señorío sobre los que están a su cuidado. Esto significa sin ser un dictador. La forma correcta es siendo ejemplos de la grey. El ejemplo de vida que se ve en muchos apóstoles y profetas no es digno de imitarse. Los ancianos o pastores que ejercen bien su función serán galardonados por el Señor Jesucristo, el Príncipe de los pastores. El galardón o la recompensa será la corona incorruptible de gloria. Qué gran ejemplo que nos deja este genuino Apóstol quien a ningún momento se jactó de su posición como Apóstol, sino que se puso en el mismo nivel que todos los ancianos o pastores. Si esto lo tomaran en cuenta los ancianos o pastores de la actualidad no estarían buscando con tanto afán ser reconocidos como apóstoles o profetas.

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¿Deben jurar la bandera los cristianos?

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¿Deben jurar la bandera los cristianos?

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DAVID LOGACHO

alimentemos_el_almaLos niños o jóvenes creyentes tendrán que arrodillarse y decir en voz alta: si juro, Por favor oriéntenos para saber lo que tenemos que hacer según la Biblia

Desde Ecuador se ha comunicado con nosotros un amigo oyente para hacernos la siguiente consulta. En Ecuador estamos próximos a realizar el juramento a la bandera en las escuelas y colegios. Quisiera que me digan si está bien o no que los niños o jóvenes creyentes tengan que cumplir con esto, por cuanto tendrán que arrodillarse y decir en voz alta: si juro. Yo no creo que eso esté bien. Por favor oriéntenos para saber lo que tenemos que hacer según la Biblia.

Las autoridades de algunos países, dentro de ellos, Ecuador, han establecido que al terminar los estudios primarios y secundarios, los estudiantes participen en una ceremonia que en Ecuador se llama la jura de la bandera. Lo único que persigue esta ceremonia es que los estudiantes tengan una oportunidad de hacer una promesa juramentada de ser leales a su país y a sus símbolos patrios. Esta ceremonia no tiene en absoluto ningún tinte religioso como lo entienden algunas sectas falsas, sino que se trata del cumplimiento de un deber cívico. ¿Qué dice la palabra de Dios en cuanto a esto? Pues, lo que dice es que los creyentes debemos someternos a las autoridades superiores en tanto y en cuanto lo que nos pidan hacer no contradiga algo expresamente prohibido en la palabra de Dios. Note lo que dice Romanos 13: 1-2 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Rom 13:2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

Si las autoridades de un país demandan que sus ciudadanos hagan una promesa con juramento de ser leales a su país, los creyentes debemos obedecer y someternos a eso por cuanto no contradice en absoluto algo expresamente prohibido en la Biblia. Muchos piensan que el pasaje bíblico en Mateo 5:33-36 prohíbe los juramentos, pero no es así. Permítame leer este pasaje bíblico. La Biblia dice: Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.

Mat 5:34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;

Mat 5:35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

Mat 5:36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.

Los fariseos del tiempo de Jesús, enseñaban y practicaban que si alguien afirmaba algo y lo juraba por cualquier cosa que no sea el Señor, no había problema si lo que había afirmado no era verdad, pero si se juraba por el Señor, entonces más vale que lo que se había afirmado sea la verdad. Esto abrió la puerta para una explosión de mentiras bien cubiertas por juramentos en el nombre de cualquier cosa menos en el nombre del Señor. Esto es lo que cuestiona el Señor Jesús. Lo dicho se confirma por lo que encontramos en Mateo 23:16-22 donde leemos lo siguiente: ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.

Mat 23:17 ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?

Mat 23:18 También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor.

Mat 23:19 ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?

Mat 23:20 Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;

Mat 23:21 y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita;

Mat 23:22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él.

La enseñanza del Señor Jesús la recoge también Santiago en Santiago 5:12 donde dice: Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.

Este pasaje bíblico no está condenando los juramentos sino la nada honrosa práctica de afirmar algo falso y cubrirlo con un juramento para que aparezca como si fuera verdad. El hablar del creyente debería ser tan digno de confiar que no hace falta hacer juramento para que otro lo crea. Si la Biblia prohibiera hacer juramentos, Dios se habría equivocado, porque Él hizo un juramento. Note lo que dice Salmo 110:4 Juró Jehová, y no se arrepentirá:

Tú eres sacerdote para siempre

Según el orden de Melquisedec.

Si la Biblia prohibiera hacer juramentos, el Señor Jesús no habría permitido ser puesto bajo juramento cuando el sumo sacerdote le preguntaba si él era el Cristo. Mateo 26:63 dice: Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.

La respuesta del Señor Jesús bajo juramento aparece en Mateo 26:64 donde dice: Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.

Los creyentes no tenemos que andar jurando para que la gente nos crea lo que estamos diciendo, pero si un juez o en una corte se nos pide afirmar algo bajo juramento no hay problema con eso, siempre y cuando lo que vayamos a afirmar sea la verdad, por supuesto, y ciertamente también en esto de prometer bajo juramento ser leal a un país en la ceremonia de la jura de la bandera.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice
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Carácter: un atributo que hay que desenterrar

Carácter: un atributo que hay que desenterrar

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Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaConsidere las palabras de Salomón: “Las personas con integridad caminan seguras, pero las que toman caminos torcidos serán descubiertas.” (Proverbios 10:9). Antes de que continúe, me gustaría pedirle que vuelva a leer este versículo.

Job, después de haber sacado adelante a una familia, de haberse establecido en el mundo de los negocios y a una edad ya madura, “Era un hombre intachable, de absoluta integridad, que tenía temor de Dios y se mantenía apartado del mal” (Job 1:1).

José llegó a ser el sirviente personal de Potifar y luego fue encargado de las propiedades de su amo (Génesis 39:5).  Sin importar la circunstancia, ya sea con los demás trabajadores, administrando grandes sumas de dinero, sirviendo a los invitados o a solas con la esposa de Potifar, José era una persona confiable.

Daniel también es digno de recordar. Luego de que lo promovieron al cargo como el primer ministro, los que lo envidiaban “buscaron un motivo para acusar a Daniel” (Daniel 6:4), pero no lo lograron. Por más que lo intentaron, “pero no encontraron nada que pudieran criticar o condenar” (6:4).  Al igual que Job y José, Daniel caminaba seguro en su integridad. Él nunca tuvo temor de que le descubrieran algo.

¿Qué era lo que ellos tenían en común? ¿Eran perfectos? No, cada uno de ellos tenía sus imperfecciones. ¿Su vida era fácil? Lo dudo mucho. Un análisis detallado revela dificultades y dolores de cabeza que nos harían desfallecer. ¿Qué tal una presencia carismática, cuidadosamente orquestada por un departamento de relaciones públicas? Eso sería absurdo. ¿Una elocuencia impresionante? No lo creo. Podemos pensar en otras opciones pero todas serían igual de erradas que las mencionadas anteriormente.

Su común denominador era el carácter. Cada uno de estos hombres que he seleccionado de las Escrituras tenía un carácter moral muy bien definido. Es fácil pasar por alto ese ingrediente esencial entre los líderes actuales. . . especialmente durante un año electoral.

Desafortunadamente, nos hemos acostumbrado a pasar por alto el estilo de vida engañoso o secreto. Con frecuencia escuchamos que no es posible encontrar personas que valoran la honestidad y modelan la responsabilidad, quienes promueven la justicia, la lealtad y respeto por otros,  o que tengan convicciones firmes, y eso nos hace pensar que no es posible tener esas cualidades. Recientemente escuché que alguien dijo: “Estamos votando para elegir un presidente, no un papa”. A esta analogía yo digo “¡Qué tontería!”.

Tal vez piense que soy anticuado o idealista pero desearía que desenterráramos y restaurásemos la importancia del carácter. Por mucho tiempo ha estado enterrado. El carácter debe ocupar el primer lugar cuando se buscan empleados en un ambiente laboral. Debe ser un aspecto que no se negocia entre aquellos que ocupan un lugar de liderazgo en nuestras escuelas, ciudades, estados y por sobre todo en las iglesias y en la nación. Es lo que los padres desean inculcar en sus hijos. Es lo que una gran madre o un gran padre espera ver en las novias o novios de sus hijos. Es la cualidad fundamental que esperamos de aquellos que trabajan con nosotros. Tal vez no lo digamos en voz alta, pero internamente, todos deseamos tener carácter. Cuando nos hace falta nos damos cuenta de ello, resentimos no tenerlo. Se puede decir que el carácter es la médula espinal de la grandeza.

Si eso es así, ¿por qué no se habla de ello con frecuencia? Quizá porque la mayoría de nosotros hemos llegado a creer que no tenemos el derecho de exigirlo. Después de todo, como dice el dicho, “nadie es perfecto”.

Repito, requerimos carácter, no perfección.  Desde los comienzos de la nación, cuando aquellos grandes hombres y mujeres que no eran perfectos ocupaban posiciones de liderazgo, la sociedad podía notar en ellos lo que era tener una virtud genuina, dignidad, dominio propio,  resolución, determinación, fuerza de voluntad, pureza moral, integridad personal y patriotismo sacrificial. Ellos fueron seleccionados y elegidos porque eran ejemplos en el liderazgo público y en su vida privada. El hecho que algunos no vivieran  a la medida de esos parámetros, no significa que el ideal debería cambiar.

Salomón tenía razón. Aquellos que tienen integridad caminan seguros, sin temor que les descubran una falta. Si hombres como Job, José y Daniel pudieron demostrar carácter en los tiempos más difíciles, nosotros también podemos hacerlo–hoy.

Y ya que podemos, debemos hacerlo.

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Las Relaciones con Nuestros Amigos

Las Relaciones con Nuestros Amigos

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 Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaEl pasaje en Génesis capítulo 2 es muy conocido. Después de que Dios hizo al hombre, observó que había una necesidad en su vida, una soledad persistente de la cual Adán no pudo deshacerse.

“Después, el Señor Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda ideal para él”. (Génesis 2:18)

Como cumplimiento de esa promesa de ayudar a Adán con su necesidad de compañía, Dios se involucró:

“Entonces el Señor Dios hizo que el hombre cayera en un profundo sueño. Mientras el hombre dormía, el Señor Dios le sacó una de sus costillas y cerró la abertura. Entonces el Señor Dios hizo de la costilla a una mujer, y la presentó al hombre.” (Génesis 2:21-22)

En Génesis 3:8, leemos que el Señor vino a relacionarse con Sus criaturas durante “la brisa fresca de la tarde”. Me imagino que tal tiempo debe haber sido una práctica común entre Dios, Adán y Eva.

Él los consideraba valiosos y por eso el Creador infinito dedicaba tiempo para relacionarse con Sus amigos en el Jardín del Edén. Él observaba sus necesidades; se involucraba con ellos de manera personal y hacía todo lo necesario para ayudarles. Cultivar esa relación era algo que Dios consideraba una actividad beneficiosa.

Me hizo gracia una caricatura que vi en una revista. Mostraba un ladrón utilizando una de esas máscaras tipo llanero solitario. Con su pistola apuntaba a sus víctimas temerosas y les decía: ¡Denme todo lo que tengan de valor! En el siguiente dibujo, una de las víctimas empezó a meter a sus amigos en la bolsa del ladrón.

Tengo una pregunta para usted. ¿Qué tan valiosas son sus relaciones? Si le cuesta responder a eso le ayudaré a decidir. Haga una pausa y piense en los últimos dos meses. ¿Cuánto tiempo ha pasado desarrollando y disfrutando esas relaciones?

Jesús, el Hijo de Dios consideraba muy valiosa la relación que tenía con Sus discípulos. Literalmente, pasaban muchas horas juntos. Comían juntos, lloraban y estoy seguro que hasta reían juntos. Siendo Dios, Él realmente no “necesitaba” a esos hombres. Tampoco necesitaba aguantar los problemas que a veces ellos causaban. Pero Él amaba a esos doce hombres. Creía en ellos. Tenía una relación especial, muy parecida a la de Pablo, Silas y Timoteo; a la de David y Jonatán; a la de Bernabé y Juan Marcos; a la de Elías y Eliseo.

Tal como el poeta inglés Samuel Taylor Coleridge lo expresó: “La amistad es un árbol de protección”. ¡Muy cierto! Cualquier tiempo que ocupemos para invertir en las relaciones será un tiempo bien utilizado. Y cuando lo hagamos, tengamos en mente que estamos “imitando a Dios”, ya que Su Hijo hizo exactamente eso.

Cómo Implementar Nuestro Tiempo Libre

Por supuesto, el objetivo final de todo esto es realmente ponerlo en práctica. Podemos asentir

en señal de acuerdo hasta que la cabeza se nos caiga, pero nuestra mayor necesidad no es la disposición, es la demostración.

A continuación, un par de sugerencias que le ayudarán:

1. De manera deliberada, no permita que los detalles interminables de la vida le absorban. Nuestro Salvador lo expresó de manera clara cuando dijo que no podíamos servir a Dios y al hombre al mismo tiempo. Y lo hacemos, ¿no es cierto? Las palabras de Jesús en Mateo 6 se pueden parafrasear de la siguiente forma: No te preocupes por esas cosas que solo Dios puede controlar.

Cada mañana, decida de manera deliberada no permitir que la preocupación le robe su tiempo y su descanso.

2. De manera consciente, comience a apartar un tiempo para descansar. Recuerde, una vez que Dios hizo el mundo, Él descansó. Nosotros debemos imitarle.

Para que el descanso ocurra en nuestras vidas, Cristo debe encontrarse en el enfoque correcto. Él debe estar en el lugar correcto antes de que podamos esperar que nuestro mundo se acomode.

Se cuenta de un hombre que llegó a su casa sumamente exhausto. Era uno de esos días terribles llenos de presión, fechas límites y demandas. Su deseo era poder relajarse y encontrar quietud. Tomó el periódico y se sentó en su silla junto a la chimenea. Apenas se quitó los zapatos, su hijo de cinco años se subió en su regazo con una gran sonrisa: ¡Hola papá! ¿Jugamos?

Él quería muchísimo a su hijo, pero necesitaba un tiempo para recuperarse y descansar. ¿Cómo podría convencer a su hijo que lo dejara descansar unos minutos?

El hombre observó una gran imagen del planeta tierra en el periódico. Inmediatamente, le dijo a su hijo que le trajera unas tijeras y cinta adhesiva. Cortó la imagen del planeta en varias formas y tamaños para crear un rompecabezas. Una vez cortadas las piezas, se las dio a su hijo y le dijo: “Une las piezas y pégalas con la cinta adhesiva. Cuando lo hayas hecho, regresa aquí y jugaremos”.

El niño se fue corriendo a su cuarto mientras que el hombre suspiraba de alivio. Pero en menos de 10 minutos el chico ya había regresado con la imagen correctamente adherida. El padre asombrado le preguntó: ¿Cómo lo hiciste tan rápido?

“Fue muy fácil, papá. Detrás de la imagen del planeta tierra, se encontraba la foto de un hombre. Cuando puse las partes del hombre en su forma correcta, el planeta quedó ordenado también”.

Interesante, ¿verdad? Lo mismo sucede en la vida. Cuando el Hombre se encuentra en el lugar correcto, es asombroso lo que pasa en nuestro mundo. Y principalmente lo que nos pasa a nosotros. Puedo asegurarle que si hace un análisis de lo que es realmente importante en su vida; si mira al pasado y piensa en la forma en que administró su tiempo, su tiempo libre habrá sido más importante que todas esas horas que ocupó trabajando arduamente. No espere que sea muy tarde para disfrutar la vida.

Disfrútela ahora. Aléjese de la rutina y de las largas horas de trabajo. Descubrirá que la vida es más que el trabajo y un salario. Usted nunca será el mismo. Le aseguro que las fracturas causadas por la tensión sanarán.

En otras palabras, usted empezará a disfrutar la vida al máximo.

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chuck_swindollConocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a
la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una devoción abrumadora por ver la gracia de Dios transformando vidas, el pastor Chuck modela a la vez el gozo contagioso que brota al seguir al Señor Jesucristo de todo corazón.
 Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. http://www.visionparavivir.org

¿Cómo Puedo Encontrar Libertad Sobre la Culpa del Pecado Sexual?

¿Cómo Puedo Encontrar Libertad Sobre la Culpa del Pecado Sexual?

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Charles R. Swindoll

Pregunta: Yo tenía 19 años y estaba embarazada cuando me casé con mi primer esposo. Estuvimos juntos por casi dos años antes que él me dejara por otra. Mi segundo esposo era un alcohólico, y nos divorciamos hace cinco años. Acepté a Cristo poco después del divorcio, e hice un compromiso firme de seguir a Cristo. Me enamoré de un señor Cristiano, y pensaba que él me amaba. Me presionó a tener relaciones sexuales y nos acostamos juntos algunas veces, y después me dejó. Después de esto, me sentía tan avergonzada que comencé a tomar y acostarme con otros hombres que conocía en los bares. Me siento tan sucia y usada. Me siento adormecida por dentro; me siento como que si he perdido mi alma. Estoy desesperada por regresar a Dios, pero me siento tan desconectada de su presencia. ¿Qué hago?

Respuesta: Nos duele mucho por el dolor que usted está pasando y la desesperación que usted siente. Sus palabras están emocionalmente intensas—sucia, perdida, desconectada. Está cargada de una carga pesada a causa de su pecado. Tal vez está enojada con si misma, también por confiar en un hombre que decía ser un cristiano. Su sentir adormecido, mucho como un golpe emocional, es la manera su mente se confronta con el dolor. Ha apagado la mayoría de sus sentimientos, incluyendo su sentir cerca de Dios—lo cual meramente refuerza su conclusión que Dios la condena.

Entienda, por favor, que su fracaso moral no corta su relación con Dios. Dolor por el pecado debe conducirse al arrepentimiento y perdón-y una vez perdonado de su pecado, el pecado y la vergüenza se va. La Biblia promete que si confesamos nuestro pecado al Señor Jesucristo, «Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9). Confiese su pecado este momento, y aprópiese del perdón de Cristo.

Repasando sus pecados, usted menosprecia la gracia que Dios le da en Jesucristo. Es como si usted le está diciendo que su pecado es tan grande que la gracia de Dios no es suficiente para cubrirla. Pero eso no es verdad, según la Palabra de Dios:

“Y Él ha dicho a mí, Bástate mi gracia, porque mi poder se
perfecciona en la debilidad.» (2 Corintios 12:9)

Cristo murió para perdonarla de cada fracaso-ninguno de los cuales son una sorpresa para Dios. Dios, quien la creó, que sabe todos sus pensamientos y todos sus días no está sorprendido por sus faltas. Él la eligió y la llamó y la salvó, todo este tiempo sabiendo que usted lucharía con pecado sexual. Encontramos esto tan duro de entender porque nosotros no somos tan dispuestos a perdonar así. Rechazaríamos probablemente a alguien que ha hecho las mismas cosas-y porque otros la han rechazado, tal vez usted misma teme que Dios mismo actúa de la misma manera. Pero Dios jamás la rechazará. Él la ama, a pesar de todo.

Si usted desea saber cómo es el amor de Dios, lee la descripción bíblica del amor verdadero en 1 Corintios 13, y substituya la palabra “amor” con la palabra “Dios”. Dios es amor (1 Juan 4:8), así que lo que es verdad del amor verdadero es verdad de Dios mismo.

«Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). ¡Este versículo se aplica a usted! Ninguna condenación la espera, no importa lo qué usted ha hecho. Usted es salvada y preciosa al Señor, y nada puede romper su relación con Él (Romanos 8:38-39).

Castigarse por lo que usted ha hecho podría parecerse la cosa correcta de hacer. Sin embargo, los sentimientos de culpabilidad tienen la tendencia de cancelar sus sentimientos de la cercanía a Dios, que es su recurso más grande al conquistar el futuro pecado sexual. Según Gálatas 5:16, si usted «vive por el Espíritu, no seguirá los deseos de la naturaleza pecaminosa.»(NVI). Como creyente, usted tiene el Espíritu de Dios, y usted desea hacer lo justo ante su Señor. Usted todavía tiene la carne, sin embargo, que significa usted todavía lucha con la tentación. La única manera de encontrar la victoria sobre estos pecados es confiar en el poder del Espíritu Santo dentro de usted. Para hacer esto, usted debe mantener su comunión con Dios. Vaya a Él cuando usted se sienta avergonzada, cuando usted haya fallado, cuando usted se encuentre triste. Ruéguele a Él, clame a Él, y consuélese en su amor por usted.

Usted está bien consciente de la profundidad de nuestra corrupción y cómo inmerecidos somos de la gracia de Dios. Ahora agréguele sabiduría a ese conocimiento, llevándola a Dios a través de Cristo en vez de llevándola lejos de Dios por los sentimientos de culpabilidad. Sepa que Él la ama, Él la perdona, Él la limpia, y Él nunca la dejará o abandonará (Hebreos 13:5).

Después, intente entender porqué usted se encuentra tan débil en esta área. ¿Usted asocia ser amada con tener sexo? Esto sucede a veces cuando, durante nuestro desarrollo como adolescentes (un período cuando todos somos muy inseguros), llegamos a la intimidad sexual con el sexo opuesto y lo utilizamos como nuestra manera de sentirnos seguros. Siendo amado se equivale con la atracción sexual, y tener sexo nos hace sentir seguros. El problema es, por supuesto, que como creyentes, nos encontramos con más angustia en las cosas que pensábamos nos traerían consuelo. Aun así pues, la lucha puede ser bien fuerte.

Así como usted busca respuestas, busque a alguien que pueda ayudarla. El ponerse en contacto con nosotros fue su primer paso. Ahora invite a alguien en quien usted pueda confiar a ayudarle a trabajar con este asunto, quizás a una consejera femenina. Esta persona puede ser alguien en la iglesia o ella puede ser una consejera cristiana profesional. Pero el tiempo ha llegado a permitir que la luz sanadora de Dios brille en este secreto profundo que anda buscando a destruirla.

El pecado comienza a perder su control sobre nosotros cuando rompemos el sello del secreto y permitimos que otros caminen con nosotros y que nos mantengan responsables. Siendo vulnerable en una relación segura con un amigo también le enseñará sobre la intimidad sana. La intimidad sexual ha sido su atajo a sentirse segura. La intimidad verdadera se desarrolla entre dos personas en una relación de confianza y de compromiso. Si usted puede comenzar a desarrollar este tipo de amistades con otras mujeres, esas habilidades transferirán a sus relaciones futuras con los hombres. Esto podría ser una cosa asustadiza para usted porque implica el revelar un secreto profundo, pero este paso es importante para conquistar la tentación.

Mantenga sus ojos bien enfocados en la meta bíblica de una relación matrimonial íntima de compromiso que esté edificada sobre los principios divinos. Los hombres que usted ha conocido en el pasado no son los que usted desea en un marido. No son obedientes a Dios, no son sexualmente puros, ni van a querer protegerla y sacrificarse por usted, así como Dios llama a los maridos hacer en Efesios 5:25-28:

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha, Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.”

Saber esto debe ayudarla a soltarse de ellos, porque finalmente ellos no pueden darle lo que usted está buscando. Espere al hombre que esté comprometido con el Señor y que sacrifique su deseo de mantenerse puros el uno al otro delante de Dios. Nunca baje su meta para tener a alguien que no demuestre este compromiso con el Señor y con usted; al final, una relación que le falta este compromiso, no satisfará.

Mientras que usted comienza a hacerse frente a estas cosas, determine de llenar su mente y su corazón de «todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad» (Filipenses 4:8).

Esta disciplina implica dos cosas. Primero, permanezca lejos de las cosas que son impuras, incorrectas, y de buen nombre. Esto significa permanecer lejos de bares y no ver ciertas películas o la TV que glamoriza esta forma de vida. Esto significa permanecer lejos de la gente o las cosas que le tientan al pecado. En segundo lugar, llene su vida de buenas cosas. Fije las metas para mejorar su situación. Siga escuchando Visión Para Vivir, invierta el tiempo en oración, lea su Biblia, tenga diversión sana con los amigos, e involúcrese bien en una iglesia sana.

Esto será difícil de cambiar, pero usted puede hacerlo, en el poder de Cristo. La Palabra de Dios nos dice:

“No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla” (1 Corintios 10:13 NVI).

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4:13).

“El quién le llama es fiel y él lo hará” (1 Tesalonicenses 5:24 NVI).

Estos versículos acentúan la fidelidad de Dios. Usted puede depender de Él y de su amor leal para guardarla y dirigirla mientras que usted se mueve adelante en Su gracia.

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Definiendo La Libertad

Definiendo La Libertad

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Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaSin llegar a convertirme innecesariamente en un académico,  quiero definir una expresión que he utilizado con frecuencia. ¿Qué quiero decir cuando declaro que el creyente tiene libertad? Esencialmente, la libertad nos deja libre de algo y libre para hacer algo.

La libertad es ser libre de la esclavitud y de la servidumbre. Es inicialmente libertad del poder y de la culpa del pecado. Es libertad de la ira de Dios. Es libertad de la autoridad satánica y demoniaca. E igualmente importante, es libertad de la vergüenza que tan fácilmente pudiera atarme, así como también libertad de la tiranía de las opiniones, obligaciones y expectativas de otros.

Hubo un tiempo en mi vida sin Cristo cuando no tenía libertad de los deseos e impulsos internos. Estaba a merced de mi amo Satanás y el pecado era mi estilo de vida. Cuando los impulsos surgían por dentro, no tenía nada que me contuviera, nada que me restringiera. Era una esclavitud horrible.

Por ejemplo, en mi vida personal los celos me controlaron por muchos años haciéndome completamente infeliz. Consumían mi vida. Servía de la misma manera como un esclavo sirve a su dueño. Entonces llegó el día cuando fui despertado espiritualmente a la encantadora gracia de Dios y le permití que asumiera todo el control, y casi antes de que me diera cuenta los celos murieron. Sentí por primera vez, tal vez en toda mi vida, el verdadero amor; el gozo, el romance, la espontaneidad, la creatividad libre producida por la gracia de una esposa fiel, que me amaba pasara lo que pasara, que estaba comprometida a mí en fidelidad por toda su vida. Ese amor y ese compromiso me motivaron a amar a mi vez más libremente que nunca. Ya no amaba debido al temor de perderla, sino que amaba debido al gozo y la bendición conectados con ser amado incondicionalmente y sin restricciones.

Ahora que Cristo ha venido a mi vida, y he sido despertado a Su gracia, Él ha provisto libertad de ese tipo de esclavitud al pecado. Y junto con eso viene una libertad que trae una intrepidez, casi un sentido de invencibilidad en presencia de la adversidad. Este poder, tenga presente, se debe a Cristo, que vive en mí.

Además, también ha traído una libertad gloriosa de la maldición de la ley. Con esto quiero decir libertad de la constancia de sus exigencias a desempeñarse para agradar a Dios o a otros. Es libertad del temor de la condenación ante Dios así como también de una conciencia acusadora. Libertad de las demandas de otros, y de todas las obligaciones y exigencias del público en general.

Tal libertad es motivada por el amor incondicional. Cuando la gracia de Cristo se despierta por completo en la vida de uno, uno ya no se halla haciendo algo por el temor, o a la vergüenza, o la culpa, sino haciéndolo por amor. La horrenda tiranía de actuar con fin de agradar a alguien se acabó . . . para siempre.

La gracia también trae libertad para algo más: libertad para disfrutar de los derechos y privilegios de estar fuera de la esclavitud y de conceder a otros tal libertad. Es libertad para disfrutar y experimentar una nueva clase de poder que sólo Cristo puede dar. Es libertad para llegar a ser todo lo que Él propuso que yo sea, independientemente de cómo Él dirija a otros. Puedo ser yo, plena y libremente. Es libertad para conocer a Dios de una manera independiente y personal. Y esa libertad entonces es dada a otros a fin de que ellos puedan ser todo lo que se supone que deben ser; ¡diferentes de mí!

Como ve, Dios no está produciendo creyentes con un molde de galletas por todo el mundo a fin de que todos pensemos igual, y nos veamos igual, y sonemos igual y actuemos igual. El cuerpo tiene variedad. Nunca fue el propósito que todos tengamos el mismo temperamento, y usemos el mismo vocabulario, y esbocemos la misma sonrisa melosa, y nos vistamos con el mismo vestido y desempeñemos el mismo ministerio. Repito: a Dios le agrada la variedad. Esta libertad para ser lo que somos no es nada menos que magnifica. Es libertad para tomar decisiones, libertad para conocer la voluntad de Dios, libertad para andar en ella, libertad para que yo obedezca Su dirección en mi vida y usted las suyas. Una vez que uno ha probado esa libertad, ninguna otra cosa satisface.

Tal vez debería volver a recalcar que es una libertad por la que usted tendrá que luchar. ¿Por qué? Porque las filas del cristianismo están llenas de aquellos que comparan, y a quienes les encanta controlarlo y manipularlo para que usted sea igual de infeliz como ellos. Después de todo, si ellos están determinados a ser “rígidos, sombríos, aburridos e inquietos,” entonces esperan que usted sea igual. “A la miseria le encanta la compañía” es el lema tácito de los legalistas, aunque jamás lo admitirían.

Adaptado de The Grace Awakening Devotional, Charles R. Swindoll, © 2003, Thomas Nelson, Inc., Nashville, Tennessee. Reservados todos los derechos.

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Hombres Pasivos, Mujeres Salvajes

Hombres Pasivos, Mujeres Salvajes

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Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaHombres pasivos, mujeres salvajes. Esas palabras no son originalmente mías. Son de un psiquiatra que vive en el condado Marin, del estado de California, y de nombre Pierre Mornell, que escribió un libro con este título. El asunto que más le preocupa al doctor Mornell se halla en matrimonios de creyentes tanto como en los de no creyentes.

Es el problema de un esposo que es “inactivo, inarticulado, aletargado, y retraído en casa. En su relación con su esposa es pasivo; y eso la enloquece.” No que él sea necesariamente incompetente y aburrido. En el trabajo tal vez tenga gran éxito y es muy articulado. Y ella no es necesariamente rebelde o súper activa. Tal vez sea una buena madre, talentosa y sus amigas la respetan muy bien.

En casa, sin embargo, el esposo dice, de una docena de maneras diferentes: “Estoy cansado; simplemente déjame tranquilo.” Ella le pide algo, y él lo ignora. Ella alza la voz; él se retrae más. Ella añade presión, él se sumerge en un silencio hosco. Al final él se aleja; ella “pierde los estribos.”

Hay numerosas razones, a menudo complejas, detrás de tales impases, pero sobresalen un par de factores de extrema importancia.

En primer lugar, los hombres y las mujeres son diferentes, y esas diferencias ni disminuyen ni desaparecen cuando se casan. (¡He descubierto que más bien aumentan su impulso!). Es de gran ayuda tratar de ponerse en los zapatos del cónyuge (aunque es extremadamente difícil hacerlo), y darse cuenta de las necesidades y puntos de vista del otro. Si no se hace eso, se acaba enfurruñado en el sofá.

En segundo lugar, el compañerismo armonioso es resultado de trabajo arduo; eso nunca “simplemente sucede.” No sé de nada que ayude más a este proceso que la comunicación profunda, sincera y regular. Lea de nuevo esas últimas cuatro palabras, por favor. Esto no es simplemente hablar; sino también escuchar. Y no es simplemente escuchar, sino también oír. Y no simplemente oír, sino también responder, con calma y bondad.

El “arduo trabajo” también incluye dar tanto como recibir, modelar lo que uno espera, perdonar con igual presteza que confrontar, poner en el matrimonio más que lo que jamás se espera sacar de él. Sí, más. En breve, quiere decir ser no egoísta.

Pocas cosas son mejores para romper el síndrome de pasivo y desenfrenado que tomarse un par de días juntos como pareja; sin los hijos, sin el maletín de trabajo, sin una agenda.

Esto irá gran distancia para mantenerlo a usted fuera del sofá del psiquiatra; o, de paso, de su propio sofá.

En una escala de 1 a 10, ¿cuán bien se comunican usted y su cónyuge?

Tomado de Charles R. Swindoll, Day by Day with Charles Swindoll (Nashville: W Publishing Group, 2000). Copyright © 2000 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

chuck_swindollConocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a
la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una devoción abrumadora por ver la gracia de Dios transformando vidas, el pastor Chuck modela a la vez el gozo contagioso que brota al seguir al Señor Jesucristo de todo corazón.
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