Yo soy el pan de vida (1)

Martes 20 Abril

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.Juan 6:35

Yo soy el pan de vida (1)

En el evangelio de Juan Jesús declara siete veces: “Yo soy”: “Yo soy el pan de vida” (cap. 6:35). “Yo soy la luz del mundo” (cap. 8:12). “Yo soy la puerta de las ovejas” (cap. 10:7). “Yo soy el buen pastor” (cap. 10:11). “Yo soy la resurrección y la vida” (cap. 11:25). “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (cap. 14:6). “Yo soy la vid (o la planta de uva)” (cap. 15:5).

También dice: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (cap. 8:58), tomando el nombre “Yo soy”, con el cual Dios se había revelado a Moisés, el conductor del pueblo de Israel (Éxodo 3:14). Con eso afirma, de manera absoluta, su divinidad y su existencia eterna.

El pan de vida: el milagro que Jesús acababa de hacer alimentando a la multitud recuerda que, en el desierto, Dios había dado a su pueblo cada día el maná, el “pan del cielo” (Juan 6:31). Pero los que lo comieron, al final murieron. Entonces Jesús se presenta como el verdadero pan del cielo, el pan de vida, el que da la verdadera vida y la mantiene en los que la reciben.

Así como nuestro cuerpo necesita pan, así el alma del cristiano necesita alimentarse de Jesucristo, es decir, pensar en él, en lo que él fue en la tierra, en su muerte, en su resurrección, en su majestad ahora en el cielo… ¿Qué ocupa nuestros pensamientos? ¿Con qué los alimentamos? ¿Queremos seguir siendo niños en la fe, o deseamos crecer y comprender mejor lo que Dios quiere comunicarnos? (Efesios 4:14-15).

Leamos la Biblia para crecer “en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad” (2 Pedro 3:18).(continuará los próximos seis martes)

Ezequiel 42 – 1 Pedro 5 – Salmo 46:1-3 – Proverbios 14:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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«Bienaventurados los pacificadores y perseguidos» Mateo 5:9-12

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Las Bienaventuranzas

«Bienaventurados los pacificadores y perseguidos» Mateo 5:9-12

Salvador Gómez Dickson

Salvador Gómez Dickson pertenece al Consejo de Pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, donde tiene la responsabilidad de exponer la Palabra de Dios cada domingo, además de impartir clases de Escuela Dominical. Es profesor de la Academia Ministerial Logos de IBSJ, donde ha impartido clases de Hermenéutica, Exégesis Bíblica, Griego, Doctrina del Hombre, de Cristo y de la Salvación, Introducción al Nuevo Testamento, entre otras. Está casado con Johanny Pérez y juntos tienen 4 hijos.

http://www.ibsj.org

Todos somos esclavos, la pregunta es ¿de quién?

Esclavos de Cristo

Todos somos esclavos, la pregunta es ¿de quién?

Oscar Morales

Cuando pensamos en la palabra esclavo, no tiene una connotación positiva para nuestra cultura. Muchos son los casos de nuestra historia en que al involucrar el concepto de “esclavos”; pueden denotar maldad en un nivel muy alto. Incluso muchas veces al leer el Nuevo Testamento y leer la palabra denotando cómo los esclavos deberían de someterse a sus amos nos deja pensando mucho. El definir contextualmente la palabra seguro ayudará mucho a nuestro entendimiento de la cultura actual y de la cultura bíblica.  Sin embargo,[pullquote]muchas veces obviamos que la mejor forma de describir a un cristiano es a través de esa palabra; Esclavo.[/pullquote]

Tristemente, en nuestra cultura evangélica post-moderna, esta es una palabra que no usaríamos nunca para definir a un cristiano.  Libertad, prosperidad, salud, llenura personal, cumplimiento de sueños y propósitos, todo esto es lo que escuchamos en esta cultura post-moderna.  Libros, películas y “sermones” están llenos de este lenguaje que apunta a la satisfacción personal en Jesús a través de una “relación personal”.  Preston Sprinkle escribió una vez que, absolutamente todos los seres humanos tenemos una relación con Jesús, incluso satanás. Y dependiendo de esa relación, la relación tendrá dos finales distintos.

1.   EL GRIEGO ES IMPORTANTE

Uno de los libros que más me ha bendecido en este tema es  “ESCLAVO” de John MacArthur. El autor afirma que si leemos con cuidado el texto del Nuevo Testamento, sea por nuestro conocimiento del griego o por las herramientas que hoy tenemos a la mano, nos sorprendería saber que la palabra aparece más de 120 veces y sólo una vez está en versiones en inglés como la KJ.  MacArthur hace una crítica a la traducción de la palabra “siervo”, la cual lleva mucho peso y verdad, pero que realmente quiere decir “esclavo (doúlos) literalmente. Incluso muchas veces se omite, como en Mateo 6:24 en donde Jesús dijo literalmente “Ningún hombre puede ser esclavo de dos amos”. En nuestras traducciones al español, sólo la TLA presenta la palabra. Esto fue una cuestión de preferencias para acomodar el estigma que llevaba la palabra y concepto de “esclavo”, afirma MacArthur.

2.   ¿Cuál es mi relación con Jesús entonces?

Al entender esto y ver que nuestra relación con Cristo en el Nuevo Testamento está definida realmente como esclavos suyos, nuestra perspectiva debería cambiar de gran manera al entender quién es Dios y quiénes somos nosotros.  Si entendemos que ser esclavo significaba que alguien tenía un amo, leer pasajes como 1 Corintios 6:20 y Efesios 1:7-8 poseen muchísimo sentido. Tenemos un dueño y un amo, no en el contexto cultural de lo que eso significa, sino en el contexto bíblico de lo que ser un amo conlleva. El esclavo no recibía ni hacía nada que el amo no le autorizara tener o hacer, pero el amo le daba una vida digna, lejos de la calamidad que podía vivir fuera de su cuidado. La vida de un esclavo dependía totalmente del amo y no hay una mejor descripción de lo que significa ser cristiano que ser un esclavo. La palabra griega “doulos” debe de interpretarse como esclavo, más que como siervo.

A través del entendimiento de esta palabra en el texto, podemos entender entonces la razón por la cual afirmo que todos somos esclavos, la pregunta es, de quién. Por ejemplo, leemos en Romanos 6:17 nuestra esclavitud antes de conocer a Cristo usando la palabra doulos:

“Pero gracias a Dios, que aunque ustedes eran doulos del pecado, se hicieron[a] obedientes de corazón a aquella forma de doctrina a la que fueron entregados”

También la vemos en 1 Corintios 7:22 cómo a través de la misma palabra Pablo explica la libertad que tenemos aún siendo esclavos voluntarios de Cristo.

“Porque el que fue llamado por[a] el Señor siendo doulos, hombre libre es del Señor. De la misma manera, el que fue llamado siendo libre, doulos es de Cristo”

Y al leer Mateo 25:23 vemos que es una palabra que define directamente nuestra relación en Él, al final de nuestro tiempo en la tierra:

“Bien, buen doulos (esclavo) y fiel, en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré…”

Dios ha manifestado la riqueza (Ef. 1:3) que tenemos en Cristo, hablando de nuestra salvación (Ef. 1:4-14) y ha usado el simbolismo de la esclavitud. Sin embargo, muchos se estarán cuestionando el hecho de que la palabra de Dios también nos llama, amigos, ciudadanos y también hijos. Y es que nuestra salvación es un proceso (Ordo Salutis) que describe cómo Dios nos amó, escogió, regeneró, aceptó, justificó, adoptó, santifica y un día nos glorificará. Juan Crisóstomo lo describe así en sus homilías a los romanos:

“Primero, existe la liberación del pecado, y luego los hace esclavos de la justicia, lo cual es mejor que cualquier otra libertad.  Dios hizo lo mismo que aquella persona que toma a un huérfano que ha sido raptado por salvajes para llevarlo a otro país. No sólo lo liberó de la cautividad, sino que puso un tipo de paternidad sobre él que le dio dignidad a su lado. Esto es lo que nos pasó a nosotros, pues Dios no sólo nos liberó de nuestra vieja manera de vivir en el mal; Él también nos llevó a la vida con los ángeles. El abrió el camino para que pudiéramos disfrutar la vida, llevándonos a un lugar seguro en su justicia y matando nuestro mal, el viejo hombre y dándonos vida, vida eterna”.

Alegrémonos pues, en entender que somos esclavos, esclavos dignos, ya que en el contexto bíblico, la dignidad de esclavo y la libertad a la que podía optar dentro de su rol como esclavo, era directamente proporcional al poder y posición de su amo. En esos tiempos, un rey era quien tenía la posición jerárquica más alta. A nosotros no nos ha comprado un rey terrenal, nosotros somos esclavos del Rey de Reyes.

3.   ¿Qué IMPLICA ESTO?

Creo que principalmente implica tres cosas:

  1. Un esclavo es aquel que su vida depende totalmente de su amo.
  2. La vida de un esclavo es una voluntaria sumisión ante su amo, por amor.
  3. No existen otros amos mas que su amo.

Estas tres implicaciones apuntan a una doctrina muy importante para los cristianos, el señorío y la soberanía de Dios. Cuando confesamos a Jesús como nuestro señor, estamos también confesando que somos sus esclavos. ¡Esa es nuestra relación con Jesús! Absoluta obediencia, lealtad, dependencia, sumisión y control. Si no abrazamos esta idea de ser esclavos de Cristo, podemos perder la esencia de lo que significa ser cristiano.

“18 Ustedes saben que no fueron redimidos (comprados) de su vana manera de vivir heredada de sus padres con cosas perecederas como oro o plata, 19 sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha: la sangre de Cristo”.  —1 Pedro 1:18-19

¿Qué persona en la tierra no va a querer ser esclavo de un amo lleno de amor, misericordia, poder, benevolencia, generosidad, piedad, amabilidad, creador de todo lo que existe y soberano por encima de todo lo que existe?  ¡Alguien demasiado cegado por su orgullo! ¡No existe mejor vida! En el contexto humano de la iglesia primitiva los esclavos y los amos no se diferenciaban, somos todos UNO EN CRISTO, esclavos de nuestro Dios, quien a través de Cristo, usa siempre el lenguaje de amo/esclavo para describir su relación con nosotros al decirnos que Quien quiera seguir en pos de mí, tome su cruz y NIEGUESE A SI MISMO”, “Mi yugo es fácil y LIJERA MI CARGA”.  Dios nos ha comprado con Su Sangre para ser uno con Cristo, aún a los esclavos y amos del contexto bíblico.

No hay Judío ni Griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni[a] mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús. – Gálatas 3:28

Revolución moral en el Vaticano

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

90 – «Revolución moral en el Vaticano»

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org

Metáforas animales para la vida cristiana

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Metáforas bíblicas para la vida cristiana.

Metáforas animales para la vida cristiana

 Robert VanDoodewaard

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Metáforas bíblicas para la vida cristiana.

De principio a fin, la Biblia está llena de historias y ejemplos de corderos, ovejas y pastores. Ya en Génesis 4, con la ocupación y la adoración de Abel, las Escrituras centran nuestra atención en el sacrificio justo de un cordero y el asesinato de un pastor. Es una triste introducción a las realidades del pecado, pero también alude indirectamente a las dificultades que enfrentarían las ovejas y los pastores. La identidad de los patriarcas como pastores los convirtió en una abominación para los egipcios (Gn 46:24). Los más grandes líderes nacionales del Antiguo Testamento, Moisés y David, atravesaron dificultades como pastores de ovejas antes de servir como profeta y rey de Israel, respectivamente. Para ellos, su pueblo, e incluso ellos mismos, eran como ovejas necesitadas de un pastor (Nm 27:17; Sal 23). Desde el momento del éxodo en adelante, la fiesta de la Pascua dirigió la atención de los creyentes aún más claramente a la necesidad de que el cordero tomara el lugar de ellos frente al juicio. A lo largo de su historia, los israelitas sobrevivieron cuidando, comiendo y sacrificando ovejas, y a través de esto aprendieron a verse a sí mismos como ovejas.

Lo cierto es que las metáforas que se basan en esta experiencia son muy útiles para producir humildad en el creyente. Si tuviéramos más experiencia con ovejas, como muchos israelitas, creo que tendríamos una comprensión mucho más rica y realista de las comparaciones. Mi propia experiencia se limitó a unas pocas horas tratando de ayudar a un agricultor en el día de la esquila. Aprendí que las ovejas realmente se pierden, se meten en todo tipo de problemas, se ensucian mucho e incluso pueden ser agresivas. Hermosos corderitos fueron pisoteados a muerte por otras ovejas. Escuché sobre amenazas de lobos, coyotes e incluso cuervos. La realidad es que el uso bíblico de las ovejas como metáfora no es tan sentimental como podríamos pensar. Muchas de las metáforas y comparaciones asumen las debilidades de las ovejas, su tendencia a la autodestrucción y la dificultad de pastorearlas.

La marca principal de las ovejas verdaderas es que oyen la voz de Cristo y responden a Su voz acudiendo a Él y siguiéndole (Jn 10:27).
Cuando buscamos las metáforas sobre las ovejas en los salmos, los profetas y los evangelios, encontramos muchos textos que nos humillan como creyentes al compararnos con las ovejas. Aprendemos que los creyentes son relativamente indefensos y que necesitan protección. Las ovejas necesitan que se les muestren los pastos que son mejores para ellas. Necesitamos desesperadamente la guía de la Palabra de Dios (Sal 119:176). Cuando nos desviamos por nuestra pecaminosidad, necesitamos que nos rescaten (Is 53:6; Mt 18:12-14). La terquedad del pueblo de Dios los llevó a ser abandonados como un cordero en el desierto (Os 4:16). En tiempos de prueba, las ovejas tropiezan y se dispersan (Mt 26:31). Existe el peligro de que pastores malvados abusen de las ovejas, las espanten y no las cuiden debidamente (Ez 34). Los falsos profetas se disfrazan de ovejas, pero resultan ser lobos voraces (Mt 7:15). El Señor miró con ira a estos líderes malvados y prometió visitar personalmente a Su rebaño (Zac 10:3).

Varias de las metáforas en el Nuevo Testamento nos llevan a pensar seriamente en la necesidad de discernimiento y sabiduría. El Señor Jesús advirtió a Sus discípulos en Mateo 10:16: «Mirad, Yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas». Los cristianos que viven en medio de los incrédulos deben darse cuenta de que están rodeados de personas que son espiritualmente, y a veces incluso físicamente, peligrosas para ellos. Lamentablemente, el peligro no es solo por los lobos que están fuera de la Iglesia; incluso otros miembros de la Iglesia pueden «morderse y devorarse» unos a otros (Gal 5:15). Al responder a las personas difíciles o peligrosas, como cristianos no somos llamados a volvernos como lobos, sino a ser sabios e inofensivos. Para esto debemos conocer bien las Escrituras, estar listos para dar una razón de la esperanza que tenemos, e incluso saber cuándo guardar silencio. También se nos recuerda, con la imagen de las ovejas y las cabras en Mateo 25:32, que en última instancia el Señor Jesús es el Pastor que discernirá entre Su verdadero rebaño y los impostores en el día final. Él es el Pastor que conoce perfectamente cada motivación y cada pecado secreto, y sabe cuándo falta amor. Aunque Su rebaño parezca estar mezclado en el presente, un día será puesto en orden. Es mucho mejor que uno discierna su corazón hoy mismo y se arrepienta de ser una «cabra» o un «lobo» antes de que sea demasiado tarde. La marca principal de las ovejas verdaderas es que oyen la voz de Cristo y responden a Su voz acudiendo a Él y siguiéndole (Jn 10:27).

Al final, la belleza y el poder de la metáfora de las ovejas en las Escrituras no se encuentra principalmente en una comparación sentimental con un cordero, sino en reconocer nuestra tendencia hacia el pecado y la necedad. Lo más importante es que el Señor ha prometido cuidar a pecadores pobres y necesitados. «Como pastor apacentará Su rebaño, en Su brazo recogerá los corderos, y en Su seno los llevará» (Is 40:11). Él fue y es el Buen Pastor que da Su vida por las ovejas y que reúne a Su rebaño (Jn 10:11-16). Pero aún más profundamente, Él es el Salvador que se rebajó hasta el punto de convertirse en «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (1:29). Aunque Él es el Verbo mismo de Dios, «Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero, mudo delante del que lo trasquila, no abre Él Su boca» (Hch 8:32). La belleza de la metáfora es que nos enseña cuánto dio el Señor por los pecadores y cuán profundo es Su amor al convertirse en el Cordero de la Pascua. Sin embargo, la metáfora no termina ahí. Al final de la Escritura, la obra de Cristo hace que el símbolo pequeño, humilde y débil del Cordero se convierta en el símbolo más grande y glorioso de poder sobre el mal. Cristo el Cordero es Señor de señores y Rey de reyes (Ap 17:14). El Cordero es el esposo de la Iglesia, y Él es el objeto central de nuestra adoración eterna (caps.19-22).

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert VanDoodewaard
Robert VanDoodewaard

El reverendo Roberto VanDoodewaard es pastor de la Iglesia Reformada Esperanza en Powassan, Ontario, Canadá.

 Hay futuro después de los fracasos

Soldados de Jesucristo

Abril 19/2021

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 Hay futuro después de los fracasos

John Piper

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Dios, toca nuestro corazón

Soldados de Jesucristo

Abril 18/2021

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No solo conocer, sino vivir – 4

Iglesia Evangélica Unida

Serie: Santiago

4 – No solo conocer, sino vivir

Juan Marcos Vázquez

JUAN MARCOS VÁZQUEZ

Ha sido profesor de teología en los Centros de Educación Teológica de Catalunya y Galicia, presidente de la Unión Evangélica Bautista de España, presidente de la Unión Bautista do Noroeste y presidente del Consello Evanxélico de Galicia. En el año 2014 realizó un viaje misionero a Guinea Ecuatorial, donde estuvo durante 5 meses colaborando en la dirección del Colegio Buen Pastor y la iglesia Bautista de Malabo. En la actualidad es miembro de la Junta Directiva de la U.E.B.E.

Primero Debemos Llorar – 22

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

22 – Primero Debemos Llorar

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

El maligno no nos toca (1 Jn. 5:18-20) – 24/29

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

24 – El maligno no nos toca (1 Jn. 5:18-20)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.