¿Es bueno el ECUMENISMO?

Teología Express

¿Es bueno el ECUMENISMO?

Sam Masters

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¿Es bueno el ECUMENISMO?, Ecumenismo, Ecuménico
Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

La práctica de la mortificación

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

La práctica de la mortificación

Sinclair B. Ferguson

Nota del editor: Este es el quinto y último capítulo en la serie «La mortificación del pecado«, publicada por la Tabletalk Magazine.

Las consecuencias de una conversación pueden cambiar nuestra opinión sobre su importancia.

Mi amigo, un ministro más joven, se sentó conmigo en su iglesia al terminar una conferencia y me dijo: «Antes de que nos retiremos esta noche, solo muéstrame los pasos necesarios para ayudar a alguien a mortificar o hacer morir el pecado». Estuvimos sentados hablando de ésto por un poco más de tiempo y luego nos fuimos a descansar; espero que se haya sentido tan bendecido como yo con nuestra conversación. Todavía me pregunto si estaba haciendo su pregunta como pastor o simplemente para sí mismo, o ambos. 

¿Cuál es la mejor manera de responder a su pregunta? Lo primero que debes hacer es: ir a las Escrituras. Sí, recurrir a John Owen (¡nunca es una mala idea!) o a algún otro consejero vivo o muerto. Pero recuerda que tenemos más que solo buenos recursos humanos en este tema. Necesitamos ser enseñados desde «la boca de Dios» para que los principios que estamos aprendiendo a aplicar lleven consigo tanto la autoridad de Dios como la promesa de Dios de hacerlos eficaces en nosotros.

No puedes «mortificar» el pecado sin experimentar el dolor de la muerte. ¡No hay otra manera!

Varios pasajes vienen a la mente para este estudio: Romanos 8:13Romanos 13:8-14 (texto de Agustín); 2 Corintios 6:14-7:1Efesios 4:17-5:21Colosenses 3:1-171 Pedro 4:1-111 Juan 2:28-3:11. Es importante destacar que solo dos de estos pasajes contienen el verbo «mortificar» («dar muerte»). De igual manera es importante notar que el contexto de cada uno de estos pasajes va más allá de la  exhortación a mortificar el pecado solamente. Como veremos, esta es una observación que resulta ser de gran importancia.

De estos pasajes, Colosenses 3:1-17 es probablemente el mejor lugar para comenzar.

Aquí vemos cristianos relativamente jóvenes que habían disfrutado de una maravillosa experiencia de conversión del paganismo a Cristo; entrando así al mundo de la gracia, gloriosamente nuevo y liberador. Tal vez, si leemos entre líneas, podríamos decir que ellos sintieron por un momento como si hubiesen sido liberados no solo del castigo del pecado, sino también de su influencia en sus vidas; tan maravillosa fue su nueva libertad. Pero luego, por supuesto, el pecado volvió a asomar su horrenda cabeza. Habiendo experimentado el «ya» de la gracia, ahora estaban descubriendo el doloroso «todavía no» de la santificación progresiva. ¡Suena familiar!

Al igual que en nuestra subcultura evangélica de soluciones rápidas para problemas de largo plazo, si los colosenses no tenían una comprensión firme de los principios del Evangelio, entonces ahora se encontraban en peligro; pues justo en este momento los nuevos creyentes tienden a ser presa relativamente fácil para los falsos maestros con nuevas promesas de una vida espiritual más elevada. Eso fue lo que Pablo temió (Col 2:816). Los métodos para “producir santidad” estaban ahora en boga (Col 2:21-22) y parecían ser muy espirituales, justo lo que los nuevos creyentes necesitaban. Pero, de hecho, «carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne» (Col 2:23). No son los métodos nuevos, sino es el entender cómo obra el Evangelio lo único que puede proporcionar el fundamento y el patrón de conducta adecuados para enfrentar el pecado. Este es el tema de Colosenses 3:1-17.

Pablo nos da el patrón y el ritmo que necesitamos. Al igual que los saltadores de longitud olímpicos, no tendremos éxito a menos que volvamos del punto de acción a un punto en el cual podamos recobrar energía para el arduo trabajo de luchar contra el pecado. ¿Cómo, entonces, nos enseña Pablo a hacer esto?

En primer lugar, Pablo enfatiza lo importante que es para nosotros el estar familiarizados con nuestra nueva identidad en Cristo (3:1-4).  Muy a menudo, cuando fallamos espiritualmente, lamentamos el haber olvidado quiénes realmente somos: somos de Cristo. Tenemos una nueva identidad. Ya no estamos «en Adán» sino «en Cristo»; ya no estamos en la carne, sino en el Espíritu; ya no estamos dominados por la vieja naturaleza, sino que vivimos en la nueva naturaleza (Rom 5:12-218:92 Co 5:17). Pablo toma tiempo para explicarlo de esta manera: hemos muerto con Cristo (Col 3:3; incluso, fuimos sepultados con Cristo, 2:12); hemos sido resucitados con Él (3:1), y nuestra vida está escondida en Él (3:3). Ciertamente estamos tan unidos a Cristo que también seremos manifestados con Él en gloria (3:4).

Nuestra incapacidad de lidiar con la presencia del pecado a menudo es consecuencia de una amnesia espiritual, olvidamos nuestra nueva, verdadera y real identidad en Cristo. Como creyente, soy alguien que ha sido liberado del dominio del pecado, por lo tanto, soy libre y estoy motivado a luchar contra el ejército del pecado que batalla en mi corazón. 

Por consiguiente, el principio número uno es: conocer, confiar, pensar y actuar según tu nueva identidad: estás en Cristo.

En segundo lugar, Pablo continúa exponiendo cómo trabaja el pecado en cada área de nuestras vidas (Col 3:5-11). Si vamos a luchar contra el pecado bíblicamente, no debemos cometer el error de pensar que podemos limitar nuestro ataque a una sola área de debilidad en nuestras vidas. Todo pecado debe ser tratado, así que, Pablo habla en contra de la manifestación del pecado en la vida privada (v. 5), en la vida pública y cotidiana (v. 8) y en la vida en la iglesia (v. 9-11, «los unos a los otros», refiriéndose a la comunión en la iglesia). El desafío de la mortificación es similar al desafío de una dieta (¡en sí misma una forma de mortificación!): cuando comenzamos, descubrimos que hay todo tipo de razones por las que tenemos sobrepeso. Realmente estamos luchando contra nosotros mismos, no solamente con el controlar las calorías. ¡Yo soy el problema, no las papas fritas! Mortificar el pecado produce un cambio que impacta todas las áreas de la vida.

En tercer lugar, la exposición de Pablo nos proporciona una guía práctica para mortificar el pecado. A veces parece como si Pablo diese exhortaciones («Haced morir …», 3:5, RV60) sin dar ayuda «práctica» para responder a nuestras inquietudes de cómo aplicar esas verdades a nuestras vidas. A menudo, hoy en día, los cristianos van a Pablo para que les diga qué hacer, pero luego se dirigen a una librería cristiana para descubrir cómo hacerlo. ¿Por qué este desvío? Probablemente porque no nos detenemos lo suficiente para analizar lo que Pablo está diciendo. No meditamos profundamente ni nos sumergimos lo suficiente en las Escrituras. Digo esto porque, usualmente, cada vez que Pablo emite una exhortación, la rodea con pistas sobre cómo podemos y debemos ponerla en práctica.

Esto es absolutamente cierto aquí. Observa cómo este pasaje ayuda a responder nuestro «¿cómo lo hago?”

1. Aprende a reconocer el pecado por lo que realmente es. Llama las cosas tal como son; llámalo «inmoralidad sexual» no «estoy siendo tentado un poco», llámalo «impureza» y no «estoy luchando con mis pensamientos», llámalo «malos deseos, que es idolatría» en vez de «creo que necesito organizar mis prioridades un poco mejor». Este patrón corre a través de toda esta sección. ¡Qué manera tan poderosa de desenmascarar el autoengaño y ayudarnos a quitarle la máscara al pecado que acecha en lo recóndito de nuestros corazones! 

2. Mira tu pecado por lo que realmente es ante la presencia de Dios. «Por causa de estas cosas vendrá la ira de Dios» (3:6). Los maestros de la vida espiritual hablaron de arrastrar nuestros deseos (aunque griten y pataleen) hasta la cruz, al Cristo que llevó la ira de Dios sobre Sí mismo en nuestro lugar. Mi pecado me conduce no solo a un placer efímero, sino también a un disgusto espiritual. Mira la verdadera naturaleza de tu pecado a la luz del castigo que merece. Con mucha facilidad pensamos que el pecado es menos serio en los cristianos que en los no creyentes: «Es perdonado, ¿no es así?» ¡No si continuamos en él (1 Jn 3:9)!  Ve el pecado desde una perspectiva celestial y siente la vergüenza de aquello en lo que una vez caminaste (Col 3:7; ver también Rom 6:21).

3. Reconoce la inconsistencia de tu pecado. Tú has desechado al «viejo hombre» y te has vestido del «nuevo hombre» (3:9-10), así que ya no eres el «viejo hombre». La identidad que tenías «en Adán» se ha ido. El viejo hombre fue «crucificado con Él [Cristo] para que nuestro cuerpo de pecado [probablemente «la vida en el cuerpo dominado por el pecado»] fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado» (Rom 6:6). Las nuevas criaturas viven vidas nuevas; cualquier cosa que me lleve fuera de esa verdad es una contradicción a la realidad de quién soy «en Cristo».

4. Mortifica al pecado (Col 3:5). Es tan «simple» como eso. Rehúsalo, haz que muera de hambre y recházalo. No puedes «mortificar» el pecado sin experimentar el dolor de la muerte. ¡No hay otra manera!

Pero nota que Pablo establece esto en un contexto muy importante y más amplio. La tarea negativa de mortificar el pecado no se logra sin cumplir con el llamado positivo del Evangelio de «revestirse» del Señor Jesucristo (Rom 13:14).  Pablo explica esto en Colosenses 3:12-17. Barrer y limpiar la casa simplemente nos deja disponibles para una nueva invasión del pecado. Pero cuando verdaderamente comprendemos el principio del «intercambio glorioso» en el Evangelio de la gracia, entonces comenzamos a experimentar un avance real en la santidad. El nombre y la gloria de Cristo son manifestados y exaltados en y entre nosotros (3:17) porque los deseos y hábitos pecaminosos no solo se rechazan, sino que se intercambian por gracias (3:12) y acciones (3:13) Cristocéntricas, ya que estamos revestidos del carácter de Cristo y Sus gracias se mantienen unidas a través del amor (v. 14) tanto en nuestra vida privada como en la comunión con la iglesia (v. 12-16).

Estas son algunas de las cosas que mi amigo y yo hablamos aquella noche inolvidable. No tuvimos la oportunidad de preguntarnos el uno al otro «¿cómo te ha ido?» porque fue nuestra última conversación; él murió unos meses después. A menudo me he preguntado cómo fueron los meses en su vida luego de esta conversación. De cualquier manera, la seria preocupación personal y pastoral de su pregunta aún resuena en mi mente. Tiene un efecto similar a lo que Charles Simeon dijo que veía transmitido en los ojos de su amado retrato del gran Henry Martyn: «¡No juegues con eso!»

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson

El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito más de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

J30 – Aliento para mantenerse en la batalla

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una mujer verdadera se une a la batalla

J30 – Aliento para mantenerse en la batalla

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/aliento-para-mantenerse-en-la-batalla/

Carmen Espaillat: Al buscar seguir la voluntad de Dios para tu vida, pasarás por algunas temporadas de desaliento. Así es como lo experimentó Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: He luchado contra del temor, contra el cansancio, contra la duda. No puedo decir cuántas veces he querido simplemente desaparecer.

Carmen: ¿Cómo manejas temporadas así?

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana hemos estado estudiando el libro de Jueces con Nancy. Ella ha estado describiendo la valentía de Débora en un mensaje que dio en una de las conferencias Mujer Verdadera. Ha sido un rico retrato de una mujer que inspiró a los hombres alrededor de ella a confiar en Dios y a tomar acción.

Si te has perdido las dos partes anteriores de esta historia, puedes escucharlas visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Vamos a unirnos a esta historia heroica comenzaremos revisando algo de lo que escuchamos ayer.

Nancy: Mira el versículo 17, Galaha se quedó del otro lado del Jordán ¿y por qué se quedó Dan en las naves? Aser se sentó a la orilla del mar y se quedó junto a sus puertos -versículo 23 del capítulo 5- maldecid a Meros, muchos comentaristas creen que fue una ciudad en Neftalí cerca de la batalla, «Maldecid a Meros dijo el ángel del Señor, Maldecid, Maldecid a sus moradores porque no vinieron en ayuda del Señor, en ayuda del Señor contra los guerreros».

Y en su comentario Philip Brooks dice, Meros es el ejemplo del bueno para nada, está dispuesto a ver a otras personas luchar contra las batallas de la vida mientras él viene y toma el botín y el comentarista Mathew Henry dice, «Muchos no hacen su deber por miedo a involucrarse en problemas por amar estar tranquilos y tienen un afecto a los negocios mundanos».

Nancy: Esto ha sido un reto para mí, ya que Dios me ha llamado a la batalla todos estos años y a veces he tenido mucho miedo, he querido permanecer atrás muy lejos del problema, se me ha recordado que el miedo a tener problemas , el amor a la tranquilidad y un amor por los negocios de este mundo me mantiene fuera de la batalla. Amigas, Dios no necesitó esas tribus para darles la victoria, el lo hizo sin ayuda, Él tiene estrellas, truenos, tormentas y todo eso a su disposición. Pero el problema es que estas personas perdieron la oportunidad de alinearse con Dios, dieron excusas para no involucrarse y sufrieron la deshonra porque eligieron sentarse fuera de la batalla.

Dios no nos necesita, Dios no te necesita y no me necesita a mí, los propósitos del Rey se cumplirán en este mundo con o sin nosotras, pero Él nos ha dado una oportunidad increíble en nuestra generación para unirnos con Él, en lo que Él está haciendo en este mundo, en la batalla entre el bien y el mal, hay una oportunidad de pararnos firmes con Él y Su pueblo y arriesgarnos nuestra seguridad y si es necesario nuestras vidas para involucrarnos. ¿Vas a ser de las que se une a la batalla? ¿O te vas a sentar fuera de la batalla para estar más segura?

Carmen: Aquí está Nancy en la tercera parte de un mensaje llamado, Una mujer verdadera se une a la batalla. Débora no es la única mujer a quien Dios usó en esta historia del libro de los Jueces.

Nancy: Este es el recuento de la destrucción de Sísara. Y no tomaré tiempo para leer todo el pasaje ahora, pero el comandante cananeo fue destruido a manos de una mujer llamada Jael.

Ella no era israelita, pero en este caso ella se puso del lado del Dios de Israel y en contra de Sus enemigos.

Sísara huye a la carpa de Jael en medio de un aguacero torrencial, (una tormenta que Dios ha enviado) asumiendo que él estaría a salvo ahí puesto que su familia tenía un tratado con los cananeos.

Él llega a su carpa. Y te lo puedes imaginar: tiene frío; está mojado; está totalmente empapado. Y Jael le da la bienvenida. Lo invita a entrar a su carpa. Le da leche. Él está exhausto; se queda dormido, ella lo cubre y después toma un martillo y clava la estaca, en su cabeza. Ahora ten en mente mientras Sísara machacándole la cabeza y lo remata atravesándole las sienes.

Ahora, ten en mente mientras lees esta historia sangrienta, que Sísara era un hombre violento, despiadado que estaba intentando destruir al pueblo escogido de Dios. De hecho, en el capítulo 5, en el versículo 30, su propia madre, habla sobre cómo él y sus hombres nunca hubieran pensado dos veces en violar y matar a cualquier mujer que pensaran que era una enemiga; ahora, pon esto en este contexto.

En el himno de victoria de Débora, en el capítulo 5, el acto de valentía de JaeI es celebrado y ella es bendecida por Dios.

Mi amigo, Charles Haddon Spurgeon dice en uno de sus libros,

«El Señor puede todavía usar instrumentos débiles. ¿Por qué no yo? Él puede usar a personas que no son comúnmente llamadas a grandes compromisos públicos. ¿Por qué no tú?»

Entonces, tenemos la conclusión de la batalla. El capítulo 4, verso 23, nos dice «Así sometió Dios en aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel». El capítulo 5, versículo 31, nos dice: «Y el país tuvo descanso por cuarenta años».

Nota la secuencia: primero la batalla, después el descanso. Nosotros queremos el descanso, queremos la victoria sin pasar por todas las adversidades de la batalla.

Hay momentos en los cuales nos agotamos mucho. Tú sabes cómo es eso. ¿Tienes un adolescente? Tú puedes estar sintiendo eso ahora mismo. Si tú tienes niños pequeños, tú puedes estar sintiendo eso ahora mismo.

Recuerda, primero la batalla y después el descanso. No podemos disfrutar el descanso, la paz, la victoria hasta que hayamos pasado por la batalla.

El impacto de la vida de Débora, su valentía, su fe, su influencia piadosa no tan solo fue sentido por su generación, sino también por los siguientes cuarenta años. ¿Qué impacto dejará tu vida en tu generación y en la venidera?

No tengo que decirte que la batalla espiritual en nuestros días no es menos intensa de que lo fue en los días de Débora. El enemigo no es menos poderoso. Dios nos está castigando como su pueblo por nuestros pecados y por nuestra idolatría. Hay muchos creyentes que aparentan no tener ni la menor idea de lo que está pasando. Hay muchos otros quienes se dan cuenta de lo que está pasando, pero se sienten incapaces, impotentes de hacer algo al respecto.

John Angell James, a quien cité en el principio, quiero citarlo de nuevo el dice:

«No es probable que en una comunidad en donde la mujer cumple con su misión sea derrocada, porque por el poder de su espíritu noble ( el de la mujer ) sobre el corazón de otros, la levantará de sus ruinas y la restaurará nuevamente al júbilo y a la prosperidad.»

¡Oh! cuánto oro para que Dios levante en nuestros días, no solo una mujer, sino miles de mujeres por todo este país y por todo el mundo; mujeres que se levanten como lo hizo Débora; mujeres de la Palabra de Dios, mujeres de visión diáfana, de transparencia, de valentía, de convicción, de fe, de humildad, mujeres que estén dispuestas a decir, «Sí Señor»; mujeres cuyas vidas inspiren a los hombres alrededor de ellas a creer en Dios por lo que solo Él puede hacer.

Yo creo que la influencia de ese ejército de mujeres de Dios va a ser incalculable en , en nuestras Iglesias y en nuestra cultura.

Esta es una batalla -quiero advertirles- que no es para débiles de corazón. Tenemos un enemigo incansable que odia a Dios, que no está complacido con la idea de que haya miles de mujeres diciendo, «sí», a Cristo. De hecho, hace un año y medio cuando estuvimos en la conferencia Mujer Verdadera 2008, en Shaumburg. Illinois-fue un grandioso, grandioso fin de semana. Dios se manifestó de una manera poderosa allí, como lo ha hecho este fin de semana. Pero tengo que confesarles que no estaba preparada para la batalla a la que estábamos entrando.

Desde el lanzamiento del Movimiento Mujer Verdadera en esa conferencia en el 2008, para mí, y para otros a mi alrededor, la batalla se ha intensificado. He luchado contra el temor -algo con lo que no estaba realmente familiarizada antes de este momento- he luchado con cansancio, con duda, con desaliento, con mi propia carne. No puedo decirte cuántas veces he querido simplemente desaparecer… Me he cansado de nadar contra la corriente, me he cansado de sentirme atacada. He querido regresar al lugar donde me siento segura para vivir una vida más normal.

De hecho, te diré, y nuestro equipo sabe esto, si hubiese sido por mí no hubiésemos tenido la conferencia Mujer Verdadera 2010. Yo estaba muy cansada y no quería hacerla; no porque no quería ver el resultado sino porque quería salir de la batalla.

Pero Dios tiene Su mano y Su llamado en mi vida. Mi vida no es mía; está sujeta a Cristo, quien es el Autor y el Consumador de nuestra fe.

Estoy aprendiendo que nuestro Dios es:

Castillo fuerte, castillo fuerte es nuestro Dios. Defensa y buen escudo, con su poder nos librará en este trance agudo.

Algunas de ustedes han leído la historia en Las Crónicas de Narnia por C.S. Lewis La travesía del Viajero del Alba. Hay un punto en esa historia en donde Edmund, Lucy y Caspián viajan de Narnia dirigiéndose Asia el este hacia el país de Aslan en el fin del mundo.

En un punto, su barco, el Viajero del Alba, arroja su ancla al agua cerca de la bahía y los tripulantes descienden a tierra. Algunos de los marineros están cansados por el largo viaje. Y ellos quieren parar ahí y pasar el resto del invierno ahí donde están y después dirigirse al oeste y regresar a casa, a Narnia, en la primavera. Se les dice que si se quedan donde están, cada noche se les dará un festín digno de un rey. Eso los hace más reacios a dirigirse hacia el este, al país Aslan.

Entonces habla Ripichip. ¿Te acuerdas de Ripichip, el valiente ratón parlanchín ?, él expresa su determinación de avanzar sin importar nada. Esto es lo que él dice:

«Mis planes están hechos. Mientras pueda, voy a navegar hacia el este en el Viajero del Alba. Cuando este me falle, yo remaré hacia el este con mi pequeña embarcación. Cuando esta me falle, nadaré hacia el este con mis cuatro patas y cuando ya no pueda nadar, si no he llegado al país de Aslan, entonces me hundiré con la nariz hacia el alba.»

Dios no nos ha prometido que el viaje será fácil, pero Él ha prometido que irá con nosotras. Él ha prometido ir contigo a donde quiera que vayas a la batalla hoy. Él ha prometido que un día la oración se convertirá en adoración, la fe se convertirá en visión, cada lágrima será secada, y nuestra jornada será recompensada.

Algunas están cansadas y quieren parar; no quieren continuar. Algunas quieren su recompensa aquí y ahora y pueden elegir regresar. Quizás algunas que han venido contigo puedan hacer esa elección. Pero por la gracia de Dios y por Su gloria, mi rumbo está fijado. Mis planes están hechos y yo planeo continuar hasta llegar al país Aslan-la Nueva Jerusalén, la ciudad del Gran Rey.

¿Irás tú conmigo? Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss sabe lo que es llegar a sentirse cansada y desalentada cuando estás siguiendo el llamado de Dios en tu vida. Ella también sabe el valor de mantenerse en la batalla. Yo espero que el recuento honesto de Nancy sobre sus batallas y sobre el gozo de mantenerse en la batalla te haya alentado.

Liz Flanagan es una líder ministerial para mujeres en su iglesia y ella fue alentada por este mensaje. Esto es lo que sobresalió del mensaje de Nancy.

Liz Flanagan: Ella dijo, «¿Vamos a llevar este mensaje a casa? ¿Vamos a ir a casa para entrar en la batalla? o, ¿Vamos a ir a casa a sentarnos al margen de la batalla?»

Carmen: Mientras ha aprendido a ser una mujer verdadera de Dios, Liz Flanagan ha necesitado hacer algunas elecciones difíciles sobre relaciones, amargura, perdón y valentía.

Estamos a punto de escuchar la historia de Liz. Cuando su hijo tenía dieciséis años y comenzó a cortejar una chica llamada Alison.

Alison O’Steen: Yo soy una hija pródiga.

Carmen: Alison O’Steen.

Alison: Yo crecí yendo a la iglesia. Nada tenía sentido en realidad.

Liz: Ella ha sido la novia de mi hijo desde que tenían dieciséis años.

Alison: Por alguna razón, cuando comenzamos a salir, yo vine a ser su proyecto, pienso. Yo tenía una madre que trabajaba, y ella estaba con mucha frecuencia lejos de mi hermana y de mí. Yo iba a su casa a menudo. No era algo fuera de lo común que yo estuviera en su casa sentada a la mesa para la cena, entonces, yo había formado lazos cercanos con ellos.

En mi primer año universitario serví como misionera durante el verano, pero en mi segundo año, hubo una ladera resbalosa.

Me insensibilicé en un número de áreas-empezando con la música que escuchaba, los amigos con quienes salía, y todo se agravó.

Carmen: El novio de Alison, Michael había ido a la misma universidad. Anteriormente habían sido influenciados por la familia e iglesia a trabajar como pareja en mantener la pureza en su relación.

Alison: Pero esta era la primera vez que estábamos solos en la universidad.

Estábamos en un ambiente de fiesta. Fui seducida a la mentira del mundo que dice que si estás en la universidad aunque sea una universidad cristiana, necesitas ir con el mundo. Está bien que andes de fiesta, que tomes y que tengas relaciones íntimas antes del matrimonio.

Entonces, ahí era donde me encontraba-como una hija pródiga en la pocilga. Estaba en la pocilga y mi corazón se endureció.

Recuerdo claramente cuando Michael me dijo que su madre sabía «todo» y yo literalmente no podía comer.

Liz: Yo me sentía muy traicionada por ella y literalmente pensé ser la hija del trueno puesto que pedí relámpagos para ella. Dije, «Dios sácala de la vida de mi hijo».

Carmen: Y esta tensión continuó aun cuando Michael y Alison estaban casados.

Alison: Yo no sé cuántas suegras piden en oración que descienda el fuego sobre ti…

Carmen: La relación entre Liz y Alison continuó siendo tensa por seis años.

Alison: Yo había puesto una pared emocional. No la dejaba entrar fue horrible. Pero estaba tan adentro del abismo que no sabía cómo salir. Me había alejado del Señor; no estaba en la Palabra. Todavía tenía toda esta carga emocional y no estaba segura de cómo Dios lo arreglaría.

Liz: Mi pastor había regresado de la conferencia Heart Cry (Un clamor del corazón) y me había traído un librito. El librito se llamaba Santidad, escrito por Nancy Leigh DeMoss. Cuando llegué a la página 21 o 22 en donde ella escribió la oración, «Oh Dios, muéstrame más de mi pecaminosidad».

Lo tecleé inmediatamente en mi computadora y lo puse en un marco. Ahora mismo está sobre la repisa de mi baño y la veo todos los días. La leo todos los días para recordar cuán Santo es y cuánto lo necesito.

Carmen: Después de eso un equipo de Life Action Ministries visitó la iglesia de Liz. Life Action es la organización matriz de Aviva Nuestros Corazones. Un miembro de nuestro equipo le habló a Liz sobre otro libro de Nancy.

Liz: Ella comenzó a describirme, Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres, entonces lo compré, pero lo compre primero para mi nuera.

Alison: Y yo leí el título y dije, «¡Qué me importa!» Esto era lo último que quería leer. Ella me quiere dar algo… yo no tengo tiempo para esto.

Yo sé que era obra del Espíritu Santo que me decía, «Tú necesitas leer esto». Y lo empecé a leer.

Me había considerado cristiana por mucho tiempo, pero hasta ese punto, nunca me había rendido a Dios. Yo sabía todas las cosas que debía decir y bien me podía llevar mi Biblia a la iglesia. Yo había hecho todas las cosas cristianas que se te enseña hacer, pero esto era cuestión de mi corazón.

Cuando terminé con el libro, desde que leí la primera página hasta este momento, Dios ha continuado transformando mi mente, corazón y mi forma de pensar. ¡Él ablandó mi corazón!

Todo -todo ha sido cambiado en mi vida. Me siento aquí y no puedo expresarte lo que Dios ha hecho en mí porque no soy la misma mujer. ¡No lo soy!

Lo entiendo ahora. Lo entiendo.

Liz: Desde el momento que ella lo empezó a leer me llamaba o me mandaba un correo electrónico y me decía, «¿Has leído esto? ¿Has leído esto ya?» Y todavía no había leído el libro así es que ella estuvo pendiente de que lo leyera ese verano.

Y lo leí y fue como una revelación. Aquí estoy; tengo cincuenta años. Había estado dando una clase dominical para mujeres en nuestra iglesia por muchos años. Y aunque amaba al Señor y estaba enseñando, estaba enseñando algo que no estaba siguiendo. No sabía en cuántas áreas me estaba engañando a mí misma.

Alison: Leí Mentiras en abril y el siguiente mayo renuncié a mi trabajo, era maestra de tiempo completo en la mejor posición de enseñanza. Era ideal, pero yo sabía que Dios me estaba llamando a casa. Nosotros estábamos orando por esto por casi un año y Liz estaba orando con nosotros.

Carmen: Y Liz se dio cuenta de que tenía que pedir perdón a su esposo.

Liz: Yo no me daba cuenta de la mujer controladora y enojada que era. La palabra de Dios me humilló al punto que tenía que pedirle perdón a él. Después de leer Mentiras que las mujeres creen y después de escuchar Aviva Nuestros Corazones día tras día, Dios me mostró, «tienes que quitarte del camino, tienes que pedirle perdón a tu esposo». Y ahora veo el fruto de eso.

Carmen: El cambio en el corazón de estas mujeres afectó la relación entre ellas. Después de leer el libro ellas tuvieron la oportunidad de subirse al carro y conversar.

Alison: Por primera vez yo le pedí perdón a ella porque sabía que le había roto el corazón, puesto que ella me había acogido en su familia como si fuera uno de ellos.

Entonces cuando llegamos a casa, a la mañana siguiente durante mi tiempo de oración, estaba orando y Dios me dijo, «Has hecho una parte pero ahora necesito que hagas más». Entonces me senté a escribirle un correo electrónico, un correo muy extenso, y se lo conté todo, no dejé ningún detalle afuera. Le dije todo -todo lo que pensé que el Señor quería que le dijera.

Esta era una mujer que estaba orando por mí durante mi rebelión…y no te olvidas simplemente de algo así.

Entonces le envié ese correo, le dije -le prometí que en caso que algo le pasara a su hijo, mi esposo, yo sería su «Rut».

Liz: Ella me llama su «Noemí».

Alison: Ella no es mi suegra; ella es mi mejor amiga.

Liz: Yo he visto como se ha convertido esta joven mujer en una extraordinaria esposa, madre, hija, hermana y amiga. Es porque Dios sí saca belleza de las cenizas.

Alison: Él nos saca de nuestras ruinas y nos torna en algo hermoso.

Liz: Dios nos ha bendecido puesto que nos juntamos cada lunes por la mañana.

Alison: Oramos juntas.

Liz: Solamente ella y yo.

Alison: Memorizamos las Sagradas Escrituras.

Liz: Ella me ha enseñado; yo le he enseñado a ella.

Carmen: No tan solo Liz pasa tiempo con Alison cada semana, ella también está invirtiendo su tiempo con un grupo de mujeres, enseñándoles verdades importantes que ha aprendido en los últimos años.

Liz: Es tan maravillosa la manera cómo Dios hace accesible Su Verdad, un corazón a la vez, y que me haya querido usar-porque soy un desastre; era un fracaso, pero Nancy me ha enseñado que aun así puedo enseñar en medio de mis fracasos.

Carmen: Cuando hablamos sobre el movimiento Mujer Verdadera-es así como es; mujeres que escuchan el mensaje de Aviva Nuestros Corazones lo comparten con los corazones de otras que necesitan escucharlo.

Liz: Porque yo vivo en una comunidad llena de mujeres que están estresadas; están luchando; están tratando de ser súper mamás, súper esposas y quiero que vean que la Verdad las liberará.

Alison: Yo estoy creyendo que Dios va a levantar una generación de mujeres de mi edad que mansa y tiernamente vuelvan sus corazones a Él e influencien a todos los hombres a nuestro alrededor y consecuentemente vuelvan nuestro país hacia Él.

Liz: Ella me llama; yo la llamo, le digo, «¿Has escuchado Aviva Nuestros Corazones hoy?» Ella me dice, «No, todavía no». Ella dice, «¿Has leído el blog de Mujer Verdadera?»

Y yo digo, «No, todavía no».

Y ella dice, «¡Lo tienes que ver hoy!»

Alison: Día tras día, semana tras semana, te confrontan cara a cara; te fuerzan a que profundices a fondo y saques la Palabra y la vivas.

Liz: Estoy tan agradecida por el ministerio de Aviva Nuestros Corazones porque mi corazón ha sido avivado. Quiero ver más corazones avivados; quiero ver a Dios entre nosotras; quiero ver la presencia de Dios.

Hemos estado orando por un avivamiento. Lo hemos estado haciendo por tres años y continuaremos orando para que Dios traiga un avivamiento.

Carmen: Estoy tan agradecida por las radioescuchas que donan y nos ayudan a continuar hablándole a mujeres como Liz y Alison.

Un grupo que hace una diferencia significativa en ayudarnos a hablarle a mujeres semanalmente es el Equipo Mensual de Socios.

Cuando te conviertes en colaboradora mensual, te comprometes a orar por Aviva Nuestros Corazones regularmente. Te comprometes a hablarle a otras mujeres de este ministerio. Y te comprometes cada mes a apoyar a este ministerio económicamente.

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Mañana Nancy iniciará una serie de Habacuc, del temor a la fe. No dejes de acompañarnos en esta nueva serie que sabemos que será de bendición.

Y ahora aquí está Nancy para concluir.

Nancy: En todas las áreas de la vida, incluyendo esta, al final no se trata de mí. No se trata de lo que lo que me hace feliz; no se trata de lo que quiero; no se trata de lo que facilitará mi vida, y es fácil para mí estar frente a ustedes diciendo esto, pero cuando me bajo de esta plataforma y la vida presiona, y vivo ahí en donde vives tú, con dificultades, citas y frustraciones, ¿en quién pensamos? En mí,?¿cómo me afecta esto a mí?

Pero si nos podemos distanciar de eso y tratamos de ver las cosas desde el punto de vista grandioso de Dios, nos acordamos que no se trata de nosotras. Se trata de Dios-de Su plan, de Sus propósitos, de Su reino, se trata de la eternidad y de la divulgación del Evangelio.

Carmen: Mañana Nancy comenzará una nueva serie que no te puedes perder. ¿Alguna vez te has sentido como que Dios no esta escuchando tus oraciones? El profeta Habacuc paso por esa experiencia, miraba la injusticia que le rodeaba y se preguntaba por que Dios no parecía interesado en cambiar la situación mientras continuaba mirando a Dios el profeta tuvo respuestas pero fueron muy distintas a las que él esperaba , aprende como alabar a Dios en medio de la preocupación, de la confusión y de la frustración , en esta serie práctica basada en el libro de Habacuc .Te esperamos mañana en un nuevo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las citas bíblicas están tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique otra cosa.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Jesús está vivo (2)

Miércoles 7 Octubre


Ha resucitado el Señor verdaderamente.
Lucas 24:34


La verdad… está en Jesús.
Efesios 4:21


Sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.
Juan 4:42


Jesús está vivo (2)


Christian sigue contando: «Mi familia y la de mi hermano nos reunimos en un chalé alpino de Francia para las fiestas de Navidad. Allí mi hermano me dio un evangelio de Juan. Lo leí en la cocina cuando todos estaban acostados. A menudo había utilizado una Biblia mientras estudiaba inglés en la universidad. Pero para mí, la Biblia solo era un libro más. ¡Sin embargo aquella noche cada palabra sobresalía del texto, tomaba vida y se apoderaba de mi corazón! Esta lectura ya no era intelectual, sino viva: me parecía posible tener una relación con Dios.

El día siguiente era domingo. Fuimos a una pequeña iglesia evangélica de un pueblo vecino, en donde escuché a personas que venían de un contexto muy modesto dar gracias a un Dios vivo.

¡Qué contraste con esta búsqueda de una realidad totalmente impersonal y que nunca había alcanzado! Lloré muchísimo… ¡Jesús vino a morar en mi corazón! Cuando regresé decía a todo el mundo: «¡Está vivo, Jesús está realmente vivo!». Para mí, Jesús de Nazaret ya no era solo un personaje histórico, comprendí que él vive.

Desde ese día, cuando creí que Jesús murió en la cruz por mis pecados, he recibido el perdón de Dios. Hace 40 años que conozco a Jesús, he tenido muchas pruebas, pero estas no han alterado el gozo y la seguridad de la vida que él me dio, y que también les ofrece hoy».

Christian C.


“Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan” (Lucas 11:28).


Deuteronomio 2 – Juan 2 – Salmo 112 – Proverbios 24:27
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El pueblo de Dios en tiempos de pandemia

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

El pueblo de Dios en tiempos de pandemia

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

Cristianos y crisis mundiales

La Voz de César Vidal

Cristianos y crisis mundiales

César Vidal

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com

36/41 – Damas y Caballeros

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

36/41 – Damas y Caballeros

Stephen Davey

Texto: Filipenses 3:20 – 4:1
Seguramente ha escuchado que si algo es muy bueno para ser verdad, entonces no lo debe ser. En estos versículos estudiaremos algunas verdades que suenan demasiado buenas para ser ciertas, pero que realmente son mas que un lindo deseo… son una realidad para todo creyente en Jesucristo.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Con premeditación y alevosía

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Con premeditación y alevosía

Kris Lundgaard

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie «La mortificación del pecado«, publicada por la Tabletalk Magazine.

Cuando Genoveva le dijo a Liz que se había puesto la blusa al revés, Liz estaba mortificada. El verbo mortificar proviene de una palabra en latín que significa muerte, por lo tanto aplica en la situación de Liz, ella quería morirse. Hoy en día, rara vez usamos la palabra en otro sentido que no sea el de esta vergüenza común que sienten los adolescentes, pero hubo un tiempo en que los creyentes usaban “mortificar” y su sustantivo mortificación para referirse a nuestro deber de hacer morir el pecado (Rom 8:13Col 3:5). Si empleamos el significado original, la mortificación resulta ser una perspectiva renovada para la vida cristiana, dándonos una comprensión más profunda de lo que significa seguir a Cristo. En otras palabras, se puede pensar en cualquier práctica o deber bíblico en términos de la mortificación.

Pongamos a prueba mi teoría. Empecemos desde arriba: ¿Qué pasaría si amáramos a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas? De seguro que mientras más lo amamos, más disminuye el pecado. La segunda prueba es como la primera: ama a tu prójimo como a ti mismo y el egoísmo se desvanece. Sigamos: honra a tu padre y a tu madre y terminarás matando de hambre tu deseo de rebelarte. Pon las necesidades de una hermana antes que las tuyas y tu orgullo muere. Regocíjate en la esposa de tu juventud y calmarás el deseo de regocijarte en la esposa de tu vecino. Comparte tus bienes con un amigo en necesidad y la avaricia menguará. Debido a estas verdades es que no puedo imaginarme una vida cristiana saludable sin la mortificación, tal como no me puedo imaginar una moneda con una sola cara.

Alguien que está determinado a matar su carnalidad debe analizar todo como lo hace un asesino, estudiando los hábitos de su víctima para planificar su destrucción.

Podrías pensar: “Si no puedo evitar mortificar la carne cuando vivo fielmente, entonces, ¿por qué no solo concentrarme en la fe, la esperanza y el amor, y así dejar que la mortificación ocurra por su propia cuenta? (siendo esta una manera positiva de enfrentar el problema)”. Es cierto que si crecemos en fe, esperanza y amor, el pecado disminuye; sin embargo, Dios dice claramente que Él quiere que hagamos morir el pecado (Rom 8:13Col 3:5), un llamado que requiere atención (Rom 8:5-8). El lente de la mortificación nos permite apuntar a pecados específicos para debilitarlos, herirlos y hasta matarlos de una manera más directa. Piensa en cómo cuidas tu jardín: desyerbándolo y alimentándolo. Alimentar tu jardín representa el cultivar la fe, esperanza y el amor; mientras que desyerbar es encontrar esa mala yerba del pecado y arrancarla desde sus raíces.

Aun así, algunos consideran que la mortificación es como una cirugía opcional, como si el doctor hubiera dicho que puedes pasar tu vida entera sin hacértela aunque pudiera ser que experimentes algunas molestias. Sobre la base de esta premisa, algunos sopesan los supuestos beneficios de mortificar el pecado contra el trabajo duro y obvio que representaría, y deciden que la recompensa es demasiado pequeña. Podrían declararse “cristianos carnales”, sellar sus boletos para ir al cielo y continuar con vida a la ligera: comiendo, bebiendo y divirtiéndose.

Pero considera esto: “Si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Rom 8:13); “todo el que tiene esta esperanza puesta en Él, se purifica” (1 Jn 3:3); y “ninguno que es nacido de Dios practica el pecado” (1 Jn 3:9). Esta cirugía no es electiva; ninguno que espera vivir en Dios puede rechazarla.

No me malinterpreten, no estoy diciendo que la mortificación es una manera de justificarnos a nosotros mismos. Decir eso me convertiría en un hereje, y también en un tonto. Lo que tengo en mente es más bien esto: la mortificación es algo que la vida de Dios hace en nosotros. Haber nacido de Dios nos hace criaturas nuevas viviendo vidas nuevas en el Espíritu, y un aspecto esencial de esa nueva vida es darle golpes de muerte al pecado que aún permanece. No matamos la carne para ganarnos la salvación; debemos nacer de nuevo antes de poder siquiera levantar un dedo en contra del pecado. “Si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne…”

Otros artículos en esta serie nos ayudarán a refinar más nuestro enfoque en la mortificación, pero comencemos echando un vistazo a nuestra lucha contra la carne para empezar a entrenar nuestras manos para la batalla.

La mortificación es exasperante. Aprendemos esto primero, y nos desconcierta tanto que puede desafiar el fundamento de nuestra esperanza. Pero escuchemos a Pablo decirnos con espíritu fraternal: “Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago” (Rom 7:15). ¿Está Pablo aquí describiendo su vida antes o después de estar en Cristo? Estoy convencido de que está quejándose de un aguijón que perforó su corazón después de ser cristiano, no porque logra expresar perfectamente la confusión de mi alma, ni porque cada creyente que he conocido tiene la misma queja, sino porque tal irritación solo tiene sentido en aquel que ha nacido de Dios. Pablo le dijo a los de Galacia que lo que los detenía de hacer lo que querían hacer era una batalla entre su carne y el Espíritu dentro de ellos (Gál 5:17). De hecho, solo los esclavos del pecado están libres de esta batalla (Rom 6:20).

Pensamos que el pecado no debería dominarnos con tanta frecuencia porque el Espíritu reside en nosotros. Confundidos y frustrados, cuestionamos la obra de Dios en nosotros. Nuestras expectativas deben ser reajustadas a las de Pablo: así es, el pecado no tiene dominio sobre nosotros (Rom 6:14), y será completamente removido de nosotros (Rom 7:24), pero no hasta que seamos glorificados con Cristo; así que debemos continuar luchando por purificarnos hasta nuestro último día (1 Jn 3:2-3). Irónicamente, esta misma lucha nos asegura que hemos nacido de Dios.

La mortificación es intencional. Empecé diciendo contemplativa: eso implica un pensamiento profundo y suena espiritual. Pero quise sugerir la idea de asesinato, tal como en la frase “con premeditación y alevosía”. Alguien que está determinado a matar su carnalidad debe analizar todo como lo hace un asesino, estudiando los hábitos de su víctima para planificar su destrucción. Ya que nuestros corazones son engañosos (Jer 17:9), nuestra única esperanza es preparar nuestras mentes para tomar acción (1 Pe 1:13) y ser tan vigilantes contra las artimañas de la carne como lo estamos contra Satanás (1 Pe 5:8).

Tal como estudiamos las Escrituras para conocer a Dios, así mismo debemos escudriñarnos a nosotros mismos para conocer nuestro pecado. Todos tenemos diferentes grietas en nuestra armadura. Por ejemplo, nunca he sido tentado a embriagarme; mi placer por el vino se limita a la santa cena y una copa de vino tinto que tomo de vez en cuando con un amigo. Pero con los años he aprendido que cuando me siento agotado o estresado, soy un campo de minas: exploto con la más mínima provocación y le grito a mi esposa e hijos. Reconociendo esto, ahora puedo tomar la delantera a mi carne. Cuando sin razón le hablo mal a mis seres queridos, me reviso: ¿estoy cansado? ¿estoy estresado? Y cuando le presto atención al Espíritu, entonces confieso que estoy de mal humor y que necesito descansar un poco antes de poder hablar. Tales lecciones no se aprenden sin cicatrices.

La mortificación es radicalMi equipo de trabajo verifica software de fábrica antes de entrar en producción. Las fallas de fábrica son costosas, así que cuando algún error se nos escapa, investigamos para poder implementar medidas preventivas; no podemos permitirnos el mismo error dos veces. Sabemos que tenemos que encontrar la causa principal, la raíz. Si no cavamos profundamente, terminamos jugando el “Machaca-el-Topo”, martillando un topo solo para ver que aparecen tres más.

Tal mortificación puede ser el resultado de la ignorancia —no sabiendo cómo ver más allá de los síntomas para llegar a las fuentes más profundas del pecado— o de pereza espiritual. Cuando Pablo dice que “la raíz de todos los males es el amor al dinero” (1 Tim 6:10), él da por sentado que hay otras raíces del mal, y que una raíz puede producir diferentes males. Por ejemplo, la falta de dominio propio de un niño frente a una lata de galletitas puede convertirse en la falta de dominio propio de un hombre ante la pantalla de su computadora. Si no identificamos estas raíces, no las podemos desarraigar; y si no sacamos al pecado desde sus raíces bueno, espero que hayan leído El Principito y sepan de los árboles de baobab: “un baobab es algo de lo cual nunca, nunca podrás librarte si te ocupas de él muy tarde”.

La mortificación es colaborativaLa oración y meditación privada son esenciales, pero si fueran nuestras únicas armas contra la carne, nuestro enemigo estaría más armado que nosotros. “Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo” (Gál 6:1). Pablo no quiere decir “si alguien es atrapado con las manos en la masa”, no,  él quiere dar a entender “si alguien está atrapado, embrollado en la arena movediza del pecado”. Tarde o temprano todos nos enredamos; hay momentos en que no podemos lograr desenredarnos a menos que confesemos humildemente nuestro pecado a un hermano.

Dietrich Bonhoeffer conocía el poder de la confesión mutua y lo expuso en el libro Vida en Comunidad, desarrollando la enseñanza de Santiago 5:16. Él entendía que un hombre podía arrepentirse en privado y confesar su pecado ante Dios una y otra vez, año tras año, y nunca lograr debilitar el dominio del pecado sobre su vida. Pero que si se atrevía a sacar su pecado a la luz ante un hermano en Cristo de confianza, este pecado se secaría y moriría. Escuchar las confesiones uno del otro es una manera en la que “llevamos los unos las cargas [más pesadas] de los otros” (Gál 6:2).

Al final, Dios nos librará de este desesperante “cuerpo de muerte”  (Rom 7:24-25). Hasta entonces, por el Espíritu, libremos esta guerra —esta guerra santa intencional, radical y colaborativa— con premeditación y alevosía.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Kris Lundgaard
Kris Lundgaard

El Rev. Kris Lundgaard es un misionero de Mission to the World (Misión al Mundo), una agencia de la Iglesia Presbiteriana en América, actualmente sirve en Slovakia. Él es el autor de The Enemy Within (El enemigo que llevamos dentro).

J29 – ¿Te unirás voluntariamente a la batalla?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una mujer verdadera se une a la batalla

J29 – ¿Te unirás voluntariamente a la batalla?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/te-uniras-voluntariamente-la-batalla/

Carmen Espaillat: Hoy en Aviva Nuestros Corazones.

Antes de comenzar con el programa de hoy, queremos compartirte el testimonio de Paulina. Ella nos escribe:

“Hola, mi nombre es Paulina. Y así como yo escucho el programa de Aviva Nuestros Corazones me gustaría también que otras mujeres lo escucharan. No saben cuánto me ha cambiado el escuchar sus consejos porque para mí sus consejos y el hablar de Cristo Jesús nuestro Dios han sido maravillosos, nos hacen ser mujeres verdaderas, ser libres de todos nuestros pecados, seguirlo a Él, alabarle a Él y prepararle un camino a Él para cuando venga. Así estaremos listos para luchar contra la maldad porque el diablo es como un león rugiente y anda buscando a quién devorar. Animo a todas las mujeres a escuchar el programa, se lo digo yo, que me ha cambiado.

Y ella continúa diciéndonos. Nos anima a ser mujeres verdaderas y a entregarle nuestro corazón a Jehová, dejarle nuestras cargas a Él y no permitirle al diablo que gane. Así cuando Él venga estaremos preparadas. Con todas las cosas que están sucediendo ahora debemos refugiarnos en Él escudriñando la Biblia, es el momento de entregar sus corazones al Señor pues está cerca”. Ciertamente, damos gracias a Dios por lo que Él está haciendo a través de este ministerio en nuestras mujeres de América Latina.

Aquí está Nancy:

Nancy Leigh DeMoss: La batalla es de Dios. Dios saldrá victorioso y Sus enemigos serán vencidos. Cuando el mal venga devastadoramente, Dios levantará un estandarte contra él. Su nombre, la Cruz de Cristo, el Evangelio de Cristo, la verdad de Dios— es más poderoso que todos los carros, ideologías, filosofías, poderes, ejércitos y religiones falsas del mundo. Dios es el victorioso. Dios es el campeón. La batalla es del Señor.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Ayer comenzamos a escuchar un mensaje que Nancy entregó durante la conferencia “Mujer Verdadera” en Forth Worth hace unos años. Nancy Leigh DeMoss nos contó la historia de Débora en Jueces 4 y 5. Vamos a unirnos a esta historia heroica. Comenzaremos revisando algo de lo que escuchamos ayer.

Nancy: Continuando en el versículo 9 dice: Entonces Débora se levantó —y me encantan esas palabras— porque muy frecuentemente tengo temor de meterme en la lucha, prefiero quedarme en un ambiente más conveniente, más cómodo, no me levanto y comienzo a involucrarme en la batalla. Me alegro que Débora se levantara. Ella sabía que era lo que Dios quería que ella hiciera y ella salió fuera de su zona de seguridad, ella se levantó y fue con Barac a Cedes y Barac convocó a Zabulón y a Neftalí a Cedes y subieron con él diez mil hombres, Débora también subió con él.

Ahora, ella sabía que esto iba a ser una situación peligrosa. La batalla se encontraba lejos de donde Débora vivía. Ella pudo haberse quedado atrás, o permanecer fuera sin involucrarse con ellos, pero ella tenía que involucrarse porque Dios le hizo un llamado para su vida y ella tuvo un corazón para Dios y para Su pueblo.

Nosotras vemos en esta historia que Dios utiliza instrumentos humanos para cumplir los propósitos de Su Reino, pero no siempre usa las personas que nosotros esperamos. En este caso Dios escogió y usó medios poco convencionales para derrotar al enemigo y librar a Su pueblo.

En primer lugar Él utilizó a dos mujeres como parte del plan de la batalla: a Jael y a Débora. de una manera inesperada, esa no es la manera que nosotros hubiéramos escrito el guión y ciertamente no es la manera que se hubiera escrito en esa época.

Él también utilizó, como estamos viendo en este pasaje, soldados de infantería, 10.000 hombres de a pie. Y tú dirás: “¿Y cuál es la gran cosa ? ¿Cuál es el problema con eso?» Recuerda cómo los cananeos estaban viajando, ellos viajaban con novecientos carros de hierro. Estas eran armas de destrucción masiva, eran vehículos de guerra masivos y estos eran los carros con los que habían oprimido a los pueblos por veinte años y ¿vas a enviar soldados de a pie para la batalla?

¿Por qué Dios hace las cosas de esa manera? Para que Él reciba toda la gloria, por lo que no pueden gloriarse en la carne humana. “Oh, sí, un gran general del ejército que nos llevó a la batalla y teníamos todas esas armas grandes”. De ninguna manera. Sabemos cuando leemos esta historia ahora, que solo podemos decir que Dios es el Conquistador. Dios es el único que obtiene la victoria. Él elige y utiliza vasos frágiles, que están listos para ser utilizados.

Ahora, el patrón normal de Dios como tú lo puedes ver mediante las Escrituras, es que los hombres sean llamados y levantados para ser los líderes principales, protectores y proveedores para el pueblo de Dios. Y no podemos tomar el tiempo ahora para ir a todos los pasajes de la Escritura en donde se nos ilustra esto. Y no me malinterpreten, aquellas que están citándome en las redes sociales, ya que podría tener problemas. Pero, la norma de Dios es que el liderazgo principal, la protección y la provisión para Su pueblo viene de los hombres.

Sin embargo, en el periodo de los jueces había una falta de liderazgo masculino. Los hombres estaban asustados. Ellos estaban pasivos. Eran inactivos. Y veo en Débora un modelo de mujer completamente femenino y que fue llamada y fue utilizada por Dios para ayudar a promover y para incrementar un liderazgo masculino en la nación . Y tal vez se preguntarán ¿cómo sabes esto? ¿Te lo estás inventando?

De hecho, Débora ha llegado a ser algo como un ícono para aquellos que mantienen una teología igualitaria de los roles tanto de hombres como de mujeres. pero me gustaría rescatar a Débora e ir nuevamente con ella para que pueda mostrarte e ilustrar una visión complementaria del hombre y la mujer. Primero que todo, no hay evidencia de que ella misma quisiera o aspirara liderar la nación. Su corazón estaba en servir.

Y si vamos al capítulo 5, al versículo 7, ustedes verán la percepción de Débora misma tenía de su rol, su corazón .

«Quedaron abandonadas las aldeasen Israel;

quedaron abandonadas hasta que yo, Débora, me levanté.

¡Me levanté como (qué?)como una madre en Israel!» (versículo 7)

Ahora, hay muchas otras cosas que ella podría decir. “Me levanté como una profetisa”. “Me levanté como juez”. “Me levanté como una guerrera”. “Me levanté como una estratega”. “Me levanté como alguien que se hizo cargo de la nación pues ninguno de los hombres tuvo el coraje o las agallas para hacer algo para continuar”. Nada de eso.

¿Cómo se veía a ella misma? Como una madre. Esto es una referencia al instinto de protección de crianza. Esto es lo que le dio a ella el coraje para ir hacia la batalla –un corazón de madre. Amigas, no tienen que tener hijos biológicos para tener el corazón de una madre. Dios ha puesto en mí como mujer soltera sin hijos biológicos propios, un corazón de madre por el pueblo de Dios. Dios también puede poner ese corazón en ti. Eso fue lo que la motivó a ella. Ella no se dejó llevar por el deseo de poder, ni de control, tampoco de posición, de reconocimiento, ella estaba motivada como una madre en Israel.

El pastor John Piper ha escrito un material precioso sobre la masculinidad y la feminidad bíblica.

Hay un recurso del pastor John Piper titulado ¿Cuál es la diferencia? Y está disponible en inglés y es una de las referencias más útiles que he leído acerca de las diferencias entre hombres y mujeres, bíblicamente hablando. El pastor habla de lo que significa ser una mujer verdadera. Él dice:

“En el corazón de una feminidad madura hay una disposición o inclinación liberadora…” Es una disposición liberadora. No es para ponernos en prisión. Es liberadora. “Es una inclinación para afirmar, para recibir y cultivar fuerza y liderazgo de hombres dignos, en formas que son apropiadas para las diferentes relaciones de una mujer”.

Esto es feminidad madura—“esa disposición e inclinación para afirmar, recibir y cultivar fuerza y liderazgo de hombres dignos en formas que son apropiadas en nuestras diferentes relaciones”. Tu comportamiento es diferente con tu esposo, con tu jefe o con un colega de trabajo o con un hermano. Diferentes relaciones, diferentes formas que son apropiadas, pero Él dice que es una inclinación liberadora para nosotras como mujeres.

Pienso que Débora ilustra esto de una forma preciosa. Ella actuó de esa forma para afirmar y levantar el liderazgo masculino. Ella no le ordenó a Barac ni le dijo qué hacer. Ella simplemente entregó un mensaje del Señor. Capítulo 4:6, “Esto ha ordenado el Dios de Israel”. Ella estimuló el liderazgo en Barac, sin resaltar lo que ella estaba tratando de lograr. “Sí, nosotras las mujeres vamos a ayudar a los hombres a ser más hombres». No, nada de esta actitud y me encanta esto de ella. Ella le proveyó una oportunidad a Barac de llevar a cabo o cumplir el llamado de Dios como líder, protector y defensor.

La vemos en un rol de ayuda sensible. Ella está acompañando a Barac voluntariamente a la batalla, ante su iniciativa y la solicitud de él. No es una mujer que está tomando las riendas. El capítulo 4:9 dice: “Ciertamente iré contigo” ante la iniciativa de Barac. Ella estaba maravillada al ver un hombre levantado y tomando el liderazgo— así como nuestros corazones son animados al ver que Dios levanta hombres a orar, predicar, y liderar nuestras iglesias y nuestros hogares. Queremos estar agradecidas por esto, deleitarnos y animarnos por ello.

Miremos el versículo 2 del capítulo 5 en el himno de Débora, “¡Por haberse puesto al frente los jefes en Israel, por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente, bendecid al SEÑOR!” Ella estaba agradecida por esto. Miremos el vers. 5:9. “Mi corazón está con los jefes de Israel, los voluntarios entre el pueblo”. ¡Bendecid al Señor! Ella afirma el liderazgo masculino.

Así pues vemos en Débora una mujer de fe y una mujer valiente. El legado de su vida es que mediante su influencia y su valor, los hombres de aquellos días llegaron a ser hombres que fueron hacia adelante, con intensidad, aceptando la responsabilidad, para pelear contra el mal y defender a sus esposas y a sus hijos. Esto es, amigas, no el poder del control, sino el poder que tenemos de influenciar como mujeres.

Veo en esta mujer un corazón humilde, hay humildad. Es como la gracia principal y la antítesis es el orgullo— la raíz principal de todo pecado es el orgullo. Pero veo aquí un corazón humilde; una mujer que no está buscando obtener el crédito o ser la heroína de la historia. De hecho, si tú estuviste anoche durante el tiempo de oración , escuchaste a una niña de 9 años llamada Abby, citar para nosotros los últimos versículo de Hebreos capítulo 11. Ella se sentó durante toda la conferencia y tomó notas de cada predicador. Ella llenó todas las páginas con notas y dejó una para esta mañana. (Y necesito seguir porque ella probablemente no tendrá más espacio). Pero ella citó para nosotros los últimos versículos el gran salón de la fe de Hebreos capítulo 11.

Y en este pasaje hay catorce hombres del Antiguo Testamento y son nombradas dos mujeres del Antiguo Testamento. ¿Recuerdas quiénes son? Sarah y Rahab. Ninguna Débora en esa lista. Ella no es nombrada. Pero escuchen esto, Hebreos 11:32

«¿Y qué más diré? Pues el tiempo me faltaría para contar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas; quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia».

¿Cómo Barac logró estar en la lista y Débora no? A Débora no se le nombra, pero sí a Barac como un hombre de gran fe. Ciertamente no comenzó de esta manera. Débora vivió en una era donde los hombres fueron pasivos y temerosos, negándose a tomar el rol que les correspondía. Débora tuvo la fe para los inicios y al final la fe de Barac fue la que fue reconocida en Hebreos 11.

¿Saben qué? Creo que esto le habría agradado a Débora. Creo que le habría hecho feliz porque ella estaba cumpliendo su rol creado por Dios como ayuda idónea. Cuando Barac fue reconocido al final como un gran hombre de fe, ¿no crees que ella dijo, “Sí, Señor gracias por haber levantado a este hombre y haberle dado valentía y fe.

Y recuerda, en los libros del cielo, el nombre de Débora está allí, y tu nombre puede estar allí junto con el de hombres a los que Dios ha influenciado a través de tu vida para hacer grandes hazañas, en el capítulo 4, verso 12, tenemos una descripción de la batalla.

«Avisaron a Sísara que Barac, hijo de Abinoam, había subido al monte Tabor. Y juntó Sísara todos sus carros, novecientos carros de hierro (para que no olvidemos lo fuerte que era el enemigo), y a todo el pueblo que estaba con él, desde Haroset-goim hasta el torrente Cisón. Entonces Débora dijo a Barac: ¡Levántate!, porque este es el día en que el Señor ha entregado a Sísara en tus manos; he aquí, el Señor ha salido delante de ti. Bajó, pues, Barac del monte Tabor seguido de diez mil hombres». (vv. 12-14).

Ahora, Barac está en una situación peligrosa que atenta contra su vida y ¿qué hace Débora? Ella viene a su pedido y anima a este hombre con las promesas de Dios. Sabemos el final de la historia pero todo lo que Barac sabe es que aquellos 900 carruajes acabarán con los 10.000 hombres de a pie. Pero él se armó con las promesas de Dios. ¿Y dónde escuchó él estas promesas? De los labios de una mujer de fe. Ella lo animó con las promesas de Dios y lo inspiró a continuar en la fe.

Amigas, las palabras de una mujer pueden inspirar valentía y fe en los hombres a su alrededor, en esposos e hijos, en pastores y en otros. Así que dejemos de hablar de hombres pasivos y hombres que no saldrán a escena. Seamos mujeres valientes, mujeres de fe, humildes y hablemos palabras que edifiquen en lugar de derribar.

Y déjame hacerte esta pregunta. ¿Viste el video de Kim compartiendo con transparencia de su propia vida, cómo ella, poquito a poco, erosionó la hombría de su esposo hasta que este hombre que había sido hombre valiente simplemente se anuló?

¿Cuántas de nosotras como mujeres con nuestras palabras destruimos la valentía, la fe y la masculinidad de los hombres nuestro alrededor ? ¿Podemos poner un fin a esto y comenzar a hablar palabras de ánimo, palabras de fe? Y quizás tú piensas: “Es que mi esposo no es un guerrero”. ¿Crees que Dios puede hacer de él un guerrero y podría inyectar fe en su corazón? Quizás me dices “Tú no sabes, es que él es un desastre”. ¿Crees que Dios puede redimir desastres? Dios nos ha redimido a nosotras, Él nos está redimiendo.

Y por cierto hay mucha necesidad de redención. Algunos de estos hombres son tan pacientes con nosotras, mujeres controladoras, conspiradoras y manipuladoras, siempre teniendo una mejor idea. Dios ten misericordia de estos hombres viviendo con algunas de nosotras, quienes a veces somos fierecillas. Aquí está la mujer que es el modelo de valentía y cómo sus palabras inspiraron valentía en lugar de desánimo. Miremos el versículo 15:

«Y el Señor derrotó a Sísara, con todos sus carros y todo suejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara bajó de su carro, y huyó a pie. Mas Barac persiguió los carros y el ejército hasta Haroset-goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada; no quedó ni uno.» (vv. 15-16)

¿Quién es el héroe, el campeón de esta historia? No es Débora. No es Barac. ¿Quién es? ¿Quién derrotó a Sísara y todos sus carruajes? Fue Dios. ¿Quién sometió a Jabín el rey de Canaán frente a la gente de Israel en el v.23? El Señor lo hizo. Dios será el victorioso y sus enemigos serán derrotados.

Cuando el enemigo venga como una ola de maldad, Dios se levantará un estandarte en contra de él. El nombre, la cruz de Cristo, el Evangelio de Cristo, la Verdad de Dios —es más poderosa que todos los carros, ideologías, filosofías, poderes, ejércitos y religiones falsas del mundo. Dios es el victorioso. Dios es el campeón. La batalla es del Señor.

Y podemos mirar algo maravilloso en este pasaje. Podemos ver en la vida como Dios usa seres humanos para la batalla. Él utilizó a Barac. Los soldados israelitas pelearon muy duro, pero Dios también intervino con algo sobrenatural y divino para ganar la batalla. Mira el versículo 20 del capítulo 5, tal vez nunca antes has mirado detenidamente esos versículos.

«Desde los cielos las estrellas pelearon, desde sus órbitas pelearon contra Sísara. El torrente Cisón los barrió, el antiguo torrente, el torrente Cisón.»

¿Qué quiere decir todo esto? Mientras estudias este pasaje, parece que Dios envió en medio de esta batalla una tormenta violenta. Rayos, lluvia torrencial, granizo. Y el río Cisón, que normalmente era un arroyo muy pequeño, se desbordó. ¿Y qué fue lo que sucedió con las ruedas de esos carros cananeos que ellos pensaban que era lo mejor que tenían? Se quedaron varados en el lodo de la inundación. Y el enemigo se llenó de pánico y de confusión, y los hombres que estaban en esos carros trataron de huir a pie para escapar de la ira de Jehová Dios y de Su ejército.

Lo mejor de esta historia es que Baal, que era el dios cananeo, era el dios de las tormentas, al menos eso era lo que pensaban. En este momento Jehová Dios demostró ser supremo en Su poder sobre las tormentas, sobre Baal y sobre todos los dioses falsos. Señoras, no hay límite para los recursos de Dios y Su poder. Entrégate, tan débil como eres, a Su disposición y Él moverá el cielo y tierra si es necesario para defenderte y glorificarse a sí mismo. No subestimes el poder, ni la grandeza ni la gracia de Dios.

Ahora al ver esta historia desenvolverse, vemos que hubo algunos israelitas que voluntariamente se unieron a la batalla. Pero hubo otros que se quedaron en casa y rehusaron involucrarse. Los participantes, los voluntarios, fueron premiados y bendecidos por involucrarse voluntariamente.

Mira lo que dice el versículo 11 del capítulo 5 “Entonces el pueblo del Señor descendió a las puertas”.

Versículos 14-15, “De Efraín descendieron los radicados en Amalec, en pos de ti, Benjamín, con tus pueblos; de Maquir descendieron jefes, y de Zabulón los que manejan vara de mando.v.15 Los príncipes de Isacar estaban con Débora; como Isacar, así también Barac; al valle se apresuraron pisándole los talones”.

Verso 18: «Zabulón era pueblo que despreció su vida hasta la muerte. Y también Neftalí, en las alturas del campo».

Estas fueron las tribus que se involucraron en la batalla. Pero hubo otros que se negaron a involucrarse aunque vivían cerca, y estos fueron amonestados.

Continúa leyendo en el capítulo 5:15, “Entre las divisiones de Rubén había grandes resoluciones de corazón”. Ellos se sentaron y pensaron en esto.

Versículo 16, “¿Por qué te sentaste entre los rediles, escuchando los toques de flauta para los rebaños? Entre las divisiones de Rubén había gran escudriñamiento de corazón”. Ellos pensaron en eso, pero no hicieron nada. Optaron por sentarse y dejaron a sus hermanos ir al peligro de la batalla y pelearla.

Mira el versículo 17. “Galaad se quedó al otro lado del Jordán. ¿Y por qué se quedó Dan en las naves? Aser se sentó a la orilla del mar, y se quedó junto a sus puertos”.

Versículo 23 del capítulo 5 “Maldecid a Meroz”, —muchos comentaristas creen que fue una ciudad en Neftalí, cerca de la batalla. “Maldecid a Meroz”, dijo el ángel del Señor, “maldecid, maldecid a sus moradores; porque no vinieron en ayuda del Señor, en ayuda del Señor contra los guerreros”.

En su comentario, Phillips Brooks dice, “Meroz es el ejemplo del bueno para nada. Esta dispuesto a ver a otras personas luchar en las batallas de la vida mientras él viene y toma el botín”. El comentarista Matthew Henry dice, “ Muchos no hacen su deber por miedo a involucrarse en problemas, por aman estar tranquilos, y tienen un afecto exagerado por los negocios mundanos”.

Y esto ha sido un reto para mí, ya que Dios me ha llamado a la batalla todos estos años y a veces he tenido mucho miedo, he querido permanecer atrás, muy lejos del problema. Se me ha recordado que el miedo a tener problemas, el amor a la tranquilidad y un amor por los negocios de este mundo, me mantienen fuera de la batalla.

Amigas, Dios no necesitó esas tribus para darles la victoria. Él lo hizo sin ayuda. Él tiene estrellas, truenos y tormentas y todo eso a Su disposición, pero el problema es que estas personas perdieron la oportunidad de alinearse con Dios. Dieron excusas para no involucrarse y sufrieron la deshonra porque eligieron sentarse fuera de la batalla.

Dios no nos necesita, Dios no te necesita. y no me necesita a mí. Los propósitos del Reino se cumplirán en este mundo con o sin nosotras. Pero Él nos ha dado una oportunidad increíble en nuestra generación para unirnos con Él en lo que Él está haciendo en este mundo. En la batalla entre el bien y el mal, hay una oportunidad de pararnos firmes con Él y Su pueblo, y arriesgar nuestra seguridad y, si es necesario, nuestras vidas para involucrarnos.

¿Vas a ser de las que se unen a la batalla o te vas a sentar fuera de la batalla para estar más segura?

Carmen: Esas son preguntas comprometedoras de Nancy Leigh DeMoss. Escuchamos parte de lo que ella habló en la conferencia Mujer Verdadera. Esta fue en Forth Worth, Texas. La que escuchamos se llama “Una mujer verdadera se une a la batalla”.

Mañana vamos a escuchar el final de la historia de Débora. Nancy compartirá sus luchas para abrazar por completo el llamado de Dios en su vida.

Nancy : Me he cansado de nadar en contra de la corriente. He querido volver a donde es seguro para tener una vida normal. Pero Dios tiene Su mano y Su llamado en mi vida. Él ha puesto hombres y mujeres maravillosos a mí alrededor que han tenido el coraje cuando yo no lo he tenido. Mi vida no me pertenece, está atada a Cristo quien es el autor y el consumador de la fe. He aprendido en mis debilidades que no hay lugar más seguro que estar con Él en medio de la batalla.

Carmen: Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las citas bíblicas están tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique otra cosa.

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¿Desconectarse? (1)

Martes 6 Octubre


Di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo…


Eclesiastés 1:13


¿Desconectarse? (1)


«Nací en Francia en 1941; mis padres eran ateos. Crecí sin ninguna enseñanza religiosa. Sin embargo, mi hermano y yo nos hacíamos muchas preguntas sobre el sentido de la vida. Durante nuestros estudios, mi hermano me prestó unos libros sobre el hinduismo y el budismo. La vida de Buda me fascinaba; yo deseaba ardientemente esa liberación interior que él parecía haber obtenido. También leía muchos libros esotéricos, trataba de practicar la meditación, la respiración alterna… En fin, hacía una mezcla de diversas cosas y ninguna me satisfacía a largo plazo…

Me casé y tuve dos hijos. Tenía todo para ser feliz, pero a pesar de ello estaba cada vez más desesperado en mi búsqueda espiritual. Había que desconectarse, pero la desconexión, ¿no es lo contrario a la vida, un camino de muerte? Hoy comprendo por qué en esa época pensaba en suicidarme. La desconexión en realidad solo provocaba en mí el deseo de muerte, que me invadía cada vez más.

¡Jesús me sacó de lo profundo de ese foso! Hacía dos años que mi hermano me escribía desde Grenoble, para decirme que había encontrado a Cristo, a raíz del testimonio de uno de sus compañeros. Pero yo no quería oír hablar del cristianismo; despreciaba a Jesús. Sin embargo, poco a poco una luz de esperanza nació en mí. ¿Y si mi hermano tenía razón? De todas formas no tenía nada que perder y, por qué no, algo que ganar».

Christian C. (mañana continuará)
Deuteronomio 1:19-46 – Juan 1:29-51 – Salmo 111:6-10 – Proverbios 24:23-26
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