¿Y si no tengo deseos de orar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Y si no tengo deseos de orar?

Adriel Sanchez

Nota del editor: Este es el capítulo 18 de 25 en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Nunca he conocido a un cristiano que haya dicho: «Creo que oro lo suficiente». A la mayoría de nosotros nos cuesta orar. Esto puede ser por diversas razones, pero a veces es que simplemente no deseamos orar. Nuestra falta de deseo no solo se debe a la pereza, sino que radica en una incredulidad mucho más profunda. Muchas veces no deseamos orar porque no creemos verdaderamente que orar nos ayudará. Somos incrédulos, como suele demostrar el hecho de que orar no es lo primero que hacemos normalmente, pues lo vemos como el último recurso. Para poder cultivar una pasión por la oración tenemos que recordar el poder de la oración.

El poder de la oración no depende de tus deseos de orar, sino de la fe en las promesas de Dios.

La oración es uno de los medios principales por los cuales descubrimos el plan soberano de Dios para nuestras vidas. No siempre tendremos deseos de orar, pero cuando lo hacemos, las cosas cambian. Jesús dijo: «Porque en verdad os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: «Pásate de aquí allá», y se pasará; y nada os será imposible» (Mt 17:20). Observa la relación que hay entre la fe y la oración. La fe produce oración. Así como un recién nacido comienza a balbucear, al que ha nacido de nuevo se le concede un nuevo deseo de tener comunión con Dios a través de la oración. Sin embargo, la debilidad de nuestra carne (la misma debilidad que impedía que los discípulos de Jesús oraran, Mt 26:41) a menudo apaga el deseo de orar. Esa debilidad, junto al diluvio de las circunstancias de la vida, puede acabar completamente con nuestra vida de oración.

Necesitamos avivar las llamas de las brasas de la oración. Estas brasas son encendidas por medio de la predicación fiel que escuchamos los domingos y por nuestra propia lectura privada de la Escritura durante la semana. La fe produce oración, pero la Palabra de Dios con Su Espíritu produce fe (Rom 10:17). En mi propia vida, he notado que existe una correlación directa entre estar llenos de la Palabra de Cristo y tener el deseo de una comunión con Dios por medio de la oración. La falta de oración resulta de una falta de fe, lo cual suele significar que hemos dejado de contemplar la gloria de Dios revelada en la Escritura.

Así que para el cristiano que dice: «Es que nunca tengo deseos de orar» (el tipo de cristiano que me encuentro todo el tiempo), mi exhortación es esta: disciplínate para orar comoquiera. Acepta que el poder de la oración no depende de tus deseos de orar, sino de la fe en las promesas de Dios. Sumérgete en esas promesas y notarás que hay momentos en tu vida en los que la oración se enciende como un fuego. También podrías notar que a veces orar es como encender un carro durante el invierno: toma tiempo para que el motor se caliente. Eso está bien. No te des por vencido cuando te sientas frío; más bien, excava más profundo en los tesoros del evangelio. Ese evangelio produce fe, y esa fe producirá un corazón de oración.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Adriel Sanchez
Adriel Sanchez

El Rev. Adriel Sánchez es el pastor principal de la iglesia North Park Presbyterian Church en San Diego y conductor del programa de radio Core Christianity.

Cuando el alfarero está a nuestro favor

Soldados de Jesucristo

Marzo 12/2021

Solid Joys en Español

Cuando el alfarero está a nuestro favor

John Piper

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Por las redes de Sus manos

Viernes 12 Marzo

Respóndeme pronto, oh Señor, porque desmaya mi espíritu. Salmo 143 : 7

Por las redes de Sus manos

Testimonio

“Llevábamos 18 días a la deriva. En aquella pequeña embarcación, a la cual no cesaba de filtrarse el agua, habíamos enfrentado varias tormentas e intensos frentes fríos. Teníamos hambre y sed. Los innumerables barcos comerciales que pasaban no podían vernos ; los remos tampoco respondían ante la caprichosa voluntad de la corriente oceánica del Caribe.

Mis fuerzas y mi fe en Dios estaban a punto de sucumbir, aunque en público no demostraba ninguna debilidad. Ya no tenía ánimos para cantar, ni alabar. Los ojos de mis compañeros no creyentes estaban puestos en mí en todo momento, a la expectativa de mi posible frustración.

”Señor“, le dije desde el fondo de mi alma,”mi fe se desmorona ; si no nos salvas hoy, ya no podré mantener el ejemplo en alto por más tiempo ; tú me conoces, no puedo más ; lo siento“.

Esa madrugada vimos una luz distante que se acercaba lentamente hacia nosotros. Eran dos pescadores mexicanos que recogían sus redes kilométricas y, sin que nadie lo sospechara, estas se habían enredado en nuestra hélice por debajo del agua. Literalmente nos habían pescado. Entonces fuimos rescatados.

No importa cuántos días haya durado la prueba, ni las terribles circunstancias que hayamos tenido que atravesar. Él nos cuida. Debemos ser sinceros con Dios y no aparentar una fuerza interior que realmente no poseemos ; solo él la renueva. El mundo espera y desea ver nuestra caída y desesperanza, pero debemos permanecer firmes en la fe. Jesús nunca nos probará más allá de lo que podamos resistir. Su luz nos guía en la oscuridad ; incluso cuando parece que vamos sin rumbo, a la deriva, las redes de Sus manos nos sostienen con amor para rescatarnos”.Edi

Ezequiel 7 – Hechos 17 : 16-34 – Salmo 32 : 5-7 – Proverbios 11 : 13-14

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

«Dios es amor» – 15/29

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

15/29 – «Dios es amor» (1 Jn. 4:4-10)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

¿Qué es la doctrina?

Got Questions

¿Qué es la doctrina?

La palabra que se traduce como «doctrina» significa «instrucción, especialmente en lo que se refiere a la aplicación del estilo de vida». En otras palabras, la doctrina es la enseñanza que se imparte por una fuente autorizada. En la Biblia, la palabra siempre se refiere a las áreas de estudio relacionadas con lo espiritual. La Biblia dice de sí misma que es «útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia» (2 Timoteo 3:16). Debemos ser cuidadosos con lo que creemos y presentarlo como verdad. Primera de Timoteo 4:16 dice: «Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren».

La doctrina bíblica nos ayuda a entender la voluntad de Dios para nuestras vidas. La doctrina bíblica nos enseña la naturaleza y el carácter de Dios (Salmo 90:2; 97:2; Juan 4:24), el camino de la salvación por medio de la fe (Efesios 2:8-9; Romanos 10:9-10), la instrucción para la iglesia (1 Corintios 14:26; Tito 2:1-10) y la norma de santidad de Dios para nuestras vidas (1 Pedro 1:14-17; 1 Corintios 6:18-20). Cuando aceptamos la Biblia como la Palabra de Dios para nosotros (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:20-21), tenemos una base sólida para nuestra doctrina. Puede haber desacuerdo dentro del cuerpo de Cristo sobre puntos secundarios de la doctrina, tales como la escatología, la organización de la iglesia o los dones del Espíritu Santo. Sin embargo, la verdadera doctrina bíblica es la que incorpora «todo el consejo de Dios» (Hechos 20:27) y saca conclusiones basadas en lo que parece más acorde con el carácter de nuestro inmutable Dios (Números 23:19; Hebreos 13:8).

No obstante, la Biblia no siempre es el fundamento sobre el que la gente o las iglesias construyen sus declaraciones doctrinales. Nuestra naturaleza pecaminosa no se somete fácilmente a los decretos de Dios, por eso a menudo escogemos las partes de la Biblia con las que nos sentimos cómodos y descartamos el resto. O sustituimos lo que Dios dice por una doctrina o tradición hecha por el hombre. Esto no es nada nuevo. Jesús reprendió a los escribas y fariseos por «enseñar como doctrinas los mandamientos de los hombres» (Marcos 7:7; cf. Isaías 29:13). La falsa doctrina era común en los tiempos del Nuevo Testamento, y las Escrituras nos dicen que continuará (Mateo 7:15; 2 Pedro 2:1; 1 Juan 4:1). Segunda Timoteo 4:3 dice, «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias».

La Biblia da una severa advertencia a aquellos que enseñarían una doctrina falsa o incompleta simplemente porque es más compatible con las ideas del hombre. Primera de Timoteo 6:3-4 dice: «Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe». El apóstol Pablo escribió palabras duras sobre la perversión del evangelio con la falsa doctrina: «No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema» (Gálatas 1:7-9).

La doctrina es la cosmovisión por la cual gobernamos nuestras vidas. Si nuestra doctrina se basa sólidamente en las Escrituras, podemos saber que estamos caminando en el camino que Dios diseñó para nosotros. Sin embargo, si no estudiamos la Palabra de Dios por nosotros mismos (2 Timoteo 2:15), somos llevados más fácilmente al error. Aunque hay una variedad de asuntos menores en los que los cristianos no están de acuerdo, la verdadera doctrina es más clara de lo que muchos insinúan. Segunda de Pedro 1:20 dice: «entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada». Hay una interpretación correcta de todo lo que Dios dice, y es nuestro trabajo discernir ese significado, no crear una interpretación que se adapte a nuestros gustos. Dios quiere que conozcamos Su corazón y nos ha dado Su Palabra sobre la que podemos construir vidas piadosas (ver Mateo 7:24). Cuanto más estudiamos la verdadera doctrina, más entendemos a Dios y a nosotros mismos.

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

El Pastor del Señor

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Mesías prometido

El Pastor del Señor

Max Rogland

Nota del editor: Este es el último de 13 capítulos en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El Mesías prometido.

¿Oras por tu pastor? Deberías. Los pastores son blancos especiales de los ataques del maligno. Tiempo atrás, el padre de la Iglesia, Juan Crisóstomo, comentó: “El diablo se enfurece con mayor violencia contra los maestros ya que por su destrucción el rebaño también se dispersa”. Los enemigos del Reino de Dios saben que provocar la caída de un pastor, ya sea por medios violentos, tentándolos hasta que caen en inmoralidad o de alguna otra manera, es infligir un gran daño a la causa de Cristo.

Esta relación estratégica entre el pastor y las ovejas se declara explícitamente en Zacarías 13:7: “Hiere al pastor y se dispersarán las ovejas”. Los escritores de los evangelios se refieren a este mismo pasaje en la narración de la traición y el arresto de Cristo en el monte de los Olivos: «Entonces Jesús les dijo: “Esta noche todos vosotros os apartaréis por causa de Mí, pues escrito está: ‘Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño se dispersarán’”» (Mt 26:31; ver también Mr 14:27). La profecía de Zacarías encuentra su cumplimiento final en Jesucristo cuando Él va a la cruz. Cuando el Buen Pastor es herido, Sus discípulos se dispersan (Mt 26:56Mr 14:50-52).

La oración por los pastores y líderes es esencial para la salud y el bienestar de la Iglesia.

El cumplimiento de Zacarías 13:7 en el Nuevo Testamento quizás parece tan obvio que podríamos pasar por alto algunas características sorprendentes de esta profecía mesiánica. Cabe destacar que tanto en su contexto original del Antiguo Testamento como en su cita ligeramente parafraseada del Nuevo Testamento, en realidad es Dios quien está “[hiriendo] al pastor”. El Señor es quien levanta una “espada” en Zacarías 13:7 y le ordena que hiera a Su pastor: “‘Despierta, espada, contra Mi pastor, y contra el hombre compañero Mío’, declara el SEÑOR de los ejércitos”. En otras palabras, aunque el arresto, el juicio, la tortura y la crucifixión de Jesús constituyeron una obra atroz de hombres malvados opuestos al Reino de Dios, al mismo tiempo se estaba llevando a cabo la obra misteriosa del santo propósito y decreto del Señor para la salvación de Su rebaño. Fue tanto la peor obra como la más grandiosa obra que jamás haya sucedido. Encontramos esta asombrosa paradoja a lo largo de las Escrituras, desde las palabras de José a sus hermanos en Génesis 50:20 (“Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente”) hasta las de Pedro en el sermón de Pentecostés en Hechos 2:23 (“… a este [Jesús], entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, clavasteis en una cruz por manos de impíos y le matasteis”). No debemos excusar el comportamiento pecaminoso, pero podemos estar seguros de que incluso los peores actos de los hombres pertenecen a “todas las cosas” que Dios hace que cooperen para nuestro bien (Rom 8:28).

Otro aspecto sorprendente de la profecía de Zacarías que merece una consideración más atenta es el efecto de haber herido al pastor. Puede parecer demasiado obvio para requerir un comentario, pero las ovejas, al igual que las personas, necesitan líderes, y la Biblia es consciente de que las “ovejas que no tienen pastor” (Mt 9:36) son vulnerables y se desvían del camino seguro. La eliminación violenta del pastor del Señor en Zacarías 13:7 da como resultado la dispersión de las ovejas, y esta realidad no solo se exhibe por completo en las narraciones de los evangelios sobre el arresto de Cristo, sino que también vemos el mismo patrón una y otra vez a lo largo de la historia de la Iglesia. Las iglesias que no tienen pastor o cuyo liderazgo pastoral es deficiente tienden a ser más vulnerables espiritualmente y más propensas a experimentar estrés congregacional. Esta es la razón por la que la oración por los pastores y líderes es tan esencial para la salud y el bienestar de la Iglesia.

Sin embargo, aquí vemos nuevamente otra misteriosa paradoja en la profecía de Zacarías. Es cierto que la herida del pastor es la causa de la dispersión de las ovejas. Sin embargo, de una manera asombrosa y totalmente inesperada, la herida del Buen Pastor no solo “dispersa” a las ovejas sino que también las “atrae”. Jesús dice: “Y Yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a Mí mismo” (Jn 12:32; ver también Jn 3:14). Esto podría incluir Su exaltación, pero ciertamente se refiere a “qué clase de muerte iba a morir” (Jn 12:33), es decir, la crucifixión que sufrió en manos de aquellos que le rechazaron (Jn 8:28). Las ovejas de Cristo se dispersaron cuando Él fue herido por primera vez, pero ahora Él está persiguiéndolas, incluso reuniendo a las que están lejos en “un rebaño” con “un solo pastor” (Jn 10:16; ver también Jn 11:51-52).

El mayor golpe contra el Buen Pastor no se produjo cuando fue arrestado en el jardín de Getsemaní, sino en el Gólgota, donde se derramó la sangre del Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Jn 1:29). Es la “sangre de Su cruz” la que reconcilia todas las cosas con Dios y a Sus seguidores entre sí (Col 1:20). El sacrificio de Cristo estableció el fundamento para la Iglesia de todas las naciones, tanto para judíos como para gentiles, atrayendo a las naciones que antes eran distantes y eliminando la “pared intermedia de separación” para que la Iglesia pueda ser un “nuevo hombre” (Ef 2:13-16). Hiere al Pastor, y las ovejas serán reunidas.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Max Rogland
Max Rogland

El Dr. Max Rogland es ministro principal de Rose Hill Presbyterian Church y profesor asociado de Antiguo Testamento en el Erskine Theological Seminary de Columbia, S.C.

Dos verdades infinitamente fuertes y tiernas

Soldados de Jesucristo

Marzo 11/2021

Solid Joys en Español

Dos verdades infinitamente fuertes y tiernas

John Piper

John Piper

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Estar juntos nos basta

Jueves 11 Marzo

Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Efesios 2 : 4-5

Estar juntos nos basta

La vida social es un requisito indispensable para todo individuo, también es su situación normal. Vivir con otras personas es una necesidad natural ; por ello en el principio Dios creó a un hombre y a una mujer y los unió. Así constituyó la primera estructura social : la familia.

Pero las necesidades legítimas de colaboración, de compartir capacidades y talentos, nos conducen a tener vidas sociales más amplias que la familia : sociedad, ciudad, naciones…

En el Antiguo Testamento, cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, Dios organizó la vida colectiva mediante una ley llena de sabiduría, en la cual el respeto hacia el otro tenía toda su importancia.

En el Nuevo Testamento, otra forma de vida colectiva apareció para los creyentes, la Iglesia. Desde entonces, los que somos salvos por la obra de Jesús nos reunimos en torno a ese mismo Jesús, quien está presente, aunque no lo veamos, para alabarlo y servirle.

Dios desea tener una verdadera relación con el hombre, no una religión, sino una comunicación. Quiere ser un Dios cercano, no un concepto incierto. Vivamos estos vínculos estrechos con Jesús, con Dios.

Sea cual sea nuestra generación, estemos dispuestos a vivir en armonía con nuestros vecinos, con nuestras familias, amigos, con nuestros hermanos y hermanas de la familia de Dios, no según una lógica egoísta, sino dando y dándonos a los demás, a semejanza de lo que Cristo hizo.

“La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma” (Hechos 4 : 32).

Ezequiel 6 – Hechos 17 : 1-15 – Salmo 32 : 1-4 – Proverbios 11 : 11-12

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Cómo enfrentar las pruebas de la vida

Grace en Español

Cómo enfrentar las pruebas de la vida

David Robles se desempeña como pastor docente de la Iglesia Evangelica León y es presidente fundador y profesor del Seminario BEREA (España). Tiene un amplio ministerio de enseñanza y predicación en toda España y otros países de habla hispana. David se graduó del Seminario Bíblico de Multnomah (Certificado Bíblico, 2001) y del Seminario de Maestría (M.Div. 2004).