El arquitecto de nuestras vidas

Isha – Salmos

DÍA 53 – Salmo 32

Dosis: Dirección Divina

El arquitecto de nuestras vidas

“El SEÑOR dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti.» (Salmo 32:8–9) (NVI)

Dios no sólo perdona sino guía nuestras vidas. Nos hace entender, nos muestra el camino que debemos seguir. Es maravilloso saber que al perdón, Dios añade su protección y dirección. David asegura que Dios fija sobre nosotras sus ojos. ¿Imaginas la mirada de Dios sobre ti cada día?

Esta es una de las promesas que más ha bendecido mi vida. Pues saber que Dios está dispuesto a guiarme, a direccionar mi vida, a mostrarme su voluntad, es alentador.

David registra una voz tierna diciéndonos “te haré entender y te enseñaré”…Es como si Dios nos susurrara al oído: “Hija ya te he perdonado, eres libre, no volveré a acordarme ni a mencionarte tu desobediencia, pero ahora déjame ser yo quien te guíe. Cuando tomaste tus propias decisiones sin considerar mi voluntad erraste y sufriste. Permite que ahora sea yo quien te muestre el plano que diseñé para tu vida.”

Dios nos ha dado entendimiento y razón para poder obrar pero a veces ha tenido necesidad de sujetarnos para evitar que nos hagamos daño a nosotras mismas. ¿Recuerdas alguna ocasión dónde él tuvo que encender una luz roja en tu vida?

Errar, desobedecer, rebelarse contra sus principios está en nuestra naturaleza. Por eso David utiliza un símil donde compara a quienes actúan así, con las actitudes irracionales de los animales que deben ser sujetados y movidos por cabestro y freno, pues ni obedecen ni tienen capacidad de pensar.

La actitud de desobediencia y hostilidad traerá consecuencias dolorosas a las personas infieles. David dice: “Muchos dolores habrá para el impío; mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia. Alegraos en Jehová y gozaos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.”

David culmina el Salmo asegurando que quienes confiamos en Dios, viviremos rodeadas de su misericordia, su favor y su protección. ¿No es maravilloso?

Oración: Señor, enséñame a reconocer tu guía y dirección cada día de mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 68). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Lágrimas de la Vida

Isha – Salmos

DÍA 52 – Salmo 32

Dosis: Restauración

Lágrimas de la Vida

“Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al SEÑOR», y tú perdonaste mi maldad y mi pecado. Por eso los fieles te invocan en momentos de angustia, caudalosas aguas podrán desbordarse, pero a ellos no los alcanzarán. Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro y me rodearás con cánticos de liberación. (Salmo 32:5–7) (NVI)

Como estamos viendo, este salmo constituye una oración de gratitud de una persona que reconoce humildemente sus pecados, recibe el perdón de Dios y lo adora. Puedo recordar con claridad las veces en que estuve de rodillas gimiendo en un mar de lágrimas, arrepentida ante el trono de la gracia. Recuerdo que solía identificarme con aquella mujer desconocida, que enjugó los pies de Jesús con sus lágrimas y secó con sus cabellos. Al igual que ella supliqué en varias ocasiones perdón y siempre hallé una respuesta de gracia.

Me identifico también con David, pues como él aprendí, que solo Dios tiene la capacidad de salvar, sanar, restaurar, restablecer y rehabilitar al ser humano. Y al experimentar la dicha del perdón comprobé que la genuina felicidad procede del favor de Dios y sus bendiciones espirituales.

David nos describe su grave situación antes de la confesión para animarnos a hacer lo mismo: “Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado”, anima así al arrepentimiento y la confesión en el momento oportuno y adecuado que podemos hallar a Dios, para no sucumbir antes las crisis de la vida ni en las consecuencias de nuestros errores. Inmediatamente registra una promesa: “Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él”. ¿Reconoces que Dios te libró de una gran inundación en tu vida? Yo sí soy muy consciente de terribles consecuencias que hubiera experimentado si no me arrepentía a tiempo y decidía obedecer su palabra.

Inmediatamente después David declara la esperanza y seguridad que tenemos en Dios: “Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás.” Tremendas expresiones de confianza, donde David le dice literalmente a Dios, tú eres mi “escondedero”, en ti tengo paz, y estoy fuera del alcance del mal. Soy libre, me rodeas de tu favor, de tu gracia y misericordia. Tu perdón es maravilloso, te alabo por la maravillosa liberación que me has dado.”

Todas hemos sido perdonadas. Aprendamos a glorificar a Dios por su misericordia, a ser agradecidas y a confiar en su dirección divina.

Oración: Señor enséñame a orar reconociendo mis pecados y a confiar en tu gracia y misericordia.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 67). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Valles y Huesos Secos

Isha – Salmos

DÍA 51 – Salmo 32

Dosis: Sanidad Espiritual

Valles y Huesos Secos

“Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí.” (Salmo 32:3–4) (NVI)

¿Alguna vez callaste y ocultaste algo que te avergonzaba? ¿Cómo te sentiste?

En estos versículos David describe la miseria de una conciencia culpable por el pecado escondido o no confesado. Mientras calló y ocultó su pecado David no prosperó. Es tanto el dolor que siente, que afecta lo más profundo y supuestamente insensible del cuerpo humano como son los huesos, hasta estos fueron afectados y por eso llora y gime. Cuando dice: “Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano”, se está refiriendo a lo que él siente como el juicio de Dios. A veces Dios agrava su mano sobre nosotras para hacernos reaccionar, permite enfermedades o que suframos otras consecuencias del mal que estamos permitiendo en nuestras vidas.

Dios nos ha dado una conciencia que no puede ser fácilmente atropellada y seguir viviendo feliz ocultando el pecado. No hay estrategia psicológica que produzca una verdadera salud mental y espiritual sin arrepentimiento. David sentía culpa porque le había fallado a Dios y a los que lo rodeaban. Por eso confiesa su pecado, Dios lo perdona y sana su cuerpo, su alma y su espíritu.

Este salmo nos enseña que podemos estancar nuestro crecimiento espiritual si intentamos mantener una apariencia. Debemos ser honestas y reconocer que no somos perfectas. Si pecamos y nos equivocamos y reconocemos nuestra condición y necesidad de perdón y creemos y esperamos en la misericordia de Dios, vamos a ser verdaderamente libres. Todas somos vulnerables, debemos quitarnos la máscara de la espiritualidad y ser muy honestas con el Señor si queremos experimentar su misericordia divina.

David llegó a este punto en su vida. Mientras calló, el silencio sólo produjo dolor y angustia, la confesión lo libera y lo lleva a experimentar la misericordia y la gracia de Dios.

Dios quiere que el valle de nuestra vida siempre esté fresco y fértil, conserve su verdor y sea una eterna primavera. Por eso dijo que de nuestro interior correrían ríos de agua viva. No permitamos que ningún pecado escondido lo eche a perder. Podemos elegir languidecer en nuestra necedad o hallar el verdadero descanso espiritual y la paz interior que necesitamos para enfrentar la vida cada día.

Oración: Señor ayúdame a ser honesta conmigo misma y contigo y jamás ocultar mi pecado. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 66). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Confesar para ser Libres

Isha – Salmos

DÍA 50 – Salmo 32

Dosis: Perdón

Confesar para ser Libres

“Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados. Dichoso aquel a quien el SEÑOR no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño.” (Salmo 32:1–2) (NVI)

En este Salmo David expresa una experiencia de vida que le hizo conocer la dicha del perdón divino. El Salmo destaca el perdón como una fuente de alegría y seguridad. David nos enseña que la verdadera felicidad consiste en contar con el favor, la gracia y la misericordia de Dios. David pecó, y mientras no confesó su pecado a Dios, sintió que se secaba espiritualmente. El pecado oculto, afectó sus emociones y hasta su salud física. Arrepentirse y confesar su transgresión no sólo lo liberó sino lo sanó y restauró. Sólo entonces obtuvo paz en su conciencia.

David utiliza cuatro palabras o nombres para referirse en forma completa al pecado del hombre: transgresión, pecado, iniquidad y engaño. Conocer el significado de estas palabras nos ayudarán a examinar nuestro corazón:

Transgresión significa: rebelión. Denota violación de la ley de Dios, mediante un acto consciente que se opone al mandato divino. Es desobediencia e incluye todos los actos de pecado, ya sean hechos, palabras y pensamientos contra los preceptos de Dios. Pecado significa “faltar a la voluntad y a la ley de Dios, errar el blanco”. Ya sea de pensamiento, palabra u obra. Iniquidad se refiere a algo que es torcido, pervertido o tornado de las intenciones divinas. Expresa la entera depravada naturaleza del hombre. Representa la profunda fuente de corrupción de donde proceden transgresiones y pecados. Engaño es un elemento sutil falso, torcido, deshonesto. ¿Erraste en el blanco, te rebelaste a la ley de Dios?

Pero lo interesante es que Dios proveyó una solución para cada una de estas situaciones. Por eso David puede decir que seremos bienaventuradas, felices y dichosas si experimentamos su misericordia manifiesta en: Perdón: Frente a la transgresión. Cuando Dios nos perdona, nos absuelve, nos libra de culpa por la sangre que Cristo derramó en la cruz por nosotras y nos trata como si no hubiéramos cometido el pecado.

Cubierto: Cristo es la propiciación por nuestros pecados. Él es la cubierta sobre la que nos protegemos. De la misma forma en que se cubre la desnudez para que no aparezca nuestra vergüenza. Nuestro pecado es cubierto por la justicia de Cristo.116 No culpa de iniquidad: Significa “no imputar” la palabra en el original significa literalmente “no pensar en ello”. Significa que al perdonarnos Dios olvida, nos justifica y nos trata como si fuéramos dignas de confianza. Por último la expulsión del engaño a la que hace referencia David es el limpiamiento. Dios quiere quitar el mal de nuestro corazón y darnos un espíritu nuevo. Si quieres experimentar la dicha del perdón examina tu corazón y confiésale a Dios aquello que te avergüenza.

Oración: Señor enséñame a reconocer mis transgresiones y pecados, y líbrame de iniqudad y engaño. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 65). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.