Dios es con nosotros

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Tiempo

Dios es con nosotros
Por Burk Parsons

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Tiempo

odos tenemos estaciones, épocas del año, días de la semana y momentos del día favoritos. Algunas personas prefieren la oscuridad de la madrugada antes de que salga el sol. Otros disfrutan la tranquilidad del atardecer mientras se pone el sol. En lo personal, me gustan todas las estaciones y épocas del año. Siempre he disfrutado despertar los lunes en la mañana con una semana cargada de trabajo porque me gusta lo que hago. Como me levanto temprano, disfruto el silencio y la anticipación del día que está por iniciar. Sin embargo, mi momento favorito es el atardecer, cuando tengo la oportunidad de regresar a casa con mi amada esposa y mis hijos, y por la gracia de Dios, he podido terminar un día más y, por lo tanto, estoy más cerca de mi hogar celestial. Quizás, por esa razón parcialmente, uno de mis himnos favoritos ha sido por mucho tiempo el himno del siglo diecinueve, «Conmigo sé» [Abide with me] escrito por Henry Francis Lyte (1793-1847).

Durante una gran parte de su vida, Lyte sufrió de una salud pobre y regularmente salía de Inglaterra en busca de alivio. Eventualmente desarrolló tuberculosis y murió a la edad de cincuenta y cuatro años. Su hija recuenta las circunstancias en las que Lyte escribió «Conmigo Sé»: «El verano estaba por terminar, y llegaba el mes de septiembre, ese mes en el que una vez más tendría que salir de su tierra natal, y cada día parecía tener un valor especial por ser un día más cercano a su partida». No es de extrañar, entonces, que el primer y segundo verso del himno dicen: «Señor Jesús, el día ya se fue, la noche cierra, oh conmigo sé, sin otro amparo Tú, por compasión, al desvalido da consolación. Veloz el día nuestro huyendo va, su gloria, sus ensueños pasan ya; mudanza y muerte veo en derredor: conmigo sé, bendito Salvador».

Todos hemos sufrido en esta vida. Algunos hemos sufrido mucho. Sin embargo, como el himno nos recuerda, nuestro Señor está con nosotros en cada temporada de nuestras vidas. La gente nos fallará; las comodidades se desvanecerán, el cambio y la decadencia continuarán en nuestro alrededor y en nosotros; pero nuestro Dios no cambia. Él es nuestro Dios infinito, eterno e inmutable y vivimos delante de Su rostro, coram Deo, cada día, descansando en la gloriosa verdad de que nuestro Dios, al justificarnos y unirnos con Cristo, permanece con nosotros por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros. Por lo tanto, podemos descansar en que tanto en los momentos que más disfrutamos como en las temporadas más difíciles, el Dios eterno que creó el tiempo, que es soberano sobre el tiempo y que obra a tiempo, está con nosotros y nunca nos dejará ni nos desamparará.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Él es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ¿Cómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

Dios no renuncia

Jueves 3 Febrero

He aquí, amargura grande me sobrevino… mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.Isaías 38:17

La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.Romanos 6:23

Dios no renuncia

Desde sus primeras páginas la Biblia nos revela que Dios, nuestro creador, quería que fuésemos felices. Puso a su criatura en un entorno perfecto y maravilloso, y le dio el privilegio de comunicarse con él. También le dio la responsabilidad de obedecer a su voluntad. Pero muy pronto el ser humano desobedeció y, desde ese día, es pecador (Romanos 5:19). El hombre, que antes era libre y feliz según la voluntad de Dios, ahora está sometido a las lágrimas, las tristezas, la muerte… ¡porque desobedeció! Debido a ello el mal está presente en todas partes de nuestro mundo.

Pero Dios no renuncia a querer la felicidad del hombre. Lo invita a arrepentirse, pues “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Conocer la verdad significa primeramente aceptar el hecho de que el centro de nuestros pensamientos y de nuestros afectos, es decir, nuestro corazón, es malo por naturaleza, y luego tomar el remedio que Dios nos ofrece. Su Hijo, Jesucristo, vino y dio su vida para salvar al hombre. Basta con aceptarlo como Salvador para que nos dé una vida nueva. Él perdona y da la vida eterna a todos los que se reconocen pecadores. En otro tiempo estábamos lejos de Dios, pero ahora estamos unidos a Cristo por su vida. Dios nos reconoce como sus hijos. Después de su resurrección, Jesús dijo a María: “Ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17).

Génesis 37 – Mateo 21:23-46 – Salmo 18:43-50 – Proverbios 6:27-35

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Tesis #25 – Prediquemos para preservar la verdad, no las ovejas

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 25

Prediquemos para preservar la verdad, no las ovejas

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

12 consejos para mis hermanos continuistas

Coalición por el Evangelio

12 consejos para mis hermanos continuistas

JOSÉ MERCADO

Mike es pastor en la ciudad de Charleston en Carolina del Sur y uno de mis mejores amigos en el servicio ministerial. Él forma parte de un ministerio llamado OneCharleston, que está trabajando para promover la reconciliación entre iglesias blancas y afroamericanas en su ciudad. En las conferencias del ministerio hablan de principios generales sobre la unidad racial. Luego dejan que un pastor blanco exhorte a personas blancas en áreas que deben crecer, y un pastor afroamericano hace lo mismo con la comunidad afroamericana.

Pienso que continuistas y cesacionistas podemos aprender de este modelo. En mi opinión, no es de mucha ayuda cuando un cesacionista trata de corregir a un continuista bíblico. De la misma manera, no creo que soy el indicado para apuntar posibles abusos que creo percibir en el campo cesacionista.

Tengo muchos amigos cesacionistas que respeto y la gran mayoría reconocen que hay una debilidad hermenéutica en su argumento y que se basan más en conclusiones teológicas e históricas. Al mismo tiempo los continuistas podemos señalar que pudiera haber datos históricos que disminuyan la fuerza de nuestro argumento. Por eso es que hay una  gran diferencia de opiniones: el argumento no es tan claro. También es la razón por las que muchos caen en extremos peligrosos en cuanto a este tema.

Sin embargo, a pesar de los abusos en ambos lados, tanto continuistas como cesasionistas pueden llegar a convicciones bíblicas que pueden ser respetadas. Este no debe ser un tema que trae completa separación de comunión entre hermanos de la fe que caen en los abusos extremos de un lado o del otro.

Entonces, quisiera exhortar a mis hermanos continuistas a crecer en ciertas áreas que muchas veces son abusadas por aquellos que creen en la continuidad de los dones espirituales.

1. Usen argumentos bíblicos.

Usen argumentos bíblicos en nuestros debates o foros. Que sea la Palabra de Dios la que abunde cuando hablen de este tema y no simplemente anécdotas u opiniones. De este punto se desprende el próximo:

2. No usen sus experiencias apologéticamente.

Que la información que den para convencer a otros no sean cosas que han visto. Sabemos claramente que la Biblia nos dice que ciertas manifestaciones no necesariamente serán del Espíritu (Mt. 7:22-23). Estemos convencidos por la Palabra, no por lo que hemos visto.

Tampoco solo hables de tus experiencias. No estoy diciendo que no es bueno compartir los testimonios de lo que Dios ha hecho. Al contrario, es importante hacerlo. Pero a fin de cuentas, la Palabra es el mayor regalo de Dios para Su pueblo. Su Palabra ha sido revelada para que podamos conocer Su carácter. Entonces, hablemos más de la Biblia que de lo que he experimentado.

3. No caricaturicen a sus hermanos cesacionistas.

Es fácil tratar de defendernos de esta forma ya que en ocasiones pensamos que hacen lo mismo con nosotros, pero no es piadoso mofarnos o representar cosas que no conocemos bien. Decir que lo cesacionistas no creen que Dios puede sanar enfermos en la mayoría de los casos es una mentira. Así que tengamos cuidado de cómo generalizamos las diferentes posiciones.

4. Aprendan el argumento contrario.

Si deseas participar en el debate, aprende la posición teológica de los cesacionistas.[1] Aprender y entender qué piensan aquellos con los que no estamos de acuerdo es evidencia de humildad. Hace unos años tomé una semana para completar un curso en el Seminario Southern sobre el Espíritu Santo. Muchos continuistas me dijeron, “Vas a perder tu tiempo y dinero”, ellos pueden aprender de ti. Primeramente aprendí mucho del Dr. Chad Brand. Pero lo más importante es que aprendí el argumento cesacionista directamente de un cesacionista, pude leer los libros más destacados sobre el tema (no fue Fuego Extraño), y pude tener conversaciones inteligentes con personas que respeto y que piensan diferente a mí.

5. Practiquen los dones dentro de parámetros bíblicos.

Si eres continuista tienes que vivir en 1 Corintios 12 al 14. Tienes que saber lo que la Biblia permite en las reuniones de la iglesia. Nadie debe hablar en lenguas a no ser que haya un intérprete. No se debe hablar en lenguas más de una persona a la vez. En tal efecto, en un servicio tienes que tener la valentía de detener prácticas erróneas en el momento que se presentan. Ninguna manifestación es apropiada si la Biblia claramente la prohíbe, sin importar si “sentimos” la presencia de Dios.

6. Levanten la predicación expositiva.

Haz de la predicación bíblica una prioridad, particularmente la predicación expositiva. Uno de los problemas principales que afectan a los continuistas es que a muchos que se catalogan de esta manera les emociona más el ministerio de danza que la fiel exposición de la Palabra de Dios.

7. No hagan la profecía más importante que la Biblia.

Este es uno de los puntos que más le preocupa a nuestros hermanos cesacionistas. Y con buena razón. Es problemático cuando vivimos más emocionados por lo que comparte un hombre falible que lo que dice la infalible Palabra de Dios. La profecía en el Nuevo Testamento siempre tiene que estar sujetada a la Biblia (1 Co. 141 Tes. 5).

8. Usen correctamente el lenguaje bíblico.

Ten cuidado de cómo empleas términos como “revelación”. Lo dicho puede ser un problema para un cesacionista, ya puede entender que estás equiparando algo más al nivel de la Escritura. Así que usa lenguaje que ayude en la comunicación y que no hace que la temática se vuelva más complicada.

9. Amen con sus palabras.

Sigue el ejemplo de 1 Corintios 13. ¿De qué me vale profetizar y hablar en lenguas? Así que aunque no estemos de acuerdo con ciertas posiciones doctrinales, que nuestras palabras, memes y posts de Facebook estén sazonados con gracia y la realidad del evangelio.

10. No siembren discordia.

No te dejes usar por el enemigo creando división por alguien por quien Jesús murió en la cruz (Ef. 4). Lucha por mantener la unidad y no hagas nada que pueda causar separación. Proponte crear lazos de amistad con cesacionistas. Es más difícil usar palabras duras con una persona que amas. Es fácil insultar y mofarnos en Facebook, pero es más difícil cuando la persona con la que estás debatiendo es alguien quien respetas y amas.

11. No pongan a todos en un mismo barco.

Quizás estás cansado de leer memes ofensivos en Facebook, o de ver personas continuar citando Fuego Extraño como el libro 67 del canon. No caigas en el error de poner a todos los cesacionistas en la misma categoría de personas que piensan que tienes que ser cesacionista para ser creyente. Cuando hacemos esto repetimos lo mismo que nos ofende cuando vemos memes ofensivos contra el continuismo.

12. Hagan el evangelio central.

Centra tu vida, esa que Cristo compró por medio de Su sangre, en el evangelio. No podrás experimentar ninguna manifestación sobrenatural en el resto de tu vida si no entiendes que Jesús es suficiente.

Que Dios nos ayude a ser apasionados por ver su Espíritu trabajar en nosotros de una forma que esté de acuerdo con la Biblia. Pero que lo que más nos apasione sea ver unidad en el cuerpo centrada en la Palabra de Dios, sin permitir que las diferencias que tengamos en asuntos secundarios nos dividan.https://www.youtube.com/embed/KIj2nLUFVd8?rel=0


[1] Recomiendo que toda persona que quiera participar de este diálogo, tiene que leer el libro Milagros Falsificados de B. B. Warfield, reconocida como la obra inicial que le dio forma al movimiento cesacionista. No es posible tener una discusión responsable sin haber estudiado este escrito.

José (Joselo) Mercado es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Oriundo de Puerto Rico, renuncia a su carrera de consultoría en el año 2006 para ingresar al colegio de pastores de Sovereign Grace Ministries. Es el pastor principal de la Iglesia Gracia Soberana en Gaithersburg, Maryland. Joselo completó su Maestría en Artes en estudios teologícos en SBTS, y está casado con Kathy Mercado y es padre de Joey y Janelle. Puedes encontralo en Facebook y Twitter.

Convicción compasiva

Ministerios Ligonier

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Serie: La ética cristiana

Convicción compasiva
Por Lowell A. Ivey

Nota del editor: Este es el octavo y último capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: La ética cristiana

Es imposible sobreestimar el poder santificador de un ministerio con un púlpito sólido. Dios diseñó la predicación de la Palabra para que fuera el medio principal de gracia en la vida de cada cristiano. La proclamación de la Escritura debe ser el medio principal por el Nunca olvidaré un sermón que escuché en una reunión de mi iglesia regional. El sermón fue predicado por un hombre que estaba siendo examinado para su ordenación. Sus oyentes eran, en su mayoría, ministros y ancianos. Predicó sobre la humildad en Proverbios 3:33-34. En ese sermón, el Espíritu del Señor Jesús resucitado me habló de manera suave, poderosa y directa, convenciéndome de mi orgullo y persuadiéndome de mi necesidad de un corazón más conforme al corazón manso y humilde de mi Salvador.

La verdad, dicha en el amor de Cristo, tiene un tremendo poder espiritual para penetrar incluso en los corazones más endurecidos y obstinados. La verdad de Dios nunca nos llega como una mera compilación de propuestas doctrinales. Viene como una persona de carne y hueso, como la encarnación misma del amor eterno del Padre por nosotros en la historia, como el Verbo eterno hecho carne para habitar entre nosotros, y en nosotros, «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1:14). En Cristo, Dios demuestra Su amor por los pecadores al revelar ese amor en el carácter misericordioso y en la obra expiatoria y reconciliadora de Su Hijo (Rom 5:8). La verdad de la muerte y resurrección de Cristo nos llega como una revelación viva en el tiempo y el espacio de la mansedumbre y la compasión del Dios triuno. Este es el patrón que da forma no solo a lo que creemos, sino también a cómo hablamos y vivimos (Ef 4; 1 Jn 4:7-11).

Ser cristiano es ser semejante a Cristo, lleno de gracia y de verdad. O para decirlo de otra manera, un cristiano da testimonio tanto de la gracia como de la verdad que hay en Cristo. De esa manera, damos a conocer a un Cristo entero, un Cristo íntegro, un Cristo completo, el único tipo de Cristo capaz de salvar, santificar y glorificar a los pecadores que perecen en la incredulidad y que están atrapados por Satanás, el dios de este mundo.

Lo que esto requiere, en términos prácticos, es que busquemos ser cristianos íntegros. Todo cristiano íntegro es un cristiano cuyas convicciones se basan en la compasión y cuya compasión se fortalece con la convicción. Estar en Cristo es estar unido a un Salvador cuyo corazón fue «movido a compasión» cuando vio la confusión, la ignorancia y el desconcierto moral de aquellos a quienes vino a buscar y salvar (Lc 19:10). Su compasión fue tan grande que proclamó la verdad del evangelio, llamando a los que estaban en la oscuridad a volverse a Él como la luz del mundo, Aquel que vino hablando palabras de vida eterna.

La compasión se define por la persona y la obra redentora de Jesucristo. ¿Cómo sabemos cómo luce una convicción compasiva en la vida real? Mediante el estudio de la vida y del ministerio de nuestro Salvador. Ver a Jesús es ver el corazón mismo de Dios abierto y revestido de nuestra naturaleza humana. Es ver una compasión sin principio, que tiene sus raíces en el suelo de la eternidad. Es ver una compasión que nunca puede terminar sino que seguirá dando frutos para siempre en la nueva creación. La encarnación, la vida sin pecado, el ministerio, los milagros, la muerte, el entierro y la resurrección de Jesucristo, todos dan testimonio de la compasión que había en el corazón de Dios el Padre antes de la fundación del mundo. Esa compasión se nos revela más claramente en las Escrituras y es confirmada por medio del testimonio del Espíritu en nuestros corazones de que somos hijos de Dios (Rom 8:16).

Entonces, ¿cómo nosotros, como hijos de Dios, expresamos nuestras convicciones de una manera que sea consistente con la compasión de Jesucristo? Lo hacemos recordando que estamos llamados a decir la verdad en amor (Ef 4:15). Decimos la verdad con un propósito compasivo. «No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan» (v. 29). El discurso corrupto es, literalmente, un discurso que deteriora. Es lo opuesto al discurso que da vida. Es un discurso que busca derribar y destruir, no edificar o cultivar el crecimiento espiritual. El discurso compasivo es edificante. Es un discurso que afirma tanto la verdad que se está hablando como la dignidad humana de la persona a la que se le habla o de quien se habla. El discurso compasivo es proposicional y a la vez personal. Afirma lo que es verdad sin destruir ni maldecir la imagen de Dios (Stg 3:1-12). Si estamos en Cristo, hablamos como aquellos que anhelan ver a Cristo formado en los corazones de aquellos que escuchan lo que tenemos que decir (Gal 4:19).

Esto es cierto, de manera especial, en nuestra era de comunicación electrónica. La Internet ha hecho que el mensaje del evangelio sea más accesible que nunca. Pero con cada nuevo medio de comunicación surgen tentaciones y desafíos nuevos y únicos. El gran peligro de hablar con otros desde atrás de la barrera inexpugnable de un dispositivo electrónico es que olvidamos con demasiada facilidad la individualidad de quienes están al otro lado de la pantalla. Una ética cristiana de la comunicación digital requiere que recordemos y reconozcamos el significado eterno de nuestro discurso y que nos esforcemos siempre por hablar con compasión, incluso cuando no podemos ver —y posiblemente nunca conozcamos— a los destinatarios de nuestras palabras en línea.¿Esto significa que un cristiano compasivo nunca dirá nada que pueda ofender? No, Jesús fue condenado a muerte por decir la verdad en perfecto amor. La verdad por su propia naturaleza es ofensiva para la mente carnal, esa mente que es hostil y se opone a Jesús, quien es tanto la verdad como el amor encarnado. Pero hay una diferencia entre decir una verdad ofensiva y decir la verdad para ofender. Estar en Cristo es tener el Espíritu de Cristo morando en ti. ¿Cristo ha mostrado compasión al revelarte Su gracia y verdad? Si es así, deja que Su compasión te enseñe no solo cómo mantener tus convicciones, sino también cómo compartirlas de una manera que le den honor y gloria.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Lowell A. Ivey
Lowell A. Ivey

El Rev. Lowell A. Ivey es el pastor organizador de Reformation Presbyterian Church en Virginia Beach, Va.

Una promesa divina

Miércoles 2 Febrero

(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.Mateo 11:28

Una promesa divina

La sociedad ha cambiado tan rápido estos últimos años que muchos no saben hacia dónde dirigirse para encontrar un equilibrio. Otros se desesperan ante un futuro tan incierto. Hoy en día se nos incita a rechazar toda moral para ser libres frente a la sexualidad, el divorcio, el aborto, las drogas, etc. La pretensión de los hombres a decidir por sí mismos lo que está bien o mal conduce a trivializar, e incluso, a veces, a legalizar todo tipo de prácticas y comportamientos que Dios condena. Los gobiernos legislan bajo la presión de la opinión pública que, so pretexto de libertad, hace que la gente se vuelva esclava de sus pasiones y vaya a la destrucción.

Pero a todos los que se sienten mal ante dicho panorama y están preocupados por esta transformación, Dios da un maravilloso mensaje: su Hijo Jesucristo vino a liberarnos. Esta buena nueva es para todos, preocupados o indiferentes, deprimidos o supuestamente satisfechos. No pensemos que la situación general mejorará: “Los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor” (2 Timoteo 3:13).

Dios se dirige personalmente a usted. Ante un futuro tan imprevisible, no espere; abra la Biblia y lea los evangelios. Jesucristo le dará una nueva vida, certezas para el futuro y una paz interior irremplazable: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).

“Si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Romanos 5:10).

Génesis 36 – Mateo 21:1-22 – Salmo 18:37-42 – Proverbios 6:20-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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¿Cómo mantener el equilibrio entre cesacionismo y continuismo?

Alimentemos El Alma

¿Cómo mantener el equilibrio entre cesacionismo y continuismo?

En el marco de la conferencia ‘ Caminemos Por Una Senda Marcada’ los pastores Sugel Michelen Y Miguel Nuñez responden a una pregunta relacionada con el cesacionismo y el continuismo. La respuesta no sólo es acertada, sino que deja una gran lección acerca de la madurez con que deben abordarse estos temas. Puede ver la sesión completa en : https://youtu.be/5DaEKsPodEQ

También puede ver todos los videos de esta importante conferencia que se desarrolló en Chile, visitando el canal oficial: https://goo.gl/hJKR65

Los dones espirituales: ¿han cesado o no?

Coalición por el Evangelio

Los dones espirituales: ¿han cesado o no?

JOSÉ MERCADO • JOSÉ «PEPE» MENDOZA • FABIO ROSSI

En los últimos años ha surgido confusión respecto a los dones del Espíritu Santo, y particularmente una controversia sobre la vigencia de algunos de ellos.

¿Qué son los dones espirituales? ¿Quién los da y cómo los recibimos? ¿Por qué decimos que hay dones extraordinarios? ¿Han cesado o siguen vigentes? De esto y más conversaremos en este episodio con el pastor Joselo Mercado.

José (Joselo) Mercado es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Oriundo de Puerto Rico, renuncia a su carrera de consultoría en el año 2006 para ingresar al colegio de pastores de Sovereign Grace Ministries. Es el pastor principal de la Iglesia Gracia Soberana en Gaithersburg, Maryland. Joselo completó su Maestría en Artes en estudios teologícos en SBTS, y está casado con Kathy Mercado y es padre de Joey y Janelle. Puedes encontralo en Facebook y Twitter.

Jonathan Edwards y Porque Soy Cesacionista

Evangelio Blog

Jonathan Edwards y Porque Soy Cesacionista

Por Jeff Robinson

He sido bautista del sur toda mi vida, y mis amigos pentecostales / carismáticos en la escuela secundaria se refirieron a mi congregación como «los elegidos congelados». Nunca entendí completamente lo que querían decir con esa frase hasta que asistí, en una invitación de un amigo, un servicio de avivamiento carismático.

En First Baptist Church, cantamos desde el himnario y escuchamos en silencio la Palabra predicada. Lo más parecido al desorden fue un «amén» ocasional o «predicalo, hermano» durante el sermón.

Es una gran subestimación, entonces, decir que la experiencia carismática fue nueva para mí.

En la primera noche, escuché numerosos mensajes en lenguas. Fui testigo de una risa aparentemente incontrolable («risa del Espíritu Santo», lo llamaron), desmayos, intensos llantos y lamento, profecías que van desde predicciones de liberación de dolores de cabeza y cáncer a pronósticos de la ira de Dios en ciudades estadounidenses seleccionadas. Vi un hombre y una mujer corriendo vueltas alrededor del santuario. En la esquina, un hombre más joven brincaba hacia arriba y hacia abajo, convulsionándose como si hubiera agarrado un cable eléctrico vivo. En una banca detrás de mí, una mujer estaba ocupada en lo que parecía ser saltos, con los brazos girando vigorosamente mientras alababa al Señor.

En un momento, una mujer mayor me preguntó si me gustaría imponer las manos sobre mí para satisfacer mis necesidades. A pesar de la necesidad significativa, me negué nerviosamente.

Después de un par de estas reuniones, mi amigo, un continuista, buscó mis impresiones. Expresé una profunda incomodidad con lo que había visto, pero admití que no estaba seguro de si tales manifestaciones representaban una obra genuina del Espíritu. Era escéptico, pero no quería descartar todo lo que había visto como puramente carnal por temor a oponerme a una obra de Dios.

Él hizo otra excelente pregunta: «Si realmente no estamos hablando en lenguas, y si el Espíritu Santo no está causando que la gente se desmaye y actúe de esa manera, ¿qué estamos haciendo entonces?» Le dije que no estaba seguro, y hoy, aunque sigo siendo un cesacionista bastante convencido, todavía me pregunto qué hay detrás de tan profundas agitaciones del cuerpo y emociones.

Esto fue a mediados de la década de 1990, cuando se observaron cosas similares entre los grupos pentecostales / carismáticos en lugares como Toronto y Pensacola. Muchas conductas se acreditaban al Espíritu Santo, desde la sanidad milagrosa hasta la «risa santa» y el «surfeando en el Espíritu», hasta las afirmaciones de polvo de oro y plumas de ángel que caían del cielo.

Tales manifestaciones controvertidas están ocurriendo hoy en lugares como Bethel Church en Redding, California, y en varias otras iglesias y organizaciones carismáticas en todo el mundo.

Probad a los espíritus

Si bien algunas de estas manifestaciones claramente parecen estar fuera del alcance de las Escrituras, su persistencia entre los evangélicos sigue planteando las preguntas que mi amigo planteó hace más de dos décadas: ¿Qué hay detrás de estos comportamientos? ¿Son producto de un derramamiento genuino del Espíritu de Dios, o simplemente surgen de una emoción desenfrenada o del poder de la sugestión? ¿Son falsificaciones satánicas, como algunos han sugerido?

La Escritura exige que probemos a los espíritus para discernir si se originan con Dios (1 Juan 4: 1). La mayor amenaza de los israelitas no provenía de la cultura pagana fuera de su campamento, sino de falsos profetas internos, muchos de los cuales atraían multitudes más grandes y eran más conocidos que los profetas genuinos.

Aparentemente, el incidente del becerro de oro tenía todos los símbolos del avivamiento genuino con su multitud grande, ruidosa e incluso festiva (Éxodo 32). Pero era lo opuesto a un servicio de adoración vivificante y dirigido por el Espíritu.

Las Marcas Distintivas de Edwards

De ninguna manera somos los primeros en luchar con estas preguntas. Cada avivamiento desde Pentecostés parece haber sido una mezcla de oro y escoria, trigo y paja, a veces requiriendo profunda reflexión bíblica y teológica para diferenciarnos.

Tal fue el caso en los años 1730 y 40 durante los famosos avivamientos en América e Inglaterra conocidos como el Primer Gran Despertar. La predicación de Jonathan Edwards (1703-1758), George Whitefield (1714-1770) y muchos otros resultaron en un derramamiento profundo del Espíritu, con miles de convertidos en ambos lados del Atlántico.

Mientras que muchos estaban claramente bajo la influencia del Espíritu Santo, Edwards y otros admitieron que hubo distorsiones y problemas durante los avivamientos. Esto incluía manifestaciones emocionales y físicas radicales similares a las descritas anteriormente. Algunos líderes de la iglesia criticaron los avivamientos por tales excesos, descartándolos como «entusiasmos extraordinarios». Otros lo rechazaron rotundamente como una obra de Satanás.

Edwards respondió con su bolígrafo, escribiendo y publicando Las Marcas Distintivas De Una Obra Del Espíritu de Dios (1741), una evaluación del avivamiento a la luz de 1 Juan 4. Estudió lo que llamó «señales neutras», cosas que ni afirman ni niegan una obra genuina del Espíritu.

Las Marcas Distintivas de Edwards ofrece sabiduría al ayudarnos a separar el trigo de la paja en preguntas como las planteadas por mi amigo y muchos otros a lo largo de la historia.

Señales Neutrales

En la Sección I de Marcas Distintivas, Edwards analiza las cosas que no son necesariamente marcas de una obra del Espíritu de Dios. Tales cosas incluyen:

1. Efectos corporales. Las respuestas emocionales o físicas, como desmayarse o gritar, no son necesariamente señales válidas de que el Espíritu se está moviendo. Convulsiones, sacudidas, risas y muchas otras cosas estuvieron presentes en el Primer Gran Despertar; Edwards advirtió, sin embargo, que estos pueden atribuirse a factores residuales como el tipo de personalidad o una tendencia hacia el comportamiento radical bajo coacción emocional, pero no necesariamente el Espíritu. La Biblia no ofrece una fórmula precisa de cómo el cuerpo o las emociones actúan bajo la influencia del Espíritu.

2. Emociones devastadas. Una «visión deslumbrante del alma» de la belleza y el amor de Cristo podría abrumar a una persona, dijo Edwards, y desarrollar sus emociones. Sin embargo, advirtió contra la canonización de las respuestas emocionales, ya que las personas de diferente composición emocional podrían no responder tan radicalmente y, sin embargo, estar realmente bajo la influencia del Espíritu.

3. Revelación personal inmediata. Entre los carismáticos contemporáneos a menudo se dice: “Hermano, Dios me dio una palabra para ti.” A veces esa palabra será la Escritura. Pero Edwards señaló que Satanás conoce la Biblia y puede citarla fácilmente y torcerla, tal como lo hizo al tentar a Jesús. Por lo tanto, no siempre se puede confiar en los impulsos mentales, incluso en aquellos que involucran las Escrituras.

Los avivamientos siempre han estado plagados de errores de juicio tanto de los líderes como de los participantes, advirtió Edwards, y han sufrido las ilusiones de Satanás. Un gran cuidado y discernimiento están siempre a la orden del día.

Señales Positivas

Entonces, ¿qué constituye una obra del Espíritu? Edwards identificó cinco líneas de evidencia que acompañan a una efusión genuina.

1. Un amor profundo y cooperativo por la persona y obra de Cristo.

Cuando el Espíritu de Dios opera profundamente en un ser humano, emerge con gran afecto por el evangelio de Jesús. Cristo es el principal objetivo del deleite de un creyente. Además, el Espíritu no se ilumina a sí mismo, sino a Cristo.

2. Un deseo de hacer morir el pecado y romper los lazos de la mundanalidad.

El Espíritu Santo crea en los cristianos regenerados un odio por el pecado y un deseo de santidad que lo acompaña. Su estima de los placeres mundanos, incluso las cosas buenas, disminuye en comparación.

3. Un profundo amor y deseo de deleitarse en la Palabra de Dios.

Como las Escrituras son la Palabra de Dios dada para guiar a los pecadores a Cristo y por el camino de la santidad, Edwards señaló que Satanás nunca engendraría tal deseo en las personas. “El Diablo siempre ha mostrado un pesar y odio mortal hacia ese libro sagrado, la Biblia,” escribió Edwards. “Él sabe que es esa luz por la cual el reino de las tinieblas es derrocado.”

4. Una convicción inquebrantable de sana doctrina.

El Espíritu nunca conducirá a un creyente a abrazar una doctrina no enseñada en las Escrituras. Donde realmente está obrando, el Espíritu convence a los hombres de la santidad de Dios, la realidad de la eternidad y la certeza de un día de juicio. Estas convicciones se convierten en una base fundamental para aquellos cuyos ojos espirituales ciegos se han abierto.

5. Un mayor amor por Dios y el hombre.

Una obra genuina del Espíritu infundirá en los cristianos una humildad que los llevará a renunciar a expresiones de amor propio. El amor a Dios conducirá necesariamente al amor por el prójimo. Como escribió Edwards: “Es el amor que surge de la aprehensión de las maravillosas riquezas de la gracia y soberanía del amor de Dios para con nosotros en Jesucristo; siendo atendidos con un sentido de nuestra propia indignidad, como en nosotros mismos los enemigos y aborrecedores de Dios y Cristo, y con la renuncia de toda nuestra propia excelencia y rectitud.”

Sabiduría por hoy

Algunos carismáticos han afirmado a Edwards como el teólogo que apoya una expresión ampulosa de continuismo. Sin embargo, en sus sermones de 1 Corintios 13, publicados póstumamente como El Amor y Sus Frutos , Edwards argumenta a favor de la cesación de los dones de señales. Aún así, creo que hay mucha sabiduría en sus ideas sobre el avivamiento para cesacionistas y continuistas por igual.

¿Cómo podría Edwards aconsejarnos que nos acerquemos a las afirmaciones actuales de avivamiento? No podemos saber, pero dado el impulso de sus escritos de avivamiento, puedo imaginarlo ofreciendo cuatro líneas de consejo.

1. Debemos tener cuidado de aceptar todo como del Señor. Pese las experiencias espirituales cuidadosamente en la balanza de la Palabra de Dios. Si no se equilibran, descártelas como espurias.

2. No todos los espíritus son santos. Como RC Sproul escribe, el Espíritu de santidad es también el Espíritu de verdad, cuya operación está validada por la verdad de las Escrituras que él inspiró e iluminó. Si no te impulsa hacia un amor más profundo por las Escrituras y un amor más apasionado por Jesús, entonces probablemente sea falso.

3. Debemos ser escépticos de cualquier movimiento que atraiga la atención de la iglesia local y su ministerio de predicación. Los movimientos de avivamiento de hoy en día tienden a centrarse en las personas que los dirigen y en los lugares para-eclesiásticos en los que se producen. De manera consciente o inconsciente, tales experiencias restan importancia a los medios ordinarios de gracia, especialmente la predicación bíblica, que se encuentran dentro de la iglesia local.

4. Tales movimientos a menudo fomentan lo que yo llamo una «espiritualidad relámpago». Se alienta a los seguidores a buscar la santificación a través de intensos encuentros emocionales en ciertos lugares dispensados ​​por ciertos maestros: te impacta un rayo espiritual y te vuelves instantáneamente más santificado. Esta respuesta va en contra del retrato bíblico de la santificación progresiva a través de los medios ordinarios de gracia de Dios, que se desarrolla lentamente durante toda la vida. En cuanto a los cultos de personalidad, Edwards señaló a los convertidos lejos de sí mismo hacia Jesús, lejos de las reuniones de avivamiento hacia la iglesia local. Una obra genuina del Espíritu de hoy hará lo mismo. Como Jesús dijo de los profetas, ya sean falsos o verdaderos, los conocerás por sus frutos (Mateo 7:16).

Entonces, ¿cómo podría responder la pregunta de mi amigo hoy? Sigo escéptico acerca de esas cosas que vi hace dos décadas, y estoy de acuerdo con Edwards en que un encuentro cercano con el Espíritu de Dios debería dar como resultado una vida radicalmente cambiada, tanto en el escogido frio como en el carismático encendido.

Articulo tomado de: http://www.evangelio.blog

4 – Nubes Negras

Sabiduría para el Corazón

Serie: Vida de David (1 y 2 Samuel)

ESTUDIO DE LA VIDA DEL REY DAVID

4 – Nubes Negras

Sabiduría para el Corazón

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo vía radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

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