La oración de fe sanará al enfermo

Coalición por el Evangelio

La oración de fe sanará al enfermo

MIGUEL NÚÑEZ • JOSÉ «PEPE» MENDOZA • FABIO ROSSI

La Biblia dice que la oración de fe sanará al enfermo, y que todo lo que pidamos al Padre en el nombre de Jesús, nos será dado. Pero, ¿cómo debemos orar por los enfermos? ¿Cómo debemos entender estos pasajes y cómo se aplican a la vida cristiana hoy? De eso es lo que hablaremos en este episodio, con nuestro invitado especial, el pastor Miguel Núñez.

Miguel Núñez es vicepresidente de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puedes encontrarlo en Twitter.

​José «Pepe» Mendoza es el Director Editorial en Coalición por el Evangelio. Sirvió como pastor asociado en la Iglesia Bautista Internacional, en República Dominicana, y actualmente vive en Lima, Perú. Es profesor en el Instituto Integridad & Sabiduría, colabora con el programa hispano del Southern Baptist Theological Seminary, y también trabaja como editor de libros y recursos cristianos. Está casado con Erika y tienen una hija, Adriana. Puedes seguirlo en twitter.

Fabio Rossi sirve como Director Ejecutivo en Coalición por el Evangelio, estando a cargo de la administración general del equipo de trabajo, liderando todas nuestras iniciativas y supervisando el funcionamiento de nuestras diferentes plataformas. También sirve como Anciano Pastor en la Iglesia Centro Bíblico El Camino, en la Ciudad de Guatemala, donde vive junto a su esposa Carol, y sus dos hijos.

El tiempo y el individuo

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Tiempo

El tiempo y el individuo
Por Joe Holland

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Tiempo

engo que imaginar que estarían aterrorizados; agradecidos, pero aterrorizados. 

El Dios olvidado, revelado a Moisés por medio de un fuego inusual, acababa de poner al ejército más grande del mundo en el fondo del mar mientras abría un camino para que Su pueblo andrajoso se escapara entre dos imponentes muros de agua. ¿Quién era ese Dios? ¿Cómo es Él? ¿Qué requiere de aquellos que son llamados por Su nombre? ¿Podría acaso ese pueblo terminar en el fondo del mar? Estas eran preguntas que probablemente estaban en la mente de los israelitas, estas interrogantes y la emocionante gratitud de ser un pueblo libre por primera vez en su historia.

Dios daría respuestas a estas preguntas, respuestas enmarcadas en Su amor abundante e inquebrantable. Estas respuestas vinieron por medio de esta ley, especialmente los Diez Mandamientos, pacientemente dados en dos ocasiones. En estas leyes, los israelitas encontraron que este Dios, su Dios del pacto, no era caprichoso en lo absoluto. En este simple Decálogo, encontraron un breve resumen de la vida humana según la manera en que Dios había diseñado que se viviera, una respuesta resumida a todas las grandes preguntas de la vida.

La razón por la que inicio aquí, con el Decálogo, es para tener un marco de referencia en nuestro uso del tiempo como individuos, como personas creadas a imagen de Dios (Gn 1:26-27) y como personas que están siendo redimidas a imagen de Dios (Rom 8:29), según el diseño de Dios para el uso del tiempo individual. No lo he mencionado todavía, pero un vistazo rápido a los Diez Mandamientos, usando como filtro el tema del tiempo, nos lleva directamente al final de la primera tabla, al cuarto mandamiento. El cuarto mandamiento dice:

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es día de reposo para el SEÑOR tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. Porque en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el SEÑOR bendijo el día de reposo y lo santificó (Ex 20:8-11).

En el recuento del Decálogo en Deuteronomio se observa el único cambio de contenido en el cuarto mandamiento, ya que en esta oportunidad el mandamiento se basa en la redención —«Y acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el SEÑOR tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por lo tanto, el SEÑOR tu Dios te ha ordenado que guardes el día de reposo» (Dt 5:15)— a diferencia del énfasis en la creación que vemos en la versión del cuarto mandamiento en Éxodo, un cambio que resalta la experiencia de los esclavos liberados: creados por Dios y redimidos por Dios. Podemos ver, entonces, que el Decálogo habla específicamente de cómo el individuo usa el tiempo y lo hace dentro del marco de la historia redentora, creación por medio de la redención.

El cuarto mandamiento, como los otros mandamientos, comunica tanto en lo que no dice como en lo que dice. Algunos mandamientos equilibran un positivo tácito con un negativo claro: no matarás claramente implica el mandato positivo a proteger la vida. Pero cuando llegamos al cuarto mandamiento, no es un negativo-positivo lo que encontramos, sino un ritmo: descanso y trabajo. En la economía del Antiguo Testamento, el descanso ocurría al final de la semana, un punto muy claro para todo aquel que trabaja arduamente de lunes a sábado. Pero, con la muerte y resurrección de Jesús, el día de reposo cambia, de forma gloriosa y aparentemente incongruente, del último día de la semana al primer día de la semana (Hch 20:7; 1 Co 16:2; Ap 1:10). Este cambio en el día de reposo tiene sentido en varios frentes teológicos diferentes, sin mencionar la forma en que la obra redentora de Jesús replantea el tiempo para la Iglesia, pasando de un enfoque en la creación a un enfoque en la redención, o cómo iniciamos nuestras semanas como cristianos desde un lugar de descanso, ya que nuestro Descanso, Jesús, ha venido. Pero este cambio de nuestro calendario semanal es además una especie de cumplimiento del patrón de la creación.

Lo que muchos cristianos pasan por alto en su estudio del Génesis es la forma en la que se definen los días. El estribillo a lo largo del primer capítulo dice: «y fue la tarde y fue la mañana: el… día» (Gn 1:5, 8, 13, 19, 23, 31). El punto a enfatizar es que cada día inicia con la tarde y es seguido por la mañana. Lo que encontramos en el reposo cristiano, y lo que es útil para nuestra consideración del individuo y el tiempo, es que tanto en los días de la creación como en la semana bajo la economía del Nuevo Testamento, el descanso viene antes del trabajo. Un compromiso activo y una planificación para la pasividad preceden a un compromiso activo y una planificación para el trabajo. Esta es la aparente incongruencia del tiempo bajo la provisión de la gracia soberana de Dios.

¿Por qué hemos pasado tanto tiempo en el cuarto mandamiento? La respuesta simple es que antes de considerar el tema de este artículo —el tiempo y el individuo, con un énfasis especial en el descanso y la revitalización personal— debemos reconsiderar la forma en que pensamos acerca del descanso. El estado actual del pensamiento bíblico sobre estos temas es deplorable. El descanso y la revitalización personal no son cosas que ocurren luego de haber trabajado tan duro que no hay otra opción para el uso de nuestro tiempo. No somos máquinas. No cumplimos ciclos de operación. No nos «recargamos». Todos estos puntos de vista sobre el tiempo, el individuo y el descanso impregnan nuestra noción moderna de la productividad. ¿Debemos ser productivos? Absolutamente. Debemos abundar en frutos para el Señor (Jn 15:6). ¿Es la pereza un pecado? Absolutamente (2 Tes 3:10). ¿Pueden el descanso y la revitalización llegar a ser vistos como lujos en vez de mandatos bíblicos? Absolutamente.

Este es el punto que se demuestra en el cuarto mandamiento, el único que habla acerca del tiempo: cuando hablamos acerca del tiempo, especialmente el uso que el individuo hace del tiempo, el énfasis está en el descanso. Este punto se resalta aún más por las dos pruebas que hemos visto. En primer lugar, el mandamiento acerca del tiempo que rige tanto el descanso como el trabajo fiel está formulado de tal manera que hace del descanso —del día de reposo— el énfasis, ya que aparece primero, mientras que el mandato bíblico de una labor diligente sigue al mandato de descansar. En segundo lugar, tanto la definición del día en la creación como la definición de la semana después de la resurrección de Jesús enfatizan que iniciamos períodos de tiempo partiendo de un estado de descanso y luego nos movemos hacia el trabajo: una noche de descanso inicia el día bíblico y un día de descanso inicia la semana bíblica. Este cambio en nuestra visión de cómo invertimos nuestro tiempo personal es tan radical que requiere más que una nueva visión de un mandamiento, de un día y de una semana.

Debería señalar también que este artículo se enfoca en nuestro uso personal del tiempo, tiempo que normalmente queda fuera de nuestra agenda de trabajo, el tiempo en el que estamos inactivos, el tiempo de revitalización. Este tiempo contrasta con nuestras horas de trabajo, sin importar cómo definimos estas horas de trabajo. Mi argumento es que Dios tiene la intención de que comencemos partiendo del descanso y la revitalización y solo entonces procedamos con nuestro trabajo. Para poner en práctica una visión bíblica del tiempo personal, debemos tener una visión correcta de nosotros mismos en referencia a Dios. Comparemos dos puntos de vista.

Al primer punto de vista lo podemos llamar la visión deísta moderna del tiempo. Nuestro cristiano promedio —llamémosle Juan— tiene esta posición. Él ama a Dios, a su iglesia y a su familia. Juan trabaja en finanzas corporativas y tiene la posibilidad de comprar una casa para su familia en los suburbios. Él trabaja sesenta o más horas a la semana durante esta etapa de su carrera profesional, a la que aquellos que trabajan en finanzas le llaman «su mejor momento». Él gana un buen salario, pero le sale muy caro al final del día. Estar exhausto es lo normal. Su familia recibe las sobras, cuando las sobras están disponibles y no están comprometidas a lo que Juan llama su «tiempo personal» en su «cueva masculina». Los sábados los dedica a las actividades deportivas de sus hijos. Las mañanas de los domingos son para la iglesia. Juan no sabe qué hacer los domingos en la tarde. Juan se está desgastando lentamente, pero él no se ha dado cuenta. Sus relaciones en el hogar están sufriendo. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que leyó la Biblia y oró por más de veinte segundos antes de quedarse dormido. Le digo a los hombres que discipulo, que este tipo de semana durante todo el año no termina en nada bueno. Juan ha perdido el punto de vista bíblico con respecto al tiempo y el descanso.

En nuestro segundo punto de vista, intentaremos reorientar nuestra visión del tiempo tomando como referencia el cuarto mandamiento, la creación y la redención. Ahora examinemos a Roberto. Él tiene un punto de vista más bíblico sobre el descanso. Roberto también es cristiano y trabaja en la misma oficina que Juan. Sin embargo, aunque Roberto es un trabajador diligente, no pasa tanto tiempo en la oficina. Él no se queda más horas de la cuenta para hacer el trabajo «opcional» en proyectos importantes. De hecho, Roberto cree que un descanso apropiado le permitirá lograr más en el trabajo que trabajar horas extra. Él ve el descanso no solo como un mandato de parte de Dios para él, sino como un regalo de Dios. Gracias a su cuidado en no sobrecargarse de trabajo, Roberto puede ofrecer más de sí mismo a su familia. Su tiempo en las tardes lo dedica a su esposa e hijos. Él no tiene que colapsar en el sofá. Él escoge revitalizarse haciendo actividades en familia. De manera intencional duerme lo suficiente cada noche, ora, lee su Biblia y disfruta la adoración y el tiempo de descanso los domingos. Roberto valora el descanso y el tiempo personal como un regalo de Dios para prepararlo para ser diligente en su trabajo, no como las sobras de su tiempo después de una labor ardua.

En esas descripciones, nos vemos tentados a comparar a Juan y Roberto por sus actividades. Pero esa sería una comparación equivocada. A pesar de que ambos son cristianos genuinos, tienen puntos de vista radicalmente diferentes acerca de la gracia soberana de Dios. La única forma en que puedes priorizar el descanso es creyendo en el control bondadoso y providencial de Dios sobre todas las cosas. Si Dios no está en control, o si Él no es abundantemente bondadoso o no es quien nos asigna nuestras tareas diarias, entonces nuestra protección y éxito futuro dependerá completamente de nosotros. Tenemos que renunciar al descanso, sacrificar el descanso a nuestros ídolos del éxito y la seguridad. Nos colocamos en la posición de asegurar lo que solo Dios puede proveer y, como resultado, no tenemos lugar en nuestra vida para el descanso. Pero cuando empezamos con la gracia soberana de Dios, podemos empezar desde el descanso hacia el trabajo. Cada día empezamos con la noche: nosotros dormimos y Dios está despierto trabajando (Sal 121:3-4); nos despertamos cada mañana para unirnos al Señor en Su labor, involucrarnos en las obras que Él ha preparado de antemano para nosotros (Ef 2:10). Cada semana iniciamos con un día de celebración, un día de inactividad, un día de descanso; iniciamos la semana en el segundo día de la semana proclamando que nuestro Dios es tan fuerte que Él no necesita nuestra ayuda para iniciar cada semana: Él lo logra por Su cuenta.

Empezar partiendo desde el descanso hacia el trabajo, como hemos visto, incluye tanto un punto de vista bíblico del cuarto mandamiento como de la gracia soberana de Dios. De manera práctica, esto significa que nuestro descanso adquiere un sabor diferente, incorporando distintas prácticas, específicamente descanso físico, el descanso de la adoración y el descanso que viene al celebrar entre amigos.

Los cristianos tienen la orden de descansar físicamente. Esta es una gran parte del cuarto mandamiento, del día de reposo y de los días que inician con el sueño. Una parte importante del descanso físico es dormir lo suficiente. Como dice Matthew Walker en su libro Why We Sleep [Por qué dormimos]: «Dormir es la acción más eficaz que podemos hacer para restablecer la salud de nuestro cerebro y nuestro cuerpo cada día». Walker descubrió esto en su investigación científica; los cristianos lo conocemos como una verdad bíblica. Debemos dormir. Dios diseñó nuestro sueño de tal manera que estamos eficazmente paralizados mientras dormimos. El dormir es la forma en que Dios asegura que manejemos el tiempo, el descanso y nuestra propia mortalidad. Una de las cosas más poderosas que puedes hacer físicamente para demostrar tu confianza en el gobierno soberano y bondadoso de Dios es tener una buena noche de descanso (Sal 127:2). Los otros aspectos del descanso físico giran en torno a esta práctica central.

A los cristianos también se les manda a disfrutar el descanso de la adoración. En última instancia, Dios es nuestro descanso (Sal 4:8), Él es nuestro reposo eterno (Heb 4:11). Esta es la forma en que la adoración es un descanso para nuestras almas. Recibimos refrigerio espiritual cuando pasamos tiempo privado en la oración y la lectura de la Biblia. Recibimos un descanso especial cuando adoramos junto a nuestros hermanos y hermanas cada domingo. El cristianismo supera con creces a los bancos en número de días feriados. Nuestro Dios ha ordenado un día feriado cada semana, un día para regocijarnos y descansar en Él.

En tercer lugar, a los cristianos se les ordena experimentar el descanso de la celebración con amigos y familia. La Cena del Señor el domingo es un modelo de celebración que debemos disfrutar a través de la semana, reunidos con amigos y familiares para agradecer a Dios por Su provisión, para cantar y para reír. Cuando los científicos sociales seculares hablan acerca de la importancia de las cenas familiares, solo se hacen eco de la antropología bíblica. Fuimos diseñados para recibir el descanso y el refrigerio que vienen al celebrar y festejar con amigos y familiares.

Así que, hablando de manera práctica, lo mejor que puedes hacer para disfrutar tu tiempo personal es, en primer lugar, deshacerte de los puntos de vista no bíblicos sobre el trabajo, el descanso y el carácter bondadoso de Dios. Luego, enfócate en glorificar a Dios por medio del descanso físico, unas cuantas horas cada día y un día a la semana. Este descanso físico se podrá apreciar especialmente en tu compromiso de dormir lo suficiente. Además, enfócate en tu descanso espiritual, la renovación que viene por medio de la adoración pública y privada al Señor. Por último, enfócate en el descanso que proviene de las relaciones, celebraciones, actividades y fiestas con familiares y amigos, regocijándote con gratitud en el Dios de tu salvación.

Al final, lo que estas prácticas y el cuarto mandamiento nos presentan es un cuadro de la vida de nuestro Señor, Jesús el Cristo. Él obedeció todas las leyes de Dios, incluyendo el cuarto mandamiento, por nosotros y para nuestra salvación. Él vino a hacer la voluntad de Su Padre y confió en el gobierno soberano de Su Padre, aun de camino a la cruz y a través de la misma. Jesús descansó y durmió, a veces tan profundamente que ni una tormenta podía despertarlo (Lc 8:22-25). Jesús comió y celebró con Sus amigos y familiares frecuentemente (Lc 7:34), mientras Él, en Su humanidad, se benefició del refrigerio de Sus amigos (Jn 15:15). Jesús es quien nos invita a seguirle en el uso bíblico de nuestro tiempo personal para el descanso y la revitalización en el servicio a Él y a los demás. Al final, es en Jesús que encontramos nuestro descanso (Mt 11:28).


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Joe Holland
Joe Holland

El Rev. Joe Holland es un editor asociado de Ligonier Ministries y un anciano docente en la Presbyterian Church in America.

Tesis #29 – La iglesia de hoy tiene que regresar a la predicación expositiva

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 29

La iglesia de hoy tiene que regresar a la predicación expositiva

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

1 – Fundamentos de la fe cristiana

Alimentemos El Alma

Serie: Fundamentos de la Fe Cristiana

1 – Fundamentos de la fe cristiana

Por: John MacArthur

ESTUDIO BIBLICO
FUNDAMENTOS DE LA FE CRISTIANA

ES UN ESTUDIO PARA GUIAR A LOS CREYENTES DE TODAS LAS ETAPAS, Y HA SIDO ELABORADO A TRAVÉS DE DÉCADAS DE REFINAMIENTO POR LOS ANCIANOS, MAESTROS Y PASTORES DE LA IGLESIA GRACE COMMUNITY.
ESTE MATERIAL FUNDAMENTAL HA SIDO ENSEÑADO Y PROBADA EN EL AULA BAJO EL LIDERAZGO DEL PASTOR JOHN MACARTHUR, Y HA DEMOSTRADO SU EFICACIA A TRAVÉS DE LAS VIDAS QUE HA INFLUENCIADO.

LAS 13 LECCIONES TRATARÁ ESTAS VERDADES FUNDAMENTALES QUE TODOS LOS CREYENTES DEBEN COMPRENDER:

1- INTRODUCCIÓN A LA BIBLIA
2- CÓMO CONOCER LA BIBLIA
3- DIOS: SU CARÁCTER Y ATRIBUTOS
4- LA PERSONA DE JESUCRISTO
5- LA OBRA DE CRISTO
6- LA SALVACIÓN
7- LA PERSONA Y MINISTERIO DEL ESPÍRITU SANTO
8- LA ORACIÓN Y EL CREYENTE
9- LA IGLESIA: COMUNIÓN Y ADORACIÓN
10- LOS DONES ESPIRITUALES
11- LA EVANGELIZACIÓN Y EL CREYENTE
12- LA OBEDIENCIA
13- LA VOLUNTAD Y LA GUÍA DE DIOS

Claro, el poder detrás de este currículum no está en su formato o plan, sino en la Palabra de Dios en la cual está basado. Sabemos que cuando el Espíritu Santo usa Su palabra en la vida de las personas, sus vidas son transformadas. Y es por esto que estoy tan emocionado de que estos materiales hayan llegado a sus manos. FDF le ha dado la bienvenida a millares de personas en la iglesia y en la familia de Cristo. Ha ayudado a creyentes a construir un fundamento espiritual en roca sólida.

Confío en que esto lo beneficiará a usted y a su iglesia de la misma manera.
John MacArthur
Pastor-Maestro
Grace Community Church

Church, G. C., & MacArthur, J., Jr. (2013). Fundamentos de la fe (guía del líder): 13 lecciones para crecer en la gracia y conocimiento de jesucristo. Chicago, IL: Moody Publishers.

GUIA DE ESTUDIO
FUNDAMENTOS DE LA FE
http://www.elolivo.net/LIBROS/MacArth…

5 – El Primer Robin Hood

Sabiduría para el Corazón

Serie: Vida de David (1 y 2 Samuel)

ESTUDIO DE LA VIDA DEL REY DAVID

5 – El Primer Robin Hood

Stephen Davey

Sabiduría para el Corazón

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo vía radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Por la gracia de Dios esperamos proveer contenido bíblico y confiable en más idiomas y alcanzar al mundo con el mensaje de la Palabra de Dios.

El tiempo y la vocación

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Tiempo

El tiempo y la vocación
Por Grant R. Castleberry


Nota del editor:
 Este es el cuarto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Tiempo

odos sabemos que el tiempo es un bien preciado. Siempre me ha impresionado la quinta resolución de Jonathan Edwards: «Resuelvo nunca perder ni un momento de mi tiempo, sino perfeccionarlo de la forma más provechosa que pueda». Pablo dijo algo similar en Efesios 5:15-16: «Por tanto, tened cuidado cómo andáis; no como insensatos, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos». Por tanto, como cristianos, debemos preguntarnos: «¿Cómo puedo usar mejor mi tiempo en esta vida para honrar al Señor y avanzar Su reino?».

CREADOS PARA TRABAJAR POR SU GLORIA

Los primeros capítulos de Génesis nos enseñan que Dios nos creó con un propósito específico, que incluye el trabajo. Dios nos creó como portadores de Su imagen para pasar nuestras vidas cumpliendo lo que algunos teólogos denominan el mandato cultural. En Génesis 1:28, Dios manda a Adán y Eva, diciendo: «Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra». En Génesis 2:15, Dios específicamente pone a Adán en el jardín del Edén para que «lo cultivara y lo cuidara». Aquí vemos tanto el tiempo como el trabajo vinculados juntamente. Adán debía pasar su vida y energía trabajando y protegiendo el jardín.

EL TIEMPO Y LA VOCACIÓN EN UN MUNDO CAÍDO

Sin embargo, cuando Adán y Eva pecaron, este llamado honorable de Dios al trabajo fue puesto bajo maldición. Dios le dijo a Adán en Génesis 3:17-19: «Entonces dijo a Adán: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: “No comerás de él”, maldita será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y abrojos te producirá, y comerás de las plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás». Esta maldición significa que nuestro trabajo será difícil. En un mundo caído, lo que tenía la intención de traernos satisfacción y dar gloria a Dios a menudo resulta en pecado y fracaso.

Después de que mi padre muriera en un accidente de avión, mi abuelo, un veterano oficial de la Infantería de Marines y un cristiano sólido, se encargó de enseñarme la disciplina del trabajo duro. Tanto como puedo recordar, yo recogía ramas en su jardín y limpiaba los armarios de almacenamiento en su oficina. Con el tiempo, comencé a apreciar el valor del trabajo duro, pero esto fue algo que tuve que aprender. Al principio, odiaba la idea misma de «trabajar». Esta era mi renuencia caída hacia aquello para lo que Dios me había creado. 

Desgraciadamente, debido a la maldición, la humanidad pecadora está naturalmente inclinada a malgastar el tiempo preciado que Dios nos ha dado. Somos propensos a la pereza o al exceso de trabajo. A veces lo somos a ambas cosas. Descuidamos los roles de padres y madres en los que Dios nos ha puesto. Tomamos malas decisiones que nos hacen perder tiempo valioso. Trabajamos por nuestro propio honor en lugar del de Dios.

LA REDENCIÓN DEL TIEMPO Y LA VOCACIÓN

Recuerdo exactamente dónde estaba cuando escuché por primera vez una simple frase en latín que cambiaría mi vida. Yo era oficial del Cuerpo de Marines con un poco más de veinte años y trotaba en el malecón de la estación aérea del Cuerpo de Marines en Iwakuni, Japón. Estaba escuchando la primera conferencia del Dr. R.C. Sproul acerca de la santidad de Dios. Recuerdo haber escuchado sobre la asombrosa realidad de la «otredad de Dios», un Dios que es santo, perfecto y digno de ser honrado. Me quedé aún más paralizado por la frase en latín que el Dr. Sproul introdujo al final de la conferencia: coram Deo. Significa «ante el rostro de Dios». El término habla sobre cómo los creyentes, a través de nuestra unión con Cristo y Su Espíritu que mora en nosotros, vivimos ahora nuestras vidas completamente en Su santa presencia.

El conocimiento de esta «vida coram Deo» cambió todo para mí. Mi servicio como un oficial de los marines, como un miembro de la iglesia y como un estudiante de seminario no eran medios temporales para un fin. Mi trabajo tenía un significado eterno. Ahora trabajaba para la gloria de Dios y lo hacía en la presencia de Dios a través de Su Espíritu Santo (Jn 14:20).

Este es exactamente el mismo descubrimiento al que llegó Martín Lutero como resultado de su entendimiento de la doctrina de la justificación por la fe sola. En la época de la Reforma protestante, la Iglesia católica romana enseñaba que la mayoría de las vocaciones eran «seculares» mientras que las vocaciones «sagradas» solo se encontraban en la Iglesia. Lutero comprendió que la doctrina bíblica de la justificación demolía esta distinción. El trabajo de todo cristiano debe hacerse «de corazón, como para el Señor y no para los hombres», y «es a Cristo el Señor a quien [servimos]» porque todo cristiano vive ahora en la presencia de Dios (Col 3:23-24).

LA TRANSFORMACIÓN DEL TIEMPO Y LA VOCACIÓN

Este descubrimiento del coram Deo nos impulsa a pensar en nuestro tiempo y trabajo de una forma diferente. Estamos, como dijo Juan Calvino, viviendo nuestras vidas en el gran «teatro de Dios».

Los roles en los que Dios nos ha colocado no son simples trabajos sino llamados providenciales. La palabra vocación literalmente proviene del verbo en latín que significa «llamar». Una vocación es una tarea o papel que Dios providencialmente nos ha llamado a realizar en esta tierra.

Algunas vocaciones en las que servimos —ya sea como pintor, dentista, obrero de construcción, enfermera, periodista o gobernador— se realizan para el honor de Dios y el beneficio de la cultura en general. Otras vocaciones tienen lugar en nuestra vida familiar a medida que vivimos nuestros llamados como hijo, hija, madre, padre, esposa, esposo, o abuelo. Estas vocaciones familiares son de vital importancia y sirven como la base de una iglesia vibrante y una cultura floreciente.

Además, como cristianos, estamos llamados a responsabilidades únicas dadas por Dios. Todo cristiano es llamado por Dios para ser uno de Sus hijos (Jn 1:12; Rom 8:14). Todo cristiano es llamado a ser parte del glorioso cuerpo de Cristo y a ejercitar sus dones espirituales para la edificación del cuerpo en una iglesia local (Rom 12:3-8; Ef 4:1-16). Todo cristiano es llamado a caminar en comunión con otros creyentes para que podamos estimularnos unos a otros hacia la piedad (Heb 10:24-25). Además, Pedro nos recuerda en 1 Pedro 1:15-16 que esta vida cristiana a la que Dios nos ha llamado tiene dimensiones éticas: «como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo». Obviamente, estos llamados de Dios afectan la forma en que vemos nuestro tiempo y el trabajo que llevamos a cabo a lo largo de nuestra vida.

PRINCIPIOS BÍBLICOS PRÁCTICOS PARA EL TIEMPO Y LA VOCACIÓN

Quisiera terminar apuntando a algunos principios prácticos que la Palabra de Dios nos da al llevar a cabo nuestras vocaciones para «redimir el tiempo» mientras vivimos coram Deo:

  1. Integridad y excelencia. Todo cristiano debe esforzarse por alcanzar integridad y excelencia en todo lo que hace para que brillemos para Cristo como «luces» resplandecientes en este mundo oscuro (Mt 5:14).
  2. Disciplina y productividad. Debemos disciplinarnos para producir un trabajo de calidad para la gloria de Dios (1 Cor 10:31). En un mundo distraído, esto a menudo significará dejar de lado el teléfono durante períodos largos de tiempo para concentrarnos en las tareas que tenemos a mano y en las personas a las que estamos llamados a servir. Como se nos recuerda en Eclesiastés 9:10: «Todo lo que tu mano halle para hacer, hazlo según tus fuerzas». 
  3. Priorización y delegación. A medida que nos enfrentamos a los plazos y a las responsabilidades inminentes, tenemos la oportunidad de priorizar qué tareas completar y qué tareas delegar a otros. En nuestras debilidades, tenemos la oportunidad de empoderar a otros, como Jetro enseñó a Moisés cuando lo vio abrumado con sus responsabilidades en el desierto (Ex 18:1-27).
  4. Iniciativa y juicio. Gran parte de nuestro éxito depende de la buena iniciativa y el buen juicio. Cuando Nehemías vio que el muro de Jerusalén seguía derribado, tomó la iniciativa de reconstruirlo (Neh 2:17-18). También ejerció buen juicio en la forma en que se acercó al rey Artajerjes con respecto al problema (Neh 2:4-8). Como creyentes, debemos buscar al Señor en oración y buscar consejo sabio en todas nuestras decisiones (Pr 15:22).
  5. Descanso y ritmos. El sueño es una dependencia literal de Dios. Podemos dormir tranquilamente porque Dios nunca lo hace (Sal 121:4). A través del sueño, Dios nos capacita para las tareas y el trabajo que nos tiene reservado para mañana. Además, Dios ha ordenado que uno de cada siete días sea un día de descanso sabático, un día dedicado al Señor (Ex 20:8-11). Al descansar en el día del Señor, estamos confesando que Dios es Dios y que nosotros no lo somos y que nuestro trabajo depende enteramente de Su provisión (Sal 127:1).

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Grant R. Castleberry
Grant R. Castleberry

El reverendo Grant R. Castleberry es pastor de discipulado en Providence Church en Frisco, TX., y está cursando su doctorado en historia de la iglesia y teología sistemática en el The Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, KY.

Tesis #28 – Prediquemos con autoridad, pero no de forma autoritaria

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 28

Prediquemos con autoridad, pero no de forma autoritaria

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

El tiempo y las relaciones

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Tiempo

El tiempo y las relaciones
Por Jason Helopoulos

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Tiempo

Mientras escribo este artículo en mi salón de estudio, estoy viendo una foto que cuelga en la pared sobre mi escritorio. La foto mira hacia abajo sobre todo lo que hago. Mi esposa tomó esta foto, la amplió y la colocó en un bonito marco de roble. Recuerdo el día en que le pedí que tomara esa foto. Vivíamos en Dallas y el sol brillaba, como siempre lo hace en las tardes de Dallas. Disfrutamos de un sábado de exploración mientras paseábamos por la ciudad con su nueva cámara en mano. Simplemente le acompañé en el paseo, sirviendo como su asistente.

Mientras caminábamos por una calle, vi un campanario en una iglesia grande. El capitel se elevaba en el aire y dominaba en el cielo, imponiéndose sobre todo lo que estaba debajo. Un reloj adornaba la parte superior del campanario y en la cara del reloj habían tres palabras en letras negras. A petición mía, mi esposa tomó una foto de la cara del reloj: esa es la foto que está encima de mi escritorio. Los números del reloj son números romanos; la manecilla corta apunta al número cuatro y la manecilla larga muestra algunos tics más allá del número doce. Las tres palabras en la cara del reloj resaltadas en negritas son simples: la noche viene. Son tomadas del Evangelio de Juan. Jesús le dice a Sus discípulos: «Nosotros debemos hacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar» (Jn 9:4). La noche viene. Esa foto se encuentra encima de mi escritorio como un recordatorio: «Aprovecha el tiempo al máximo, Jason, porque la noche viene cuando terminará tu tiempo de hacer obra alguna para el reino».

Este principio resulta necesario para los cristianos en nuestro trabajo, nuestro descanso, nuestro juego e incluso en nuestras relaciones. Queremos hacer el mejor uso de nuestro tiempo, porque la noche viene cuando ya no se podrá hacer más por el bien del reino en esta vida. ¿Has pensado sobre esto con respecto a tus relaciones con los demás?

Como individuos limitados por el tiempo, nos involucramos en relaciones con otros individuos limitados por el tiempo. Tenemos solo una cantidad limitada de años, días, horas y minutos para invertirlos en las vidas de otros. Y vale la pena invertir en ellos. Muchas de las cosas en las que gastamos nuestras energías y tiempo desaparecen y no duran, pero la gente sí. Por lo tanto, resulta importante considerar el uso de nuestro tiempo en estas relaciones. Lo sabemos. ¿Con cuánta frecuencia un padre o una madre joven ha escuchado a una persona mayor decirle «atesora esos años con tu hijo; pasan demasiado rápido»? ¿Con cuánta frecuencia nos vienen a la mente los seres queridos que hemos perdido? Y pensamos en si tan solo hubiéramos tenido tiempo para una breve conversación más con ellos.

Al considerar el buen uso del tiempo en nuestras relaciones con los demás, es provechoso pensar detenidamente en la cuadrícula de cantidad y calidad de tiempo. Algunos defienden la cantidad de tiempo en oposición al tiempo de calidad en nuestras relaciones. Otros abogan por la calidad sobre la cantidad. Sin embargo, ambas son importantes.

La cantidad de tiempo con los demás importa. Primero, muestra lo que amamos. Un adolescente jugará con la pelota de baloncesto durante horas hasta que la luz del sol desaparezca porque ama el juego. Un aprendiz dedicará años a aprender un oficio. Un abogado analizará los libros minuciosamente por días para conseguir información sobre su escrito legal. Dedicamos tiempo a lo que creemos que es importante.

Si un esposo llega del trabajo a la casa cada noche, se sienta frente al televisor y solo encuentra un minuto aquí o allá entre los comerciales para hablar con su esposa, no importa cuánto diga que la ama, sus acciones demuestran algo más. Ella lo siente y lo sabe. Pasamos tiempo como sea que podamos con aquellos que amamos. Las circunstancias no siempre lo permiten. Pero a medida que la vida nos brinda la oportunidad, la aprovechamos. 

En segundo lugar, pasamos mucho tiempo con aquellos a quienes deseamos influir, moldear o impactar. La primera iglesia en la que tuve el honor de trabajar fue una iglesia de tamaño mediano en una zona rural de Carolina del Norte. Como ha sido mi práctica en todas las iglesias en las que he asistido o servido, pasé los primeros seis meses buscando a los miembros más viejos de la congregación. Encuentro que hay pocas cosas más importantes que conocer la historia de la iglesia a la que perteneces. El pasado informa el presente.

En mis conversaciones, siempre escuchaba un nombre en particular: Simón. Cada persona mayor de la congregación parecía incapaz de contar la historia de la iglesia sin mencionar el nombre de Simón. Al principio, pensé que debía haber sido uno de los primeros pastores. Sin embargo, ese no fue el caso. Todos decían lo mismo de Simón: era pequeño de estatura, marcado por un comportamiento humilde, siempre se mostraba reacio a hablar en público, servía entre bastidores y era considerado un laico muy «ordinario».

Sin embargo, Simón tuvo un impacto duradero en la vida de la iglesia. ¿Cómo? Los domingos, Simón invitaba a hombres jóvenes de la iglesia para caminatas vespertinas en el día del Señor. Mientras caminaban por el bosque, les hablaba sobre árboles, plantas, aves y Cristo. Cada domingo pasaban horas y horas de esta manera. No había una agenda semanal en particular, ni planes ni predicación; simplemente un hombre mayor que pasaba gran cantidad de tiempo con hombres jóvenes, proveyendo al Señor la oportunidad de obrar en Sus formas aparentemente simples para fines profundos. Al considerar a los ancianos de esta iglesia ahora, unos cuarenta años más tarde, casi dos tercios de ellos apuntaron al tiempo que pasaron con Simón los domingos por la tarde como la mayor influencia espiritual moldeadora en sus vidas. Las vidas que interactúan juntas se impactan mutuamente y eso a menudo toma tiempo.

Ciertamente es instructivo que el Señor Jesús pasara tres años con los discípulos antes de Su crucifixión. Él pudo simplemente haberlos llamado en las pocas semanas o en los últimos días previos a Su entrada triunfal a Jerusalén. Pero se requería algo más. Los minutos, horas, días, meses y años que los discípulos pasaron con el Señor Jesús los instruyeron en todo lo que debían hacer. Los instruyó, no solo con Sus palabras sino con Su vida, y eso tomó tiempo.

El tiempo de calidad también resulta esencial para las relaciones significativas. La intencionalidad importa. Pasar horas en el gimnasio sentado en un banco de entrenamiento y mirando tu teléfono no producirá aptitud física sino flacidez. La cantidad de tiempo mengua sin la calidad requerida. Como cristianos, reconocemos que nuestra cantidad de tiempo es limitada para servir al Señor productivamente. Queremos más relaciones saludables que relaciones flácidas porque la noche viene. Por lo tanto, queremos tanto calidad como cantidad de tiempo en nuestras relaciones.

Con los incrédulos, deseamos y apuntamos a que esas relaciones se muevan hacia una conversación espiritual. Apreciamos a los demás como portadores de la imagen de Dios, por lo que nuestra relación con ellos está dirigida a algo más que disfrutar de buena comida y unas cuantas risas. Buscar y aprovechar oportunidades para su bien eterno da forma a nuestras interacciones. Y francamente, no sabemos si tenemos un mañana, y ellos mucho menos. Por lo tanto, buscamos ser intencionales en comunicarles la belleza y gloria del evangelio y la oferta gratuita de salvación.

Con nuestros hermanos y hermanas en Cristo, deseamos que el Señor nos use para animarlos a crecer a imagen de Cristo, aun cuando creemos que ellos están en nuestras vidas para moldearnos a nosotros a imagen de Cristo. Por lo tanto, las conversaciones no pueden quedarse siempre en un nivel superficial. Queremos poner nuestras mentes juntas en las cosas celestiales. Queremos hablar sobre las cosas de Dios, orar juntos y estudiar juntos la verdad de Dios. Hemos sido salvos no solamente para Cristo, sino también los unos para los otros. Y la forma en que enfocamos nuestras relaciones con los hermanos y hermanas en Cristo habla de cuán seriamente creemos en esa verdad.

Con nuestra familia, deseamos ver a Cristo exaltado en nuestros hogares y en nuestra vida en común. Creemos que una familia cristiana significa más que simplemente colocar una placa en nuestro hogar que diga «pero yo y mi casa, serviremos al SEÑOR» (Jos 24:15). Tener lemas está bien; pero vivirlos es mejor. Nuestro objetivo es ver a Cristo como el centro de nuestra vida familiar. Eso significa que para nosotros algunos momentos son más valiosos que otros. Los tiempos de calidad pasados en adoración familiar, hablando de la vida desde una perspectiva cristiana, orando juntos antes de dormir, sirviendo a otros en el cuerpo de Cristo y asistiendo a la adoración corporativa son momentos que atesoramos. 

Y mientras buscamos vivir de manera significativa con otros, tanto en cantidad como en calidad de tiempo, confiamos y esperamos en que el Señor obrará. La parábola de la semilla en Marcos 4:26-29 es un recordatorio provechoso sobre nuestras relaciones. El tiempo bien invertido con los demás nunca es una pérdida. No siempre podemos ver de inmediato lo que produce el tiempo invertido, pero esa es parte de la gloria de la obra del Espíritu. El granjero va al campo, esparce las semillas en el suelo y se va a dormir. Esa es su tarea. Si está buscando gratificación inmediata por el arduo trabajo de un día, no encontrará ninguna. Pero cuando el agricultor se acuesta a dormir, el Señor obra. Esto es a menudo lo que ocurre en nuestras relaciones con los demás. Con el tiempo, el Señor obra poderosamente. Las horas interminables o los minutos invertidos en relaciones con los demás producen una cosecha «mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos» (Ef 3:20). Si el agricultor se va a la cama desanimado esa noche por no ver una cosecha, sería un tonto. No es así como funciona la agricultura. Y tampoco es así como funcionan las relaciones. Ellas merecen el tiempo, tanto cuantitativa como cualitativamente. Invirtamos correctamente y luego descansemos. El Señor está obrando. Podemos confiar en eso. Usemos nuestro tiempo sabiamente en las relaciones con los demás porque la noche viene.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Jason Helopoulos
Jason Helopoulos

El Rev. Jason Helopoulos es el pastor principal de la University Reformed Church (PCA), en East Lansing, Michigan. Es autor de The New Pastor’s Handbook [Manual del pastor nuevo] y A Neglected Grace: Family Worship in the Christian Home [Una gracia descuidada: la adoración familiar en el hogar cristiano].

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Otto Sánchez

Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo. Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia.

Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano. Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies.

El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.

http://www.ibozama.org

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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

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