¿Qué es el AMILENIALISMO?

Teología Express

¿Qué es el AMILENIALISMO?

José de Segovia

José de Segovia es pastor en la Iglesia Reformada de Madrid, en el barrio de San Pascual. Para más información pueden consultar nuestra web:
http://www.teologiaexpress.jimdo.com

¿Qué es el amilenialismo?
Amilenialismo

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¿Hay solamente un camino de salvación?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Hay solamente un camino de salvación?

James Anderson

Nota del editor: Este es el octavo capítulo en la serie Dando una respuesta,publicada por Tabletalk Magazine. 

“A tu manera”, proclamaba Burger King en la década de los 70 con un eslogan que reflejaba el creciente individualismo, consumismo y pluralismo occidental. Otras empresas siguieron su ejemplo al prometernos que podríamos tener sus productos a nuestra manera: personalizados a nuestros gustos particulares y entregados bajo nuestras condiciones específicas. Por lo tanto, no es de extrañar que los occidentales traigan la misma agenda a la religión. La idea de que no tenemos opción en cuanto a cómo ser salvos es un anatema para el consumidor espiritual de nuestros días; queremos la salvación a nuestra manera.

La objeción sobre lo injusto de la salvación también refleja presupociones erróneas sobre quién es el que define la salvación.

Parece que el pluralismo religioso se ha convertido en la opción por defecto en nuestra cultura. Sin embargo, no importa cuán grande sea la presión para conformarnos o transigir, los cristianos debemos permanecer firmes e insistir en que solo hay un camino de salvación, es decir, la fe en Jesucristo. La razón es simple: esto es exactamente lo que el mismo Jesús enseñó.

Jesús afirmó que había sido enviado al mundo con un propósito primordial: que los que crean en Él no se pierdan, mas tengan vida eterna (Jn 3:14-17). La fe en Jesús es tanto suficiente como necesaria para la salvación; los que no crean en Él no tendrán vida eterna (vv.18, 36; ver 8:24). Solo los que “comen” de Jesús vivirán (6:53-58). Y como si el asunto necesitara más aclaración, Jesús no dejó ninguna duda en estas palabras a Sus discípulos: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (14:6; ver Mt 11:27).

Los apóstoles de Cristo confirmaron Su mensaje predicando de manera consistente que la salvación por la fe sola en Cristo solo (Hch 2:394:1216:3120:20-21Rom 10:9-171 Jn 2:22-254:14-155:12-13). El mensaje del Nuevo Testamento difícilmente podría ser más claro: si no eres salvo por medio de Jesús, no eres salvo. El pluralista moderno puede permitir que Cristo sea uno de los muchos caminos de salvación, pero, como expresó C. S. Lewis, Cristo mismo no dejó abierta esa posibilidad. O Él es Señor de todo, o no es Señor en absoluto.

Sin embargo, tales afirmaciones exclusivistas ofenden grandemente a la gente moderna. ¿Acaso no es arrogante que los cristianos insistan en que Jesús es el único camino a Dios? ¿No implica eso que los que profesan otras religiones están equivocados? Sí, lo hace. Pero observa bien: los pluralistas religiosos insinúan que los defensores del cristianismo están equivocados. De hecho, insinúan (y de forma arrogante) que Jesús estaba equivocado. Si es arrogante insinuar que las religiones no cristianas están en el error, los pluralistas deben ser igual de arrogantes al insinuar que el cristianismo, y cualquier otra religión exclusivista, está en el error. La acusación de arrogancia inevitablemente rebota en el crítico.

Otra objeción común es que es injusto negarle la salvación a los que sinceramente siguen otras religiones. ¿Por qué solo los cristianos debieran ser salvados? Esta queja expone una falta de comprensión fundamental del Evangelio. La salvación es por la gracia sola: Dios no tiene la obligación de ofrecerle a nadie ni siquiera un camino de salvación, mucho menos múltiples caminos. Cualquiera que oye el Evangelio, lo oye exclusivamente por misericordia divina.

La objeción sobre lo injusto de la salvación también refleja presupociones erróneas sobre quién es el que define la salvación. Ciertamente, le corresponde a nuestro Creador, no a nosotros, diagnosticar nuestro problema y prescribir un remedio. El pluralista aborda la salvación como si fuera un tratamiento para el pelo: deberías poder elegir tu color, tu estilo, etc., todo de acuerdo a tus propias preferencias. Lo que mejor funcione para ti . Pero ¿qué pasa si la salvación es más como un tratamiento médico para una enfermedad mortal? Si solo hay una medicina que en realidad puede curar la enfermedad, sería extremadamente necio abogar por el “pluralismo médico”, una visión de que el tratamiento debe ser “a tu manera”, y sería absurdo acusar al doctor de injusticia por prescribir el único medicamento que funciona.

El asunto debería ser obvio: la receta debe ser adecuada para el diagnóstico. Si el problema humano básico es como la Biblia lo describe, que somos pecadores bajo el justo juicio de Dios, incapaces incluso de comenzar a hacer una expiación satisfactoria por nuestros propios pecados, entonces solo el cristianismo presenta una solución que aborda el problema de forma adecuada. Ninguna otra religión ofrece un Mediador perfecto entre Dios y el hombre que quita la enemistad entre nosotros y nuestro Creador al soportar la pena por nuestros pecados en nuestro lugar (Rom 5:6-112 Co 5:18-211 Tim 2:5-6).

Si la Biblia tiene razón en cuanto a nuestra grave situación, Jesús debe ser el único camino de salvación, y nuestro deber tiene que ser proclamarlo a Él como el único camino. El amor a Dios, el amor a Cristo, el amor a nuestro prójimo y el amor a la verdad no nos dejan otra alternativa.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
James Anderson
James Anderson

El Dr. James N. Anderson es Profesor Carl W. McMurray de Teología y Filosofía en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, N.C., y es ministro ordenado en la Associate Reformed Presbyterian Church (Iglesia Presbiteriana Reformada Asociada). Es el maestro de la serie de enseñanza de Ligonier Exploring Islam y autor de What’s Your Worldview?

Abundando en la gracia – Nov 20

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 20 – Abundando en la gracia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/abundando-en-la-gracia/

Carmen Espaillat: Los Evangelios nos cuentan acerca de diez leprosos que fueron sanados por Jesús. Nancy Leigh DeMoss se enfoca en el único que dijo, ¨Gracias¨.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Cuál fue el que más se acercó a Jesús? ¿Cuál  fue el único que se acercó a Jesús? El que fue agradecido. Cuando tu y yo expresamos gratitud a Jesús, es ahí cuando nos acercamos a Él más de lo que nunca antes lo habíamos hecho.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, la autora de “Sea Agradecido: Su camino al gozo”.

Hay cientos de cosas por las cuales estar agradecidas a nuestro alrededor. Nancy  te ayudará a reconocer esas cosas y te mostrará  por qué ser agradecida tendrá un gran efecto en tu vida. Ella está comenzando una serie titulada, La actitud de gratitud.

Nancy: Recuerdo hace un tiempo haber llamado a un querido amigo para su cumpleaños número 89 y él me dijo algo durante esa conversación telefónica que resonó en mis oídos, me dijo: ¨Cuando me haya ido, si soy recordado por algo, me gustaría que fuera por ser un hombre agradecido¨.

Ahora es un hombre agradecido, pero hay muchas cosas en su vida que hubiera hecho en muchas otras personas (al no ser agradecido) por falta de gratitud.

Este hombre perdió a su madre cuando tenía tres años.  Perdió a su padre cuando todavía era joven, y hace años su hijo mayor murió en un trágico accidente automovilístico.

Así que aquí está él, en los últimos años de su vida, con su salud fallándole, y mucha menos fortaleza física de la que tenía en otro tiempo, viviendo en un Hogar de Ancianos, pero él está determinado a ser un hombre agradecido.

Y él es un hombre rápido en verbalizar la bondad y las bendiciones de Dios al mirar hacia atrás en su vida. No escuchas a este hombre quejarse. Lo escuchas expresar gratitud.  Pensé, mientras escuchaba a mi amigo, Dad Johnson, ¨Ese es el tipo de persona que quiero ser. Quiero que se me conozca como una persona agradecida¨.

Así que al comenzar  este nuevo tema de la gratitud, que creo que  es uno de los temas más importantes en toda la Palabra de Dios, ¿Qué es la gratitud? Cuando regresamos al idioma griego, el lenguaje original en el que se escribió el Nuevo Testamento, encontramos que hay una palabra con la raíz similar para varias palabras. La misma raíz se usa en las palabras: gracias, agradecimiento, gratitud, regalo y gracia. Todas estas palabras vienen de una palabra griega muy similar, y están todas conectadas: regalo y gracia y gratitud y agradecimiento.

Pensemos en algunas de estas palabras.

Tanto la gracia como la gratitud se dan libremente. No es algo que puedes fabricar o trabajar. Deben ser dadas libremente.

La gratitud es realmente reconocer y expresar aprecio por los beneficios que hemos recibido de Dios y de otros. Déjame repetir esa definición, y te diré que no es original mía. No recuerdo dónde la escuché por primera vez, pero me ha ayudado mucho mientras pienso acerca de lo que significa tener una actitud de gratitud. Es reconocer y expresar aprecio por los beneficios que he recibido de Dios y de otros; aprender a tener un ojo para ver la gracia que ha venido a mi vida.

Pero no solo reconocer esos beneficios, también expresar aprecio por ellos, comunicando gratitud.

Cuando pienso acerca del Evangelio, que es realmente toda la historia de la Biblia, tres palabras me vienen a la mente que realmente creo que sintetizan el Evangelio.

La primera palabra es la palabra culpa. Estamos delante de Dios; nacemos en este mundo como pecadores culpables, mereciendo la ira y el juicio de Dios, porque Él es un Dios santo, y Él tiene que juzgar el pecado. Entonces somos culpables. Ahí es donde nuestra historia comienza. Somos pecadoras que nacieron de pecadores. Nuestra culpa nos ha separado de un Dios santo. Esa es la primera palabra del Evangelio: culpa.

Luego está la palabra gracia. La gracia de Dios, donde Él baja (desciende)  del cielo y Él cierra la brecha creando  un puente entre Él, un Dios santo, y nosotras, pecadoras caídas, desesperadas y desesperanzadas. La Escritura dice, “Cuando éramos aún sus enemigos, Él nos buscó.¨ (Romanos 5:8, parafraseado). Nosotras nunca buscamos a Dios. Por nuestra cuenta, nunca hubiéramos buscado a Dios. Él nos eligió a nosotras. Él envió a Jesucristo a ser Su solución para nuestro pecado, para pagar la penalidad de nuestra culpa. Todo eso es gracia.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8, KJV). Gracia–un regalo para pecadores culpables.

Así que el Evangelio es mi culpa y la gracia de Dios, el regalo de  gracia de Dios por el cual Jesucristo paga la penalidad de mi pecado.

Y la otra palabra que es parte del Evangelio es la palabra gratitud—culpa, gracia y gratitud.

Nuestra respuesta natural de cuando nos damos cuenta de lo que Dios ha hecho por nosotras, cuán  inmerecedoras éramos y somos y cuán bondadoso Él ha sido para nosotras y todo lo que Él ha derramado en nosotras por medio de Jesucristo, no solo dándonos la salvación, sino también al darnos la santificación y la promesa de nuestra glorificación final. Todos estos regalos de Dios deberían llenarnos hasta rebozar nuestros corazones de gratitud.

Culpa, gracia y gratitud—eso es el Evangelio. Esa es la historia del Evangelio.

Cuando participamos de la Cena del Señor reconocemos estos tres elementos: culpa, gracia y gratitud. De hecho, en algunas de nuestras tradiciones litúrgicas, se usa la palabra Eucaristía para referirse a la cena del Señor o a la comunión. Esa palabra Eucaristía es muy similar a la palabra griega que mencioné  que es la palabra para regalo, gracia y gratitud.

La Eucaristía es una celebración, una cena de comunión donde celebramos juntos el hecho de que Dios derramó Su gracia sobre nuestra culpa; que Jesús dio Su cuerpo y Su sangre para nuestra redención; que Él compró el perdón de nuestros pecados al ir al Calvario a morir por nosotras. Así que celebramos la muerte del Señor, el regalo de Su gracia y damos gracias.

¿Recuerdas cuando Jesús celebró la Última Cena con Sus discípulos en el Aposento Alto? La Escritura dice que Él tomó pan en Sus manos, y que dio gracias (Ver Lucas 22:17-20). Así al tomar la Cena del Señor, al mirar atrás al Calvario, al mirar atrás a la cruz y lo que Él ha hecho por nosotras, damos gracias–culpa, gracia y gratitud.

Ahora, mientras piensas en estas tres palabras, tú te das cuenta de que nuestra culpa delante de Dios era absolutamente abrumadora y abundante y sin embargo cuánta gracia Dios nos ha dado para esa abundante culpa.

Leemos en Romanos capítulo 5, “Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. (versículo 20, RVR)

Así que para la abundante culpa, Dios nos da sobreabundante gracia.

Entonces, ¿cuánta gratitud debemos tener hacia Dios? ¿Super, sobreabundante gratitud? Abundante culpa, sobreabundante gracia, y ¿no debería ser nuestra gratitud tan grande como la gracia que Dios nos ha mostrado?

Dios nos ha dado gracia mayor que todo nuestro pecado, gracia suficiente para cubrir toda nuestra culpa. Nuestra gratitud debería ser tan grande como la gracia que hemos recibido.

Yo creo que es por eso que Pablo le dice a los Colosenses en Colosenses capítulo 2, ¨Abundando en acciones de gracias¨ —sean abundantes en gratitud (versículo 7, parafraseado).

La palabra es la palabra desbordar. Es una palabra que da la imagen de un río desbordado por sus orillas en tiempo de inundación. Tú no puedes contener las aguas desbordadas. Así de grande debería ser nuestra gratitud.

De hecho, yo pienso en ese pasaje en los salmos, el Salmo 36, donde la Escritura dice,

“Jehová, hasta los cielos llega Tu misericordia,   y Tu fidelidad alcanza hasta las nubes.  Tu justicia es como los montes de Dios, Tus juicios abismo grande. Jehová,  hasta los cielos llega Tu misericordia, altísima misericordia, Su misericordia, Su fidelidad, alcanzando tan alto como los cielos, y Tu fidelidad  alcanza hasta las nubes.

Mucho mayor de lo que podemos imaginar, abundante en fidelidad, Tu justicia es como los montes de Dios,  Tus juicios abismo grande, insondable e inmensurable la grandeza de Dios, oh Jehová  cuán preciosa, oh Dios, es Tu misericordia. Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de Tus alas. Serán completamente saciados de la grosura de Tu casa, y Tú los abrevarás del torrente de tus delicias” (versículos 5-8 RVR).

¿Ves la abundante gracia de Dios, la plenitud de la misericordia de Dios, y Su amor y Su bondad hacia nosotras?

Así que Pablo dice: “Midan cuán grande era Su culpa, y luego midan cuán grande es la gracia de Dios, Su misericordia, Su bondad, Su perdón, Su fidelidad”.

Lo que sea que hayas hecho en el pasado, a pesar de cuán lejos hayas estado de Dios, no importa que tan gran enemiga eras de Dios, Él te ha perdonado. Él ha limpiado tu registro. Él  ha anulado el acta que nos  era contraria.

Él te ha dado una nueva vida, un nuevo comienzo, un nuevo corazón. Es gracia abundante, y Pablo dice: ¨Mira  la gracia de Dios y asegúrate de abundar en gratitud.¨

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará enseguida con la segunda mitad del programa de hoy. Ella nos ha estado mostrando por qué la gratitud es tan importante. Espero que puedas profundizar en este tema leyendo el libro de Nancy, “Sea Agradecido: Su camino al gozo”.

El capítulo dos se titula: Culpa, gracia y gratitud. Te ayudará a comprender y a aplicar los poderosos conceptos que recién hemos escuchado. Lee este libro, muestra un nuevo sentido de gratitud y expón a aquellos a tu alrededor al poder del Evangelio.

Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita. Ahora, regresemos a la enseñanza de Nancy.

Nancy: En 1860 un barco encalló en las costas del Lago Michigan, como los barcos con frecuencia lo han hecho a lo largo de los años. Pero este en particular, lo hizo cerca de Evanston, Illinois. Había allí un equipo de rescatistas que tenía su base en la Universidad de Northwestern, allí en Evanston.

Uno de estos  jóvenes en el equipo era un estudiante para el ministerio en la universidad. Su nombre era Edward Spencer. Él caminó en las aguas congeladas del Lago Michigan una y otra vez y rescató 17 personas de esas aguas, personas que habían estado en el barco.

En el proceso, su salud  se deterioró permanentemente, y no pudo entrar en el ministerio como había planeado.  Años más tarde, en su funeral, alguien señaló que ni uno solo de esos pasajeros que él había salvado había regresado para decirle ¨Gracias¨.

Él arriesgó su vida, pero nadie regresó a decirle ¨Gracias.¨

La gratitud parece ser un arte perdido en el día de hoy.

Estamos hablando acerca de la actitud de gratitud y de la importancia de que expresemos gratitud por los beneficios y las bendiciones que hemos recibido de Dios y de otros.

Quisiera que viéramos hoy un pasaje de la Escritura que será familiar para la mayoría de ustedes. Se encuentra en el Evangelio de Lucas, en el capítulo 17. Es la historia de los diez leprosos que vinieron a Jesús para ser sanados.

Comencemos a leer en el versículo 11:

“En su camino a Jerusalén, Jesús pasó entre Samaria y Galilea. Al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se quedaron a una cierta distancia de El” (versículos 11-12, RVC).

Ahora la Escritura dice que esos hombres eran leprosos, y se mantenían bien lejos. Sabemos que debían permanecer alejados porque ceremonialmente eran considerados impuros. De acuerdo con la Ley del Antiguo Testamento, debían vivir fuera del poblado, y no podían tener relaciones normales ni comunicación con los que no tenían lepra.  Así que ellos estaban separados por su lepra.

En la Escritura, la lepra es una imagen del pecado. Esto no significa que estos hombres tenían lepra porque  habían pecado  más que  las otras personas, pero la lepra, una enfermedad contagiosa,  que destruía a las personas, su sistema inmune y sus miembros, y era, finalmente, mortal. Es una imagen de lo que el pecado nos hace, una imagen de nuestra culpa frente a un Dios santo.

La imagen aquí es que estos hombres estaban separados de la gente normal–separados de Jesús, separados de otros en su pueblo, separados de su familia, por causa de su lepra.

La Escritura dice que cuando estábamos en nuestro pecado, no podíamos acercarnos a Dios, no podíamos acercarnos a Él. Estábamos separadas de Él y había una distancia infinita entre nosotras y Dios por nuestra culpa por el pecado (ver Romanos 3:23).

El versículo 13 dice que los diez leprosos elevaron sus voces y dijeron: ¨Jesús, maestro, ten misericordia de nosotros!¨

Aparentemente ellos sabían que Jesús tenía poder sobrenatural, y que Él tenía gracia disponible para ellos en su necesidad. Eso es lo que es la gracia de Dios–Sus recursos, Sus riquezas aplicadas a nuestra necesidad. Ellos tenían una necesidad, su lepra. Ellos sabían que Jesús era Dios, y que tenía la gracia para cubrir su necesidad. Así que ellos clamaron a Él por gracia, y con toda seguridad, Jesús les extendió Su gracia”.

Versículo 14: ¨Cuando Él los vio a ellos, Él les dijo, `Vayan, preséntense a los sacerdotes.”

Esa es una referencia a la Ley del Antiguo Testamento, que esos leprosos conocían bien–esto es, que cuando un leproso era sanado, aunque nunca ocurría, la Ley decía que si alguna vez era sanado, debía presentarse al sacerdote, quien lo declararía limpio. Y la Escritura dice que, ¨Mientras ellos iban, fueron sanados.¨

Así que hicieron lo que  Jesús dijo. Ellos obedecieron; ellos fueron al sacerdote. Había algún grado de fe aquí para creer que algo ocurriría mientras iban, y cuando lo hicieron, recibieron gracia. Ellos fueron limpiados. Ellos fueron sanados.

Ahora esto fue un milagro. La lepra era una enfermedad incurable. Ellos nunca habían visto a un leproso que fuera sanado. Ellos nunca habían escuchado de un leproso, salvo en un par de incidentes en el Antiguo Testamento, que fueron milagrosos, que fueron intervenciones divinas, había pocos registros de leprosos que hubieran sido sanados, pero ellos experimentaron la gracia de Dios mientras iban de camino.

Entonces el versículo 15 nos dice,

“Entonces uno de ellos (de los diez), al ver que había sido sanado, volvió alabando a Dios voz en cuello, y rostro en tierra se arrojó a los pies de Jesús y le dio las gracias. Este hombre era samaritano”.

Ahora, había diez leprosos que fueron sanados; diez hombres que estaban disfrutando su salud, recientemente hallada; diez hombres que experimentaron la milagrosa gracia de Dios más allá de sus más osadas esperanzas o sueños. Te garantizo que estos hombres no se quedaron callados acerca de esto. Te garantizo que al ser sanados, no solo se presentaron a los sacerdotes, sino que estaban yendo a su familia y a las personas de las que habían estado separados por todos esos años. Ellos le estaban contando a todo el mundo.

Pero, nueve de ellos olvidaron decirle algo a quien había sido la fuente de su bendición. Solo uno se detuvo a considerar la fuente de su bendición, el Dador. Solo uno se detuvo para agradecer y adorar al que le había devuelto la vida.

Y mientras veo a este regresar a Jesús, veo una imagen hermosa de gratitud desbordante, abundante. Puedes percibir que este hombre no tenía inhibiciones. Dice que, ¨A una gran voz, glorificó a Dios. Él cayó, rostro en tierra, a los pies de Jesús”.

Es interesante que de esos diez leprosos, todos habían elevado sus voces cuando estaban sufriendo y necesitados. Todos habían clamado, ¨¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!¨ Todos habían clamado cuando estaban necesitados, pero solo uno vino y clamó y alzó su voz cuando  recibió esa gracia. Solo uno mostró gratitud, y cuando  mostró gratitud, fue una gratitud abundante. Él elevó su voz. Reconoció la fuente de su sanidad. Reconoció su deuda y esta es una expresión espontánea, natural, de alabanza.

Esto no fue un pequeño comentario en privado, ¨Gracias Jesús por lo que hiciste por mí. Esta fue una gratitud  pública. Fue a gran voz, y me alegró tanto que se use esa palabra, porque nos da una imagen del tipo de gratitud que debemos tener hacia el Señor Jesús por la gracia que ha derramado sobre nosotras como pecadores culpables.

Yo te preguntaría: ¿Es tu agradecimiento tan obvio y expresivo como tu manera de compartir tus necesidades? Les decimos a otros lo que necesitamos. Le decimos al Señor lo que necesitamos. Clamamos a Él.

Anoche a eso de las 10:30 de la noche estaba despierta – levantada- y me encontré  clamando  al Señor diciendo: ¨Señor, no puedo terminar de preparar esta sesión. No logro que haga  sentido para mí. No termino de encajar las ideas. Por favor, ayúdame.¨

La pregunta es: ¿Cuando termine, seré tan rápida  en volver a Él y expresarle mi gratitud con tanta honestidad como cuando  clamé por Su gracia?

¿Eres tan expresiva en comunicar tu gratitud como lo eres en comunicar tus necesidades?

Este hombre “Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dió  gracias”.

Esta es una imagen de adoración y humildad. Me gusta el contraste aquí, porque cuando leímos en el principio de este pasaje, estos diez hombres, cuando todavía eran leprosos, “se habían quedado a cierta distancia”, pero ahora, habiendo sido los recipientes de la gracia de Cristo, él se acercó a Jesús. Él cayó rostro en tierra justo a sus pies.

¿Cuál fue  el que estuvo más cerca de Jesús? ¿Cuál fue el único que se acercó a Jesús? El que fue agradecido. El  que expresó gratitud.

Yo creo que los otros la deben haberla sentido, pero no la expresaron. Ellos no regresaron a decirlo. Cuando tú y yo expresamos gratitud a Jesús, es en ese momento  cuando nos acercamos más a Él de lo que nunca antes hemos podido hacerlo.

Es interesante que la Escritura nos da esa pequeña frase, ¨Él era samaritano¨. Aparentemente los otros eran judíos. ¿No es interesante que con frecuencia los que han estado más expuestos a la verdad de Dios sean los que con menor probabilidad regresan y dicen, ¨gracias¨?

Nunca he conocido otra cosa que no sea la gracia de Dios en mi vida. Fui salvada a los cuatro años. Crecí en un hogar donde siempre estaba escuchando acerca de los caminos y de la Palabra de Dios. Siempre he sabido he conocido  la gracia de Dios, y encuentro que, a veces, las personas que no han crecido en ese tipo de ambiente, y que han  conocido la gracia de Dios más tarde en la vida, son mucho más rápidas para expresar gratitud porque no han tomado la gracia de Dios por sentada. Ellos recuerdan bien lo que era no tener la gracia de Dios.

A veces vemos a estos nuevos creyentes, y ellos están tan entusiasmados por su fe nueva, y expresan su gratitud hacia el Señor. A veces nosotras, que hemos estado en esto por mucho tiempo, como que los queremos aquietar, queremos nivelarlos, como ¨Ya se les pasará.¨ Bueno, ellos lo harán si se sientan a nuestro lado en la iglesia.

Ellos están tan agradecidos, que no les importa quién los escucha o lo que las personas piensen de ellos cuando expresan su gratitud al Señor  en voz alta. Ellos no saben más que cantar cuando se cantan canciones de alabanza en la iglesia. Algunas de nosotras que hemos sido creyentes por más tiempo nos sentamos ahí o estamos de pie y balbuceamos las palabras, pero a veces estos que han tenido menos tiempo, son los más rápidos para expresar gratitud y agradecimiento. Y así en el versículo 17 dice Jesús contestó,  ¨ ¿No eran diez los que fueron limpiados? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No hubo quien volviera y alabara a Dios sino este extranjero? Y al samaritano le dijo: Levántate y vete. Tu fe te ha salvado¨. (versos 17-19 RVC)

Literalmente la traducción ahí es ¨tu fe te ha salvado¨. Los otros hombres recibieron sanidad física, pero este hombre recibió sanidad física y espiritual –sanidad física y salvación espiritual– porque yo creo que él estaba poniendo su fe en Cristo, reconociendo que Cristo era Dios y era el Salvador.

Jesús expresó asombro de que solo este extranjero hubiera regresado a dar gloria a Dios. Me pregunto si desde su lugar en el Cielo hoy, Él no estará expresando asombro todavía de que haya tan pocos que regresemos a decir, ¨gracias¨.

Somos tan rápidas para disfrutar el regalo y tan rápidas para olvidar al Dador.

Edward Spencer sacó 17 pasajeros de las aguas heladas del Lago Mchigan y ni uno jamás regresó a decir, ¨Gracias; gracias.¨

La gracia ha abundado hacia nosotras como pecadoras culpables. Que nuestra gratitud sea tan sobreabundante como la gracia de Dios.

Carmen: Yo quiero ser como el único hombre que regresó a su Sanador y dijo, ¨gracias¨.

Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando porque la gratitud debiera seguir de manera natural al perdón. Este tema tendrá un profundo efecto en tu vida. La gente disfrutará estar a tu alrededor cuando mantengas un espíritu agradecido. Más importante aún, tú traerás gloria a Dios al expresar gratitud con gozo por todo lo que Él ha hecho.

Aprende cómo desarrollar y comunicar gratitud leyendo el libro de Nancy,  “Sea Agradecido: Su camino al gozo”.

¿Te encuentras manteniendo dos listas: una lista de grandes pecados y otra de pequeños pecados? Bien, ¿dónde crees que cae la ingratitud en esas listas? Hablaremos acerca de esto el lunes. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Quién es Jesús ?

Miércoles 23 Diciembre

(Jesús preguntó a sus discípulos :) ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre ? … Él les dijo : Y vosotros, ¿quién decís que soy yo ? Respondiendo Simón Pedro, dijo : Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.Mateo 16 : 13-16

¿Quién es Jesús ?

Por lo general la gente, aunque no sea creyente, no pone en duda que Jesús haya existido. Junto con la Biblia existen numerosos testimonios históricos sobre él, escritos por autores de su época. A menudo es considerado un hombre de bien que quiso ayudar a sus conciudadanos. Hoy en día algunos quieren imitar su ejemplo, despojarse de sus riquezas para volver a los verdaderos valores que están ausentes en sus vidas. Otros, por el contrario, más numerosos, piensan que todo esto pertenece a otra época, que las cosas han cambiado y que es mejor buscar la prosperidad material para compartir con los demás…

¡Pero esto no es lo primordial ! Antes de saber cómo imitar el ejemplo de Cristo, hay que saber quién es él. Mientras lo comparemos con un hombre ordinario, nos equivocamos. Ya en su época, pocas personas pudieron discernir en él al “Hijo del Dios viviente”. Y cuando Pedro hizo esta declaración, Jesús le respondió : “Bienaventurado eres” (v. 17). Sí, la felicidad del creyente viene de esta convicción : “Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él”. Dios “nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación (rescate) por nuestros pecados” (1 Juan 4 : 9-10).

Es bueno inclinarse ante la bondad y la abnegación de Jesús durante su vida en la tierra, pero es primordial ver al Hijo de Dios dar su vida para salvar a los pecadores, y creer que “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1 : 7).

Jueces 14 – Apocalipsis 16 – Salmo 146 : 1-7 – Proverbios 30 : 18-20© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Como esperar Su segunda venida

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Como esperar Su segunda venida

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

Para que ustedes crean

Soldados de Jesucristo

Diciembre 22

Solid Joys en Español

Para que ustedes crean

John Piper

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Perseverando en las pruebas – 2

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

2 – Exhibición #1

Perseverando en las pruebas

Stephen Davey

Texto: Job 1:6-12
¿De qué depende su adoración a Dios? ¿Cuál es su actitud para con Dios, cuando pareciera que Él «no cumple»? En este programa, Dios presenta a Job como la Exhibición #1 de que es posible adorar a Dios, aún cuando lo perdemos todo.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes.

Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

¿A Dios le importa?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿A Dios le importa?

John Blanchard

Nota del editor: Este es el séptimo capítulo en la serie Dando una respuesta,publicada por Tabletalk Magazine. 

En un debate en la Universidad de Oxford en 1998, Peter Atkins, entonces profesor de química física en el Lincoln College de dicha universidad, se burló de los teístas por creer que “hay algo allá afuera, algo desconocido allá arriba, a lo que tenemos que doblegarnos en todo momento». Esta era su manera de reflejar su fuerte ateísmo y, años más tarde, cuando se le pidió en televisión que diera su punto de vista sobre la existencia o no de Dios, contestó: «Bueno, es bastante sencillo, no hay ninguno». La pregunta «¿A Dios le importa?» es un sinsentido para los que están de acuerdo con Atkins.

Los deístas son diferentes. Ellos creen en la existencia de Dios, pero afirman que después de que Él creó el mundo, se alejó de este. Ellos ven a Dios como un encargado de mantenimiento que delimita un campo de fútbol y pone los arcos, luego observa el partido desde las gradas, sin apoyar a ningún equipo y sin interés alguno en el resultado. Específicamente, ellos niegan que a Dios le importen nuestras debilidades y fracasos, y que alguna vez podamos orar por Su ayuda.

Cuando pensamos en la manera en que a veces tratamos a Dios, Su cuidado infalible por nosotros es ciertamente asombroso.

La Biblia pinta un cuadro muy diferente, y las primeras pinceladas se dejan ver muy temprano. Después de que nuestros primeros padres deliberadamente le dieron la espalda a Dios  y arruinaron su relación con Él, las primeras palabras que Dios le dice a Adán fueron: “¿Dónde estás?”. Como Dios es omnisciente (Él lo sabe todo), esta era una pregunta retórica. Dios estaba dando a los primeros pecadores del mundo la oportunidad de confesar sus pecados y buscar Su perdón. Cuando ellos se rehusaron, Dios los castigó justamente pero al mismo tiempo mostró Su amoroso cuidado por la humanidad caída al prometer que aunque un nuevo y arruinado orden mundial se había establecido, Él enviaría a un Redentor para rescatar al hombre de su autoinfligido desastre, una promesa cumplida por el Señor Jesucristo, quien “vino al mundo para salvar a los pecadores”. (1 Tim 1:15; ver Gn 3:15).

El cuidado de Dios por Su pueblo, como nación y como individuos, corre como un hilo de plata a través del registro bíblico de la historia de la humanidad. Él le asegura a uno de los salmistas: “Porque en mí ha puesto Su amor, yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido mi nombre. Me invocará, y le responderé; yo estaré con él en la angustia; lo rescataré y lo honraré” (Sal 91:14-15).

Luego de que Dios rescatara milagrosamente a Su pueblo de la esclavitud en Egipto, ellos pasaron cuarenta años vagando por el desierto en su camino hacia la tierra prometida. A pesar de su frecuente rebelión, Dios proveyó para todas sus necesidades. Tiempo después se les recordó que: “Por cuarenta años el Señor tu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado” (Dt 2:7). Como otro escritor dijo: “En su angustia clamaron al Señor, y Él los libró de sus aflicciones” (Sal 107:6).

Una y otra vez, individuos testificaron del cuidado infalible de Dios. Un creyente rico llamado Job, atravesó un trauma horrible, incluyendo la pérdida repentina de todo su ganado, la muerte de sus diez hijos en una tormenta violenta, enfermedades espantosas  y desfiguraciones que le dejaron irreconocible. Todo esto lo llevó a clamar: “Mi espíritu está quebrantado, mis días extinguidos, el sepulcro está preparado para mí” (Job 17:1). Sin embargo, a pesar de que su fe fue severamente sacudida, nunca la perdió, y reconoció ante Dios: “Vida y misericordia me has concedido, y tu cuidado ha guardado mi espíritu (Job 10:12).

Uno de los profetas de Dios aseguró a sus oyentes que: “el Señor de los ejércitos ha visitado Su rebaño” (Zac 10:3), y David, el rey de Israel, cuya vida tuvo serios altibajos, testificó: “el Señor es mi pastor, nada me faltará” (Sal 23:1).

Cuando pensamos en la manera en que a veces tratamos a Dios, Su cuidado infalible por nosotros es ciertamente asombroso. No es de extrañar que David pregunte: “¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides?” (Sal 8:4). Nunca seremos capaces de comprender plenamente la respuesta a esta pregunta, pero la verdad a la que apunta debería animarnos a responder con gratitud a esta promesa: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios… echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros” (1 Pe 5:6-7).

Una cosa más. La Biblia dice que la religión que es “pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre” incluye cuidar a “los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones” (Stg 1:27). Esta es la descripción abreviada de la Biblia respecto a nuestra responsabilidad de ayudar a satisfacer las necesidades de los pobres, los desposeídos, los desfavorecidos, los enfermos, los discapacitados, los que se sienten solos, los vulnerables y muchos otros cuyas necesidades son mucho mayores que las nuestras. A Dios sí le importa, y a nosotros también debería importarnos.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
John Blanchard
John Blanchard

El Dr. John Blanchard es un predicador, profesor y apologista que vive en Banstead, Inglaterra. Es autor de varios libros, entre ellos Últimas preguntas y ¿Qué ha pasado con el infierno?

Valorando la pureza en un mundo hostil

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mujeres sabias en un mundo salvaje

Aviva Nuestros Corazones

Oct 28 – Valorando la pureza en un mundo hostil

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/valorando-la-pureza-en-un-mundo-hostil/

Annamarie Sauter: Aquí con nosotras la autora y conferencista, Mary Kassian.

Mary Kassian: Amigas, nuestra relación con el Señor debe marcar una diferencia en la manera en que nosotras nos relacionamos con el género masculino. La conducta de las mujeres que profesan adorar a Dios es diferente a la conducta de aquellas que no lo hacen. Si profesamos adorar a Dios, damos la bienvenida a Su luz perseguidora sobre nuestras vidas. Le decimos, “Señor ilumina, muéstrame mi equivocación, dime donde estoy mal y en Tu amor, gracia y misericordia, corrígeme y dame la fortaleza y el coraje para hacer los cambios debidos”.

Annamarie: Has sintonizado Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: En el libro de Proverbios, encontramos un contraste de dos tipos de mujeres, la mujer sabia y la mujer necia. Esta semana en Aviva Nuestros Corazones, hemos estado escuchando el mensaje de mi buena amiga, autora y charlista, Mary Kassian, titulado “Mujeres sabias en un mundo salvaje».

Mary nos ha estado llevando a través de las características de la mujer necia de Proverbios capítulo 7. Y hemos visto como la manera de pensar y el estilo de vida de esa mujer es muy similar al pensamiento que abunda en el mundo de hoy en día.

Mary originalmente nos impartió ese mensaje en un taller durante la conferencia Mujer Verdadera 2008. Cuando planifiqué esas sesiones, no tenía ni idea de cuántas mujeres debía esperar que asistieran a ellas. En el intermedio de la conferencia y para nuestra sorpresa, vimos el viernes en la tarde que las mujeres no se fueron de compras, no se fueron a comer, se quedaron y escucharon estas sesiones y el salón estaba totalmente lleno. A pesar de los retos en la logística que la situación trajo, estuvimos muy animadas al ver el increíble deseo que estas mujeres tuvieron por saber lo que significa ser una Mujer Verdadera de Dios.

De hecho, unido a la conferencia Mujer Verdadera ha habido un énfasis en un cambio de corazón profundo y verdadero.

Hoy vamos a escuchar la parte final del mensaje, “Mujeres sabias en un mundo salvaje”. Ayer dejamos el tema cuando Mary hablaba de la pureza sexual, hoy lo retoma en ese mismo punto.

Mary: Número 15: Deseo. La mujer salvaje, la mujer descarriada piensa que el romance va a satisfacer el anhelo más profundo de su corazón. Esta es una de las mentiras más grandes de todas. Este versículo, “te busqué” esta mujer sale y busca el amor. Ella va y le hace una propuesta al joven, “Embriaguémonos de amor”. Ella solo quiere amor; ella quiere sentirse amada; ella solo quiere sentir.

¿Cuántas de nosotras, casadas, solteras, en todos los ámbitos, joven o anciana, sin importar cuáles son las experiencias de nuestras vidas, sienten un anhelo en sus corazones que pueden vislumbrar como un soplo cuando leen una buena novela o al respirar profundamente y sentir esa agitación en sus corazones diciendo, “Sí, yo quiero ser amada”?

Así que muchas de nosotras recurrimos al romance, y si estamos casadas, a veces recurrimos a esos libros donde hay romanticismo representado allí, o a las películas, o a lo que sea a lo que recurramos para tratar de alimentar nuestra hambre. Pero el Señor dice que una mujer sabia sabe y entiende que Cristo es su primer compromiso, que Jesucristo es el amante y el redentor de su alma. Él es el único hacia el cual todos estos deseos deben ser llevados. Ella sabe que todos estos anhelos revueltos, no se satisfacen por ninguna cosa terrenal o ningún hombre terrenal. Así que la dedicación de la mujer sabia es Cristo y el seguirlo.

Amigas, todas tenemos deseos. Todas tenemos anhelos. La mujer salvaje busca el satisfacerlos con los hombres. La mujer sabia busca satisfacerlos con Aquel por el que fuimos creadas.

Número 16: Moralidad. La mujer salvaje compromete normas y estándares y justifica el pecado. Así que ella dice, “Sí, mi marido está ausente. Él me deja sola todo el tiempo. De hecho, él no es bueno conmigo en lo absoluto”. Así que ella comienza a construir esta justificación para el pecado. Ella dice: “Es culpa de mi marido. Él no me da lo que necesito. Nunca debí haberme casado con él, fue un gran error. Mi esposo está ausente”. Así que pone en peligro sus normas, a través de la erosión. Ella las pone en peligro y justifica su pecado.

Una mujer sabia, por el contrario, se mantiene para el matrimonio y se mantiene en el matrimonio. Ella guarda la pureza y la santidad del lecho matrimonial, y no solo en sus acciones físicas, sino también en sus pensamientos y creencias, en lo que hace, en lo que observa y lo que ella entra en su cerebro. Hay una pureza y hay una fidelidad de mantener la confianza, mantener la lealtad, mantener la fe en su marido.

Escucha, tu marido no tiene que ser digno para que tú mantengas la fe en él. Cuando estás manteniendo la fe, estás manteniendo la fe a tu propio pacto, en el cual te comprometiste ante Dios. Así que muchas de nosotras justificamos nuestro pecado diciendo: “Él no es realmente el paquete por el cual yo firmé”.

Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy muy fuertes, una mujer que, a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y es difícil, dice: “Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús”.

Número 17: Sexualidad. Mujeres salvajes utilizan el sexo como una arma o para su propia gratificación. Se nos dice en este pasaje que ella reduce al joven a un pedazo de pan. ¿Qué haces con un pedazo de pan? Lo comes — ¿no es así? Solo el deseo de tener ese muchacho. Así que ella seduce a los hombres jóvenes. Esto lo vemos en la mujer en este pasaje, que seduce a un hombre joven, pero ella también está usando este joven para castigar a su marido.

¿Cuántas de nosotras las mujeres casadas usamos el sexo como un arma en vez de entender que es un regalo grande, precioso, sagrado y santo? Un regalo que representa la unión de Cristo con su esposa. El sexo es algo sagrado y no debe ser utilizado como un arma.

Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy muy fuertes, una mujer que, a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y es difícil, dice: “Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús”.

En Proverbios 7 se nos dice que una mujer sabia hace colchas o tapetes para su cama. ¡Sus camas son importantes muchachas!

Hace ya unos años atrás, sentí convicción sobre esto, porque recuerdo que cuando tenía trece años y aún tenía a mi padre le hice construirme algunos muebles para niña al estilo Francés-Provenzal y todavía era lo que prevalecía en mi habitación cuarenta años después. Soy muy práctica y no tengo una niña a quien dárselo y realmente nunca pensé que esto era algo para darle importancia. Y es importante. Yo soy la que organizo mi hogar. Yo soy la creadora de los espacios y los lugares que habitamos en nuestra casa. Yo transmito el mensaje para mi esposo de que entiendo que es un lugar santo un lugar sagrado, es algo con lo cual estoy comprometida, porque entiendo perfectamente de lo que se trata. No se trata de mí no se trata de él, se trata de algo muchísimo mayor.

No le causemos daño a los hombres. 1 Tesalonicense 4:4-6 habla de que le hacemos daño al hombre cuando interactuamos con ellos equivocadamente con respecto a nuestra sexualidad. Cuando le retenemos algo que debemos darle, o cuando damos algo que debemos de retener, así de esa manera le podemos hacer daño.

Ahora hablemos sobre: Valores (parte de la lista que distingue a la mujer salvaje). La mujer descarriada, la mujer salvaje ha adoptado valores mundanos. Se nos dice que ella tiene colchas de colores en su cama traídas de Egipto. El valor mundano de, “Sí, estoy abrazando la cultura de la cual Dios me sacó”. Esta es la imagen que quiere ser proyectada aquí. Esto no implica que vayamos a ir de tiendas y buscar cosas hechas en nuestro país y no en Egipto. La idea de Egipto es el lugar de esclavitud de donde Él nos ha sacado. No regreses allí en términos de tus valores, en términos de lo que vas a mantener como cosa preciada cerca de tu corazón, esa es la idea.

La Biblia nos dice que la mujer sabia valora lo que Dios valora, no con oro, perlas o vestimentas costosas. Todas esas cosas, siendo tan exquisitas como son, no son lo que primariamente ella valora en su corazón. Dedicación a Cristo es lo que la mujer sabia valora, y nos dice aquí, que cultiva el tipo de personalidad, comportamiento e interacción que sabe es de gran valor para Dios.

Edificación. La mujer salvaje destruye y descarta a los hombres. Ella es una aplastadora de masculinidad. El verso 26, dice que los derriba, y hay un sinnúmero que ya ha destruido, que ha destrozado.

La Biblia nos dice que la mujer piadosa no es una derrocadora de hombres. El corazón se me rompe cuando leo Proverbios, donde dice que la mujer sabia edifica su casa y que la necia la destruye, ¿con qué lo hace?, con sus propias manos. Como mujeres cristianas, estamos llamadas a respetar y honrar al género masculino en sentido general y no destruirles.

Una mujer sabia, una mujer piadosa respeta y honra a los hombres en sus palabras en sus actitudes y en su conducta. Se nos dice que ella le da a su esposo bien y no mal, todos los días de su vida. Amigas, cuando herimos a nuestros esposos, nosotros estamos hiriendo a nuestro hogar.

Se nos dice que su esposo es respetado porque ella lo edifica; ella lo hace crecer a los ojos de los demás. Ella es la única que conoce sus faltas, y aun así ella dice. “Okey, creo en ti hazlo querido, te apoyo totalmente, cuenta conmigo, tú puedes”.

Compromiso: La mujer rebelde, la mujer salvaje no puede mantener una relación. Ella ha cubierto una larga lista de hombres. Hay muchos en su vida, es una carretera a la muerte.

Se nos dice que la mujer piadosa, la mujer sabia, honra y guarda su compromiso todos los días de su vida y ella no se rinde ante el temor. Es algo que asusta, la sumisión es algo que nos atemoriza, ¿no es cierto? Nos atemoriza saber que si entregamos totalmente nuestras vidas, si no reclamamos nuestros derechos nos van a pisotear y a abusar. Permítanme decirles que hay límites piadosos y bíblicos y en las Escrituras tenemos guía que nos enseñan que si hay abuso en la relación o de estar sucediendo extorción o maldad, el precedente bíblico es que debemos de huir de la situación y luego procurar una reconciliación y sanación. No somos una alfombra para que nos pisen, debemos ser mujeres sabias, mujeres fuertes, mujeres que saben escoger, que toman decisiones, aún las que son difíciles, y no cedemos ante el temor. Un compromiso, una mujer de compromiso.

El punto final, es uno de contraste, es el corazón para Dios, y esto es lo que encuentro más interesante en este pasaje. Esta mujer, actúa como una prostituta; se viste como una prostituta, es descarada, sin embargo, ella es parte de una comunidad religiosa. Esta mujer hace ofrendas en comunidad. Ella acaba de traer una ofrenda. Acaba de salir de la iglesia. Esta mujer acaba de cumplir sus votos; ha cumplido con su obligación en términos de asistencia y conducta religiosa. Así es que aquí no se está hablando de una mujer que se ha dislocado y se ha vuelto salvaje, ella no es solo una mujer religiosa, no, es una mujer casada y religiosa.

Amigas, nuestra relación con el Señor necesita hacer una diferencia en la manera en que nos relacionamos con los hombres. La conducta de la mujer que profesa piedad y adoración a Dios es diferente a la conducta de la mujer que no lo hace. Si profesamos adorar a Dios, le damos la bienvenida a Su luz perseguidora en nuestras vidas, y le decimos, “Señor, iluminame. Muéstrame dónde estoy equivocada, y en Tu amor, gracia y misericordia, corrígeme y dame la fortaleza y el coraje de corregir lo que no esté bien”.

No siempre es fácil hacer esto, y particularmente en esta cultura. Algunos de estos conceptos que hemos mencionado están diametralmente opuestos a todo lo que el mundo nos ha enseñado. Pero aquí quiero decirles algo, hay un gran gozo en hacer lo correcto, en hacer justicia, aun sea tratando fuertemente, y Él quiere extenderte ese reto como mujer.

Hice una compilación de veintiuna preguntas. Aquí hay veintiún preguntas de belleza, y para cada una de estas preguntas, yo quiero que la consideren en sus corazones si la respuesta es, nunca, raras veces, ocasionalmente, a menudo, o habitualmente.

Número 1: ¿Te preocupa tu aspecto, tu aspecto físico? ¿Le das tú más importancia a lo que hay fuera, a la manera en que te ves, más de lo que te ocupas de tu ser interior?

Número 2: ¿Usas ropa reveladora, apretada? Me refiero a “ropa tipo spray de pintura” o tan pegada como tu piel. ¿Usas escotes y te aprietas la cintura? ¿Exhibes con orgullo tu cuerpo? ¿Tratas de que tu seducción sea lo que transpire en tu vestir? ¿Es este tu propósito cuando vistes?

Número 3: ¿Usas ropa descuidada, o desaliñada? ¿No procuras vestirte de manera femenina? ¿Descuidas tu apariencia, tu femineidad? En un punto de mi vida, el Señor me convenció a mí de esto.

Número 4: ¿Coqueteas? ¿Te dejas hacer notar por los prospectos masculinos? ¿Físicamente, te sientas en sus piernas, lo rodeas con tus brazos y piernas, te pegas a su cuerpo con el propósito de seducirlo?

Número 5: ¿Procuras ser un imán de hombres? ¿Frecuentas lugares con el propósito de atraer hombres? ¿Observas a todos los hombres que ves como un futuro prospecto? ¿Pasas la mayoría de tu tiempo haciendo nada en lugar de ocuparte de tu misión como creyente?

Número 6: ¿Cómo es tu nivel de agresividad con los hombres, eres agresiva? ¿Eres tú la que lo procuras? ¿Eres tú la que inicias el contacto, lo llamas, lo invitas, marcas tú el paso? Y para las casadas se puede agregar…. ¿la que fastidias?

Número 7: ¿Te colocas tú en situaciones potencialmente comprometedoras, lugares aislados, apartamentos, habitaciones, oficinas, dormitorios, hoteles, vacaciones, carros?

Número 8: ¿Manipulas o esquematizas tu relación con los hombres? ¿Orquestas las situaciones para manipular las cosas de manera que vayan como quieres? ¿Recurres al engaño o a la falsedad?

Número 9: ¿Tratas de seducirles verbalmente? ¿Eres sugestiva a en tu manera de hablar? ¿Alagas para manipular y tratas de suavizar tu tono o aún lo avergüenzas o lo haces sentir mal con el propósito de que él haga lo que quieres?

Número 10: ¿Tratas tú de monopolizar su tiempo? ¿Recientes el tiempo que él le da a otras relaciones u otras cosas que lo ocupan? ¿Le reclamas su atención? Este punto es más para solteras. Porque para los casados existe una necesidad de cultivar esa relación

Número 11: ¿Demandas que las cosas se hagan como quieres, a tu manera? ¿Pones mala cara (te entruñas), fastidias, o lo acosas hasta que por fin él cede?

Número 12: ¿Eres rebelde? ¿Tienes un espíritu inflexible e independiente? ¿Resistes el aporte u opinión de los hombres? ¿Eres terca como una mula, retrocedes o tomas represalias todas las veces que él trata de proveer liderazgo y dirección?

Amigas, muchas de las razones por las cuales ya nuestros hombres no nos proveen liderazgo es porque no se lo permitimos. Cuando ellos tratan de hacer la mínima cosa, los subestimamos o le restamos importancia porque consideramos que no llenan nuestras expectativas.

Número 13: ¿Denigras el papel de la mujer como esposa, madre y ama de casa? ¿Consideras que las actividades de ama de casa tales como cocinar, limpiar y hornear son menos que el ministerio o un empleo pagado?

Número 14: ¿Procuras, persigues y deseas más a un hombre de lo que tú deseas buscas y persigues a Cristo?

Número 15: ¿Te consume la meta de encontrar el perfecto novio, esposo perfecto o amante perfecto?

Número 16: ¿Estás distraída con pensamientos románticos? ¿Juegas con escenarios románticos en tu mente? ¿Te atrae el concepto del romance prohibido tal como el adulterio y las aventuras amorosas? ¿Procuras estimular tu romanticismo con libros, la televisión, revistas o películas?

Número 17: ¿Comprometes física o mentalmente los niveles de pureza sexual que Dios demanda? ¿Estás involucrada en expresiones de sexualidad de cualquier tipo fuera del matrimonio, o pensamientos de sexualidad fuera del matrimonio?

Número 18: ¿Utilizas el sexo como un arma para seducir o castigar? ¿Te le niegas a tu esposo, o dañas a otros hombres al incurrir en avances o actividades sexuales?

Número 19: ¿Llenas tu mente con valores mundanos, las sedas de Egipto? ¿Lees las revistas de mujeres sexy, novelas sensuales, programas de TV que comprometen los valores Cristo-céntricos? ¿Navegas por páginas de internet inapropiadas?

Amigas, lo que permitimos que entre… Nosotros tenemos un refrán con nuestros hijos. Tenemos esta cancioncita que dice: “BAEN, BASA, BAEN, BASA. – basura entra, basura sale, basura entra, basura sale”. Si tu mente está llena de basura, entonces esa basura es lo que va a salir en tu vida. Podrás preguntarte en un momento … “¡Oh! ¿Pero y de dónde eso salió ?” Pero, saben, basura entra, basura sale.

Número 20: ¿Has estado involucrada en un hilo continuo de relaciones? ¿Has entregado tu corazón con frecuencia?

Cuiden sus corazones, chicas, cuiden sus corazones. No se lo entreguen a la persona equivocada, en la manera equivocada, en el tiempo equivocado. Es lo más precioso que tienen. Guárdenlo.

Número 21: ¿Usas y descartas a los hombres, o te usan y te descartan ellos a ti? ¿Apabullas al género masculino? ¿Te burlas, los desprecias, los rebajas? ¿Usas chistes sarcásticos sobre ellos? ¿Los paras en seco? Y aquí está la clave: ¿Eres diferente en como respetas e interactuas con los hombres a como lo hacen las mujeres no redimidas que te rodean?

El Señor nos está llamando a ser mujeres sabias, y de la única manera que quiere que seamos salvajes es por Él, para Él y para Su gloria. Así es que amigas, todas nos quedamos corta en estas cosas de muchas y variadas formas. El Señor nos hace un reto, Él nos reta a ver nuestras vidas como mujeres y decir, “Sí, Señor, yo quiero ser una mujer que sea completamente tuya, y yo quiero reflejar Tu gloria”.

Al ver toda esta audiencia, mi corazón está cargado porque sé que el Señor le ha dado convicción a muchas en muchos aspectos. Y yo sé que algunas de ustedes en el pasado han hecho decisiones pobres, han caminado por sendas no muy buenas. Pero aun hay quebrantamiento, sanación y arrepentimiento que tiene que suceder en nuestras vidas. Yo creo que el Espíritu del Señor está aquí para darnos fuerza y poder de convicción; convicción desde Su gran amor por nosotras no una convicción condenatoria sino una convicción que nos rete a ser mujeres que logren hacerlo bien y no sean débiles.

Padre Celestial, yo te pido por las mujeres que hoy están aquí, que se han tragado el hilo de pescar del anzuelo del mundo. Padre, yo te pido por esas mujeres que tienen que venir y arreglar sus cuentas contigo en términos de su actitud como mujeres, sus actitudes con sus maridos, sus actitudes hacia los hombres en sentido general.

Espíritu Santo, ven y danos consejo, guía y convicción. Tú fuerza y la certeza que nos das es nuestro coraje. Al arrodillarnos ante Ti, que tengamos el coraje de hacerlo levantando nuestros pañuelos blancos de rendición y digamos, “Sí, Señor”. En el nombre de Jesús, amén, amén.

Nancy: Espero que no hayan escuchado este mensaje como simples espectadoras, sino que a medida que Mary oraba, que hayamos orado con ella, y que lo que ella dijo exprese también el deseo de nuestros corazones, de ondear ese pañuelo blanco de rendición y decir, “Sí, Señor”. Como sea que esto luzca, lo que sea que implique, que quieras tú ser Su mujer verdadera y sabia, una mujer que refleje la belleza, el corazón, el carácter y el espíritu del Señor en este mundo salvaje.

Hemos estado escuchando hoy un mensaje por Mary Kassian, sobre las características de la mujer necia de Proverbios capítulo 7. Es muy fácil levantar el dedo acusador y ver esas características en las mujeres a nuestro alrededor. Yo no puedo menos que creer que el Espíritu de Dios nos está hablando a muchas de nosotras hoy mostrándonos que nosotras tenemos algunas de esas características de esa mujer salvaje dentro de nuestros propios corazones.

Quizás el Señor te ha estado hablando sobre tu falta de discreción, o tu falta de modestia o la falta de pureza moral. Puede que estés en una relación donde estés jugando con fuego, quizás en tu lugar de trabajo, o en el internet, quizás es una relación secreta, o un pecado secreto, tu vida interior tu vida de pensamiento, y el Señor te haya dado convicción.

Permíteme animarte a tomar el camino de la humildad y del arrepentimiento, el estar dispuesta a doblar tus rodillas delante del Señor y decir, “Lávame; límpiame».

Mary habla más en su libro sobre esta transformación “Mujeres sabias en un mundo salvaje”, lo que implica darle las espaldas a ser una mujer salvaje y convertirte en una sabia. Este es un libro fabuloso. Es convincente; es desafiante, es perspicaz. Es uno de esos libros que me hubiera gustado escribir. Está tan repleto de sabiduría bíblica y de pautas para mujeres de cualquier edad, mujeres en cualquier estación de la vida. Un gran recurso en particular para mujeres jóvenes, mujeres universitarias de veinte y treinta años, quienes están conciliando y lidiando el saber cómo ser esa mujer sabia de Dios en medio de la cultura de hoy.

Annamarie: Te animamos a adquirir una copia de este libro en inglés si es factible para ti hacerlo. Muchas mujeres jóvenes se han visto confrontadas e inspiradas a crecer en sabiduría para poder navegar de manera segura en este mundo salvaje.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de las personas que la necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente. Visita AvivaNuestrosCorazones.com si deseas ser parte de lo que Dios está haciendo al apoyarnos económicamente.

Este ministerio se hace realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente. Visita AvivaNuestrosCorazones.com si deseas ser parte de lo que Dios está haciendo, al apoyarnos económicamente.

En este mundo tendremos tribulación — eso es lo que se nos ha prometido como hijos de Dios. ¿Alguna vez has sentido como si estuvieras atravesando una gran tormenta en el mar? ¿Piensas que nunca llegarás a tierra firme? Nancy nos comparte de los salmos para ofrecernos aliento y esperanza para las tormentas de la vida, mientras aprendemos a depositar nuestra confianza exclusivamente en Dios. Eso será mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Esperamos que puedas acompañarnos.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministires.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Mujer Virtuosa, Nehemiah Guevara, Mujer Virtuosa – Single ℗ 2010 Nehemiah Guevara

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Mi corazón entona la canción

Martes 22 Diciembre

¡Oh Señor, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra ! Has puesto tu gloria sobre los cielos.Salmo 8 : 1

¡Cuán grande es tu bondad… para los que… esperan en ti !Salmo 31 : 19

Señor mi DiosSeñor mi Dios, al contemplar los cielosEl firmamento y las estrellas milAl oír tu voz en los potentes truenosY ver brillar el sol en su cenit.

Coro : Mi corazón entona la canción

Cuán grande es él, cuán grande es él.Al recorrer los montes y los vallesY ver las bellas flores al pasarAl escuchar el canto de las avesY el murmurar del claro manantial.Cuando recuerdo del amor divinoQue desde el cielo al Salvador envióAquel Jesús que por salvarme vinoEn una cruz sufrió por mí murió.Cuando el Señor me llame a su presenciaAl dulce hogar, al cielo de esplendorLe adoraré cantando la grandezaDe su poder y su infinito amor.

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo : ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites ? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos ; todo lo pusiste debajo de sus pies : ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar ; todo cuanto pasa por los senderos del mar. ¡Oh… Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra !” (Salmo 8 : 3-9).

Jueces 13 – Apocalipsis 15 – Salmo 145 : 14-21 – Proverbios 30 : 17© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch