VALLE DE LA CALAMIDAD ESPIRITUAL

10. VALLE DE LA CALAMIDAD ESPIRITUAL

a1Saludos cordiales amable oyente. Es motivo de mucho gozo compartir este tiempo con usted. Bienvenida, bienvenido a nuestro estudio bíblico de hoy. Estamos tratando el tema de los momentos difíciles que todos enfrentamos en la vida. A estos momentos difíciles los hemos llamado valles. Por ahora estamos tratando el tema del valle de la calamidad. En el estudio bíblico de hoy hablaremos del valle de la calamidad espiritual.

Las personas en general y los creyentes en particular, podemos caer en el valle de la calamidad. Esta calamidad puede ser económica o personal. De esto nos hemos ocupado ya en nuestros estudios bíblicos últimos. El día de hoy veremos que también existe una calamidad espiritual. Definamos bien los términos que estamos utilizando. Al hablar de calamidad espiritual nos estamos refiriendo a la experiencia de llegar al final de los recursos espirituales. Esto sucede por ejemplo a personas que en algún momento de sus vidas ven caer en pecado grosero y público a personas que ellos consideraron siempre como modelos de moral y madurez espiritual. De pronto, todo lo que hasta ese momento daba soporte a sus creencias espirituales se viene abajo y la persona queda hundida en calamidad espiritual. También sucede por ejemplo a personas que en algún momento de sus vidas reconocen que su religión ha fracasado en traer la paz que el alma necesita tan ardientemente. Este fue el caso de un joven rico de quien nos habla el Nuevo Testamento y nosotros lo vamos a tomar como caso de estudio. El relato se encuentra en Marcos 10:17-22. La Biblia dice: Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Mar 10:18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

Mar 10:19 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.

Mar 10:20 El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.

Mar 10:21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

Mar 10:22 Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

El joven rico es el prototipo de la persona convencida que puede heredar la vida eterna sobre la base de someterse a elevadas normas morales. Desde muy pequeño, probablemente, se le enseñó que para ser aceptado por Dios debía guardar al pie de la letra los mandamientos de Moisés. Hasta cierto punto lo estaba logrando, porque nadie podía acusarle de haber matado o haber robado o haber dicho falso testimonio o de haber defraudado o de haber deshonrado a su padre y a su madre. Una vida ejemplar sin duda. Pero sin embargo, algo muy dentro de él, algo que él quizá ni lo entendía totalmente, le decía que algo definitivamente no encajaba, algo estaba flotando. Había seguramente oído hablar mucho de Jesús y un buen día, los caminos de este joven rico y de Jesús se cruzaron. Cuando el joven rico vio a Jesús, corrió hacia él y se hincó delante de él, reconociendo la grandeza de su persona. Luego, quizá musitó las palabras: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús conocía a fondo a este joven rico, aún cuando nunca le había visto en su vida. Con ese conocimiento en mente, Jesús comienza por aseverar su carácter divino cuando dice al joven rico: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Después, Jesús va a dar al joven rico la oportunidad de lucirse ante los hombres por la vida ejemplar que llevaba. Le dijo: Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El joven rico, se arroja flores sobre sí mismo diciendo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Una declaración ceñida a la verdad, pero insuficiente en absoluto para conducir a alguien a la vida eterna. Fue en este instante cuando Jesús miró con amor al joven rico. En la mirada de Jesús, no había reproche ni condenación sino sólo amor. Así es como mira Jesús a todo ser humano que confía en sus buenas obras para llegar a Dios. Es digno de compasión ver tanta gente que piensa que porque no ha matado a nadie, porque no ha robado a nadie, porque no ha engañado a nadie es merecedora de la vida eterna. Esta gente no necesita el reproche, ni la condenación. Esta gente necesita amor, porque está sinceramente auto engañada. Es como un ciego que está convencido que está en buen camino, pero no sabe que más adelante existe un profundo precipicio. Después de amar al joven rico, Jesús va a quitar la venda espiritual de sus ojos. Le dice: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Jesús es experto en quitar el manto de auto piedad de las personas y mostrar la podredumbre de lo que está por dentro. Lo hizo con los fariseos cientos de veces y ahora lo hace con el joven rico. Externamente el joven rico era intachable. Esto podría impresionar favorablemente a los hombres pero no a Dios. Dios no mira lo externo solamente sino el corazón. Y allí justamente es donde estaba el problema con este joven rico. El corazón de este joven rico estaba poseído por la codicia de los bienes materiales. No es que Jesús estaba diciendo que para tener vida eterna es necesario ser pobre. No. La salvación no se consigue con hacer voto de pobreza. La salvación es un regalo de Dios para todo aquel que recibe a Cristo como su Salvador personal. Tampoco Jesús estaba enseñando que para ser salvo es necesario vender todo lo que uno tiene y ese dinero repartirlo entre los pobres. No, la salvación no es por dar a los pobres, la salvación es por recibir a Cristo como Salvador personal. Tampoco Jesús estaba enseñando que la riqueza es pecaminosa o que ser rico es pecado. La Biblia es clara en condenar el amor a la riqueza mas no la riqueza en sí mismo. Jesús simplemente estaba desnudando la codicia de este joven rico. Las palabras que Jesús pronunció fueron como el descorrer el velo de auto piedad para dejar al descubierto la impiedad del corazón del joven rico. En este instante, el joven rico se encontró en la calamidad espiritual. Claro, por años el joven rico había pensado que con cumplir externamente las órdenes de la ley de Moisés era suficiente para obtener la vida eterna. Este era el dogma de su vida. Sin embargo, he aquí acaba de encontrase que no ha sido así. Sus convicciones espirituales se vinieron al suelo. Lo prudente para él hubiera sido que ponga en orden sus prioridades y dé el primer lugar a Dios en su corazón. Pero desgraciadamente, no lo hizo. Dice el texto leído que afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Este es el único caso en el Nuevo Testamento cuando alguien se aleja triste de Jesús. El joven rico llegó al fin de sus recursos espirituales. Estaba en bancarrota espiritual. Pero a diferencia de la mujer quien estaba en calamidad económica y Pablo quien estaba en calamidad personal, según vimos en nuestros estudios bíblicos pasados, este joven rico no se superó de su calamidad espiritual. Hasta donde se sabe, el joven rico debe haber muerto en su pecado. La gran pregunta es ¿por qué? ¿Qué hizo la diferencia entre la mujer que superó su calamidad económica y Pablo que superó su calamidad personal y este joven rico que sucumbió a su calamidad espiritual? La respuesta es porque la mujer tuvo fe en Dios para salir de su calamidad económica, Pablo tuvo fe en Dios para salir de su calamidad personal, pero este joven rico no tuvo fe en Dios para salir de su calamidad espiritual. Quizá usted, amable oyente, ha llega también a su calamidad espiritual. Todo lo que hasta ahora creía a pie juntillas se ha ido al suelo por una u otra razón. Hoy se encuentra sin saber qué creer. Si ese es su caso, yo le invito a tener fe en Dios. Él ha dado a su Hijo el Señor Jesucristo para que muera por usted. No desperdicie este regalo sin igual. Hoy mismo reciba a Cristo como su Salvador personal y ese será el principio para que viva un estilo de vida caracterizado por bienestar espiritual en todo sentido de la palabra.

«¡PAREN EL FUEGO!»

29 feb 2016

«¡PAREN EL FUEGO!»

por Carlos Rey

a1«Muchas cosas sucedieron durante la Campaña de 1948…. Durante el ataque aéreo a San Isidro…., olvidando el almuerzo y el peligro, nuestros soldados tiraban a los aviones, en serio. Tiraban con rifles Mauser, pero no alcanzaban la altura de los atacantes, que se jugaban la vida constantemente, un poquito más arriba de la balacera.

»La altura era una de las causas de la mala puntería de los aviadores. Y las bombas se les iban gastando en vano, después del vuelo desde San José hasta San Isidro, que no era corto para aquellas naves pequeñas.

»Los pilotos necesitaban bajar más, aun aumentando el peligro de que nuestra riflería los alcanzara. Y nosotros necesitábamos que bajaran un poquito, para poder pegarles, aunque con eso mejoraran ellos su puntería, y [fuera mayor] nuestro riesgo.

»Pronto imaginamos una manera de hacer bajar los aviones y ponerlos a nuestro alcance. Ordenamos parar el fuego de los Mauser, y sigilosamente subimos una ametralladora de trípode al árbol más alto, amarrándola, junto con el operador, con pedazos de mecate, a las ramas de la copa. La máquina de calibre 30 tenía más alcance que los rifles, y disparaba más tiros. Además tendría… su blanco más cerca, más bajito.

»¡Dicho y hecho!

»“¡Paren el fuego! ¡Paren el fuego!” hubo que gritar muchas veces. Pero un ejército de patriotas voluntarios no suele ser muy disciplinado. Y… una de las órdenes más difíciles de acatar es la de parar el fuego, cuando ya la gente ha entrado en calor….

»… El problema se complicó… porque, cuando yo ordenaba que pararan el fuego, un soldado nuestro bien escondido no sé dónde, gritaba: “¡Denles [duro], muchachos! Cuantas más bombas de esas caen, ¡más‑se‑goza!”

»Por fin… a las avionetas se les acabaron las bombas, y se tuvieron que ir de regreso a San José sin hacernos ni un rasguño. Misión cumplida, misión perdida.

»Tocaron las cornetas al son de “terminó el peligro”. Muchos de nuestros hombres que estaban tirados boca abajo en las zanjas preparadas [de antemano] se incorporaron, y casi fue innecesario dar la orden de almuerzo.

»Pero entonces me buscó en carrera doña Andrea Venegas, la heroica Jefe de Cocina,… con una noticia peor que la venida de los aviones enemigos. ¡Por el momento no había almuerzo!

»“Cuando usted ordenó tantas veces que apagáramos el fuego y que apagáramos el fuego, le echamos baldes de agua a los fogones.”»1

Así nacen las palabras y los cuentos es el título que le puso el popular ex presidente de Costa Rica José Figueres a la pequeña obra suya de la que procede esta simpática anécdota histórica, escrita en 1977. Y así como en 1948 en San Isidro, Costa Rica, doña Andrea apagó el fuego de los fogones debido a que entendió mal lo que su jefe militar quería que hiciera, también hay quienes actualmente apagan el fuego del Espíritu Santo a causa de que entienden mal la voluntad de Dios, su Jefe espiritual. Pues Dios quiere que nos preocupemos más bien de que en nuestro fogón no deje de arder el fuego de su presencia, no sea que nos quedemos con hambre espiritual.2

1 José Figueres, Así nacen las palabras y los cuentos (San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica, 1977), pp. 135‑41.
2 1Ts 5:19

LA PUERTA DE TU CORAZÓN

LA PUERTA DE TU CORAZÓN

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-29
a1Constantemente pasan personas por nuestra vida que no sabemos con qué intenciones se acercan. Es que se ha creado dentro de nosotros cierto mecanismo de defensa que nos impulsa a considerar como enemigos potenciales a toda persona que se acerque a nosotros. Es que hemos sido decepcionados tantas veces que ya nos cuesta creer en las personas. Por tal motivo necesitamos ese “espíritu de discernimiento” que la Biblia presenta. Pero ¿cómo tenerlo? ¿Cómo puedo estar seguro que estoy abriendo mi casa mi corazón y mi vida entera a alguien de quien desconozco sus intenciones?… Por otro lado, si no confío nunca en nada ni en nadie, corro el riesgo de quedar paulatinamente sola, solo, y de hecho muchos hoy lamentan esa realidad. Es interesante considerar las variadas maneras en que las personas reconocieron a Jesús mientras se aparecía a los suyos después de resucitar. Por ejemplo cuando partió el pan camino a Emaús dice el relato bíblico que entonces sus ojos fueron abiertos y ahí se dieron cuenta que ese extraño forastero era, nada más ni nada menos que el mismo Señor resucitado. Pedro le reconoció amaneciendo dentro de su barca a orillas del mar de Galilea  cuando hizo el milagro de los peces y Tomás cuando le mostró sus heridas y le invitó a tocarlas, cosa que no fue necesario porque su fe ya estaba en proceso de recuperación por el gesto del Señor y la comunión  de los hermanos que le recibieron nuevamente en el grupo. ¿Lo notaste? En la aldea de Emaús fue Él quien sirvió aunque no era el dueño de la casa. A orillas del mar fue Él el que preparó el desayuno para un deprimido Pedro y sus frustrados pescadores, y  un desconcertado Tomás fue el Señor mismo quien se tomó el trabajo de aparecer por segunda vez y dirigirse al incrédulo sin reproche sino con amor.

Quedan pocas, pero todavía hay personas que viven para servir a los demás en lugar de buscar ser servidos siempre. Personas que no van a  señalar tus dudas sino que te van a ayudar a disiparlas, personas que amen no de palabra sino de hechos y en verdad. A esos recibe.

PENSAMIENTO DEL DÍA

Asegúrate bien a quién le estás abriendo la puerta de tu corazón.

LA PALABRA CREADORA DE DIOS

LA PALABRA CREADORA DE DIOS

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-28

a1PRINCIPIAR… iniciar… comenzar… abrir… Hay algo refrescante y optimista en estas palabras,ya sea que se refieran al amanecer de un nuevo día, al nacimiento de un niño, al preludio de una sinfonía o a los primeros kilómetros de las vacaciones familiares. Libres de problemas y llenos de promesas, todos los comienzos despiertan la esperanza y las visiones llenas de fantasía del futuro. Desde el Génesis se revela el principio del mundo, de la historia de la humanidad, de la familia, de la civilización, de la salvación. Es la historia del propósito y el plan de Dios para su creación. La Biblia entera establece este escenario y revela la persona y la naturaleza de Dios (Creador, Protector, Juez, Redentor); el valor y la dignidad de los seres humanos (hechos a la imagen de Dios, salvos por gracia, utilizados por Dios en el mundo); la tragedia y las consecuencias del pecado (la caída, la separación de Dios, el juicio); la promesa y la seguridad de salvación (el pacto, el perdón, el Mesías prometido). Ahí es donde comienza Tu historia y la mía. De súbito vemos crear a Dios el mundo en un despliegue majestuoso de poder y propósito, que culminó con un hombre y una mujer hechos a su imagen. Pero muy pronto el pecado entró y Satanás fue desenmascarado. La creación, bañada en inocencia, fue destrozada por la caída (la desobediencia voluntaria de Adán y Eva). La comunión con Dios se rompió y el mal comenzó a tejer su telaraña destructiva.

Pero es la misma Palabra del Dios Creador  la que nos dice: ¡Sí hay esperanza! No importa cuán oscura pueda parecer la situación del mundo, Dios tiene un plan. No importa cuán insignificante o inútil tú te sientas, Dios te ama y quiere utilizarte en Su Plan. No importa cuánto hayas pecado o cuán separado te encuentres de Dios, la salvación está al alcance de tu mano si buscas en el lugar correcto: La Eterna Palabra de Dios que tienes olvidada en aquel viejo baúl.

http://labibliadice.org/unapausaentuvida/2016/02/28/la-palabra-creadora-dios/

 

LA MISMA FRAGANCIA EN EL MISMO ENVASE

LA MISMA FRAGANCIA EN EL MISMO ENVASE

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-27

a1

Cuando hombres y mujeres notables están a punto de morir, el mundo espera oír sus palabras finales de perspicacia y sabiduría. Luego son citadas y repetidas por todo el mundo. Esto también es aplicable cuando agoniza un ser querido. Reunida a su lado, la familia se esfuerza por oír cada sílaba balbuceada de bendición, ánimo y consejo, sabiendo que este será el mensaje final. Uno de los hombres más conocidos, influyentes y amados de la historia fue el apóstol Pablo. Y tenemos sus famosas últimas palabras. Nunca ha existido otra persona como Pablo, el apóstol misionero. Fue un hombre de profunda fe, amor constante, esperanza permanente, convicción tenaz y profunda visión. Y fue inspirado por el Espíritu Santo para darnos el mensaje de Dios. Pero Pablo está enfrentando la muerte. No está muriendo de enfermedad en una cama de hospital rodeado de sus seres queridos. Está muy vivo, pero su estado es terminal. Convicto como seguidor de Jesús de Nazaret, permanece en una fría prisión romana, separado del mundo, con solo uno o dos visitantes y sus materiales para escribir. Sabe que pronto será ejecutado por lo tanto escribe sus pensamientos finales a su «hijo» Timoteo, entregándole la antorcha del liderazgo, recordándole aquello que realmente es importante, y animándolo en la fe. Piense cómo habrá leído y releído Timoteo cada palabra. Este es el último mensaje de su querido mentor: Pablo.

Este mismo mensaje ha pasado a millones de seguidores de Cristo durante dos mil años de historia y llega hasta nuestros días tan vívido, revolucionador y puro como siempre. De creerlo y aceptarlo depende la realización de la vida misma, la concreción de tus más anhelados ideales y la perpetuación de tu vida en la vida de tus hijos y los hijos de tus hijos. Hoy llega a ti, envasado en sencillez, con olor a humildad, como antes, desde un calabozo,  a la  luz de una vela, en la pluma de un sufriente, en estas palabras, en este formato.

PENSAMIENTO DEL DÍA

La mayor tragedia de la vida es ser visitado por Dios y no darse cuenta.

LA MEJOR HISTORIA DE AMOR

LA MEJOR HISTORIA DE AMOR

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-26

a1En culturas orientales e incluso en algunos sectores de nuestra Amazonía, el concepto de las Bodas nupciales es sensiblemente distinto al concepto occidental al que estamos acostumbrados. La noción de contraer matrimonio, para nosotros, significa un momento, un acto ceremonial. No así para la cultura oriental hebrea de los tiempos bíblicos. Comprendiendo al detalle estas singularidades es que logramos apreciar en su totalidad lo bello de la relación de Cristo con nosotros (su iglesia), a la que se la presenta en el Nuevo Testamento como su esposa o su novia desposada. En aquellos tiempos y en aquella cultura las bodas constaban de tres partes bien diferenciadas. Primero era el “Pedido de mano” o desposorio. Aquí el pretendiente, hacía una visita oficial a la familia de la joven y le proponía matrimonio. Se pactaba el pago o dote, la fecha y los detalles más importantes, bajo promesa de regresar a buscarla. La novia había sido desposada o prometida al novio y seguía en casa de sus padres esperando su regreso. Siguiendo con nuestra analogía; Cristo-Iglesia, esto se cumplió hace dos mil años cuando el Cordero pagó con su sangre nuestro rescate y prometió ir a preparar lugar para nosotros, y regresar a buscarnos cuando todo estuviese listo.

Así estamos ahora, como una novia deposada en espera que su prometido la lleve a su hogar.Luego, al tiempo señalado, el novio venía a buscarla y se realizaba lo que se llamaba “La Presentación”. Ante familiares y amigos íntimos se celebraba el matrimonio en algún lugar privado. Eso se cumplirá en el cielo, y es  lo que la Biblia llama “Bodas del Cordero”. Lo podríamos comparar con el matrimonio civil de hoy en día y el posterior almuerzo a los concurrentes. Pero lo mejor está por venir. Una vez oficializado el matrimonio se presentaba ala pareja en público en el “Banquete de las bodas” o recepción. Esto también tendrá  lugar en  la Segunda Venida de Cristo a la tierra para reinar y disfrutar de un banquete por mil años. Con semejante marco de amor, festejo y fidelidad ¿no te gustaría ser parte de esa novia?… (Todavía hay lugar).

PENSAMIENTO DEL DÍA

Amar otra cosa aparte de Jesús es infidelidad espiritual.

¿RENUNCIAR AL TRABAJO Y CUIDAR A LA HIJITA?

27 feb 2016

¿RENUNCIAR AL TRABAJO Y CUIDAR A LA HIJITA?

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Tuve una buena infancia, aunque con muchas limitaciones…. Ahora soy profesional, tengo un buen trabajo, un buen esposo y una bebé hermosa de apenas dos años por la cual tenemos horarios ajustados para su cuidado.

»Mi jefe, quien viaja a diario desde otra ciudad,… [ahora] quiere que viajemos hasta donde él vive para realizar el trabajo, lo cual no es justo, puesto que al hacer eso significaría retornar más tarde al hogar y no ver mucho tiempo a mi hija….

»Le he pedido a Dios que me haga entender si lo mejor es renunciar y quedarme al cuidado de mi hija, o esforzarme un poco más, ya que yo no quiero perderme su crecimiento y [sin embargo] quisiera… que mi hija no pase las necesidades que yo pasé. Me siento confundida sin saber qué hacer.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»¡Qué bien que usted y su esposo hayan logrado ajustar sus horarios laborales para que su hija pueda siempre estar con uno de sus padres! La mayoría de las familias en que ambos cónyuges trabajan fuera de la casa considerarían eso como un sueño realizado. Sin duda ustedes se han sacrificado para que sea posible. Los felicito por darle la más alta prioridad al cuidado de su hija.

»Es lamentable que su jefe haya optado por cambiar la sede de su trabajo. Pero en términos realistas él tiene el derecho de hacerlo, así como usted tiene el derecho de negarse a viajar más lejos para ir al trabajo. No es raro que usted sienta este conflicto, habiéndose esforzado tanto para llegar a ser profesional. Y sin embargo usted sabe que jamás podría recuperar el tiempo que dejara de estar con su hija.

»Cuando hay pautas bíblicas concernientes a situaciones específicas, es fácil saber cómo se debe proceder. En cambio, cuando no hay enseñanzas claras ni ejemplos bíblicos que tengan que ver con un tema específico, lo primero que hay que hacer es orar y pedirle a Dios que nos dé sabiduría. Luego hay que hacerse unas preguntas difíciles, y confiar en que Dios ayude a responderlas.

»Estas son algunas de las preguntas que le conviene hacerse en esta situación: ¿Cuál de las opciones es más probable que lamente haber escogido de aquí a un año? ¿De cuál opción pudiera arrepentirme en cinco o diez años, o hasta en veinte años? ¿Cuál opción es más probable que sea la mejor para aquellos a quienes amo?

»Algunos padres tienen muy pocas opciones y se ven obligados a hacer todo lo que pueden para proveer para el sustento de su familia, aunque signifique dejar a sus hijos bajo el cuidado de otras personas. Es casi inevitable que eso constantemente contribuya a un juego de tira y afloja entre el trabajo y la familia, resultando en sentimientos de culpabilidad por no haber estado presente en los momentos significativos de la vida de sus hijos. La mayoría de esos padres, al rememorar aquel tiempo que pudieron haber pasado con su familia, lamentan mucho que se haya esfumado para siempre.

»Con la ayuda de Dios, usted tomará la decisión acertada. Acuérdese de pedirle que le dé sabiduría todos los días, y luego de darle las gracias por habérsela dado.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 240.

POR LA SOBERANÍA DE SU PATRIA

26 feb 2016

POR LA SOBERANÍA DE SU PATRIA

por Carlos Rey

(Víspera de la Independencia de la República Dominicana)

a1Hija de Fernando Sánchez e Isidora Ramona, María Trinidad Sánchez formó parte del grupo de Febreristas que lucharon por la Independencia dominicana. Como fiel seguidora de Juan Pablo Duarte, confeccionó la primera bandera nacional junto con Concepción Bona, habiendo participado desde el principio en aquel movimiento independentista que culminó el 27 de febrero de 1844. Esa noche histórica, María Trinidad transportó pólvora en sus propias faldas y elaboró muchos de los cartuchos que utilizaron los trinitarios.

Lamentablemente, durante los seis meses siguientes hubo pleitos constantes entre los miembros liberales trinitarios y los miembros conservadores de la Junta Central Gubernativa que se formó. Fue tal la discordia entre los dos bandos que el 22 de agosto la Junta, presidida por el general Pedro Santana, declaró traidores e infieles a la Patria a los tres próceres Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, junto con cinco de sus compañeros, y decretó su destierro a perpetuidad. Acto seguido, María Trinidad Sánchez, tía de Francisco del Rosario, se integró al movimiento que surgió para derrocar al general Santana. En el transcurso de los meses siguientes, ella alojó en su casa a los disidentes y se convirtió en la organizadora y orientadora de la conspiración que tenía el propósito de lograr el regreso de los patriotas.

Cuando se descubrió la insurrección, María Trinidad y sus cómplices fueron apresados. Conscientes de que María Trinidad era la única que conocía el escondite de su sobrino debido a que ella misma le llevaba las comunicaciones de parte de los conspiradores, la presionaron a que lo revelara. Pero, tal como lo manifiesta el dictamen del Consejo de Guerra que la condenó a muerte, ella se negó «obstinadamente a delatar a los principales». Prefirió callar y enfrentarse al pelotón de fusilamiento antes que traicionar a sus compañeros de conjura.

El 27 de febrero de 1845, María Trinidad Sánchez partió de la fortaleza Ozama hacia el cementerio donde se ejecutaría la sentencia. Al pasar por la Puerta del Conde, exclamó: «¡Dios mío, cúmplase en mí tu voluntad y sálvese la República!» Fue así como, en el primer aniversario de la Independencia nacional, aquella heroica mujer dio su vida por la causa de la soberanía de su patria.1

¡Qué bueno sería que todos nosotros, al igual que María Trinidad, siguiéramos el ejemplo de Jesucristo, el Hijo de Dios, rogándole a Dios Padre que se cumpla su voluntad en nosotros! Aquella heroína dominicana lo hizo a fin de salvar la república a la que tanto amaba, para que cada uno de sus compatriotas pudiera disfrutar de plena libertad en una patria soberana. En cambio, cuando Jesucristo, en el huerto de Getsemaní la noche en que fue arrestado, pocas horas antes de ser crucificado, le rogó al Padre celestial: «Padre mío, si no es posible evitar que yo beba este trago amargo, hágase tu voluntad»,2 Él lo hizo a fin de salvar al mundo pecador al que tanto amaba, para que cada uno de nosotros sus hermanos pudiera ser verdaderamente libre.3 Gracias a Dios, si queremos que se cumpla su voluntad en nosotros, sólo tenemos que clamar: «¡Sálvame, Señor!» para que nos libre de las cadenas del pecado.4

1 Frank Moya Pons, Manual de historia dominicana, 13a ed. (Santo Domingo: Editora Corripio, 2002), pp. 278-97; Enciclopedia Virtual Dominicana, s.v. «María Trinidad Sánchez» <http://wikidominicana.edu.do/wiki/Mar%C3%ADa_Trinidad_S%C3%A1nchez&gt; En línea 24 septiembre 2009.
2 Mt 26:42
3 Jn 3:16; 8:36
4 Sal 6:4,9; Jer 17:14; Ro 5:8; 6:6; Gá 5:1; 1Ti 2:3-4

 

MALOS PENSAMIENTOS, INCRÉDULOS Y EL ESPÍRITU SANTO

CONSULTORIO BÍBLICO 137

MALOS PENSAMIENTOS, INCRÉDULOS Y EL ESPÍRITU SANTO

PROGRAMA NO. 2016-02-25

Desde Ecuador se ha comunicado con nosotros un amigo oyente para hacernos la siguiente consulta: estoy confundido, estoy desanimado, no puedo orar, no quiero leer la Biblia y si leo no entiendo, mis pensamientos están todo el tiempo en las mujeres. Necesito su consejo.

a1Gracias por comunicarse con nosotros para pedirnos consejo acerca de la situación espiritual y emocional en la cual se encuentra estos momentos. Antes de sugerir algunas pautas para solucionar su problema, me gustaría hacerle la siguiente pregunta: ¿Ha recibido al Señor Jesucristo como su único y personal Salvador? Si lo ha hecho, gracias a Dios, porque Usted tiene todo lo que necesita para arreglar su situación espiritual y emocional, si no lo ha hecho, debe hacerlo lo antes posible porque de esta manera, no solo obtendrá perdón de pecados y vida eterna sino que también tendrá el poder para vivir la vida abundante que nos prometió el Señor Jesucristo. No está por demás al menos mencionar que para ser salvo necesita primeramente reconocer que es pecador, Romanos 3:23 dice que todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. También tiene que reconocer que por ser pecador está en peligro de recibir eterna condenación. Romanos 6:23 dice que la paga o el castigo por el pecado es la muerte. Además debe reconocer que Dios ama al pecador y por ese amor dio a su Hijo unigénito para que muera en lugar del pecador, de modo que el pecador que cree en él tenga vida eterna. Juan 3:16 dice: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Si Usted reconoce todo esto y lo acepta sin reparo alguno, entonces debe recibir al Señor Jesucristo, el Hijo unigénito, como su único y personal Salvador. Es un acto de fe sobre la base de lo que dice la Biblia. Juan 1:12 dice: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Hable con Dios en oración y exprésele su deseo de recibir a Cristo. Dios oirá su clamor y llegará a ser salvo. Muy bien. Asumamos que ya ha tomado esta decisión, bien sea este momento o anteriormente. Usted dice que no logra concentrarse en lo que lee en la Biblia, y por tanto no entiende lo que está leyendo, porque su mente está ocupada con las mujeres. Siendo este el caso, no es de sorprenderse que se sienta confundido, desanimado, sin deseos de orar o leer la Biblia. ¿Qué hacer en esta situación? La solución a su problema aparece en Filipenses 4:8. La Biblia dice: Por lo demás,  hermanos,  todo lo que es verdadero,  todo lo honesto,  todo lo justo,  todo lo puro,  todo lo amable,  todo lo que es de buen nombre;  si hay virtud alguna,  si algo digno de alabanza,  en esto pensad.

Este es el texto lema para mantener bajo control nuestros pensamientos. Algo muy útil que Usted debe saber es que la Biblia enseña que los creyentes tenemos la capacidad de controlar lo que pensamos. No tiene sentido adoptar una actitud fatalista al afirmar que no podemos evitar el pensar en cosas que no son loables. El hecho real es que Usted o yo, o en general cualquier creyente, tenemos la capacidad de decidir sobre aquello que va a ocupar nuestra mente, es decir, nuestros pensamientos. El secreto consiste en un acto voluntario de pensar en cosas loables. Un mal pensamiento se saca de la mente cuando entra un buen pensamiento. Una persona no puede abrigar malos pensamientos y pensamientos sobre el Señor Jesús, al mismo tiempo. En la práctica esto funciona de la siguiente manera: Si un mal pensamiento surge en mi mente, lo debo desechar inmediatamente por medio de pensar en la Persona y Obra del Señor Jesucristo. No se necesita de mucha indagación para saber que el versículo de Filipenses 4:8 habla del carácter de la persona del Señor Jesucristo. En Él encontramos todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, todo lo que es virtuoso, todo lo que es digno de alabanza. Veamos de qué se trata cada una de estas cualidades. Lo verdadero es lo que se encuentra en Dios, en su Hijo el Señor Jesucristo, en el Espíritu Santo y en las Escrituras. Lo honesto significa lo que es digno de respeto. Los creyentes debemos pensar en lo que sea digno de admiración y adoración, es decir en lo sagrado y no en lo profano. Lo justo se refiere a lo que es correcto. El creyente debe pensar en armonía con los estándares divinos de la santidad. Lo puro es todo lo moralmente limpio y sin mancha. Lo amable se refiere a aquello que es agradable. Lo que es de buen nombre es aquello que es considerado como bueno en el mundo, tal como la cortesía, la amabilidad, el respeto a otros. En general, el creyente debe ocupar su mente en pensar en todo aquello que tenga alguna virtud o excelencia moral y en todo aquello que sea digno de alabanza o algo recomendable. Así que, amable oyente, Usted necesita organizar su vida de manera que dedique al menos unos treinta minutos cada día, a leer una pequeña porción de las Escrituras. Trate de ir ordenadamente por alguno de los libros de la Biblia, tal vez el Evangelio de Juan. Tome unos pocos versículos y léalos en voz alta, pausadamente, varias veces, tratando de entender lo que ha leído. Una vez que ha entendido lo que ha leído, escriba un corto resumen en un papel. Luego medite en lo que acaba de escribir. De esta manera, en su mente se irán almacenando los pensamientos de Dios, y poco a poco irán desapareciendo los malos pensamientos. Luego de meditar en esa corta porción de las Escrituras, le sugiero que tome unos minutos para hablar con Dios en oración acerca de lo que ha guardado en su mente en cuanto a las Escrituras. Este ejercicio espiritual diario, tiene la virtud de llenar su mente de la palabra de Dios y es un gran antídoto para alejar al pecado en general de su vida. Note lo que dice Salmo 119:9-11. ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.

Si es fiel adoptando esta práctica, podrá mirar con claridad lo que Dios quiere para su vida, experimentará el gozo de ser un hijo de Dios, y dentro de Usted comenzará a surgir un deseo profundo por conocer más de la palabra de Dios. Cuando eso pase, podrá vivir en la práctica lo que dice Dios en Isaías 26:3 donde dice: Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera;  porque en ti ha confiado.

A través del correo electrónico se ha comunicado con nosotros un amigo oyente para hacernos la siguiente consulta: ¿Puede una persona que no es salva, sentir la presencia del Espíritu de Dios y recibir bendiciones sólo con asistir a una iglesia y compartir con cristianos en las reuniones y fuera de ellas? ¿Como puede estar realmente segura una persona de su salvación?

Una persona incrédula no tiene el Espíritu Santo en su vida. Hablando a los creyentes, Pablo les dice lo que aparece en Romanos 8:9: Mas vosotros no vivís según la carne,  sino según el Espíritu,  si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros.  Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,  no es de él.

Un incrédulo por tanto no tiene el Espíritu Santo en su vida. Siendo así, el incrédulo no puede ver el fruto del Espíritu Santo en su vida. A propósito he evitado usar la palabra “sentir” porque en la vida cristiana las cosas se aceptan o se rechazan por la fe, no por los sentimientos. Un creyente puede no sentirse salvo, pero si ha depositado su fe en la persona y obra del Señor Jesucristo, es salvo, porque eso es lo que dice la palabra de Dios, a pesar que no se sienta salvo. Por otro lado, todo incrédulo recibe bendiciones de Dios, por lo que los teólogos llaman la gracia común. Según Mateo 5:45, el Señor Jesús dijo que Dios hace salir el sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Esta gracia común sin embargo, no significa que los que la reciben son automáticamente salvos. Hace falta que el incrédulo reciba a Cristo como Salvador para que la gracia salvífica de Cristo se derrame sobre el incrédulo y llegue a ser salvo. Cuando un incrédulo entra a un templo y recibe bendiciones de Dios, está recibiendo los beneficios de la gracia común, pero eso no le hace salvo. Necesita recibir a Cristo como Salvador para ser salvo. El creyente puede estar seguro de su salvación cuando conoce y sabe lo que dice la palabra de Dios sobre la salvación. Cuando por ejemplo, toma para sí lo que dicen textos como Juan 3:36 donde dice: El que cree en el Hijo tiene vida eterna;  pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida,  sino que la ira de Dios está sobre él.

Creer en Cristo, lo cual es equivalente a recibirlo como Salvador, resulta en tener vida eterna. Esto es la palabra de Dios y si lo acepto sin reservas, puedo disfrutar de estar seguro de mi salvación.

 

ENVIDIA DE LAS BODAS AJENAS

25 feb 2016

ENVIDIA DE LAS BODAS AJENAS

por Carlos Rey

 

a1En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Hace cinco años que tengo una relación de noviazgo. Tenemos dificultades económicas para casarnos. No puedo evitar tener envidia, desesperación y tristeza en mi corazón cada vez que alguien conocido anuncia su matrimonio. Yo sólo trato de disimular lo que siento y de asistir [a la boda] aunque me sienta mal. No sé cómo sacar la envidia de mi corazón y alegrarme con los que están alegres. No puedo sentirme feliz al ver que otros han obtenido esa bendición antes que yo, y que no sé cuánto tiempo más tendré que esperar.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Nos alegramos de que reconozca que la envidia le hace daño. Al pensar vez tras vez en lo que usted tiene y que compara con lo que tienen los demás, se está condenando a la infelicidad. Los adultos que tienen madurez emocional aceptan el hecho de que la vida no es justa, nunca ha sido justa, y jamás será justa, y luego determinan sacarle el mayor provecho posible a lo que tienen. En cambio, los que se comparan con otros en cualquier esfera de la vida, convencidos de que debiera haber equidad o justicia de alguna manera, se decepcionan constantemente. Luego se enojan y se irritan, lo cual los aísla de sus amigos y de su familia, y eso los hace más infelices….

»Las bodas provocan la envidia de muchas mujeres en todo el mundo. Ven bodas hermosas por televisión y en las películas y cine, y terminan por convencerse de que el espléndido evento y el costoso vestido de novia son indispensables para casarse. Y ven cómo ciertas familias tratan de demostrar que tienen dinero y prestigio social al invitar a todos sus conocidos a una suntuosa cena después de la ceremonia. Y sin embargo los buenos matrimonios no dependen de nada de eso, como lo confirman tantos divorcios que se dan a los pocos años de las bodas.

»Cuando nuestra hija se casó hace algunos años, no teníamos el dinero para que ella y su prometido tuvieran una boda costosa…. Ellos decidieron casarse en un parque, y luego que unos cuantos familiares y amigos fueran a una casa para una pequeña fiesta…. Estuvimos orgullosos de ellos porque decidieron no desperdiciar una buena cantidad de dinero en una gran fiesta que sólo duraría unas cuantas horas.

»El escritor del libro a los Hebreos enseñó: “Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: ‘Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.’”1En esas palabras encontramos el remedio para la envidia: estar satisfechos con lo que tenemos y depender de la ayuda de Dios para lo que de veras necesitamos. Pídale a Dios que la perdone por la envidia que tiene en el corazón y que le ayude a confiar en Él para el futuro.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso

378.http://audio.conciencia.net/2016/2016feb25.mp3