Cómo practicar el dominio propio

JuneHunt

June Hunt
Cómo practicar el dominio propio

Un hábito es un patrón de conducta involuntario que se adquiere por repetición continua. Posteriormente, hábito llegó a significar “patrón de conducta adquirido por la repetición continua que refleja el carácter de una persona”. En la Biblia encontramos entretejido este mismo concepto: Los hábitos definen nuestro carácter. Si somos cristianos, estamos llamados a revestirnos con el hábito de Cristo, para que realmente podamos reflejar su carácter.

LOS HÁBITOS PUEDEN SER BENÉFICOS Y PROVECHOSOS  O  PUEDEN SER MALOS Y DESTRUCTIVOS.

Un perro pastor alemán puede entrenarse para ser cómplice feroz de un complot perverso. Sin embargo, ese mismo perro, con su asombrosa inteligencia, puede adiestrarse para ser guía y fiel compañero de los ciegos. ¡Esa es una conducta aprendida! De la misma manera, los hábitos son conductas aprendidas que ejercen una enorme fuerza en la vida y pueden ser para bien o para mal. Los hábitos pueden ser cristocéntricos o egocéntricos… virtud o vicio… bella o bestia en potencia.

La mayoría de nosotros somos muy buenos para justificar nuestro comportamiento. Somos tan eficientes en ello, que muchos de nuestros hábitos indeseables permanecen ocultos… ¡aun para nosotros mismos! Quizá escondemos la verdad pensando: “En realidad no se nota, ¿que hay de malo en ello?” Los corintios tenían su propio lema. Decían:“Todo me es lícito”.

Sin embargo, Pablo advierte que aunque ya hemos sido liberados de la condenación de la ley, somos responsables de los hábitos “desequilibrados”, es decir, de los que se salen de control. Considere la siguiente pregunta: “¿Me dominan mis malos hábitos?

Baje la Referencia Rápida gratuitamente:

La Hábitos

Dios Dice

“ O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. (1 Corintios 6:19-20)

Más versos
1 Corintios 6:12, Eclesiastés 7:18, 2 Pedro 2:19, Salmo 139:23-24, Romanos 6:11

http://http://www.esperanzaparaelcorazon.org/2012/03/habitos/

Sexting

Sexting

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Mary Kassian

(Precaución: Este artículo puede contener material explícito que no es apropiado para jóvenes)

¿Qué consigues cuando mezclas los celulares con una cultura de chicas que se volvieron salvajes? Sexting. Es una práctica mediante la cual mujeres jóvenes envían mensajes a sus novios o pretendientes con fotos desnudas o parcialmente desnudas. Es la última locura. Y ha ido en aumento.

Una encuesta a 1,280 adolescentes y jóvenes adultas-conducida por una empresa líder global en investigación sobre adolescentes y jóvenes en sus 20’s -reporta que una de cada cinco adolescentes (22%)-y 11% de adolescentes entre 13-16 años-dicen que han enviado, o posteado en internet, imágenes de ellas mismas, semidesnudas. Estas imágenes también corren rápidamente: un tercio (33%) de los adolescentes y un cuarto (25%) de las adolescentes dicen que les han compartido imágenes desnudas o semidesnudas enviadas en privado. Las estadísticas sobre adultos jóvenes entre 20 a 26 años son todavía impactantes. Más de un tercio (36%) de las mujeres adultas jóvenes han enviado o posteado imágenes de sí mismas, desnudas o semidesnudas.

sexting-_headerLas agencias de cumplimiento de las leyes están luchando cómo manejar este fenómeno. En algunos casos en Estados Unidos, los fiscales han amenazado con imponer cargos por pornografía infantil a los adolescentes que reciben o envían estos mensajes. En Pensilvania, un fiscal amenazó con procesar tres adolescentes con traficar pornografía infantil luego de que fotos de ellas sin sujetadores o en su ropa interior terminaron en los teléfonos de sus compañeros de clases. La condenación podría conllevar prisión o ser registrado como ofensor sexual. Para evitar esas sanciones, el fiscal ofreció que las jóvenes participaran en un programa de 5 semanas de re-educación, donde pudieran discutir lo que habían «hecho mal» y «qué significa ser una joven». Pero sus padres y la Sociedad de Libertades Civiles estadounidenses intervinieron. Argumentaron que estas jóvenes tenían todo el derecho de enviar esas fotos.

Hay tanto que podría decirse acerca de esto, pero lo que me resulta interesante, fue la insistencia del fiscal de que las jóvenes necesitaban ser re-educadas acerca de lo que «significa ser una joven». La ironía de esta situación es que las acciones de estas jóvenes están completamente alineadas con la definición de esta cultura de lo que es femineidad.

La razón por la que ellas hacen sexting es porque se les ha re-educado acerca de lo que significa ser una joven. Son los primeros frutos de una cultura verdaderamente feminista. Se les ha enseñado -y realmente lo creen-que las mujeres tienen el derecho y el poder de hacer y ser cualquier cosa que ellas quieran. ¡Las mujeres se definen a sí mismas! Por lo tanto, en sus mentes ellas no han hecho nada malo. Sexting es otra forma de expresión del poder de las chicas. No es otra cosa que la aplicación práctica del mantra de Betty Friedan de que «¡Nosotras las mujeres no necesitamos ni podemos confiar en otra autoridad que nuestra propia verdad personal!»

Los autores de la Encuesta sobre Sexo y Tecnología concluyeron que las adolescentes necesitan pensar antes de presionar el botón de «enviar» y que los padres necesitan hablar con sus hijos sobre sexo y tecnología. Indudablemente es verdad.

Pero mientras no presentemos a nuestras jóvenes con una nueva y hermosa visión de la femineidad-una visión bíblica…una visión alta y noble que habla a su verdadera identidad y propósito ellas continuarán persiguiendo el ideal moderno sexualizado y se escurrirán por la cuesta resbalosa. Mujeres, es hora de rechazar la noción feminista de que las mujeres pueden definir lo que es la femineidad. Es tiempo de mirar a nuestro Creador para obtener la verdadera definición de femineidad. Es tiempo de levantarnos por las mentes y corazones de la próxima generación de mujeres. Es tiempo de una contra-revolución.

Un par de preguntas para ti:

¿Es el sexting solo otra expresión del poder de las chicas?

¿Cómo re-educamos a nuestras hijas en lo que «significa ser una joven»?

¿Cómo la protegemos de las formas mundanas de pensar?

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® http://www.avivanuestroscorazones.com

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La Esposa Exelente

La Esposa Exelente

Reseña de libro por: 

Esposa-excelente-191x300Me casé recién, y cualquier consejo de mis hermanas que tienen mas tiempo en la vida de fe y de matrimonio es de mucha bendición. Mi esposo me recomendó el libro “La Esposa Excelente (The Excellent Wife)” de Martha Peace. En estos tiempos donde para las mujeres, la palabra sumisión significa algo negativo —ser esclava o maltratada—, la autora explica lo que es ser una esposa sumisa: “Una esposa debe ser sumisa a su marido en todo a no ser que él le pide pecar”.[1]

Este libro, con bases en la Biblia, aconseja a la esposas en como actuar en cada situación que aparece en la vida matrimonial. Es importante que una esposa sepa cual es su lugar en el matrimonio, que Dios ha creado esta institución, y que debe ser para Su gloria. Sabemos que la esposa es la imagen de la iglesia, y el esposo de Cristo, entonces para comportarnos como esposas es muy importante saberlo (Efesios 5.21-33).

En este siglo, las mujeres suelen quitarles el lugar de líder en la familia al esposo, o que el esposo sea muy autoritario y quiere tomar el lugar de Dios. De ahí nacen matrimonios disfuncionales, donde los hijos más tarde serán confundidos, y crecerán con carencias espirituales. Martha Peace nos brinda toda clase de consejos, con la Biblia como referencia. Se pone el acento en las cosas que creemos que son pequeñas: como el tono con el que se debe dirigir al esposo, la actitud que debe tomar la esposa cuando quiere que él la ayude pero se frustra demasiado porque siempre deja su ropa en el piso y ella tiene que recogerla, etc. Cosas como éstas no son chiquitas, nunca, es lo que nos hace ver la autora, por eso este libro es muy práctico, y exhorta lo espiritual y las cosas diarias de un matrimonio en Cristo.

Las mujeres somos personas que por desgracia nos dejamos llevar por los sentimientos, si alguien ataca unos de esos sentimientos, nos ponemos muy mal, y olvidamos que lo que es verdaderamente el amor que describe Pablo en 1 Corintios 13.

El amor se trata de sacrificio no de romanticismo.

Claro que estos gestos románticos son buenos cuando el esposo, o la esposa (no es una propiedad exclusivamente de los hombres, este romanticismo) quieren demostrar su amor a través de esto. Pero el libro atrae la atención de que las mujeres no pueden vivir esperando que los esposos siempre hagan lo correcto y que sean siempre sólo miel. Somos seres imperfectos, que se equivocan y pecan (Romanos 3:10). La esposa en vez de esperar de que el conyugue haga lo que ella quiere, primero debe ser ella quien haga lo que Dios quiere, y que se cumpla la voluntad de Él. Nuestra voluntad siempre se inclina a nuestros deseos porque aún tenemos egoísmo en nuestras vidas, es a esto que debemos morir cada día con la ayuda de la gracia de Dios, conciderando al otro más importante que a nosotros mismos (Filipenses 2.3-4).

“Santiago nos advirtió: Primero escuche. Cultive el arte de escuchar. Sea tardo para hablar. Piense en lo que va decir. Escoja palabras que edifican, en ves de palabras con ira”. [2]

Los esposos son una sola carne y uno no hace daño a su propio cuerpo (Efesios 5:29), por aún así muchas veces fallamos a nuestros seres queridos. No olvidemos, que de todos a quien le fallamos más, es a Dios, pero Él nos sigue amando, ésta es la manera de amar que debemos imitar.

Recordemos que el matrimonio no es para “Ser felices para siempre” sino para la santificación del esposo y de la esposa, para llegar a ser cada día mas semejantes a nuestro Dios. Esposas este libro es un tesoro.


[1] Martha Peace, La esposa excelente, p. 142, Ed. Publicaciones Faro de Gracia, 2007.
[2] Martha Peace, La esposa excelente, p. 216, Ed. Publicaciones Faro de Gracia, 2007.

 

Rumana de nacimiento, pero peregrina en esta tierra, hoy estoy radicada en Chile junto a mi esposo Abraham Serey, comenzando una nueva vida. Soy apasionada por la lectura y me gusta escribir, el idioma rumano es mi lengua materna pero escribiré en español, uno de los cinco idiomas provenientes del latín, puedes visitar mi blog georgiablidar.com. De profesión soy periodista así que desde aquí comenzaré a comunicar lo que la Gracia de Dios nos permita compartir.

Las Peleas

Pablo Martini
Programa No. 2016-06-14

Qué bendición es para mí estar nuevamente junto a usted, amiga, amigo oyente. Bienvenida, o bienvenido al estudio bíblico de hoy. Gracias por sus oraciones a favor de este ministerio. Sus ofrendas han sido de gran bendición para nosotros. Estamos estudiando el libro de Santiago. Las peleas son tan antiguas como antigua es la misma humanidad. Un conocido mío que es incrédulo solía decir: No hay nada tan agradable como meterse en una pelea y salir ganando y nada tan desagradable como meterse en una pelea y salir perdiendo. Las peleas ocurren en todo lado y a todo nivel. En cierta ocasión se desató un incendio en una casa en Bruselas, Bélgica. La brigada de bomberos de Denderleeuw recibió un llamado de auxilio y prestamente se dirigió al lugar del siniestro. Pero tan pronto llegaron allí, arribó al mismo tiempo otra brigada de bomberos, la de Aalst, la cual también había sido llamada a sofocar el flagelo. Esto provocó que los comandantes de cada una de las brigadas se pongan a discutir acerca de cual brigada de bomberos tenía el derecho de extinguir el incendio. La discusión terminó en pelea y la brigada de Aalst enrolló sus mangueras y decidió retornar a su cuartel para que la brigada de Denderleeuw se haga cargo de apagar el fuego. Pero los preciosos minutos que se gastaron en la pelea fueron bien aprovechados por el fuego. Vanos fueron los esfuerzos de los bomberos de Denderleeuw por terminar con el flagelo. Las llamas habían tomado cuerpo y amenazaban otras casas de la vecindad. Esto hizo que la brigada de Aalst fuera llamada de regreso para ayudar y aun fue necesaria una tercera brigada para finalmente controlar el incendio. El fuego cedió pero redujo a cenizas todo una casa. Todo porque dos comandantes de bomberos se enfrascaron en una pelea mientras el fuego devoraba una casa. Caso inaudito, pero verídico, amable oyente. El ser humano es tan propenso a pelear. Triste es pensar que ni aun en las iglesias se logra evitar las peleas. Parece que entre los creyentes hubiera aun mayor propensión a pelear que entre los incrédulos. ¿Por qué es que somos tan inclinados a pelear? En el estudio bíblico de hoy veremos algunas razonas para ello.

Si tiene una Biblia, ábrala en Santiago 4:1 a 3. En este pasaje bíblico encontramos el origen de las peleas, la descripción de las peleas y la motivación que conduce a las peleas. En cuanto al origen de las peleas, Santiago 4:1 hace una pregunta: ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? Para entender la problemática de las peleas entre nosotros, es necesario primeramente identificar su origen. Quizá usted me dirá: Bueno, yo peleo porque fui maltratado, física o verbalmente. O yo peleo porque mis derechos han sido violentados. O yo peleo porque un ser querido ha sido atacado. O yo peleo porque estoy siendo tratado injustamente. Todos estos son nada más que motivos para la pelea. Ninguno de ellos es el origen mismo de una pelea. Estos motivos son como síntomas de una enfermedad. Lo importante es definir cuál es la enfermedad. Usted puede experimentar un dolor de cabeza. Eso es el síntoma, pero no necesariamente eso significa que tenga algún problema orgánico en su cabeza. Quizá le duele la cabeza porque tiene un problema con su hígado o con la anemia. Lo importante es descubrir la enfermedad, para atacar la enfermedad mas no el síntoma. Eliminada la enfermedad, automáticamente se eliminará también el síntoma. Santiago nos va a declarar cual es la enfermedad que motiva las peleas. Respondiendo a la pregunta que él mismo hizo, Santiago dice: ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? El origen único y verdadero de toda pelea se remonta a nuestras pasiones. La palabra pasiones significa deseos, placeres, deleites. Las pasiones no son en sí mismas ni buenas ni malas, todo depende de la actitud que tengamos hacia ellas. Se puede desear salud, amistad, familia, trabajo, hogar, educación, libertad, justicia. Pero cuando algo o alguien impide la satisfacción de estos deseos, la tendencia es a pelear hasta conseguir lo que queremos. Así es como una pasión o un deseo o un placer se trastorna en algo totalmente negativo para el creyente. En el evangelio de Lucas, capítulo 8 versículo 14 vemos por ejemplo que los placeres o las pasiones del mundo pueden ahogar la palabra de Dios sembrada en el corazón de una persona. Cuando las pasiones controlan a un creyente se producirá lo inevitable. Santiago dice que las pasiones combaten o luchan en nuestros miembros. Esto se refiere a que las pasiones insatisfechas toman a los miembros del cuerpo y a los miembros de la iglesia para trabarse en un combate abierto y doloroso. De modo que, amable oyente, las peleas no se originan en el exterior de una persona sin en el interior de una persona. En el corazón de la persona. Allí es donde se maquina toda pelea. Para que una persona deje de pelear se necesita un cambio de corazón. Este cambio se inicia cuando la persona recibe a Cristo como su Salvador y continúa en la medida que la persona rinde el control de su vida a la palabra de Dios y al Espíritu Santo. Veamos ahora la descripción de las peleas. Santiago nos muestra tres maneras como las pasiones combaten en nuestros miembros. Primero, codicia. Santiago 4:2 dice: Codiciáis y no tenéis. Codiciar significa el deseo incontrolable por algo. La conjugación de este verbo indica el hábito de desear apasionadamente. Al hablar de desear apasionadamente, no se está restringiendo el sentido a la inmoralidad, sino que abarca en realidad cualquier campo del convivir de la persona. Una persona puede desear apasionadamente un bien material al punto que esto llega a ser la prioridad número uno en su vida. Esta persona luchará y combatirá contra cualquiera persona o cosa que se interponga en su camino. Lo triste de todo es que a pesar de que peleemos por conseguirlo, no logramos conseguirlo. Es una pelea que no conduce a nada. La segunda manera como las pasiones combaten en nuestros miembros es la envidia. Santiago 4:2 continúa diciendo: Matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar. La envidia es el deseo enfermizo por alcanzar lo que es de otro. Aun el asesinato puede parecer factible con tal de conseguir lo que otro tiene. Igual que en el caso anterior, es una lucha sin posibilidad de victoria, porque el texto dice: No podéis alcanzar. De nada sirve amable oyente luchar motivado por la envidia. No produce ningún buen resultado, sólo peleas por doquier. La tercera manera como las pasiones combaten en nuestros miembros es en guerra abierta. Santiago 4:2 termina diciendo: Combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Cuando un creyente se deja controlar por la codicia o la envidia, pronto arribará a la guerra abierta y sin cuartel contra cualquier cosa que según él esté evitando que pueda obtener lo que desea. Combatís y lucháis sugiera una pelea a lo grande. Y no solamente la codicia que consume interiormente ni la envidia que mata sino una manifestación violenta acompañada de agresión verbal y física. Como en los casos anteriores, también aquí el combate y la lucha no contribuye en absoluto a conseguir lo que se busca. Lo único que consigue es más violencia. Sembrad truenos y cosecharéis tormentas reza el popular dicho. No hay nada de malo en desear algo legítimo. Lo malo está en dejar que ese deseo nos domine y nos conduzca a las peleas para pretender conseguirlo. Los creyentes a quienes escribió Santiago erraron en la forma de conseguir lo que deseaban. Pretendieron conseguirlo con peleas cuando la manera de conseguirlo es orando. Pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís dice el texto. Estoy seguro que estos creyentes oraban y en sus oraciones pedían a Dios lo que deseaban, pero su motivación para pedir lo que querían era enfermiza. Consideremos por tanto la motivación que conduce a las peleas. Santiago 4:3 dice: Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Los creyentes a quienes escribió Santiago, pedían, pero pedían mal. Esto no significa que no usaban las palabras correctas para pedir o que no sabían la oración clave para conseguir algo. Lo que significa es que lo que pedían partía de una motivación insana. Era para gastar en los deleites. Lo que querían era para auto agradarse, para sobresalir entre los demás, para lograr admiración del resto. Dios jamás honrará un pedido así. Pero cuando lo que se pide es para traer gloria al nombre de Cristo, es decir cuando nos motiva un sincero deseo de hacer la voluntad de Dios, Dios se compromete a responder a las oraciones. 1 Juan 5:14 dice: Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
Como Dios no respondía a estas oraciones egoístas, los creyentes se dedicaron a tratar de conseguir lo que buscaban por medio de las peleas. Hemos visto el origen de las peleas. Es interno, no externo. Hemos visto la descripción de las peleas: Codicia, envidia y guerra abierta. Hemos visto la motivación que conduce a la pelea. Entendiendo la problemática de la pelea, podremos con la ayuda de Dios evitar meternos en peleas. Que Dios nos ayude a ser amables en lugar de contenciosos.

 

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La sabiduría de lo alto

Reciba cordiales saludos amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Muchas gracias por sus oraciones y por sus ofrendas para este ministerio. Estoy seguro que Dios le recompensará conforme a Sus riquezas en gloria. Estamos estudiando el libro de Santiago. Todos nosotros apreciamos en alto grado la sabiduría. Pero la palabra de Dios nos habla de que existe dos tipos de sabiduría, una verdadera y otra falsa. En el estudio bíblico de hoy vamos a analizar las características de estos dos tipos de sabiduría, de manera que cada uno de nosotros pueda determinar qué tipo de sabiduría posee.

Abramos nuestra Biblia en el libro de Santiago capítulo 3 versículos 13 a 18. En el versículo 13, Santiago introduce el tema con una pregunta. La Biblia dice: ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Mediante esta pregunta, Santiago quiere hacer reflexionar a los lectores de su carta acerca de la necesidad de que un creyente sea sabio y entendido. Varios de los lectores pensaban que eran sabios y entendidos, pero el problema era que ni siquiera comprendían lo que es ser sabio y entendido. Santiago por tanto prosigue diciendo: Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. La sabiduría, amable oyente, no es lo mismo que el conocimiento. Existe una cantidad de creyentes que tienen muchísimo conocimiento bíblico, pero no tienen nada de sabiduría. La sabiduría es la capacidad de aplicar el conocimiento bíblico adquirido para hacer la voluntad de Dios en el diario vivir. De nada le sirve llenar su cabeza de conocimiento bíblico si es incapaz de aplicar lo que sabe a cada situación de su vida. La sabiduría no se mide por versículos o capítulos o libros de la Biblia que se ha memorizado. La sabiduría se mide por acciones de buena conducta. A continuación Santiago nos va a hablar de dos tipos de sabiduría. Una falsa y la otra verdadera. Veamos tres diferencias importantes entre estas dos sabidurías. Primero son diferentes en su procedencia. La sabiduría falsa no proviene de lo alto. Santiago 3:15 dice: porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.

Santiago dice que la sabiduría falsa es terrenal. Esto significa que se origina en la tierra, luego dice que es animal, esto significa que se origina en las bajas pasiones del ser humano y finalmente dice que es diabólica, esto significa que busca los mismos objetivos que Satanás y sus demonios. En contraste, la sabiduría verdadera procede de lo alto. Santiago 3:17 nos habla de ella. La Biblia dice: Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
Esto concuerda con lo que dice Santiago 1:17 donde leemos lo siguiente: Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
El creyente debe mirar a lo alto, al cielo para encontrar la sabiduría que tanto necesita para su diario vivir. Esto tiene sentido porque en el caso del creyente, su ciudadanía está en el cielo, su hogar está en el cielo, su esperanza está en el cielo, su sabiduría debe también provenir del cielo, no de la tierra. Como creyentes que somos, no debemos andar buscando la filosofía de este mundo. Cristo es nuestra sabiduría. 1 Corintios 1:24 dice: mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.
En Jesucristo están también escondidos todos los tesoros de la sabiduría. Colosenses 2:3 dice: en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
El primer paso hacia obtener la sabiduría verdadera es recibir a Cristo como Salvador, luego la sabiduría vendrá por estudiar, meditar y obedecer la palabra de Dios. Pablo instruía a Timoteo diciendo que las Escrituras le pueden hacer sabio para salvación. Finalmente en la oración el creyente encuentra un gran aliado para obtener sabiduría. Santiago 1:5 dice: Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Una vez que hemos visto la diferencia en la procedencia de la sabiduría falsa y la verdadera, veamos la diferencia en la presentación. La sabiduría falsa tiene su particular modo de presentación. Santiago 3:14 dice: Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;
La sabiduría falsa se presenta con celos amargos. El celo amargo hace referencia a un temor profundo de perder lo que tenemos. Es vivir aferrado a las posesiones o a las personas. Es apretar las cosas con tanta fuerza, como si ni aun la muerte podría hacernos separar de ellas. Otra manera de presentación de la sabiduría falsa es la contención. Esto significa un espíritu divisionista que conduce a la lucha, a la pelea. Un espíritu contencioso hará que fácilmente nos metamos en discusiones y peleas para hacer prevalecer nuestro particular punto de vista. Otra presentación de la sabiduría falsa es la jactancia. Esto se refiere al orgullo, al deseo de ser los primeros en todo, los más admirados, los más famosos. Finalmente la sabiduría falsa se presenta con la mentira. Es como una cadena degradante. El celo amargo degenera en contención, lo cual a su vez degenera en jactancia y esto en su turno degenera en mentira. Así se presenta la falsa sabiduría. Veamos ahora la presentación de la verdadera sabiduría. Santiago 3:17 dice: Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
La sabiduría verdadera se presenta con pureza. Esto enfatiza la importancia de la santidad personal. Dios es santo, por tanto la sabiduría que proviene de él debe buscar la santidad en el creyente. Cuan importante es que los creyentes vivamos vidas santas. Triste ha sido constatar el daño que han causado a la obra de Dios los creyentes que han caído en la inmoralidad. Luego la sabiduría verdadera es pacífica. La sabiduría terrenal conduce a la rivalidad, a la lucha, a la pelea, en cambio la sabiduría de lo alto conduce a la paz. Esta es una paz basada en la santidad, no en comprometer las convicciones personales. Después la sabiduría verdadera es amable. Esto significa una disposición de espíritu para ser razonable sin poner en juego las convicciones por supuesto. La persona amable no provoca peleas deliberadamente, pero tampoco compromete la verdad con tal de mantener la paz. Luego la verdadera sabiduría es benigna. La sabiduría de Dios hace al creyente propenso a toda buena obra, esto es lo que se llama benignidad. La sabiduría del mundo hace al hombre brusco, tosco, terco, pero la sabiduría de Dios lo vuelve pronto para oír, tardo para hablar y tardo para airarse. A continuación, la sabiduría verdadera es misericordiosa. Llena de misericordia dice el texto. Estar lleno de algo significa estar controlado por algo. El creyente lleno de misericordia está controlado por la misericordia. Dios en su gracia nos da lo que no merecemos, y en su misericordia no nos da lo que merecemos. Así debemos ser nosotros. Debemos dar a otros lo que no merecen, sin esperar absolutamente nada a cambio. Luego, la sabiduría verdadera es llena de buenos frutos. Los creyentes que son fieles son fructíferos. La sabiduría verdadera cambia la vida de un creyente de tal modo que se torna en un árbol de buenos frutos para beneficio de los demás. La sabiduría verdadera también se presenta con certeza. Sin incertidumbre dice el texto leído. La idea es no andar de allá para acá en cuanto a las decisiones a tomar. Un creyente sin incertidumbre es aquel que está seguro del camino a seguir y con confianza avanza por ese camino sabiendo que está haciendo la voluntad de Dios. Finalmente, la sabiduría verdadera se manifiesta con sinceridad. Sin hipocresía dice el texto. La palabra griega para hipocresía significa literalmente uno que utiliza una máscara para actuar en un teatro. Cuando la sabiduría del mundo controla a un creyente, este se tornará en un hipócrita, pero cuando la sabiduría verdadera controla a un creyente, este se tornará en un creyente sincero, que no esconde nada sino que se presenta abierta y honestamente. Hemos visto la diferencia en la procedencia y la presentación de la sabiduría falsa y la sabiduría verdadera. Finalmente veamos la diferencia del producto de la sabiduría falsa y la sabiduría verdadera. La sabiduría falsa produce problema. Santiago 3:16 dice: Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
Este es el triste resultado de la sabiduría falsa obrando en los creyentes. Produce celos, peleas, perturbación y todo tipo de pecado. En cambio, veamos cual es el producto de la sabiduría verdadera obrando en los creyentes. Santiago 3:18 dice: Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
Cuando la sabiduría de Dios controla a un creyente hay un fruto de justicia, algo agradable, que viene a ser como una semilla que en su tiempo producirá la tan anhelada paz en todo sentido. ¿Cómo respondería si se le haría la misma pregunta que hizo Santiago? ¿Es usted sabio y entendido? A la luz de lo que hemos visto en este pasaje, ¿Qué sabiduría está controlando su vida? Es la falsa que produce problema o es la verdadera que produce bendición. Que Dios nos ayude a todos a ser controlados por la sabiduría que desciende de lo alto.

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Hombre de poca fe

Antes de emitir mis comentarios, le agradezco mucho por tratarme de Reverendo. Siento mucho si le decepciono, pero no soy Reverendo, tampoco soy Doctor, o Master o cualquier otro título. Simplemente soy un hermano en la fe. Hecha esta aclaración, le invito a que me acompañe en la lectura de una parte de ese hermoso relato en el Evangelio según Mateo, en el cual, en obediencia al mandado del Señor Jesús, Pedro desciende de la barca y anda sobre las aguas para ir a Jesús. Leo en Mateo 14:30-31. La Biblia dice: Pero al ver el fuerte viento,  tuvo miedo;  y comenzando a hundirse,  dio voces,  diciendo:  ¡Señor,  sálvame!  Al momento Jesús,  extendiendo la mano,  asió de él,  y le dijo:  ¡Hombre de poca fe!  ¿Por qué dudaste?

El relato es preciso. No hay donde confundirse. Pedro debe haber bajado de la barca, debe haberse afirmado con sus pies sobre el mar embravecido y debe haber puesto su mirada sobre el Señor Jesús. Mientras tenía puesta su mirada sobre el Señor Jesús todo estaba bien, podía caminar sobre las aguas turbulentas. Pero en algún momento, sucedió lo que textualmente dice el pasaje bíblico leído: Pero al ver el fuerte viento. De aquí se deduce que Pedro debió haber quitado la mirada del Señor Jesús y debió haberla puesto sobre el fuerte viento. No se puede ver al Señor Jesús y al fuerte viento a la vez. Así es como se aprecia en el relato. Por eso dije lo que Usted oyó en el programa en cuestión. Lo que hizo Pedro fue suficiente para que tenga miedo y comience a hundirse. Como es lógico, Pedro buscó ayuda y debe haber clamado a gritos: ¡Señor, sálvame! El Señor Jesús no hizo otra sino extender su mano y tomar firmemente a Pedro. Fue entonces cuando el Señor Jesús reprochó a Pedro diciendo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Ciertamente que en su reproche el Señor Jesús no dijo a Pedro: ¿Por qué quitaste la mirada de mí? Lo que pasó es que la poca fe de Pedro le hizo dudar y esa duda le hizo quitar su mirada del Señor Jesús y ponerla en el fuerte viento. La poca fe mía o de cualquier persona, se manifiesta en abrir la puerta a las dudas y esas dudas nos hacen ver a los problemas como poderosos gigantes que están prestos a aplastarnos. Gracias a Dios que Usted está aprendiendo a crecer en su fe. Eso alejará las dudas de su vida. Eso le motivará a confiar más en Dios en medio de las tempestades de la vida. Que el Señor le bendiga.

También desde Lima Perú, se ha comunicado con nosotros por Internet, para hacernos la siguiente consulta: Tengo dudas acerca del ayuno, vigilias de oración, santa cena y bautismo en agua. ¿Se debe practicar todo esto en la iglesia hoy en día? ¿No es que la iglesia está bajo un nuevo pacto y esas cosas eran propias del viejo pacto?

Gracias por su consulta. El nuevo pacto, es el nuevo acuerdo de Dios con los hombres, basado en la muerte de Cristo. El antiguo pacto es el acuerdo de Dios primordialmente con Israel, basado en lo que Dios comunicó a Moisés en el monte Sinaí. Los pactos se ratificaban con sangre. El pacto antiguo se ratificó con la sangre de animales sacrificados. Note lo que dice Éxodo 24:8 Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová,  y todas las leyes;  y todo el pueblo respondió a una voz,  y dijo:  Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho.  Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová,  y levantándose de mañana edificó un altar al pie del monte,  y doce columnas,  según las doce tribus de Israel.  Y envió jóvenes de los hijos de Israel,  los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehová.  Y Moisés tomó la mitad de la sangre,  y la puso en tazones,  y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar.  Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo,  el cual dijo:  Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho,  y obedeceremos.  Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo,  y dijo:  He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.

Por contraste, el nuevo pacto se ratificó con la preciosa sangre de Cristo. Poco antes de morir en la cruz, el Señor Jesús estaba reunido con sus discípulos en lo que se conoce como la última cena. Allí, el Señor Jesús hizo referencia al nuevo pacto y note lo que dijo. Se encuentra en Mateo 26:27-28. La Biblia dice: Y tomando la copa,  y habiendo dado gracias,  les dio,  diciendo:  Bebed de ella todos;  porque esto es mi sangre del nuevo pacto,  que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

Este hecho hace que en todo sentido el nuevo pacto sea superior al antiguo pacto. Cuando Cristo derramó su sangre en la cruz, es decir murió en la cruz, se ratificó el nuevo pacto. Desde ese momento está en vigencia el nuevo pacto. La iglesia disfruta de los beneficios del nuevo pacto. Con esto en mente, veamos cuáles eran algunas de las prácticas de la iglesia en el primer siglo. No olvide que la iglesia está bajo el nuevo pacto. Sin el nuevo pacto no puede haber iglesia de Cristo, simplemente. Allí notaremos que los creyentes solían ayunar. Leo en Hechos 13:1-3. La Biblia dice: Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía,  profetas y maestros:  Bernabé,  Simón el que se llamaba Niger,  Lucio de Cirene,  Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca,  y Saulo.  Ministrando éstos al Señor,  y ayunando,  dijo el Espíritu Santo:  Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.  Entonces,  habiendo ayunado y orado,  les impusieron las manos y los despidieron.

La iglesia en Antioquia está a punto de dar inicio a un gran esfuerzo misionero. ¿Quiénes serían los escogidos para ir como misioneros? Este era un asunto muy serio. Por eso es que los líderes de la iglesia buscaron la dirección de Dios, ¿de qué manera? Orando y ayunando. El ayuno era parte de la vida de la iglesia primitiva. Ahora consideremos las vigilias de oración. Leo en Hechos 12:3-5. La Biblia dice: Y viendo que esto había agradado a los judíos,  procedió a prender también a Pedro.  Eran entonces los días de los panes sin levadura.  Y habiéndole tomado preso,  le puso en la cárcel,  entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno,  para que le custodiasen;  y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua.  Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel;  pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.

Pedro estaba preso en la cárcel. ¿Qué hacía mientras tanto la iglesia? El texto dice que hacía sin cesar oración a Dios por él. Se trata de una vigilia de oración. Cuando llegó la noche la iglesia seguía orando al Señor. Esa misma noche, Dios respondió a la oración de la iglesia y Pedro fue liberado milagrosamente. Al quedar libre, Pedro se dirigió a la casa de María, la madre de Juan Marcos y ¿qué es lo que encontró allí? Pues a la iglesia en vigilia de oración. El texto en Hechos 12:12 dice que Pedro halló a muchos reunidos orando. La iglesia primitiva tenía la práctica de hacer vigilias de oración. Ahora, consideremos el bautismo en agua y la santa cena, o la cena del Señor. Cuando nació la iglesia de Cristo en el día de Pentecostés después de la muerte, resurrección y ascensión de Cristo, Pedro predicó un poderoso mensaje de salvación y como tres mil personas recibieron al Señor Jesús como su Salvador. Había nacido la iglesia de Cristo, bajo el nuevo pacto. Veamos qué es lo que esta naciente iglesia practicaba. Se encuentra en Hechos 2:41-42. La Biblia dice: Así que,  los que recibieron su palabra fueron bautizados;  y se añadieron aquel día como tres mil personas.  Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,  en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones.

La naciente iglesia tenía dentro de su práctica al menos las cinco actividades que menciona este pasaje bíblico. Primero, bautizaban en agua. Esto se ajusta a lo que el Señor Jesús dijo en Mateo 28:19-20. Segundo, perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Esto tiene que ver con conocer y practicar lo que por revelación de Dios recibieron los apóstoles de Cristo. Tercero, perseveraban en la comunión unos con otros. Esto significa hacer práctico el hecho que todos los creyentes comparten tantas cosas que tienen en común. Cuarto, perseveraban en el partimiento del pan. Esto significa que tenían como costumbre realizar la santa cena, o la cena del Señor. Hasta donde se puede saber, celebraban la cena del Señor todas las veces que se reunían como iglesia. Quinto, perseveraban en las oraciones. Como iglesia clamaban en oración al Señor. Allí lo tiene, amable oyente, la iglesia de Cristo, la cual está bajo el nuevo pacto, tenía la costumbre de ayunar, hacer vigilias de oración, celebrar la santa cena o la cena del Señor y bautizar en agua a los que recibían a Cristo como Salvador. Algunas de estas prácticas son exclusivas de la iglesia bajo el nuevo pacto, porque Israel jamás las hizo en el antiguo pacto, prácticas tales como celebrar la cena del Señor y bautizar en agua en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Bajo el pacto antiguo, los judíos practicaban el ayuno y las oraciones.

 

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EL EMPUJONCITO QUE FALTABA

EL EMPUJONCITO QUE FALTABA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-06-09

a1Algunos juzgan apresuradamente a Tomás y le llaman: Tomás el incrédulo. Son esos asesinos de la gracia que también llaman a Felipe el matemático, porque sacó cuentas en la alimentación de los cinco mil y dijo que no era suficiente. ¡Cómo si nunca calculáramos nosotros también los costos antes de emprender algo! A Pedro le llaman el cobarde, porque saltó de la barca y se hundía, como si nosotros no hubiéramos pedido socorro estando en la misma situación. Y a  la mujer de San Juan 8: ¡Adúltera!, como si se destacaran más sus pecados pasados que su perdón presente y su restauración futura.  Tomás no estaba cuando Jesús apareció por primera vez al grupo. ¿Qué dónde estaría? Bueno yo supongo que estaría encerrado en su dolor, en su desesperanza. Ni en Pedro se podía confiar… Ocho días pasaron, nos dice Juan en el v. 26 y ahora Tomás estaba con el grupo. Seguramente se dio cuenta que lo peor que podía hacer era aislarse y aguantar la angustia solo y encerrado en su cuarto. Las puertas del aposento cerradas, las oraciones y la charla se hacen en voz muy baja… por los judíos, claro. Cuando de repente, el Señor en persona aparece en medio, y se dirige directamente hacia Tomás que se empieza a encoger en su silla, se pone rojo y comienza a sudar. “Tomás: no seas incrédulo. Aquí estoy. ¿Quieres tocarme?” “No Señor, ya no hace falta. La comunión con mis hermanos y tu preocupación por mí ya me han animado, gracias Señor. Ahora creo, perdóname Señor. Tú sabes cómo soy, tú me conoces”. “Claro Tomás, por eso vine otra vez, para ayudarte y darte el empujoncito que te faltaba para que comiences a caminar por fe y no por vista”. Cuenta cierta historia que Tomás terminó sus días como un gran misionero en la India. Por cierto aún hoy existe allí la iglesia de Santo Tomás que los pobladores aseguran ser fundada por el mismo apóstol. Y… ¿tú qué? ¿Seguirás llorando también encerrado en tu dolor? Espera en Él. Si es necesario se te aparecerá personalmente para ayudarte en tu debilidad. Pero no te encierres, no abandones al grupo. No llores solo. Pronto llegará, te lo aseguro.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

La razón te grita: Si no ves no creas. La fe te susurra: Cree y verás.

 

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La Lengua

a1Qué bendición saludarle amiga, amigo oyente. Muchas gracias por su sintonía. Gracias también por sus oraciones y sus ofrendas para este Ministerio. Su contribución es vital para la continuidad de esta obra del Señor. Estamos estudiando el libro de Santiago. Una pequeña y hermosa familia vivía en un pueblecito de Dakota del Norte en Estados Unidos. La joven esposa no se había estado sintiendo del todo bien a raíz del nacimiento de su segundo bebé. Pero a pesar de esto, los vecinos eran testigos del calor humano que había en sus corazones cuando todos los días, al atardecer, esposa e hijos salían a la puerta de la casa a esperar al esposo y padre, quien venía de su trabajo. Todo era felicidad en ese hogar aun hasta bien entrada la noche. Cuando el clima era propicio, el papá y los hijos se divertían en el patio mientras la mamá los miraba con una sonrisa desde una ventana. Pero cierto día se echó a correr un rumor infundado entre el pueblo. La gente comenzó a hablar en cuanto a que el esposo estaba siendo infiel con su esposa. Como era de esperarse, el rumor llegó a oídos de la esposa y obviamente fue demasiado para ella en las circunstancias que estaba viviendo por su frágil salud. Total que en un fatídico día, al atardecer, el esposo llegó a la casa. No había nadie que lo reciba en la puerta de la casa, no se escuchaba las risas de los niños, no había el fragante aroma a comida que salía de la cocina, solamente una extraña sensación que se clavó como un puñal en el corazón del atribulado esposo. Bajó al sótano y allí encontró a sus tres seres queridos colgados inertes de una misma viga. La enfermedad y el desánimo habían hecho que la joven esposa quite la vida a sus tiernos hijos y después ella mismo se quite la vida de la misma manera. En los días subsiguientes, salió a la luz la verdad de lo ocurrido. Una lengua chismosa, una historia falsa y una terrible tragedia. Cuánto daño puede causar la lengua. En el estudio bíblico de hoy, Santiago se va a referir al problema de la lengua suelta.

Le invito a abrir su Biblia en el libro de Santiago, capítulo 3 versículos 1 a 12. En este pasaje bíblico encontramos la responsabilidad de dominar la lengua y la razón para dominar la lengua. La responsabilidad de dominar la lengua se expresa por medio de un mandato. Santiago 3:1 dice: Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.
Santiago se dirige a los creyentes en general. Esto lo sabemos porque les dice hermanos míos. Leyendo ligeramente parecería como si Santiago estuviera advirtiendo en contra de ser un maestro, porque dice: No os hagáis maestros muchos de vosotros. Si este fuera el caso, nadie debería ser un maestro, pero el mismo Nuevo Testamento afirma que Dios ha dado a la iglesia a algunos como maestros. Efesios 4:11 dice: Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
De ninguna manera entonces Santiago podría estar advirtiendo en contra de ser un maestro. Lo que Santiago tiene en mente es que nadie debería darse de maestro sin serlo. Aparentemente, entre la comunidad de creyentes a quienes escribía Santiago había muchos que se las daban de maestros sin serlo. La idea es por tanto: Hermanos, cuidado con usar su lengua diciendo que es maestros sin serlo por no estar capacitado para ello. La razón de su advertencia descansa en el hecho que los maestros recibiremos mayor condenación. La mayor condenación provienen del hecho que los maestros podemos causar mucho daño por medio de nuestra lengua. Un maestro que proclame una falsa enseñanza, no sólo acarreará condenación sobre sí mimo sino que también acarreará condenación sobre los que le siguen en el error. Por eso dice el texto que los maestros recibiremos mayor condenación si proclamamos un mensaje errado por supuesto. Una ve que hemos considerado la responsabilidad de dominar la lengua, para no recibir mayor condenación, Santiago pasa a explicar las razones para dominar la lengua. Notamos cuatro razones. Primero porque la lengua experta en ofender. Santiago 3:2 dice: Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.
Note la declaración inicial en este texto: Todos ofendemos muchas veces. La conjugación en tiempo presente del verbo ofender indica una acción continua. La lengua amable oyente es muy propensa a ofender. Inclusive en ocasiones sin tener la intención de ofender ofendemos por lo que decimos o la manera como lo decimos. Si alguien no ha ofendido nunca con su lengua, entonces aquel es un varón perfecto. No se puede pensar en algún otro sino en el Señor Jesucristo, como aquel que nunca ofendió con su lengua. Una persona que sabe dominar su lengua tendrá también la capacidad de dominar cualquier otra área de su vida. La lengua, sin lugar a dudas es el miembro del cuerpo más difícil de dominar. La segunda razón por qué debemos dominar la lengua es porque la lengua es pequeña pero poderosa. Para ilustrar este hecho, Santiago nos provee de tres comparaciones. Primero un freno controlando a un caballo. Santiago 3:3 dice: He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.
El freno del caballo, es algo pequeño en relación con el cuerpo del caballo, sin embargo tiene el poder de dirigirlo. Segundo el timón guiando un barco. Santiago 3:4 dice: Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.
El trasatlántico Queen Elisabeth pesa 83,600 toneladas. Sin embargo, su timón pesa nada más que 140 toneladas. ¿Ve la proporción? Sin embargo, el timón permite que quien gobierna la nave dirija la nave por donde él quiera. Tercero, una chispa de fuego. Santiago 4:5 dice: Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
Los más grandes incendios forestales se han iniciado por turistas descuidados que han dejado vestigios de una hoguera en un bosque. Ante este cuadro, Santiago dice: Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. Qué poderosa que es la lengua, puede causar verdaderos desastres si la dejamos sin control. Tenemos la responsabilidad de dominar la lengua porque es propensa a ofender y porque es pequeña pero poderosa. La tercera razón es porque es necesaria a pesar de ser peligrosa. Para ilustrar esto Santiago nos provee de dos comparaciones. Primero con el fuego. Santiago 3:6 dice: Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
La lengua descontrolada es un mundo de maldad. Encierra la maldad misma. Una lengua descontrolada como el fuego nos consume y enciende fuego en toda la creación. Ella mismo es inflamada por el infierno, en el sentido que Satanás y sus demonios sacan mucho provecho de la pervertida labor de la lengua. Segundo, con una bestia indomable. Santiago 3:7-8 dice: Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana;
Jas 3:8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.
Las bestias por más salvajes que sean pueden ser domadas por el hombre, pero no así la lengua. Ningún hombre puede decir que ha logrado domar su lengua en un 100%. La falta de docilidad de la lengua le hace más rebelde que el más salvaje de los animales, por eso dice el texto que es como si fuera una animal lleno de veneno mortal. La cuarta y última razón porque debemos dominar la lengua es porque la lengua es beneficiosa pero variable. Santiago 3:9-10 dice: Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.
Jas 3:10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
Con la lengua podemos disfrutar del privilegio de bendecir a Dios. Cuan beneficioso es esto para nosotros, pero a la vez, con la misma lengua podemos maldecir a los hombres. Cuan denigrante es esto para nosotros. Para que veamos lo absurdo de este comportamiento de la lengua, Santiago dice lo siguiente en Santiago 3:11-12 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?
Jas 3:12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.
Es de lo más absurdo que con la misma lengua que bendecimos al Señor maldigamos a sus criaturas o a su creación. La responsabilidad de dominar la lengua y las razones para dominar la lengua. ¿Cómo auto evaluaría su lengua a la luz de este pasaje bíblico? ¿Tiene a su lengua bajo control? ¿Qué hace cuando alguien viene a usted con algún chisme o un rumor? ¿Tiene la costumbre de prestar atención a los chismes o a los rumores, para después tener de qué conversar con sus amigos? Cuidado con los chismes, cuidado con los rumores, cuidado con las calumnias, cuidado con hablar a gritos, cuidado con quejarse, cuidado con difamar, cuidado con maldecir, cuidado con mentir. Cuidado con exagerar.

http://labibliadice.org/programa/2016/06/08/audio-2117/

Libro de Santiago

a1Es un gozo estar nuevamente con usted, amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy en el Libro de Santiago. Antes de ir al pasaje bíblico para nuestro estudio de hoy, me gustaría agradecer a todos nuestros amables oyentes que nos apoyan por medio de sus oraciones y sus ofrendas. Que el Señor les recompense conforme a las riquezas de su gracia. Romanos 3:28 dice: Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
Este texto afirma que la manera de ser justificados o declarados justos delante de Dios es por medio de la fe en la persona y obra del Señor Jesucristo quien murió en la cruz por nuestro pecado. Esto es sin duda una gran bendición para todos nosotros. En nuestro estudio bíblico último vimos que si el hombre quisiera justificarse delante de Dios por medio de la ley, tendría que guardar con absoluta perfección toda la ley, lo cual es imposible para el hombre. Es grandioso por tanto que podamos ser declarados justos por la sola fe. Pero tristemente, la justificación por fe ha dado pie para que algunos piensen que las obras no tienen ninguna importancia en la vida de un creyente. Muchos piensan que pueden ser salvos por fe y a la vez vivir como les venga en gana. La palabra de Dios sin embargo da a las buenas obras la importancia que deben tener. La palabra de Dios muestra claramente que aunque no somos justificados por buenas obras, somos justificados para buenas obras. Efesios 2:10 dice: Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Este es el lugar que corresponde a las buenas obras en la vida de un creyente. Son la evidencia de una fe genuina. En el pasaje bíblico de hoy veremos más sobre lo que es una fe genuina.

Le invito a abrir su Biblia en el libro de Santiago, capítulo 2 versículos 14 a 26. En este pasaje bíblico tenemos la fe genuina expresada, la fe genuina explicada y la fe genuina ejemplificada. Consideremos primeramente la fe genuina expresada. Santiago 2:14 dice: Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?

Santiago está expresando lo que es una fe genuina. Básicamente la fe genuina es aquella que se manifiesta en buenas obras. Santiago se dirige a los judíos creyentes y les hace dos preguntas retóricas muy importantes. La primera: ¿De qué aprovechará si alguno dice que tiene fe y no tiene obras? La respuesta es: De nada. De nada aprovecha tener una fe que no se manifiesta en buenas obras. Cuando digo que una fe sin obras de nada aprovecha, estoy diciendo que una fe sin obras no sirve para nada. Tristemente esta es la fe de muchos que se llaman Cristianos en América Latina. Ellos afirman que tienen tanta fe como para hacer todo tipo de sacrificios, pero no obedecen en absoluto lo que Dios dice en su palabra. Viven en pecado constante, en sus vidas no se ve nada de las buenas obra que son evidencia de un fe genuina. Santiago dice a estas personas que su fe no aprovecha para nada, no sirve para nada, porque en realidad no existe. La segunda pregunta retórica que hace Santiago es: ¿Podrá la fe salvarle? La respuesta es un no rotundo. Recordemos que Santiago está hablando de aquella fe que no se manifiesta en buenas obras, es decir de esa fe que no aprovecha para nada. Bueno, si no aprovecha para nada, mal puede esta clase de fe salvar a la persona. Muchos hoy en día afirman que son salvos porque tienen fe en Cristo como Salvador, pero su vida en constante pecado les delata como farsantes, su fe no tiene las buenas obras que son característica de una fe genuina, por tanto en realidad no son salvos. ¿Es usted una persona salva? Si su respuesta es sí, su vida tiene que estar manifestando las buenas obras que Dios preparó de antemano para que ande en ellas. La fe genuina es entonces amable oyente, aquella que se manifiesta en buenas obras. ¿Cuáles serán esas buenas obras? Para responder a esa pregunta, consideremos la fe genuina explicada. En primer lugar, la fe genuina no es indiferente a los demás, sino que da mucha importancia a los demás. Santiago 2:15-17 dice: Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
Jas 2:16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?
Jas 2:17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.
La fe genuina se manifiesta no en indiferencia a los demás, sino en interés por los demás. Santiago presenta el caso de una persona que tienen dos necesidades básicas: vestido y alimentación. De pronto esta persona necesitada se encuentra con un creyente. El creyente constata de alguna manera la necesidad, es decir no es ignorante de la necesidad del hermano. Sin embargo, en lugar de hacer algo para satisfacer la necesidad del hermano, le mira atentamente y se despide de la manera que todo judío lo haría: Id en paz. Después hace un comentario que parece sarcástico: Calentaos y saciaos. Casi podemos ver la escena. El hermano que está en posibilidad de ayudar, se despide del que necesita abrigo y alimento, y dándole unas palmaditas en la espalda le dice: Espero que encuentre algo para abrigarse y algo para comer hasta saciarse. ¿No actuamos nosotros de esta manera muchas veces? ¿Cuántas ocasiones no habremos encontrado a un hermano en necesidad y pudiendo ayudar le hemos dicho: voy a estar orando por usted y espero que Dios le provea para el vestido y el alimento? Cuán hipócrita es esta respuesta a la luz de 1 Juan 3:17 donde dice: Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?
Una fe genuina se manifiesta no ignorando a otros sino involucrándonos en satisfacer la necesidad de otros. Si nos mantenemos indiferentes a las necesidades de otros pudiendo ayudar, nuestra fe es hueca, vacía de realidad. Santiago tiene un calificativo para una fe así. Dice que es una fe muerta. ¿Cómo es su fe, amable oyente? ¿Es una fe viva que se manifiesta en satisfacer las necesidades de otros? Una segunda manifestación de un fe genuina es que no es invisible sino evidente. Santiago 2:18 dice: Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
La fe necesita mostrarse de alguna manera. La mejor manera es por medio de las buenas obras. Una fe que no se ve por las buenas obras, es una fe muerta, una fe inexistente. La tercera manifestación de una fe genuina es que no lo hace intelectualmente sino de corazón. Santiago 2:19-20 dice: Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.
Jas 2:20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
Los demonios tienen un conocimiento intelectual de Dios pero por su desobediencia a Dios demuestran que no tienen fe en Dios. El hombre también puede tener un conocimiento intelectual de Dios pero estar vacío de fe en Dios. La fe vacía queda en evidencia por la falta de obras. Por esto Santiago concluye esta sección diciendo: Hombre vano o vacío. La falta de buenas obras de su fe comprueban que eres un hombre sin fe. Una de las mejores maneras de aprender es por medio de ejemplos, por esto Santiago habla de la fe genuina ejemplificada nos deja tres ejemplos impactantes de personas que mostraron su fe por sus obras. Primero el caso de Abraham. Santiago 2:21-24 dice: ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
Jas 2:22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?
Jas 2:23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.
Jas 2:24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.
La historia de Abraham es fascinante. Abraham fue justificado o declarado justo delante de Dios por la sola fe según Génesis 15:6. Más o menos unos 40 años más tarde Abraham ofreció a su hijo Isaac, según Génesis 22. El acto de obedecer a Dios por parte de Abraham al punto de estar dispuesto a sacrificar a su propio hijo fue una demostración de que Abraham poseía una fe genuina. El segundo ejemplo es Rahab. Santiago 2:25 dice: Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
Rahab llegó a conocer a Dios y por la fe creyó a Dios, esto le fue contado por justicia. Más tarde cuando vinieron los espías de Israel, los escondió y así protegió sus idas. Su fe se manifestó por sus obras, mostrando que era una fe genuina. El tercer ejemplo es el espíritu en el cuerpo. Santiago 2:26 dice: Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.
La vida del cuerpo existe mientras el espíritu esté en el cuerpo. Así también la fe existe mientras las buenas obras están presentes. ¿Cómo es su fe amable oyente? ¿Es una fe viva? O es una fe muerta. ¿Puede ver las buenas obras que resultan de su fe viva? Si no existen estas buenas obras de obediencia a la palabra de Dios, es muy posible que su fe está muerta y que en realidad no sea salvo. Si ese es su caso, hoy mismo reconozca su necesidad de salvación y confíe en Cristo como su Salvador.