DIÁLOGOS, NO REZOS.

DIÁLOGOS, NO REZOS. 

Programa No. 2016-01-22
PABLO MARTINI
a1En algunas ocasiones te he hablado de dos palabras muy parecidas en su escritura y pronunciación pero muy diferentes en su significado, estas son “religión” y “relación”. Debemos entender que la religión es el esfuerzo del hombre, el evangelio es el esfuerzo de Dios. Siempre corremos el peligro que se apodere de nuestras vidas la religiosidad que tanto atrae a los seres humanos, ella nos ofrece una conciencia tranquila a cambio de unas prácticas que, en teoría, dejan contento a Dios. Pero la Biblia nos aclara que fuimos llamados a una relación intima y no a una religión fría. Así como no podemos cultivar una amistad o cualquier relación profunda con otra persona si la limitamos a unas cuantas prácticas acostumbradas, tampoco así como funciona con Dios. Las relaciones más profundas son producto del esfuerzo y el tiempo dedicado e invertido en dicha relación, donde no se pone en el corazón esa relación no perdura. Jesús fue muy cortante con los religiosos de su época. Él los denunció públicamente y los comparó con sepulcros blanqueados que, por afuera aparentaban vida, pero por adentro apestaban muerte.

Desde los anales de la historia humana el hombre siempre intentó llegar a Dios por medio de esfuerzos humanos. Quizás estés tú, ahora mismo, cansado de buscar la verdadera felicidad para tu vida, y posiblemente Dios permite que llegues a este punto de agotamiento para que de una buena vez dirijas tu mirada a Él, le digas que solo no puedes, descubras que el trayecto para acercarse a Dios ya lo cubrió Jesús al descender del cielo a la cruz y le invites a entrar en tu corazón y te prepares para comenzar una relación con el Autor de la vida. Dios busca el diálogo, no los rezos. Él se acuerda que somos polvo y por lo tanto débiles, nos entiende y se compadece de nuestras debilidades. Llegar a Dios por esfuerzos aunque sean religiosos es tan vano como pretender llegar a cruzar un río armando un puente de papel.

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Mi pregunta es la siguiente, las sugerencias a no endeudarse aplican solamente a préstamos de consumo o se incluyen también los préstamos de inversión.

CONSULTORIO BÍBLICO

Programa No. 2016-01-21
PABLO LOGACHO
a1Desde la ciudad de Ambato, en Ecuador nos ha escrito un amable oyente para hacernos la siguiente consulta: He escuchado con mucha atención los estudios bíblicos acerca de la mayordomía y dentro de ello, en manera especial, lo que tiene que ver con el endeudamiento. Mi pregunta es la siguiente, las sugerencias a no endeudarse aplican solamente a préstamos de consumo o se incluyen también los préstamos de inversión. Pregunto esto por cuanto hace algunos años, cuando yo tenía un buen trabajo y ganaba muy bien, hice un préstamo para comprar una propiedad que ni en ese momento, ni hasta ahora, me genera algún ingreso, pero espero que en el futuro sí lo hará. Sucede que hace poco me quedé sin trabajo y lo poco que gano realizando diversas actividades no me alcanza ni para cubrir mis gastos familiares, peor para continuar pagando la deuda. ¿Qué me sugieren que haga con este préstamo y con esa propiedad que adquirí con ese dinero?
DAVID LOGACHO
Gracias por su consulta amable oyente. El tema del endeudamiento debe mirarse bajo la perspectiva de lo que dice la Biblia al respecto. En primer lugar, endeudarse no necesariamente es pecado. La Biblia, por ejemplo, ordena que si se presta dinero no se debe imponer usura, esto es, no se debe cobrar un interés por encima de lo que ha sido establecido. Éxodo 22:25 dice: Cuando prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura.

Este mandato asume entonces que alguien prestó dinero y alguien recibió dinero en calidad de préstamo. El prestamista no debe aprovechar del deudor, cobrando un interés excesivo, la usura. Y por su lado, el deudor debe pagar la deuda en el tiempo establecido. Esto es lo que está inmerso en textos como Romanos 13:7-8 donde dice: Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

Así como peca el usurero, peca también el que debiendo pagar una deuda no paga. En segundo lugar, la Biblia enciende luces amarillas, luces de alerta, en cuando al endeudamiento. Aunque endeudarse no necesariamente es pecado, sin embargo es una condición que reviste muchos riesgos que son puntualizados por la Biblia. Permítame citar algunos textos en cuanto a esto. Por ejemplo, en Proverbios 22:7 dice que el que toma prestado se hace siervo del que presta. El rico se enseñorea de los pobres,

Y el que toma prestado es siervo del que presta.

Considere lo que dice Proverbios 17:18 El hombre falto de entendimiento presta fianzas,

Y sale por fiador en presencia de su amigo.

Salir por fiador ser refiere al que avala o garantiza a alguien en un préstamo. En algunos países se le conoce como el garante. Si el deudor falla en pagar, el que salió por fiador, o el garante, es quien debe asumir la deuda. Dios en Proverbios dice que el hombre que presta fianza o sale por fiador es falto de entendimiento. Se trata entonces de luces de advertencia en cuando a endeudarse. El endeudamiento debería verse como algo extremo, como algo que se debe evitar lo más posible. Por eso es que la Biblia exhorta a librarse lo antes posible de las deudas. Esto es a lo que apunta Proverbios 6:1-5 donde dice: Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo,

Si has empeñado tu palabra a un extraño,

Te has enlazado con las palabras de tu boca,

Y has quedado preso en los dichos de tus labios.

Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate,

Ya que has caído en la mano de tu prójimo;

Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.

No des sueño a tus ojos,

Ni a tus párpados adormecimiento;

Escápate como gacela de la mano del cazador,

Y como ave de la mano del que arma lazos.

En esencia, así es como ve la Biblia el endeudamiento. Seguramente Ud. ya ha notado que la Biblia no hace diferencia si se trata de un endeudamiento de consumo, es decir para cubrir el gasto corriente, o si se trata de un endeudamiento de inversión, es decir para comenzar un negocio, o para adquirir algún bien inmueble, como es el caso suyo, amable oyente. Justamente uno de los problemas con en endeudamiento es que se asume que las condiciones que prevalecen el momento que se adquiere la deuda van a ser las mismas condiciones mientras dure el tiempo que se debe pagar la deuda. Pero Dios nos advierte en cuanto a jactarnos del día de mañana. Santiago 4:13-17 dice: ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Seguramente Ud. no previó que las condiciones iban a cambiar tan drásticamente y por eso se endeudó para comprar ese bien raíz. Claro, cuando se hizo de esa deuda para comprar esa propiedad, tenía un buen trabajo, ganaba bien, y asumió que eso se iba a mantener al menos por el tiempo que tenía que pagar la deuda, pero el tiempo ha pasado y ha perdido el trabajo y ya no tiene los mismos ingresos que antes y lo que ahora gana no le alcanza ni para satisfacer sus necesidades familiares básicas, peor para pagar las cuotas mensuales de su deuda. ¿Qué hacer en su caso? Bueno, mi amigo, mi consejo es que ponga el asunto ante Dios en oración. Si no oró antes de endeudarse, al menos hágalo ahora que está en problemas por esa deuda. Mientras ora con mucho fervor y perseverancia, diseñe algunos escenarios para arreglar el problema. Podría haber varias alternativas. Una de ellas sería vender el bien y con el producto de la venta pagar la deuda. Si esa fuera la voluntad de Dios, estoy seguro que Dios proveerá de un comprador que acepte pagar al menos lo que Ud. pagó cuando compró esa propiedad. No sería muy sabio vender la propiedad en mucho menos que lo que Ud. compró, porque esto sería una mala mayordomía de lo que pertenece al Señor. Otra alternativa sería vender no todo sino una parte de la propiedad y con eso continuar pagando la parte con la que se quede. Otra alternativa sería iniciar alguna actividad que genere ingresos suficientes como para atender sus necesidades familiares básicas y además permita continuar pagando el préstamo. Todo dependerá de lo que sea la voluntad del Señor. Me gustaría sugerir que evite, de cualquier forma posible, endeudarse para pagar otra deuda. Si lo hace, lo único que va a lograr es empeorar su situación económica, porque ya no tendrá sólo una deuda sino dos con los consiguientes intereses de por medio. Nunca será sabio abrir un hueco para tapar otro. Cuidado con entrar a un círculo vicioso de endeudamiento agresivo. Aprenda del mal ejemplo de muchos países, los cuales por endeudarse agresivamente, tienen lo que se llama deuda externa, la cual más bien debería llamarse deuda eterna. También le aconsejo que mantenga una comunicación muy fluida con la persona o el banco o lo que sea, quien le prestó el dinero, para que esté bien informado de todo lo que está pasando con Usted en cuanto al pago de la deuda. No pretenda que la persona o la entidad prestamista se ha de imaginar que está teniendo problemas para hacer los pagos acordados. Acérquese a ellos, hable con ellos, póngase de acuerdo para refinanciar su deuda. Terminando ya, no permita que pase mucho tiempo en ese estado de morosidad. Un creyente moroso, es decir un creyente que no paga sus deudas a tiempo, es un mal ejemplo de creyente y esto afecta no sólo al creyente sino a Dios y a la iglesia. Que Dios le dé sabiduría para resolver esta situación.

PABLO LOGACHO
Antes de dar término a nuestra edición de hoy, quiero invitarle a visitar nuestro sitio en Internet y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA Una persona tiene un hijo de 18 años quien no es creyente. Hasta hace poco le acompañaba a los cultos de la iglesia, pero últimamente ya no quiere ir ¿Debe obligarle a que le acompañe? Nuestra dirección es: triple w.labibliadice.org en donde además puede conocer toda la literatura que tenemos a su libre disposición. Todos los que hacemos LA BIBLIA DICE… deseamos Que Dios le bendiga ricamente y será hasta nuestro próximo programa.
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CUIDADO CON LOS RUMORES.

CUIDADO CON LOS RUMORES. 

Programa No. 2016-01-21
PABLO MARTINI
a1Desde que el mundo es mundo, el hombre ha estado atento al rumor de voces. La mayoría de las veces el hombre solamente cree oír esas voces. En muchas otras, las oye realmente. Se dice que Adolfo Hitler, creía oír voces que lo llamaban a “redimir al mundo de sus angustias.” Estas voces lo llevaron a concluir que los judíos eran la causa de los problemas del mundo y decidió exterminarlos. Voces extrañas escuchadas por el Führer alemán lo llevaron a gasificar a seis millones de inocentes judíos en el más brutal, inmoral y nauseabundo holocausto humano. Él dijo: “Yo cumplo las órdenes que recibo de La Providencia. No hay poder, sobre la tierra capaz de conmover, ahora, al Imperio Alemán, ya que la Divina Providencia ha querido que yo cumpla, plenamente, la obra germánica… Si la voz me habla, entonces sé que el tiempo de actuar ha venido” De ahí el peligro de escuchar y dar crédito a voces extrañas.

De que hay voces extrañas que hablen y que su rumor se escuche no debe cabernos la menor duda. Jesucristo mismo habló de este fenómeno cuando afirmó: “al extraño no seguirán, sino que huirán de él porque no conocen la voz de los extraños.” (Juan 10:5) Ciertamente hay voces que proceden de fuentes extrañas. La escritura advierte la de los falsos profetas que vendrían al mundo hablando lisonjas para desviar al hombre de la verdad. Nuestra época se caracteriza por todo un elenco de voces y de rumores extraños y por hombres ingenuos que las escuchan y las siguen. El resultado de este extravío masivo es el caos religioso, la confusión moral, la bancarrota espiritual, la convulsión social y la debacle económico en que la humanidad se encuentra atascada. ¿Está tu oído sintonizado a la voz del auténtico Pastor? Entonces… ¡a seguirle! Es todo lo que Él pide, que le sigas. Porque… “El que me sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida.”
(Por Mariano González V.)

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¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?

ESTUDIO BÍBLICO

Programa No. 2016-01-20
DAVID LOGACHO
Es motivo de gran gozo esta nuevamente con usted amable oyente. Gracias por su sintonía. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Proseguimos con nuestro estudio de las metáforas de la iglesia de Cristo, según aparecen en el Nuevo Testamento. En esta ocasión vamos a estudiar una nueva metáfora de la iglesia de Cristo. Estoy seguro que esto va a ser muy edificante para su vida espiritual.
DAVID LOGACHO
a1En nuestro estudio bíblico pasado vimos que la iglesia de Cristo es la esposa de Cristo. En esta metáfora de la iglesia de Cristo sobresale el amor conyugal entre Cristo y su iglesia. Cristo ama a la iglesia y es fiel a ella y la iglesia responde amando a Cristo y siendo fiel a él. La fidelidad de la iglesia a Cristo se manifiesta en rechazar la amistad con el mundo, porque la Biblia dice en Santiago 4:4-5 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Jas 4:5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

Cuidado amable oyente con ser infieles a quien es fiel con nosotros. Nos horrorizamos cuando conocemos de casos en los cuales un esposo es infiel a su esposa y más todavía cuando una esposa es infiel a su esposo, pero, ¿Por qué no nos horrorizamos de igual manera cuando la iglesia de Cristo es infiel a Cristo, su esposo? ¿Por qué tomamos ligeramente la amistad con el mundo a pesar que sabemos que la amistad con el mundo es equivalente a ser infieles a Cristo? Que Dios nos libre de ser infieles a Cristo. Dejemos atrás la metáfora de la esposa de Cristo y consideremos una nueva metáfora. Se encuentra en 1 Timoteo 3:15. La Biblia dice: para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

Este versículo muestra con absoluta claridad la metáfora, amable oyente. Dice el texto leído que la iglesia de Cristo es la casa de Dios. Cuando este texto nos habla de casa, no se está refiriendo a una edificación. No tiene nada que ver con ladrillo y cemento. Casa significa parentela, familia, descendencia, simiente. Casa se usó en este sentido cuando por ejemplo Josué dijo las memorables palabra que aparecen en Josué 24:15. La Biblia dice: Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

Cuando Josué habló de su casa estaba refiriéndose a su familia, a su descendencia. De modo, que, amable oyente, la iglesia de Cristo es la parentela, la familia, la descendencia, la simiente de Dios. Esto es absolutamente grandioso. ¿Qué tal si la persona más famosa, más rica y más poderosa del mundo le adoptara como hijo, ¿Cómo se sentiría? Yo creo que se sentiría muy bien. Cuánto mejor deberíamos sentirnos los creyentes en Cristo Jesús por ser parte de la familia o de la descendencia de Dios. Y conste que nosotros no somos sólo adoptados como hijos de Dios sino que somos hijos verdaderos de Dios. Permítame este ejemplo para ilustrar la diferencia entre hijos adoptivos e hijos verdaderos. Yo podría adoptar un niño en mi familia. Podría darle mi apellido, podría compartir con él mi riqueza, podría hacerle mi heredero. Pero existe algo que no podría hacer aunque lo quisiera con toda el alma. De ninguna manera podría hacer que mi hijo adoptado se parezca físicamente a mí, porque él y yo tenemos diferente padre biológico. Pero con Dios no acontece igual. Dios nos ha hecho sus hijos y compartimos su misma esencia, su mismo carácter. Note lo que dice 1 Pedro 1:23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

No olvide nunca amable oyente, que si ha recibido a Cristo como su Salvador, tiene la simiente de Dios. Pero al pensar en la iglesia de Cristo como la casa de Dios, tenemos que pensar en que Dios es nuestro Padre. El maravilloso y popular pasaje bíblico de Juan 1:12-13 dice lo siguiente: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Joh 1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

El solo hecho de recibir a Cristo como Salvador ha resultado en la maravilla de que Dios es nuestro Padre. Tener un padre como él debe ser fuente de satisfacción sin límite. Él no es cualquier persona. La persona más importante de este mundo es como un gusano junto a él. Nuestros corazones deberían rebozar de felicidad al saber que tenemos un Padre como él. Pero también existe una responsabilidad amable oyente. Ser un hijo de Dios demanda un comportamiento acorde con esa categoría. Como hijos de Dios, debemos imitar a nuestro Padre en todo. Es decir que se espera que los hijos de Dios anden en los caminos de Dios. Hay algo que nunca deja de llamar poderosamente mi atención, y es ver casos de personas que dicen ser hijos de Dios, pero andan en mentiras, en robos, en envidias, en borracheras, en vicios de diversa índole. Esta conducta no es la conducta de Dios amable oyente. Mal puede un verdadero hijo de Dios andar en este tipo de vida. A la única conclusión que llego es que los que dicen ser hijos de Dios pero viven deshonrando a Dios seguramente no son verdaderos hijos de Dios. Una cosa es decir de labios para afuera: soy hijo de Dios, otra muy distinta es respaldar con la buena conducta que estamos imitando a nuestro Padre como verdaderos hijos de Dios. Bien dice la palabra de Dios: Por sus frutos los conoceréis. Otro aspecto interesante de la iglesia de Cristo como la casa de Dios es que todos los creyentes somos hermanos entre nosotros. Ser hermana o hermano de alguien en el plano espiritual es algo honroso. Entre hermanos en el plano material se supone que no debe haber peleas, rivalidades, envidias, divisiones. Esto es lo ideal, aunque usted y yo sabemos que a veces lo ideal dista mucho de lo real. Si eso es lo ideal entre hermanos en plano material, cuánto más en el plano espiritual. Entre los hermanos en Cristo no debería haber disputas ni rivalidad ni acepción de personas, ni divisiones, ni deslealtad. Esto es lo ideal, pero lamentablemente, aquí también, lo ideal dista mucho de lo real, porque con tristeza en el corazón vemos que entre hermanos en la fe nos comemos unos a otros por cosas sin importancia. En este sentido caemos en el juego del enemigo porque una táctica predilecta del enemigo es: Divide y vencerás. Evitemos amable oyente el juzgarnos unos a otros, el condenarnos unos a otros, el dividirnos entre nosotros, el hacer acepción de personas entre nosotros, el herirnos unos a otros. El cristianismo en la actualidad es como un ejército que usa sus mejores armas para atacar a sus propios compañeros. Mientras el enemigo está arreciando en su ataque a la iglesia de Cristo, la iglesia de Cristo gasta casi toda su energía no en repeler al enemigo sino en atacar al compañero. Otra característica importante de la casa de Dios es que en toda casa o familia debe existir disciplina. ¿Qué pensaría de un padre que descuida la disciplina en su hogar? Inadmisible, ¿verdad? Si es inadmisible para un padre terrenal, cuanto más inadmisible para el Padre celestial. Por eso en la casa de Dios que es la iglesia de Cristo debe existir disciplina. La Biblia es el manual de disciplina para el hijo de Dios. Cuando el hijo de Dios se somete a la palabra de Dios encontrará bendición de Dios, pero cuando el hijo de Dios se rebela contra la palabra de Dios encontrará la disciplina de Dios. Dios es severo al disciplinar a sus hijos. Dios inclusive es capaz de quitar la vida a alguno de sus hijos que le están deshonrando con su conducta. Por eso, observe con atención lo que dice la Biblia en Hebreos 12:5-8. La Biblia dice: y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:

Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,

Ni desmayes cuando eres reprendido por él;

Heb 12:6 Porque el Señor al que ama, disciplina,

Y azota a todo el que recibe por hijo.

Heb 12:7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

Heb 12:8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Toda casa necesita de disciplina para funcionar armónicamente, cuánto más la casa de Dios que es la iglesia de Cristo. En último término, la casa de Dios nos hace pensar también en la herencia. A los que somos parte de la casa de Dios nos espera una herencia que no puede ser cuantificada amable oyente. Eso lo podemos ver en 1 Pedro 1:3-4. La Biblia dice: Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,

1Pe 1:4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,

Así es amable oyente, la muerte no es el fin para los que somos la casa de Dios, porque Dios nos ha prometido una resurrección y una herencia en su propia gloria. Vemos que la casa de Dios es una excelente metáfora de la iglesia de Cristo. Alabemos al Señor por haber hecho de la iglesia de Cristo la casa de Dios.

PABLO LOGACHO
Antes de dar término a nuestra edición de hoy, quiero invitarle a visitar nuestro sitio en Internet y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA Una persona tiene un hijo de 18 años quien no es creyente. Hasta hace poco le acompañaba a los cultos de la iglesia, pero últimamente ya no quiere ir ¿Debe obligarle a que le acompañe? Nuestra dirección es: triple w.labibliadice.org en donde además puede conocer toda la literatura que tenemos a su libre disposición. Todos los que hacemos LA BIBLIA DICE… deseamos Que Dios le bendiga ricamente y será hasta nuestro próximo programa.
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CUANDO CAE UN GRAN ÁRBOL.

CUANDO CAE UN GRAN ÁRBOL.

Programa No. 2016-01-20
PABLO MARTINI
a1Este sabio refrán en tono de advertencia fue escrito por Salomón en el libro de Eclesiastés capítulo 10. Tal vez, de la experiencia recogida a lo largo de su vida, este rey aprendió en carne propia que en un solo momento de locura se puede echar por tierra toda una vida que exhalaba la fragancia de la sabiduría. Fíjate que el perfume del perfumista no sufrió un “proceso” de pudrirse o dañarse de a poco. Se destaca que fue una mosca, un simple insecto, el que entró súbitamente al frasco y dañó todo su contenido. Creo que este sabio escritor nos quiere hacer notar lo peligroso de jugar con lo prohibido, porque basta un solo momento de locura para derribar años de buen testimonio.
Conocemos ejemplos de lo que intento decir y la misma Biblia está repleta de hombres y mujeres que llegaron alto y de sus alturas fueron derribados. Don Daniel Rogers sabe decir que “el árbol, cuánto más grande es, más ruido hace al caer”. Su experiencia en tantos viajes a la Amazonía le llevó a esta sabia conclusión. Es que al igual que el perfume que impregna con su delicado aroma a quienes lo disfrutan, así también algo dañado estorba y perjudica a los que lo huelen. No solo tú te caes, no solo tú te lastimas, no solo tu perfume se daña, son muchos y muchas los perjudicados cuando la locura de un arrebato de pasión te gobierna y te derriba. Tal vez Salomón pensaba en su propio padre, David, cuando redactaba este texto al escritor. Un hombre escogido conforme al corazón de Dios. Se descuidó, se confió, alardeó de sus privilegios y se metió en una cadena de lujuria, mentiras y crimen sólo levantado por la misericordiosa mano de Dios. ¿En quien piensas tú en estos momentos?… Piensa en ti, porque dice la Biblia que el que se cree estar firme mire que no caiga.
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La iglesia de Cristo es la morada de Dios

ESTUDIO BÍBLICO

Programa No. 2016-01-19
DAVID LOGACHO
Es un gozo saludarle amable oyente y darle la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando las metáforas de la iglesia de Cristo, según aparecen en el Nuevo Testamento. La última metáfora que consideramos en nuestro estudio bíblico anterior fue que la iglesia es la morada de Dios. En esta ocasión, hablaremos de otra metáfora de la iglesia de Cristo.
DAVID LOGACHO
a1La iglesia de Cristo es la morada de Dios. Hoy en día, Dios no habita en templos hechos de manos ni en imágenes ni en lienzos ni en estatuas o urnas de cristal, ni en amuletos, ni en crucifijos, sino solamente en la congregación de los que somos discípulos de Cristo. Es inútil por tanto, amable oyente, que pretenda buscar a Dios en cualquier lugar que no sea la iglesia de Cristo, porque la iglesia de Cristo es el templo de Dios. Ahora vamos a estudiar otra metáfora de la iglesia de Cristo. Se encuentra en Efesios 5:25-27. La Biblia dice: Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,

Eph 5:26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,

Eph 5:27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

Pablo está enseñando acerca de los roles de la esposa y del esposo en el hogar. La función principal de la esposa en el hogar es someterse a su esposo. La función principal del esposo en el hogar es amar a su esposa. Para ilustrar este hecho, Pablo echa mano de la relación de Cristo con su iglesia. El esposo debe amar a su esposa así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. El paralelismo es evidente amable oyente. Cristo es el esposo, su iglesia es la esposa. En esta metáfora de la iglesia de Cristo, se distingue el amor conyugal de Cristo el esposo para su iglesia, la esposa. Antes de hablar de la esposa, la iglesia, pongamos nuestra mirada en el esposo, en Cristo. En el pasaje recientemente leído vemos que Cristo ama a la iglesia. Ese amor es en el pasado, en el presente y en el futuro. El amor de Cristo hacia su esposa la iglesia, se manifiesta siempre en acción de beneficio para ella. En el pasado, Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Esto nos lleva al sacrificio de Cristo en la cruz a favor de su iglesia. Cristo amó tanto a la iglesia que no le importó ser humillado, insultado, escupido, golpeado, puesto una corona de espinas y clavado a la cruz del calvario, donde entregó su vida misma. En el pasado Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. En el presente, Cristo ama a la iglesia y ese amor se manifiesta en la santificación de la iglesia de Cristo. El texto que leímos dice: para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra. Santificar significa poner aparte. Posicionalmente la iglesia de Cristo ya ha sido puesta aparte para Dios, ya es santa, pero también en la práctica, en el diario vivir, la iglesia de Cristo necesita ser puesta aparte para Dios. Esta es una obra que Cristo hace cada instante a favor de su iglesia. La obra de santificación se lleva a cabo por el lavamiento del agua por la palabra. En palabras sencillas esto significa que las vidas de los creyentes son lavadas constantemente mientras los creyentes leen, entienden y obedecen la palabra de Dios. De aquí la importancia que usted amable oyente, que es creyente, tenga el buen hábito de leer, entender y practicar la palabra de Dios diariamente. ¿Ha leído, entendido y practicado algo de la palabra de Dios en este día? Si no lo ha hecho, su vida, por decirlo así, está contaminada con el pecado y necesita esa limpieza del agua por la palabra de Dios. Vemos entonces que el amor de Cristo a su iglesia tuvo un tiempo pasado, cuando Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella en lo que llamamos la redención.

También el amor de Cristo a su iglesia tienen un tiempo presente, cuando Cristo ama a la iglesia y la santifica. En tercer lugar, el amor de Cristo a su iglesia tienen también un tiempo futuro. En el futuro el amor de Cristo a su iglesia se manifiesta en su glorificación. Dice el texto que leímos: a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. La glorificación tiene que ver con el estado futuro de la iglesia una vez que sea sacada de este mundo. Cuando eso suceda la iglesia será gloriosa, sin una sola mancha de pecado, sin una sola arruga de imperfección. Total santidad y perfección. Eso es lo que espera en el futuro a la iglesia de Cristo. Esto es de mucho consuelo para los que como Pablo tienen dolores como de parto por ver a la iglesia en santidad y madurez. Puede ser que en la iglesia de Cristo en este mundo existan imperfecciones, divisiones, rivalidades, envidias, pecado. Pero no será así para siempre amable oyente, porque el amor de Cristo por su iglesia hará que en algún momento la iglesia sea gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa y sin mancha. Con esto se completa los tres tiempos del amor de Cristo por su iglesia. En el pasado Cristo amó a la iglesia y resultó en su redención. En el presente, Cristo ama a la iglesia y resulta en su santificación. En el futuro, Cristo amará a la iglesia y resultará en su glorificación. ¿No le parece emocionante, amable oyente? Cristo Jesús en su relación con su iglesia es el perfecto modelo para todos los que somos esposos. Así como Cristo ama a la iglesia, nosotros también debemos amar a nuestras esposas. Quitemos ahora nuestra mirada de Cristo como el esposo y pongamos nuestra mirada en su iglesia como la esposa. 2 Corintios 11:2 dice algo muy interesante sobre esto. La Biblia dice: Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.

Pablo, el autor de la carta, está celoso por los corintios, pero no era un celo pecaminoso, él mismo dice que es celo de Dios. El celo se debe a que él había desposado a los corintios con un solo esposo que es Cristo, así como lo hubiera hecho un padre amante con su hija virgen al desposarle con su futuro esposo. Pablo por tanto tiene un deseo profundo, esto es el celo de Dios, por ver que la iglesia se mantenga pura para Cristo su esposo. Esto nos dice amable oyente, que la iglesia de Cristo ha sido desposada con Cristo y se espera que sea fiel a Cristo. Cuando una virgen era desposada con su esposo, se consideraba como si ya estuviera casada, aunque todavía no había vivido con su esposo. ¿Recuerda el caso de María, la madre de Jesús? Ella había sido desposada con José; y antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. Por supuesto que la gente que conocía a María no sabía que lo que María había concebido era del Espíritu Santo y tanto ellos como José pensaban que María había cometido adulterio. ¿Cómo así adulterio, si todavía no había vivido con José? Pues porque María había sido desposada con José y eso era como estar ya casada con él, aunque todavía no habían vivido juntos. Igual es con la iglesia y Cristo amable oyente, la iglesia ha sido desposada con Cristo y es de esperarse que la iglesia tenga total fidelidad hacia Cristo, como una virgen pura según el lenguaje de Pablo. Pero ¿Cómo puede la iglesia ser infiel a Cristo? La Biblia nos da respuesta para esto. Santiago 4:4 dice: ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Allí lo tiene lo tiene amable oyente. Santiago pronuncia palabras fuertes a sus lectores. Les dice almas adúlteras. ¿Por qué? Pues porque estando desposados con Cristo, sin embargo se habían entregado a otro hombre. Allí estaba el adulterio. El otro hombre es la amistad con el mundo. Primero tenemos que definir qué es el mundo. El mundo, amable oyente es el sistema que el hombre ha fabricado para sí mismo en un esfuerzo para satisfacer los deseos de los ojos, los deseos de la carne y la vanagloria de la vida. Sistema en el cual Dios o su Hijo Jesucristo no tienen ninguna participación. Puede ser el mundo del arte, de la cultura, de la educación, de la ciencia, de la política y aún de la religión. Es en definitiva el mundo donde el nombre de Cristo no es bienvenido e inclusive prohibido. Cuando un creyente se rinde a cualquiera de estas áreas de este sistema y vive para ella y sueña con ella y come de ella, decimos entonces que ha habido amistad con el mundo y eso es enemistad contra Dios, por tanto adulterio, porque la iglesia ha sido desposada con Cristo, no con el mundo. ¿Cómo está su vida como creyente, amable oyente? ¿Qué es lo más importante para su vida? ¿Quién ocupa el primer lugar en su vida? ¿Será su trabajo? ¿Será su familia? ¿Será su novio o su novia? ¿Será su fortuna? ¿Será su ministerio como pastor? Si alguna de estas cosas está ocupando el primer lugar en su vida, me temo que está en adulterio amable oyente. Si ese es el caso, yo le desafío a que lo antes posible ponga en orden las prioridades de su vida.

PABLO LOGACHO
¿Puede un pastor que ha cometido adulterio y se ha alejado de los caminos del Señor por un buen tiempo, volver a ejercer el pastorado? Visite nuestro sitio en Internet y en la sección PREGUNTA DEL DIA encontrara la respuesta y además podrá hacernos llegar sus inquietudes acerca de algún tema de la palabra de Dios. Nuestra dirección es labibliadice.org, labibliadice.org Ha sido un placer estar junto a usted y le esperamos en nuestra próxima edición.
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CRUCES EN EL SUELO

CRUCES EN EL SUELO

Programa No. 2016-01-19
PABLO MARTINI
a1Hoy vivimos un cristianismo cómodo, fácil, ligth, sin compromiso. Mucho conocimiento pero poca convicción, y la información si no produce convicción producirá deformación. El tema es que se ha llegado a concebir un cristianismo sin cruz, así de dramático. El Autor y Consumador de la fe, Jesús, fue tajante al decir “Todo aquel que quiera ser mi discípulo debe andar por el mundo cargando la cruz en sus espaldas.” Alguien dijo acertadamente que cuando me canso de la incomodidad de la cruz y la dejo en el suelo, acabaré tropezando con ella. Dejó ser de mi motivo de vida y pasó a ser motivo de mi tropiezo. La palabra que usó Jesús para referirse a este proceso es: “Skándalon”. Una palabra griega que traducida a nuestro castellano es “escándalo”, y conocemos su significado. “Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche”, les dijo el Señor a sus discípulos la última noche que pasó con ellos. En otras palabras “todos ustedes van a tropezar con mi cruz que comienzo a cargar, de alguna manera, desde esta misma noche.” Obvio, ninguno estuvo presente en el Gólgota. ¿Miedo, vergüenza, enojo?… Todo eso y algo más. Cada uno de esos discípulos aprendió la lección. Él se las fue enseñando de a apoco a lo largo de sus vidas. Sus errores y fracasos, y sus constantes tropiezos con la cruz fueron su escuela, y llegaron al final de sus vidas graduando con honores. ¡Honores de mártires! Sí, esa fue la muerte de cada uno. Se jugaron y en serio.
¿Estás aprendiendo también tú la lección?… Yo sé que no es fácil, Jesús también lo sabe. Nunca Él dijo que seguirle significaba parar de sufrir, pero sí Él dijo que la carga que llevaríamos se comparte con Él mismo. No te deja solo, te comprende. También Él quiso apoyar su cruz en el suelo, pero tuvieron que quitársela y dársela a un tal Simón, porque si hubiese sido por Él no la soltaba. Sabía lo que les esperaba y por ese gozo puesto delante de Él, sufrió la cruz. ¡Haz tú lo mismo!
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¿Cuál es su actitud como creyente hacia los hermanos en la fe? ¿Tiene preferencia hacia algunos hermanos en la fe y es indiferente hacia otros? ¿Se siente incómodo en la iglesia local donde se congrega actualmente porque piensa que los hermanos que allí se congregan no están a su nivel social, económico o intelectual?

Estudio Bíblico

Programa No. 2016-01-18

DAVID LOGACHO
Es un gozo estar nuevamente con usted amable oyente. Bienvenida, bienvenido a estudio bíblico de hoy. Seguimos estudiando las metáforas de la iglesia de Cristo que aparecen en el Nuevo Testamento. Hoy vamos a estudiar una metáfora más.
DAVID LOGACHO
a1En nuestro estudio bíblico último vimos que una metáfora de la iglesia de Cristo es un nuevo hombre. En este nuevo hombre no hay distinción de personas ni por raza, ni posición social, ni posición económica, ni género. En la iglesia de Cristo está al mismo nivel el judío y el gentil, el noble y el plebeyo, el rico y el pobre, el hombre y la mujer. Si ante Cristo, la cabeza de la iglesia, todos somos iguales, no hay razón válida para que nosotros los creyentes hagamos acepción de personas dentro de la iglesia de Cristo. Por eso, Santiago 2:9 dice: pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.

¿Cuál es su actitud como creyente hacia los hermanos en la fe? ¿Tiene preferencia hacia algunos hermanos en la fe y es indiferente hacia otros? ¿Se siente incómodo en la iglesia local donde se congrega actualmente porque piensa que los hermanos que allí se congregan no están a su nivel social, económico o intelectual? Si ese es su sentir, puede ser que usted no tenga claro en su mente que ante Cristo todos somos iguales. No hay razón por tanto para sentirnos superiores a los demás creyentes. Cada metáfora de la iglesia de Cristo tiene una aplicación práctica para los que somos del Señor. Vayamos a otra metáfora de la iglesia de Cristo. Se encuentra en Efesios 2:22. La Biblia dice: en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Pablo, el autor del libro de Efesios, estaba hablando que los creyentes estamos edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Luego entra el versículo que acabamos de leer. Dice «en quien» es decir en Jesucristo, nosotros los creyentes somos juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. La metáfora de la iglesia de Cristo es entonces la morada de Dios. Notemos algunas cosas importantes sobre esto. En el libro de Génesis, Dios caminaba con los suyos. Hablando de Noé, Génesis 6:9 dice: Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.

Allí lo tiene amable oyente. Dios caminando con su pueblo. Pero en Éxodo, Dios moraba con su pueblo. Éxodo 25:8 dice: Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.

Dios habitaba en su santuario hasta que la gloria de Dios fue traspasada según el triste relato de 1 Samuel 4. Luego Dios habitó en un templo. 1 Reyes 8:11 dice: Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.

El contexto tiene que ver con la dedicación del templo construido por Salomón. Jehová escogió habitar en templos hechos de manos. Pero lamentablemente, Israel cayó reiteradamente en pecado y como consecuencia de eso, la gloria de Jehová se apartó del templo. Esto lo tenemos relatado en Ezequiel 10:18-19. La Biblia dice: Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del umbral de la casa, y se puso sobre los querubines.

Eze 10:19 Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra delante de mis ojos; cuando ellos salieron, también las ruedas se alzaron al lado de ellos; y se pararon a la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehová, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima sobre ellos.

Esta es una descripción de la presencia de Dios saliendo de su lugar de morada, el templo de Jerusalén. Después Dios escogió morar en la persona del Señor Jesús. Juan 1:14 dice: Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Pero Jesús fue entregado y clavado en una cruz. No fue sino a partir del nacimiento de la iglesia de Cristo, que Dios decidió morar en su iglesia, es decir en el conjunto de los que somos sus seguidores. Hoy en día, amable oyente, Dios no habita en templos hechos de manos. Así que no tiene ningún sentido construir sofisticados edificios para que supuestamente allí more Dios. Dios no va a morar allí amable oyente, porque la Biblia dice que Dios mora en su pueblo que es la iglesia, la morada de Dios. Hace algunos años, caminaba con mi hijo por la ciudad de Quito, Ecuador. Pasamos frente a una famosa catedral, que es una joya de la arquitectura colonial. Mientras admirábamos la catedral vimos a mucha gente que se sacaba el sombrero o cualquier cosa que tenía sobre su cabeza, en honor de la catedral, otros se detenían, hacían reverencia a la catedral inclinándose y persignándose. Para mi hijo, esto fue una sorpresa y camino a casa me preguntó sobre el motivo para ello. La respuesta fue: Hijo, la razón de esa conducta es porque ellos piensan que en esa catedral mora Dios y desean por tanto reverenciar a Dios. Esta fue la ocasión ideal para recordar a mi hijo que Dios no mora hoy en día en templos hechos de manos sino en la unidad de su pueblo, en la congregación de los redimidos por la sangre de Cristo, lo cual es la morada de Dios. Por otro lado, pongamos atención a la palabra morada. El texto que leímos en Efesios 2:22 dice que la iglesia de Cristo es la morada de Dios. Morada significa el lugar de residencia permanente, algo distinto de estar allí de visita. Si usted viniera a mi casa, estaría visitando mi casa, pero jamás podría decir que está morando en mi casa. Yo moro en mi casa. Yo no estoy de visita en mi casa sino moro en mi casa. La misma idea es válida en el caso de Dios haciendo morada en la iglesia de Cristo que somos nosotros, la compañía de creyentes. Dos ha escogido como su residencia permanente a la iglesia de Cristo. Eso significa que nunca se va a ir de allí. Incidentalmente amable oyente, ¿Ha oído a personas decir que van a un templo cualquiera que sea para tener un tempo a solas con Dios? Me imagino que sí, porque es una idea muy generalizada. Es como si Dios morara en tal o cual templo y si quiero encontrarme con él debo ir a su casa, donde él vive. Pero Dios no vive en templos amable oyente. Dios mora en el conjunto de creyentes que formamos la iglesia de Cristo. Usted no necesita ir a un edificio, cualquiera que sea, o como quiera que se llame para allí encontrarse con Dios. Usted está en contacto con Dios permanentemente en todo lugar, porque si usted es creyente Dios mora en usted y en la compañía de los que son como usted, porque Dios mora en la iglesia de Cristo. Qué privilegio tan grande es saber que somos la morada de Dios. Pero recuerde que todo privilegio trae aparejado una responsabilidad. ¿Cuál es la responsabilidad suya a la luz de que usted y todos los demás creyentes somos la morada de Dios? Pues, nuestra responsabilidad es no contaminar con el pecado esa morada de Dios. ¿Recuerda ese incidente cuando Jesús encontró mercaderes en el templo de Jerusalén? ¿Le pareció bien a Jesús que aquel templo sea contaminado con el pecado? Permítame leer el relato en Juan 2:13-16. La Biblia dice: Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén,

Joh 2:14 y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados.

Joh 2:15 Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas;

Joh 2:16 y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.

Jesús nunca estuvo de acuerdo en que la morada de Dios se contamine con el pecado, amable oyente. Ahora traslademos la idea a la morada espiritual de Dios que es la iglesia de Cristo. Allí también no se debe tolerar el pecado. Qué triste es cuando algunos de los que somos parte de la iglesia de Cristo nos embarcamos en actividades reñidas con lo que enseña la Biblia. Eso es contaminar la morada de Dios mi amiga, mi amigo. Por eso es que vez tras vez, la Biblia exhorta a vivir vidas santas. Efesios 4:31 dice al respecto: Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

La idea, amable oyente, es que las vidas de los que somos parte de la iglesia de Cristo deben ser transparentes porque constituyen la iglesia de Cristo donde mora Dios y su morada debe ser santa. ¿Cómo está su vida? Si es creyente y ha detectado algo que ofende a Dios, no lo pase por alto, amable oyente. Este mismo momento, confiéselo a Dios y apártese de ese pecado y hallará perdón y limpieza de pecado. 1 Juan 1:9 dice: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

PABLO LOGACHO
¿Puede un pastor que ha cometido adulterio y se ha alejado de los caminos del Señor por un buen tiempo, volver a ejercer el pastorado? Visite nuestro sitio en Internet y en la sección PREGUNTA DEL DIA encontrara la respuesta y además podrá hacernos llegar sus inquietudes acerca de algún tema de la palabra de Dios. Nuestra dirección es labibliadice.org, labibliadice.org Ha sido un placer estar junto a usted y le esperamos en nuestra próxima edición.
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Cortando lazos.

Cortando lazos.

Programa No. 2016-01-18

PABLO MARTINI
a1Parece que Abraham tenía cierto inconveniente con abandonar algunas cosas que Dios le había indicado, en especial en lo que se refiere a sus lazos familiares. Leemos acerca de sus inicios en la biografía detallada que nos presenta el Génesis de la Biblia y lo vemos saliendo de su tierra, Ur de los caldeos, como Jehová se lo había indicado, pero acompañado de su sobrino Lot. La orden divina había sido tácita: “Sal de tu tierra y sepárate de tu familia”, pero algo dentro de su naturaleza humana le incitó a una obediencia parcial al mandato de Dios que no es ni más ni menos que una total desobediencia.
Es interesante notar que mientras el patriarca caminó junto a Lot Dios no se le apareció, ni le habló ni le dio alguna nueva revelación de si voluntad progresiva. Como si el mismo Dios que lo había llamado le estuviera diciendo indirectamente, “hasta que no te separes de toda tu parentela como yo te dije no hay trato”.
Llegó la separación más por intervención divina que por iniciativa de Abraham y cada uno se fue a su lugar. Inmediatamente Dios se le aparece y le habla y le anima con promesas de una descendencia numerosa. La promesa su cumple, el dialogo entre Creador y criatura continúa pero, pasan los años, y otra vez “lazos” en Abraham. Ahora con su hijo, el hijo del milagro, de la vejez, de la esterilidad, el hijo de la promesa. “Dame a Isaac, tu hijo, a ese que amas tanto”. Pero ahora, la obediencia ya no fue parcial sino total. Muy de mañana se preparó para entregarle a su único y amado hijo al Dios que le había cautivado. Ese fue el Abraham que Dios formaba y lo mismo quiere hacer Dios con cada uno de sus hijos. Los pastorea paciente y amorosamente a unan vida de obediencia total, incondicional e inmediata, porque es la única manera de vivir una vida que agrade a Dios, a los hombres y a nosotros mismos.
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Correr envuelto en una sábana.

Correr envuelto en una sábana.

Programa No. 2016-01-17

PABLO MARTINI
a1El pecado en su esencia está basado en sutiles distorsiones de la verdad de la Palabra de Dios, no en groseras manifestaciones que abiertamente contradicen esa verdad, por eso nos envuelve tan fácilmente como dijera el autor de la epístola a los Hebreos en su capítulo 12 verso 1. Es notable observar con cuánta sutileza el tentador dialogó con Eva en aquel jardín del Edén. “Nos envuelve”, es como correr envuelto en una sábana ¡Imposible! Cuando permitimos que el pecado nos envuelva con su sutileza este entorpece cada una de las áreas de nuestra vida. Nuestras emociones se vuelven amargas o tristes, nuestros pensamientos se llenan de condenación y cierto espíritu de crítica nos atrapa paulatinamente, nuestra perspectiva de la vida se tiñe de pesimismo, nuestra visión se nubla y vemos todo como un problema, nuestras palabras se convierten en instrumentos para lastimar y destruir y nuestra relación con Dios se vuelve dramáticamente afectada.

Un viejo refrán dice que “el diablo sabe por diablo pero más sabe por viejo”. No cabe duda que este archienemigo de Dios tiene sobrada experiencia en hacer caer en sus trampas a cuanta criatura cometa el error de dialogar con él. ¡Tendrás el mismo final que Eva!, te lo aseguro. Es que si el pecado sería amargo, feo, amenazador y violento Satanás no tendría trabajo. Pero es todo lo contrario. Es dulce, atractivo y delicado. Entra suavemente como un dulce e inofensivo bocado para amargarte el alma cuando ya es demasiado tarde. Es una trampa, una seducción, una jugada estratégicamente diseñada para tu aniquilación. Por eso necesitamos la luz de la lámpara de Dios para advertirnos y mostrarnos dónde pisar y dónde no. Vivir una vida enajenada de Dios es auto condenarse al fracaso y la destrucción de tu futuro.

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