12 – LA PREEXISTENCIA DE DIOS

Hombre Reformado

Serie: Grandes Doctrinas De La Biblia

2. LA NATURALEZA Y LOS ATRIBUTOS DE DIOS

12 LA PREEXISTENCIA DE DIOS

R.C.Sproul

Cuando la Biblia declara que Dios es el Creador del universo nos está señalando que Dios mismo no ha sido creado. Existe una diferencia crucial entre el Creador y la creación. La creación tiene el sello del Creador y es testigo de su gloria. Pero esta creación nunca será digna de adoración. No es suprema.

Es imposible que algo se cree a sí mismo. El concepto de la auto-creación es una contradicción de palabras, es una afirmación carente de sentido. Le solicito al lector que se detenga y reflexione un poco. Nada puede auto-crearse. Ni siquiera Dios puede crearse a sí mismo. Para que Dios se creara a sí mismo debería haber sido antes que Él. Ni siquiera Dios puede hacer eso.

Todo efecto debe tener una causa. Esto es cierto por definición. Pero Dios no es un efecto. Él no tiene principio y por lo tanto no tiene ninguna causa precedente. Él es eterno. Él siempre ha sido o es. Él tiene, dentro de sí mismo, el poder de ser. No necesita de ninguna ayuda de recursos externos para seguir existiendo. Esto es lo que significa la idea de la preexistencia. Reconocemos que se trata de un concepto elevado y tremendo. No conocemos nada que se le parezca. Todo lo que percibimos en nuestro marco de referencia es dependiente y ha sido creado. No podemos entender cabalmente algo que sea preexistente.

Pero solo porque sea imposible (por definición) que una criatura sea preexistente no significa que sea imposible que el Creador sea preexistente. Dios, como nosotros, no puede crearse a sí mismo. Pero Dios, a diferencia de nosotros, puede ser preexistente. En realidad esto constituye la esencia misma de la diferencia que existe entre el Creador y la creación. Esto es lo que lo convierte en el Ser Supremo y en 1a fuente de todos los demás seres.

El concepto de preexistencia no viola ninguna ley racional, lógica o científica. Es una noción racional válida. Por el contrario, el concepto de la autocreación viola la más básica de todas las leyes racionales, lógicas y científicas – – la ley de la no contradicción. La preexistencia es un concepto racional; la autocreación es irracional.

La noción de que algo sea preexistente no es solo racionalmente posible, es racionalmente necesaria. Nuevamente, la razón exige que si algo es, entonces debe haber algo que contenga dentro de sí mismo la capacidad de ser. De lo contrario no había nada. Si no hubiese algo que existiera en sí mismo, nada podría existir.

Posiblemente la pregunta más antigua y más profunda sea: ¿Por qué hay algo en vez de nada? Una respuesta necesaria para al menos parte de la pregunta es porque Dios existe. Dios existe

en sí mismo eternamente. Es el origen y la fuente del ser. Solo El tiene, dentro de sí mismo, el poder de ser. Pablo declara que nuestra propia existencia depende del poder del ser de Dios: «Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos» (Acts 17:28).

Resumen

1. Todo efecto debe tener una causa.

2. Dios no es un efecto; Dios no tiene causa.

3. La autocreación es un concepto irracional.

4. La preexistencia es un concepto racional. .

5. La preexistencia no es solamente posible sino que es racionalmente necesaria.

Pasajes bíblicos para la reflexión

Ps. 90:2

Jn. 1:1-5

Acts 17:22-31

Col. 1:15-20

Rev. 1:8

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College y editor ejecutivo de la revista Tabletalk. Fue reconocido en todo el mundo por su articulada defensa de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga con convicción en Su Palabra. Su programa de radio, Renewing Your Mind (Renovando Tu Mente), se sigue emitiendo diariamente en cientos de emisoras de radio de todo el mundo y también se puede escuchar en línea. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

ARTÍCULO TOMADO DE: http://www.hombrereformado.org/grandes-doctrinas-de-la-biblia—r-c-sproul

¿Qué es el tiempo?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Tiempo

¿Qué es el tiempo?
Por Thomas Brewer

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Tiempo

«¿Qué hora es?». En ocasiones, algún desconocido me hace esa pregunta. Es fácil de contestar. Solo miro mi teléfono o reloj y le digo la hora. Pero nunca algún extraño me ha preguntado «¿Qué es el tiempo en sí?». Esa es una pregunta mucho más compleja de responder. Por un lado, sabemos lo que es el tiempo, porque lo usamos cada día. Iniciamos nuestro día con una alarma que suena, revisamos el reloj durante todo el día para asegurarnos que estamos en horario y nos vamos a la cama con la esperanza de dormir por varias horas. También sabemos que el tiempo tiene un efecto acumulativo. Los hijos crecen y se vuelven adultos. Las relaciones cambian. Las temporadas pasan.

Por otro lado, es difícil saber con exactitud lo que es el tiempo. Sabemos que implica medidas, pero no en unidades espaciales como pulgadas o centímetros, sino en unidades temporales como segundos y días. Sin embargo, no podemos definir el tiempo simplemente por cómo lo medimos. Si lo hiciéramos, sería como definir un pastel de cumpleaños simplemente por sus ingredientes: cantidad de mantequilla, huevos, azúcar y harina. No obstante, la idea de medición debe ser parte de la definición, porque de lo contrario no seríamos capaces de hablar del tiempo de forma coherente. Entonces, además del tiempo ser algo que se mide, podríamos decir que el tiempo procede de eventos que ocurren uno tras otro. Experimentamos la vida momento a momento, no todos a la vez. Así que, en aras de definir las cosas, podemos decir que el tiempo es una dimensión «no espacial» que medimos por momentos sucesivos. 

Es extraño pensar sobre el tiempo de manera tan abstracta, pero se vuelve aún más extraño cuando pensamos en cómo esa definición tan simple no encapsula todo sobre el tiempo. Por ejemplo, a veces puede parecer que el tiempo se acelera, se frena o hasta se detiene. ¿Cómo se explica esto? Agustín de Hipona fue uno de los primeros pensadores que consideró el misterio del tiempo: 

¿A qué nos referimos con más familiaridad y conocimiento que al tiempo? Ciertamente lo entendemos cuando hablamos sobre ello; lo entendemos también cuando lo oímos descrito por otro. Entonces, ¿qué es el tiempo? Si nadie me pregunta, lo sé; si quiero explicárselo a una persona que me pregunte, no lo sé.

Como Agustín, no podemos comprender el tiempo por completo. Sin embargo, sabemos que somos criaturas hechas para existir en y a través del tiempo. Ni siquiera podemos imaginar lo que significa ser estrictamente atemporal.

EL CREADOR DEL TIEMPO

Con todo, existe Uno que es atemporal: Dios. «Desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios» (Sal 90:2). Dios hizo el universo y así creó el tiempo. «En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Gn 1:1). Pero ¿existió «un tiempo» antes de que Dios creara el tiempo? Agustín también pensó sobre esa pregunta:

No precediste al tiempo en ningún tiempo, porque entonces no precederías a todos los tiempos. Pero en la excelencia de una eternidad siempre presente, Tú precedes a todos los tiempos pasados y sobrevives a todos los tiempos futuros, porque son futuros, y cuando hayan ocurrido, serán pasados; pero «Tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin».

Según Agustín, Dios precede el tiempo por Su «eternidad siempre presente», porque Él es el Creador mismo del tiempo. Estar en un siempre presente es existir en una condición tal que todos los tiempos son igualmente presentes. Es cierto que, al describir cosas como estas, somos un poco como los peces especulando sobre caminar en la luna. La misma frase «siempre presente» muestra las limitaciones de nuestro lenguaje. Siempre presente son palabras que derivan su significado del tiempo para describir a Uno que es estrictamente atemporal. Los teólogos a lo largo de los siglos han descrito Su atemporalidad como la eternidad de Dios. Es un concepto difícil de comprender dada nuestra naturaleza como criaturas limitadas por el tiempo.

Sin embargo, en la Escritura vemos al Dios eterno operando en y a través del tiempo. Opera de una forma medible, momento a momento, desde las primeras páginas del Génesis. Por ejemplo, crea el mundo en seis días, un día tras otro. Establece el sol, la luna y las estrellas en el cuarto día para ayudar a medir el tiempo: «y sean para señales y para estaciones y para días y para años» (Gn 1:14). Dios pondera y habla en momentos consecutivos, y Sus palabras se suceden una tras otra: «Hagamos al hombre a nuestra imagen» (v. 26). Termina y dice que todo es «bueno en gran manera» (v. 31).

El TIEMPO ES BUENO

Al llamar a todo bueno en gran manera, Dios estaba llamando bueno al tiempo mismo. Fuimos, como Adán, hechos para existir en y a través del tiempo. Dios creó a Adán para pensar, hablar y madurar en el tiempo. Adán experimentó comunión con Dios en el tiempo y Dios condescendió a la limitación temporal de Adán al estar con él en tiempos específicos. Parte del gozo de Adán al experimentar la vida fue el experimentar el tiempo: Dios le llevó animales a Adán para ver cómo los llamaría (v. 19); Adán anheló una pareja y Dios le dio a Eva (vv. 20-23). Adán comió frutas, habló con Dios y exploró el jardín.

El tiempo, al principio, fue una bendición. Fue el escenario en el que Adán y Eva maduraron y experimentaron la plenitud de vida que Dios les había dado. Pero luego, cayeron en pecado. Desobedecieron la Palabra de Dios. Como resultado, Dios maldijo la tierra. Multiplicó el dolor de Eva al tener hijos. Les recordó la consecuencia de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal: la muerte (Gn 3). Y así, eventualmente regresaron al polvo: «El total de los días que Adán vivió fue de novecientos treinta años, y murió» (5:5). 

EL TIEMPO ES CORTO

Tal vez notaste que en la narración de la caída Dios nunca maldijo al tiempo. El tiempo no es malo. Entonces ¿cómo se explica nuestra ansiedad, frustración y exasperación a lo largo del tiempo? ¿Cómo la caída afectó al tiempo? Bueno, por un lado, como cualquier cosa buena que Dios nos ha dado, a menudo usamos mal el tiempo. En nuestro pecado, tratamos al tiempo con pereza, o tratamos de acapararlo, o gastamos el tiempo haciendo cosas que no deberíamos. Pero lo más significativo es que la muerte acorta nuestro tiempo poniendo fecha de caducidad a nuestra vida. Nuestro tiempo, como el de Adán, se va a acabar. Experimentamos que el tiempo se acaba incluso cuando todavía estamos vivos. Por ejemplo, solo tenemos un tiempo limitado para obtener una educación. Tenemos un tiempo limitado para encontrar un cónyuge, comprar una casa, tener hijos, pasar tiempo con ellos, ahorrar para la jubilación, pasar tiempo con nuestros seres queridos antes de que mueran. Podemos hacer una cantidad de cosas y pasar una cantidad de tiempo con un número limitado de personas antes de que nosotros también muramos. No podemos hacer que las alegrías de la vida duren para siempre. Corren por nuestros dedos como la arena. «El total de los días que Adán vivió fue de novecientos treinta años, y murió… El total de los días de Set fue de novecientos doce años, y murió… El total de los días de Enós fue de novecientos cinco años, y murió…», y así continúa, desde Génesis 5 hasta el día de hoy.

EL TIEMPO REDIMIDO

Gracias a Dios, el patrón bíblico de la muerte se rompe en el Nuevo Testamento. Mateo comienza con una genealogía que conduce hasta Jesucristo, el Hijo de Dios. Dios se encarnó y vivió entre nosotros. El Dios atemporal entró en el tiempo. Y Jesucristo no solo vivió; Él murió. Podríamos decir: «El total de los días de Jesús fue de treinta y tres años, y murió…». Sin embargo, Su tiempo fue acortado de una manera distinta a la de los demás. Jesús fue el único hombre perfecto que jamás haya vivido y merecía la vida eterna. Murió por Su propia voluntad —sacrificialmente— para tomar el castigo de la muerte sobre Sí mismo por nuestro bien. Aunque Su vida humana fue acortada, resucitó para vida eterna. Jesús promete esta vida eterna a los que ponen su fe en Él (Jn 3:16).

Al depositar nuestra confianza en Jesús, recibimos la vida para la que fuimos hechos originalmente: pasar un tiempo interminable morando con Dios. Aunque podemos morir si Jesús no regresa durante nuestra vida, no obstante resucitaremos. En los cielos nuevos y tierra nueva, comeremos del árbol de la vida (Ap 22). Esta es una imagen invertida de Adán y Eva en el jardín de Edén antes de la caída (Gn 2). Ellos comieron del árbol de la vida y esperaban seguir viviendo interminablemente. La historia bíblica completa así el círculo.

Entonces, nosotros los cristianos no esperamos escapar del tiempo. Más bien, anhelamos la plenitud del tiempo —una cantidad abundante y desbordante de tiempo para estar completamente vivos— para glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. Experimentamos un anticipo de esa plenitud del tiempo incluso ahora mientras buscamos redimir el tiempo, sabiendo que esta vida no es el final. Pero experimentaremos la verdadera plenitud del tiempo en los cielos nuevos y la tierra nueva cuando habitemos en la presencia de Dios para siempre, donde nuestro Dios atemporal nos impartirá una vida que nunca volverá a ser acortada.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Thomas Brewer
Thomas Brewer

Thomas Brewer es editor en jefe de Tabletalk Magazine y un anciano docente en la Iglesia Presbiteriana en América.

Tesis #26 – Latinoamérica necesita ser transformada, pero no reprendiendo demonios

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 26

Latinoamérica necesita ser transformada, pero no reprendiendo demonios

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

CORRUPCIONES DE CORAZÓN

El valle de la visión

Oraciones Puritanas

CORRUPCIONES DE CORAZÓN
¡Oh Dios!
Que Tu Espíritu hable en mí para que yo pueda hablar contigo. Yo no tengo
ningún mérito, permite que el mérito de Jesús repose sobre mí. Yo no merezco,
más yo miro Tu misericordia. Estoy lleno de debilidades, concupiscencias,
pecados; Tú eres lleno de gracia.
Yo confieso mi pecado, mi pecado frecuente, mi pecado voluntario; todos mis
poderes de cuerpo y alma están contaminados: una fuente de contaminación está
arraigada en mi naturaleza. Existen cámaras de imágenes inmundas dentro de
mi ser; he pasado de un aposento odioso a otro, caminado por tierra baldía de
imaginaciones peligrosas, llamativa a los secretos de mi naturaleza caída.
Estoy totalmente avergonzado de lo que soy en mí mismo; Yo no tengo
ningún renuevo en mí, ni frutos, sino espinas y abrojos; yo soy una hoja
desapareciendo que el viento arrebata; Yo vivo desnudo y estéril como un
árbol de invierno, inútil, digno de ser cortado y quemado. Señor, ¿Tú tienes
compasión de mí?
Tú has dado un duro golpe a mi orgullo, al falso dios de mí, y me quedo en
pedazos delante de Ti. Mas Tú me diste otro Maestro y Señor, Tu Hijo, Jesús,
y ahora mi corazón se vuelve hacia la santidad, mi vida se acelera como una
flecha con un arco hacia la completa obediencia al Señor. Ayúdame en todas
mis acciones para acabar con el pecado y para humillar a mi orgullo. Sálvame
del amor del mundo y la vanagloria de la vida, de todo lo que es natural en el
hombre caído, y deja que la naturaleza de Cristo sea vista en mí todos los días.
Dame la gracia de soportar Tu voluntad sin quejarme y con placer, no sólo
para ser tallado, al cuadrado, o anticuado, más separado de la vieja roca,
donde he estado incrustado durante tanto tiempo, y tirado en la pradera a los
aires superiores, donde yo pueda ser edificado en Cristo para siempre.

Dios es con nosotros

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Tiempo

Dios es con nosotros
Por Burk Parsons

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Tiempo

odos tenemos estaciones, épocas del año, días de la semana y momentos del día favoritos. Algunas personas prefieren la oscuridad de la madrugada antes de que salga el sol. Otros disfrutan la tranquilidad del atardecer mientras se pone el sol. En lo personal, me gustan todas las estaciones y épocas del año. Siempre he disfrutado despertar los lunes en la mañana con una semana cargada de trabajo porque me gusta lo que hago. Como me levanto temprano, disfruto el silencio y la anticipación del día que está por iniciar. Sin embargo, mi momento favorito es el atardecer, cuando tengo la oportunidad de regresar a casa con mi amada esposa y mis hijos, y por la gracia de Dios, he podido terminar un día más y, por lo tanto, estoy más cerca de mi hogar celestial. Quizás, por esa razón parcialmente, uno de mis himnos favoritos ha sido por mucho tiempo el himno del siglo diecinueve, «Conmigo sé» [Abide with me] escrito por Henry Francis Lyte (1793-1847).

Durante una gran parte de su vida, Lyte sufrió de una salud pobre y regularmente salía de Inglaterra en busca de alivio. Eventualmente desarrolló tuberculosis y murió a la edad de cincuenta y cuatro años. Su hija recuenta las circunstancias en las que Lyte escribió «Conmigo Sé»: «El verano estaba por terminar, y llegaba el mes de septiembre, ese mes en el que una vez más tendría que salir de su tierra natal, y cada día parecía tener un valor especial por ser un día más cercano a su partida». No es de extrañar, entonces, que el primer y segundo verso del himno dicen: «Señor Jesús, el día ya se fue, la noche cierra, oh conmigo sé, sin otro amparo Tú, por compasión, al desvalido da consolación. Veloz el día nuestro huyendo va, su gloria, sus ensueños pasan ya; mudanza y muerte veo en derredor: conmigo sé, bendito Salvador».

Todos hemos sufrido en esta vida. Algunos hemos sufrido mucho. Sin embargo, como el himno nos recuerda, nuestro Señor está con nosotros en cada temporada de nuestras vidas. La gente nos fallará; las comodidades se desvanecerán, el cambio y la decadencia continuarán en nuestro alrededor y en nosotros; pero nuestro Dios no cambia. Él es nuestro Dios infinito, eterno e inmutable y vivimos delante de Su rostro, coram Deo, cada día, descansando en la gloriosa verdad de que nuestro Dios, al justificarnos y unirnos con Cristo, permanece con nosotros por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros. Por lo tanto, podemos descansar en que tanto en los momentos que más disfrutamos como en las temporadas más difíciles, el Dios eterno que creó el tiempo, que es soberano sobre el tiempo y que obra a tiempo, está con nosotros y nunca nos dejará ni nos desamparará.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Él es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ¿Cómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

Tesis #25 – Prediquemos para preservar la verdad, no las ovejas

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 25

Prediquemos para preservar la verdad, no las ovejas

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Convicción compasiva

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La ética cristiana

Convicción compasiva
Por Lowell A. Ivey

Nota del editor: Este es el octavo y último capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: La ética cristiana

Es imposible sobreestimar el poder santificador de un ministerio con un púlpito sólido. Dios diseñó la predicación de la Palabra para que fuera el medio principal de gracia en la vida de cada cristiano. La proclamación de la Escritura debe ser el medio principal por el Nunca olvidaré un sermón que escuché en una reunión de mi iglesia regional. El sermón fue predicado por un hombre que estaba siendo examinado para su ordenación. Sus oyentes eran, en su mayoría, ministros y ancianos. Predicó sobre la humildad en Proverbios 3:33-34. En ese sermón, el Espíritu del Señor Jesús resucitado me habló de manera suave, poderosa y directa, convenciéndome de mi orgullo y persuadiéndome de mi necesidad de un corazón más conforme al corazón manso y humilde de mi Salvador.

La verdad, dicha en el amor de Cristo, tiene un tremendo poder espiritual para penetrar incluso en los corazones más endurecidos y obstinados. La verdad de Dios nunca nos llega como una mera compilación de propuestas doctrinales. Viene como una persona de carne y hueso, como la encarnación misma del amor eterno del Padre por nosotros en la historia, como el Verbo eterno hecho carne para habitar entre nosotros, y en nosotros, «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1:14). En Cristo, Dios demuestra Su amor por los pecadores al revelar ese amor en el carácter misericordioso y en la obra expiatoria y reconciliadora de Su Hijo (Rom 5:8). La verdad de la muerte y resurrección de Cristo nos llega como una revelación viva en el tiempo y el espacio de la mansedumbre y la compasión del Dios triuno. Este es el patrón que da forma no solo a lo que creemos, sino también a cómo hablamos y vivimos (Ef 4; 1 Jn 4:7-11).

Ser cristiano es ser semejante a Cristo, lleno de gracia y de verdad. O para decirlo de otra manera, un cristiano da testimonio tanto de la gracia como de la verdad que hay en Cristo. De esa manera, damos a conocer a un Cristo entero, un Cristo íntegro, un Cristo completo, el único tipo de Cristo capaz de salvar, santificar y glorificar a los pecadores que perecen en la incredulidad y que están atrapados por Satanás, el dios de este mundo.

Lo que esto requiere, en términos prácticos, es que busquemos ser cristianos íntegros. Todo cristiano íntegro es un cristiano cuyas convicciones se basan en la compasión y cuya compasión se fortalece con la convicción. Estar en Cristo es estar unido a un Salvador cuyo corazón fue «movido a compasión» cuando vio la confusión, la ignorancia y el desconcierto moral de aquellos a quienes vino a buscar y salvar (Lc 19:10). Su compasión fue tan grande que proclamó la verdad del evangelio, llamando a los que estaban en la oscuridad a volverse a Él como la luz del mundo, Aquel que vino hablando palabras de vida eterna.

La compasión se define por la persona y la obra redentora de Jesucristo. ¿Cómo sabemos cómo luce una convicción compasiva en la vida real? Mediante el estudio de la vida y del ministerio de nuestro Salvador. Ver a Jesús es ver el corazón mismo de Dios abierto y revestido de nuestra naturaleza humana. Es ver una compasión sin principio, que tiene sus raíces en el suelo de la eternidad. Es ver una compasión que nunca puede terminar sino que seguirá dando frutos para siempre en la nueva creación. La encarnación, la vida sin pecado, el ministerio, los milagros, la muerte, el entierro y la resurrección de Jesucristo, todos dan testimonio de la compasión que había en el corazón de Dios el Padre antes de la fundación del mundo. Esa compasión se nos revela más claramente en las Escrituras y es confirmada por medio del testimonio del Espíritu en nuestros corazones de que somos hijos de Dios (Rom 8:16).

Entonces, ¿cómo nosotros, como hijos de Dios, expresamos nuestras convicciones de una manera que sea consistente con la compasión de Jesucristo? Lo hacemos recordando que estamos llamados a decir la verdad en amor (Ef 4:15). Decimos la verdad con un propósito compasivo. «No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan» (v. 29). El discurso corrupto es, literalmente, un discurso que deteriora. Es lo opuesto al discurso que da vida. Es un discurso que busca derribar y destruir, no edificar o cultivar el crecimiento espiritual. El discurso compasivo es edificante. Es un discurso que afirma tanto la verdad que se está hablando como la dignidad humana de la persona a la que se le habla o de quien se habla. El discurso compasivo es proposicional y a la vez personal. Afirma lo que es verdad sin destruir ni maldecir la imagen de Dios (Stg 3:1-12). Si estamos en Cristo, hablamos como aquellos que anhelan ver a Cristo formado en los corazones de aquellos que escuchan lo que tenemos que decir (Gal 4:19).

Esto es cierto, de manera especial, en nuestra era de comunicación electrónica. La Internet ha hecho que el mensaje del evangelio sea más accesible que nunca. Pero con cada nuevo medio de comunicación surgen tentaciones y desafíos nuevos y únicos. El gran peligro de hablar con otros desde atrás de la barrera inexpugnable de un dispositivo electrónico es que olvidamos con demasiada facilidad la individualidad de quienes están al otro lado de la pantalla. Una ética cristiana de la comunicación digital requiere que recordemos y reconozcamos el significado eterno de nuestro discurso y que nos esforcemos siempre por hablar con compasión, incluso cuando no podemos ver —y posiblemente nunca conozcamos— a los destinatarios de nuestras palabras en línea.¿Esto significa que un cristiano compasivo nunca dirá nada que pueda ofender? No, Jesús fue condenado a muerte por decir la verdad en perfecto amor. La verdad por su propia naturaleza es ofensiva para la mente carnal, esa mente que es hostil y se opone a Jesús, quien es tanto la verdad como el amor encarnado. Pero hay una diferencia entre decir una verdad ofensiva y decir la verdad para ofender. Estar en Cristo es tener el Espíritu de Cristo morando en ti. ¿Cristo ha mostrado compasión al revelarte Su gracia y verdad? Si es así, deja que Su compasión te enseñe no solo cómo mantener tus convicciones, sino también cómo compartirlas de una manera que le den honor y gloria.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Lowell A. Ivey
Lowell A. Ivey

El Rev. Lowell A. Ivey es el pastor organizador de Reformation Presbyterian Church en Virginia Beach, Va.

4 – Nubes Negras

Sabiduría para el Corazón

Serie: Vida de David (1 y 2 Samuel)

ESTUDIO DE LA VIDA DEL REY DAVID

4 – Nubes Negras

Sabiduría para el Corazón

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo vía radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Por la gracia de Dios esperamos proveer contenido bíblico y confiable en más idiomas y alcanzar al mundo con el mensaje de la Palabra de Dios.

Proclamar la ética cristiana

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La ética cristiana

Proclamar la ética cristiana
Por Steven Lawson

Nota del editor: Este es el séptimo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: La ética cristiana

Es imposible sobreestimar el poder santificador de un ministerio con un púlpito sólido. Dios diseñó la predicación de la Palabra para que fuera el medio principal de gracia en la vida de cada cristiano. La proclamación de la Escritura debe ser el medio principal por el cual se nutre la verdadera espiritualidad en nuestras iglesias locales. La predicación fiel equipará a los creyentes para brillar con intensidad en una cultura impía de corrección política y depravación inmoral. Todo el consejo de Dios debe ser llevado a cada oyente y esto incluye el tema de la ética cristiana, que es de importancia crítica. Por la gracia de Dios, he aquí una palabra de exhortación a todo predicador.

Como predicador dedicado a la Palabra de Dios, inevitablemente enfrentarás muchos problemas éticos. La enseñanza bíblica no solo contiene la verdad teológica, sino también las implicaciones necesarias con respecto a la ética. La doctrina siempre impone exigencias prácticas a nuestras vidas. He encontrado útil esta guía práctica sobre lo que requieres para tu predicación respecto a la ética cristiana.

PREDICA LA BIBLIA

Cualquier cosa que afirmes acerca de la ética debe encontrar su base en la Palabra escrita de Dios. No existe una autoridad vinculante en las tendencias sociales del día ni en las tradiciones religiosas de una cultura. Fuera de la Biblia, cualquier imposición de moralidad conduce al legalismo. Tienes una autoridad principal: las Escrituras inspiradas. El único estándar determinante en todas las exigencias éticas que predicamos debe ser: «Así dice el Señor». 

DEFINE EL PROBLEMA

Debes especificar el problema moral, explicando claramente lo que está bien y lo que está mal. El tema ético que se aborda —el aborto, la eutanasia, la homosexualidad o cualquier otro asunto—, se abordará de alguna manera en las Escrituras. A veces, la ley moral, que se encuentra en los mandamientos de Dios, se ocupará de ella directamente. En otras ocasiones, las implicaciones del texto y las buenas y necesarias consecuencias de los relatos bíblicos proporcionarán la guía. La ética cristiana también se expresa en principios eternos extraídos de la literatura sapiencial y de la misma manera encontramos pecados reprendidos por los profetas. La ética cristiana se enseña en los discursos de Cristo y se explica en las epístolas de los apóstoles. Dondequiera que se encuentre la ética en la Biblia, debes pararte en el púlpito y proclamar estas verdades eternas con claridad y valor.

EXPLICA LA RAZÓN

Debes explicar por qué cada tema ético es de gran importancia. Cada asunto moral debe verse a la luz del carácter santo y los atributos justos de Dios. Además, debes presentar esta verdad a la luz de otras doctrinas y enseñanzas que se encuentran en otras partes de las Escrituras. Cada tema moral que abordes debe cuadrar con el resto de la Biblia. Debe ser consistente con el diseño de Dios para la santidad de la vida y las instituciones del hogar, la Iglesia y el gobierno, así como el lugar de trabajo.

EXPÓN EL CORAZÓN

Debes comenzar tu aplicación abordando el estado del corazón del oyente. En el Sermón del monte, Jesús priorizó y enfatizó una religión del corazón. Sostuvo que las acciones pecaminosas proceden de pensamientos pecaminosos y deseos carnales. Afirmó que el asesinato y el adulterio son pecados concebidos en el corazón antes de que se conviertan en hechos externos. Toda desviación de una ética correcta, ya sea de palabra o de hecho, siempre brota primeramente en el corazón.

LLAMA A LA OBEDIENCIA

Una vez establecida la moralidad del asunto, debes llamar a la debida obediencia. No es suficiente que las personas sean oidores de la Palabra. Debes responsabilizarlos de que sean hacedores de ella. No le des a la gente sugerencias para considerar. Más bien, debes señalarles los estatutos de las Escrituras y desafiar sus voluntades. Debes ir más allá de hablar solo con declaraciones indicativas y abordarlos con órdenes imperativas que demanden su respuesta.

PROMETE LA BENDICIÓN

Dios honrará a aquellos que guarden Su Palabra. Aunque el camino puede ser exigente y costoso, no obstante glorifica a Dios. Es mejor para tus oyentes estar en un desierto abrasador dentro de la voluntad de Dios que estar en un palacio deslumbrante fuera de Su voluntad. No importa cuán contracultural sea esta ética cristiana, debes reafirmar que un corazón puro y una sumisión obediente conducirán de manera inevitable a la bendición de Dios.

ADVIERTE A LOS OYENTES

No retengas la amonestación sobre cuestiones éticas. Debes advertir a tus oyentes que violar la Palabra de Dios siempre tiene un precio muy alto. En nuestros días, vemos la destrucción que la moral pecaminosa ha traído sobre nuestro mundo. Mientras predicas, nunca te disculpes por presentar las advertencias de Dios contra la maldad. La ley de sembrar y cosechar nunca ha sido revocada. Algunos efectos del pecado son duraderos, incluso de por vida. Otros producen efectos más breves. De cualquier manera, siempre habrá consecuencias dolorosas por la desobediencia.

PROMETE EL PERDÓN 

Sin duda, habrá personas en tu congregación que ya hayan cometido el pecado al que te estás refiriendo. Sin embargo, esto no significa que no deba confrontarse desde el púlpito. Esto requiere de su confesión de pecado y arrepentimiento. No obstante, debes prometer el agua viva del perdón divino a aquellos que ya hayan transgredido este asunto. Asegúrales que Dios está más que dispuesto a perdonar su pecado.

FORTALECE A LOS FIELES 

Tus oyentes viven en un mundo de tolerancia moral hacia cada concesión pecaminosa. Deben estar equipados para resistir la tentación de guardar silencio cuando deban dar testimonio de la verdad. La predicación audaz profundizará sus convicciones, para que no cedan ante la mayoría en el trabajo o en su vecindario. Deben estar preparados para estar solos, si es necesario, por causa de la justicia, incluso si tienen que sufrir por ello.

Como ministro de la Palabra, tienes esta gran responsabilidad. Dios te ha designado para enseñar la Biblia y alimentar al rebaño que se te ha confiado. Una parte importante de tu deber pastoral es instruir a tu congregación en sus obligaciones morales, tal como se encuentran en las Escrituras. La verdad entendida de manera intelectual nunca es un fin en sí misma. Es solo un medio para alcanzar una meta mucho mayor: que las vidas y los corazones estén comprometidos con la pureza moral para la gloria de Dios.

Solo entonces el pueblo de Dios estará preparado para sostener la antorcha de la verdad en nuestra hora presente.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Steven Lawson
Steven Lawson

El Dr. Steven J. Lawson es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.

Tesis #24 – Todo cristiano debe desarrollar un carácter piadoso

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 24

Todo cristiano debe desarrollar un carácter piadoso

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

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