El Sacrificio Final de Cristo – Parte 1/3

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Hebreos

El Sacrificio Final de Cristo – Parte 1/3

Ps. Salvador Gómez Dickson

Nuestra iglesia fue fundada el 13 de agosto de 1978 en la perspectiva de glorificar al Dios de las Escrituras a través de la promoción de su adoración, la evangelización de los pecadores y la edificación de los santos. Reconocemos a Cristo como la cabeza de la iglesia, y por lo tanto su palabra, la Biblia, es nuestra autoridad final y nuestra única regla infalible y verdadera de todo conocimiento salvador, fe y obediencia.

No obstante, también somos una iglesia confesional, ya que reconocemos la necesidad de sistematizar las enseñanzas bíblicas de modo que podamos dar una expresión comprensiva de lo que creemos enseña la Palabra de Dios. En tal sentido declaramos que la Confesión de Fe Bautista de Londres de 1689, es una fiel expresión del conjunto de verdades que nosotros creemos y proclamamos.

Creemos que Jesucristo ha dado dones a su Iglesia, como lo son los pastores y maestros para la edificación del cuerpo de Cristo (Efesios 4:11-12).

¿Cómo es Dios? | Lección 2

INSTITUTO BÍBLICO BBN

Lección 2

Serie: ¿Cómo es Dios?
Dr. Lehman Strauss
Narrado por: Raúl Ferrero

El Dios de la Biblia difiere de los dioses falsos. En única personalidad, Dios existe, Creador del universo y causante de todas las cosas, Creador del hombre y de la sabiduría, el amante redentor del género humano.
El concepto de Dios está obviamente en la mente del hombre, pero el hombre no puede conocer acerca de Dios el Creador hasta que estudia su Palabra y sus Obras.
El conocimiento intuitivo de Dios es dado libremente, pero el conocimiento más grande de Dios viene como resultado del estudio, la reflexión, la oración y por un proceso de aprendizaje de la Biblia.
La revelación divina que encontramos en la Biblia nos remonta a un punto que ni la ciencia, ni la filosofía puede alcanzar.
La revelación especial de Dios (la Biblia) es el único medio por el cual podemos obtener un verdadero conocimiento de la Persona de Dios. Hoy más que nunca es esencial conocer cómo es Dios.
El material del Dr. Lehman Strauss está en la voz del Profesor Raúl Ferrero.

https://www.bbnradio.org/wcm4/bbnbispanish/Home/tabid/2519/Default.aspx

21-LOS MILAGROS

Hombre Reformado

Serie: Grandes Doctrinas De La Biblia

LAS OBRAS Y LOS DECRETOS DE DIOS

21 LOS MILAGROS

A veces, cuando juego al golf con mis amigos (en un campo de golf que tiene un número elevado de lagunas de agua), hago un tiro equivocado y la pelota sale en dirección a una laguna, pero luego salta rozando la superficie del agua y se detiene del otro lado. Como soy un ministro, mis amigos se extrañan de dicho logro y comentan el hecho con expresiones tales como: «¡Es un milagro!» Como cualquier niño puede saberlo, no se requiere un milagro para hacer saltar una piedra sobre la superficie del agua. Tampoco se requiere de un milagro para hacer saltar una pelota de golf sobre el agua. Siempre y cuando la pelota tenga la trayectoria correcta y esté girando sobre sí misma, es un hecho sencillo.

El término milagro hoy se utiliza con demasiada ligereza. Por rutina decimos que ocurrió un milagro cuando se da un pase en profundidad en un partido, o se evita un accidente a último momento, o cuando contemplamos la belleza de una puesta de sol. Pero la palabra milagro puede ser utilizada de tres maneras distintas. La primera de ellas describe acontecimientos ordinarios, pero que nos causan una fuerte impresión. Nos referimos al nacimiento de un bebé, por ejemplo, como un milagro. Al hacerlo, estamos honrando a Dios por los detalles y la belleza de su creación. Nos quedamos asombrados de la majestad del cosmos al ver cómo Dios obra a través de los medios secundarios de las leyes naturales, las que a su vez son creaciones de Dios. En este sentido el término milagro se refiere a cosas ordinarias que apuntan a una causa extraordinaria, el poder de Dios.

La segunda manera en que utilizamos el término milagro es similar a la primera. Con frecuencia en la Escritura leemos como Dios obra a través de medios secundarios en el momento y el lugar más propicio. La estrella de Belén, por ejemplo, posiblemente tuvo una causa científica y natural. La extraordinaria alineación de un grupo de estrellas, o una supernova pueden haber sido la explicación de su luminosidad. Pero el reconocer esta posibilidad, sin embargo, no hace que el acontecimiento sea menos milagroso. La luz irradió su brillo en oportunidad del nacimiento de Cristo. Le indicó a los magos el camino a Belén. La estrella es entonces un milagro de tiempo y lugar. Este milagro honra a Dios y a su manera de tejer el tapiz de la historia y, por lo tanto, debemos reconocer que el acontecimiento ocurrió de manera milagrosa.

En tercer lugar, los milagros se refieren a actos de Dios contrarios a la naturaleza. Este es el uso más técnico del término. Cuando Jesús convirtió el agua en vino o cuando levantó a Lázaro de entre los muertos, Dios estaba actuando por encima de sus leyes naturales. No hay explicación natural posible para estos acontecimientos. Sirven para convalidar a Cristo como el Hijo divino de Dios.

La Biblia utiliza varias palabras para encerrar el concepto contenido en la palabra milagro. La Biblia nos habla de señales, maravillas y prodigios. En el sentido más restricto, identificamos los milagros con la palabra bíblica señales. A los milagros se los llama señales porque como cualquier señal, apuntan hacia algo que es distinto a ellas, algo que es más significativo. Dios utilizó los milagros con sus agentes como prueba o confirmación de la revelación divina (Heb. 2:3-4). Dios le otorgó a Moisés la capacidad de hacer milagros para que esto fuera la prueba de que Dios había enviado a Moisés. Del mismo modo, Dios autenticó a su Hijo por medio de las señales que Él hizo.

En la actualidad hay tres puntos de vista distintos de entender los milagros. El primer punto de vista es escéptico y niega la posibilidad de que los milagros hayan ocurrido alguna vez. El segundo punto de vista considera que los milagros ocurrieron en los tiempos bíblicos y que todavía ocurren hoy en día. Y el tercer punto de vista considera que hubo milagros verdaderos en la Biblia, pero que una vez que Dios terminó de establecer su revelación en la Escritura, dejó de realizar milagros. Según este punto de vista, Dios todavía obra en el mundo de manera sobrenatural pero no le otorga el poder de realizar milagros a los seres humanos.

Resumen

l. La Biblia nos habla de señales, prodigios y maravillas.

  1. La Biblia registra distintos tipos de milagros.
  2. Todos los milagros son acontecimientos sobrenaturales, pero no todos los acontecimientos sobrenaturales son milagros.

Pasajes bíblicos para la reflexión

Ex. 4:1-9

1 Kings 17:21-24

Jn. 2:11

Heb. 2:1-4

Ama a tus hijos y a tu cónyuge

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Ama a tus hijos y a tu cónyuge
Por Dennis E. Johnson

Nota del editor: Este es el undécimo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra

Por la gracia de Dios, mi esposa y yo cumplimos cincuenta años de matrimonio. Nuestros hijos adultos sobrevivieron a nuestros intentos falibles de pastorear sus corazones. Ahora, nos alegra verlos pastorear los corazones de nuestros nietos. He aprendido que el matrimonio a veces es difícil, pero a menudo es dulce. La crianza de los hijos es aterradora, pero puede estar llena de gozo. Nuestro Padre celestial es paciente, misericordioso y fiel para siempre. Todavía estoy aprendiendo mucho más, y aquí hay algunas exhortaciones que surgen de ese aprendizaje.

Ama a Cristo más de lo que amas a tu familia. Los vecinos de Israel sacrificaban a sus hijos a Moloc. Nuestros vecinos suelen sacrificar a sus cónyuges e hijos al desarrollo profesional, la realización personal u otros «ídolos». Los cristianos podemos reaccionar de forma exagerada a este ambiente cultural tóxico convirtiendo al amor matrimonial y paternal, que son buenas dádivas de Dios, en nuestros propios ídolos. Pero Jesús dice: «El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí» (Mt 10:37).

No puedes amar bien a tu cónyuge o a tus hijos si los amas más que a nada. Siendo ídolos, las personas más cercanas y queridas no pueden llevar la carga de tu devoción y dependencia. Solo si tu corazón se postra y tu esperanza está fija en Jesús, recibirás la gracia para amar a tus seres queridos como Dios espera que lo hagas.

Ama a tu familia más que a ti mismo. El egocentrismo es la configuración predeterminada de los corazones humanos torcidos, incluso de los que están siendo renovados por el Espíritu de Dios. Pasar de perseguir nuestras propias agendas a estar dispuestos a rendir nuestras vidas por los demás, como Jesús lo hizo por nosotros (1 Jn 3:16), requiere esfuerzo. Tal sacrificio no solo incluye circunstancias extremas inusuales (proteger a tu esposa e hijos de una agresión física), sino también las decisiones cotidianas de la vida: cómo invertimos el dinero, el tiempo y la energía (v. 17).

Sobre todo, guarden sus corazones. Proverbios 6:20-35 brinda consejos oportunos para nuestra atmósfera social, donde las sensaciones frescas de necesidades insatisfechas y atracción superan a los votos antiguos e incómodos. Esposo, deja de comparar a tu esposa cansada con la compañera de trabajo que derrocha su admiración sobre cada una de tus ideas. Esposa, ten cuidado con el oído atento del papá que conociste en las prácticas de fútbol de tu hijo, cuya empatía supera la de tu desatento esposo. Recuerden, pueden sacar amor de una reserva que va más allá de ustedes mismos: «Nosotros amamos, porque Él nos amó primero» (1 Jn 4:19).

Marca la pauta. El amor apunta a lo mejor para nuestros seres queridos. Eso requiere disciplina. «Además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: HIJO MÍO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DEL SEÑOR… PORQUE EL SEÑOR AL QUE AMA, DISCIPLINA» (Heb 12:5-6). Pablo exhorta a los padres a criar a sus hijos «en la disciplina e instrucción del Señor» (Ef 6:4). Estos textos nos muestran tres verdades: (1) El amor verdadero disciplina. No decir «no» no es una señal de amor, sino de indiferencia, inercia o timidez egoísta. (2) La disciplina piadosa no fluye de un impulso por controlar, sino de un anhelo amoroso por el bienestar de tu cónyuge y tus hijos. (3) Cuando nos sometemos a la disciplina del Señor, podemos extender la disciplina amorosa del Señor a los demás.

Vive por gracia. Cuando somos transformados por la gracia de Dios, podemos amarnos los unos a los otros y a nuestros hijos, viviendo por esta gracia hora tras hora. Dios conoce lo peor de ti y aun así te acoge en amor. Su gracia te libera para humillarte ante tu esposa, tu esposo, tus hijos; para admitir tu pecado y fracaso, y para pedir perdón. Además, vivimos por gracia cuando soportamos con paciencia los errores y las ofensas de los demás, negándonos a vengarnos o alimentar el rencor.

Ama a la Iglesia. Amar a nuestros cónyuges e hijos significa mostrarles por qué amamos a la Iglesia. Lamentablemente, un síntoma de la «idolatría familiar» de algunos creyentes es la inclinación a aislar a sus familias, no solo de las influencias de nuestra cultura cada vez más pagana, sino también de la comunión del cuerpo de Cristo. Cristo le dio a Su Iglesia dones espirituales que nos ayudan a crecer juntos hacia la madurez (Ef 4:11-16). Dios incluyó Sus directrices para los padres (Dt 6:5-9; Ef 6:4) en documentos dirigidos a todo Su pueblo: «Escucha, oh Israel» (Dt 6:4) y «a los santos que están en Efeso» (Ef 1:1). Amamos más a nuestro cónyuge y a nuestros hijos cuando los ayudamos a «captar» nuestro propio amor por la Iglesia de Cristo.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Dennis E. Johnson
El Dr. Dennis E. Johnson es profesor emérito de teología práctica en el Westminster Seminary California. Es autor de varios libros, incluyendo Walking with Jesus through His Word [Caminando con Jesús a través de Su Palabra]..

Muéstrennos cómo ser una familia

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Muéstrennos cómo ser una familia
Por Adriel Sanchez

Nota del editor: Este es el décimo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra.

ueridos padres y madres en Cristo: estoy agradecido por la experiencia y sabiduría que Dios les ha dado para criar familias piadosas. Como saben, muchos estamos recién empezando a formar nuestras propias familias. Necesitamos desesperadamente su estímulo en este tiempo.

Desde el punto de vista estadístico, los hogares de padres casados son cada vez menos comunes. Un estudio reciente, realizado por el Centro de investigaciones Pew, afirma que, desde 1968, se ha cuadruplicado el número de padres solteros en Estados Unidos. Aunque esta realidad ha afectado a todos los grupos étnicos y raciales, la prevalencia de los padres solteros me resulta especialmente cercana debido a mi trasfondo hispano. En la actualidad, casi uno de cada cuatro niños hispanos están siendo criados por madres solteras. Yo fui uno de esos niños, criado por una madre soltera esforzada. Muchos de nosotros no tuvimos una crianza familiar «normal». No pudimos ver a esposos que amaran a sus esposas como Jesús ama a la Iglesia ni esposas que modelaran la gracia y la sumisión santa descrita en las Escrituras (Ef 5:22–33). Ahora estamos tratando de liderar nuestros propios hogares, pero no es fácil. Es como entrar a una habitación oscura y amoblada por primera vez. Te mueves despacio, pero no puedes evitar chocar con el sofá o la mesa de centro. Nuestra gran esperanza es llegar a entender el panorama del matrimonio y la familia antes de ―siguiendo con la metáfora― volcar un jarrón costoso y producir un daño severo. La orientación de ustedes es fundamental, y me gustaría compartirles algunas formas en las que creo que pueden proporcionarla.

En primer lugar, ¿podrían ser sinceros con nosotros respecto a sus fracasos anteriores? Algunos de ustedes (a pesar de su trasfondo) han derribado jarrones. Han cometido errores en el hogar y pueden rastrear los pasos que los llevaron a ellos. Pueden tratarse de errores respecto a la manera en que amaron a su cónyuge, a la forma en que manejaron las finanzas, al tiempo que le dedicaron al trabajo o a la forma en que educaron a sus hijos. El evangelio nos da la libertad de abrirnos respecto a nuestras fallas pasadas porque han sido perdonadas. Desde luego, las fallas perdonadas siguen teniendo consecuencias, pero también pueden ser utilizadas por Dios para enseñarles lecciones importantes a otros. Hay advertencias que pueden darnos y necesitamos escuchar, y, por mucho que les cueste compartirlas, pueden ser de gran beneficio para nosotros, sus hijos en Cristo.

En segundo lugar, necesitamos su perspectiva. Al decir eso, no me refiero solo a sus consejos, sino también a su punto de vista. Me he dado cuenta de que es fácil tener una visión muy estrecha cuando hay niños pequeños en la casa. Necesitamos que nos recuerden que cambiar los pañales hoy es parte del discipulado a largo plazo, para que no desmayemos. Sospecho que esta perspectiva es la que están empezando a compartir con nosotros cuando nos dicen: «Disfruten de estos días; ¡pasan tan rápido!». No se detengan ahí. Sigan animándonos cuando «estos días» se sientan agotadores. Recuérdennos nuestra esperanza suprema, el Hijo de Dios. Cuando estemos tan metidos en nuestras propias familias que perdamos de vista Su familia, y la eternidad, dígannos la verdad en amor.

En tercer lugar, enséñennos a dirigir a nuestras familias en la adoración. Entendemos el concepto de la vida devocional personal, pero orar y leer las Escrituras juntos es algo que no hacemos muy bien. Necesitamos su estímulo para cultivar estas prácticas piadosas, y necesitamos su sabiduría respecto a lo que funciona mejor en las diferentes etapas de una familia joven. ¿Cómo es que un recién casado lava a su novia en la Palabra de Dios? ¿Cómo es que una madre nueva puede plantar las semillas de la fe en sus hijos? ¿Qué es lo que ha funcionado y ha sido de bendición para su familia, y qué habrían hecho diferente si hubieran podido?

Padres y madres, ustedes son un regalo para nuestra generación si nos presentan y nos legan el ejemplo piadoso ordenado por Pablo:

Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia. Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Asimismo, exhorta a los jóvenes a que sean prudentes; muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, con dignidad, con palabra sana (Tit 2:2-7).

Que Dios los ayude a modelar estas cosas, y que nos ayude a nosotros a aprenderlas de ustedes.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Adriel Sanchez
El Rev. Adriel Sánchez es el pastor principal de la iglesia North Park Presbyterian Church en San Diego y conductor del programa de radio Core Christianity.

Hazte adulto

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Hazte adulto
Por Jerry ONeill

Nota del editor: Este es el noveno capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra

Hace treinta años, prediqué un sermón titulado «Dedicado, respetuoso de la ley y trabajador», basado en 2 Timoteo 2, comenzando con el versículo 3. Mi vida, en especial sus primeros años, ha estado envuelta en tres metáforas de 2 Timoteo 2:3-7: el soldado, el atleta y el labrador. Cuando escribo palabras para la Generación Z (los que nacieron entre 1995 y 2015), estos son de los primeros versículos que vienen a mi mente.

Crecí en una finca ganadera y agrícola al noreste de Kansas. Por lo tanto, aprendí el valor del esfuerzo desde mi juventud. Ya estaba manejando un tractor en los campos de heno antes de comenzar el primer grado. Poco sabía entonces que el labrador que trabaja debe ser el primero en recibir su parte de los frutos (2 Tim 2:6). Entré a la escuela, y descubrí de inmediato que me gustaban los deportes.

Practiqué todos los deportes disponibles en la escuela secundaria (en esos años, no teníamos la gama de deportes que hay hoy, especialmente en una escuela pequeña), y jugué baloncesto en la universidad Geneva College. En ese escenario, aprendí que un atleta debe jugar de acuerdo con las reglas (v. 5). Tras trabajar como entrenador durante un año en Geneva College después de graduarme, fui reclutado por el Ejército de los EE. UU. y serví todo un año como infante y oficinista, partiendo con el rango de soldado raso en la 101ª División Aerotransportada en Vietnam. Mientras estuve allí, aprendí que un buen soldado debe ser dedicado y no debe enredarse en cuestiones civiles (v. 4).

Algunas personas están cada vez más preocupadas porque la generación joven, incluso los jóvenes del pacto, están posponiendo la adultez tanto como pueden. Y quizás eso se debe, en parte, a lo que ven en la vida de los que somos mayores. En estos días, el ocio lo consume todo. La economía del ocio es lo que hace funcionar gran parte de nuestro mundo actual. Esa es una de las razones por las que las ciudades costeras son tan populares. Vivimos en una economía basada en el ocio. Mi esposa me contó hace poco que conoció a un hombre que le dijo que, para él, todos los días son como sábados. Con esa afirmación, quiso decir que sus días no tienen las preocupaciones ni las responsabilidades de la semana laboral normal.

Quizás los millennials lo aprendieron de los baby boomers. Sin embargo, por la razón que sea, hoy existe una preocupación importante porque nuestros hijos posponen la adultez lo máximo posible. Hace varios años, escuché a Don Kistler, que entonces era director de Soli Deo Gloria Publications, decir que la edad promedio de una profesión de fe hace doscientos años era de cinco años. ¿Creen que a los puritanos les preocupaba que sus hijos estuvieran retrasando las responsabilidades de la adultez? No lo creo. Piensa en todos los puritanos que se formaron en grandes universidades durante su adolescencia.

Hoy en día, en algunos contextos, hay decisiones, como la de unirse a una iglesia como miembro comulgante, que se retrasan lo más posible. De muchas maneras, nuestros hijos pueden estar captando de sus padres el mensaje de que en verdad no están listos para la adultez.

Permíteme volver al soldado, al atleta y al labrador. El soldado sabe que para tener éxito, debe dejar de lado los intereses que no se relacionan con la vida de un soldado. ¿Te acuerdas de Urías hitita? Urías ni siquiera quiso acostarse con su esposa Betsabé cuando el rey David lo alentó. No se sentía cómodo durmiendo en la misma cama que su esposa cuando los demás soldados estaban en el campo de batalla durmiendo en el suelo.

El atleta compite según las reglas. Si no lo hace, corre el riesgo de hacer perder a su equipo. Muchos cristianos, tanto jóvenes como mayores, corren el riesgo de naufragar en lo relacionado a la fe por las pasiones del momento. Parece que piensan que no importa que tomen atajos o no tengan la intención de cumplir con sus compromisos.

El labrador es un trabajador esforzado. Durante los meses de verano, trabaja de sol a sol. Durante el invierno, prepara su maquinaria para la primavera y cuida de su ganado, sin importar cuánta nieve haya en el suelo.

Jóvenes cristianos, la Iglesia los necesita. Prepárense para la batalla. Háganse adultos. Esfuércense, apártense de lo que tan fácilmente los envuelve y obedezcan a su Padre celestial. Acuérdense de Jesucristo, resucitado de entre los muertos (2 Tim 2:8). Enfoquen los ojos en Jesús y en Él por encima de todo.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Jerry ONeill
El Dr. Jerry O’Neill es presidente emérito y profesor emérito de teología pastoral en el Reformed Presbyterian Theological Seminary, ubicado en Pittsburgh.

16 – ¿Van los Bebés al Cielo?

Sabiduría para el Corazón

Serie: Vida de David (1 y 2 Samuel)

ESTUDIO DE LA VIDA DEL REY DAVID

16 – ¿Van los Bebés al Cielo?

Stephen Davey

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo vía radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Por la gracia de Dios esperamos proveer contenido bíblico y confiable en más idiomas y alcanzar al mundo con el mensaje de la Palabra de Dios.

Participa en tu iglesia

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Participa en tu iglesia
Por Larry G. Mininger

Nota del editor: Este es el octavo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra

oven, ¿es esta tu historia? Creciste en la iglesia de tu familia y estuviste muy involucrado en ella cuando eras niño y quizá hasta la secundaria. Pero cuando te fuiste a la universidad, al ejército o a trabajar lejos de casa, empezaste a involucrarte mucho menos en la iglesia.

No planeabas hacer eso, pero te encontraste con nuevas responsabilidades y exigencias de tiempo. Te liberaste de los patrones viejos y te hallaste solo, libre para formar otros nuevos. Quizás buscaste una iglesia que «se ajustara a tus necesidades», una que tuviera mucha gente de tu edad, música que te gustara o un gran predicador. Faltabas al culto de adoración debido a las fuertes exigencias de la escuela o el trabajo, pero aun así amabas a Jesús, orabas y veías cultos de adoración en la televisión o en tu computadora. Simplemente no te enchufaste a una iglesia.

Permíteme animarte con dos pensamientos bíblicos.

En primer lugar, Jesús tiene un plan para ti y para cada cristiano. Su plan es que todos los cristianos se sumerjan en Su iglesia y sean cuidados por ella. Él reveló Su plan a Sus discípulos en Mateo 16:18-19: «Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella». Así pues, Jesús fundó, autorizó y estructuró personalmente este plan cuando dijo: «Yo te daré [dirigiéndose a los apóstoles] las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos».

El plan de Jesús no es una sugerencia sino Su voluntad divina, el plan de Dios. No es un plan más entre los otros que podríamos crear, sino Su plan, el mismo plan por el que Él vino y murió. El libro de los Hechos y todas las epístolas confirman que los apóstoles de Jesús llevaron a cabo Su plan en medio de su generación.

El plan de Jesús sigue siendo reunir a todas Sus ovejas en iglesias, donde Él usa el poder y la autoridad de Su resurrección para enseñar, cuidar, reprender y restaurar a Su pueblo de manera continua. Para lograr eso, Él otorga dones espirituales a los hombres y las mujeres, de modo que edifiquen Su iglesia en todos los lugares donde Él los envíe. El plan de Jesús para Su iglesia (para ti y para mí) incluye un liderazgo estructurado. El plan de Jesús para nosotros es que seamos cuidados por pastores y maestros en Su iglesia. El plan de Jesús es inspirado divinamente y es el mejor plan que podría hacer el cielo. Nuestro deber y privilegio es aceptar Su plan y sumergirnos en él.

Dios explica Su plan en Efesios 4:11-12: «Él dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo».

Muchas personas de mi generación, y quizás aún más de la tuya, consideran que la iglesia es solo una opción y han perdido de vista el plan de Jesús.

En segundo lugar, el plan de Jesús te incluye a ti, pero no solo como alguien que asiste a la iglesia y escucha la predicación de Su Palabra. Jesús te ha dado dones espirituales para que los uses en Su (tu) iglesia. Sí, tienes dones, y deben ser utilizados en la iglesia para nuestro crecimiento mutuo y también para el tuyo. Escucha lo que dice Efesios 4:7: «Pero a cada uno de nosotros se nos ha concedido la gracia conforme a la medida del don de Cristo». Ese «cada uno» te incluye a ti. Eres necesario si la iglesia ha de ser (y si tú has de ser) el pueblo de Dios que Dios planeó.

¿Cómo puedes descubrir y desarrollar tus dones espirituales?

Aquí hay algunas ideas.

Asiste con mucha regularidad a tu iglesia.
Sé enseñable, paciente y dado a la oración.
Habla con alguno de tus pastores o ancianos sobre este asunto, o encuentra a un hombre o a una mujer de mentalidad espiritual con quien puedas desarrollar una relación informal de mentoría.
Sirve en cualquier función de la iglesia que esté disponible y atrévete a probarla, por ejemplo, la portería, la guardería infantil, los comités, los estudios bíblicos, el servicio comunitario. Mantente en contacto con tus líderes y pídeles que retroalimenten tu servicio.
Pídele a Jesús, el que te dotó, que te ayude a identificar tus dones espirituales.
Haz que tu objetivo interior sea convertirte en todo lo que Jesús ha diseñado que seas. Dile al Señor que lo que más quieres es darle gloria a Él.
Ya que Jesús te ha dado dones espirituales, Su iglesia te necesita y tú necesitas a la iglesia. Unámonos bajo el plan de Jesús.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Larry G. Mininger
El Dr. Larry G. Mininger es pastor emérito de la Lake Sherwood Orthodox Presbyterian Church, en Orlando, Florida. Además, sirve como encargado de atención estudiantil en el Reformation Bible College, Sanford, Florida.

Estén presentes con nosotros

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Estén presentes con nosotros
Por Jason Helopoulos

Nota del editor: Este es el septimo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra

En esta vida, hay pocas bendiciones mejores que contar con personas mayores piadosas. ¿Por qué? Porque todos necesitamos modelos de santidad. Las palabras importan, pero los ejemplos vivos suelen hablar más fuerte a los corazones jóvenes y distraídos. No es casualidad que el apóstol Pablo anime a su discípulo Timoteo diciendo: «Porque por esto trabajamos y nos esforzamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes» (1 Tim 4:10). Pablo pone su propio ejemplo frente a Timoteo. Curiosamente, luego lo instruye para que sea «ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza» (v. 12). Los ejemplos vivos de semejanza a Cristo influencian las vidas de quienes los rodean. Todos los cristianos jóvenes necesitan (no solo se benefician de) el ejemplo de los cristianos mayores piadosos.

Hace unos meses, un grupo de hombres jubilados de la iglesia a la que sirvo decidió comenzar a reunirse todos los miércoles por la mañana para orar. Esta semana, entré a nuestro edificio cuando estaban concluyendo su reunión. Mientras se iban, les comenté: «Esto me alegra el corazón. Estoy agradecido de que ustedes, los hombres, se reúnan, oren y busquen animarse los unos a los otros para servir al cuerpo de Cristo». Uno de estos cristianos mayores me miró y me dijo: «Es bueno oír eso, porque nos sentimos muy innecesarios en la sociedad». Mi respuesta sencilla fue: «Puede que se sientan así en nuestra sociedad, pero nunca deben sentirse así en nuestra iglesia. Los necesitamos. Y la iglesia los necesita».

La iglesia necesita que los santos experimentados estén presentes con los santos menos maduros en edad, piedad, o ambas cosas. Es bien sabido que los jóvenes ocupamos nuestra mente en lo inmediato. Lo urgente reclama atención. A menudo, ocurre que la vida tranquila, moderada, estable y servicial del santo mayor es la que nos despierta de nuestras preocupaciones juveniles.

¿Por qué? Porque observamos sus vidas. Sin embargo, no podemos observar lo que no vemos. La vida de Pablo influenció la de Timoteo, y ahora la vida de Timoteo debía influenciar las vidas de las personas de su congregación. Eso es lo hermoso de cuando los santos mayores modelan una vida de fe. Sin embargo, todo esto depende de que los santos mayores estén presentes con los santos jóvenes.

Cuando pienso en mi propia vida, hay ciertas personas, hombres y mujeres, que me sirven como consejeros mentales. Cuando enfrento diferentes decisiones, suelo pensar: «¿Qué haría Jane en esta situación?» o «¿Cómo abordaría John este asunto?». Sin embargo, al reflexionar en mi vida cristiana, veo que rara vez perduró lo que me dijeron los cristianos mayores. Más que todo lo demás, tengo grabadas en la mente las vidas de las personas. Recuerdo su forma de ser, su capacidad de dirigir las conversaciones hacia Cristo, su gozo, su paz, su armonía familiar, su disposición a servir sin aplausos, su fidelidad, su fe, su coherencia, su oído atento. Vivieron siguiendo a Cristo en el Espíritu para la gloria de Dios, y no sabían que yo estaba observando.

No soy viejo, pero esta realidad me impactó hace muchos años. Mi primer pastorado fue familiar y juvenil. Dedicaba la mayoría de la semana a ministrar a estudiantes de secundaria y preparatoria. Después de pasar tres años con ellos, acepté un llamado a plantar una iglesia nueva al otro lado del país y, por lo tanto, me vi obligado a dejar a esos estudiantes. Lo que me sorprendió en los años siguientes fueron los correos y las cartas que recibí de algunos alumnos con los que apenas pasé tiempo de forma individual. Simplemente eran parte de los muchos estudiantes que asistían al grupo de jóvenes o a la escuela dominical y que quizá iban al viaje de esquí de los jóvenes. Sin embargo, recordaban diferentes formas en que afecté sus vidas, por la gracia de Dios. ¿Cómo? Simplemente estando con ellos.

Nuestras vidas están en exhibición constante, y los demás están tomando notas mentales sobre lo que significa vivir para Cristo. Sin duda, esa es una de las razones por las que Pablo le dice a Timoteo: «Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza» (1 Tim 4:16). Querido «santo más experimentado», tenerte con nosotros no es solo agradable: necesitamos que estés con nosotros en la iglesia. Necesitamos tu ejemplo, tu presencia, que vivas tu vida frente a nosotros. Señálanos a Cristo y muéstranos cómo vivir mejor para Su gloria con esa sabiduría que tanto te costó adquirir.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Jason Helopoulos
El Rev. Jason Helopoulos es el pastor principal de la University Reformed Church (PCA), en East Lansing, Michigan. Es autor de The New Pastor’s Handbook [Manual del pastor nuevo] y A Neglected Grace: Family Worship in the Christian Home [Una gracia descuidada: la adoración familiar en el hogar cristiano].

Parte # 5 – Dios de liberación

Iglesia Bautista Castellana

Serie: La realidad de los milagros

Parte # 5 – Dios de liberación

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco