El valle de profunda oscuridad – Ene 7

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 7 – El valle de profunda oscuridad

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Annamarie Sauter: ¿Estás en un valle emocional oscuro? Nancy te recuerda que…

Nancy DeMoss Wolgemuth:…tu Pastor te llevó ahí, y recuerda que estás pasando por ese valle de profunda oscuridad para que puedas salir al otro lado. Tal vez no parezca así —pareciera que tu valle dura para siempre. Pero déjame decirte que no será así.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nos demos cuenta o no, diariamente tomamos un sinnúmero de decisiones. En algunos momentos esto puede ser agotador, pero si somos ovejas de Cristo, nuestro Buen Pastor no nos ha dejado sin dirección. Hoy Nancy nos habla más acerca de esto como continuación de la enseñanza titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy: Constantemente en Aviva Nuestros Corazones recibimos correos de nuestras oyentes, pero es interesante que muchos de esos correos son de personas que necesitan dirección del Señor. 

No saben en qué dirección ir. ¿Debo tomar este trabajo? ¿Debo renunciar a este trabajo? ¿Me debo casar con esta persona? ¿Cómo debo actuar en esta situación con mis padres? ¿Cómo debo actuar en esta situación con mi hijo? Tenemos este problema financiero, ¿qué hacemos? 

Por supuesto, nos hacen preguntas para las que realmente no tenemos respuestas. Podemos orar con ellas al respecto, pero todo lo que podemos hacer –en última instancia– es dirigirlas hacia el Pastor, porque el Salmo 23 nos dice que nuestro Buen Pastor nos guía por senderos de justicia por senderos correctos, por amor a su nombre.

Si quieres saber qué dirección tomar en tu vida sobre asuntos grandes, pequeños, monumentales, problemas del día a día o situaciones devastadoras, necesitas ir a tu Pastor [con «P» mayúscula]. Necesitas seguir al Pastor. Él es el que sabe hacia dónde llevarte. Él es el único que puede ver adelante. Él es el que te conoce, te hizo, te ama y tiene un plan para tu vida. Él dirige a Sus ovejas por senderos de justicia por amor a Su nombre. 

Ahora, la traducción literal de este versículo es que, Él me guía por senderos correctos, por amor de Su nombre. Él me guía por senderos, y donde quiera que me guíe es siempre el sendero correcto. Puedes confiar en que, si estás siguiendo al Pastor, Él nunca te va a guiar por el sendero equivocado. 

Ahora, si nos dejara andar por nosotras mismas, nos iríamos por muchos senderos equivocados. Quedaríamos paralizadas ante todo tipo de situaciones y lugares en los que no deberíamos estar y a los que nunca habríamos llegado si hubiéramos seguido la voz de nuestro Pastor. Si seguimos nuestro propio discernimiento, nuestro propio camino, nuestro propio juicio, nos perderemos. Nos perderemos y nos confundiremos sin remedio. Necesitamos Su dirección. 

Si decides estar a cargo de tu vida, aún de los pequeños detalles, si te resistes a Su dirección, vas a terminar en senderos equivocados. Por ejemplo, si te casas fuera de la voluntad de Dios, si haces una compra, cambias de trabajo o te mudas, sin buscar la dirección del Señor y sin obedecer lo que Él te muestra en Su Palabra, y después terminas con un desastre, no le eches la culpa al Señor. 

De hecho, hay un versículo en el libro de Proverbios que dice que esta es nuestra tendencia. En Proverbios 19, versículo 3, dice: «La insensatez del hombre pervierte su camino, y su corazón se irrita contra el Señor». Y la NTV dice: «La gente arruina su vida por su propia necedad,y después se enoja con el Señor». ¿Y no es esto cierto? Nos metemos en situaciones. Leo muchos correos electrónicos de personas que están en muy, pero muy malas situaciones, en algunos casos se ve claramente –por lo que han dicho– que violaron la ley de Dios. Quizás nunca se debieron haber casado con esa persona.

Ahora, aquí en Aviva Nuestros Corazones tratamos de extenderles la compasión de Cristo, de ser compasivas, porque sabemos que todas somos susceptibles a caer. Están en esta mala situación en este momento y queremos ayudarlas. Es por eso que es maravilloso que tenemos un Pastor que restaura nuestras almas. Pero primero debemos reconocer que no debimos haber ido por ese camino. Debe haber arrepentimiento antes de que haya una restauración. 

Es por eso por lo que proverbios dice: «Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas» (3:5-6). Él me guía por sendas de justicia cuando lo sigo. 

Me siento tan feliz de tener a un Dios que nos guía, que nos dirige en la dirección correcta, que nos lleva en la dirección adecuada. La vida está llena de tantas decisiones y piensas que cualquier decisión –si hubiera ido a una universidad diferente, o si hubiera estudiado algo diferente o si mi primer trabajo hubiera sido diferente– solo piensa qué distinto sería el curso de tu vida entera. Una pequeña decisión puede afectar toda tu vida. 

¿No te alegra saber que tenemos un Pastor que nos dirige a través del laberinto de esta vida, que siempre nos dirige a la luz de lo que Él sabe que es mejor? Creo que al buscar la dirección de Dios es importante recordar, que la voluntad de Dios no es un lugar, no es un trabajo, es un estilo de vida, es un corazón. 

Él me guía por senderos de justicia, por caminos correctos, por amor de su nombre. Creo que a Dios no le importa tanto en qué ciudad vives, en qué casa vives, a pesar de que necesitamos buscar Su dirección para estas cosas, pero en última instancia, la voluntad de Dios es un estilo de vida. Es la actitud del corazón. Él nos dirige por medio de Su Palabra. 

Segunda de Pedro capítulo 1, dice que la Palabra de Dios es una lámpara que brilla en un lugar oscuro. Vivimos en un mundo oscuro, y si quieres saber para dónde ir, más vale que tengas una lámpara. Más vale que tengas luz; y la Palabra de Dios es esa luz. Es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino. Dios nos guía por Su Santo Espíritu que vive dentro de nosotras, el Santo Espíritu que nos guía a toda verdad, que nos recuerda las cosas de Cristo, que nos ayuda a aplicar la Palabra de Dios a nuestra vida. 

Tenemos los recursos para caminar en sendas correctas. Tenemos un Pastor que nos guía. Dios ha prometido que nos guiará por sendas correctas, pero déjame decirte que algunas veces, esas sendas que Dios escoge para nosotras, esas sendas a las que nos dirige, no parecen ser las sendas correctas. Vamos en esas sendas y decimos, «Señor, pensé que te estaba siguiendo, pero esto es un desastre. Este es un terreno accidentado, es muy difícil».

He estado leyendo El Progreso del Peregrino, y hay algunos lugares muy muy difíciles por los que Peregrino, Cristiano, tiene que transitar mientras sigue al Señor. Va por el sendero correcto, pero va subiendo una montaña de dificultad. Va por lugares muy peligrosos. Veremos más de estos más adelante en esta serie sobre el Salmo 23. Él va por los senderos correctos, pero son difíciles. 

A veces, en medio de esos lugares difíciles, puedes detenerte y decir, «¿será que no entendí? ¿Perdí el enfoque del Pastor? Dios, ¿fuiste tú quien me trajo hasta aquí?» Los caminos de Dios, la dirección de Dios algunas veces puede ser difícil. 

Tal vez te dirija al horno de fuego como hizo con aquellos tres jóvenes hebreos. Ellos estaban justo en el centro de la voluntad de Dios en ese horno de fuego. Por cierto, nunca estuvieron más cerca del Señor Jesús que cuando estaban ahí en ese horno de fuego, cuando se les apareció en persona a su lado. Estaban en la voluntad de Dios. Era el sendero correcto para ellos. 

El sendero de Dios tal vez te lleve a un desierto como lo hizo con los judíos cuando salieron de Egipto. Iban camino a la tierra prometida. Estaban tan emocionados. «¡Hemos sido liberados. Hemos sido rescatados de 400 años de cautividad y esclavitud!» Un retrato de nuestra salvación, siendo rescatados de nuestro pecado y de este mundo. «¡Y ahora vamos de camino a la tierra prometida!», pero Dios dice: «Primero quiero llevarte por un desierto».

Ahora, los 40 años que anduvieron errantes por el desierto, no era el plan original de Dios para ellos, pero la Escritura dice en Éxodo 13, que Dios no los llevó por el camino de los Filisteos, a pesar de que era la ruta más cercana y más directa. Dios dirigió al pueblo fuera de Egipto por el camino del desierto hacia el mar Rojo, hacia una situación que parecía «sin esperanza». Dios los llevó allí, al desierto, hacia el mar Rojo donde iban a estar total y absolutamente dependientes de Él. Ese era el sendero correcto. Esa era la voluntad de Dios. 

Dios llevó a Su propio Hijo, Jesús, al desierto. Mateo capítulo 4, dice: «Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo» (v. 1). Ese era el sendero correcto. Él estaba siguiendo a Su Señor, y algunas veces Dios tal vez te lleve al valle de sombra de muerte, el sendero correcto o como dice en el lenguaje original, «al valle de profunda oscuridad», profunda oscuridad. Y te preguntas, ¿será este el sendero correcto?

Él me lleva por sendas correctas. ¿Puede un sendero estrecho y sinuoso ser el correcto? Ahí es donde Dios llevó a Su Hijo, y si vas a ser como Cristo, habrá momentos cuando Dios te lleve ahí también. 

Puede ser difícil. Puede ser difícil de entender ese desierto, ese horno ardiente, ese valle de profunda oscuridad, pero es el sendero correcto si has estado siguiendo a tu Pastor. Mientras vas por esos senderos, por esos senderos difíciles, que son los correctos, Dios está cumpliendo Sus propósitos eternos en tu vida. 

¿Por qué lo hace? Él me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre. Se trata de Él. No se trata de mí. No se trata de mi felicidad. No se trata de mi conveniencia. No te trata de mis preferencias. Es lo que agrada a Dios, es por amor de Su nombre. 

Escucha, necesitas llegar al punto en tu vida en el que te intereses más por lo que Dios quiere que por lo que tú quieres. La razón de nuestra existencia es traer gloria a Su nombre. El Dios de este universo no existe para salvar tu matrimonio roto, o para sacarte de tus deudas o para ayudarte a sentirte mejor o para ayudarte a manejar mejor el estrés. Existimos para glorificarle a Él, no para que Él haga lo que nosotras queremos que haga. 

Todas las cosas son de Él y por Él y para Él. Todo en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y encima de ella –todo gira entorno a Él. La forma como vivimos, todo lo que hacemos, todo lo refleja a Él. Su reputación está en juego, así que Él nos guía por causa de Su nombre. Y en el contexto de otros pasajes de la Escritura podemos decir que Él también nos dirige para hacernos bien. ¿Sabes por qué? Necesitamos la aflicción. ¿No es eso lo que dice el salmista en el Salmo 119? «Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos» (v. 71).

Hay cosas que Dios hará para conformarte a la imagen de Cristo cuando estás en esa senda difícil, que no aprenderías de ninguna otra forma, y ¿sabes por qué? No es solo por tu bien. Es también por el bien de otros. El Apóstol Pablo dijo: «Pero si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación» (2 Corintios 1:6).

Tú no sabes qué otra persona –tu esposo, tus hijos, tus padres, tu jefe, alguien en tu iglesia, alguien que ni siquiera conoces, alguien de edad mucho más avanzada– podría ser influenciada y acercada al Pastor por tu disposición de caminar por ese sendero difícil. 

Así que deja que tu Pastor escoja los senderos correctos para ti. Tú dirás, «Señor, ¡no estás llevando a nadie más por este sendero! ¿Por qué a mí? ¿Por qué tengo que caminar por este sendero difícil y los de mi alrededor van por el camino fácil? 

Pero Dios te dice: «Déjame eso a mí. Yo voy a escoger los caminos correctos para ti». No compares el sendero que él escoge para ti con el sendero que escoge para alguien más. 

A veces me he preguntado, cuando estoy en el sendero, «Señor, ¿se te olvidó leer el mapa? ¿Estás seguro? ¿Esto es lo que quieres decir?» ¿Pero saben qué? He aprendido a no cuestionar al Señor, porque yo sé, que yo sé, que yo sé que Él siempre tiene la razón, y mirando hacia atrás, puedo decir al 100% que Sus caminos siempre han sido los correctos. 

No siempre voy a poder ver todo lo que voy a ver y voy a saber en la eternidad. Hay mucho que no veo ahora. Algunas veces simplemente tienes que estar dispuesta a vivir en el misterio, con algo que no puedes entender; pero una y otra y otra vez Dios me ha mostrado que ese era el sendero correcto. Veo atrás, y le agradezco. Y digo, «Señor, tú sabías. Tú sabías. Tú sabías que ese era el sendero correcto para mi vida. Gracias Señor».

Él me guía por senderos de justicia; senderos justos, correctos, por amor de Su nombre. El salmista ha hablado de descansar en verdes pastos, de caminar junto a aguas de reposo, de que su alma es restaurada, que es guiado por senderos de justicia; pero ahora viene la parte del salmo que, tal vez, es por lo que frecuentemente es citado en funerales. Él dice en el versículo 4: «Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo». 

Ahora, en el lenguaje original, el valle de sombra de muerte se podría traducir mejor como «el valle de profunda oscuridad». Este no es un versículo solo acerca de la muerte. La muerte puede ser uno de esos valles profundos. Puede ser parte de una oscuridad muy profunda, pero él está hablando de algo más amplio, de cualquier valle de profunda oscuridad. 

El valle aquí no es algo así como un exuberante prado entre dos colinas. Este es un barranco, un precipicio profundo, peligroso y oscuro en las colinas de Palestina. En Palestina, temprano en el año, los rebaños se alimentan de pastos en tierras bajas. Después, en los meses de verano, el sol derrite la nieve de las montañas, y el pastor lleva a sus rebaños a un terreno más alto para que se alimenten donde pueden encontrar más pastizal. Pero, para llevar al rebaño de las tierras bajas a los pastizales en terreno más alto tienen que pasar por algunos barrancos. 

Estos eran lugares donde había precipicios, donde los árboles frondosos bloqueaban la entrada de la luz del sol, así que eran lugares oscuros aún durante el día. Por la noche, había una penetrante y profunda oscuridad. Un mal paso en estos valles, en estos barrancos, podía provocar una caída de rocas dentadas al precipicio y que perdieras la vida. 

Había serpientes. Había lobos. Había hienas acechando, listas para atacar estas ovejas indefensas, despistadas y desamparadas. Y el pastor llevaba a las ovejas por estos barrancos. Tenían que pasar a través de ellos para llegar al terreno alto. Y qué imagen tan clara de que nuestro Pastor necesita llevarnos por valles oscuros, por lugares peligrosos y con dificultades para llevarnos de las tierras bajas de nuestra vida cristiana a terrenos más altos.

Y dices, «Señor quiero un terreno más alto en mi vida. Quiero conocerte mejor. Quiero estar más cerca de ti», y Dios dice, «oh, ¿de verdad?; entonces tenemos que ir por algunos senderos que son difíciles».

Esta frase, «profunda oscuridad», el valle de profunda oscuridad –esa frase es usada nueve veces en el libro de Job. Job entendía en su sufrimiento y en su insoportable dolor, lo que significaba estar en profunda oscuridad; y dice en Job 28 que es como la oscuridad más profunda y lóbrega del pozo de una mina.

No puedes ver. Es opresivo. Isaías dice que esta profunda oscuridad es el lugar donde las personas tropiezan como si estuvieran ciegas. Es un lugar de profunda desesperación, sin esperanza. Es una oscuridad tenebrosa. Puede incluir cualquier tipo de peligro o cosa que cause terror. 

Les dije antes que he estado leyendo El Progreso del Peregrino. Hay un momento en esa historia cuando Cristiano viene al Valle de Sombra de Muerte, y lo describe como un lugar solitario, un lugar apartado. Dice que el camino que atraviesa este valle era estrecho. Era peligroso. Era un lugar de profunda oscuridad, de terror y opresión demoníaca. 

De hecho, en ese lugar, él llegó a la misma boca del infierno, no adentro, pero justo a la entrada y podía ver las llamas ardiendo, saliendo del infierno. Y él dice:

«Sobre ese valle colgaban nubes de desánimo y confusión mientras la muerte extendía sus alas y volaba sobre él. Era una vista espantosa, hacia donde miraras había solo desorden. El camino aquí era tan oscuro que frecuentemente, cuando Cristiano trataba de dar un paso al frente, él no sabía qué se encontraría al pisar»1. 

¿Te hace esto recordar alguna etapa en tu vida cuando todo lo que veías eran nubes oscuras, llenas de desaliento y confusión; no podías ver para dar el siguiente paso, no tenías ni idea a dónde ibas o qué estaba pasando? En ese momento, en el valle de sombra de muerte, él oía voces demoníacas que le gritaban. Era aterrador. 

De hecho, en otros escritos de John Bunyan, incluyendo su autobiografía, aprendemos que tuvo algo de su propia experiencia, de la vida real, en el valle de profunda oscuridad, particularmente durante un periodo de 12 años cuando estuvo en prisión por su fe, por predicar. Él estuvo en prisión cuando tenía alrededor de 30 años. Su esposa y cuatro hijos tuvieron que valerse por sí mismos durante ese periodo de 12 años y Bunyan dice: «En una ocasión estuve en una condición muy triste y de muy poco ánimo por muchas semanas».

De hecho, él describe cómo era atormentado por pensamientos de muerte. Él dice: «Estaba en ese momento tan poseído del pensamiento de la muerte que me sentía como si estuviera subiendo el banco de la horca con la soga al cuello». Dijo en otro momento: «De repente cayó sobre mí una nube de gran oscuridad que escondió de mí las cosas de Dios y de Cristo como si nunca las hubiera visto ni conocido en mi vida»; sin sentido de la presencia de Dios. 

El valle de profunda oscuridad –si no has estado ahí en algún punto de tu vida cristiana, probablemente lo harás antes de llegar al cielo, y hay diferentes grados de esto. No todo es tan tormentoso como lo que acabamos de leer, pero lo puede llegar a ser para aquellos cristianos que están siguiendo al Buen Pastor. 

¿Recuerdas el versículo que está justo antes de este? El versículo 3, dice: «me guía por senderos de justicia por amor de su nombre». Este valle de profunda oscuridad es uno de esos senderos correctos a los que algunas veces el pastor guía a sus ovejas.

Cuando entras a ese valle, asumiendo que no fue por hacer tu propia voluntad, pensando que no fue tu culpa, asumiendo que no abandonaste al Pastor y seguiste tu propio camino, no culpes al Pastor. Pero si has estado siguiendo al Pastor, has estado confiando en Él, amándolo, obedeciéndole, sirviéndole fielmente y Él te lleva a ese lugar obscuro, a ese valle de profunda oscuridad, entonces, cuando llegues allá, recuerda cómo llegaste ahí.

Recuerda que tu Pastor te llevó allí, y recuerda que estás pasando a través del valle de profunda oscuridad y que vas a salir al otro lado. Quizás piensas que no saldrás. Tal vez sientas que en el matrimonio que tienes, este valle de profunda oscuridad parece que va a durar para siempre. Escucha lo que te digo, no será así. Tal vez dure toda esta vida, pero no durará por la eternidad. Y la eternidad es mucho más larga que esta vida. 

Recuerda cómo llegaste ahí. Recuerda que este es el Pastor que te ama. Este es el Pastor que se preocupa por Sus ovejas y las cuida. Queremos que el Señor nos lleve a esos lugares altos, pero no queremos tener que pasar por el valle de profunda oscuridad para llegar allá. 

¿Me permites decirte que no hay atajos? Tienes que hacerlo. Tienes que pasar a través de él. Es fácil recordar que Dios está con nosotros cuando todo está bien, cuando estás reposando en esos pastos verdes o junto a esas aguas tranquilas, pero recuerda que Él también está con nosotros cuando no todo va bien, cuando nos encontramos en esa profunda oscuridad, en tiempos de depresión inexplicable, en enfermedad, en situaciones de salud, de rechazo, cuando hemos perdido a un ser amado, cuando hay presiones financieras, cuando hay problemas en el matrimonio, relacionales, cuando tenemos pensamientos tormentosos, algunas veces tentaciones implacables y feroces, y cuando nos sentimos en intensa soledad. 

Sientes como que nadie más entiende. Nadie puede entrar en lo que estás experimentando, tiempos de pesadillas espirituales, emocionales, mentales o físicas, tiempos de confusión, de preguntas sin respuesta, de misterios muy profundos. No parece consistente con los caminos de Dios que esto esté pasando en tu vida. 

Aun cuando tengas que enfrentar tu propia muerte, recuerda, «aunque pase por el valle de profunda oscuridad, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo» (parafraseado). Las pruebas y los ataques parecerán implacables, sin tregua, sin descanso, parecerá que duran para siempre. Pero cuando estés en medio de ese valle, confía en tu Pastor.

Confía en Su corazón. Confía en Su bondad. Confía en Su sabiduría. Confía que Él sabe lo que está haciendo y recuerda esto: Su meta es llevarte a un lugar más alto, a pastos verdes, aún más cerca de Su corazón. 

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha traído palabras de esperanza. Aún si estás atravesando un valle de profunda oscuridad en este momento de tu vida, tienes esperanza. Ese mensaje es parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor». Si te perdiste alguno de los programas anteriores en esta serie, encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando estás en un valle de profunda oscuridad, ¿cómo sabes que Dios realmente está ahí contigo? Descúbrelo mañana en la continuación de nuestro estudio del Salmo 23.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 23 al 27.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

1John Bunyan, Pilgrim’s Progress.

El Señor es mi Pastor, Jonathan & Sarah Jerez, Periscopio ℗ 2017 Jonathan & Sarah Jerez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Él restaura – Ene 6

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Serie: El Señor es mi Pastor

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Ene 6 – Él restaura

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-restaura/

Annamarie Sauter:El rey David sabía en quién había creído. 

Nancy DeMoss Wolgemuth: Él sabía que tenía un Dios Pastor que estaba en el negocio de la restauración, el negocio de restaurar, de tomar cosas viejas, cosas usadas, cosas maltratadas, cosas destrozadas, cosas despreciadas, cosas que nadie más quiere, cosas gastadas que nadie quiere usar, Dios las toma y las restaura; las hace nuevas. Tenemos un Dios redentor que hace nuevas todas las cosas.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cómo describirías tu vida en este momento? Más aún, ¿cómo describirías el estado de tu corazón y tu fe en medio de las circunstancias en que te encuentras? Hoy Nancy te trae algo de perspectiva al continuar con la serie titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy: Mientras estudiamos el Salmo 23, es importante que recordemos que el hombre que escribió esto, el rey-pastor David y los judíos que leían este salmo en aquellos días vivían en la tierra de Palestina. 

Palestina era una tierra desértica. No era fácil encontrar pastos verdes y corrientes de agua. El pastor debía saber cómo encontrarlos y dónde encontrarlos para su rebaño. Por eso es tan significativo cuando David dice: «El Señor es mi Pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce» (23:1-2).

Lo que él está diciendo es, el Señor es el tipo de pastor que sabe dónde encontrar lo que sus ovejas necesitan, aún en un lugar donde es difícil encontrar esos pastos verdes y esas aguas de reposo.

Mientras lees el Salmo 23 y meditas en él, podrías pensar, «bueno, yo no vivo en Palestina, pero como que sí describe mi vida». Tal vez tienes cinco hijos y piensas, «es difícil encontrar esas aguas de reposo en este tiempo de mi vida». O tal vez esa circunstancia, esa situación en tu vida se sienta tan…a veces eres parte de esa generación sándwich en la que estás cuidando a tus padres ancianos pero al mismo tiempo tienes hijos adolescentes, y sientes como que en todo momento alguien te necesita. ¿Cómo encuentras esos pastos verdes? ¿Cómo encuentras esas aguas de reposo? 

Solo déjame decirte: Primero, sigue al Pastor. Él sabe cómo encontrarlos para ti. Necesitas confiar en tu Pastor. Él los va a encontrar y sabe que son importantes. Si lo sigues, Él te guiará a esos lugares. Hay momentos en mi vida en los que siento que casi no puedo respirar… Si solo descanso en mi propio entendimiento no voy a encontrar esos verdes pastos, esas aguas de descanso.

Si voy al Señor y le digo, «Señor, soy tu oveja, Tú eres responsable por mí. Por favor muéstrame en este tiempo de mi vida cómo encontrar esos verdes pastos y esas aguas de reposo», Él lo va a hacer.

Recuerda que cuando Jesús escogió a Sus doce discípulos –en Marcos 3– nos dice que «los escogió para que estuvieran con Él y para luego enviarlos a ministrar a otros» (v.14, parafraseado). Necesitamos estar con el Señor. Necesitamos tener comunión, compañerismo, intimidad con Él, antes de que podamos ser útiles para salir y ministrar a otros –aún si esos otros son los preescolares que tienes en casa. Tienes que pasar tiempo con el Señor antes de poder ser efectiva y útil para servirle. 

Entonces, cuando los discípulos salieron, Marcos 6 nos dice que regresaron a Jesús. Después de haber hecho el ministerio, le dijeron todo lo que habían hecho y enseñado.

«Y Él les dijo: “Vengan, apártense de los demás a un lugar solitario y descansen un poco”. Porque había muchos que iban y venían, y ellos no tenían tiempo ni siquiera para comer.Y se fueron en la barca a un lugar solitario, apartado» (vv. 30-32).

Ahora, en este caso, no duró mucho tiempo porque las multitudes los seguían y Jesús recibía a las multitudes con gracia y tuvo compasión de ellas. Pero Él sabía que ellos necesitaban, aunque fuera ese corto periodo de tiempo para alejarse y estar con Él, para recalibrarse, para reponerse, para recargar combustible, para poder regresar y atender a esas multitudes necesitadas. Es por eso que necesitamos esos tiempos de silencio, esos momentos de quietud, esos lugares quietos para ser reabastecidas. 

Necesitas alimentarte de Jesús. Necesitas beber de Él antes de que puedas invertir en la vida de otros. 

Una mamá que está amamantando necesita estar bien alimentada, antes de poder nutrir a su bebé. Si ella se alimenta de comidas equivocadas, de comidas que no la nutren, puede terminar teniendo a su bebé con cólicos o enfermo del estómago. Por eso es tan importante lo que dejamos entrar, los alimentos que comemos, antes de poder pasarlo a otros.

El Salmo 1 nos dice que aquel que «en la ley del Señor está su deleite, y en Su ley medita de día y de noche» –estas no son palabras de apuro, son palabras de reflexión, de meditación. Son palabras desconocidas para nuestra mentalidad del siglo 21. Pero el que medita en la ley de Dios, el que se deleita en ella, «será como árbol plantado junto a corrientes de agua». Ahí tenemos esa imagen del agua otra vez. Será como «árbol que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera» (vv. 2 y 3).

Y quizás tú digas, «yo me estoy marchitando. Estoy seca. No puedo producir fruto. Me siento exhausta». Entonces puede ser que no estés plantada junto a esas corrientes de agua; no has venido a esas aguas de reposo; no has estado meditando en la Palabra de Dios, deleitándote en ella. 

«En lugares de verdes pastos me hace descansar». Algunas veces simplemente tienes que estar quieta y dejar de moverte. Y otra vez les digo, este es un pensamiento extraño para nuestra cultura. Piensas en el ritmo de nuestras vidas; en el ritmo de vida de la persona promedio. Comemos a la carrera. En la manera en que vivimos los detalles de nuestras familias son todos deprisa. 

En su libro Síndrome de la Sobrecarga, Richard Swenson dice:

«Aun el mejor equipo no puede arreglar un carro de carreras si va a 200 millas por hora. Tampoco nuestros cuerpos pueden recuperarse en medio de un estilo de vida tan acelerado». 

No puedes obtener el descanso que necesitas, la frescura que necesita tu alma, tu espíritu e incluso tu cuerpo, arrebatando minutos por aquí o por allá de vez en cuando. Si intentas dormir un poquito por aquí, otro poquito por allá, o un poquito de descanso en la presencia de Dios, de poquitos por aquí, otro por allá, a la larga no puedes sostener la vida espiritual ni la física. 

No puedes sostener tu vida espiritual solo escuchando unos cuantos minutos de radio cristiana de camino al trabajo. Eso es comer a la carrera. Es tratar de llenarle el tanque al auto mientras va a 200 millas por hora. 

Dice el Señor: «Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios» (Sal. 46:10). Necesitamos tiempos de descanso. 

Hice unas anotaciones de cosas que han sido de ayuda en mi vida y quisiera compartirlas con ustedes y animarlas, y quisiera decir que en esto soy una peregrina en proceso también. Soy una oveja que vive a la carrera muchas veces y una oveja que necesita este versículo, que necesita descansar en pastos verdes, necesita dejar que su Pastor le guíe a aguas de reposo. Hay cosas que estoy descubriendo que me están ayudando en ese proceso mientras sigo a mi Pastor.

Una de esas cosas en las que estoy siguiendo a mi Pastor es viendo la importancia del Sabbath –el descanso– un día a la semana. Esto es algo que he sabido que es importante en la Palabra de Dios y en diferentes medidas he intentado practicarlo a través de los años. Mi padre y mi madre le daban un lugar muy importante en nuestra familia. 

Tal vez algún día hagamos una serie completa acerca de cómo tomar un día de descanso, de reposo. Pero déjame decirte que he llegado al lugar, aun estudiando este pasaje, donde realmente no estaba tomando un día para desconectarme, para apagar la computadora, para parar la maquinaria que va a mil por hora y simplemente dejar que Dios me llene. He estado tratando de hacer esto los domingos. Sé que tengo amigos que lo hacen otros días de la semana. No voy a entrar en un debate sobre esto, pero lo que sí estoy diciendo es que Dios nos hizo para que nuestros cuerpos, nuestros espíritus, necesitaran ese día, un día a la semana.

Dios les dijo a los israelitas, «si no lo hacen con la tierra, si no dejan que la tierra descanse un año de cada siete, vendrá el día cuando la tierra no va a producir más cultivos». Vas a tener que darle ese tiempo de una o de otra forma. Tal vez sea con una crisis –física, emocional, mental o espiritual– pero de una u otra forma, vas a tener que tomar ese descanso. Cuánto mejor sería tomarlo regularmente como Dios nos lo ha mandado. 

He estado pensando acerca de esos domingos. Son un regalo de Dios para mi alma. Recíbelo como un regalo. Y también creo que necesitamos esos Sabbath, esos descansos, al principio de cada día. Ese tiempo de quietud, a solas delante del Señor, donde nos llenamos de Su Palabra y comenzamos nuestro día con Él. 

Déjame decirte algo verdaderamente radical acerca del tiempo de descanso. Necesitamos tiempo para desconectarnos de la tecnología. Para desconectar la radio, apagar la televisión, apagar la computadora, apagar el celular. Algunos de sus hijos crecerán sin saber lo que es tener al menos diez minutos sin tener sonido conectado a sus oídos. Eso no está bien, eso no es sano para el alma. 

Necesitamos tiempos cuando todo apague, todo se desconecte de todo y simplemente escuches la voz del Señor hablar. Y si has participado en algunas de nuestras conferencias, ya sea de Revive Our Hearts o Aviva Nuestros Corazones, sabes que al final de la sesión del viernes por la noche retamos a las mujeres a hacer una especie de ayuno. Un ayuno de las redes sociales, de los medios de comunicación, que comienza el viernes por la noche, todo el sábado –que estaríamos sentadas en la conferencia– y así las invito a que hagan este ayuno.

Que no prendan la radio en sus automóviles, que no prendan la TV cuando lleguen a sus habitaciones de hotel, que no se conecten en las computadoras para chequear sus correos electrónicos, que no abran sus teléfonos durante un tiempo, solamente para contestar alguna llamada importante de sus casas, quizás.

El punto es que las animamos a hacer eso, y nos sorprendemos de cuán difícil es esto para la mayoría de ellas. Y estamos hablando de solo una noche y un día. Hemos desarrollado una adicción a estas cosas. Eso no es bueno.

También es importante descansar por momentos durante nuestro día. Tal vez sea mientras esperas en algún lugar, como una sala de espera. Lleva un buen material para leer y mantenlo contigo. Yo guardo una versión pequeña del Antiguo Testamento y de los salmos y los proverbios en mi bolso para tener siempre algo en qué meditar cuando tengo tiempo extra –tiempos cuando puedes concentrarte, enfocarte y llenarte. 

No estoy hablando de ser floja, haragana. No estoy hablando de evadir responsabilidades, de tener una vida fácil. Debemos ser diligentes, soldados, guerreros, porque estamos en una batalla. Estoy hablando de ordenar tu vida y tus días y tus horas en torno al Señor, poniendo primero lo primero, nutriendo y ministrando tu alma para que estés lista para la batalla. 

Aquí hay otra cosa: No llenes cada segundo de tu día con actividades o conversaciones. Necesitas tiempo para reflexionar, y eso requiere que examines tu horario periódicamente. Tienes que hacerlo porque nuestros horarios se llenan de cosas rápidamente. 

Necesitas examinar el horario de tu familia –en lo que puedas controlar. Va a requerir tomar decisiones difíciles. Significa que tus hijos no van a poder estar involucrados en todas las actividades que quisieran. Significa que tus hijos probablemente no van a participar en todos los deportes y actividades en los que a lo mejor sus amigos participan. Pero tus hijos necesitan aprender cómo caminar en pastos verdes y junto a aguas de reposo. Tal vez tengas que cortar algunas cosas del horario de tu familia –algunos compromisos y actividades– y decir, «necesito tener tiempo para llenarme de Dios si quiero poder darlo a otros».

Hemos citado a George Mueller durante esta serie. Él habla de la importancia de alimentar nuestras almas con la Palabra de Dios. Él dijo: 

«¿Cómo haremos para obtener esta quietud feliz del alma? ¿Cómo aprenderemos a disfrutar a Dios? Contesto: Esta felicidad se obtiene mediante el estudio de las Sagradas Escrituras. Es absolutamente necesario, para que esta felicidad en el Señor continúe, que leamos las Escrituras regularmente. Ellas son el medio que Dios ha escogido para alimento del hombre interior…No la lectura simple de la Palabra de Dios, como si solo pasara por nuestra mente, como el agua pasa por una tubería, sino considerando lo que leemos, meditándola y aplicándola a nuestros corazones». 

Así que, al dejar tiempos libres en tu horario, sacas algo de ruido, sacas la basura, sacas las cosas innecesarias para que puedas tener espacio, tiempo y quietud de mente y corazón para reunirte con el Señor, para dejar que tu alma se nutra con Su Palabra, y mientras te metes en la Palabra, gozarte en Cristo que es la Palabra viva. 

Jesús nos invita y dice: «Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar» (Mateo 11:28).

Él sabe lo que necesitas y cuándo lo necesitas. Él sabe cuántas horas de sueño necesitas. Él sabe lo que tu alma necesita. Si le das tus días y tus horas y tus momentos, creo que Él va a multiplicar lo que necesitas. Es simplemente sobrenatural. Él puede hacer que esos pequeños momentos que te encuentres en Su presencia te lleven a través de varias horas de un día frenético con todas tus responsabilidades. 

Ahora, no tomes eso como excusa para tomar atajos, pero hay temporadas en la vida que son mucho más difíciles. Dios lo sabe. Confía en Él, y confía en que Él te va a guiar. Él sabe cómo llevarte a esos pastos verdes. Él sabe cómo encontrarlos para ti, y sabe cómo guiarte junto a aguas de reposo. 

Ahora, el versículo 3 dice que el Pastor «restaura mi alma». Mientras David, el rey-pastor reflexionaba acerca de lo que había significado para él ser pastor y de cómo cuidaba de sus ovejas, estoy segura de que él pensaba, «cuando mis ovejas necesitaban comida, cuando necesitaban agua, cuando necesitaban descanso, cuando estaban hambrientas, cuando estaban cansadas, yo cuidé de sus necesidades. Yo encontraba lo que necesitaban. Las llevaba a los lugares que necesitaban. Yo les proveía. Yo restauraba sus almas».

Creo que probablemente también pensaba en los tiempos cuando esas ovejas se perdían, se decarriaban, se escapaban del rebaño. Pensaba cómo dejaba el resto del rebaño y salía a buscar a esa ovejita que se había extraviado –tal vez atrapada en algún barranco, tal vez atrapada en un matorral, tal vez en la noche oscura, asustada y sola –y él pensaba, «en esos momentos yo restauraba a mis ovejas».

Tal vez pensaba en esos tiempos cuando las ovejas estaban esperando crías, y se caían de lado y quedaban boca arriba, y se quedaban atoradas –no podían pararse; estaban muy gordas. Ese tipo de ovejas es a las que se les llamaba abatidas –no se podían poner de pie ellas mismas. «¿Por qué te desesperas, alma mía?» (Salmo 42:5). Cuando a las ovejas les pasaba eso, el pastor venía y las levantaba y las ponía sobre sus patas. Él restauraba a esa oveja. 

Así es que estoy segura de que él estaba pensando en diferentes tiempos y épocas en la vida de las ovejas cuando el pastor restauraba a esas ovejas. 

Y David pensaba, «mi Pastor Dios restaura mi alma en esas diferentes estaciones y necesidades y tiempos de mi vida».

Ahora, la palabra restaura, el significado en el lenguaje original de esta palabra se traduce como «volver atrás, girar, regresar». Frecuentemente en el Antiguo Testamento se usa para hablar de un regreso espiritual al Señor. Dios dice: «Volveos a mí… y yo me volveré a vosotros» (Zac. 1:3).

Significa «refrescar, avivar». Aviva nuestros corazones. Restaura nuestros corazones, oh Señor». 

El significado básico de esta palabra tiene que ver con regresar al punto de partida. De alguna manera te saliste del camino, de alguna manera te caíste, de alguna manera tus necesidades no están siendo satisfechas. Has perdido ese lugar de abundancia, de llenura y provisión. Te has ido y es Dios restaurándonos a ese punto de partida.

De hecho, algunas veces esta palabra en el Antiguo Testamento, se traduce como convertirse o arrepentirse. Dios trae mi alma al arrepentimiento. Él me convierte. Él me cambia. Él me regresa a donde necesito estar. 

Ahora, la promesa de que Dios restaura nuestras almas sugiere que va a haber tiempos cuando nuestras almas necesitan ser restauradas. Me dirás, «bueno, eso es algo bastante obvio». Pero piensa cuáles son algunos de estos tiempos:

  • Necesitamos ser restauradas espiritualmente y en nuestras almas cuando estamos débiles o desmayando. 
  • Necesitamos ser restauradas cuando nos hemos extraviado, hemos sido rebeldes o hemos fallado. 

Veamos algunas de esas temporadas y cómo necesitamos ser restauradas.

Primero, cuando estamos débiles o desmayando. Creo que hay varias cosas que pueden ocasionar que estemos débiles o desmayando espiritualmente. Una de ellas es cuando hemos estado sirviendo a otros. Las que son madres, ustedes que son esposas o que sirven en una iglesia o en su lugar de trabajo, tú sabes lo que es dar tanto para ministrar las necesidades de los demás. 

Hay tiempos cuando sientes que te estás cayendo, que te estás marchitando –con manos y corazones caídos. Necesitamos ser avivadas, necesitamos ser estimuladas. Nos agotamos cuando damos tanto y necesitamos reponer nuestras reservas. Necesitamos llenar el tanque. Lo necesitamos.

Hice esto hace unas semanas. Me estaba alistando para un tiempo de ministerio, una temporada de ministerio muy ocupada y acababa de salir de otra temporada parecida. Sabía que necesitaba detenerme para poner combustible en mi tanque y chequear algunas cosas –espiritualmente hablando.

Así que me tomé algunos días e hice una especie de retiro. Le pedí a una amiga si podía irme a un lugar apartado que ella tiene. Durante ese tiempo del año nadie va a este lugar. Así que estuve allí, la mayor parte del tiempo sola. Pasé el tiempo leyendo, buscando al Señor, escuchando la voz del Señor, disfrutando de aquel lugar –desde adentro, claro, porque era un lugar frío. 

Estaba ahí dejando que Dios restaurara mi alma. No me desconecté totalmente. Lo que hice fue que tenía contacto a través de correo electrónico durante esa semana, aunque hay veces que probablemente necesite también desconectarme del correo electrónico. Pero fue un tiempo tan precioso con Dios… lo que Dios hizo allí conmigo. Salí de allí restaurada, renovada, lista para comenzar de nuevo y con mi alma llena, satisfecha y lista para comenzar esa temporada de ministerio que tenía por delante.

El punto es que necesitaba eso. En esos tiempos, la mayor cosa que Dios usa para restaurar nuestras almas es Su Palabra. Su Palabra restaura el alma. El Salmo 19 dice: «La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma» (v. 7). Esa es la palabra, restaurar. Él restaura nuestra alma, Él restaura nuestra mente, nuestras emociones, nuestro espíritu a través de Su Palabra. 

Así que, cuando hemos estado sirviendo y llegamos a ese punto de debilidad y casi desmayar, necesitamos a Dios para que nos restaure. 

Hay otra cosa que nos puede hacer débiles y que puede llevarnos a desmayar, y es cuando hemos sufrido, cuando hemos pasado por la aflicción. El Salmo 71 versículo 20, dice: 

«Tú que me has hecho ver muchas angustias y aflicciones, me volverás a dar vida, (me restaurarás) y me levantarás de nuevo de las profundidades de la tierra».

Y me encanta ese versículo en 1 Pedro 5:10. Al final de todo el libro hablando del tema de sufrimiento, Pedro dice:

«Y después de que hayan sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que los llamó a Su gloria eterna en Cristo, Él mismo los perfeccionará, (y ahí está la palabra, restaurará) afirmará, fortalecerá, y establecerá».

¿No es maravilloso? Él restaura mi alma cuando he servido y cuando he sufrido. Cuando estoy débil y desfalleciendo, cuando estoy agotada, Él me vuelve a llenar. Él ministra gracia a mi corazón. El Dios de toda gracia es el Pastor que restaura mi alma. 

Hay algunas ocasiones cuando necesitamos ser restauradas, no porque estemos débiles o desfalleciendo, sino porque hemos sido rebeldes y hemos fallado. Cuando hemos pecado, nos hemos desviado, hemos tropezado. 

La tendencia de las ovejas es a separarse del rebaño, a perderse. Así es que cuando cae la noche, podrían estar en gran peligro. Podrían ser presas fáciles de animales salvajes. Podrían caer en algún barranco. Así es que cuando el pastor descubre que una de ellas falta, es muy importante para él ir a buscarla, encontrarla y cargarla en sus hombros –probablemente ustedes han visto esa imagen– y llevarla de regreso al redil. 

Por supuesto, David sabía de lo que estaba hablando, no solo por haber sido pastor, sino por ser un pecador. Él sabía lo que significaba alejarse del Pastor. Él sabía lo que era el haber sido ungido, elegido rey por Dios, dejar el rebaño e ir por la esposa de su prójimo. David, el pastor David, el rey David, el poeta David, el hombre de Dios, David el adúltero…sabía lo que era necesitar desesperadamente al Pastor para que lo restaurara, cuando se encontraba en rebeldía y fallando. 

Es por eso que escribió y oró en el Salmo 51 esa gran oración penitente: oh, Dios, ahora que me he arrepentido, «restitúyeme (restáurame) el gozo de Tu salvación» (v.12). Él sabía que tenía un Dios Pastor que estaba en el negocio de la restauración, el negocio de restaurar –de tomar cosas viejas, cosas usadas, cosas maltratadas, cosas destrozadas, cosas despreciadas, cosas que nadie más quiere, cosas gastadas que nadie quiere usar, Dios las toma y las restaura. Las hace nuevas. Tenemos un Dios redentor que hace nuevas todas las cosas. 

Así es que, quizás has pecado voluntaria o involuntariamente, y estás viviendo con una profunda culpa y dolor por haberte alejado del Señor y te preguntas, «¿cómo pude haber hecho esto? Me alejé. Estoy tan lejos de Dios. He pecado. ¿Podrá Dios perdonarme algún día? ¿Podrá restaurarme algún día? 

Puedes haber dejado tu primer amor –tal vez te has alejado en formas que no son tan evidentes. De todas formas (independientemente del caso), necesitas ser restaurada. 

Tenemos un Dios pastor que dice, «te voy a restaurar». No necesitas permanecer alejada. 

¿No crees que es maravilloso que tenemos un Dios que busca a las ovejas que se han alejado? Él busca a aquellas que son suyas. Él te quiere restaurar. Él quiere regresarte a tener una completa y total comunión con Él. Quiero decir, en la economía de Dios, Él no solo te pone una vendita y lo deja como era antes. He visto a Dios hacer esto en matrimonios, donde Él restaura y lo hace aún mejor que como era, mejor que cualquier cosa que nadie pudo haber imaginado. No existen situaciones sin esperanza. No es demasiado tarde. 

Si Él es el Pastor de tu alma, Él puede restaurarte totalmente. Él puede restaurar, Joel el profeta dice: «los años que ha comido la langosta» (2:25, parafraseado), Él te los puede regresar y más aún. 

No vivas con remordimientos del pasado. Si te has arrepentido, si lo has dejado atrás, si lo has confesado y te has apartado, deja que el Pastor restaure tu alma. Deja que te devuelva esperanza. Deja que te dé la satisfacción y el gozo que nunca imaginaste tener. 

¿Tu alma necesita ser restaurada? Entonces ve al Pastor. 

No necesariamente vas a encontrar restauración a través de vacaciones, música, entretenimiento, terapia, medicamento. Puedes hacer todo eso y aun tener un alma cansada y rebelde. Esas cosas por sí solas nunca restaurarán tu alma. 

La restauración se encuentra en una Persona, el Señor Jesucristo, el Gran Pastor de las ovejas.

Señor, hay algunas ovejas escuchando este mensaje que necesitan que su alma sea restaurada. Quiero orar por ellas en este momento y pedirte que les ministres gracia de acuerdo a su necesidad; que le des esperanza; que les hagas saber que las estás buscando, las estás siguiendo, que las quieres restaurar a tener comunión contigo, que quieres renovarlas, que quieres avivar su corazón. 

Señor, ¿restaurarías esas almas el día de hoy? Venimos como esas ovejas necesitadas, frágiles, rebeldes, cansadas, desmayando, alejadas… Hazlo Señor, Pastor de mi alma, hazlo Señor; en el nombre de Jesús oramos, amén. 

Annamarie: Amén. ¿Estás cansada? No dejes pasar este día sin acercarte a tu Buen Pastor para ser restaurada. Nancy DeMoss Wolgemuth te ha animado a hacer esto y te ha recordado que solo en Cristo hallarás descanso para tu alma.

Hay momentos de la vida en que llegas a lugares inesperados de los que no puedes escapar. Pero aún allí, tienes esperanza en Jesucristo. Mañana Nancy te hablará más acerca de esto como continuación de la serie, «El Señor es mi Pastor».

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 19 al 22.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Nada me faltará – Ene 5

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 5 – Nada me faltará

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/nada-me-faltara/

Annamarie Sauter: Tan a menudo andamos de prisa, pero no podemos olvidar que las prioridades requieren tiempo.

Nancy DeMoss Wolgemuth:La prisa no conduce a la piedad. No se parece a Cristo. No nos lleva a relaciones sanas. No nos lleva al crecimiento espiritual. 

La piedad y la intimidad con Dios no se cultivan a la carrera. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Nancy con la continuación de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy:Mientras conocemos quién es Dios y cómo es Él, es muy importante que entendamos que cada verdad acerca de Dios, cada verdad acerca de Su carácter tiene implicaciones para nuestras vidas. Necesitamos aprender a vivir nuestras vidas, cada aspecto práctico de cada día, a día a la luz de quién es Dios y de cómo es Él. 

«El SEÑOR es mi Pastor». Ésta es una verdad acerca de Dios. Él es el Pastor, Él tiene un corazón de pastor. 

Entonces la pregunta es, «¿y entonces?» ¿Qué significa esto para mí? ¿Qué significa para nosotras? 

Y el Salmo 23:1,que estamos estudiando esta semana nos da la respuesta: «El SEÑOR es mi Pastor». «¿Y entonces qué?» Nada me faltará. «Nada me faltará» 

Porque el Señor es mi Pastor, nada me faltará. Nunca me va a faltar nada de lo que necesite. Esa es la implicación del hecho de que Él es el Dios Pastor. Él tiene un corazón de pastor; siempre voy a tener todo lo que necesito.

Si el Señor es tu Pastor, nada te va a faltar. Esta mañana estaba leyendo Proverbios 13:25 que dice: «El justo come hasta saciar su alma, pero el vientre de los impíos sufre escasez».

Repito, esta promesa solo aplica a aquellas que tienen una relación de oveja–pastor con el Señor. Si el Señor es tu Pastor, la implicación de esto es que nunca vas a tener necesidad de nada. 

Y esto es porque el pastor asume completa responsabilidad de sus ovejas. Jehová es mi Pastor, Jehová es el dueño de todas las cosas. Si lo tienes a Él, no te hace falta nada. Cada área, cada detalle de tu vida está bajo Su control, bajo Su dirección. 

Hay certeza en la forma en que David se expresa, ¿no es así? «El Señor es mi Pastor, nada me faltará». No es una pregunta. Es una aseveración, afirmación, es un hecho, es algo que David da por sentado. 

Él reconoce que debido a que Dios es mi Pastor, tengo todo lo que necesito y por lo tanto puedo estar satisfecha. Puedo descansar. Puedo dormir por las noches. Puedo estar tranquila, satisfecha, porque el Señor ha prometido suplir mis necesidades, nuestras necesidades. Nada me faltará, ni ahora ni nunca. 

Ahora, normalmente estamos bien en el momento, pero lo que nos deprime es pensar en el futuro. «¿Qué si pasa esto?» «¿Qué si pasa aquello?» «Nada me faltará».

¿Tienes temores acerca del futuro? El Señor es mi Pastor ahora. Él será mi Pastor entonces. Nada me falta ahora, nada me faltaráentonces. 

  • ¿Y qué tal cuando sea anciana? Nada me faltará.
  • ¿Y qué tal si mi esposo muere o me abandona? Nada me faltará. El Señor es mi Pastor.
  • ¿Y qué tal si se acaban mis ahorros del retiro? El Señor es mi Pastor; nada me faltará. 

Pienso en la historia de Elías. Como profeta de Dios, siervo obediente de Dios, pasó un periodo de hambruna y sequía en la tierra como todos los demás. Pero Dios usó maneras asombrosas para cuidar a Su profeta. Usó cuervos para que le trajeran comida. Uso a una viuda sin un centavo para alimentarlo. Le proveyó de las maneras más inesperadas y únicas. 

Si necesita mandar cuervos para alimentarte durante tu retiro, Él lo puede hacer. ¿Crees que Dios solo podía hacerlo en el Antiguo Testamento? Si Dios quiere usar a una viuda sin un centavo para cubrir las necesidades de tu familia, Dios lo puede hacer, porque Él vive en la esfera de lo sobrenatural. No de lo explicable, sino de lo sobrenatural.

Nos quedamos tan enfocadas en lo que podemos ver, en lo que podemos entender, en lo que podemos explicar, en lo que podemos resolver. Y si el dinero no suma y no nos salen las cuentas nos asustamos, nos aterramos. Pero el salmista dice, «yo estoy viviendo en la esfera de lo sobrenatural». «El Señor es mi Pastor; nada me faltará». 

Estaba hablando con una amiga hace unas semanas, que me estaba contando acerca de las circunstancias en las que está viviendo en este momento. Situaciones con las que está realmente batallando, las cosas van de mal en peor.

Circunstancias muy malas. Su hija está tomando decisiones equivocadas y está sufriendo las consecuencias. Su esposo tiene que trabajar muchas horas fuera de casa para cubrir los gastos. Y ella está teniendo que trabajar a tiempo completo en este momento.

Y me dijo, «estaba batallando con este miedo al futuro. ¿Así van a ser las cosas para siempre? ¿Vamos a vivir en esta situación tan desesperada y difícil para siempre?»

Ella me dijo entonces, «tuve que decidir escoger no pensar así, no vivir en el futuro. No estoy ahí. Dios me da gracia para el ahora. El Señor es mi Pastor. No me va a faltar nada ahora. El Señor será mi Pastor en el futuro. No me va a faltar nada entonces. Tendré todo lo que necesito».

Y porque el Señor es mi Pastor, no solamente no me va a faltar nada (todas mis necesidades estarán cubiertas); sino que también significa que porque el Señor es mi Pastor, voy a escoger estar satisfecha, contenta con lo que tengo. Eso quiere decir que si el Señor es mi Pastor y estoy viviendo en esta relación de oveja-pastor con Él, entonces no hay lugar para quejas.

  • No hay lugar para murmuraciones
  • No hay lugar para estar descontenta
  • No hay lugar para la ansiedad
  • No hay lugar para el temor ni la preocupación. 

Todo esto viene naturalmente a nosotras, pero no si estamos viviendo en la esfera de lo sobrenatural. La implicación de este versículo es, voy a escoger estar contenta, satisfecha con lo que tengo, sabiendo que Él es mi Pastor y que Él va a proveer todo lo que necesite mientras permanezca siguiéndolo. 

Ahora, más vale que te asegures de estar siguiéndolo, porque algunas veces él nos deja experimentar consecuencias, necesidades y carencias, por haber ido en nuestro propio camino. Cuando Él hace eso –cuando Él ve que me estoy desviando y me permite experimentar necesidad– Su meta es, contigo y conmigo, restaurarnos al lugar de seguirle a Él, restaurar esa relación íntima entre la oveja y el pastor. 

Nada me faltará es una declaración de fe. Algunas veces debes decirlo cuando no puedes ver que es verdad. No puedes verlo, pero confías en el Pastor. 

Creo que es muy importante que aprendamos a aconsejar nuestros corazones con la verdad; decir en medio de tu circunstancia, en tu etapa de vida, en tu situación, cualquiera que sea el día de hoy, «el Señor es mi Pastor, nada me faltará». Nada me va a faltar, y voy a estar satisfecha con lo que Dios me ha provisto. 

Estoy a salvo. Estoy segura. Ya sea que lo sientas o no, lo estás si el Señor es tu Pastor. Todas mis necesidades están cubiertas y serán cubiertas por Él. Él me va a dirigir, a proteger.

Dile la verdad a tu corazón, ya sea que lo sientas o no, ya sea que parezca verdad o no, ya sea que tenga sentido o no. Él ha prometido que va a proveer. 

Recuerda estas verdades cuantas veces sea necesario durante el día. Él es capaz de proveer. Nunca ha dejado de proveer para ti ni para nadie más. Él nunca va a fallar. Puedes confiar en Él, y Él ha demostrado lo que es capaz de hacer. 

Entre más camino con el Señor, más me ayuda el recordar todos esos años, porque ahora puedo mirar hacia atrás, unos cincuenta y tantos años de ser su oveja y me doy cuenta de que el Señor nunca me ha fallado. 

He pasado por tiempos difíciles. He estado en situaciones en las que he pensado, si no supiera que el Señor está en esta barca, tendría muchísimo miedo de estar pasando por esta tormenta. 

Pero nunca nos hemos hundido. La barca nunca se ha hundido. Él nunca me ha fallado. Él nunca ha dejado de proveer. 

Así es que ahora le hablo a mi corazón y le digo: «Sabes, no creo que hoy sea el día en el que el Señor me decepcione. No va a suceder. Nunca me ha fallado ni a mí ni a nadie». 

Ahora, podrías pensar o hasta decir, «pero mis necesidades no están siendo suplidas. No me alcanza para pagar las cuentas. Esta circunstancia en mi matrimonio, en mi vida, es desesperante, no hay esperanza. Mis necesidades no están siendo satisfechas». 

¿Y qué me dices de los cristianos que viven en países del tercer mundo en guerra? ¿Están siendo suplidas sus necesidades? ¿Pueden decir, «el Señor es mi Pastor; nada me faltará»?

¿Y qué me dices del apóstol Pablo? Él dice que tuvo tiempos cuando tuvo hambre y no tenía dinero y estaba sufriendo y en la cárcel. ¿Podía él decir, «el Señor es mi Pastor, nada me faltará»?

Bueno, vamos a escuchar lo que dice Pablo en uno de esos momentos, escrito desde una prisión en Roma, sin las comodidades que tienen las prisiones hoy en día. En Filipenses 4:11, Pablo dice: «No que hable porque tenga escasez». 

Les está agradeciendo a los Filipenses por haberle mandado un pequeño regalo. Él dice, se lo agradezco, pero no hablo porque tenga necesidad, «pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación (tenga o no lo que ustedes han enviado). Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad; en todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (vv.11-13).

«El Señor es mi Pastor, nada me faltará». He recibido el pago completo y más. Estoy lleno, tengo todo lo que necesito. 

Y continúa diciendo, «y mi Dios proveerá a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (v. 19). 

Ahora, es posible que sientas, «estoy en necesidad, el Señor no ha suplido mis necesidades», tal vez necesites redefinir el término necesidad, no de acuerdo al estándar americano y no de acuerdo a nuestros estándares materiales. Porque el hecho es que, si tienes a Cristo, eres rica de la forma que realmente importa para la eternidad. 

Tal vez necesites aprender contentamiento con respecto a lo que tienes. Está bien tener menos que otros a tu alrededor, no solo materialmente sino de otras maneras también. 

Puedes preguntarte, «¿por qué a esa persona le toca tener un matrimonio feliz? ¿Por qué tiene hijos más fáciles de criar?» Dios quiere que aprendamos contentamiento con cualquier cosa que tengamos. 

Tal vez tengas que preguntarte, «¿estoy en esta posición porque no seguí a mi Pastor?» Recibimos correos de personas que están en necesidad, que están en circunstancias desesperantes, terribles y en necesidad.

Pero en muchos casos (no en todos), la razón por la que están en esa situación es porque no han seguido al Pastor. Tomaron decisiones que no fueron bíblicas. Hicieron lo que mejor les pareció. No puedes esperar la protección y la provisión de Dios si no estás siguiendo al Pastor. 

Y recuerda, si sientes que estás en necesidad, no olvides que Dios puede ver más allá de lo que tú puedes ver. Él sabe lo que se propone hacer y cómo te va a rescatar. 

Hacía referencia hace un momento al profeta Elías y el tiempo de la sequía, cuando la nación sufrió una tremenda sequía debido a su pecado. Elías era un profeta de Dios, pero vivía en la misma nación y le tocó experimentar esa sequía. 

Dice la Escritura en 1 Reyes 17, que Dios mandó a Elías a un arroyo donde lo sostuvo. Pero llegó el día cuando el arroyo se secó. 

Elías pudo haber visto el arroyo y decir, «bueno ¿¡y ahora cómo voy a sobrevivir!? La nación está bajo el juicio de Dios, yo tengo necesidad, ¡se secó el arroyo y no hay agua!» 

Pero los siguientes versículos dicen que el Señor le dice:«Levántate, ve a Sarepta, yo he mandado a una viuda de allí que te sustente» (Parafraseado, vv. 8 y 9).

Ves, Dios sabía desde el principio lo que iba a hacer. Dios había preparado a esa mujer para que de manera sobrenatural satisficiera las necesidades de Elías. Elías no lo sabía. Él no podía ver cuando el arroyo se secó, lo que iba a pasar después. 

Y tal vez tampoco tú alcances a ver (probablemente no puedes) lo que Dios tiene pensado hacer. Pero Él lo tiene en mente. Él sabe, Él lo hará. 

He hecho referencia en varias ocasiones en Aviva Nuestros Corazones, a uno de mis héroes favoritos de la fe: George Mueller. Durante los 1800 en Bristol, Inglaterra, cuidó de cientos y después de miles de huérfanos con nada excepto oración y fe, confiando en que Dios proveería para sus necesidades. 

Y si piensas que tus hijos son demasiadas bocas para alimentar, ¡imaginate alimentar a todas esas bocas! Él nunca estaba preocupado. Él nunca estaba ansioso. Él nunca estaba perturbado. Él simplemente esperaba en Dios y confiaba en que Dios es un buen Pastor y va a proveer. 

Un día un hombre vio a George Mueller caminando y dijo, «de no haber sabido quién era, diría que es un caballero sin una sola preocupación en el mundo, caminaba con tal quietud y tal paz, con un comportamiento ¡tan señorial!, que el Salmo 23 estaba escrito en su cara».

¿No te encantaría que se dijera eso de ti? Que la forma como respondemos a las circunstancias y a las presiones de la vida, a los problemas y al estrés, hace que las personas nos vean y digan, «el Señor es su Pastor, el Salmo 23 está escrito sobre su rostro».

El salmo continúa, veamos lo que dice el versículo 2: «En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce».

El significado literal de esta frase es «me conduce junto a aguas de descanso». Eso me gusta, aguas de descanso. «En lugares de verdes pastos me hace descansar, me conduce junto a aguas de descanso».

Eso no se parece en nada a la cultura apurada, frenética y agitada en que vivimos ¿no es así? Creo que hay algo acerca de la cultura, de la forma como muchas de nosotras vivimos, que simplemente no es lo que Dios quiere para nosotras. Él me lleva junto a aguas de reposo, aguas de descanso, a pastos verdes. 

Creo que este versículo está hablando de cómo Dios da a Sus ovejas ese descanso, ese refrigerio. Y me lleva ahí no una sola vez, sino regularmente. Necesito regresar a esos pastos verdes, a esas aguas de reposo. 

Ahora, como veremos en el resto del Salmo 23, no siempre vivimos en pastos verdes o junto a aguas de reposo. Pero Él me dirige ahí, mi Pastor me lleva una y otra vez ahí. A veces tenemos tiempos donde hay sequía, tiempos frenéticos o con grandes responsabilidades, grandes presiones. 

Pero Dios nos vuelve a dirigir a esos pastos verdes, a esas aguas de descanso. Así que necesitamos seguir Su dirección y regresar a esos lugares de descanso y de refrigerio. 

Antes de que una oveja pueda ser productiva para dar lana o carne, tiene que estar sana. Tiene que ser madura. Tiene que estar bien desarrollada. 

Pero nuestro problema es que tendemos a poner la productividad primero. «El Señor es mi Pastor, me da mucho trabajo que hacer –una familia que cuidar, una clase que enseñar, trabajo que hacer en la iglesia, gente que ganar para Cristo. Me hace ser una buena esposa, una buena madre, me ayuda a terminar todos mis pendientes». 

Eso no es lo que dice este salmo. El Señor es mi Pastor. Primero Él me hace descansar en pastos verdes y me lleva junto a aguas de reposo. 

¿Por qué? Para que podamos nutrirnos. Para que seamos cuidadas. Para que comamos y bebamos. Para que tengamos algo que ofrecer a otros. 

Algunas de nosotras estamos malnutridas espiritualmente. Me reúno con muchas mujeres que tienen esto escrito en todo su rostro. Es evidente en su tono. Está presente en esa mirada llena de pánico. Y demasiado frecuentemente lo veo cuando me veo en el espejo. Esa desnutrición espiritual. 

Tratamos de ser productivas. Tratamos de llenar las necesidades de otras personas, pero nosotras nos estamos cayendo a pedazos –exhaustas, nos extendemos más allá de lo que podemos, estamos sobrecargadas, estamos sobre comprometidas, totalmente estresadas. No tenemos tiempo para conversaciones significativas con otras personas, incluyendo a Dios; siempre andamos apuradas, a la carrera. 

Fíjate, la gente en nuestra cultura se impresiona con nuestro grado de ocupación, qué tan ocupada estás, en cuántas cosas estás involucrada y cuántas cosas logras terminar en el día. Suena muy poco productivo e incluso podría mostrar holgazanería el hablar de reposar en pastos verdes o en aguas tranquilas. 

Swenson dice en su libro Síndrome de la Sobrecarga:

«He pensado profundamente acerca del tema de la velocidad, y he llegado a la conclusión de que es tan responsable del problema de la disfunción personal y social como cualquier otro factor único. Virtualmente todas nuestras relaciones están dañadas por la prisa».

Piensa acerca de esto. 

«Caminamos rápido, hablamos rápido, comemos rápido y después anunciamos, “perdón, me debo ir corriendo”. El problema es que Dios no está corriendo detrás de nosotras. Él sabe que la velocidad no produce devoción. Creo que podría decir con bastante certeza que nuestro sentido de la presencia de Dios es inversamente proporcional al ritmo de vida que llevamos». 

En otras palabras, entre más apuradas andamos, menor será la sensación de la presencia de Dios. La prisa es el enemigo de la intimidad espiritual. Es el enemigo de la intimidad en nuestros matrimonios o en cualquier otra relación. 

¿Te has fijado en los evangelios que Jesús nunca parecía estar apurado? Nunca leemos nada acerca de Él corriendo. Leemos acerca de Él caminando. Leemos de Él sentado junto al pozo en Samaria, sentado enseñando a sus discípulos. Leemos acerca de Él reclinado en las comidas.

Es una forma muy diferente a como lucen la manera de mis comidas—y aún más cuando estaba soltera. A veces comemos paradas en la cocina, en el auto o pasamos por un restaurante de comida rápida. 

Leemos de Jesús reclinándose a la hora de las comidas. Incluso leemos acerca de Jesús durmiendo en la barca en medio de la tormenta y Sus discípulos aterrorizados. 

La prisa no conduce a la piedad. No se parece a Cristo. No nos lleva a relaciones sanas. No nos lleva al crecimiento espiritual. 

La piedad y la intimidad con Dios no se cultivan a la carrera. Requieren tiempo, meditación.

Esas distracciones e interrupciones constantes no son una bendición, cuando estamos tratando de cultivar intimidad con Dios. Las llamadas constantes, los correos electrónicos, los mensajes de WhatsApp, siempre estando al pendientes de todo… Tenemos tantas formas, tantos medios por los cuales pueden llegar a nosotros. Eso no es sano. 

No estoy diciendo que esas cosas son pecado. No estoy diciendo que están mal. Pero lo que digo es que esas cosas pueden controlar nuestras vidas. 

Y creo que sé de lo que estoy hablando porque yo misma batallo con eso en mi trabajo –estar bajo el dominio y el control de todas estas cosas que hacen ruido, llamando mi atención y no tomo el tiempo de estar quieta, en silencio y escuchar a Dios. 

Es más, algunas veces siento mi corazón latiendo tan rápido, mi adrenalina al máximo, mi ritmo tan rápido, que cuando estoy en quietud me cuesta mucho trabajo parar. Algo está mal con esto, viviendo con las revoluciones por minuto en rojo todo el tiempo. No es sano para nuestros cuerpos. 

Esa es la razón por la que tenemos acidez y todas esas cosas. No es sano. No es la forma que Dios diseñó para que viviéramos. 

El problema con las ovejas –y el problema con las personas– es que no sabemos cuándo descansar. Simplemente continuamos hasta que caemos rendidas, exhaustas. Por eso el buen Pastor nos hace descansar en pastos verdes. 

¿Cuándo descansa tu alma? ¿Cuándo alimentas el espíritu? Te quiero decir que si eso no es lo más importante en tu vida, la primera cosa en el día, lo primero en tu lista de cosas que hacer, vas a terminar agotada y frustrada, y con una vida frenética. 

Escucha lo que te digo, algunas de nosotras vamos a mirar al final de nuestros días y diremos, «anduve corriendo como gallina sin cabeza toda mi vida, pero ¿qué logré? ¿Realmente conozco a Dios? ¿Conozco a mi familia? ¿Tengo amigas cercanas? ¿Realmente he amado bien a las personas?

Necesitamos tomar tiempo en los pastos verdes, tomar tiempo junto a esas aguas de descanso. Si tú y yo no nos sentamos a los pies de Jesús y simplemente lo escuchamos hablar, como María lo hizo en su casa, vamos a terminar como Martha –frenética, corriendo por todos lados, dando órdenes, enojada con el mundo y con el Señor, enojadas con Dios (ver Lucas 11).

«Señor, dile a mi hermana que venga y me ayude. Estoy irritada. Estoy frustrada». Todas hemos estado ahí y es porque no tomamos tiempo. 

Ahora, no puedes pasar cada momento que vives a los pies de Jesús. Hay comidas que preparar. No había nada mal con que Martha estuviera trabajando en la cocina. El problema era que ella estaba tratando de ser productiva sin haber pasado tiempo en los pastos verdes y en las aguas de descanso. 

«El SEÑOR es mi Pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce».

Annamarie: ¿Vives afanada y turbada, halada de un lado para otro por el temor y la ansiedad? Te animo a hoy mismo hacer una pausa y tomar el verdadero descanso que Dios te ofrece. Nancy DeMoss Wolgemuth te ha estado hablando acerca de esa paz producto de estar en la presencia de Dios.

Y es que todas buscamos descanso. Quizás te han dicho—o le has dicho a otra persona, «necesitas tomar unas vacaciones». Pero la verdad es que a menos que tomes el descanso que Dios te ofrece, la búsqueda te dejará exhausta. Escucha más acerca de esto mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 16 al 18.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Debe el cristiano involucrarse en protestas ante las injusticias sociales?

No es tan simple como parece

¿Debe el cristiano involucrarse en protestas ante las injusticias sociales?

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

http://www.integridadysabiduria.org

El abogado celestial – (1 Jn. 2:1-2) – 3/29

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

3/29 – El abogado celestial – (1 Jn. 2:1-2)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Marxismo y Cristianismo – 2

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: Pugnas ideologicas

2 – Marxismo y Cristianismo – Colosenses 2:1,8 3:1-3

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

Mi poder se perfecciona en la debilidad | 2 Corintios 12:1-10

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Sermones IBSJ

Mi poder se perfecciona en la debilidad | 2 Corintios 12:1-10

Marcos Peña

Marcos Peña fue llamado a salvación en algún momento de su adolescencia pues su madre lo expuso desde pequeño a la Palabra de Dios. Siendo un adolescente le predicó el evangelio a otros jóvenes que posteriormente fundaron Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en 1978. Desde los inicios de nuestra Iglesia fue uno de sus jóvenes líderes, pasando algunos años de estudios teológicos formales entre el 1979 y 1980 en el Instituto Bíblico Quisqueyano. Fue elegido como diácono en febrero de 1987 y en abril del 2001 comenzó a formar parte del cuerpo de pastores de IBSJ. Ha dado clases del Antiguo Testamento en el Instituto Bíblico Logos.

Actualmente es responsable del grupo de jóvenes, imparte clases de Escuela Dominical y predica. El pastor Marcos Peña está casado con Carmen Julia Linares y es padre de tres hijas: Ika Marcel, Jennifer y Susan.

http://www.ibsj.org

¿Debemos orar y apoyar a nuestros líderes sin importar su nivel de honradez?

No es tan simple como parece

¿Debemos orar y apoyar a nuestros líderes sin importar su nivel de honradez?

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

www.integridadysabiduria.org

JUAN CALVINO: Pastor, intelectual y REFORMADOR francés

BITE

Serie: Biografías

JUAN CALVINO

Pastor, intelectual y REFORMADOR francés

Juan Calvino nació en 1509 en Francia. Su padre planeó que su hijo fuera sacerdote. Pero cambió de opinión y decidió que Juan debería ser abogado. Mientras estudiaba, Juan se sumergió en el humanismo. Aprendió griego y leyó ampliamente los clásicos.Pero cuando el protestantismo llegó a Francia, se convirtió casi inmediatamente.

En Basilea escribió la primera edición de su obra máxima y uno de los textos más influyentes de la historia: «La institución de la religión cristiana». La obra fue planeada ​​como un manual para recién convertidos. En ella esbozó sus puntos de vista sobre la iglesia, los sacramentos, la justificación, la libertad cristiana y el gobierno político.

Después de huir de Francia para escapar de la persecución, Calvino se estableció en Ginebra. Fue desterrado de la ciudad por un tiempo, pero le pidieron que regresara para pasar el resto de su vida estableciendo un gobierno teocrático en la ciudad. El sistema funcionó tan bien que cuando John Knox visitó Ginebra dijo: “Es la escuela de Cristo más perfecta que haya existido en la tierra desde los días de los apóstoles».

Casi al final de sus días, cuando no podía caminar, lo llevaban en una silla para predicar y finalmente predicaba desde su dormitorio. Murió en 1564. Pero su influencia no. Su influencia ha sido notable en muchas áreas en personajes como George Whitefield y Charles Spurgeon, así como en movimientos como el de los puritanos. Presbiterianos, Reformados y muchos grupos Bautistas defienden hoy su legado en iglesias de todo el mundo.

CIBERGRAFÍA

John Calvin, Father of the Reformed faith: http://bit.ly/2WztOJf
John Calvin, French theologian: http://bit.ly/30ZUNwX

BIBLIOGRAFÍA

El genio expositivo de Juan Calvino: https://amzn.to/2QIqnKY


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Job – 34/42

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

34/42 – Job

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Job, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. Job explora la difícil cuestión de la relación de Dios con el sufrimiento humano y nos invita a confiar en la sabiduría y en el carácter de Dios.

#BibleProject #VideosDeLaBiblia #Job