LA LEY DE LA SIEMBRA Y LA COSECHA

LA LEY DE LA SIEMBRA Y LA COSECHA

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-25
a1Alégrate, joven, en tu juventud, y disfruta en tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda donde tu corazón y  tus ojos te quieran llevar; pero debes saber, que sobre todas las cosas que decidas te juzgará Dios. (Porque podemos escoger nuestras decisiones pero no podemos escoger las consecuencias de ellas). Cuando  se oscurezca  la luz de tus ojos… cuando tu sistema de defensa tiemble de miedo,  cuando te cierren puertas y ventanas de oportunidades porque ya no sirves ni para moler granos, cuando por más que madrugues solo verás abatimiento, ; cuando también temerás de lo que es alto, y tendrás terrores en el camino; cuando todo se te hará una carga, y hasta perderás el apetito; cuando recuerdes que el hombre va a su morada eterna, y comiencen los lamentos por las calles por tu partida, antes que tu espalda se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, antes que llegues al punto de que todo intento se esfume no más en sus comienzos, antes que vuelvas  a la tierra, como eras, y tu espíritu vuelva a Dios que te lo dio, acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud.

Pues si no vendrán esos días malos, y llegarán los años de los cuales digas: “No encuentro en ellos satisfacción”, y acabes diciendo: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad.”

Esta es una sencilla adaptación del comentario de Salomón en su libro de Eclesiastés y presenta a un joven que no quiso esperar y tomó sus decisiones sin pensar en el futuro.

Pocos de nosotros poseemos la capacidad de adelantarnos a las consecuencias de esta forma de encarar la vida, pero en esta advertencia encontramos uno de los tesoros más preciados. Debes saber que lo que estás viviendo hoy no es otra cosa que las consecuencias de tus decisiones tomadas ayer, (para bien o para mal). De la misma manera las cosas que voluntariamente estás hoy decidiendo será lo que marque tu futuro en lo laboral, familiar, personal, Etc. Sí, hoy te estás forjando tu mañana. Es serio, es importante, es peligroso, ¡es vital!

PENSAMIENTO DEL DÍA

Señor, enséñame a vivir el hoy de tal manera que mañana no tengaque reprocharme el ayer.

VALLE DE LA CALAMIDAD PERSONAL

VALLE DE LA CALAMIDAD PERSONAL

PROGRAMA NO. 2016-02-24

a1Saludos cordiales amable oyente. Es motivo de gran gozo compartir este tiempo de estudio bíblico con usted. Gracias por su sintonía. Estamos estudiando acerca de cómo salir de los valles profundos por los cuales se encaminan a veces nuestros pasos en la vida. Ya hemos hablado acerca del valle de la duda el valle de la depresión. Estamos ahora hablando acerca del valle de la calamidad. La calamidad puede ser económica, como fue el caso de aquella pobre viuda que debía pagar una deuda muy grande y sus acreedores le presionaban amenazándola con llevarse a los hijos en calidad de esclavos si no pagaba a tiempo. En nuestro estudio bíblico pasado vimos como Dios intervino por medio de Eliseo para que esta viuda tenga más de lo que necesitaba y pueda no sólo cumplir con su compromiso de cancelar sus deudas sino también de iniciar su propio negocio de compra venta de aceite. En esta ocasión trataremos sobre una persona que cayó en el valle de la calamidad personal.

Las calamidades, amable oyente, pueden ser de diversa índole. Ya hemos visto que pueden ser económicas, pero también pueden ser personales, en el sentido que ponen en peligro la vida del que las sufre. La Biblia presenta una gran cantidad de personas que sufrieron calamidades personales y salieron muy bien libradas de ellas. A manera de estudio de un caso, tomemos al apóstol Pablo. Observemos en primer lugar, la severidad de sus calamidades personales y en segundo lugar la solución para sus calamidades personales. En cuanto a la severidad de sus calamidades personales, tenemos dos pasajes bíblicos, ambos en la segunda epístola a los Corintios. El primero en el capítulo 4, versículos 8 y 9 donde dice: que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;
2Co 4:9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;
Bueno, la vida de Pablo no fue un lecho de rosas que digamos. Según este pasaje, Pablo fue conducido innumerables veces al profundo valle de la calamidad personal. En ese valle, Pablo se vio en tribulación, en apuros, en persecución y bajo constante ataque enemigo. Un poco más adelante en 2 Corintios 4:12 Pablo dijo lo siguiente: De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.

Con esto, Pablo está señalando que todas estas calamidades personales ponían en serio riesgo su propia vida. La muerte andaba rondando cerca de Pablo constantemente. Sin embargo, según su propio testimonio, Pablo nunca se dejó dominar de su calamidad personal, porque el texto dice que aunque estaba en tribulación, no llegó a angustiarse, aunque estaba en apuros, no llegó a desesperarse, aunque estaba bajo persecución, no llegó a sentirse abandonado, aunque estaba derribado, no llegó a sentirse destruido. La gran pregunta es ¿Cómo lo logró? Esperemos un momento por al respuesta. Por lo pronto vemos la severidad de la calamidad personal en la vida del Apóstol. El segundo pasaje se encuentra en 2 Corintios 11:23-27 donde Pablo registra su experiencia. La Biblia dice: ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces.

2Co 11:24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.

2Co 11:25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;
2Co 11:26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;
2Co 11:27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;
Bueno, con lo que a usted le está pasando, quizá pensó que es el capeón en cuanto a sufrir calamidades personales. Pero al escuchar el testimonio de Pablo, estoy seguro que habrá llegado a la conclusión no ha padecido ni una mínima fracción de lo que padeció Pablo. Dice que por cinco veces recibió de los judíos 39 azotes, uno menos que cuarenta, lo cual era lo máximo que permitía la ley de Moisés. Para no quebrantar la ley de Moisés por posibles equivocaciones en la cuenta de los azotes, los judíos siempre se detenían en el azote número 39. Esto era de poco consuelo para el azotado ciertamente. El Nuevo Testamento no registra detalles de esto, pero eso fue lo que pasó con Pablo. También dice que por tres ocasiones fue azotado con varas. Una de esas ocasiones fue cuando estuvo en Filipos antes de ser arrojado a la cárcel, de dónde fue sacado milagrosamente por el Señor. Pero ¿y las otras dos veces? Nadie sabe dónde fue ni cómo fue. Dice además que fue apedreado, De esto sí nos habla el Nuevo Testamento en el libro de Hechos. Ocurrió en Listra. Después de ser apedreado, Pablo fue sacado de la ciudad pensando que estaba muerto, pero rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad. También afirma que por tres veces había sufrido naufragio. El Nuevo Testamento se refiere a un naufragio en el cual Pablo estaba presente, pero este naufragio ocurrió en su viaje a Roma, unos tres años después que Pablo escribiera esto que hemos leído en 2 Corintios. De modo que no se sabe cómo ni dónde Pablo sufrió la espeluznante experiencia de estar en tres naufragios. Así por el estilo, amable oyente, usted estará de acuerdo conmigo en cuanto a que Pablo fue un campeón de sufrir calamidad personal, superado únicamente por Cristo Jesús, porque verdaderamente nadie ha padecido tanto como nuestro amado Salvador. Eso explica por qué Pablo estaba en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez. Aun una noche y un día, estuvo como náufrago en alta mar. Pero ni aun eso doblegó su espíritu. La única explicación posible es la directa intervención de Dios.

Hemos considerado la severidad de la calamidad personal en Pablo. Sin embardo, Pablo siguió firme.

¿Cómo lo hizo? Consideremos pues, la solución a la calamidad personal en Pablo. La clave radica en que Pablo tenía un elevado concepto de la grandeza de Dios. Pablo sabía que todo eso que estaba pasando, no era porque Dios le había abandonado o porque Dios le estaba castigando, o porque Dios se deleitaba en el sufrimiento que estaba soportando. Pablo sabía que esas situaciones que vivió eran los vientos contrarios que podían elevarle cual águila a las alturas de una relación más íntima y pura con Cristo Jesús. Se dice que cuando un águila quiere retozar en el vuelo, busca una corriente aire y extendiendo sus alas se deja llevar plácidamente por la corriente de aire. Pero cuando el águila está en peligro y trata de escapar por su vida, busca una corriente de aire y vuela en contra de ella. De esa manera, la corriente de aire contraria a la dirección de vuelo tiene el efecto de elevar al águila tan alto como sea posible para escapar del peligro. Así deben ser vistas las calamidades personales amable oyente. Son el viento contrario que cuando lo sabemos aprovechar nos remontarán a las alturas insospechadas de íntima y dulce comunión con el Señor. Los árboles más fuertes no son aquellos que crecen en la quieta hondonada de los valles. Los árboles más fuertes son los que crecen en la escarpada montaña, donde el viento, la lluvia, la nieve azotan con feroz fuerza. Las calamidades personales eran consideradaza por Pablo como la inclemencia del tiempo que hacía más fuerte el árbol de su vida. Yo no sé si alguna vez ha visto un instrumento musical eólico. Son esos aparatos que emiten música cuando sopla viento. Cuando el viento es suave o inexistente, el instrumento musical eólico permanece mudo, quieto. Pero cuando sopla el viento con toda su fuerza, del instrumento eólico brota la encantadoras melodía que deleita el oído.

Pablo sabía que sus calamidades personales eran el viento que hacía brotar música hermosa de su vida y eso le ayudó a mantenerse firme en el valle de la calamidad. Puede ser que usted amable oyente, este momento esté en el valle de la calamidad personal. No se desespere, no se sienta derrotado. Mire a su calamidad como la ráfaga de viento que va a producir acogedora música en su vida. Música que traerá gloria al nombre de Dios. Sólo así podrá como Pablo soportar sus aflicciones y eventualmente Dios mismo le sacará del valle de la calamidad personal.

LA GRAN OMISIÓN

LA GRAN OMISIÓN

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-24
a1Es triste reconocerlo pero hoy en día se han tergiversado sutilmente los puntos esenciales que conforman el verdadero mensaje de Dios al hombre.  La Gran comisión del Señor Jesucristo se ha transformado en una Gran omisión, pues omite el espíritu real que gobernó la mente del Señor resucitado. “Id y predicad”, fue el desafío, nosotros lo hemos invertido: “Vengan y escuchen”, les decimos a las personas. Así no funciona. Pero algo aún más dramático ha ocurrido, porque aunque alguno sí van y predican, su prédica está carente también de la verdad. Así que están las dos clases, los que tienen el mensaje sano pero no van, y los que van pero con mensaje enfermo. Por las montañas de Judea resonaba claramente el discurso de Juan el Bautista que fue recogido por Jesús y esparcido por doce hombres sencillo: “Arrepentíos y convertíos”. Era un llamado a la entrega, a la renuncia, A LA MUERTE DEL YO para obtener la vida, la verdadera vida. Fue el llamado a la samaritana a entregar su cántaro vacío. A Nicodemo de abandonar prejuicios, a Saulo de rendirse a Su voluntad.

Hoy no es así. Hoy se invita a las personas a recibir la bendición de Dios. ¡Ven y obtiene tu milagro!!! Siembra la semilla de la fe y obtendrás cien veces más… ¿Qué pasó? El antiguo enemigo, la misma trampa, los mismos resultados. Si Satanás no logró silenciar a los mensajeros entonces se dedicó a pervertir el mensaje, a él le da lo mismo. El Reino de Dios no avanzará con mensajes sanos pero con mensajeros mudos así como tampoco avanzará con mensajeros que pregonan a viva voz un mensaje enfermo. Pero hay, como en todas las épocas, un remanente de hombres y mujeres fieles que salen a sembrar la buena semilla. No te dejes engañar. La verdadera vida de Dios comienza en una cruz, tu cruz, tu muerte, tu entrega; el
resto viene por añadidura.

PENSAMIENTO DEL DÍA

Si Satanás no logró silenciar a los mensajeros entonces se dedicó a pervertir el mensaje, a él le da lo mismo.

AUN EN LA BASURA NACE EL AMOR

24 feb 2016

AUN EN LA BASURA NACE EL AMOR

por el Hermano Pablo

 

a1Eran dos montones de basura. Dos montones de sufrimiento. Dos montones de fracaso. Dos montones de abandono. Él se llamaba Juan Bojorque, y tenía sesenta y un años de edad. Ella, Sandy Estrada, y tenía cincuenta y uno. Ambos vivían en los basureros de una de las capitales del mundo.

Desocupados los dos, marginados los dos, sin recursos los dos, se juntaron para calentarse una noche de frío, y allí nació el amor; porque el amor puede nacer en cualquier parte, incluso en un basurero. Unos meses después, el clérigo Lorenzo Martín los unió en matrimonio. «El amor es como un lirio —expresó el sacerdote—. Puede nacer aun en el fango.»

Caso interesante. Dos personas, arrojadas a los basureros por los fracasos de la vida, sin dinero, sin empleo, sin esperanza, se conocen una noche de intenso frío. Con sólo mirarse a los ojos ya saben que, para siempre, serán el uno para el otro. Y al fin se casan, delante de Dios y de la ley. Seguirán, quizá, sufriendo las desventuras de la vida, pero como marido y mujer.

El amor no siempre nace en lujosos salones, bailando valses vieneses y bebiendo champaña francesa. Es interesante que el proverbista Salomón ya había previsto el hecho de que la pobreza no es obstáculo para amarse. He aquí sus palabras: «Más vale comer verduras sazonadas con amor que un festín de carne sazonada con odio» (Proverbios 15:17).

Juan Bojorque y Sandy Estrada tal vez siguieran comiendo las legumbres marchitas que encontraran en los desperdicios de los restaurantes, pero se amaban, y por eso les sabría como faisán al horno.

El amor es la esencia de la vida. Desgraciadamente el amor bueno e inmutable ha perdido su lugar en una sociedad donde la lascivia y la lujuria predominan. Pero no ha perdido, ni puede nunca perder, su refulgencia y su gloria, precisamente por su carácter íntegro, puro y santo.

Amor así no viene por sí solo. Hay que cultivarlo y hay que sustentarlo. Pero ese es el amor que une profundamente al hombre y a la mujer, que dignifica el matrimonio y que honra a Dios. Es también el amor que sobrelleva la enfermedad, que soporta la pobreza y que sobrevive toda tempestad.

A todo esposo y a toda esposa les conviene vivir esa clase de amor. Dios quiere que el amor de toda pareja sea así, y Él desea, intensamente, dárselo a cada una. Él hará que su matrimonio sea uno de armonía y permanencia, y transformará su unión en remanso de paz. Pero los dos cónyuges, juntos, tienen que desearlo y pedirlo. Más vale que lo hagan hoy mismo.

¿Ha caído alguna vez en el valle de la calamidad económica, o la calamidad personal, o la calamidad espiritual? ¿Cómo se ha sentido? ¿Le gustaría salir de allí?

CONSULTORIO BÍBLICO

PROGRAMA NO. 2016-02-23
David Logacho
Saludos cordiales amable oyente. Gracias por su sintonía a este programa. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Esta serie de estudios bíblicos tiene que ver con las vicisitudes de la vida. A estas vicisitudes de la vida las hemos llamado valles. En lo que va de esta serie, ya hemos hablado sobre el valle de la duda y el valle de la depresión. En esta ocasión trataremos acerca del valle de la calamidad. ¿Ha caído alguna vez en el valle de la calamidad económica, o la calamidad personal, o la calamidad espiritual? ¿Cómo se ha sentido? ¿Le gustaría salir de allí? Pues, entonces siga en nuestra sintonía.
¿Ha sufrido alguna vez el embate de alguna calamidad? A lo mejor en el área económica cuando el dinero se acaba antes que se acabe el mes, o cuando un banco amenaza con embargar sus bienes por falta de cumplimiento en el pago de alguna deuda. O a lo mejor en lo personal, cuando ha sufrido un accidente o cuando le ha atacado alguna enfermedad perniciosa, o cuando la fuerza de la naturaleza ha arremetido con furia en forma de terremoto o inundación o tornado. O a lo mejor en el área espiritual, cuando todo lo que ha creído se ha venido abajo y de pronto se encuentra sin saber en qué creer. Si ha sufrido alguna de estas calamidades, quiero decirle que no está solo. Existen muchos que también han sufrido calamidades así y probablemente en mayor grado que lo que usted ha padecido o está padeciendo. En todo caso, para toda persona que ha caído en el valle de la calamidad, existe una esperanza firme en las páginas de la palabra de Dios. En esta ocasión, estudiaremos el caso de una mujer que sufrió el impacto de la calamidad económica, pero supo reponerse de ello. Vemos como ocurrió. La historia se encuentra en el libro de 2 Reyes, capítulo 4, versículos 1 a 7. Consideremos en primer lugar la naturaleza de la calamidad. 2 Reyes 4:1 dice: Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.Aquí lo tenemos. Se trata de una mujer, no sabemos su edad, que era esposa de un profeta de Israel. Del profeta sabemos que era un hombre que vivía en estrechez económica, al punto que tuvo que endeudarse para atender las necesidades básicas de él y su familia. Por alguna razón que la Biblia no revela, este profeta murió. Esto fue un peldaño más en la inexorable caída de la viuda al valle de la calamidad económica. La viuda tenía que afrontar no sólo las necesidades actuales de la familia, sino también tuvo que asumir las deudas de su difunto esposo. Para complicar aun más las cosas, el acreedor no era una persona comprensiva ni compasiva, sino totalmente intratable e intransigente. Para este acreedor, la situación era simple. O me paga lo que me debe o me llevo a sus dos hijos en calidad de esclavos. La pobre viuda no sabía qué hacer. La calamidad económica se había ensañado contra ella. En esas difíciles condiciones, la infortunada viuda recurrió al gran profeta Eliseo, quien tenía en gran estima al difunto profeta, porque en vida, esta profeta, era temeroso de Jehová. En el clamor de la viuda se nota la profunda angustia de su alma afligida. Inmediatamente Eliseo entra en acción. Eliseo sugiere la manera como contrarrestar la calamidad económica. Veamos lo que sucedió. 2 Reyes 4:2-4 dice: Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite,

2 Ryes 4:3 El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.
Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.

Hay tanto para aprender de aquí. Eliseo atiende el pedido de la viuda. Pregunta a la viuda: ¿Qué te haré yo? Casi puedo ver el signo de interrogación en el rostro de la pobre viuda. Lo único que ella sabía es que necesitaba dinero inmediatamente para pagar las deudas y librar a sus hijos de la esclavitud, pero no tenía la más mínima idea de cómo conseguir ese dinero. Ante esto, Eliseo dice a la viuda: Declárame qué tienes en casa. La viuda no puede ocultar la triste realidad de su calamidad económica. Todo lo que tenía, quizá lo vendió para obtener dinero para pagar la deuda. Sólo le quedaba una vasija con aceite. Con esta información Eliseo instruye a la viuda a ir y pedir prestado a todos sus vecinos la mayor cantidad de vasijas vacías que pueda. Luego, tenía que encerrase en su casa con sus hijos y comenzar a echar el aceite de la vasija que ella tenía, en las vasijas vacías que había conseguido. Al hacerlo se iba a operar un milagro. De esa sola vasija de aceite que la viuda tenía iba a salir tanto aceite como para llenar todas las vasijas vacías. Detengámonos aquí para considerar algunas cosas importantes. Notamos que Eliseo preguntó a la viuda qué es lo que tenía en casa y la viuda respondió: Una vasija de aceite. Esto nos muestra que Dios quiere que usemos lo que tenemos a la mano para salir de la calamidad económica que enfrentamos. A veces decimos: Ah… si tan solo tuviera tal o cual cantidad de dinero, podría salir de mi triste situación económica. O, ah… si estuviera en tal o cual lugar, podría salir de mi triste situación económica. Pero con la viuda no aconteció así. Ella tenía sólo una vasija de aceite y de aquí Dios hizo el milagro. Usted también amable oyente, debe tener su propia vasija de aceite en su casa. No sé lo que será. Quizá alguna habilidad manual para hacer algo, o un lote de terreno, o una máquina de coser, o alguna herramienta para trabajar. Pues, si quiere salir de su atolladero económico, comience a usar lo que tenga más a la mano en plena dependencia del Señor. El Señor hará también prosperar esa actividad para permitir que salga de su calamidad económica. No sea como un amigo mío, quien se quedó sin trabajo, y por años se pasó de vago en su casa, aduciendo que si no encontraba un trabajo como el que había tenido antes, no iba a trabajar en nada. Claro, en cuestión de meses su economía se vino al suelo. Gracias a Dios que después entendió que él también tenía su propia vasija de aceite a la mano, para partiendo de allí producir lo necesario para él y su familia. También notamos que Eliseo dio instrucciones para que el milagro se realice a puerta cerrada. Eliseo no quería correr el riesgo que la gloria por el milagro sea para él o para la viuda y sus hijos. La gloria debe ser solamente para Dios y la ausencia de espectadores ávidos de ver lo sobrenatural garantizaba eso. ¿Qué aconteció después? Leamos lo que dice 2 Reyes 4:5-7. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite.

2 Reyes 4:6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.

2 Reyes 4:7 Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.

Fascinante final, amable oyente. Bien por la viuda. No preguntó detalles a Eliseo, no dudó en ningún momento. Sólo obedeció la palabra. Dios le premió con la realización del milagro. Allí encerrada con sus hijos, comenzó la operación multiplicación. Tomó su vasija con aceite y vertió el aceite en otra vasija totalmente vacía. Esta vasija se llenó. Pidió otra vasija e hizo lo mismo. Esta también se llenó. Así sucesivamente hasta que se terminaron todas las vasijas vacías. Uno de sus hijos informó que ya no quedaban más vasijas. Solamente allí cesó de fluir aceite de la vasija de la viuda. Qué maravilloso portento. Dios honró la sencilla fe de esta viuda y sus hijos. La viuda contó todo a Eliseo y pidió instrucciones. Eliseo dijo: Vende el aceite y con una parte de la venta, paga a tus acreedores y con la otra parte vive tú y tus hijos. La mujer dejó atrás el valle de la calamidad económica. Si eso pasó con esta viuda, amable oyente, también puede pasar con usted. Pero para eso necesita estar en dependencia de Dios por medio de su palabra y la oración, así como la viuda estaba en dependencia de Eliseo. Usted también necesita tener fe en Dios, una fe tan sencilla que simplemente hace lo que Dios pide sin preguntar ni qué ni por qué. Y Dios hará el milagro para que salga de su calamidad económica. No pierda la esperanza. Confíe en Dios y él lo hará.

LA EXPRESIÓN MÁXIMA DEL AMOR

LA EXPRESIÓN MÁXIMA DEL AMOR

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-23
a1Dios es amor y su Palabra, la Biblia, habla mucho de Dios, por lo tanto abunda en pasajes que definen esta gracia tan mal interpretada en nuestros días. El apóstol Pablo, exhortando a los esposos, les recuerda que deben amar a sus esposas así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Este corto pero profundo pasaje sagrado corre el velo del verdadero sentido del amor que Dios tiene en mente cuando se relaciona con sus criaturas, y aunque parezca una utopía, nos exige acercarnos lo más posible a esta meta al momento de amar a alguien.

Al amar debes entregarte a ti mismo por el otro, aunque duela, aunque signifique el sacrificio máximo, la renuncia total a tus derechos, una entrega incondicional. Hoy nos enojamos con nuestros cónyuges e hijos argumentando que tienen todo lo que necesitan y aun así dicen que no los amamos… “Qué más quieren”… Fíjate que el pasaje citado con anterioridad dice “y se entregó A SI MISMO”, no dice y le entregó bienes, lujos, viajes,  sino que debo entregarme yo mismo cuando decido amar a la manera de Jesús, a la manera de Dios. Colgado entre el cielo y la tierra el Nazareno gritó: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. ¿Haz llegado al punto de amar a alguien aunque ves que te está crucificando? ¿Cómo poder perdonar al traidor, al cobarde, al cruel y al injusto? ¿Cómo amar a aquel que debiendo haberme defendido me sentenció y se lavó las manos? “A lo suyo vino y los suyos no le recibieron”. “En casa de mis hermanos fui herido”. Pasajes como este y tantos más dejan ver a las claras que estamos a años luz de amar como Dios me pide.

Este desafío se torna una utopía cuando lo intentamos hacer en nuestras fuerzas, regulados por nuestras emociones y parados sobre una relación de “toma y dame”, más que sobre una relación de “mejor te doy”. Una relación comercial más que de pacto. Miremos a Jesús en su cruz, aprenderemos a amar y comenzaremos a ser amados. Haz la prueba.

PENSAMIENTO DEL DÍA

La expresión máxima del amor es amar a aquel que te está crucificando.

MUY APRISA

23 feb 2016

MUY APRISA

por el Hermano Pablo

 

a1La aguja del velocímetro fue subiendo y subiendo. Cien, ciento treinta, ciento sesenta. Y ciento sesenta kilómetros por hora es demasiada velocidad para un auto liviano en pavimento mojado. Con tanta velocidad, y con el pavimento resbaladizo, ocurrió lo que tenía que ocurrir.

Arnuldo Circone, de veinticuatro años de edad, amante de la velocidad, no logró entrar al puente del río, y salió volando. Cayó dentro del agua, hundiéndose con todo y auto a veinticinco metros de la orilla. No se mató, pero arruinó su auto. Lo curioso es lo que decía la placa personalizada de su vehículo: «Muy aprisa».

Hay muchos como este joven que llevan la vida muy aprisa, demasiado rápido. La verdad es que llevar la vida a toda velocidad es la característica de los tiempos actuales. Más de cincuenta años atrás, cuando el famoso cómico del cine Charlie Chaplin protagonizó en la película «Tiempos modernos», ya señalaba, con su manera incomparable, el peligro de estos tiempos.

Los días en que vivimos se caracterizan por demasiada rapidez en todas las cosas: demasiada mecanización, demasiado cientificismo, demasiada tecnología, demasiada indiferencia a todos los valores morales. No es extraño que ocurran accidentes a cada paso: accidentes en nuestras carreteras, y lo que es más lamentable, accidentes morales y espirituales en nuestra vida.

Niños y adolescentes caen víctimas de drogadicción. Niñas, sin saber ni qué les está ocurriendo, caen víctimas de embarazos. Y bebés nacen arruinados, cuando deberían apenas estar comenzando a florecer.

El niño se vuelve adolescente de la noche al día. El adolescente se convierte en adulto sin la experiencia necesaria para actuar con sensatez. Y el adulto llega a viejo antes de tiempo, por el mismo paso vertiginoso de la vida. Como que el aumento de la potencia de nuestros vehículos, en las calles y en el aire, ha contagiado al mundo con el frenesí de la velocidad.

¿Quién puede ponerle freno a este loco desbarajuste? Las leyes humanas no han podido hacerlo. La cultura tampoco lo ha logrado. Ni siquiera la religión ha podido cambiar este delirio que está matando a nuestra sociedad.

Sólo Jesucristo puede frenar las pasiones del alma, dominar la locura frenética, corregir lo deficiente, y ordenar lo desorbitado. Sólo Él regenera el alma humana a las mil maravillas. Sólo Él nos devuelve la justicia perdida. No sigamos nuestro camino solos. Coronemos a Cristo como Rey de nuestro ser, y Él pondrá en orden nuestra vida.

LA ENFERMEDAD QUE CONTAGIA

LA ENFERMEDAD QUE CONTAGIA

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-22
a1Mary Mallon vivía en Nueva York y trabajaba de cocinera para varias familias ricas. No fue hasta 1907, seis años después de su primer empleo, que los investigadores del Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York relacionaron sus cambios de empleo con la declaración de casos de tifus en las casas donde trabajó. Los periódicos destacaron en sus titulares que “María Tifus” era un depósito ambulante de la mortífera enfermedad. Fue puesta bajo supervisión y tratamiento durante 3 años. Prometió no trabajar más de cocinera y someterse a un chequeo médico cada tres meses. Poco después, Mary desapareció durante 5 años. En 1915 se detectaron casos de tifus en un hospital de Nueva York. Una investigación del personal reveló a “María Tifus” entre la lista de los empleados. Esta vez fue confinada a una institución donde permaneció hasta su muerte en 1938. Nadie sabe seguro cuántos casos de tifus y fallecimientos resultaron del contacto con “María Tifus”. Algunos creen que unos 200. Este caso grafica otra realidad más alarmante aún como lo es la realidad del pecado alojado dentro del mismo ser del corazón humano. Queramos reconocerlo o no, nuestra conducta dominada por los naturales instintos carnales, no solo nos perjudica sino que enferma a los que están a nuestro derredor.

Es así como el pecado, habiendo entrado al mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte (emblema y evidencia del pecado) pasó a todos los hombres, demostrando que todos pecaron (Romanos 5:12). La corrupción de nuestra sociedad posmoderna no es otra cosa que la evidencia más alarmante de que todos los hombres están infectados con el virus del pecado. Gracias a Dios el tifus fue erradicado hacia mediados de siglo y muchos fueron sanos aceptando el remedio. Lo triste es que hoy, millones de personas siguen sufriendo el flagelo del pecado y despreciando el remedio que Dios, en su buena voluntad, presentó ante el mundo: Su hijo Jesucristo y su sangre que nos limpia de  todo pecado (1 Juan 1:7). Permite que Él te limpie, acepta el regalo de su perdón. Serás salvo tú y tu casa, Hechos 16:31 promete la Biblia, cambiando tu vida y bendiciendo a los que te rodean.

PENSAMIENTO DEL DIA

La corrupción de nuestra sociedad no es otra cosa que la evidencia deque todos los hombres están infectados con el pecado.

 

JUNTOS EN ARMONÍA

JUNTOS EN ARMONÍA

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-21
a1Dios es creativo, y en su obra creadora usó y sigue usando la diversidad. Dentro de esa diversidad los seres humanos también experimentamos diferencias sustanciales. Diferencias de género (femenino y masculino), diferencia de caracteres, diferencias culturales, raciales, sociales, Etc. Esta realidad no debe alarmarnos, más bien alentarnos a la interacción enriquecedora. Se ha dicho que los opuestos se atraen, sin embargo con la misma frecuencia los opuestos se repelen. Las diferencias entre personas a menudo resultan en relaciones complementarias en las cuales las fortalezas de una persona compensan las debilidades de la otra. No obstante, en algunos casos, las diferencias sólo producen conflictos. Las relaciones matrimoniales con frecuencia constan de dos opuestos y esto da por resultado un excelente

trabajo en equipo o un terrible conflicto.

Tenemos en el grupo de hombres selectos de Jesús, conocido como: “Los Doce”, un excelente ejemplo de lo que queremos decir. Mateo y Simón el Zelote eran polos opuestos. Mateo era un judío que trabajaba para el gobierno romano como recaudador de impuestos, por otro lado Simón el Zelote era un fanático religioso. Este término se usaba a veces para designar a las personas con gran “celo” (de ahí Zelote o celoso en extremo) por la ley de Moisés y la tradición judía. También podía identificar a alguien que pertenecía al partido de los “Zelotes” que quería destronar al gobierno romano. Por lo tanto Simón debió haber estado fuertemente opuesto a la ocupación romana de Judea, mientras que Mateo era una parte integral de este gobierno. Está claro que estos dos hombres estaban en posiciones opuestas. Tanto Mateo como Simón conocieron a Jesús y se dieron cuenta de lo vacía e inútiles que eran sus ocupaciones. Ambos renunciaron a lo que habían sido para seguir a Cristo con fe y experimentar una nueva vida, una vida que se desarrolló de adentro hacia fuera. Así también nosotros en la medida que nos amiguemos con el Creador, disfrutaremos cada vez más de la amistad con sus criaturas.

PENSAMIENTO DEL DÍA

Las diferencias entre personas a menudo resultan en relaciones complementarias en las cuales las fortalezas de uno compensan las debilidades del otro.

http://labibliadice.org/unapausaentuvida/2016/02/21/juntos-en-armonia/

JALANDO DE LA CORREA

JALANDO DE LA CORREA

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-19
a1Mi perra Golden Retriever me acompaña varias veces en la semana cuando camino hacia el seminario a dar las clases. Correa en mano intento guiarla y enseñarle a que camine a mi lado. Y digo “intento” porque aún no lo he logrado, (en verdad creo que intentaré el resto de su vida). Mayormente de regreso a la casa vuelve cansada y no lucha tanto por ver quién marca el paso, pero cuando salimos rumbo al trabajo la cosa es muy diferente. Llega al extremo de ahogarse jalando  de la correa por adelantarse, por escoger su propia ruta y por acercarse a cuánta cosa le llame la atención. Obvio que la que se perjudica es ella, pues llega con su lengua afuera por luchar tanto con su dueño mientras dura la caminata. Con Dios nos sucede lo mismo. Él nos quiere “pasear” por la vida.  Sabe cómo andar, dónde ir y dónde no. Somos nosotros los que gastamos nuestras fuerzas luchando con Él, tirando de su mano, intentando marcar el ritmo y el curso de nuestras acciones. Nuestro agotamiento es síntoma de una vida desconectada de su mano. Casi pretendemos pasearlo a Él y que se sujete a nuestra correa para que vaya donde nosotros queremos. ¡Qué ingenuos! El hecho de que Dios, muchas veces, en su infinita paciencia acceda a nuestros caprichos e intenciones, no significa que Él sea nuestra mascota. Nosotros somos propiedad de Él y en dejarnos guiar tiernamente por su mano está el verdadero disfrute de la vida.

Por ese motivo andamos mayormente con  la lengua afuera y cansados, porque en vez de llevar Su yugo caminando como el buey nuevo al lado del más experimentado, lo queremos llevar nosotros solos. Es tan ridículo como remolcar un automóvil con un camión y pretender que el que guíe sea el automóvil. Aprovecharíamos más nuestras fuerzas y tiempo si  dejáramos de tirar de la mano de Dios y permitiéramos que Él nos lleve de la mano.

PENSAMIENTO DEL DÍA

El agotamiento es síntoma de una vida desconectada de la fuente de poder.