¿Cuándo debo SALIR de una IGLESIA?

Teología Express

¿Cuándo debo SALIR de una IGLESIA?

 Giancarlo Montemayor

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👤 Hermano: Giancarlo Montemayor
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Dios les bendiga.

Soli Deo Gloria

El siglo IV: un tiempo trascendental

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La historia de la Iglesia | Siglo IV

El siglo IV: un tiempo trascendental

Por Sinclair B. Ferguson

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo IV

El siglo IV fue uno de los períodos más significativos durante los primeros mil quinientos años de la existencia de la Iglesia. En él ocurrieron una serie de eventos que marcaron la trayectoria de la Iglesia hacia el futuro.

El siglo comenzó con dos acontecimientos importantes.

PERSECUCIÓN

Los cristianos son llamados a vivir en paz con los demás en la sociedad (ver Rom 12:18). Pero a pesar del deseo de la Iglesia de contribuir a la sociedad y vivir en paz, la persecución continúa. Los emperadores o dictadores casi nunca comprenden el hecho de que los cristianos serán sus mejores ciudadanos. Trágicamente, los gobernantes suelen preferir el totalitarismo por encima de la gracia y sus efectos.

Cuando inició el siglo, Diocleciano (245-313) ya llevaba una década y media siendo emperador romano. Nacido en el anonimato, ascendió entre los rangos militares y fue declarado emperador en 284. Era un organizador y administrador extraordinariamente talentoso y, a su manera, un reformador del ahora inestable Imperio. Durante la mayor parte de su reinado, los cristianos disfrutaron de una paz relativa. Pero Diocleciano se convenció de que la única forma de fortalecer el Imperio romano era mediante un gobierno virtualmente totalitario. Esto a su vez requería un compromiso por parte de cada ciudadano a ver a su autoridad «divina» como sacratissimus Dominus noster (nuestro más sagrado Señor). Todo lo que se interpusiera en el camino de este gran plan era reprimido.

En el 303, la persecución estalló y las iglesias fueron destruidas. Al darse cuenta de que el cristianismo era una fe anclada en libros, Diocleciano también trató de destruir los libros de los cristianos, especialmente las Escrituras. Luego trató de destruir a los líderes de la Iglesia, y más adelante a los cristianos en general, si se negaban a inclinarse ante su decreto de que todos los ciudadanos del Imperio debían hacer sacrificios a los dioses de Roma. Por la gracia de Dios, muchos cristianos tuvieron el valor para permanecer firmes.

Diocleciano abdicó en el 305 y vivió los últimos años de su vida retirado en lo que ahora es Split, Croacia. Pero la persecución continuó.

Cuando leemos relatos de martirios, a veces es difícil distinguir la verdad de la exageración. En ocasiones, parecen exagerados. Pero tal vez la exageración surgió del deseo de establecer un contraste con otros cristianos que fueron intimidados, algunos de los cuales entregaron copias de las Escrituras que fueron quemadas. Esto hizo que la Iglesia tuviera otro problema: los cristianos fracasados, los traditores. ¿Qué pasaría si en tiempos posteriores de relativa calma quisieran regresar al redil?

Diocleciano se quitó la vida en el 313. Dos años antes, el Edicto de Nicomedia (311) había puesto fin a la persecución.

EL CULTO A LA SUAVIDAD

Los sufrimientos soportados por tantos cristianos resaltaron una segunda tendencia: una sensación creciente de calma y consuelo en aquellos que profesaban ser seguidores del Crucificado.

En la fe cristiana hay misterios y doctrinas que retan nuestras mentes. Pero a veces lo que más nos desafía no son las enseñanzas complejas, sino las más claras y sencillas. Confiamos en un Salvador crucificado que resucitó de entre los muertos, y le seguimos. En consecuencia, nuestras vidas estarán marcadas por la cruz. El camino a la vida es el camino de la muerte.

Puesto que nos alejamos instintivamente del sufrimiento, no debería sorprendernos que la misma reacción haya estado presente a principios del siglo IV.

La respuesta de unos cuantos al «amor sutil por suavizar las cosas» fue rechazar al mundo, abandonar la sociedad y vivir como ermitaños, distanciados del mundo y separados de los cristianos mundanos. Este movimiento ganó fuerza especialmente en Egipto, donde los hombres se mudaron al desierto para vivir vidas totalmente solitarias, anhelando contemplar las glorias de Dios y buscando Su presencia y poder para vencer la tentación. Sin embargo, muchos de ellos descubrieron que el desierto no está fuera del alcance del diablo.

ANTONIO

El más influyente de estos ermitaños fue Antonio (251-356), quien nació en Coma, Egipto. Mientras estaba en un servicio de su iglesia poco después de la muerte de sus padres, fue sobrecogido por las palabras de Jesús al joven rico cuando le dijo que vendiera todo y le siguiera. Tomando las palabras literalmente, se comprometió con un estilo de vida ascético en el desierto más o menos desde el 285 hasta el 305, donde formó a un grupo de monjes. Más adelante, regresó al desierto. Era ampliamente admirado, especialmente cuando Vida de Antonio (escrita por Atanasio) se hizo popular.

Paradójicamente, ambas influencias —la persecución y la vida monástica— tenían el potencial para destruir el testimonio de los cristianos. Si la oscuridad vence a la luz o la luz es eliminada del mundo, el mundo se oscurece. Si sacamos la sal del mundo, la decadencia moral y espiritual es inevitable. Así que las vidas de estos monjes del desierto, a pesar de su notable ascetismo, nos advierten que Cristo nos ha llamado a no abandonar el mundo, sino a vivir sacrificialmente en él.

Además de estos movimientos, debemos tomar nota de tres eventos importantes que tuvieron lugar durante el siglo IV.

CONSTANTINO

El primero fue que Constantino se convirtió en emperador. Según el autor cristiano del siglo IV llamado Lactancio, mientras Constantino luchaba por el control del Imperio romano, tuvo un sueño notable justo antes de la Batalla del Puente Milvio. Como resultado, luchó bajo el signo de la cruz, el cual se convirtió en el famoso monograma chi-rho (por las dos primeras letras de la palabra “Cristo” en griego). Cualquiera que sea la verdad, Constantino ganó la batalla y atribuyó su victoria al poder de Cristo. Inmediatamente comenzó a relajar las leyes penales contra los cristianos, y con el tiempo logró que el cristianismo fuera la religión oficial del gran Imperio romano.

Eran buenas noticias: el fin de la persecución. Pero también eran malas noticias. Era bueno en el sentido de que los cristianos ahora eran libres de adorar a Cristo sin obstáculos físicos. Pero era malo en el sentido de que, por primera vez, el cristianismo se había convertido en la religión del Estado. Los ciudadanos del Imperio romano ahora se verían a sí mismos como cristianos de facto. La distinción bíblica básica entre nacimiento natural y nacimiento espiritual se había perdido. Constantino hizo mucho para ayudar a la Iglesia. Pero este error fatal estorbó a la Iglesia a largo plazo al minimizar la diferencia entre un ciudadano de este mundo y un ciudadano del mundo venidero. La Iglesia en Occidente nunca ha sido la misma desde entonces.

NICEA

El segundo evento importante del siglo IV fue el Concilio de Nicea en el 325. Resolvió de manera oficial (pero no final) un amargo debate en la Iglesia sobre la identidad de Cristo.

Las semillas de este debate se pueden encontrar en la forma en que los primeros escritores cristianos respondieron la pregunta: ¿En qué sentido es Cristo completamente divino? El problema llegó a un punto crítico a través de la enseñanza de un presbítero (ministro) llamado Arrio, quien había argumentado que si el Hijo fue, como confesaba la Iglesia, «engendrado del Padre», entonces «hubo un tiempo en el que el Hijo no existió».

Frente a Arrio estaba la heroica figura de Atanasio. Este argumentó poderosamente que si el Hijo no es completamente Dios, entonces Él no puede reconciliarnos con Dios ya que Su muerte no tendría un poder infinito para salvarnos del pecado contra un Dios infinito y santo. Cristo solo puede reconciliarnos con Dios si es completamente divino. Además, Atanasio argumentó que si Cristo no es verdaderamente Dios (y, por implicación, lo mismo sería cierto acerca del Espíritu Santo), entonces los cristianos son bautizados en el nombre de un Dios y de dos de Sus criaturas. En otras palabras, el rito cristiano inaugural del bautismo en el único nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo requiere la plena deidad del Hijo para que tenga sentido.

Por su obstinada fidelidad, Atanasio (apodado «el enano negro» por su color y altura) fue exiliado en no menos de cinco ocasiones. Pero aun si el mundo entero hubiera estado en su contra, él estaba decidido a defender la deidad completa de su Salvador (de ahí la expresión Athanasius contra mundum, «Atanasio contra el mundo»). El concilio que convocó Constantino en Nicea en el 325 confirmó la convicción neotestamentaria de Atanasio sobre la deidad absoluta de nuestro Señor Jesucristo.

AGUSTÍN

Un tercer evento importante del siglo IV tuvo lugar en la vida de un individuo cuyos escritos lo han convertido en el pensador más influyente de la Iglesia desde los días de los apóstoles. El evento fue, por supuesto, la conversión de Agustín.

Aurelius Augustinus nació en el 354 en Tagaste, África del Norte (Annaba en la Argelia moderna), hijo de un padre pagano y una madre cristiana, Mónica (a cuyas oraciones Agustín luego atribuyó en parte su conversión). Las nuevas formas de pensar y las experiencias vanguardistas le fascinaban. A la edad de dieciocho años, tomó una concubina con la que vivió durante los siguientes quince años. Parecía haber intentado todo, incluyendo una nueva religión y hasta dietas extraordinarias (en un momento perteneció a una secta que creía que uno debía comer tantos melones como fuera posible).

No halló satisfacción. Al escribir sobre su experiencia en su obra más famosa, Confesiones, señala que por mucho que buscara lo que pensaba era la verdad, realmente estaba huyendo de ella y de la gracia de Dios en Jesucristo.

Años después, Agustín tomó un prestigioso trabajo como profesor de retórica en Milán, Italia. Comenzó a escuchar la predicación del gran Ambrosio, obispo de Milán. Un día, mientras estaba sentado en un jardín, escuchó a un niño en un jardín vecino gritar algunas palabras que pensó eran parte de un juego: tolle lege (toma y lee). Eso desencadenó algo en su mente. Tomó una copia del Nuevo Testamento que yacía sobre una mesa y la abrió en Romanos 13:14: «Antes bien, vestíos del Señor Jesucristo, y no penséis en proveer para las lujurias de la carne». Sintió que Dios le había hablado con la misma claridad con que había escuchado la voz del niño. Hizo exactamente lo que decía el texto. Confió en Cristo. Su antigua manera de vivir había llegado a su fin. Había hallado descanso en Dios, y en ese momento supo que había sido creado para descansar en Él. De ahí en adelante, fue un servidor devoto de Jesucristo. Su pensamiento y escritura determinaron de muchas maneras el curso de la historia de la teología cristiana, hasta los tiempos de la Reforma.

Una de las declaraciones más fascinantes de Confesiones es un comentario que hizo Agustín sobre Ambrosio. Estaba describiendo el momento de su vida en que llegó a Milán. ¿Qué fue lo que le impresionó del obispo? Él nos dice en su soliloquio de oración a Dios: «Empezó a agradarme, no como maestro de la verdad, porque al principio no tenía absolutamente ninguna confianza en Tu Iglesia, sino como un ser humano que fue amable conmigo… Sin embargo, gradualmente, aunque no me daba cuenta, me estaba acercando».

Justino Mártir conoció a Cristo por medio de un cristiano anciano mientras caminaba tranquilamente por la costa; Agustín llegó a la fe a través de la bondad de un obispo elocuente y de las oraciones de una madre. El nombre de Justino sigue vivo en la historia de la Iglesia, pero el anciano que le predicó a Cristo fue olvidado. Muchos cristianos están familiarizados con el nombre de Agustín. Pocos saben el nombre de su madre o el nombre de su ministro, Ambrosio.

Aquí hay un patrón y una lección. Al leer sobre las vidas de hombres y mujeres que han sido utilizados estratégicamente por Cristo para construir Su Reino, notamos que los nombres de aquellos que los condujeron a la fe en Jesucristo tienden a olvidarse o a perderse. Pero su importancia es incalculable. Dios se deleita en usar a personas corrientes y a los que han sido olvidados.

Esto es, sin duda, un gran estímulo para los que vivimos nuestras vidas cristianas en cierto anonimato. No esperamos encontrar nuestros nombres en ningún libro de historia de la Iglesia. Y, sin embargo, pudiera ser que alguien con quien seamos amables, porque amamos a Jesús, sea adoptado y usado extraordinariamente por Dios para construir la Iglesia de Jesucristo.

Cuando Jesús está construyendo Su Iglesia, la fidelidad es mucho más significativa que la fama.

Extracto adaptado de In the Year of Our Lord [En el año de nuestro Señor] por Sinclair B. Ferguson, © 2018, pp. 41-46.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson

El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito más de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

25 – CASI FELICES PARA SIEMPRE

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

25 – CASI FELICES PARA SIEMPRE

Stephen Davey

Texto: Job 42:7-17

En este último estudio del libro de Job, nos encontramos con una serie de eventos maravillosos. Pareciera que la vida de Job llega a un típico «y vivieron felices para siempre…» pero, ¿es ese realmente el caso?  Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

Adiós a lo nuevo, bienvenido lo viejo

Ministerios Ligonier

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Serie: La historia de la Iglesia | Siglo IV

Adiós a lo nuevo, bienvenido lo viejo

Por Burk Parsons

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo IV

e encantan las antigüedades. Me encantan los muebles viejos, los coches viejos y las casas viejas, pero sobre todo me encantan los libros viejos, los libros viejos y polvorientos. Y no sé tú, pero el polvo me hace estornudar. Recientemente, mi esposa y yo estábamos en una tienda de antigüedades, y encontré una edición  del libro  Un cuerpo de divinidad de Thomas Watson de 1833. El libro estaba escondido en la parte de atrás de la tienda, en la parte superior de una vieja estantería de madera de cerezo que contenía docenas de ejemplares de los libros condensados del Reader’s Digest de los años sesenta. Quienquiera que lo haya puesto sobre ese estante ciertamente desconocía el valor de la publicación de Watson. Y por el aspecto del polvo en la portada del libro, mi sospecha es que esta obra clásica había estado ahí por veinte años o más. Y por supuesto, inmediatamente después de abrir el viejo tomo, estornudé.

Afortunadamente, mi reacción a las cosas viejas y polvorientas es simplemente una espiración de aire temporal y desagradable que puede repetirse o no. Sin embargo, la reacción que mucha gente tiene ante las cosas viejas no es tan insignificante. Hoy en día, nuestra reacción a cualquier cosa que esté avanzada en edad es generalmente negativa. En el siglo XXI, todo es nuevo y mejorado. Adiós a lo viejo, bienvenido lo nuevo: sea lo que sea, si tiene siquiera la apariencia de ser viejo, es hora de algo más contemporáneo. Somos una sociedad que se deleita en lo último, y estamos tan consumidos por la emoción de lo que viene que hemos olvidado las cosas de nuestro pasado. Como resultado, hemos perdido nuestro camino. Y si nosotros, el pueblo de Dios, vamos a ser fieles administradores de nuestro pasado, si vamos a hacer alguna diferencia, entonces debemos recordarnos a nosotros mismos las duras lecciones que hemos aprendido de la historia. Debemos tomar y despolvar los credos históricos de la Iglesia que han resistido la prueba del tiempo. Debemos revivir nuestra gran herencia y volver a despertar a nuestras iglesias a considerar a los héroes de nuestra fe que se han enfrentado al mundo como guardianes de la fe cristiana.

A lo largo de la historia, el mundo ha intentado destruir la Iglesia. En cada siglo, tanto emperadores como herejes han tratado de cambiar las creencias históricas de la Iglesia, y cada vez han fracasado. La historia ha demostrado que el siglo IV fue una época de definiciones. Fue una época de héroes inmortales y confesiones inquebrantables. Y ahora, en el siglo XXI, nunca ha habido un tiempo más crucial para que el pueblo de Dios avive la fe de nuestros padres del siglo IV para que vivamos coram Deo, ante el rostro del Dios de la historia, el Anciano de Días.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Él es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ¿Cómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

Tradición y recuerdo

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Serie: La historia de la Iglesia | Siglo III

Tradición y recuerdo

Por Robert Drake

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo III

a vida y el ministerio de Nicolás de Bari ocuparon el final del siglo III y los inicios del siglo IV. Él inspiró la amada tradición de Papá Noel (o Santa Claus), y aunque no vivió en el Polo Norte ni viajó en un trineo tirado por renos, ciertamente fue un paradigma de gracia, generosidad y caridad cristianas. Su gran amor y preocupación por los niños lo llevaron a una cruzada que finalmente resultó en estatutos imperiales de protección que se mantuvieron en Bizancio durante más de mil años.

Aunque poco se sabe de la infancia de Nicolás, probablemente nació de padres adinerados en Patara, Licia, una provincia romana de Asia Menor. Siendo un hombre muy joven, se le conoció por su piedad, buen juicio y caridad, y por eso fue elegido obispo de la destruida diócesis de Mira. Allí se hizo famoso por su santidad personal, su celo evangelístico y su compasión.

Las primeras historias bizantinas reportan que sufrió la cárcel e hizo una famosa profesión de fe durante la persecución de Diocleciano. Según se dice, estuvo presente en el Concilio de Nicea donde condenó explícitamente la herejía del arrianismo. Una historia cuenta que abofeteó al hereje Arrio por pronunciar sus infames abominaciones.

Pero fue su amor por los niños lo que le ganó su mayor renombre. Aunque mucho de lo que sabemos sobre su trabajo en favor de los pobres, los despreciados y los rechazados probablemente ha sido distorsionado por las leyendas y las tradiciones, es evidente que fue un defensor de los oprimidos, otorgándoles regalos como muestras de la gracia y la misericordia del evangelio.

Una leyenda cuenta cómo un ciudadano de Patara perdió su fortuna y no pudiendo levantar dotes para sus tres jóvenes hijas, decidió entregarlas a la prostitución. Al enterarse de esto, Nicolás tomó una pequeña bolsa de sus propias monedas de oro y la arrojó por la ventana de la casa del hombre en la víspera de la fiesta de la Natividad de Cristo. La hija mayor se casó con estas monedas como su dote. Él hizo el mismo servicio de gracia para las otras dos chicas en las dos noches siguientes. Las tres bolsas, representadas en un arte con el santo, se presume que fueron el origen del símbolo de las casas de empeño que tiene tres bolas o monedas de oro. Pero también fueron la inspiración para que los cristianos iniciaran la costumbre de dar regalos en cada uno de los doce días de Navidad.

En otra leyenda, Nicolás salvó a varios jóvenes de una muerte segura cuando los sacó de una tina profunda de salmuera de vinagre, otra vez, en la fiesta de la Natividad. Desde entonces, los cristianos recuerdan el día regalándose grandes pepinillos crujientes.

A través de los siglos, las tradiciones asociadas con Nicolás han mostrado ser un incentivo para alejarse de la trampa y la afrenta doble del materialismo y el ascetismo. En medio del cambio vertiginoso del mundo moderno, necesitamos esas tradiciones más que nunca. Las conexiones con el pasado son las únicas pistas seguras para el futuro. Por tanto, el ámbito de la tradición no es un asunto solo de los historiadores y los científicos sociales.

Una y otra vez esta tensión es evidente en las Escrituras. Dios llama a Su pueblo a recordar: Él los llama a recordar la esclavitud, la opresión y la liberación de Egipto; Él los llama a recordar el esplendor, la fuerza y ​​la devoción del reino davídico; Él los llama a recordar el valor, la rectitud y la santidad de los profetas; Él los llama a recordar las glorias de la creación, la devastación del diluvio, el juicio a las grandes apostasías, los eventos milagrosos del Éxodo, la angustia de la peregrinación en el desierto, el dolor del exilio babilónico, la responsabilidad de la restauración, la santidad del Día del Señor, la gracia de los mandamientos y la victoria definitiva de la cruz; Él los llama a recordar las vidas y el testimonio de todos aquellos que han ido antes en la fe —los antepasados, padres, patriarcas, profetas, apóstoles, predicadores, evangelistas, mártires y confesores— cada espíritu justo purificado en Cristo.

Estamos enamorados del progreso. Vivimos en un tiempo en el que las cosas brillantes y nuevas se aprecian mucho más que las viejas y anticuadas. Pero muchos de los hombres y mujeres más sabios de todos los tiempos han reconocido que la tradición es un fundamento sobre el cual debe construirse todo verdadero avance, que es, de hecho, el requisito previo para todo progreso genuino. Nunca debemos permitir que las conveniencias temporales superen las exigencias permanentes.

Los mercadólogos modernos y los intereses comerciales pueden muy bien abusar de tradiciones como las que giran en torno al personaje de Nicolás de Bari. Pero también pueden ser poderosos incentivos para recordar las cosas que más importan. Pueden ser los medios por los cuales la belleza, la bondad y la verdad prevalezcan en nuestros hogares, nuestras comunidades y nuestro país, tanto en el mes de agosto como en diciembre.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
George Grant
George Grant

George Grant es el pastor de Parish Presbyterian Church (PCA), el fundador de Franklin Classical School, Chalmers Fund, y King’s Meadow Study Center, y el autor de más de 70 libros.

Nuestra debilidad revela el valor de Cristo

Soldados de Jesucristo

Agosto 1/2021

Solid Joys en Español

Nuestra debilidad revela el valor de Cristo

John Piper

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1 – «La presencia del Espíritu Santo»

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: Hablando del Espítu Santo

1 – «La presencia del Espíritu Santo»

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

3 – Jesús y la ley de Dios

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: El sermón del monte

3 – Jesús y la ley de Dios

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008

2 – Cristo, el libertador por excelencia

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Él es, el Cristo que predicamos

2 – Cristo, el libertador por excelencia

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

40 – Nuestra sumisión al gobierno civil | Romanos 13:1-2

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

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Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org