Cuando uno está casado y decide divorciarse ¿Se puede volver a casar con otra persona y rehacer su vida?

Consultorio Bíblico

Programa No. 2016-01-16

PABLO LOGACHO
Desde Chile, nos escribe un amigo oyente que nos escucha por medio de Radio Armonía. Nuestro amigo oyente además es un asiduo visitante de nuestro sitio en Internet: http://www.labibliadice.org Su consulta es la siguiente: Cuando uno está casado y decide divorciarse ¿Se puede volver a casar con otra persona y rehacer su vida? Siempre he leído que Jesús dijo: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. Al decir esto, me parece a mí que Jesús aprueba el divorcio en casos extremos. Pero además Jesús dijo: Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere, y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. Según esto, yo entiendo que si me divorcio no puedo volver a casarme, pero ¿qué hay con eso que dice: A no ser por causa de fornicación?

DAVID LOGACHO

a1Gracias por su consulta amable oyente. Antes de nada, debo indicar que la Biblia, en ninguna parte, aprueba el divorcio por cualquier causa que fuere. Fíjese lo que dice Dios en el Antiguo Testamento acerca del divorcio. El texto se encuentra en Malaquías 2:16 donde dice: Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

Así es amable oyente. Jehová Dios odia o aborrece el repudio o el divorcio. Hacer algo que Jehová Dios aborrece es pecado. Malaquías lo pone en una forma muy descriptiva cuando afirma que quien se divorcia, cubre de iniquidad su vestido. El pecado siempre estará a la vista de Dios y también a la vista de todos. No se puede afirmar por tanto que en el Antiguo Testamento, Dios aprueba el divorcio, cualquiera sea la causa. Veamos el panorama en el Nuevo Testamento en cuanto al divorcio. Durante el tiempo que el Señor Jesús ejercía su ministerio en la tierra, vinieron a él los fariseos tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Si el Señor Jesús aprobara el divorcio, ésta hubiera sido la ocasión ideal para darlo a conocer. Pero veamos cuál fue la respuesta del Señor Jesús. Se encuentra en Mateo 19:4-6 donde dice: El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

Al principio, Dios hizo varón y hembra e inmediatamente estableció la institución conocida como matrimonio. Dentro de esta institución se requiere que hombre deje padre y madre y se una a su mujer. En respuesta, Dios realiza una obra sobrenatural, al hacer de los dos una sola carne. Esto es un milagro, de dos personas de diferente sexo, diferente personalidad, diferente entorno social, Dios los hace una sola carne. En consecuencia, el hombre y la mujer que se han casado no son ya más dos, sino una sola carne. Por tanto, el Señor Jesús va a expresar su convicción sobre el divorcio: Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Una vez más, ahora en el Nuevo Testamento, queda claro que la Biblia no aprueba el divorcio. Pero los fariseos tenían también sus dudas en cuanto a lo que acababa de declarar el Señor Jesús. Por eso le preguntaron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio y repudiarla? Los fariseos deben haber estado pensando en Deuteronomio 24:1-4 donde dice: Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

El significado central de este pasaje es el siguiente: Si un hombre se divorcia de una mujer, luego de haber seguido la práctica de extender la carta de divorcio, y esta mujer divorciada se casa con otro hombre, pero con el tiempo este hombre también se divorcia de esta mujer, o si este hombre muere dejando viuda a esta mujer, entonces el primer marido no debe tomar a esta mujer, para que nuevamente sea su esposa. Si lo hace es abominación delante de Jehová, algo horrendo, algo que pervierte la tierra que Dios ha dado a Israel. El pasaje no debe entenderse como un mandamiento al divorcio, como lo estaban tomando los fariseos del tiempo del Señor Jesús, sino como una regulación de una práctica que ya estaba en vigencia. Esta práctica fue permitida, mas no ordenada por Moisés. Note como respondió el Señor Jesús. Se encuentra en Mateo 19:8-9 donde dice: El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

La marcada inclinación al pecado por parte del hombre, especialmente en el orden moral, fue lo que movió a Moisés a permitir, mas no ordenar, que los hombres repudien o se divorcien de sus mujeres, pero esto, como ya se dijo, no es la voluntad de Dios. El Señor Jesús añade su infalible palabra cuando dijo: Y yo os digo que cualquiera que se divorcia de su mujer, excepto por causa de fornicación, y se casa con otra, está en adulterio. También, cualquiera que se casa con la mujer que ha sido divorciada, excepto por causa de fornicación, está en adulterio. Note como un divorcio por cualquier causa, excepto fornicación, con el consiguiente e inevitable nuevo matrimonio, dispara una ola de adulterio. Observe que aunque el divorcio no es la voluntad de Dios, sin embargo existe, por la dureza del corazón del hombre. Esto introduce lo que se da por llamar la cláusula de excepción para el divorcio. Se trata de la fornicación. Este término, significa más que sólo un acto aislado de adulterio. En realidad significa un reiterado intento de utilizar el sexo en una forma contraria a la voluntad de Dios. En cuanto a la cláusula de excepción, básicamente existen dos posturas diferentes. Cada una de estas posturas tiene sus defensores y sus detractores. La primera postura dice que la cláusula de excepción se refiere a alguna impureza moral que un judío había encontrado en la mujer desposada con él antes de que los dos vivan juntos como esposos. Solamente en este caso estaría justificado el divorcio. Esto aplica solamente a los judíos y eso en los tiempos de Jesús. La segunda postura dice que la cláusula de excepción se refiere al reiterado intento de vivir en inmoralidad por parte de uno de los cónyuges. En este caso el divorcio estaría justificado. En otras palabras, si en un matrimonio, uno de los dos pretende vivir en adulterio o en homosexualidad, o en lesbianismo, o en prostitución, y se ha agotado todo esfuerzo para hacer cambiar esta conducta, entonces y sólo entonces se justificaría un divorcio. Ambas posturas tienen sus ardientes defensores y también sus ardientes detractores. Los adherentes a la primera postura, no admiten el divorcio por ninguna causa, inclusive la fornicación. Los adherentes a la segunda postura, admiten el divorcio, solamente si ha habido fornicación de por medio. Los adherentes a la primera postura no tienen que romperse la cabeza dilucidando el asunto del nuevo matrimonio, por cuanto ellos no admiten el divorcio bajo ninguna circunstancia. Los adherentes a la segunda postura dicen que cuando el divorcio es justificado por haber habido fornicación, entonces el matrimonio se ha terminado. Sería equivalente en cierto sentido a que uno de los cónyuges hubiera muerto. Siendo así, entonces la parte inocente que se ha divorciado estaría en su legítimo derecho de casarse nuevamente. Nuevamente, fieles y consagrados hermanos en la fe, han disentido totalmente en cuanto al divorcio y nuevo matrimonio desde hace siglos. Es recomendable por tanto que cada creyente investigue por su propia cuenta la evidencia bíblica en cuanto al divorcio y nuevo matrimonio y forme su propia convicción al respecto. Una vez que la tenga, es recomendable que no sea dogmático en cuanto a ello, al punto de catalogar como herejes a los que no han llegado a su misma conclusión. El asunto del divorcio y nuevo matrimonio es un asunto importante, pero no es un asunto fundamental, de modo que podemos tener comunión a pesar de tener convicciones diferentes en cuanto a este tema. Jamás debemos permitir que se produzcan divisiones en el cuerpo de Cristo por asuntos que no son fundamentales. Que Dios le dé mucha sabiduría para que Ud. adopte la postura más adecuada, amable oyente. En todo caso, partiendo del hecho que el divorcio, aún en el caso de fornicación, no es la voluntad de Dios, es conveniente comprometerse a mantener la unidad del matrimonio a cualquier precio

PABLO LOGACHO
Antes de concluir nuestro programa, le invito a visitar nuestra página Web y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DÍA Mateo 27:5 dice que Judas Iscariote murió ahorcado, pero Hechos 1:18 dice que Judas Iscariote murió al caerse de cabeza y reventarse por la mitad. ¿Cómo murió realmente? Nuestra dirección es: labibliadice.org Además puede enviarnos sus consultas y sugerencias y por supuesto escuchar nuevamente el programa de hoy. Le recuerdo nuestra dirección: labibliadice.org Hasta la próxima y que Dios le bendiga grandemente.
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Corre despacio.

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Programa No. 2016-01-16

PABLO MARTINI
La maratón olímpica de 42 kilómetros es una de las pocas disciplinas donde no ser muy joven es en sí una ventaja. El atleta experimentado que ya lleva varios años compitiendo es el que ha aprendido a regular sus fuerzas y conservarlas para los tramos finales que son los más difíciles. De hecho el promedio de edad de estos deportistas oscila entre los 27 y 35 años. No son los jóvenes de 18 a 20 que deslumbran al mundo entero con su velocidad. No, aquí no se trata de sobrepasar sino de resistir hasta el final. Se requiere paciencia, paciencia que aportan los años en este tipo de disciplina. Estamos hablando de uno de los patrimonios de carácter más caros y extraños de la experiencia humana. Abundan los apresurados en esta generación de lo instantáneo. Pero se requiere paciencia, auto control y templanza para correr la carrera de la vida y llegar de pie. Tal vez no primero, pero llegar.

Por falta de paciencia Abraham engendró un hijo con Agar. Por falta de paciencia José intentó apresurar su salida de la cárcel apelando a la ayuda del copero, por falta de paciencia Moisés mató al egipcio y debió huir al desierto, por falta de paciencia Pablo descartó al joven Marcos. San Agustín dijo que la paciencia es la compañera de la sabiduría. Por falta de paciencia el padre hiere verbalmente a su hijo abriendo una brecha entre ambos que durará toda una vida. Por no saber esperar la jovencita se entera que será madre cuando apenas está dejando sus muñecas. Por apresurarse la esposa realiza una compra sin consultar a su marido y endeuda a la familia por varios meses. Son cosas que van de lo cotidiano a lo trágico, son experiencias de vida porque la vida se vive con paciencia. Tuvimos que esperar 280 días para ver la luz fuera del vientre materno. Casi 500 días para aprender a caminar, seis años para poder escribir, 18 para poder graduar. Creo que Dios no intenta decir algo ¿verdad? Tranquilo, jamás nadie se equivocó por esperar.

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¿Puede un creyente casarse con una mujer que siendo ya creyente se unió, sin casarse a un incrédulo, con quien tuvo un hijo, pero después se separó de ese incrédulo y se reconcilió con el Señor?

Consultorio Bíblico

Programa No. 2016-01-15

PABLO LOGACHO
A través del correo electrónico se ha comunicado con nosotros un amigo oyente para hacernos la siguiente consulta: ¿Puede un creyente casarse con una mujer que siendo ya creyente se unió, sin casarse a un incrédulo, con quien tuvo un hijo, pero después se separó de ese incrédulo y se reconcilió con el Señor?
DAVID LOGACHO
Gracias por su consulta amable oyente. La Biblia presenta básicamente tres requisitos que deben cumplir las personas que desean casarse siguiendo el patrón bíblico, por supuesto. El primero es muy sencillo, debe ser entre personas de distinto sexo. Tal vez a Usted le parezca que está por demás pensar en esto como un requisito, pero dadas las circunstancias actuales cuando se tiende a ver como algo normal los matrimonios entre personas del mismo sexo, es indispensable señalar que esa institución establecida por Dios llamada matrimonio, desde su mismo comienzo da por sentado que debe ser entre un hombre y una mujer. Dios no creó a Juan ni a Pedro ni a Luis para que sea ayuda idónea de Adán. Dios creó a Eva, una mujer, para que sea ayuda idónea para Adán. El matrimonio entre personas del mismo sexo es absolutamente contrario a la voluntad de Dios. Con esto no estoy atacando a los homosexuales o a las lesbianas. Lo que estoy atacando es al pecado que ellos están cometiendo. Dios ama a los homosexuales y a las lesbianas porque son pecadores como cualquier otro, y en su amor Dios les otorga la misma oportunidad de perdón como a cualquier pecador, pero Dios aborrece la homosexualidad, el lesbianismo, y en general toda desviación del uso del sexo establecido por Dios en su palabra. El segundo requisito que deben cumplir las personas que desean casarse es que los dos deben ser creyentes, los dos deben haber nacido de nuevo, espiritualmente, por medio de haber recibido al Señor Jesucristo como su único y salvador personal. Amós 3:3 dice: ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?

Si no hay acuerdo en las convicciones espirituales entre los contrayentes no se deben casar. Esto se ratifica en textos como 2 Corintios 6:14 donde dice: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?

Si uno de los contrayentes es creyente y el otro incrédulo y los dos se casan, están unidos en yugo desigual, algo que es contrario a la voluntad de Dios. Es como tratar de unir el agua con el aceite. El tercer requisito para las personas que desean casarse es que deben discernir la voluntad de Dios. Mírelo en mi caso, por ejemplo. Cuando yo era soltero y estaba por casarme, había cantidad de mujeres, creyentes, hermanas en la fe, con quienes pude haberme casado. Eso por supuesto no significa que todas estas hermanas en la fe estuvieran interesadas en casarse conmigo. Obviamente, no podía casarme con todas, porque eso tampoco es la voluntad de Dios. Dios creó una mujer para un hombre. El matrimonio al estilo de Dios es monogámico. Siendo este el caso, entonces yo tuve que discernir o buscar la voluntad de Dios para saber con cual de esas muchas hermanas en la fe, yo debía casarme. Cuando se busca hacer la voluntad de Dios con sinceridad, Dios mismo se encarga de mostrar cuál es su voluntad. En mi caso, eventualmente Dios me guió a unirme en matrimonio con quien ya llevo mas de treinta años de casado. El matrimonio no se fundamenta en la atracción sexual, tampoco en la conveniencia social, económica, laboral, o cosas por el estilo. El matrimonio ni siquiera se basa en el amor, porque el amor es algo que se aprende. El matrimonio se basa en un compromiso solemne ante Dios por el cual un hombre y una mujer se unen el uno al otro como esposos sabiendo que esa es la voluntad de Dios para los dos. Aparte de estos requisitos, la Biblia no presenta ningún otro requisito para que los creyentes se casen entre ellos. Es decir, amable oyente, que el hermano de quien habla su consulta, no tendría ningún problema en casarse con aquella hermana, por cuanto es mujer, es creyente y la voluntad de Dios es que se una en matrimonio con ella. Tal vez Usted cuestionará mi conclusión diciendo: Pero, ella, siendo creyente se unió a un hombre incrédulo y procreó un hijo con él. Bueno, efectivamente, ese es el caso. La hermana ciertamente cometió un grave pecado. La Biblia lo llama fornicación, palabra que significa el uso del sexo en una forma no establecida por Dios. Pero, hasta donde entiendo, esta hermana ha reconocido su pecado, seguramente lo ha confesado al Señor, ha abandonado el pecado, porque se ha separado de ese hombre incrédulo, y se ha reconciliado con el Señor. Siendo este el caso, se hace necesario tomar en cuenta lo que dice la Biblia en 1 Juan 1:9-10 en donde leemos lo siguiente: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Según este texto, la hermana en cuestión ha sido perdonada de su pecado de fornicación y no sólo eso, sino que también ha sido limpiada de toda maldad. Por supuesto que todo pecado tiene su consecuencia, y en este caso existe un hijo de por medio. Es responsabilidad de esta hermana velar porque ese niño crezca en disciplina y amonestación del Señor. El hermano que pretende casarse con ella debe saber con precisión lo que hubo en el pasado de ella y si aún así el Señor muestra al hermano que la voluntad del Señor es que se case con ella, no hay ningún problema. Por estar en la voluntad del Señor los tres, él, ella y el hijo de ella, tienen todo el derecho para vivir felices bajo la guía y provisión del Señor.

Pablo Logacho
Por medio del correo electrónico se ha comunicado con nosotros un amigo oyente para hacernos la siguiente consulta: ¿Aparece en la Biblia algún caso de demonios que hayan sido expulsados de una persona, invocando la sangre de Cristo? ¿Cuántas veces aparece en la Biblia la expresión: La sangre de Cristo?

David Logcho

Gracias por su consulta. Comencemos por la segunda parte. ¿Cuántas veces aparece en la Biblia la expresión: La sangre de Cristo? Con la ayuda de una computadora y un programa que maneje la Biblia, es relativamente sencillo hacer una búsqueda de la frase: La sangre de Cristo. Yo hice justamente esto y encontré que la expresión: La sangre de Cristo, aparece solamente cuatro veces, sólo en el Nuevo Testamento, en la versión Reina Valera 1960. La primera vez que ocurre es en 1 Corintios 10:16 donde dice: La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

La sangre de Cristo es una frase vívida que se usa para referirse a la muerte sacrificial de Cristo y a la obra total de expiación. La segunda vez que ocurre la expresión la sangre de Cristo es en Efesios 2:13 donde dice: Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

En este caso también, la expresión: La sangre de Cristo se refiere al sacrificio de Cristo, mediante la cual se hace posible que un gentil quien estaba lejos de Dios, llega a ser cercano a Dios, cuando ese gentil recibe a Cristo como Salvador. La tercera vez que ocurre la expresión la sangre de Cristo es en Hebreos 9:14 donde dice: ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

Otra vez, aquí, la expresión: La sangre de Cristo se refiere a la muerte de Cristo en la cruz del Calvario, mediante la cual el pecador que recibe a Cristo como Salvador es limpiado en su conciencia de las obras muertas para que sirva al Dios vivo. La cuarta vez que aparece la expresión: La sangre de Cristo es en 1 Pedro 1:19. Para incluir el contexto, leamos desde el versículo 18. Dice: sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

Una vez más aquí, la expresión: La sangre de Cristo se refiere al sacrificio de Cristo en la cruz, mediante el cual un creyente es redimido o comprado para Dios. Aparte de estas cuatro veces, no aparece en la Biblia la expresión: La sangre de Cristo. Ahora vamos a la primera parte de su consulta. La respuesta se sustenta en lo que ya hemos señalado. La Biblia no contiene ni un solo caso en el cual se haya expulsado demonios invocando la expresión: La sangre de Cristo. Es un hecho verificable que demonios fueron expulsados de personas, pero la Biblia no registra ni un solo caso en el cual se haya invocado la sangre de Cristo para hacerlo. Lo que sí se ve en la Biblia es que demonios fueron expulsados en el nombre de Cristo, como por ejemplo en Lucas 9:49 donde dice: Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.

PABLO LOGACHO
Y de esta forma llegamos nuevamente al término de una edición mas de nuestro programa LA BIBLIA DICE… Queremos agradecer profundamente a todos los que con sus oraciones y ofrendas hacen posible que cada día lleguemos a mas lugares. Pero antes quiero dejar con ustedes la PREGUNTA DEL DIA. Que hoy nos habla de un creyente que está lastimado emocional y espiritualmente. ¿De que forma se le puede ayudar? Busque la respuesta en nuestra página Web y además conozca todo el material que está a su entera disposición, y en forma gratuita, la dirección es: labibliadice.org. Bendiciones y le esperamos en nuestra próxima edición.
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Controlados o controlando.

Controlados o controlando.

Programa No. 2016-01-15

PABLO MARTINI
a1La palabra felicidad evoca imágenes de regalos abiertos en Navidad, de estrechar la mano a quien ama, de recibir sorpresas en el cumpleaños, de responder con una risa incontrolable a un comediante o de disfrutar las vacaciones en un lugar exótico. Todo el mundo quiere ser feliz. Perseguimos este ideal fugaz toda nuestra vida: gastando dinero, coleccionando cosas y buscando nuevas experiencias. Pero si la felicidad depende de nuestras circunstancias, ¿qué sucede cuando los juguetes se envejecen, los seres queridos mueren, la salud se deteriora, nos roban el dinero y la fiesta se termina? Con frecuencia la felicidad se esfuma y la desesperación se hace presente. En contraste con la felicidad se levanta el gozo. El gozo es quietud, es correr con profundidad y firmeza, es la seguridad confiada en la obra y el amor de Dios en nuestras vidas, ¡que Él estará allí pese a cualquier cosa!

La felicidad depende de los acontecimientos de afuera, pero el gozo depende del estado interno de tu alma que se sabe en paz con Dios por medio de Su obra. Filipenses es la carta del gozo de Pablo. La iglesia en esa ciudad de Macedonia había sido de gran estímulo para él. Los creyentes en Filipos disfrutaban una relación muy especial con Pablo, de manera que les escribió y junto con la carta les envió una expresión personal de su amor y afecto. Le habían traído gran gozo. Filipenses es también un libro alegre porque enfatiza el verdadero gozo de la vida cristiana. El concepto de regocijarse, o el gozo, aparece unas dieciséis veces, y sus páginas irradian este mensaje positivo, que culmina en la exhortación de: «Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!». Es una orden a tus emociones, Sí, porque el gozo no es una emoción como nos han enseñado, sino una decisión. Es la respuesta de mi voluntad controlada por esa fuerza sobrenatural que viene del cielo. Sólo aquellos que la posean podrán “vivir felices por siempre”.

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La existencia de los dinosaurios y la respuesta bíblica

Consultorio Bíblico

La existencia de los dinosaurios y la respuesta bíblica

Programa No. 2016-01-14

PABLO LOGACHO
Nos ha escrito una amiga oyente de Bogotá, Colombia y nos dice lo siguiente: Reciban bendiciones de nuestro Señor. Gracias por el esfuerzo que realizan cada día por enseñarnos más y más acerca de la palabra de Dios. Los escucho desde hace algún tiempo en Bogotá, Colombia por BBN 1100 AM y disfruto de sus comentarios y de la ayuda que ofrecen a la gente para entender la voluntad de Dios. La razón por la que les escribo es porque me gustaría pedirles ayuda para aclarar una inquietud que surgió hace poco en la escuela dominical con los niños de mi iglesia, acerca de la existencia de los dinosaurios y la respuesta bíblica. No tengo mucho conocimiento acerca del tema y no sé dónde puedo encontrar información útil para resolver la inquietud y enseñarles a los niños. Me preguntaba si me podrían ayudar a responder la pregunta o informarme de libros o folletos donde pueda encontrar la información. Les agradezco por toda la ayuda que me puedan brindar y que el Señor les siga bendiciendo abundantemente.
DAVID LOGACHO
a1Gracias amable oyente por haberse comunicado con nosotros. Apreciamos mucho sus comentarios sobre el efecto que está teniendo nuestra programación radial en su vida espiritual. Lo hacemos todo para la gloria de Dios. Gracias también a la emisora BBN en 1100 AM por su buena voluntad al transmitir nuestro programa radial en Bogotá Colombia. La presencia de los dinosaurios sobre la faz de la tierra es atestiguada por la cantidad de fósiles que hasta el presente han sido encontrados en diferentes estratos de la corteza terrestre. Siendo este el caso, entonces, los dinosaurios forman parte del reino animal que fue creado por Dios en la tierra. Esto aconteció en el día quinto y sexto de la creación. Génesis 1:20-23 nos habla de la creación de los animales marinos y las aves. Dice así: Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

En este día, el quinto de la creación, Dios creó todos los animales marinos y las aves. Los animales terrestres, aparte de las aves, fueron creados por Dios el sexto día de la creación. Génesis 1:24-25 dice: Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.

En otras palabras, Dios creó absolutamente todo animal marino, todo animal terrestre y toda ave. Dentro de esto estuvieron ciertamente los dinosaurios. La gran pregunta es: Si Dios creó todo el reino animal, dentro de ellos los dinosaurios, entonces ¿por qué no tenemos dinosaurios vivos en la actualidad? Para hallar una respuesta tenemos que considerar el relato bíblico del diluvio universal. Antes del diluvio universal, no llovía sobre la faz de la tierra sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. En aquel tiempo el globo terrestre estaba rodeado por una capa de agua por sobre la atmósfera. Cuando llegó el tiempo para el diluvio universal, Dios ordenó a Noé que haga entrar en el arca a todos los animales según su especie, en parejas, macho y hembra. Génesis 6:18-21 dice: Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida. Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos.

Note que la lista no habla de animales marinos, porque los animales marinos están adaptados para vivir en el agua. Habla de aves, de bestias y de reptiles. Dentro de estos animales están los dinosaurios. Muchos han cuestionado esto último diciendo: Pero los dinosaurios fueron tan enormes que jamás hubieran podido entrar en el arca de Noé. Pero Dios dio a Noé inteligencia y Noé debe haber usado su inteligencia para cumplir con el mandato de Dios. Es posible que los animales de gran tamaño que introdujo Noé al arca, como elefantes, jirafas y ciertamente los dinosaurios, hayan sido ejemplares tiernos, antes que lleguen a tener el tamaño de adultos. En todo caso, cuando todos los animales estaban dentro del arca y también Noé con su familia cercana, Dios trajo el diluvio sobre toda la tierra. Note como lo registra la Biblia. Génesis 7:10-12 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

El agua inundó absolutamente todo el globo terráqueo. Génesis 7:19-20 dice: Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes.

Los picos de los montes más altos quedaron quince codos, más de siete metros, por debajo del nivel del agua. ¿De dónde salió tanta agua? El texto dice que fueron rotas todas las fuentes del grande abismo. Parte del agua provenía de abajo, de la tierra. Pero el texto dice también que las cataratas de los cielos fueron abiertas. Esto se refiere a esa capa de agua que en ese tiempo rodeaba el globo terráqueo, por encima de la atmósfera. Esta capa de agua, antes del diluvio creaba el efecto invernadero en todo el globo terrestre, de modo que la temperatura era alta y uniforme en todo el globo terrestre, tanto en los polos como en el ecuador. Antes del diluvio, había vegetación tropical tanto en los polos como en el ecuador. Cuando ocurrió el diluvio, se precipitó sobre la superficie terrestre toda esa capa de agua que rodeaba la tierra. El diluvio universal produjo un cataclismo en la corteza terrestre. Las fuerzas hidráulicas hizo que parte de la corteza terrestre se eleve, creando los continentes con sus montañas y otras partes de la corteza terrestre se hunda, creando el espacio para toda el agua que había en la tierra, los oceános. Es decir que la orografía de la tierra después del diluvio era muy diferente a lo que fue antes del diluvio, el clima de la tierra después del diluvio fue muy diferente a lo que era el clima de la tierra antes del diluvio. La tierra comenzó a tener un clima cálido en el ecuador pero los polos se enfriaron al punto de congelación hasta llegar a ser lo que son hoy. Eventualmente, el arca con Noé, su familia y los animales, dentro de ellos los dinosaurios, se posó sobre los montes de Ararat. Note lo que pasó a continuación. Génesis 8:15-19 dice: Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él. Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.

Noé y su familia, junto a todos los animales, incluyendo los dinosaurios, salieron a un mundo muy distinto a lo que era antes del diluvio. Los dinosaurios seguramente crecieron hasta llegar a ser adultos, y comenzaron a multiplicarse, pero había un problema, la tierra ya no tenía tanto alimento como antes del diluvio, porque las condiciones climáticas eran diferentes, el ambiente se tornó muy hostil para la supervivencia de los dinosaurios. Con el correr del tiempo, los dinosaurios entraron a un rápido proceso de extinción hasta que desaparecieron de la faz de la tierra, dejando para el recuerdo solamente sus restos fósiles. En esencia entonces, amable oyente, Usted puede explicar todo esto tal vez en palabras más sencillas a sus alumnos en la escuela dominical. Explíqueles, que los dinosaurios fueron creados por Dios y poblaron la tierra y se multiplicaron grandemente entre el tiempo de su creación y el diluvio, pero como las condiciones de la tierra después del diluvio llegaron a ser tan distintas a lo que eran antes del diluvios, fue difícil que los dinosaurios se adapten a esas adversas condiciones y por eso comenzaron a extinguirse hasta desaparecer. En cuanto a literatura sobre este asunto de los dinosaurios, desde una perspectiva bíblica, me temo mucho que sea muy escasa. Si existe, yo no lo conozco. Lo que predomina es el punto de vista evolucionista para explicar la presencia y extinción de los dinosaurios. Tenga mucho cuidado para no caer en la trampa de creer en la mentira de la evolución.

PABLO LOGACHO
LA BIBLIA DICE… es un ministerio cuyo fin es llevar personas a la madurez en Cristo, por ello le invitamos a visitar nuestra página Web y conocer cada uno de los estudios que tenemos a su disposición y por supuesto conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA En Isaías capítulo 65 se habla de nuevos cielos y nueva tierra y dice que la gente tendrá descendientes. Pero según Mateo 22:30 Jesús dijo que los que resuciten de los muertos no se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. ¿Por qué entonces en Isaías dice que la gente que viva en esos nuevos cielos y nueva tierra tendrán descendientes? Busque la respuesta en nuestra página en Internet la dirección es: labibliadice.org Hasta la próxima y que Dios le bendiga grandemente.

Confiando en los demás.

Confiando en los demás.

Programa No. 2016-01-14

PABLO MARTINI
a1Todos necesitamos aliento al momento de iniciar proyectos de vida. Todos hemos experimentado, antes de encarar desafíos nuevos, la fusión de dos voces internas. Una nos empuja a la acción. Fue esa idea original, esa emoción inicial, ese proyecto de vida que nos hizo saltar de agitación cuando lo concebimos y decidimos llevarlo a la práctica. Es bueno. Alguien dijo que nunca nada grande fue concebido sin entusiasmo. Sientes que puedes lograrlo, tienes los recursos aunque sean mínimos para comenzar y estás listo para saltar de la banca y entrar en la competencia. Pero a la misma vez todos sentimos también la otra voz. La de los “peros.” Miedo a fracasar, ejemplos de antecesores que también lo intentaron sólo para quedar en ridículo, y cálculos que, humanamente hablando, nos dejan con un saldo en contra. Es justamente allí cuando necesitamos a alguien a nuestro lado que nos motive a empezar, continuar y concretar esas metas. De los otros abundan.

Qué triste imagen se forja alrededor de aquella persona que nunca confía en los demás. Aquellos que cercioran las oportunidades. Sub estiman las capacidades ajenas y sobrestiman las propias. Antes de animar a los demás a que se superen en sus logros les recuerdan sus faltas y les dicen que mejor se queden en el lugar en el que están porque seguramente alguien más capacitado hará mejor la tarea. Mayormente, los que mantienen una postura insensible a los emprendimientos y a las virtudes ajenas han olvidado que han llegado al lugar al que han llegado porque alguien confió en ellos, les animó e ignoró sus faltas cometidas. ¡Qué triste que ellos no hagan lo mismo con sus subordinados! Nuestro mundo necesita personas que alienten, que animen, que estimulen. Que estén dispuestos a creer en los demás aunque esto implique un riesgo potencial. Es un paso de fe. Cristo nos dio el ejemplo al comisionar a un Pedro traidor, al inspirar confianza a un Tomás incrédulo y al llamar a una samaritana marginada. Debes empezar a confiar en las personas que Dios puso a tu lado con amor. Ese verdadero amor que echa fuera el temor.

 

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Estudio Biblico

Estudio Biblico

Programa No. 2016-01-13

DAVID LOGACHO
Es un gozo saludarle amable oyente. Bienvenida, bienvenido a nuestro estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando las diferentes metáforas de la iglesia de Cristo, las cuales aparecen en el Nuevo Testamento. Ya hemos visto que la iglesia de Cristo es un rebaño con un pastor, labranza de Dios, edificio de Dios, templo de Dios y el cuerpo de Cristo. En esta ocasión vamos a considerar otra metáfora de la iglesia de Cristo.
a1DAVID LOGACHO
Las metáforas son formas muy efectivas de comunicar cosas espirituales. Mucho hemos ganado en comprender la iglesia de Cristo al pensar en un rebaño con un pastor, o la labranza de Dios, o el edificio de Dios, o el templo de Dios o el cuerpo de Cristo. Veamos una nueva metáfora de la iglesia de Cristo. Se encuentra en Efesios 2:13-15. La Biblia dice: Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

Eph 2:14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

Eph 2:15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

El personaje central de este pasaje bíblico es Cristo Jesús. Por otro lado tenemos a los que en otro tiempo estaban lejos. Esto se refiere a los creyentes en Cristo Jesús. La pregunta es: ¿Con respecto a qué estaban lejos en otro tiempo los que ahora son creyentes? La respuesta la encontramos en Efesios 2:11-12. La Biblia dice: Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.

Eph 2:12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Aquí tenemos el problema básico. Entre los gentiles y judíos había una barrera infranqueable. El apóstol Pablo dice que los gentiles eran llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne, esto es por los judíos. Para entender algo de esta rivalidad entre judíos y gentiles tenemos que remontarnos miles de años atrás. Allí encontramos a Dios escogiendo a un pueblo para por medio de él darse a conocer al mundo. Era el pueblo de Israel. La idea de Dios era que por medio de Israel, Dios pudiera arrojar su luz sobre el mundo incrédulo sumido en la oscuridad del pecado. Pero Israel se desvió del propósito original de Dios. Muy pronto, Israel se sintió orgulloso de haber sido escogido por Dios y pensó que era por su propio mérito. En su jactancia despreció a todos los demás pueblos. Tal fue su orgullo, que pensaban que los seres humanos eran de dos clases. La clase superior, formada por los judíos y la segunda clase, formada por todos los que no son judíos. Algunos judíos despreciaban tanto a los gentiles, que pensaban que los gentiles eran poco menos que animales. Otros judíos despreciaban tanto a los gentiles que pensaban que los gentiles habían sido creados con el único propósito de avivar las llamas del infierno. Es decir, amable oyente, que el judío sentía un verdadero odio hacia el gentil. Pero los gentiles no eran necesariamente las víctimas de los judíos. Los gentiles hicieron a la perfección su trabajo de hacerse odiar por los judíos. Es decir, amable oyente, que los gentiles no eran exactamente unos angelitos. Por eso es que varias veces los gentiles intentaron por diversos medios exterminar a los judíos. Tenemos entonces que había una guerra abierta entre judíos y gentiles. En esas condiciones, los gentiles no tenían al Mesías, al Cristo, los gentiles estaban alejados de la ciudadanía de Israel. Los gentiles eran ajenos a los pactos de la promesa. Los gentiles estaban sin esperanza y sin Dios en el mundo. En otras palabras, los gentiles estaban en total desventaja en relación con los judíos. Esta eran las condiciones prevalecientes cuando vino Cristo al mundo en la persona de Jesús. Cristo realizó su ministerio terrenal y una vez terminado se ofreció a sí mismo en la cruz por el pecado del hombre. Luego de ser sepultado, resucitó al tercer día y más tarde fue ascendido a la gloria de su Padres. Los gentiles que creyeron en él sufrieron un cambio radical. Habiendo estado lejos, sin esperanza y sin Dios en el mundo, llegaron a estar cercanos por la sangre de Cristo. Esto es porque Cristo es quien hizo la paz, quien de ambos pueblos, judíos y gentiles, hizo uno, derribando la pared intermedia de separación. Alguna vez alguien me contó esta historia. Durante la segunda guerra mundial, una patrulla del ejército norteamericano se introdujo en terreno enemigo para hacer un trabajo de inteligencia. Por alguna razón fueron detectados por el enemigo y se produjo un intercambio de fuego, resultado de lo cual murió un integrante de la patrulla norteamericana. Cuando llegó la noche, el resto de los compañeros de patrulla reconocieron que no podían regresar a su cuartel con el cadáver y decidieron darle sepultura allí donde estaban. Buscaron un cementerio y encontraron uno que quedaba en el terreno de una iglesia católico romana. Hablaron con el cura y le explicaron lo que había pasado y el deseo de enterrar a su compañero muerto en el cementerio de la iglesia católico romana. El cura preguntó: ¿De qué religión era el difunto? Los soldados respondieron: Protestante. El cura dijo entonces: Lo siento, pero este cementerio es solamente para católicos romanos, así que no pueden enterrar aquí a su compañero muerto. Después de tanto hablar, el cura accedió a que enterraran al difunto justo al borde de la cerca alambrada del cementerio, pero por el lado de afuera. Así lo hicieron y con dolor en su corazón los soldados retornaron a su cuartel. Tiempo más tarde, cuando terminó la guerra, los soldados que formaban parte de esa patrulla quería dejar una ofrenda floral en la tumba de su compañero caído en combate. Localizaron el cementerio, llegaron a la cerca alambrada pero por más que buscaron no encontraron la tumba de su compañero. Preocupados fueron donde el cura y le preguntaron qué había pasado. El cura dijo: Cuando ustedes se fueron aquella noche, no podía dormir. La conciencia me molestaba por no haberles permitido enterrar a su compañero dentro del cementerio, así que temprano a la mañana del siguiente día, pedí al jardinero que mueva la cerca alambrada un metro más afuera de donde estaba originalmente, así que su amigo está ahora enterrado dentro del cementerio. Eso es exactamente lo que hizo Cristo con su muerte a favor de los creyentes gentiles. Cristo movió la alambrada para que los creyentes gentiles sean uno con los judíos. Cristo abolió en su carne las enemistades entre judíos y gentiles. Cristo abolió en su carne la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas. Y como resultado de eso, Cristo creó en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz. Aquí está justamente la metáfora de la iglesia de Cristo. La iglesia de Cristo es un nuevo hombre. Existen dos palabras en el idioma griego para expresar la ida de nuevo. La una es naos que significa nuevo en el tiempo. Es la palabra que usaríamos para hablar del último vehículo ensamblado de cierto modelo. La otra palabra es kainos que significa de un carácter totalmente diferente a lo que ha existido. Es la palabra que usaríamos para hablar de un modelo de vehículo totalmente diferente a todos los modelos de vehículos que hasta ese momento han existido. Cuando la Biblia dice que la iglesia de Cristo es un nuevo hombre está usando el segundo sentido de la palabra nuevo, lo cual significa que la iglesia de Cristo es algo que nunca antes existió, algo nuevo en carácter. La característica más importante de este nuevo hombre es que no admite diferencia entre sus integrantes. En la iglesia de Cristo no hay judío ni gentil, no hay pobre ni rico, no hay sabio ni necio, no han hombre ni mujer. Todos somos uno en Cristo Jesús. Todos somos lo mismo en Cristo Jesús. Gálatas 3:28 dice: Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Si el cuerpo de Cristo, el cual somos miembros usted y yo, es uno, en el cual Cristo no hace diferencias. ¿Qué derecho tenemos nosotros de hacer diferencias entre los miembros del cuerpo de Cristo? Hacer acepción de personas dentro de la iglesia de Cristo es algo condenado por Dios amable oyente. Santiago 2:9 dice: Pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado.

PABLO LOGACHO
Y de esta forma llegamos nuevamente al término de una edición mas de nuestro programa LA BIBLIA DICE… Queremos agradecer profundamente a todos los que con sus oraciones y ofrendas hacen posible que cada día lleguemos a mas lugares. Pero antes quiero dejar con ustedes la PREGUNTA DEL DIA. Que hoy nos habla de un creyente que está lastimado emocional y espiritualmente. ¿De que forma se le puede ayudar? Busque la respuesta en nuestra página Web y además conozca todo el material que está a su entera disposición, y en forma gratuita, la dirección es: labibliadice.org. Bendiciones y le esperamos en nuestra próxima edición.
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Concéntrate en el Maestro.

Concéntrate en el Maestro.

Programa No. 2016-01-13

PABLO MARTINI
a1Necesitaba realizar un trabajo en madera para una decoración de la boda de mi hija Ailén. Cuando entramos al taller del maestro junto a mi padre ambos cruzamos una mirada de duda acerca de si estábamos en el lugar correcto. El espacio era muy estrecho, la construcción muy humilde y sólo contaba con la herramientas básicas que, si bien las tenía muy ordenadas y limpias, apenas si llenaban su mesa de trabajo. Pero era lo único que encontramos disponible y acordamos el trato. Apenas empezó a trabajar frente a nuestros ojos se dejó ver que conocía a la perfección su oficio. Usaba esas pocas herramientas con tal precisión que en pocos minutos disipó toda duda. Realmente hizo un excelente trabajo. No hubo nada que objetarle. La verdad es que si nos hubiésemos concentrado en las herramientas o el entorno del lugar hubiéramos salido como entramos.
Me imaginaba que en el taller de la vida también te vas a encontrar a diario con personas y situaciones que, a primera vista, son indeseadas, inesperadas, de poco valor. No son de tu agrado, más bien te resulta incómodo tratar con ellas. Pero si aprendemos a verlas como herramientas, instrumentos en las manos de Dios, si nos concentramos en Aquel que usa la herramienta antes que en la herramienta que usa, podemos sacar bendición de esas personas o situaciones a cada paso. Sí. Cada persona que pasa por tu vida es una herramienta que Dios escogió para perfeccionar Su Obra en ti. Quizás a ti te parece que es mejor esta o aquella persona para compartir esta etapa de tu vida, pero no olvides que Él te conoce mejor que tú mismo y sabe qué es lo que necesitas y qué es lo mejor para ti, aunque a ti no te guste. Así podremos desarrollar nuestro carácter y aprenderemos a cultivar una convivencia más armónica con aquellos que nos rodean. De ahora en adelante concéntrate en el Maestro y no tanto en las herramientas.
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Estudio Biblico

Estudio Biblico

Programa No. 2016-01-12

DAVID LOGACHO
Saludos cordiales amable oyente y la bienvenida a una nueva entrega de nuestro estudio bíblico. Estamos tratando el tema de la iglesia y las diferentes metáforas que de ella aparecen en el Nuevo Testamento. En esta ocasión vamos a estudiar acerca de otra metáfora de la iglesia de Cristo.
DAVID LOGACHO
a1Una de las formas más prácticas y llamativas de comunicar verdades espirituales en la palabra de Dios es por medio de metáforas. Una metáfora es una figura de lenguaje por la cual se traslada el sentido recto de las voces en otro figurado, en virtud de una comparación tácita. Ya hemos visto que la iglesia de Cristo es un rebaño con un pastor. La iglesia de Cristo es la labranza de Dios. La iglesia de Cristo es el edificio de Dios y la iglesia de Cristo es el templo de Dios. En esta ocasión vamos a considerar otra metáfora de la iglesia de Cristo. Se encuentra en Efesios 1:22-23. La Biblia dice: y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,

Eph 1:23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Este texto nos está hablando de Jesucristo, quien resucitó de los muertos y se sentó a la diestra de Dios en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero. Todo esto fue el resultado de la exaltación de Cristo, después que fue humillado hasta lo sumo en este mundo. Pero la exaltación no sólo tuvo su efecto en las esferas celestiales sino también en las esferas terrenales. Por eso el texto leído dice que Dios sometió todas las cosas bajo los pies de Cristo y en esas condiciones, note amable oyente, Dios dio a Jesucristo por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia de Cristo. El hecho que Jesucristo sea la cabeza de algo nos obliga a pensar que también debe haber un cuerpo y efectivamente es así. El cuerpo es la iglesia de Cristo. El cuerpo que es la iglesia de Cristo, con su cabeza que es Cristo mismo, es algo completo y armónico. Por eso el texto leído dice que él es la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Muy bien. Lo dicho nos muestra entonces que otra metáfora de la iglesia de Cristo es un cuerpo. La metáfora es de lo más ilustrativa. Son varios los asuntos que sobresalen. Primero, el cuerpo demanda de una cabeza. La cabeza del cuerpo es Cristo. Note lo que nos dice Colosenses 2:9-10 en cuanto a Cristo como cabeza: Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,

Col 2:10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

Cristo como cabeza de la iglesia es algo realmente extraordinario. Cristo es Dios mismo, por eso el texto dice que en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Sólo alguien así puede ser la cabeza de todo principado y potestad y también la cabeza de la iglesia de Cristo, la cual es su cuerpo. Algo muy digno de notarse es el hecho que los creyentes estamos completos en Cristo. Esto es muy importante, amable oyente. No son pocas las veces que me encuentro con creyentes que se han embarcado en lo que yo llamaría la conquista del algo más. Parece que para ellos, estar en Cristo no es suficiente y es como si les faltara algo. Justamente por eso se dedican a buscar algo más. Piesan que si tan solo pudieran tener una experiencia sobrenatural, ya estarían completos, si sólo pudieran al menos presencia o mejor aún realizar señales, prodigios y milagros, ya estarían completos. Y como eso nunca pasa, se sienten creyentes de segunda clase y con desesperación corren de aquí para allá para recibir su milagro, no importa donde sea ni como sea. Pero cuan distinto es lo que encontramos en la Biblia. La Biblia enseña que Cristo es la cabeza de la iglesia y que nosotros estamos en Cristo y que en Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad y que por tanto, usted y yo que somos creyentes, estamos completos en él. No nos hace falta nada más amable oyente. No necesitamos más de Dios ni de Cristo, ni del Espíritu Santo, porque ya tenemos todo de cada uno de ellos. Lo que si nos falta mucho es que Dios tenga más de nosotros, porque nos resistimos a darnos todo a él. Lo que si nos falta es que Cristo tenga más de nosotros, porque no nos gusta que él reine y gobierne todas las áreas de nuestra vida. Lo que sí nos falta mucho es que el Espíritu Santo tenga más de nosotros, porque nos resistimos a que él controle todos nuestros asuntos y pensamientos. No deberíamos cantar: Yo quiero más y más de Cristo, sino Cristo quiere más y más de mí. Volviendo a la metáfora del cuerpo, en segundo lugar, todo cuerpo tiene miembros. Los miembros del cuerpo de Cristo que es la iglesia somos todos aquellos que hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador. Fue por el bautismo con el Espíritu que todos los que somos creyentes fuimos introducidos en el cuerpo de Cristo que es la iglesia. Ningún creyente ha sido dejado fuera del cuerpo de Cristo que es la iglesia y por tanto ningún creyente ha dejado de ser bautizado con el Espíritu Santo. En tercer lugar, en un cuerpo, no todos los miembros tienen la misma función. En el cuerpo humano, algunos miembros son brazos, manos, piernas, pies ojos, nariz, oídos, hígado, riñones, estomago. Cada miembro tiene su función particular dentro del cuerpo y no hay competencia entre los miembros. Ni descontento porque un miembro es pie y no ojo. Lo mismo es en la iglesia de Cristo, cada miembro tiene una función específica dentro del cuerpo y no debe haber competencia entre miembros del cuerpo ni tampoco descontento entre miembros del cuerpo a causa de las diferente funciones de cada uno de los miembros. En cuarto lugar, la función principal de todo cuerpo es manifestar a la persona al mundo que le rodea. El cuerpo es el vehículo por el cual se expresa una persona. Sólo por un instante imagínese que se separa de su cuerpo. Si ese fuera el caso, no podría comunicarse con ninguna persona en este mundo, no podría percibir lo que sucede a su alrededor. Le faltaría el vehículo para poder expresarse como persona. Lo mismo sucede en la iglesia de Cristo como el cuero de Cristo. La iglesia de Cristo es el vehículo por el cual Cristo se expresa en este mundo. ¿Se ha puesto a pensar en esta realidad, amable oyente? Repito lo dicho. La iglesia es el vehículo por el cual Cristo se expresa en este mundo. En otras palabras, el mundo no puede ver más de Cristo en el mundo que lo que ve de Cristo en la iglesia. Esto por un lado es un privilegio enorme para los creyentes, quienes somos miembros del cuerpo de Cristo. Pensar que Cristo en su gracia y sabiduría ha decidido manifestarse al mundo a través de nosotros los creyentes. No hay privilegio tan grande como ese. Pero todo privilegio tiene aparejado su responsabilidad. Así como no hay privilegio más grande para los creyentes que se el vehículo por el cual se manifiesta Cristo en el mundo, también no hay responsabilidad más grande para los creyentes que ser el vehículo por el cual Cristo se manifieste en el mundo. La gran pregunta para usted y para mí, amable oyente, es esta: Siendo que como creyentes somos miembros de la iglesia de Cristo, ¿Qué es lo que el mundo está viendo de Cristo en cada uno de nosotros? Puesto más directamente: Cuando el mundo me ve a mí, ¿Qué es lo que mira? ¿Será que mira a un Cristo con «c» minúscula? Es decir un Cristo distorsionado por el pecado. Un Cristo tan torcido que está mezclado con chisme, con odio, con envidia, con orgullo, con vicios, con vocabulario soez. O está mirando al Cristo con «c» mayúscula, un Cristo verdadero, un Cristo que se manifiesta a través de mí con amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fe, mansedumbre y templanza. ¿Sabía que su vida es un libro abierto al mundo en el cual vivimos? ¿Qué es lo que el mundo lee cuando mira las páginas de su vida? Quiera Dios que el mundo lea a Cristo, amable oyente. Que nuestras vidas despidan el olor fragante de la nueva vida que tenemos en Cristo, pero qué trágico que sería si nuestras vidas como creyentes despidan el olor a muerte del pecado que estamos cometiendo. Bien se ha dicho que nuestro testimonio como creyentes impulsa o frena el avance del cristianismo en el mundo. En cierta ocasión preguntaron al gran estadista hindú Mahatma Gandhi: En su opinión, ¿por qué no ha crecido el cristianismo en la India? Ghandi se quedó pensativo un instante y luego dio una respuesta impactante. Por los cristianos… fue su respuesta. Lo que sucede es que años antes Gandhi se había sentido atraído por el cristianismo, pero vio tantos malos ejemplos de cristianos que dijo: No, para ser como uno de ellos, mejor me quedo como estoy. Así es amable oyente, los creyentes somos el cuerpo de Cristo y como tal manifestamos a Cristo al mundo incrédulo en el cual vivimos. ¿Qué tipo de Cristo estamos manifestando?

PABLO LOGACHO
Agradecemos su sintonía en el día de hoy, y le recordamos que LA BIBLIA DICE… se sostiene gracias a las oraciones y donativos de los hermanos que comprometidos con la gran comisión han decidido apoyarnos, si Usted desea tener parte en esto, contáctese con nosotros para indicarle la manera de hacerlo y… antes de despedir el programa de hoy quiero invitarle a visitar nuestra página Web y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA. ¿Es correcto que los creyentes vistan de luto cuando muere otro creyente? Nuestra dirección es: labibliadice.org Bendiciones y le esperamos en nuestra próxima edición.
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Como agua estancada.

Como agua estancada.

Programa No. 2016-01-12

PABLO MARTINI
a1Una nota interesante respecto a la geografía de la nación de Israel, es lo que sucede con el río Jordán. Este emblemático río que cruza las páginas del relato bíblico casi en su totalidad nace en la región norte del país, Galilea y abastece el mar del mismo nombre llenándolo de aguas dulces y ricas en minerales y peces que abundan en la región. Luego de fertilizar sus costas con una rica resaca sigue su curso hacia abajo, atraviese más de la mitad del país y entra en otra cuenca acuífera que lleva por nombre Mar Muerto o Mar salado. En esta ocasión, a diferencia de la anterior, el agua del río entra pero no sale. No tiene ningún cauce natural. De tal manera que el agua estancada se evapora bajo el ardiente sol aumentando la concentración salina que mata, literalmente, toda vida. (De ahí su nombre) Es la misma agua, es el mismo río Jordán, es el mismo país pero en una ocasión el agua entra y sale renovándose para vida y en la otra entra pero nunca sale estancándose para muerte.

Si aplicamos esta analogía al Reino de Dios, podemos decir que toda bendición que no se comparte se echa a perder. Cuando el endemoniado gadareno, luego de la liberación de su cuerpo y de su alma le rogó al Señor entrar en su barca para unirse al grupo evangelístico, Jesús se lo impidió y le dijo: “No. Vete a los tuyos y cuenta cuán grandes cosas ha hecho el Señor contigo.” Cuando Pedro se deslumbró viendo su gloria en aquel monte de la transfiguración quiso detener ese momento haciendo una morada para los allí presentes y Dios no atendió ese deseo, porque en el valle había una multitud necesitada de asistencia espiritual y ellos tenían lo que los otros necesitaban. Sentimos siempre la tendencia a retener aquellas cosas que nos benefician y prolongarlo indefinidamente, y cuando no podemos casi con un aire de nostalgia decimos: “Lo bueno siempre dura poco”. Pero Jesús sabía que la mejor manera de retener una bendición es compartiéndola y eso es lo que debemos practicar también nosotros.

Seremos los primeros bendecidos.

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