Buenas Noticias: ¡No Todo es Acerca de Usted!

Buenas Noticias: ¡No Todo es Acerca de Usted!

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Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaLe tengo buenas noticias: el propósito de Dios no es asegurarse de que usted esté contento. Por mucho que le cueste creer esto, es el momento de hacerlo.

La vida no está diseñada para que usted se sienta cómodo y contento, triunfador y libre de dolor. Sino para que usted llegue a ser la persona que Dios le ha llamado a ser. Muy rara vez oímos este mensaje en el cristianismo de hoy impulsado por el consumidor. Otra razón más para decirle de nuevo: ¡la vida no es acerca de usted! Entonces. . . ¿acerca de qué es?

Es acerca de Dios.

¿Cómo puedo decirlo con tanta certeza? Por la respuesta de Pablo en 2 Corintios 12:9-10:

Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

¡Eso es! Mientras Pablo trataba de cumplir con la Gran Comisión en Europa, él se enfrentó a innumerables pruebas. No obstante, Pablo entendió acerca de qué es la vida. . . y con ello avanzó el resto de sus días. Nosotros debemos hacer lo mismo.

Cuando usted y yo nos jactamos de nuestros puntos fuertes, nosotros recibimos el crédito, y continuamos avanzando con nuestro propio esfuerzo. Este es una mala idea. Pero cuando nos jactamos en lo que Dios está haciendo en nuestra debilidad, incapacidad e ineptitud, Cristo sale al frente donde Él debe estar. Su fuerza viene a nuestro rescate. Él recibe el honor. Todo es acerca de Él.

Las mismas cosas que tememos y de las que huimos en nuestras vidas son precisamente las que le dieron contentamiento a Pablo. No lo pase por alto al leer su lista:

• Estoy contento cuando pierdo.

• Estoy contento cuando soy débil.

• Estoy contento cuando me insultan.

• Estoy contento cuando me difaman.

• Estoy contento en la angustia.

• Estoy contento en las persecuciones.

• Estoy contento con las dificultades y presiones que son tan apretadas que ni siquiera puedo dar la vuelta.

¿Estos son contextos de contentamiento? ¡Parece imposible! Pablo nos dice cómo él lo hizo: “Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte” (v. 10). Léalo de nuevo. El saber eso llevó al apóstol, que ardía con los ardientes oráculos del cielo, a sus rodillas. Pablo entendió que todo no era acerca de él. Era acerca de Dios. ¡Qué manera de vivir su vida! Contento en todo, sabiendo que la fuerza divina viene cuando la debilidad humana es evidente.

Notablemente, nunca leemos que Pablo le dijo a su guardia romano, cuando estaba encarcelado: “Quiero que me hagas un favor. La próxima vez que estés con alguno de los ayudantes del emperador, háblale para que me saque de esta pocilga. Yo no debería estar aquí, para empezar. He estado aquí por un año, siete meses, cuatro días, cinco horas y nueve minutos, ¡y ya es suficiente!” La actitud de Pablo de una humildad desinteresada le impedía llevar un registro meticuloso de los males que le habían hecho en Roma, o en cualquier otra parte. Él estaba en la cárcel por asignación divina. Pablo entendió que Dios había preparado su situación de antemano, y el apóstol de buen agrado se sometió a esa situación. ¿Cómo pudo hacerlo? Todo era acerca de Dios.

¿Mis palabras le encuentran en un lugar donde no quisiera estar? Si desea aprender el secreto de Pablo acerca de estar contento genuinamente, el lugar perfecto para comenzar es el desarrollar una actitud de humildad desinteresada. Empiece con su familia o amigos. Modélela ante sus empleados o clientes. Usted casi ni va a creer el impacto que ese tipo de actitud mental desinteresada ejercerá sobre otros, y sobre sí mismo.

Permítame decirle que este tipo de humildad no significa andar como un buen ejemplo del libro de Lamentaciones. Por el contrario, Pablo exhorta a los creyentes a tener una actitud de aceptación gozosa. Así es, gozosa. Pablo no escatimó palabras en cuanto a cómo los creyentes deben relacionarse unos con otros:

Hagan todo sin quejarse y sin discutir, para que nadie pueda criticarlos. Lleven una vida limpia e inocente como corresponde a hijos de Dios y brillen como luces radiantes en un mundo lleno de gente perversa y corrupta. (Filipenses 2:14-15, NTV)

Pablo buscó tener una actitud de aceptación gozosa, libre de disputas quisquillosas y controversias, pleitos y lloriqueos. Él abogó por una alegría auténtica. Le insto a vivir de esta manera. . . los resultados le sorprenderán.

Después de todo, no es acerca de usted. Es acerca de Dios.


chuck_swindollConocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a
la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una devoción abrumadora por ver la gracia de Dios transformando vidas, el pastor Chuck modela a la vez el gozo contagioso que brota al seguir al Señor Jesucristo de todo corazón.
 Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. http://www.visionparavivir.org

Cómo Comenzar una Relación con Dios

Cómo Comenzar una Relación con Dios

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alimentemos_el_almaHa usted alguna vez acariciado el aterciopelado pétalo de una rosa? ¿O escuchado la cascada tranquila de un arroyo montañoso? ¿O paseado admirado a través de un bosque de secoyas? En esos momentos tranquilos, un pensamiento puede brotar de su alma: Solamente Dios pudiera crear tal belleza.

La mayoría de las personas que han experimentado momentos como estos regresan creyendo que debe haber un Dios. ¿Pero cómo se relaciona una persona con su Creador? ¿Cómo llegamos a conocer a Dios?
La Biblia, el libro más maravilloso en el mundo, señala el camino a Dios con cuatro verdades fundamentales. Veamos cada una de estas señales detalladamente.

Nuestra Condición espiritual: Totalmente depravada
La primera verdad es más bien personal. Una mirada en el espejo de las Escrituras, y nuestra condición humana se vuelve dolorosamente clara:

Como está escrito:
“No hay justo, ni aun uno;
No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios;
Todos se han desviado, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno,
No hay ni siquiera uno.”
(Romanos 3:10-12)

Somos completamente pecadores; totalmente depravados. Ahora, eso no significa que hemos cometido todo tipo de atrocidad conocida a la humanidad. No somos tan malos como podemos ser, solamente estamos tal mal como podemos estar. El pecado altera todos nuestros pensamientos, motivos, palabras, y acciones.

¿No lo cree usted? Mire a su alrededor. Todo alrededor de nosotros lleva las huellas manchadas de nuestra naturaleza pecaminosa. A pesar de nuestros mejores esfuerzos para crear un mundo perfecto, las estadísticas de crímenes continúan subiendo vertiginosamente, el porcentaje de divorcios continúa aumentando, y las familias se siguen desmoronando.

Algo ha ido terriblemente mal en nuestra sociedad y en nosotros mismos, algo mortal. Porque, contrario a cómo el mundo lo pudiera presentar, vivir para “mí primero” no es lo mismo que una individualidad robusta y la libertad; es lo mismo que la muerte. Como Pablo dijo en su carta a los Romanos, “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23): nuestra muerte emocional y física a través de la destructividad del pecado, y nuestra muerte espiritual según la sentencia justa de Dios por nuestro pecado. Esto nos lleva a la Segunda señal: el carácter de Dios.

El carácter de Dios: Infinitamente santo
Nuestra propia conciencia de que las cosas no son como deben ser nos indica una norma de bondad más allá de nosotros. La norma es Dios mismo. Y la norma de santidad de Dios contrasta severamente con nuestra condición pecaminosa.

Las Escrituras dicen que “Dios es luz, y en Él no hay tiniebla alguna” (1 Juan 1:5). Él es absolutamente justo; lo cual crea un problema para nosotros. Si Él es tan puro, ¿cómo podemos nosotros que somos tan impuros relacionarnos con Él?

Quizás pudiéramos tratar de ser mejores personas, tratar de inclinar la balanza a favor de nuestras buenas obras. A través de la historia, personas han tratado de vivir de acuerdo a las normas de Dios guardando los Diez Mandamientos. Desdichadamente, nadie puede acercarse a satisfacer las demandas de la ley de Dios. La traducción de J. B. Phillips de Romanos 3 indica:

Ningún hombre puede justificarse a sí mismo ante Dios por un cumplimiento perfecto de las demandas de la Ley; de hecho es la regla de la Ley la que nos muestra qué tan torcidos estamos. (Romanos 3:20 PHILLIPS)

Nuestra necesidad: Un substituto
Así que aquí estamos, pecadores por naturaleza, pecadores por elección, tratando de levantarnos por nuestros propios esfuerzos y alcanzar una relación con nuestro Creador santo. Pero cada vez que tratamos, nos caemos de narices. No podemos vivir una vida suficientemente buena para compensar por nuestro pecado, porque la norma de Dios no es “suficientemente bueno”; es perfección. Y no podemos reparar la ofensa que nuestro pecado ha creado sin morir por él.

¿Quién puede sacarnos de este dilema?

Si alguien pudiera vivir perfectamente, honrando la ley de Dios, y pagara la pena de muerte del pecado por nosotros, entonces pudiéramos ser salvados de nuestro aprieto. ¿Pero existe tal persona? Gracias a Dios, ¡Sí!

Conozca a su substituto: Jesucristo. ¡Él es Aquel que tomó el lugar de la muerte por usted!
[Dios] hizo al que no conoció pecado [Jesucristo], pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.
(2 Corintios 5:21)

La provisión de Dios: Un Salvador
Dios nos rescató enviando a Su Hijo, Jesús, a morir en la cruz por nuestros pecados (vea 1 Juan 4:9-10). Jesús era totalmente humano y totalmente divino, una verdad que asegura Su comprensión de nuestras debilidades, Su poder para perdonar, y Su capacidad de llenar el vacío entre Dios y nosotros (Vea Romanos 5:6-11). En resumen, somos “justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24). Dos palabras en este versículo necesitan una explicación adicional: justificados y redención.

La justificación es el acto de misericordia de Dios, en el cual Él declara justos a los pecadores creyentes, mientras ellos aún están en su condición de pecadores. La justificación no significa que Dios nos hace justos, para que nunca pequemos de nuevo, mas bien Él nos declara justos al igual que un juez perdona a un criminal culpable. A causa de que Jesús tomó nuestro pecado sobre sí mismo y sufrió nuestra sentencia en la cruz, Dios perdona nuestra deuda y nos proclama PERDONADOS.

La redención es el acto de Dios de pagar el precio de rescate para liberarnos de nuestra esclavitud al pecado. Siendo cautivos por Satanás, estábamos aprisionados por las cadenas de hierro del pecado y la muerte. Como cualquier padre amoroso cuyo hijo ha sido secuestrado, Dios gustosamente pagó el rescate. ¡Y qué precio Él pagó! Él dio a Su único Hijo para cargar todos los pecados de la humanidad: pasados, presentes, y futuros. La muerte y la resurrección de Jesús rompieron nuestras cadenas y nos hicieron libres para ser hijos de Dios. (vea Romanos 6:16-18, 22; Gálatas 4:4-7).

Poniendo nuestra fe en Cristo
Estas cuatro verdades describen cómo Dios ha proporcionado un camino a Él a través de Jesucristo. Pero Dios no nos forzará a seguirlo. Él no nos arrastrará por un camino por el que no queremos ir. Es nuestra decisión ofrecernos a entrar a una relación con Él, y lo hacemos por fe.

Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8-9)

Aceptamos el regalo de Dios de la salvación sencillamente poniendo nuestra fe solamente en Cristo para el perdón de nuestros pecados. ¿Desearía usted entrar a una relación con su Creador confiando en Cristo como su Salvador? Si es así, he aquí una oración sencilla que usted puede utilizar para expresar su fe:

Amado Dios,
Yo sé que mi pecado ha creado una barrera entre Tú y yo. Gracias por enviar a Jesús a morir en mi lugar. Yo confío solamente en Jesús para perdonar mis pecados y acepto Su regalo de vida eterna. Yo le pido a Jesús que sea mi Salvador personal y el Señor de mi vida. Gracias. En el nombre de Jesús, amen.

Si usted ha orado esta oración y desea saber más acerca de conocer a Dios y Su plan para usted en la Biblia, contáctenos en Visión Para Vivir. Escríbanos a la dirección que aparece abajo. Dirija su carta al Departamento de Ministerios Pastorales.

La próxima vez que usted examine una rosa o admire una puesta del sol, considere a Aquel que creó nuestro maravilloso mundo. ¡Usted lo conoce personalmente!

Adaptado del sermón de Chuck Swindoll, “Mr. Smith, Meet Your Substitute” [Señor Smith, conozca a su substituto], de la guía de estudio bíblico, God’s Word, God’s World, and You[La Palabra de Dios, el mundo de Dios, y usted] (Anaheim, Calif.: Insight for Living, 1997), pp. 41-48.

 

Un Hogar Común Puede Ser un Lugar Santo

Un Hogar Común Puede Ser un Lugar Santo

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Barbara Peil

alimentemos_el_almaLa palabra santo significa “apartado” para un propósito específico –así como los manteles y los platos que usted utiliza en los días festivos. Como un lugar en donde la verdad de Dios y la de Su Palabra es modelada, su hogar puede ser un lugar santo –apartado para que Sus hijos crezcan. “¿Nuestro hogar? ¿Santo?” ¡Sí! Pero. . .

Comienza desde Arriba.

La decisión de hacer su hogar un lugar santo comienza con la elección suya y la de su pareja al hacer su relación con el Señor parte de sus vidas diarias. Invite a Dios a ser parte de todas sus conversaciones, decisiones y relaciones que entran por su puerta. Al orar juntos, recuerden las cosas pequeñas. Recuerden también, la conversación espiritual no es reservada únicamente para el domingo.  De hecho, muchas veces…

Suceden Cenando Juntos.

En medio del “pásame las zanahorias” y “mastica con la boca cerrada, por favor” a menudo se presenta la oportunidad de hablar acerca de cómo su vida y la de sus hijos son diferentes porque aman a Dios. Como padre, ¿Por qué no comparte algo de lo que ha aprendido en su estudio bíblico, o algo que haya descubierto durante su tiempo de oración? Invite a que sus hijos participen –quizás hasta usted se sorprenderá de lo que Dios está haciendo en sus corazones. Pero recuerde…

Se Necesita de Un Buen Ojo.

El buen discernimiento es necesario para detectar encrucijadas importantes en la madurez espiritual de sus hijos. ¿Cuáles son las preocupaciones de ellos? Las preguntas y observaciones de la vida que ellos  proporcionan nos proveen el tiempo preciso para hablar acerca de temas espirituales. Estos momentos de enseñanza llegan cuando usted menos lo espera. A veces vienen ingeniosamente envueltos en el congestionamiento de tránsito, en las salas de espera, en el montón de platos por lavar o en la mesita del desayunador. Los momentos importantes toman lugar cuando usted modela su relación con Dios como parte natural de su vida diaria. En éstos momentos esenciales…

Importa Lo que Usted Dice.

Importa lo que dice y cómo lo dice. Si su tono de voz cambia cada vez que usted utiliza el vocabulario espiritual, sus hijos deducirán que su relación con Dios es falsa. Sea real. Deje que su conversación acerca de Dios sea tan natural como las conversaciones que usted tiene con ellos acerca de sus amigos o de su familia. Foméntelos a hacer preguntas, aunque usted no sepa las respuestas. A ellos no les importará que usted no sepa, siempre y cuando usted descubra la respuesta junto con ellos en la Palabra de Dios. Y ya que estamos hablando acerca de hablar…

Importa Cómo Usted Ora.

Cuando usted se hizo padre, desde ese momento en adelante, usted decidió que su corazón latiera fuera de su cuerpo. A veces, el único tipo de comunicación que alcanza a sus hijos, son las conversaciones que usted tiene con Dios acerca de ellos. Al orar, piense en el día de sus hijos. ¿Qué tipo de desafíos enfrentan? Ore por la fortaleza de ellos mientras plancha sus camisas, ore por la salud de ellos mientras prepara comidas saludables. Ruegue por protección de ellos al verlos con sus amigos. Ore por ellos con su cónyuge después de arroparlos en la noche. El resultado será…

Un Crecimiento Más Cercano a Dios Como Familia.

Como padres, decidan ser de influencia espiritual en su hogar –apartándolo para ser un lugar en donde su relación con Dios sea tan real como el lavadero de cocina. Juntos, sirvan a Dios al servirse el uno al otro –con una sincera atención y con la disposición de involucrarse en el continuo crecimiento del conocimiento del plan de Dios para cada miembro de su familia.

Sacado de “An Ordinary Home Can Be a Holy Place,” Insights, Marzo 2000. Copyright © 2000, Insight for Living. Todos los derechos reservados mundialmente.

Barbara Peil

Barbara Peil: recibió su Maestría de Artes en Educación Cristiana del Seminario Teológico de Dallas y fungió como escritora para el ministerio de Insight for Living.

¡CUIDADO CON LA DECADENCIA ESPIRITUAL!

¡CUIDADO CON LA DECADENCIA ESPIRITUAL!

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alimentemos_el_almaEl hecho de que la salvación sea segura para el que realmente la tiene de ningún modo debe llevar al creyente al descuido y la pereza, porque el pecado todavía mora en nosotros; y no como una bomba desactivada o un volcán extinguido. Como hemos dicho muchas veces, el pecado ha dejado de ser nuestro rey, pero sigue siendo nuestro enemigo, y su meta es llevarnos a lo peor; esa es la lección del apóstol Pablo en Romanos 6, así como en 7:14-25, por sólo citar algunos.


Octavio Winslow dice al respecto que en todos nosotros hay una tendencia “secreta, perpetua y alarmante de alejarnos de Dios”. Y si esa tendencia no es vigilada y mantenida a raya, puede apartarnos sutilmente de nuestra comunión íntima con Él y causar serios daños a nuestra vida espiritual. 
“Tal desvío – sigue diciendo Winslow – devora al alma de su vigor, de su fuerza, de su energía espiritual; e incapacita al creyente, por un lado, para servir, amar, obedecer y deleitarse en Dios; y por otro lado, para resistir las tentaciones de la carne, el mundo y Satanás”.

Noten que aquí no estamos hablando de un pecado en particular. Nos referimos, más bien, a un estado de deterioro en el que las gracias que Cristo ha implantado en nosotros, tales como la fe, el amor, el gozo, la esperanza, la mansedumbre, se encuentran en franco decaimiento; es un estado en el que nuestra comunión con Dios ha descendido a su mínima expresión.

Y lo terrible de esta condición es que comienza de una manera sutil, secreta, imperceptible para las personas que nos rodean, y a veces hasta para nosotros mismos. En lo que respecta a la conducta externa, éste creyente no se distingue de los demás hermanos de la Iglesia. Pero su alma se encuentra en un franco y abierto deterioro espiritual. No hay vigor en su fe, no hay incremento en su amor, no experimenta el gozo de saberse perdonado y de pertenecer a Cristo, ni el gozo de la obediencia; no vive amparado en la esperanza, no manifiesta humildad y mansedumbre; y su comunión con Dios es rígida, externa, ritualista.

Y nos preguntamos, ¿cómo es posible que un verdadero creyente caiga en un estado espiritual tan penoso? Antes de responder esta pregunta, permítanme corregir un concepto equivocado que muchos tienen al evaluar el estado de su vida espiritual. Algunos creyentes se dan cuenta que algo no anda bien en su vida cristiana, que su piedad y su relación con Dios han decaído, lo mismo que su servicio en el reino. Pero al querer encontrar la causa de su deterioro caen en lo que podemos llamar el síndrome adámico. ¿Qué hizo Adán cuando Dios lo confrontó con su pecado? Le echó la culpa a su mujer. Y ¿qué hizo la mujer? Echarle la culpa a Satanás. Todos son culpables de mi desgracia, menos yo.

Sin embargo, según la evaluación divina en Génesis 3, cada uno fue responsable de su pecado y cada uno recibió la consecuencia de sus actos. Querido hermano, querida hermana, ninguna causa externa a ti puede ser responsable de tu decadencia espiritual. Ese mal comenzó en tu corazón y se desarrolló en tu corazón (comp. Mt. 15:17-20).

Si quieres encontrar a quien echarle la culpa de tu condición seguramente lo vas a encontrar, pero no vas a solucionar tu problema. Puede que al principio te haga sentir mejor contigo mismo, pero la fuente de tu decadencia seguirá produciendo productos tóxicos que no te permitirán salir del estado en que estás.

Y, por supuesto, cuando achacamos la culpa de nuestro mal a una causa equivocada, inevitablemente vamos a llegar a una solución equivocada. Es por eso que muchas personas cifran la esperanza de su mejoría en un cambio de circunstancia: “Un cambio de aire me vendrá bien; tal vez si cambio de amistades, o de iglesia, o de trabajo, incluso de país, puede que mi situación mejore”.

Pero si entendemos que el mal radica en nuestro propio corazón, entonces podremos aplicar la medicina apropiada en el lugar apropiado. ¿Cuál es, entonces, la verdadera causa de la decadencia espiritual? Hablaré un poco acerca de esto en la próxima entrada, si el Señor lo permite.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

Procrastinación

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Procrastinación

alimentemos_el_almaCómo escapar de la presión ……“¡Otra vez tarde!… ¿Cómo pudo s uceder?… ¿Por qué no empecé antes?… ¿Qué me pasa? La fecha límite llegó y se fue, pero aquí estoy otra vez sintiéndome culpable, frustrado y derrotado… ¿Cómo puedo salir de esta olla de presión y disfrutar de haber terminado un encargo y de haberlo entregado a tiempo?” La procrastinación es una ladrona que continuamente nos roba el placer de escuchar las anheladas palabras de: “¡Hiciste un trabajo excelente!” Por consecuencia, otros también pierden continuamente porque no reciben nuestro trabajo a tiempo. “La procrastinación me ha robado la confianza, la integridad y la paz. Ahora, el clamor de mi corazón es: ¡Dios, por favor, enséñame a evitar esta destructiva enfermedad de posponer las cosas! Oh Señor, muéstrame cómo administrar sabiamente el tiempo”. “Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así”. (Lucas 12:42-43)

¿ Hay alguna diferencia entre procrastinación y pereza?

Muchas personas suponen que la procrastinación es pereza. Sin embargo, la pereza es sólo una de las causas de la primera. El perezoso es negligente con sus responsabilidades porque no quiere hacer sus tareas. Por otro lado, usted puede ser muy productivo y no perezoso, pero a la vez ser un procrastinador porque no empieza sus tareas a tiempo. El que pospone las cosas desea trabajar, pero se demora. El perezoso carece de deseos de trabajar y se rehúsa a hacerlo. “El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar”. (Proverbios 21:25)

“¿ Es posible que exista una combinación de causas que hagan más difícil vencer la tentación de seguir posponiendo las cosas?”

Sí. Una persona puede vivir en temor y sentirse demasiado abrumada. Por tanto, batalla con la procrastinación. Otro puede posponer las cosas debido tanto a su baja auto-estima como a su falta de metas. Ya sea que su actitud tenga una o varias causas, la Biblia dice que podemos vencer en todas y cada una de las veces que nos veamos tentados a posponer las cosas. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. (1 Corintios 10:13)

Lista de comprobación para los posibles procrastinadores

Las siguientes preguntas le ayudarán a determinar si tiene los desagradables síntomas de la procrastinación y si ésta le está provocando problemas en su vida.

¿Pospone iniciar un proyecto hasta que ya es demasiado tarde para empezarlo?

¿Obstruye los esfuerzos de los demás demorándose en hacer su parte?

¿Evita competir con otros y sabotea su propio éxito?

¿Es indeciso y obliga a los demás a tomar las decisiones por usted?

¿Evita hacer compromisos?

¿Se enoja cuando se le pide que haga algo desagradable?

¿Generalmente llega tarde a sus citas?

¿Siempre se demora para pagar sus deudas y otras obligaciones financieras?

¿Se ha aficionado a actividades que le quitan el tiempo como ver demasiada televisión y salir de compras?

“El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia”. (Proverbios 18:15)

Los cuatro factores que contribuyen a demorar las cosas innecesariamente

Comportamiento aprendido… Con el paso del tiempo, generalmente aprendemos a reaccionar ante la vida observando y “copiando” a quienes nos rodean.

Falta de auto-disciplina… la falta de capacidad de organización es un problema técnico, pero la falta de disciplina es un problema emocional, del carácter.

Desconocimiento de cómo administrar proyectos… Sentirse abrumado por la enormidad de una tarea se debe a que la vemos como un trabajo insalvable en vez de verla como un trabajo complejo compuesto de varios componentes más pequeños y manejables.

Pobre administración del tiempo… No usar el tiempo sabiamente cuando se trabaja en un proyecto puede llevarnos al desastre.

“Escojamos para nosotros el juicio, conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno”. (Job 34:4)

Versículo clave para memorizar

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”. (Efesios 5:15-16)

Pasaje clave para leer y meditar

Proverbios 24:30-34

Diez pasos para alcanzar el éxito

1. Reconozca que la procrastinación es la asesina de la motivación. (Proverbios 21:25)

2. Dígale a Dios que está cansado de luchar contra el reloj; pídale sabiduría en el manejo de su tiempo. (Eclesiastés 8:6)

3. Mantenga una pequeña agenda con todos sus horarios (Eclesiastés 3:17)

4. No invierta demasiado tiempo en lo insignificante. Cada día enumere las cinco tareas más importantes y realícelas en ese orden. (Proverbios 28:19)

5. Haga una evaluación realista del tiempo que le tomará completar cada proyecto. (Lucas 14:28-29)

6. No se sienta culpable si no puede completar todas sus tareas en un día. ¡No puede! (Hebreos 10:35-36)

7. Evalúe el diálogo que tiene consigo mismo cuando se atranca emocionalmente. (Salmos 19:14)

8. Si no sabe cómo empezar, pídale a un amigo o consejero que lo ayude. (Proverbios 12:15)

9. Someta su vida a Cristo, entréguele el control total de ella. (Gálatas 2:20)

10. Pida al Señor que cumpla su promesa de proveer todo lo que necesita a través de su dependencia en Cristo. (2 Pedro 1:3-4)

Evite el mal de posponer las cosas Cuando usted sabe lo que debe hacer, pero por alguna razón no lo hace, es tiempo de evitar la procrastinación.

Empiece apartando unos momentos para estar a solas. Reflexione en dos o tres ocasiones en que usted pospuso hacer algo sin necesidad.

Escriba lo que recuerde.

¿Qué responsabilidad pospuso?

¿Qué lo motivó a hacerlo?

¿Cómo se sintió?

¿Cuál fue el resultado de su procrastinación?

¿Qué otras personas salieron perjudicadas por su falta de cumplimiento?

¿Observó algunos patrones comunes de comportamiento? Por ejemplo, ¿tenía usted miedo de la reacción de los demás?

¿Vive en temor constante?

Este reconocimiento por sí solo no le hará cambiar, pero sí puede motivarle a dar los primeros pasos para dejar la procrastinación.

Las Referencias Rápidas de la Biblioteca de Claves Bíblicas para Consejería de Hope For The Heart proveen verdades bíblicas concisas para los problemas actuales.

Para mayor información sobre este tema pida la Clave Bíblica: “La procrastinación: Cómo evitar la enfermedad de posponer las cosas”.

http://www.esperanzaparaelcorazon.org/

Haz clic para acceder a Referencia%20Rapida%20-%20Procrastinacion.pdf

Cuando Él no está Dirigiendo

Cuando Él no está Dirigiendo

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por Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaLos días de los juegos de la infancia ya están en el distante pasado, y sin embargo las palabras del juego todavía resuenan en nuestros oídos: «¡Salgan, salgan, donde quiera que estén!» ¿Por qué el liderazgo en casa a veces parece como el juego de las escondidas? ¿Qué se puede hacer cuando un esposo no está dirigiendo?

La senda de sabiduría es seguir el plano del diseño original de Dios para el hogar. Las que siguen son cuatro pautas prácticas:

Propóngase hablar con Dios, no con otros. Como esposas, a menudo nos vemos tentadas a usar nuestras palabras para dar a conocer nuestros puntos. Un desencanto o una expectación no satisfecha nos lleva a lamentarnos en cuanto a «cómo deberían ser las cosas.» El dolor aumenta, atiborrando el corazón y no dejando espacio para la gracia o el perdón. Incluso anhelos no expresados hacen eco en nuestros pensamientos. Sin embargo las Escrituras nos dan dirección clara; palabras hirientes o acción decisiva no es la respuesta. Nehemías nos muestra un camino mejor. Él vertió sus deseos sólo ante el Señor por cuatro meses antes de pronunciar la primera palabra ante el rey en cuanto a su petición de reconstruir los muros de Jerusalén (Nehemías 1:1-2:4). Es nuestra comunión con el Señor, y no nuestras palabras, lo que determina una diferencia para atraer a los líderes de nuestras familias (1 Pedro 3:12).

Libérelo de la expectación. En la médula del corazón de todo esposo hay un deseo de satisfacer las expectaciones de su esposa. En la realidad, el pedestal en que lo colocamos es demasiado alto. Ningún hombre puede ser posiblemente el Gran Conversador, Ávido Abrazador, Papá Azucarado, Gigante Espiritual, y Hombre de Familia, todo envuelto en uno. Su relación personal respirará aire fresco de la gracia cuando se abandonan las expectaciones.

Espere la obra del Espíritu Santo. ¿Quién es aquí el Espíritu Santo, después de todo? Es posible que usted haya asumido un papel que Dios nunca propuso que tuviera. Es tarea de Dios convencer y guiar a la verdad (Juan 16:8-15). Dios hizo que el matrimonio sea un compañerismo de hombre y mujer, cada uno con sus propias brechas; que se necesitan el uno al otro. Recuerde que el amor “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 13:7). ¿Qué cree usted que Dios puede hacer en el corazón de su esposo?

Dé paso a las acciones alentadoras. ¿Qué conducta consagrada ve usted en su esposo? ¿Es él atento? ¿Protector? ¿Le encanta la paz? Busque los momentos cuando usted ve a Cristo resplandeciendo en su esposo, y use sus palabras para elogiarlo. Su respaldo y estímulo en cuanto a la forma en que él ejemplifica a Cristo hará honor a Dios y también a su esposo.

La meta de Dios en el matrimonio es una propuesta asombrosa. Él concibe la manera de hacer que los dos sean uno. Él declaró que un matrimonio consagrado simboliza la relación de Cristo con su esposa, la iglesia (Efesios 5:32). El buscar el deseo de Dios para su familia incluye dejar a un lado su determinación de resolver las cosas; y su mejor medio de influencia es la oración.

Tomado de Kelly Arabie, “When He’s Not Leading,” Insights (febrero 2007): 2. Copyright © 2007 por Insight for Living.

 

FUNDAMENTOS PARA CREAR UNA FAMILIA DISTINTIVAMENTE CRISTIANA

FUNDAMENTOS PARA CREAR UNA FAMILIA DISTINTIVAMENTE CRISTIANA

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Glenn Colley

alimentemos_el_almaSEGÚN LA PALABRA DE DIOS, ni usted ni yo tenemos ingenio humano suficiente para crear un hogar exitoso. El Salmo 127:1, escrito siglos atrás, todavía es verdadero: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”.

Aquí hay cinco cosas que el Señor puede usar para edificar una gran familia para usted.

1. Dos padres casados.

El matrimonio verdadero no ha sido destruido en los pocos años pasados, pero la cultura relacionada al matrimonio se ha desintegrado. El matrimonio verdadero siempre será honrado en la Escritura como una institución que permanece pura y fuerte. En la iglesia del Señor hay muchas madres y padressolteros que oran para que sus hijos crezcan y se casen con el fin que sus nietos sean criados en un ambiente saludable—con todos los beneficios emocionales y espirituales de tener a una madre y un padre presentes e involucrados. Los niños necesitan un padre que les instruya a ser hombres fuertes y santificados que sean honestos, que reconozcan sus errores y los corrijan, y que respeten los valores escriturales. Las niñas necesitan un padre que les afirme y conserve el honor en su carácter—un hombre que entienda que la belleza exterior siempre tendrá menos valor que la belleza interior (1 Pedro 3:1-4). No se puede negar que una madre o un padre cristiano soltero que sea devoto puede formar exitosamente en el camino cristiano a su hijo o hija, pero esto es mucho más difícil.

2. Dos padres casados que quieren seriamente un hogar cristiano.

Muchos padres dicen que quieren un hogar cristiano sólido, pero pocos están dispuestos a hacer los esfuerzos necesarios para lograrlo. Esto significa ser fieles a la clase bíblica y la adoración. Significa controlar las elecciones de entretenimiento para excluir cualquier cosa que Cristo desaprobaría. Significa conservar los escrúpulos familiares en cuanto a la moralidad, la honestidad, la oración y el compromiso al Señor que definen completamente la identidad de la familia. Significa involucrar a la familia completa en proyectos espirituales familiares para atender a las viudas, los huérfanos, los enfermos y los abandonados. Significa crear una atmósfera en la cual se hable de Jesús sin vacilación durante el día. Significa exigir responsabilidad mutua (Efesios 5:21).

3. Dos padres casados que consideran la disciplina de los hijos como un esfuerzo mutuo.

Ignorar el comportamiento malo en nuestros hijos es una receta para crear adultos que rechazan controlarse y quienes tendrán vidas infelices e improductivas—vidas que un día serán una influencia perjudicial para nuestros nietos. Algunos padres prefieren posponer la corrección del mal comportamiento (los berrinches, la desobediencia, la falta de respeto a los adultos, la mentira, las malas actitudes, etc.) hasta que sus hijos sean adolescentes y los problemas lleguen a ser mayores—“ahorrar” la crianza seria para el futuro. Ellos lamentarán eso. El tiempo propicio para instruir a los niños es cuando ellos son jóvenes y tienen corazones moldeables (Proverbios 19:26; 29:15).

4. Dos padres casados con la determinación firme de mantener a Satanás fuera de su hogar.

El camino por el cual Satanás viaja hasta las salas y cuartos de nuestros hogares es los medios de comunicación. Sea completamente honesto y medite en lo mucho que los programas de televisión y las películas son contraproducentes para los padres que tratan de criar a sus hijos en el amor y servicio del Señor. Los padres deben evitar la actitud desinteresada en cuanto a la clase de entretenimiento familiar, imitando a los padres del mundo. Los aparatos conectados al internet pueden ser beneficiosos en la educación de sus hijos, pero con el toque de unas pocas teclas pueden desencadenar una gran ola de inmundicia que corrompe la mente. Las letras de muchas canciones populares tienen expresiones encubiertas que los padres casi no pueden entender, así que ellos terminan dándose por vencidos ante los valores morales bajos que contaminan los corazones de sus hijos. ¿Quiere desarrollar un hogar cristiano e inculcar valores saludables espirituales en sus hijos? Póngase sus lentes espirituales y observe nuevamente todas las prácticas familiares de entretenimiento. Luego quite radicalmente cualquier basura que encuentre.

5. Dos padres casados que tienen el plan de educar a sus hijos en la Palabra de Dios.

Comience esta noche a tener un tiempo de estudio bíblico con sus hijos. Anuncie que esto será todas las noches. Varíe lo que hace cada noche: estudios de versículos, juegos para aprender la Biblia, cantos, actuación de relatos bíblicos, escritura de notas de ánimo, escritura de cartas a misioneros, solución de problemas éticos, etc. Sea creativo, y haga de este evento familiar un hábito. El padre debería liderar este momento, pero si él no puede hacerlo o no lo hará, la madre debería hacerlo. Un día sus hijos harán lo mismo con sus nietos, y créame, usted se sentirá agradecido de haberlo hecho (Proverbios 22:6).

Hombres Pasivos, Mujeres Salvajes

Hombres Pasivos, Mujeres Salvajes

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por Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaHombres pasivos, mujeres salvajes. Esas palabras no son originalmente mías. Son de un psiquiatra que vive en el condado Marin, del estado de California, y de nombre Pierre Mornell, que escribió un libro con este título. El asunto que más le preocupa al doctor Mornell se halla en matrimonios de creyentes tanto como en los de no creyentes.

Es el problema de un esposo que es “inactivo, inarticulado, aletargado, y retraído en casa. En su relación con su esposa es pasivo; y su la enloquece.” No que él sea necesariamente incompetente y aburrido. En el trabajo tal vez tenga gran éxito y es muy articulado. Y ella no es necesariamente rebelde o súper activa. Tal vez sea una buena madre, talentosa y sus amigas la respetan muy bien.

En casa, sin embargo, el esposo dice, de una docena de maneras diferentes: “Estoy cansado; simplemente déjame tranquilo.” Ella le pide algo, y él lo ignora. Ella alza la voz; él se retrae más. Ella añade presión, él se sumerge en un silencio hosco. Al final él se aleja; ella “pierde los estribos.”

Hay numerosas razones, a menudo complejas, detrás de tales impases, pero sobresalen un par de factores de extrema importancia.

En primer lugar, los hombres y las mujeres son diferentes, y esas diferencias ni disminuyen ni desaparecen cuando se casan. (¡He descubierto que más bien aumentan su impulso!). Es de gran ayuda tratar de ponerse en los zapatos del cónyuge (aunque es extremadamente difícil hacerlo), y darse cuenta de las necesidades y puntos de vista del otro. Si no se hace eso, se acaba enfurruñado en el sofá.

En segundo lugar, el compañerismo armonioso es resultado de trabajo arduo; eso nunca “simplemente sucede.” No sé de nada que ayude más a este proceso que la comunicación profunda, sincera y regular. Lea de nuevo esas últimas cuatro palabras, por favor. Esto no es simplemente hablar; sino también escuchar. Y no es simplemente escuchar, sino también oír. Y no simplemente oír, sino también responder, con calma y bondad.

El “arduo trabajo” también incluye dar tanto como recibir, modelar lo que uno espera, perdonar con igual presteza que confrontar, poner en el matrimonio más que lo que jamás se espera sacar de él. Sí, más. En breve, quiere decir ser no egoísta.

Pocas cosas son mejores para romper el síndrome de pasivo y desenfrenado que tomarse un par de días juntos como pareja; sin los hijos, sin el maletín de trabajo, sin una agenda.

Esto irá gran distancia para mantenerlo a usted fuera del sofá del psiquiatra; o, de paso, de su propio sofá.

En una escala de 1 a 10, ¿cuán bien se comunican usted y su cónyuge?

Tomado de Charles R. Swindoll, Day by Day with Charles Swindoll (Nashville: W Publishing Group, 2000). Copyright © 2000 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

CONSUELO LEGALISTA

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CONSUELO LEGALISTA

alimentemos_el_alma   La angustia de Job viene ahora de quienes debieran ser fuente de consuelo, los amigos. Le habían venido a visitar con ese propósito. Todos ellos son gente de poco discernimiento espiritual. Conocen la justicia de Dios, pero ignoran la gracia y la misericordia. A causa de esto fueron consuelo para Job en la primera semana, cuando estuvieron en silencio, pero espinas hincadas cuando comenzaron a hablar.\

       El problema surge de una incorrecta perspectiva sobre la causa de la aflicción. Amontonan contra él críticas, humillaciones y acusaciones. Es la dimensión propia del legalista que sólo ve problemas en el hermano y que tiene una limitada comprensión del Señor. Cree que Dios castiga por pecado y se olvida de que Él permite las pruebas. Así pensaban los discípulos cuando preguntaron a Jesús sobre el ciego de nacimiento: ¿Quién peco, este o sus padres para que naciese ciego? El legalista es sentencioso y condenatorio. El primero en hablar con Job fue Elifaz. Éste descansa en su propia experiencia. Es un hombre mayor que cree que lo sabe todo (15:10). En lugar de consolar predica. Considera que Job necesita un examen personal que le indique cual es la causa de la prueba. Le acusa de falta de fe y de impaciencia (4:5), aprovechando para decirle que está recibiendo lo que merece, porque Dios no es injusto para castigar al bueno, por tanto, si estaba en depresión y en prueba es porque no era justo como dice. El que acusa se considera un hombre espiritual con mucha experiencia (4:12-17); tuvo visiones (v. 13); aprendió que Dios no actúa incorrectamente (v. 17); por tanto la angustia vital era el resultado de una mala relación con Dios. Al que está en prueba se le recomienda que reconozca que es un castigo divino y que debe confesar su pecado para ser restaurado (5:27). Hay muchas veces, en la vida del que está sufriendo, consoladores sin entendimiento. ¡Dios nos libre de caer en el consuelo del legalista! Pero más aún: Dios nos libre de ser legalistas para otros juzgándolos sin piedad. Eso es un notable pecado.

       Tal vez estés en una situación semejante. Quiero dejarte una palabra de aliento. Deja de ver a los que te rodean y contempla a los victoriosos de la fe, todos zarandeados por el sufrimiento y las pruebas (He. 11:36-40). Mira sobre todo al Hijo de Dios. Ningún sufrimiento más injusto, humanamente hablando, que el suyo. El que “no conoció pecado” (2 Co. 5:21), está en la Cruz diciendo, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Pero también dijo: “… me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo” (Jn. 16:32). ¡Que bendita seguridad! Como fue con Él será también con nosotros. La dificultad y la angustia son permitidas para fortalecer nuestra fe (1 P. 1:6-7). Siempre la aflicción será por un tiempo limitado. La Biblia es el medio de consolación y esperanza (Ro. 15:4). La lectura y meditación de la Escritura producirá en nosotros paciencia y consuelo, porque en ella promete Dios que “a los enlutados levanta a seguridad” (5:11). Refugiémonos en ella y encomendemos nuestra causa al Señor. Abramos hoy la Biblia, volvamos a ella, lloremos sobre sus páginas y encontraremos en ella cuanto necesitamos.

Señor, dame la paz de tu consuelo, la calma de tu aliento y el gozo de tu gracia.

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