Estén presentes con nosotros

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Estén presentes con nosotros
Por Jason Helopoulos

Nota del editor: Este es el septimo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra

En esta vida, hay pocas bendiciones mejores que contar con personas mayores piadosas. ¿Por qué? Porque todos necesitamos modelos de santidad. Las palabras importan, pero los ejemplos vivos suelen hablar más fuerte a los corazones jóvenes y distraídos. No es casualidad que el apóstol Pablo anime a su discípulo Timoteo diciendo: «Porque por esto trabajamos y nos esforzamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes» (1 Tim 4:10). Pablo pone su propio ejemplo frente a Timoteo. Curiosamente, luego lo instruye para que sea «ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza» (v. 12). Los ejemplos vivos de semejanza a Cristo influencian las vidas de quienes los rodean. Todos los cristianos jóvenes necesitan (no solo se benefician de) el ejemplo de los cristianos mayores piadosos.

Hace unos meses, un grupo de hombres jubilados de la iglesia a la que sirvo decidió comenzar a reunirse todos los miércoles por la mañana para orar. Esta semana, entré a nuestro edificio cuando estaban concluyendo su reunión. Mientras se iban, les comenté: «Esto me alegra el corazón. Estoy agradecido de que ustedes, los hombres, se reúnan, oren y busquen animarse los unos a los otros para servir al cuerpo de Cristo». Uno de estos cristianos mayores me miró y me dijo: «Es bueno oír eso, porque nos sentimos muy innecesarios en la sociedad». Mi respuesta sencilla fue: «Puede que se sientan así en nuestra sociedad, pero nunca deben sentirse así en nuestra iglesia. Los necesitamos. Y la iglesia los necesita».

La iglesia necesita que los santos experimentados estén presentes con los santos menos maduros en edad, piedad, o ambas cosas. Es bien sabido que los jóvenes ocupamos nuestra mente en lo inmediato. Lo urgente reclama atención. A menudo, ocurre que la vida tranquila, moderada, estable y servicial del santo mayor es la que nos despierta de nuestras preocupaciones juveniles.

¿Por qué? Porque observamos sus vidas. Sin embargo, no podemos observar lo que no vemos. La vida de Pablo influenció la de Timoteo, y ahora la vida de Timoteo debía influenciar las vidas de las personas de su congregación. Eso es lo hermoso de cuando los santos mayores modelan una vida de fe. Sin embargo, todo esto depende de que los santos mayores estén presentes con los santos jóvenes.

Cuando pienso en mi propia vida, hay ciertas personas, hombres y mujeres, que me sirven como consejeros mentales. Cuando enfrento diferentes decisiones, suelo pensar: «¿Qué haría Jane en esta situación?» o «¿Cómo abordaría John este asunto?». Sin embargo, al reflexionar en mi vida cristiana, veo que rara vez perduró lo que me dijeron los cristianos mayores. Más que todo lo demás, tengo grabadas en la mente las vidas de las personas. Recuerdo su forma de ser, su capacidad de dirigir las conversaciones hacia Cristo, su gozo, su paz, su armonía familiar, su disposición a servir sin aplausos, su fidelidad, su fe, su coherencia, su oído atento. Vivieron siguiendo a Cristo en el Espíritu para la gloria de Dios, y no sabían que yo estaba observando.

No soy viejo, pero esta realidad me impactó hace muchos años. Mi primer pastorado fue familiar y juvenil. Dedicaba la mayoría de la semana a ministrar a estudiantes de secundaria y preparatoria. Después de pasar tres años con ellos, acepté un llamado a plantar una iglesia nueva al otro lado del país y, por lo tanto, me vi obligado a dejar a esos estudiantes. Lo que me sorprendió en los años siguientes fueron los correos y las cartas que recibí de algunos alumnos con los que apenas pasé tiempo de forma individual. Simplemente eran parte de los muchos estudiantes que asistían al grupo de jóvenes o a la escuela dominical y que quizá iban al viaje de esquí de los jóvenes. Sin embargo, recordaban diferentes formas en que afecté sus vidas, por la gracia de Dios. ¿Cómo? Simplemente estando con ellos.

Nuestras vidas están en exhibición constante, y los demás están tomando notas mentales sobre lo que significa vivir para Cristo. Sin duda, esa es una de las razones por las que Pablo le dice a Timoteo: «Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza» (1 Tim 4:16). Querido «santo más experimentado», tenerte con nosotros no es solo agradable: necesitamos que estés con nosotros en la iglesia. Necesitamos tu ejemplo, tu presencia, que vivas tu vida frente a nosotros. Señálanos a Cristo y muéstranos cómo vivir mejor para Su gloria con esa sabiduría que tanto te costó adquirir.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Jason Helopoulos
El Rev. Jason Helopoulos es el pastor principal de la University Reformed Church (PCA), en East Lansing, Michigan. Es autor de The New Pastor’s Handbook [Manual del pastor nuevo] y A Neglected Grace: Family Worship in the Christian Home [Una gracia descuidada: la adoración familiar en el hogar cristiano].

Parte # 5 – Dios de liberación

Iglesia Bautista Castellana

Serie: La realidad de los milagros

Parte # 5 – Dios de liberación

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

1 – «La Ética del nuevo pacto» | Hebreos 13-1-6

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Hebreos

«La Ética del nuevo pacto» | Hebreos 13-1-6

Ps. Salvador Gómez Dickson

Nuestra iglesia fue fundada el 13 de agosto de 1978 en la perspectiva de glorificar al Dios de las Escrituras a través de la promoción de su adoración, la evangelización de los pecadores y la edificación de los santos. Reconocemos a Cristo como la cabeza de la iglesia, y por lo tanto su palabra, la Biblia, es nuestra autoridad final y nuestra única regla infalible y verdadera de todo conocimiento salvador, fe y obediencia.

No obstante, también somos una iglesia confesional, ya que reconocemos la necesidad de sistematizar las enseñanzas bíblicas de modo que podamos dar una expresión comprensiva de lo que creemos enseña la Palabra de Dios. En tal sentido declaramos que la Confesión de Fe Bautista de Londres de 1689, es una fiel expresión del conjunto de verdades que nosotros creemos y proclamamos.

Creemos que Jesucristo ha dado dones a su Iglesia, como lo son los pastores y maestros para la edificación del cuerpo de Cristo (Efesios 4:11-12).

Los falsos maestros y la justicia de Dios (2da parte) 

Iglesia Bautista Internacional

Serie: El espíritu de la apostasía

Los falsos maestros y la justicia de Dios (2da parte)

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

LA FIDELIDAD DE DIOS | A.W.PINK

Sermones Clásicos
LA FIDELIDAD DE DIOS
A.W.PINK
Narrado por el pastor: David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Toma el pecado en serio

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Toma el pecado en serio
Por Geoffrey Thomas

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra

Toma a Cristo en serio. Sí, por supuesto. Cada vez que mires tu pecado, mira diez veces a Cristo. Pero, ¿querrás mirar a Cristo si no has visto tu necesidad? ¿Verás tu necesidad si no has visto tu pecado?

¿Por qué se da por sentado al Hijo de Dios en la iglesia visible de hoy? Solo porque el pecado es tomado a la ligera. Nuestra necesidad más apremiante es redescubrir la gloria de la salvación de Cristo. Hasta el hombre de Dios más maduro necesita tener una visión fresca de Jesucristo para poder gritar: «¡Aleluya! ¡Cristo salva!». Esta es la marca distintiva de una congregación creciente y reavivada, y esa llenura del Espíritu que glorifica al Hijo viene en gran parte por la convicción de nuestro pecado y la comprensión de nuestra necesidad de este glorioso Libertador, que nos libra del dominio, la perversidad y la condenación del pecado. Así que, cristiano joven, toma el pecado en serio.

Considera que el pecado hace pedazos la ley de Dios. Dos tablas de reglas seguras, buenas, santas, justas, espirituales y provechosas: el pecado derriba y destruye ambas tablas. ¿Es esa una acción insignificante? ¿Desdeñar y destruir la santa ley de Dios, el resumen de la naturaleza y las perfecciones divinas?

Considera que el pecado mira con frialdad al carácter de nuestro Creador, el Hacedor de todo lo majestuoso, glorioso, hermoso y excelente; derrama desprecio sobre Él. Piensa en las criaturas más aterradoras del mundo e imagínate que se te están acercando. Sin embargo, ninguna de esas criaturas odia a Dios por naturaleza. Solo el pecado, el tuyo y el mío, desprecia y rechaza a Dios.

Considera que el pecado está bajo las advertencias del Dios vivo. Dios odia todo lo que contradice Su naturaleza. El Señor tres veces santo desprecia todo lo que es malo, maquiavélico, cruel, egoísta, idólatra, codicioso y lujurioso. Todo lo que hay en el cielo y en los cielos de los cielos ―los ángeles y serafines, los espíritus de los justos hechos perfectos, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo― son unánimes en su justa ira y furia contra el pecado, ¿y seguiremos nosotros siendo indiferentes a él? Un día, por la gracia de Dios, lo detestaremos al igual que ellos.

Considera las consecuencias del pecado. Piensa en el hombre rico de la historia de Jesús y en el gran abismo puesto entre él y la bienaventuranza de los que estaban en el cielo (Lc 16:19-31). Él anhela ser librado, pero nunca podrá dejar ese lugar. Una gota de agua es todo lo que pide, pero nunca podrá tenerla. ¿Qué fue lo que llevó allí a este hombre rico que lo tenía todo, a este hijo del orgullo? ¿Qué fue lo que lo unió a los muchos otros que recorrieron resueltamente el camino ancho por años y rechazaron toda oferta de misericordia, despreciando a Cristo el Redentor? Fue el pecado, ese mismo pecado que llena los cementerios de muertos y hace que el humo de sus cuerpos quemados suba por las chimeneas de todos los crematorios. La paga del pecado es muerte, la muerte física en este mundo y la horrible muerte segunda en el mundo venidero.

Considera el juicio del pecado que cayó sobre el Señor Jesús en el Gólgota. ¿Qué piensan del pecado el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo? Piensa en el fin del Hijo amado de Dios el Padre. No hay padre más amoroso que el Padre ni hijo más amado que el Hijo. Sin embargo, el Hijo llevó nuestros pecados en Su propio cuerpo sobre la cruz. El Hijo de Dios se convirtió en el Cordero de Dios. El que no conoció pecado fue hecho pecado por nosotros. Dios el Padre no lo eximió. No podía haber ni un gramo de flexibilidad en lo que concierne al pecado. Dios no refrenó ni un solo golpe de la vara de Su justicia al mostrar cuán digno de condenación es el pecado. El Padre quiso golpear a Cristo hasta matarlo. El Padre alzó Su vara, y Cristo la recibió sobre Sí mismo en nuestro lugar.

Todo esto indica la seriedad con la que Dios ve el pecado, y cuán inexpresable es todo lo que Él soportó para que gente patética como nosotros sea librada de la iniquidad. ¿Y puedes encogerte de hombros? ¿Puedes asentir con la cabeza y seguir pecando en hecho, palabra, actitud y omisión?

Incrédulo, Jesucristo es todo lo que los pecadores necesitan. Él puede satisfacer todos tus deseos y romper esas cadenas poderosas que te atan al pecado. Cristiano, ya seas joven o anciano, mortifica el pecado remanente. Estrangúlalo y no le des ni un respiro. Hazlo morir de hambre. Niégate a darle aunque sea un bocadito. Toma el pecado en serio, pues tomas en serio la justicia y la sangre de Cristo.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Geoffrey Thomas
El Rev. Geoffrey Thomas es el pastor principal de la Alfred Baptist Church en Aberystwyth, Gales. También sirve como profesor invitado de teología histórica en el Puritan Reformed Theological Seminary y editor asociado de la revista Banner of Truth.

¿Por Qué Importa el Antiguo Testamento Hoy?

Soldados de Jesucristo

Serie: Lecciones del Antiguo Testamento

¿Por Qué Importa el Antiguo Testamento Hoy?
Por Gabriel Reyes-Ordeix

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17)

El significado, la importancia y el beneficio del Antiguo Testamento (AT) descansan en su concepción como el plano arquitectónico del plan de salvación. A través de la historia de Israel, Dios redime a la iglesia de hoy. En el Antiguo Testamento encontramos el diseño original, el contexto histórico y la fundación del Nuevo Testamento (NT).

Piensa que el Antiguo Testamento es la primera parte de una película, sin la cual, la secuela (el Nuevo Testamento) no haría mucho sentido. Esta primera parte nos ayuda a entender los personajes, los conflictos, la naturaleza de las situaciones e incluso el glorioso final del Nuevo Testamento.

Como sabemos, la salvación y el plan redentor se desenvuelven en el Nuevo Testamento, pero para que nosotros podamos entender esto a plenitud, debemos conocer las leyes, el sistema sacrificial, los pactos y las promesas que le preceden en el Antiguo Testamento. Conocer el contexto antiguotestamentario nos da una visión tridimensional de la corrupción del pecado en la humanidad y de la gracia que la venció. Profundidad.

De no ser por el relato de la Creación y de la Caída en Génesis, no sabríamos si el Dios que ha prometido salvación para los suyos es el mismo que creó todo, y contra quien hemos pecado vilmente. Si Él tiene el poder para crear todo, ¿por qué habríamos de dudar de Él como nuestro Protector, Padre y Rey?

El liderazgo de Moisés a través del Pentateuco, guiando, representando y gobernando a Israel como el representante de Dios, nos muestra un ejemplo humano de liderazgo, santidad y sacerdocio cuyo propósito mayor es el de simbolizar y anunciar a uno más grande: Cristo. La eminente vida de Moisés cumple su propósito sentando un precedente que no sería superado hasta la llegada del Mesías.

En Deuteronomio 34 vemos la muerte y sepultura de Moisés. Allí, el versículo 10 dice:

“Desde entonces no ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisés, a quien el Señor conocía cara a cara, nadie como él por todas las señales y prodigios que el Señor le mandó hacer en la tierra de Egipto, contra Faraón, contra todos sus siervos y contra toda su tierra, y por la mano poderosa y por todos los hechos grandiosos y terribles que Moisés realizó ante los ojos de todo Israel.”

Esta era la esperanza de Israel, “¡uno mucho más grande que Moisés vendría!” La espera, la historia y el precedente engrandecen a la persona de Cristo, su nacimiento y su muerte.

La promesa de Dios a Abram (antes de ser llamado Abraham) en Génesis 12:3, representa una de las primeras instancias del evangelio y de la redención de los pueblos — aún desde el Génesis.

Dios le dijo al patriarca: “Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.” Esto habla no solo de plan redentor para Israel, la nación escogida de Dios, sino también de la salvación de todas las otras naciones que serían benditas a través del sacerdocio de Israel. Israel no fue escogida en vez de todas las otras naciones, sino para el beneficio de todas las otras naciones.

La maldición del Señor para la serpiente en Génesis 3:15 también nos da una primicia de la victoria escatológica (del fin de los tiempos) que el Señor tendrá sobre Satanás y este mundo.

Un libro como Levítico es lo que nos permite tener un entendimiento correcto de Cristo como Sumo Sacerdote que intercede por nosotros. Sin el contexto que nos da Levítico, no entenderíamos la profundidad, trascendencia y significado de la persona de Cristo en el libro de Hebreos.

El libro de Deuteronomio es comúnmente visto como el corazón teológico del Antiguo Testamento. Es la compilación de una serie de discursos de un viejo Moisés a Israel con el motivo primordial de exhortar y motivar la obediencia del pueblo en el tiempo previo a su entrada a la esperada Tierra Prometida.

En Deuteronomio, Moisés repasa y recuerda los mandatos y proezas del Señor, al mismo tiempo, exhortando y estimulando a Israel a amar y a obedecer a Yahweh. Especialmente, Deuteronomio 6:4-5, también conocido como el Shema, informa una gran parte de la teología del Nuevo Testamento (Mar. 12:29-30; Mat. 22:37; Luc. 10:27; 1 Tim. 2:5; 1 Cor. 8:6).

Escucha, Oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es.
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con toda tu alma y con toda tu fuerza.

Una sección de libros como la de los profetas menores nos muestran la plenitud del carácter del Señor, Su justicia enfurecida y Su compasión misericordiosa. Aunque son muy rechazados, estos son especialmente trascendentes para la iglesia de hoy. Dios es Señor sobre todas las naciones; Él las juzgará en su tiempo, y Él tendrá misericordia de quien quiera. ¿Escuchará la iglesia el llamado a proclamar y predicar el nombre del Señor?

Los libros de sabiduría (Job, Proverbios, Salmos, Eclesiastés y Cantar de los Cantares) nos muestran cómo debemos de vivir el día a día. Quién es el sabio, quien es el necio. Estos libros no hablan mucho de los sacrificios y del antiguo pacto, sino de la simpleza de cumplir y ser fiel al Señor. El sabio es quien obedece al Señor, no quien conoce la ley, sino quien la cumple. Los libros de sabiduría influencian grandemente muchas secciones del Nuevo Testamento, siendo Santiago, una de las más evidentes.

El beneficio del Antiguo Testamento recae en que ahora entendemos el significado de la justicia de Cristo, Jesús como nuestro esperado Mesías, Jesús como Sumo Sacerdote, y Jesús como el Hijo de Dios. Ahora sabemos por qué existe la ley, y que por nosotros mismo somos incapaces de cumplirla. A través de ella vemos nuestro pecado — colectivamente e individualmente; también vemos que el pecado nos ha dejado en deuda, y por eso estamos condenados a la consecuencia: la muerte.

El Antiguo Testamento es la precuela a nuestra gloriosa realidad como hijos del Señor.

Si el Antiguo Testamento hubiese quedado obsoleto y anticuado con el Nuevo Testamento, no tuviéramos tantas referencias de Pablo, Pedro, Mateo y Lucas citando el antiguo Testamento. Cada vez que uno de ellos se refiere a “La Escritura”, se refiere al Antiguo Testamento. Esa era la Biblia para ellos.

El Nuevo Testamento no es individual, sino dependiente del Antiguo y ambos hacen completo sentido por su interrelación. Dios inspiró y preservó su Palabra, toda su Palabra, Antiguo y Nuevo Testamentos para que nos beneficiáramos de ambos.

El Antiguo Testamento representaba la esperanza de Israel de que vendría un Mesías. El Antiguo Testamento también sigue siendo esperanza para nosotros, pero en otro sentido: Ya la esperanza llegó, y ya conocemos lo que era oculto. Cristo es la terminación de lo prometido, el Espíritu es el que nos apodera a vivir acorde a la Palabra, y Dios el Padre es nuestro Señor quien controla el cosmos y cada aspecto de nuestras vidas.

Un pueblo rebelde e incrédulo; un Dios recto, perfecto, lleno de gracia, justo y misericordioso; y la promesa de un Mesías que un día vendría a ser el mediador entre los dos.

Gabriel Reyes-Ordeix
Casado con Ivana desde el 2013. Actualmente completa su Maestría en Divinidades en el Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, KY. donde sirve como presidente de la Asociación de Estudiantes Hispanos. Gabriel ha participado en múltiples grabaciones musicales junto a Sovereign Grace, La IBI y Mauricio Velarde.

Solo haz algo

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Solo haz algo
Por Gene Edward Veith

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra

Luego de dictar una charla sobre la doctrina de la vocación en una universidad cristiana, un estudiante se me acercó para preguntarme si podía orientarlo. Llegó a la universidad pensando que quería ser pastor, pero luego se sintió inclinado a convertirse en profesor. «¿Cómo puedo saber lo que el Señor quiere que haga?», me preguntó.

Le di algunos consejos sobre cómo discernir sus talentos, pero luego me hizo una pregunta que reveló el problema de fondo: «¿Qué pasa si tomo la decisión equivocada?». ¿Qué pasa si decido ser maestro, pero Dios realmente quería que fuera pastor? ¿O qué pasa si decido ser pastor, pero en realidad Dios no quería que lo fuera? ¿Cómo podría enseñar o predicar si al hacerlo puedo estar fuera de la voluntad de Dios? Y, de todos modos, ¿cómo podría saberlo?

Entonces me llegó la respuesta. «No puedes tomar la decisión equivocada», le dije. Si decides ingresar al ministerio ―y, sobre todo, si terminas el seminario y recibes el llamado de una congregación, ya que las vocaciones vienen desde afuera de nosotros― puedes estar seguro de que Dios te ha puesto en ese púlpito. Si decides dedicarte a la enseñanza y una escuela te contrata, puedes estar seguro de que Dios te ha puesto en esa aula. Incluso es posible que Dios te ponga en un aula ahora y luego te llame al ministerio.

Muchas personas suponen que la voluntad de Dios para nuestras vidas es algo que debemos «descubrir» y que podemos perder si tomamos la «decisión» equivocada. Pero como no hay forma de que sepan realmente cuál es la voluntad de Dios para su caso concreto, se quedan paralizados, sin saber qué hacer, y por eso no hacen nada.

Los cristianos reformados saben que reducir todo a nuestra «decisión» es ir demasiado lejos. Sí, tomamos decisiones, pero para los cristianos, que tenemos la confianza en el Señor que gobierna el universo, ni nuestra salvación ni el curso de nuestras vidas «dependen de nosotros».

¿De verdad pensamos que la voluntad de Dios se puede frustrar? Por supuesto, podemos ir en contra de Su voluntad revelada, de Sus mandamientos; eso es lo que significa pecar. Debemos estudiar la Palabra de Dios para conocer Su justa voluntad. También debemos darnos cuenta de que eso suele entrar en conflicto con nuestra propia voluntad caída. Debemos crecer en nuestra fe, para que podamos orar junto a Jesús: «No se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22:42). Sin embargo, en última instancia, Su voluntad soberana se cumplirá en el gobierno de Su creación.

No cabe duda de que el estudiante sabía que ciertas carreras, como la de narcotraficante o productor de pornografía, estaban descartadas para él. Pero ser profesor no es pecado. Tampoco lo es ser pastor. Sí, tiene que tomar decisiones, y hacerlo requerirá autoexamen, agonía y oración. Debe tomar en cuenta todos los factores ordinarios: sus finanzas, sus tiempos y sus consideraciones familiares. Pero una vez que ha tomado la decisión, puede estar seguro de que Dios lo ha guiado.

Esto es lo que enseñan las Escrituras. «La mente del hombre planea su camino» ―así que debemos hacer planes―, «pero el SEÑOR dirige sus pasos» (Pr 16:9). Dios es quien «dirige» lo que hacemos. «Se prepara al caballo para el día de la batalla, pero la victoria es del SEÑOR» (21:31). El Señor es quien produce el resultado, convirtiéndote en colaborador en Sus propósitos.

En contraste con las enseñanzas del evangelio de la prosperidad, el éxito terrenal no es necesariamente una señal del favor de Dios, ni la falta de éxito es una señal de que estés «fuera de la voluntad de Dios». Con frecuencia, el curso de nuestra vida no solo incluye oportunidades, sino también fracasos; no solo puertas que se abren, sino también algunas que se cierran en tu cara. La vocación ciertamente no se trata de tu «autorrealización». Seguir a Jesús en una vocación requiere abnegación y sacrificio diario en favor del prójimo al que servimos con ella.

Las adversidades de nuestras diversas vocaciones, ya sea en la familia, la Iglesia y la comunidad o nuestro lugar de trabajo, dan cuenta de otro aspecto de la voluntad de Dios: Él quiere que crezcamos en la fe y la santidad. «Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación» (1 Tes 4:3). Esto sucede cuando las luchas de nuestra vida nos hacen depender cada vez más de Él.

En este momento, no sabemos lo que va a pasar ni adónde nos llevarán nuestras decisiones. Pero cuando miramos atrás, especialmente cuando ha pasado el tiempo, cuando somos mayores, podemos ver el patrón y la manera en que Dios nos estuvo guiando en cada paso del camino, aunque no hayamos sido conscientes de ello en el momento.

Mientras tanto, debemos actuar. Confiar en la providencia de Dios ―no solo en Su control, sino en que Él «provea» para nosotros― no es una receta para que seamos pasivos, sino para que gocemos de libertad. Podemos abordar con valentía las oportunidades y relaciones que la vida nos depara, confiando en que Él estará con nosotros.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.

Gene Edward Veith
El Dr. Gene Edward Veith es director del Instituto Cranach en el Concordia Theological Seminary en Fort Wayne, Indiana. Es autor de varios libros, entre ellos God at Work y Reading between the Lines.

71 – La armadura de Dios o la armadura del hombre

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 71

El no congregarme habla de que algo no anda bien en mi vida

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

16 – ¿Van los Bebés al Cielo?

Sabiduría para el Corazón

Serie: Vida de David (1 y 2 Samuel)

ESTUDIO DE LA VIDA DEL REY DAVID

16 – ¿Van los Bebés al Cielo?

Stephen Davey

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo vía radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Por la gracia de Dios esperamos proveer contenido bíblico y confiable en más idiomas y alcanzar al mundo con el mensaje de la Palabra de Dios.