5 – EL FIN DEL MUNDO

Sabiduría para el Corazón

Serie: Daniel – El Sabio de Babilonia

5 – EL FIN DEL MUNDO

Stephen Davey

Texto: Daniel 2 y 7 Calendarios Mayas, Nostradamus, e innumerables predicciones existen acerca del fin del mundo. Ninguna de ellas se han cumplido. Sin embargo, en el libro de Daniel encontramos una predicción detallada de parte de Dios y, a diferencia de todas las otras, esta ya se ha empezado a cumplir… Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes.

Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo via radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Por la gracia de Dios esperamos proveer contenido bíblico y confiable en más idiomas y alcanzar al mundo con el mensaje de la Palabra de Dios.

Cómo definir la voluntad de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Cómo buscar la voluntad de Dios.

Cómo definir la voluntad de Dios

Por John W. Tweeddale

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Cómo buscar la voluntad de Dios

A lo largo de los registros de la historia, muchas personas se han esforzado por definir la voluntad de Dios. Cuando hablamos de la voluntad de Dios hoy en día, tendemos a hablar de cosas relacionadas con nosotros mismos, generalmente cosas buenas como nuestros cónyuges, nuestros hijos, nuestros trabajos, nuestras finanzas y nuestros pasatiempos. Sin embargo, históricamente, cuando los teólogos han discutido la voluntad de Dios, lo han hecho para decir cosas principalmente sobre Dios, por lo general en referencia a cosas profundas como la naturaleza de Dios, el decreto de Dios, la libertad de Dios, la soberanía de Dios y la sabiduría de Dios. No para ignorar las grandes decisiones de la vida, sino para ubicarlas en la vasta extensión de los propósitos eternos de Dios.

Definir la voluntad de Dios es importante para nosotros como cristianos porque revela quién es Él como el Dios eterno, todopoderoso y omnisciente. Geerhardus Vos describe la voluntad de Dios como «esa perfección de Dios por la cual, en un acto muy simple y de una manera racional, sale hacia Sí mismo como el bien supremo y hacia las criaturas fuera de Él por Su propio beneficio». Dicho de manera negativa, la voluntad de Dios no puede separarse de Dios mismo. Dado que Dios es uno en esencia, Su voluntad es indivisa. Como Richard Muller declara de manera concisa, «Dios es lo que Él quiere». Visto desde nuestra perspectiva, la voluntad de Dios refleja Su carácter, revela Su diseño para Su creación y manifiesta Su sabiduría y poder al ordenar todo lo que sucede para nuestro beneficio y Su gloria.

Un texto bíblico clave para definir la voluntad de Dios es Deuteronomio 29:29. Afirma: «Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley». Este versículo resume «las palabras del pacto» que Dios le dio a Israel al final de la vida y el ministerio de Moisés (Dt 29:1). También proporciona un marco bíblico-teológico para comprender la voluntad divina.

El contexto de Deuteronomio es instructivo. Mientras el Señor prepara a Josué para llevar a Israel a la tierra de Canaán después de la muerte de Moisés, le recuerda a Su pueblo la necesidad de Su Palabra para conocer Su voluntad. Este demostraría ser un mensaje que Israel necesitaba escuchar. La anticipación de la tierra prometida presionaría los límites de la fe de Israel mientras navegaba por los obstáculos que a menudo se encuentran en la brecha entre la promesa y el cumplimiento. Frente a las incertidumbres que acompañan a la vida en un mundo caído, Israel necesitaba que se le recordara que obedecer la Palabra de Dios era el centro del conocimiento de la voluntad de Dios para sus vidas.

En el corazón de este pasaje en Deuteronomio 29 hay una distinción entre «las cosas secretas» que pertenecen a Dios y «las cosas reveladas» que nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos. Con base en esta distinción, los teólogos a menudo se refieren a la voluntad secreta de Dios y a Su voluntad revelada. Si bien este punto puede parecer obvio, es crucial para definir la voluntad de Dios. Hay innumerables cosas que no sabemos como humanos, ya que somos finitos. Pero no se puede decir lo mismo de Dios, ya que Él es infinito y omnisciente. El conocimiento de Dios es exactamente como Él: absolutamente perfecto. A diferencia de nosotros, Dios no necesita resolver los problemas por deducción. No necesita consejeros para determinar qué hacer en una crisis o para ayudarlo a afrontar los acertijos morales. Dado que Dios es infinito e incomprensible, tiene perfecto conocimiento de Sí mismo y de todas las cosas. Pero este conocimiento «secreto» pertenece solo a Dios. Podríamos llamar a esto la inescrutabilidad de Dios. Hay cosas que sólo Dios conoce y que están más allá de nuestro conocimiento (ver Rom 11:33-36).

En cambio, nuestro conocimiento es como nosotros: finito e incompleto. Ya que somos creados, dependemos de Dios para conocer Su voluntad. De manera más precisa, a medida que Dios se revela en Su Palabra, podemos en verdad conocer Su voluntad, aunque no de manera exhaustiva. El punto es que Dios es el mejor intérprete de Su voluntad. Por eso son tan importantes «las cosas reveladas». La Escritura representa la autorrevelación de la voluntad de Dios en forma escrita. Si bien no podemos descifrar las «cosas secretas» de Dios, podemos estar seguros de conocer la voluntad de Dios en la medida en que Él se ha revelado en Su Palabra. Para Israel y para nosotros, definir la voluntad de Dios implica conocer y aplicar la Palabra escrita de Dios.

Cuando leemos la voluntad revelada de Dios en la Escritura, descubrimos que la Biblia hace varias distinciones entre la voluntad decretiva de Dios, la voluntad preceptiva de Dios y la voluntad de Dios de Su beneplácito. La voluntad decretiva de Dios se refiere a Su perfecto y sabio consejo al ordenar o decretar libremente todo lo que sucede. Como dice el apóstol Pablo en Efesios 1:11: «También [en Cristo] hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad». La voluntad decretiva de Dios subraya Su soberanía total sobre todas las cosas, incluida la creación y la redención, la historia y la providencia. Como tal, nunca puede ser frustrada, ni siquiera por nuestro pecado y desobediencia. Esto no es para sugerir que Dios se deleita en el pecado o que es autor del pecado, sino para decir que lo permite para cumplir Su voluntad soberana.

La voluntad preceptiva de Dios representa el estándar moral que Dios requiere que todas las personas cumplan. Nos dice lo que Dios demanda de nosotros como portadores de Su imagen; transmite lo que debemos hacer, sin importar si lo obedecemos o no. La voluntad preceptiva de Dios, resumida para nosotros en los Diez Mandamientos, también se conoce como la ley moral. Como dice el Catecismo Mayor de Westminster:

La ley moral es la declaración de la voluntad de Dios a la humanidad, dirigiendo y obligando a cada uno a una conformidad y obediencia personal, perfecta y perpetua a ella, en el marco y disposición de todo el hombre, cuerpo y alma, y en el cumplimiento de todos los deberes de santidad y justicia que se debe a Dios y al hombre: prometiendo vida a los que la cumplen, y amenazando de muerte a los que la violan (CMW 93).

En resumen, la lógica de la voluntad preceptiva de Dios se resume en la máxima «Sed santos, porque Yo soy santo» (1 Pe 1:16).

Una distinción menos conocida pero relacionada es la voluntad de Dios de Su beneplácito. Esta voluntad disposicional tiene dos partes. Por un lado, se refiere al placer de Dios al ordenar Su decreto soberano. Por ejemplo, Efesios 1:5 habla de que Dios predestinó amorosamente a Su pueblo en Cristo «conforme al beneplácito de su voluntad». Y Efesios 1:9 revela cómo Dios dio a conocer el misterio de Su voluntad en Cristo «según el beneplácito que se propuso». Por otro lado, se refiere al deleite de Dios cuando hacemos lo que Él quiere (ver Rom 12:2; Ef 5:10; Col 3:20). En este sentido, Dios se agrada cuando obedecemos y se disgusta cuando desobedecemos.

Si bien estas distinciones nos ayudan a matizar la enseñanza bíblica sobre la voluntad de Dios, no debemos concluir que hay voluntades en competencia o contradictorias en Dios. La voluntad divina refleja el plan único y unificado del único Dios verdadero. Una ilustración clásica de este principio se encuentra en el sermón del apóstol Pedro en Pentecostés. En Hechos 2:22-23, afirma:

Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús el Nazareno, varón confirmado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio vuestro a través de Él, tal como vosotros mismos sabéis, a este, entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, clavasteis en una cruz por manos de impíos y le matasteis.

Desde una perspectiva, la ejecución de Jesús violó la voluntad preceptiva de Dios, ya que matar a un hombre inocente es asesinato. Sin embargo, desde el punto de vista de la voluntad decretiva de Dios, se nos dice que la crucifixión fue según el plan soberano de Dios. Además, el profeta Isaías destaca el beneplácito de Dios cuando declara de Cristo que «quiso el Señor quebrantarle… y la voluntad del Señor en su mano prosperará» (Is 53:10). La cruz de Cristo nos ayuda a comprender cómo nada puede frustrar la voluntad de Dios de asegurar la salvación de Su pueblo para la gloria de Su nombre.

Al confrontar decisiones grandes y pequeñas, no debemos concluir que nuestra respuesta es simplemente «dejar todo en las manos de Dios». Confiar en la voluntad de Dios implica descansar activamente en Su sabiduría divina y someterse a Su Palabra. Si bien las cosas secretas de Dios siguen siendo un misterio, sabemos con certeza que la voluntad de Dios implica cultivar la santidad y la acción de gracias en todo (1 Tes 4:3; 5:18). Podemos sentir la tentación de preocuparnos por el mañana, pero un estudio de la voluntad de Dios nos llama hoy a una vida de obediencia.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
John W. Tweeddale
John W. Tweeddale

El Dr. Tweeddale es decano académico y profesor de teología en Reformation Bible College en Sanford, Florida, y anciano docente en la Iglesia Presbiteriana en los Estados Unidos.

108 – Las Escrituras

Entendiendo los Tiempos

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

108 – Las Escrituras

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

La lucha por encontrar la voluntad de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Cómo buscar la voluntad de Dios.

La lucha por encontrar la voluntad de Dios

Por Thomas Brewer

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Cómo buscar la voluntad de Dios.

«¿Qué quiere Dios que haga?». ¿Alguna vez te has hecho esa pregunta? Yo me la he hecho. Me he preguntado: ¿Quiere Dios que viva aquí? ¿Quiere Dios que me case con esta persona? ¿Quiere Dios que tome este trabajo? ¿Qué quiere Dios que haga? Responder estas preguntas puede ser agonizante, porque son muy significativas. Queremos la mayor certeza posible para responder a preguntas importantes. ¿Por qué? Porque cuando nos falta seguridad, a menudo sentimos miedo. Al no saber lo que debemos hacer sentimos como que vamos a fallar. Nos pone ansiosos. De hecho, aunque no lo admitamos, a veces tememos pasar por alto la voluntad de Dios.

La lucha por encontrar la voluntad de Dios es una lucha contra la certeza. Naturalmente buscamos la mayor certeza posible con respecto a las decisiones. La certeza nos ayuda a sentirnos más en control y cuando nos sentimos en control, nos sentimos seguros.

Métodos incorrectos

Al buscar lo que Dios no ha revelado —Su voluntad secreta— a menudo utilizamos varios métodos. A veces tomamos mandatos bíblicos, que son buenos y los torcemos para usarlos para nuestros propósitos. Por ejemplo, obtener consejos para tomar decisiones, es bueno (Pr 11:14; 15:22). Los pastores, familiares y amigos a menudo destacan y afirman el amor y la dirección de Dios por nosotros en situaciones particulares. Ellos pueden ayudar y nos ayudan a tomar decisiones. Pero a veces en vez de sencillamente buscar la sabiduría de un consejero, lo usamos como una forma de «encontrar» la voluntad secreta de Dios. Tomamos la opinión de nuestro pastor sobre un tema como si él fuera Dios mismo diciéndonos Su voluntad o confiamos en que nuestro amigo ha escuchado «una palabra del Señor». La oración también es algo encomiable hacer y estamos llamados a pedir sabiduría (1 Tes 5:17; Stg 1:5). Podemos y debemos orar por dirección. Pero a veces los cristianos se van más allá. Le piden a Dios que les dé una señal divina como enviarle una llamada en un momento exacto o que en una valla aparezca un mensaje en particular para ellos en su viaje diario al trabajo. 

Este tipo de prácticas son a menudo realizadas con un deseo sincero de conocer y hacer la voluntad de Dios y son muchos los que han tomado decisiones buenas y correctas usando esas prácticas extrañas. Por ejemplo, podríamos tomar decisiones acertadas si confirmamos la voluntad secreta de Dios al ver una valla con un mensaje inusual. Sin embargo, buscar la confirmación de Dios, de Su voluntad secreta, en estas formas peculiares no es bíblico. La Escritura no dice que podemos encontrar la voluntad secreta de Dios a través de consejeros, sensación de paz, coincidencias inusuales u otras cosas. Su voluntad secreta, es por naturaleza, oculta.

¿Esto hace que Dios esté distante de nosotros? No, porque la incertidumbre no significa que Dios está distante. Considera qué tanta incertidumbre y miedo tenían los israelitas cuando llegaron al mar Rojo y se les acercaban los ejércitos de Faraón (Ex 14:10-14). El pueblo de Israel no estaba seguro, pero Dios estaba con ellos. Él los protegió de los egipcios e hizo a Su pueblo cruzar de manera segura el mar Rojo. Nosotros también podemos sentirnos inseguros sobre una decisión o situación en particular, pero aun así podemos descansar en el conocimiento de que Dios está con nosotros. Podemos confiar en Él aun cuando no ha revelado exactamente lo que debemos hacer. Él dirige nuestros pasos aun cuando ya hemos tomado nuestras decisiones.

La necesidad de la fe

He conocido muchos hombres y mujeres mayores en la fe que miran atrás en sus vidas y entienden de una forma profunda, pero casi indescriptible, cómo Dios ha estado con ellos en su caminar. Frecuentemente, estos santos mayores se sorprenden de cómo Dios los ha traído hasta donde están. A menudo me dicen que ellos han tenido muy poco que ver con esto, aunque si les pregunto, me dirían que han estado tomando decisiones todo el tiempo. A veces me pregunto si sería así que Abraham se sentía cuando miraba atrás en su vida. Lo que encuentro tan reconfortante sobre estas historias es el recordar que Dios está con nosotros donde quiera que vamos y que está dirigiendo, aunque misteriosamente, nuestros pasos (Pr 16:9).

Pensando en estas historias recuerdo cómo Dios trabaja en nuestras vidas. Él nos llama a que confiemos en Él. Abraham fue llamado a tener fe y también nosotros. La fe es confianza en Dios, verdaderamente en Dios. Eso es lo que los fariseos no tenían. Después de todo, no fue un fariseo, sino un pescador común quien caminó sobre el agua con Jesús. Por la fe Pedro se paró en el mar de Galilea como si fuera en tierra firme. Su seguridad, aunque imperfecta, estaba en Dios. Cuando dudó, se volvió al Señor y gritó: «¡Sálvame!» (Mt 14:30). Jesús extendió Su mano, lo sostuvo y le preguntó: «¿Por qué dudaste?».

Eliminar nuestra lucha con la incertidumbre es eliminar la necesidad de la fe. Nosotros no sabemos todo lo que Dios sabe. Sin embargo, estamos llamados a confiar en Dios cuando damos pasos inciertos, como Pedro. Cuando confiemos, Dios estará con nosotros. A veces vamos a tomar decisiones que lucirán ser muy exitosas. En otros momentos, vamos a tomar decisiones que lucirán ser un error. Podemos dudar. Sin embargo, Dios tiene una forma peculiar de cambiar nuestras debilidades en fortalezas y hacer que la maldad resulte en bien (Gn 50:20; 2 Co 12:9). Y cuando clamemos como Pedro: «Sálvame», Él estará listo y dispuesto a salvar.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Thomas Brewer
Thomas Brewer

Thomas Brewer es editor en jefe de Tabletalk Magazine y un anciano docente en la Iglesia Presbiteriana en América.

¿Cuál es la diferencia principal entre el Arminianismo y el Calvinismo?

No es tan simple como parece

37 – ¿Cuál es la diferencia principal entre el Arminianismo y el Calvinismo?

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

www.integridadysabiduria.org

19/32 – 1 Tesalonicenses

El Proyecto Biblia

Serie: Nuevo Testamento

19/32 –  1 Tesalonicenses

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de 1 Tesalonicenses, que desglosa el diseño literario del libro y su línea de pensamiento. En 1 Tesalonicenses, Pablo dirige a los perseguidos cristianos tesalonicenses a que pongan su esperanza en el futuro regreso del rey Jesús quien arreglará todas las cosas.

BibleProject #VideosDeLaBiblia #1Tesalonicenses

42 – Que los Muertos Entierren a sus Muertos

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

42 – Que los Muertos Entierren a sus Muertos

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Cómo conocer la voluntad de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Cómo buscar la voluntad de Dios.

Cómo conocer la voluntad de Dios

Por Burk Parsons

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Cómo buscar la voluntad de Dios.

Cuando las personas tratan de encontrar la voluntad de Dios, normalmente se preocupan por tomar las decisiones correctas según el plan general de Dios para sus vidas. Esto es cierto, ya sea que estemos tomando decisiones para nosotros mismos o ayudando a nuestros seres queridos a tomar decisiones cruciales en sus vidas. Estas decisiones pueden ser asuntos como cuál carrera universitaria elegir, con quién casarse, cuándo tener hijos y cuántos tener, cómo educar a nuestros hijos, a cuál iglesia asistir, dónde vivir y cuál tratamiento médico seguir.

Reconocer lo que podemos y no podemos saber de la voluntad de Dios nos libera para poder tomar decisiones de acuerdo a la Palabra de Dios.

Estos asuntos son importantes y no debemos minimizar su valor. Sin embargo, tomarlos en serio no significa intentar descifrar la mente de Dios para entonces estar seguros de haber tomado la decisión correcta. La realidad es que no podemos comprender la mente de Dios ni tampoco podemos conocer la voluntad secreta o decretiva de Dios (voluntad de decreto), la cual es Su plan eterno establecido soberanamente para toda la creación. Por otro lado, sí podemos conocer la voluntad revelada o preceptiva de Dios (voluntad de precepto), la cual envuelve lo que Dios nos ha revelado soberanamente en la Escritura sobre Sí mismo, Sus caminos y Su ley para nosotros. La voluntad preceptiva de Dios nos dice lo que es agradable ante Él según Su carácter santo.

Reconocer lo que podemos y no podemos saber de la voluntad de Dios nos libera para poder tomar decisiones de acuerdo a la Palabra de Dios. Cuando buscamos la Palabra de Dios para ayudarnos a tomar decisiones, aprendemos a pedirle al Señor por sabiduría y por la guía del Espíritu Santo, aprendemos a caminar por el Espíritu en humildad y santidad, a buscar sabiduría en consejeros y ancianos sabios y confiables, a escuchar y a honrar a nuestros padres y madres, a considerar nuestros dones, prioridades y recursos, a no atravesar una puerta simplemente porque está abierta y, a veces, a derribar una puerta cuando parece estar cerrada, a simplemente hacer algo, y en otros momentos, a esperar en el Señor hasta que nuestro camino se aclare. Porque, como dice Pablo: «No os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto» (Rom 12:2).

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Él es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ¿Cómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

7 Rasgos de un verdadero discípulo

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Siguiendo a Jesús

7 Rasgos de un verdadero discípulo

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008

5 – LA LEY DE DIOS

Hombre Reformado

Serie: Grandes Doctrinas De La Biblia

1. LA REVELACIÓN

5 – LA LEY DE DIOS

R.C.Sproul

Dios gobierna a su universo por la ley. La propia naturaleza funciona bajo su gobierno providencial. Las así denominadas leyes de la naturaleza son simples descripciones de la manera normal que Dios tiene de ordenar su universo. Estas «leyes» son expresiones de su voluntad soberana.

Dios no le rinde cuentas a ninguna ley fuera de sí mismo. No existen normas cósmicas independientes que obliguen a Dios a obedecerlas. Por el contrario, Dios es su propia ley. Esto decir que Dios actúa de acuerdo con su propio carácter moral. Su propio carácter no es solo moralmente perfecto, sino que es el patrón estándar de la perfección. Su acciones son perfectas porque su naturaleza es perfecta, y Él siempre actúa de acuerdo con su naturaleza. Por lo tanto, Dios nunca es arbitrario, caprichoso o antojadizo. Siempre hace lo que es correcto.

Como criaturas de Dios, a nosotros también se nos exige que hagamos lo que es correcto. Dios nos exige que vivamos una vida de acuerdo a su ley moral, la cual nos ha revelado en la Biblia. La ley de Dios es el estándar de justicia y la norma suprema para juzgar el bien y el mal. Dios tiene la autoridad para imponernos obligaciones, para exigir nuestra obediencia, y exigir el compromiso de nuestras conciencias, porque Él es nuestro soberano. También tiene el poder y el derecho para castigar la desobediencia cuando violamos su ley. (El pecado puede ser definido como la desobediencia a la ley de Dios.)

Algunas leyes de la Biblia están directamente basadas en el carácter de Dios. Estas leyes reflejan los elementos transculturales y permanentes de las relaciones, tanto divinas como humanas. Otras leyes obedecieron a condiciones pasajeras de la sociedad. Esto significa que algunas leyes son absolutas y eternas, mientras que otras pueden ser anuladas por Dios por razones históricas, como las leyes ceremoniales y de dieta de Israel. Solo Dios puede abolir dichas leyes. Los seres humanos nunca tienen la autoridad para abolir la ley de Dios.

No somos autónomos. Es decir, no se nos permite vivir de acuerdo con nuestra propia ley. La condición moral de la humanidad es la de heteronomía: vivimos bajo la ley de otro. La forma específica de heteronomía bajo la cual vivimos es la teonomía, o la ley de Dios.

Resumen

l. Dios gobierna al universo por leyes. La gravedad es un ejemplo de las leyes de Dios para la naturaleza. La ley moral de Dios está en los Diez Mandamientos.

2. Dios tiene la autoridad para imponer obligaciones a sus criaturas.

3. Dios actúa de acuerdo a la ley de su propio carácter.

4. Dios nos revela su ley moral a nuestras conciencias y en la Escritura.

5. Solo Dios tiene la autoridad para abolir sus leyes.

Pasajes bíblicos para la reflexión

Ex. 20:1-17

Ps. 115:3

Mat. 5:17-20

Rom. 7:7-25

Gal. 3:23-29

Autonomía = Auto nomos = Ley propia

Heteronomía = Hetera nomos =  Ley de otros

Teonomía =  Theo nomos =  Ley de Dios

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College y editor ejecutivo de la revista Tabletalk. Fue reconocido en todo el mundo por su articulada defensa de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga con convicción en Su Palabra. Su programa de radio, Renewing Your Mind (Renovando Tu Mente), se sigue emitiendo diariamente en cientos de emisoras de radio de todo el mundo y también se puede escuchar en línea. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

ARTÍCULO TOMADO DE: http://www.hombrereformado.org/grandes-doctrinas-de-la-biblia—r-c-sproul