2/9 –La mansedumbre y la confianza

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de la mansedumbre

2/9 –La mansedumbre y la confianza

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Annamarie Sauter: Nancy Leigh DeMoss dice que nuestra capacidad de mostrar mansedumbre depende de nuestra confianza en Dios.

Nancy Leigh DeMoss: Eso es lo que nos hace mansas— es la confianza de que Dios está a cargo, de que Él sabe lo que está haciendo, que Él está trabajando, que estamos trabajando en unión con Él, y que Él tiene la última palabra. Él va a enderezar este mundo que está al revés. Él va a arreglar lo que está descompuesto.

Annamarie : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Qué te viene a la mente cuando escuchas la palabra mansedumbre? Si una imagen negativa viene a tu mente, si lo que te viene es algo negativo, sigue con Nancy Leigh DeMoss en los próximos minutos. Ella va a seguir en una serie que comenzó ayer llamada, “La hermosura de la mansedumbre”.

Nancy: Estamos hablando en esta serie acerca de un tema que probablemente nunca será el tema de un libro de los más vendidos, porque la gente no suele entrar a una librería y decir: «¿Me puedes dar alguna información sobre cómo llegar a ser más manso?» El mundo no está persiguiendo la mansedumbre, pero Dios nos dice que sus hijos deben perseguir la mansedumbre.

Mencioné un libro en la sesión pasada. Es un clásico sobre el tema de la mansedumbre. Por supuesto, en Aviva Nuestros Corazones, lo primero que queremos hacer es ir a la Palabra de Dios para nuestra instrucción, pero gracias a Dios hay personas que han escrito sobre algunos de estos temas en los últimos años para ayudarnos a comprender mejor esa Palabra.

El libro a que me estoy refiriendo es de Matthew Henry, que fue un pastor y comentarista puritano. Él vivió en la segunda mitad de los 1600 y en los inicios de los años 1700. Este libro se llama, “La búsqueda de la mansedumbre y la tranquilidad de Espíritu” ( The Quest for Meekness and Quietness of Spirit ). Y quiero animarlas a conseguir una copia (solo disponible en inglés).

Les diré que no es de fácil lectura. No es muy largo, realmente. Solo tiene cerca de unas 150 páginas, pero está escrito en un estilo puritano que, si no estás familiarizada con ese tipo de lectura, puede resultar pesada. No se puede leer de forma rápida, y se necesita tiempo y esfuerzo para digerirlo, pero vale la pena el esfuerzo. De hecho, he leído este libro ya varias veces. Creo que esta es mi segunda copia. Tomo notas. Medito sobre lo que leo. Tomo solamente porciones muy pequeñas. Vuelvo y leo esas partes. Trato de estudiar las diferentes Escrituras como referencia.

Así que en esta serie, voy a estar enseñando del libro de Matthew Henry. Me imagino que la mayoría de la gente nunca va a leer la literatura puritana, así que voy a tratar de hacerlo digerible. Usaré citas de Matthew Henry y de otros también. Pero gran parte del bosquejo y de la enseñanza que voy a hacer viene de este libro.

Pienso en la primera vez que lo leí. Fue, no sé, hace como diez años. Yo lo había empezado, pero no lo había terminado, y me llamaron para servir como jurado en Michigan. Era, por lo que recuerdo, un día frío de enero, estaba nevando, y hacia viento. Llevé el libro conmigo a la corte, pensando que tendría tiempo para esperar y así fue. Nunca me llamaron para el jurado— nunca me llamaron para nada— excepto el Señor quien fue el que me llamó a Su corte.

Recuerdo haber pensado, yo debería estar de rodillas ahora mismo, aquí mismo. Ahora, no me puse de rodillas allí, pero en mi corazón sí lo hice. Me encontré bajo una convicción muy intensa por la falta de humildad y de mansedumbre en mi vida. Como Dios trató conmigo en ese momento casi me dejó sin aliento.

Así que recuerdo haber leído este libro de Matthew Henry ese día, allí en la corte. Lo he leído varias veces desde entonces, y el Señor sigue tratando conmigo sobre este tema de la mansedumbre porque me parece que —en lo relativo a este tema— no se resuelve con leer un libro y ya, ni orando una oración corta, «Señor, hazme mansa.» «Oh, ya soy mansa.» Es como la humildad porque tan pronto piensas que eres mansa, ya no eres mansa. Es como la humildad. Es una búsqueda permanente de la mansedumbre. Busca la mansedumbre como una forma de vida.

Ahora, a medida que comenzamos con todo esto, queremos hacernos la pregunta, «¿Qué es la mansedumbre?»

Esa no es una pregunta fácil de responder porque hay muchos aspectos de la mansedumbre, y no la vemos ejemplificada tanto en nuestro mundo. Vemos lo contrario a la mansedumbre. Podríamos dar muchos, muchos ejemplos, especialmente si nos fijamos en las mujeres de hoy. La mansedumbre es escasa. Las mujeres son entrenadas para ser independientes, asertivas, no quedarse calladas, ser obstinadas, ser dogmáticas, como tantas cosas que son lo contrario de la mansedumbre.

Así que ¿dónde buscamos para saber cómo luce la mansedumbre o lo que es?

Por supuesto, vamos a ir a la Palabra de Dios, y luego a otros que pueden ayudarnos a entender esto, pero quiero recordar que la mansedumbre no es necesariamente igual a tener una personalidad tímida o callada. Puedes ser una persona muy callada, y no tener un espíritu manso. De hecho, hay algunas personas calladas, tal vez algunas que nos escuchan hoy y la gente te mira y dice: «Ella me parece mansa». Pero lo que no saben es lo que pasa en el corazón.

Hay personas calladas que tienen una vena de terquedad subyacente de obstinación o de orgullo o de control o de resentimiento en su corazón, o de ira al punto de hervir por dentro, o de tener un espíritu rebelde. «Voy a hacerlo a mi manera». Estas mujeres no hablan fuerte. No son flagrantes. No son personas que uno mira y dice: «Oh, ella es tan escandalosa». Pero no hay mansedumbre en su espíritu.

Pero la humildad es algo que Dios sabe si está en nuestros corazones. Mientras Él nos habla a través de estas sesiones, Él está escudriñando nuestros corazones. Él está examinando nuestros corazones y nos muestra dónde puede haber falta de humildad de mansedumbre.

Ahora tenemos que darnos cuenta también que la mansedumbre no es lo mismo que tener un espíritu débil o ser cobarde. La mansedumbre no significa no tener opiniones o ser débil, frágil, endeble, sin cerebro, o una criatura miserable. A veces pienso que esa es la caricatura de la mansedumbre. Si se le preguntara a alguien en el mundo qué piensan que es la mansedumbre, creo que eso es lo que tal vez se imaginan de la mansedumbre, que es alguien que no piensa por sí mismo, que no tiene una opinión, como un limpiapiés, alguien sobre quien la gente camina, alguien que se no se ama lo suficiente.

Permítanme decir que la verdadera mansedumbre bíblica requiere de todo lo contrario a una persona débil o sin carácter.

La mansedumbre es un concepto muy rico. Tiene muchas aplicaciones diferentes, y todavía estoy explorándolo. Es una joya de muchas facetas, pero permítanme leerles algunas definiciones y algunas citas que he encontrado que me han ayudado a tener una mejor comprensión de lo que está involucrado en todo esto de la mansedumbre.

Un diccionario bíblico dice: «La mansedumbre es una actitud de humildad hacia Dios y de gentileza hacia las personas, que surge de un reconocimiento de que Dios está en control.» 1

El diccionario en inglés Merriam-Webster dice:

La mansedumbre es soportar un daño permanente con paciencia y sin resentimiento.

Ahora, ambas cosas son importantes porque hay personas que sufren daños, personas maltratadas. Lo vienen sufriendo desde hace mucho tiempo, pero cargan con (amargura) resentimiento en sus corazones. Así que el hecho de que tú hayas soportado no quiere decir que tengas un espíritu manso. ¿Has aguantado sin dejar que se convierta en resentimiento?

Otro diccionario bíblico dice que:

La mansedumbre es una mente sosegada, de temperamento tranquilo que no se irrita fácilmente. 2

Matthew Henry en su libro dice que:

«La mansedumbre es un espíritu de gracia y amabilidad. Acomoda el alma a cada suceso y así hace a un hombre llevadero, con el mismo y con los demás a su alrededor».

Si tú eres el tipo de persona que haces que los demás se sientan tensos porque estás tensa, entonces hay una falta de mansedumbre. Si eres el tipo de persona que siempre está estresada y entra en pánico y está de prisa, y das la impresión que siempre tienes prisa; que haces que la gente a tu alrededor se sienta incómoda o apresurada o en pánico, eso no es un espíritu de mansedumbre.

Él dice que la mansedumbre es un espíritu de gracia y amabilidad que acomoda al alma a todo lo que está ocurriendo a su alrededor para que pueda ser llevadera consigo misma y con las otras personas.

La palabra en latín para manso o gentil o domesticado es una palabra, no voy a tratar de pronunciarla aquí, pero se trata de dos palabras que significan «acostumbrados a la mano». Se refiere a la domesticación de animales —como por ejemplo para amansar un potro, para romper la voluntad de un caballo hasta que se haga manso y se acostumbre a la mano que lo está entrenando. Es sensible a la mano de su propietario o de su jinete.

Acostumbrada a la mano que es flexible, que responde, y que es sumisa al liderazgo de Dios en su vida.

Tan acostumbrada a la mano que Dios solo coloca Su mano sobre mi espíritu, y yo digo: «Sí, Señor.» Soy sensible al tacto de su mano y respondo al mismo. Eso es un aspecto de la mansedumbre.

Me encontré recientemente un libro que había leído hace mucho tiempo escrito por el Dr. Martyn Lloyd-Jones, Estudios sobre el Sermón del Monte. Tiene un capítulo maravilloso acerca la mansedumbre. Permítanme leerles solo una parte de lo que dice:

La mansedumbre es esencialmente una visión verdadera de uno mismo, que se expresa en la actitud y conducta con respecto a los demás.

Una persona humilde reconoce y llora su propia pecaminosidad [esto es parte de las Bienaventuranzas, los pobres de espíritu, los que lloran]. Por lo tanto, esta persona mansa tiene una ausencia de orgullo. No se afirma, no exige nada para sí misma. Ni siquiera es sensible acerca de sí misma. No siempre está mirándose a sí misma ni a sus propios intereses. No siempre está a la defensiva. Ya no se preocupa de sí misma y de lo que otras personas dicen.

La persona que es verdaderamente humilde no se compadece de sí misma, no siente lástima de sí misma, no se dice a sí misma, «estás teniendo un momento difícil. Qué cruel son estas personas que no logran entenderte». [Eso sería lo contrario a la mansedumbre.]

Ser manso significa que has llegado al final de ti misma. Es ser libre de uno mismo, es una conciencia enfocada en Dios en lugar de en uno mismo. Has terminado contigo mismo por completo, y has llegado a ver que tú no tienes derechos en lo absoluto.

La persona que es verdaderamente mansa es la que se sorprende de que Dios y los demás puedan pensar de ella tan bien como lo hacen y que la traten tan bien como lo tratan.

Ves, cuando no somos mansas, pensamos que otros nos deben tratar mejor, pero cuando somos mansas, pensamos, “Es increíble que la gente me trate tan bien como lo hace. Es la misericordia de Dios, es por eso que Él ha sido tan amable y gentil conmigo como lo ha sido”.

Ahora, al escuchar estas definiciones, estos pensamientos acerca de la mansedumbre, se puede ver que hay tres cualidades estrechamente relacionadas, y que constituyen una verdad en las Escrituras. De hecho, una de las cosas que hace el estudio de la mansedumbre difícil en las Escrituras, es un reto, es que hay diferentes traducciones de las mismas palabras, y reflejan el hecho de que estas tres cualidades están tan estrechamente relacionadas.

Las tres cualidades son: la humildad, la mansedumbre y la gentileza.

La humildad tiene que ver con nuestra visión de nosotras mismas. Nos estimamos a nosotras mismas como pequeñas porque somos pequeñas. Eso es lo que significa tener una mente humilde, tener una evaluación precisa de nosotras mismas, no pensar acerca de nosotras mismas más de lo que debemos pensar. Humildad— realmente no puedes ser mansa sin tener humildad, y si eres humilde, serás mansa. No son iguales, pero estos conceptos están sin duda relacionados.

Entonces la humildad es nuestro punto de vista acerca de nosotras mismas.

La mansedumbre , que a veces se traduce gentileza en algunas de nuestras traducciones modernas— la mansedumbre es una actitud que adoptamos hacia las cosas de Dios y las de otros que nos afectan. Es nuestra actitud hacia Dios en su trato con nosotras y nuestra actitud hacia los demás en sus relaciones con nosotras. Es una actitud interna del corazón. Eso es la mansedumbre.

Así que la humildad es como nos vemos a nosotras mismas, la mansedumbre es cómo vemos a Dios y a los demás en sus relaciones con nosotras— se trata de una actitud interna del corazón— y luego la tercera cualidad es la gentileza.

La gentileza tiene que ver con nuestro trato con los demás. La mansedumbre es nuestra actitud hacia los demás. La gentileza es la acción externa, la forma en que tratamos a las personas. Por lo tanto, si tú tienes un espíritu manso hacia las personas, los tratarás con gentileza. Nuestro trato hacia los demás se basa en cómo los vemos a ellos.

Así que la humildad es como nos vemos a nosotras mismas, la mansedumbre es nuestra actitud frente al trato de Dios y de los demás hacia nosotras, y la gentileza es la expresión externa de una actitud de mansedumbre. ¿Me hago entender?

Hay un montón de frases y términos que podríamos utilizar para describir a las personas mansas, y a veces eso nos ayuda a entender más acerca de lo que es la mansedumbre. Al leer esta última vez a través del libro de Matthew Henry, he hecho una lista de algunos de los términos, las frases, las palabras que él utiliza para describir a las personas mansas y luego algunos de los términos que utiliza para describir a las personas que no son mansas. Quiero leerles algunas de las palabras en esta lista. Creo que va a dar un mayor sentido de lo que estamos hablando cuando hablamos de la mansedumbre.

En primer lugar vamos a ver: la falta de mansedumbre. Les voy a leer algunas de las frases que aparecen en el libro de Matthew Henry, que describen la falta de mansedumbre:

Pasión exorbitante: Una persona que (ahora, ten en cuenta que esto fue escrito hace 300 años) se desenfrena ante la provocación; alguien que enloquece cuando es provocada.

Ira ingobernable: Alguien que está inflamado, alguien que se ofende, alguien cuyo corazón está ardiendo en su interior.

Habla acerca de la prisa y la premura, en oposición a alguien que es manso.

Y por supuesto, la ira es el espíritu tempestuoso, alguien que se irrita fácilmente.

La palabra contención o contencioso aparece mucho cuando piensas en la ausencia de mansedumbre.

Alguien que está inquieto, que es irritable, impetuoso, violento, apasionado, litigante— esa es una palabra que no usamos mucho, pero significa propenso a pleitos, y ¿no es tan cierto esto en nuestra cultura? Personas demandándose unos a otros, es una cultura caracterizada por las contiendas los litigios. Alguien que se apresura a demandar a los demás no es una persona mansa.

Él dice: «La persona que carece de mansedumbre juzga rápidamente a los demás»—es rápida para saltar a conclusiones, es rápida para criticar al otro.

Es también fácilmente perturbada; el ser turbulento como el mar atribulado corresponde a una persona que no es mansa.

Ahora te voy a dar la lista que escribí mientras leía el libro, que corresponden a las palabras que se relacionan con la mansedumbre, palabras que describen una persona que es humilde:

• Mantiene su paz

• Es servicial

• Tiene un espíritu apacible

• Es calmado

• Impasible

• Pacificadora

• Flexible

• Tiene una blanda respuesta

• Es dulce

• Pacífica

• Descansada

• Perdonadora

• Suave

• Ecuánime

• Tranquila

• Compuesta

• Tiene paz del alma

• Serena

• Tolerante

• Amable

• Callada

• Imperturbable

• Con dominio propio

•Templanza (Una persona que es mansa tiene un espíritu que ha sido amansado. Es capaz de gobernar su propio espíritu.)

• Es complaciente

• Con pasiones sometidas

• Sumisa

• Suave o receptiva

• Refrenada

• Pronta para oír, lenta para hablar

Una persona que frena su lengua es una persona mansa. Una persona que considera antes de emitir un juicio y antes de hablar. Piensa antes de hablar. Esta persona no deja escapar las cosas negativas o críticas que vienen a su mente. Primero considera y deja que Dios refrene y reprima su lengua.

Ahora, la mansedumbre fluye de la confianza de que Dios está en control, y por lo tanto, nosotras no lo tenemos que estarlo. Dios está en control. Es una confianza de que Dios está obrando en este mundo, cumpliendo Sus propósitos santos y eternos y, que Dios tiene la última palabra, y que va a corregir todos los males. Eso es lo que nos hace mansas. Es la confianza en el Señor.

No es que nos limitamos a decir: “Oh, voy a dejar que todos los que hacen el mal en el mundo me empujen y me atropellen”. No, es la confianza de que Dios está a cargo, que Él sabe lo que está haciendo; que Él está trabajando, que nosotras estamos trabajando en unión con Él, y que Él va a tener la última palabra. Él va a enderezar este mundo que está al revés. Él compondrá las cosas.

Otro diccionario bíblico dice,

Los humildes no resienten la adversidad porque aceptan todo como el efecto del propósito sabio y amoroso de Dios para ellos para que acepten también los daños de los hombres, sabiendo que éstos son permitidos por Dios para su bien.3

Un espíritu manso viene de centrar nuestras vidas en el poder de Dios, en Su soberanía en Sus propósitos eternos y maravillosos.

Ahora, la mansedumbre tiene aplicación en nuestra relación con Dios y en nuestras relaciones con los demás; lo afecta todo. Tener un espíritu manso afecta:

• La manera en que respondemos a las personas

• La forma en que respondemos ante las presiones

• La forma en que respondemos a los problemas

• La manera en que respondemos a la providencia de Dios a Sus elecciones para nuestras vidas.

• La forma en que respondemos cuando los hombres nos alaban o cuando nos ridiculizan.

• La forma en que respondemos a la pobreza o a la prosperidad

Nuestra respuesta a todo en la vida está determinada, en cierta medida, en si tenemos un espíritu de mansedumbre o no.

Por lo tanto, ¿Es esto algo que quieres perseguir? ¿Es esto algo que quieres obtener? Si eres una hija de Dios, seguramente que sí. Es posible que, como yo, digas: «Oh, lo echo a perder más veces de las que puedo manifestar mansedumbre.» Pero no querrás permanecer en ese estado de falta de mansedumbre. Una cosa es caer en una falta de mansedumbre, otra cosa es el amar estar allí.

Quieres ser mansa. Quieres tener el espíritu de Cristo. Quieres responder a las Si eres una hija de Dios, no te gusta cuando no estás siendo humilde. Dios habla a tu corazón.personas y a las circunstancias de manera mansa.

Así que, a medida que nos adentramos en esta serie, quiero animarlas a que su oración sea: Señor, quiero ser mansa. Quiero tener un espíritu de mansedumbre.

¿Quieres darle a Dios la libertad de mostrarte en qué áreas de tu vida no muestras mansedumbre? Ahora, Dios tiene la libertad de todos modos, pero le dirías: “Señor, quiero que me enseñes. Yo quiero que me hables por tu Espíritu acerca de las áreas en las que tal vez no me he dado cuenta de que no soy mansa. Por favor, muéstrame eso, y, Señor, concédeme el regalo del arrepentimiento. Cambia mi corazón. Cámbiame. Ayúdame a huir de la soberbia que no me deja ser mansa”.

Y pídele al Espíritu Santo, “Produce este fruto en mi vida”.

Es la vida de Jesús. Es el carácter de Jesús. Quiero más de Jesús y menos de mí.

Por lo tanto, en la medida que iniciamos esta serie y examinamos en los próximos días cómo luce la mansedumbre en nuestra relación con Dios, en nuestras relaciones con los demás, en nuestras respuestas ante las presiones, comenzamos diciendo: «Señor, te necesito. Quiero que me enseñes dónde no soy mansa. Yo quiero que me cambies, cambia mi corazón, concédeme arrepentimiento, y cámbiame a la imagen de Cristo. Hazme una mujer de Dios de espíritu manso. Y, Señor, esa es nuestra oración, y lo pedimos en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando lo atractivo que es tener un espíritu manso. Ese mensaje es parte de la serie, “La hermosura de la mansedumbre”.

En ANC recibimos correspondencias y testimonios continuamente de la obra de Dios en la vida de nuestras oyentes. Recientemente, nos escribió Aura. Ella había estado haciendo el reto de 30 días para las esposas que encontró en nuestra página de Internet de AvivaNuestrosCorazones.com Ella nos dice:

«Justo ayer empecé el reto y de forma casi inmediata empecé a ver como Dios obraba en mi matrimonio, o mejor dicho como lo sigue haciendo y el impacto que esto trae en mi esposo. Estoy muy agradecida con Dios por haber usado a una de mis amigas como instrumento para llegar hasta esta página, en donde he encontrado los materiales necesarios para seguir adelante, renovada y muy motivada en mi matrimonio que desde hace un tiempo viene pasando por muchas tormentas, pero estoy confiada en mi Dios que todo va a estar bien, pues Él tiene un plan para conmigo y yo deseo honrarlo. ¡Bendiciones para todas y muchas gracias a Aviva Nuestros Corazones por tan maravilloso trabajo! Que Dios todopoderoso siga derramando sus bendiciones en todas ustedes

Gracias Aura, por escribirnos y es nuestro deseo que muchas mujeres alrededor del mundo encuentren aliento y esperanza al escuchar nuestros programas y utilizar nuestros recursos.

Si Aviva Nuestros Corazones se ha convertido en una parte importante de tu vida, si te ha ministrado, animado, te está alimentando espiritualmente, ¿por qué no nos escribes y nos cuentas cómo ha usado Dios este ministerio en tu vida? Escríbenos a info@avivanuestroscorazones.com.

Y al visitar nuestra página, no dejes de informarte acerca de nuestra primera conferencia Mujer Verdadera para América Latina. Esta se estará celebrando en Santo Domingo, República Dominicana los días 26, 27 y 28 de febrero del próximo año. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com.

Al tener un corazón manso, te vas a quejar mucho menos. Nancy explicará por qué, mañana. Por favor, únete de nuevo, a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1Youngblood, R. F., Bruce, F. F., Harrison, R. K., & Thomas Nelson Publishers. (1995). Nelson’s New Illustrated Bible Dictionary. Rev. ed. of: Nelson’s Illustrated Bible Dictionary.; Includes index. Nashville: T. Nelson.

2Easton, M. (1996, c1897). Easton’s Bible Dictionary. Oak Harbor, WA: Logos Research Systems, Inc.

3Wood, D. R. W. (1996, c1982, c1962). New Bible Dictionary (747). InterVarsity Press.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/9 – Cultivando un espíritu manso

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de la mansedumbre

1/9 – Cultivando un espíritu manso

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Annamarie Sauter: De acuerdo a Nancy Leigh DeMoss en la actualidad, la mansedumbre no siempre se entiende.

Nancy Leigh DeMoss: El mundo nos dice que si eres mansa, si eres humilde, no vales nada, no tienes nada que te haga feliz. Pero la Palabra de Dios dice que si tienes verdadera mansedumbre bíblica, tú eres una persona bendecida. ¿Quieres las bendiciones que vienen con la mansedumbre? Entonces tú tienes que perseguir algo que es contra-cultura.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Una de las cualidades bíblicas menos comprendida es la mansedumbre. Nancy ha sido retada en esta área, y ella está a punto de desafiarnos en una serie titulada, “La hermosura de la mansedumbre».

Nancy: A muy menudo me encuentro siendo probada en las mismas áreas en que me estoy preparando para enseñar, o acabo de enseñar. El Señor quiere estar seguro de que las cosas que estoy diciendo a los demás las estoy practicando en mi propia vida y supongo que eso es algo bueno.

Tú realmente no sabes lo que sabes acerca de algo hasta que no tienes un examen o una prueba. Por eso es que tenemos pruebas en la escuela. Exámenes rápidos, exámenes a mediados de términos, y exámenes finales. Estos le dicen a la maestra y a nosotros mismos qué material hemos aprendido y qué material todavía tenemos que dominar. Sobre el tema que estamos tratando en esta serie, tengo mucho todavía que dominar.

Me he dado cuenta ahora que he estado estudiando el tema de la mansedumbre, que esto es algo que necesito mucho yo misma. Me siento como si hubiera solo rozado la superficie de lo que hay que aprender sobre este tema. Pero a medida que he estado estudiando, me he encontrado en un campo de batalla muchas veces y fallando miserablemente más veces.

Cuando pienso en las últimas semanas, vienen a mi mente muchas situaciones, cuando me he dado cuenta, lamentablemente después del hecho, muchos de los casos, que la manera en que acababa de comunicar o algo que solo había pensado o un intercambio que acababa de tener con alguien, no provenía de un espíritu manso. Así que yo estoy en el proceso y he tenido convicción de mi propia necesidad de mansedumbre.

La mansedumbre, o la falta de ella, se manifiesta en nuestros corazones antes de que aparezca exteriormente en cualquier otro lugar. Pero entonces, invariablemente, lo que está en nuestros corazones sale a la superficie. Me encuentro en diversos medios de comunicación con los demás -correo electrónico. . . ¿Sabías que puedes mostrar falta de humildad en un correo electrónico? He aprendido que eso es posible. Las llamadas telefónicas, las conversaciones con amigos.

De hecho, en las últimas dos semanas, se han producido y he tenido varios choques relacionales, si pudiera llamarlos así. No grandes, pero momentos de mucha tensión o reuniones de personal o llamadas telefónicas con mi equipo en un momento en que me encontraba molesta y sintiendo que otras personas no estaban haciendo las cosas que debían hacer.

Me detuve en el transcurso de la semana y miré hacia atrás por encima de varios de estos temas y me di cuenta de que yo era el denominador común de todas las historias. Era como, » Wow, mira aquí. Tal vez no sea todo el mundo que tiene el problema. Tal vez eres tú misma la que tienes un problema.» Fue algo bueno para mí simplemente estar estudiando esto y tener al Señor desafiándome.

De hecho, sostuve una llamada telefónica, una de esos choques relacionales. No voy a entrar en todos los detalles, pero había algo en nuestro ministerio, que no era gran cosa, pero algo que yo había estado esperando que sucediera por un largo tiempo. Yo había pedido y nada había sucedido. Así que llamé por teléfono a uno de nuestros empleados, un hombre de nuestro personal. Como mujer, trato siempre de comunicarme con los hombres de nuestro equipo de una manera que sea femenina y con gracia. Tú debes ser así con todo el mundo, pero sobre todo si estamos hablando con hombres, porque quieres honrar su masculinidad.

Tenía que hablar con este miembro del personal que está involucrado en esta área del ministerio y sin previamente preguntar, «¿es este un buen momento, o puedo decirte algo que he tenido en mi corazón y he estado pensando?”, simplemente me descargué. Yo no estaba gritándole, y no estaba enojada. Yo fui muy firme y decidida de que era necesario abordar este tema. Me di cuenta de que el hombre con quien estaba hablando—quien es un hombre gentil, piadoso y humilde de espíritu, ama al Señor, y alguien excelente para servir juntos, simplemente él hizo silencio; yo lo estaba silenciando con mi multitud de palabras, por mi diluvio de palabras.

Hermanas, esto es difícil para los hombres. Es difícil para sus esposos. Es difícil para las personas con las que trabajamos y servimos cuando acabamos abrumándolos con palabras. Él se quedó en silencio. Él no dijo mucho, y yo sabía que él estaba tomando algunas notas. Este hombre es un caballero. El Espíritu estaba otra vez diciéndome, «Tienes que retroceder y darle tiempo para digerir esto y no decirle más cosas». Pero en lugar de hacer lo que el Espíritu me indicaba, porque no estaba recibiendo una respuesta, volví a repasar todo de nuevo. Y ahora más alto, más rápido, con más y más palabras desbordadas.

Yo sabía mientras lo hacía que yo estaba aplastando el espíritu de este hombre. Una vez más, él fue humilde, él fue amable, y él no iba a pelearme. Realmente no lo estaba atacando o aplastando literalmente, aunque él pudo haberse sentido así. Realmente no lo sé. Creo que a veces los hombres se sienten atacados. Y les decimos: «Pero yo solo te estoy diciendo los hechos. ¿Por qué te sientes atacado? “Bueno, es porque lo estamos diciendo tan rápido y con tanta intensidad”.

Algunos de nuestros empleados hablan de la mirada penetrante de mis ojos. Bueno, esto que acabo de relatar fue por teléfono así que él no podía ver mis ojos, pero el tono de mi voz era fuerte. Lo dejamos pasar y porque él no se puso a la defensiva, o por lo que sea, la conversación terminó bien. Pero, de nuevo, el Señor estaba obrando en mí.

Después que terminé esa llamada, pensé, tú acabas de arroyarlo a él con palabras. No fuiste amable. Tú no fuiste considerada. No tuviste en cuenta cómo comunicarte correctamente con él. Lo abrumaste, y no mostraste un espíritu manso. Estos pensamientos estaban en mi corazón esa noche. Y estaban en mi corazón a la mañana siguiente. Me estaba preparando para ir a hacer una entrevista y pensé que tenía que hablar con este hombre. Probablemente él nunca hubiera sacado el tema a relucir.

Así que lo llamé a la oficina y le dije: “El Señor no me dejará en paz sobre esa conversación que tuvimos ayer. Has sido muy amable y te lo agradezco mucho, pero mi espíritu no fue manso. Estoy estudiando la mansedumbre y no la practiqué en esa conversación”. Así que le dije: “¿Me perdonas? No abordé esto de la manera correcta”.

Estoy tan agradecida de que lo llamé. Yo necesitaba aclarar mi conciencia porque sabía que eso era lo que el Señor quería, pero también cuando él respondió y me dijo: “Significa mucho que me llamaras”. Yo sabía que mi falta de mansedumbre realmente lo había afectado. Así que tuvimos un momento dulce y estamos recuperándonos de ese incidente. Pero es mucho mejor tener un espíritu manso desde el principio que después tener que ir a recoger los escombros.

Hemos tenido algunos tornados en esta zona, y si miras todas las ramas rotas, y los escombros y la basura y el desorden, eso es lo que algunas de nuestras vidas producen. Eso es lo que mi vida hace a veces cuando yo entro en una habitación o camino a través de una reunión o camino por la vida de alguien y dejo escombros en el camino diciendo muchas palabras o palabras ásperas o no teniendo un espíritu manso .

Así que estoy muy sintonizada con todo lo que Dios dice sobre este asunto de la mansedumbre. La mansedumbre es importante para Dios. No lo puedes evitar en la Escritura. Sofonías capítulo 2 el versículo 3, dice que debemos buscar la mansedumbre. Colosenses capítulo 3 dice que debemos vestirnos de mansedumbre. Primera a Timoteo capítulo 6 dice que debemos seguir la mansedumbre. No se trata solo de algunos creyentes. Es para todos los creyentes.

En las próximas sesiones vamos a tratar la mansedumbre desde varios ángulos diferentes y quiero ser la primera en decir que no me siento como si lo hubiera alcanzado y comprendido todo acerca de este tema. Un año a partir de hoy creo que podría enseñar esto de manera diferente, pero solo voy a compartir con ustedes lo que Dios ha estado diciéndome acerca de este tema y dejar que Dios lo expanda aún más en sus corazones.

Tenemos que reconocer en primer lugar que la mansedumbre o la humildad no es algo que viene naturalmente. No es asunto de tener una personalidad naturalmente mansa. Algunas personas son naturalmente más tranquilas, calladas o más reservadas, pero eso no significa que sean necesariamente mansas. No hay nadie, de naturaleza, mansa de espíritu. La mansedumbre es sobrenatural. Es una expresión del carácter de Cristo. Es parte del fruto del Espíritu. Es una gracia que el Espíritu obra en nuestras vidas.

Es el Espíritu de Dios que trae nuestra falta de mansedumbre natural, y estoy pensando en qué sería lo opuesto a la mansedumbre, el Espíritu de Dios trae nuestras reacciones naturales desprovistas de mansedumbre, nuestras respuestas y nuestros instintos, bajo Su control para que vayan convirtiéndose en la verdadera mansedumbre de Cristo.

Quiero también recordarte que la mansedumbre, aunque es altamente valorada por Dios, no se valora en lo absoluto en nuestro mundo. No está de moda. No es políticamente correcta, y algo que siempre estamos insistiendo es en convertirnos en mujeres contra-cultura, e ir contra la corriente, ser como el salmón, que nada contra la corriente. Esta debe ser un área entre muchas de preocupación para la mujer que quiere ser contra-cultura. Ser mansa es ir contra la corriente.

El mundo aprecia todo lo contrario a la mansedumbre —la autoafirmación, el defender tus derechos, ser exigente, decir lo que piensas, hacer las cosas a tu manera. Dios valora mucho las cosas que el mundo desprecia. El mundo mira a los humildes a los mansos y dice: “Ellos son débiles”. Pero Dios mira a los mansos y dice: “Me recuerdan a Jesús”. Dios valora grandemente la mansedumbre pero el mundo la detesta y la desprecia, y el mundo estima y valora aquello que Dios detesta.

Así que tienes que decidir, estoy dispuesta a nadar contra la corriente con el fin de perseguir la mansedumbre, porque eso es lo que se necesita.

¿Por qué perseguir la mansedumbre? ¿Qué esperamos ganar con ella? Por supuesto, la razón mayor es porque Dios dice que debemos seguir o alcanzar la mansedumbre. Pero creo que hay otras razones. Hay algunos frutos, bendiciones y beneficios que vienen de la búsqueda de la mansedumbre, que queremos obtener y que podemos tener a medida que llegamos a ser personas mansas.

Creo que tal vez el pasaje más familiar que me viene a la mente esta en las Bienaventuranzas, en el Sermón del Monte, donde Jesús dice: “Bienaventurados los mansos”. Esa palabra bienaventurado significa feliz, afortunada/ dichoso, son aquellos que son mansos.

Ahora, de nuevo, el mundo nos dice si eres mansa, humilde, no vales nada. No tienes nada que te haga feliz. Pero la Palabra de Dios dice que si tienes verdadera mansedumbre bíblica, tú eres una persona bendecida. ¿Quieres las bendiciones que vienen con la mansedumbre? Por cierto, la bendición aquí es que ellos heredarán la tierra. Si somos mansas sentimos que estamos rechazándolo todo, en cambio Dios nos dice, “No, los mansos van a tener todo lo que realmente importa”. ¿Quieres la bendición de la mansedumbre? Entonces tienes que perseguir algo que es contra-cultura.

El Salmo 37 nos dice que “los humildes heredarán la tierra y se deleitarán en abundante paz” (v. 11). Eso es algo que me gustaría tener. Las personas que no son mansas no tienen abundancia de paz. No tienen corazones y mentes tranquilas. Pero la persona que es mansa se deleita en abundancia de paz. La paz de la mente. La paz del corazón. La paz en las relaciones.

Cuando regresé e hice esa llamada telefónica a la persona con quien sostuve la conversación, había una dulzura y una paz en nuestra relación que no había estado allí cuando yo estaba atacándolo, cuando estaba atropellándolo en el transcurso de la discusión. Logré mi punto en la primera llamada. Este hombre entendió claramente lo que creía que él tenía que hacer, pero perdí la relación.

Ahora, de nuevo, él fue humilde y amable, así que no iba a dejar que eso fuera una barrera, pero era una barrera en mi corazón. Era una barrera en mi relación con el Señor. Perdí mi paz, y comencé a experimentar convicción en mi conciencia. ¿Quieres paz? Entonces debes buscar la mansedumbre. Hay abundancia de paz para los mansos.

El Salmos 25 el versículo 9 nos dice, «Encaminara a los humildes en la justicia, y enseñará a los mansos su carrera» (RV). Si queremos que Dios nos guíe, que nos enseñe el camino que debemos seguir, si queremos conocer el buen juicio, si queremos tener visión, sabiduría y entendimiento, tenemos que ser mansas. Veremos que esto ocurre porque las personas mansas son:

• Personas enseñables

• Personas humildes

• Personas abiertas a recibir consejo.

Todas hemos conocido personas— tal vez uno de tus hijos o tus hijas— y en ocasiones todas hemos sido el tipo de persona a la que no se le puede enseñar nada. Lo sabemos todo. Dios dice de las personas que ya piensan que lo saben todo, “Ellos no van a aprender nada de Mí”. Jesús le dice a la iglesia en el Nuevo Testamento “Tú dices que eres rico, y tienes muchos bienes, y no tienes necesidad de nada”.(Parafraseado) Pero Él le dice: “No te das cuenta de que eres desventurado, miserable, pobre, desnudo y ciego. Pídeme, y te daré lo que necesitas”.

Pues bien, la persona que piensa que lo sabe todo no va a estar de rodillas clamando a Dios por sabiduría, por dirección. Pero Dios dice que la persona que humildemente reconoce que necesita dirección, si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios. Dios dice: “Tú sabes que te falta, que la necesitas, pídemela, Yo te la daré”.

Creo que a veces, cuando no sabemos qué camino tomar, no sabemos qué hacer, no sabemos cómo manejar una situación, decimos: “¡Señor, Tú no me has mostrado lo que debo hacer!” puede ser porque Dios sabe que no tenemos un espíritu manso. No tenemos un espíritu enseñable. No estamos dispuestas a recibir lo que Él nos mostrará.

Dios no quiere mostrarnos Su voluntad para que podamos decidir si queremos hacerla. Es como si Dios nos dijera: “tú decides, tu actitud me va a mostrar lo que voy a hacer”. Firma el contrato en blanco en la parte inferior y entonces Él dice: “Entonces ahora te voy a mostrar cuál es Mi voluntad”. Él quiere saber primero que tenemos un corazón manso, receptivo y flexible.

El ser mansa, hablando de las bendiciones y beneficios de la mansedumbre, es ser como Jesús. Y, ¿no es eso lo que quieres? Eso es lo que yo quiero. Tener formado en mí el carácter, el corazón, el Espíritu de Jesús. La Escritura dice que Jesús es manso y humilde de corazón. Por eso dice: “Tomad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29 RV).

El mundo no celebra la mansedumbre, pero el hombre más grande que jamás haya existido, Jesucristo, el Hijo de Dios, Él dijo: “Yo soy manso. Soy humilde de espíritu”. ¿Quieres ser como Jesús? Tienes que ser mansa.

Cuando estoy hablando demasiado, y estoy siendo dogmática, obstinada, crítica, negativa, cuando estoy siendo lo contrario de ser mansa en mi vida, estoy reflejando algo que no es el Espíritu de Jesús. Pero la verdadera mansedumbre, el fruto del Espíritu, y ya veremos lo que esa mansedumbre realmente es, cuando eso se convierte en mi espíritu, entonces estaré reflejando al mundo cómo es Jesucristo.

La mansedumbre en las mujeres es elogiada de manera muy especial en las Escrituras. Y de nuevo, hablando acerca de por qué perseguir la mansedumbre, como mujeres es natural para nosotras el enfocarnos en la belleza física, en el adorno externo, en nuestros peinados, en nuestros estilos de ropa, en las joyas, el maquillaje. y nuestra cultura realmente promueve estas cosas. Si nos fijamos en los anuncios para las mujeres, estas son las cosas que se están promoviendo y que se anuncian como muy importantes.

Pero la Palabra de Dios tiene el consejo correcto para nosotras como mujeres. Esto nos ayuda a ver la belleza desde la perspectiva de Dios. En 1era de Pedro capítulo 3 los versículo 3 y 4 el apóstol Pedro dice:

Y que vuestro adorno no sea externo, corruptible, que lo que tú consideres atractivo, no sean los peinados ostentosos, las joyas de oro los vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible, imperecedero [me encanta esa frase] de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.

Un espíritu afable. Esa palabra en el idioma original es mansa. Un espíritu manso, un espíritu afable, un espíritu apacible. La Escritura dice que una mujer que tiene una actitud interna del corazón de mansedumbre o de humildad y un espíritu apacible tiene una belleza que es imperecedera. Es una belleza que no se desvanecerá. Es una belleza que no tiene que pasar por todo tipo de rutinas de cirugía cosmética o maquillaje para ser preservada. Es algo que se hace más rico y más dulce a medida que pasa el tiempo y envejeces.

Por cierto, mientras envejezco, ¿estoy pensando en cómo puedo tener esa clase de belleza interior que crece, que aumenta? Eso es lo que un espíritu manso hace por nosotras como mujeres. No solo produce ese tipo de hermosura que no se pierde y no se desvanece, sino que ese versículo nos dice que la hermosura de un espíritu humilde y apacible es de grande estima delante de Dios. Esto es lo que hace a Dios mirar a una mujer y decir: “Ella es hermosa”.

Ahora sabemos lo que nos hace mirar a una mujer y decir: “Ella es hermosa”. Pero lo que hace que Dios mire a una mujer y diga: «Ella es hermosa», es un espíritu de mansedumbre y quietud. Un espíritu dulce y manso.

Otra de las razones para buscar la mansedumbre se encuentra en Isaías capítulo 29 versículo 19 nos dice: “Los humildes se llenarán de una alegría nueva de parte del Señor”.

Me encanta ese versículo. En realidad mientras preparaba este estudio me encontré con este versículo. No me había percatado de él antes. “Los humildes se llenarán de una alegría nueva de parte del Señor”. Esa alegría fresca surge de un espíritu que es manso.

A lo largo de esta serie voy a estar leyendo algunos segmentos y enseñando porciones de un libro que ha sido realmente una gran bendición para mí sobre este tema en los últimos años. Es un libro escrito por Matthew Henry en 1698. Tiene más de 300 años de antigüedad. Se llama, “ La búsqueda de la mansedumbre y la tranquilidad de espíritu” (“ The Quest for Meekness and Quietness of Spirit ”). Si lees en inglés te exhorto a leer este libro.

Permíteme leer una cita de Matthew Henry acerca del gozo que se desprende de un espíritu manso. Él dice:

Si hay un cielo en cualquier lugar sobre la tierra, estará en el alma afable y apacible, que actúa y respira por encima de las partes más bajas del mundo, que están infestada de tormentas y tempestades.

En otras palabras, él está diciendo que las cosas aquí abajo en la tierra son tormentosas, son tempestuosas, pero un espíritu afable y apacible te permitirá experimentar la vida en un plano que está por encima del mundo tormentoso y tempestuoso.

Él dice que el tener un espíritu manso y apacible es como tener el cielo en la tierra. Él sigue diciendo:

Un cristiano afable y apacible tiene gozo en sí mismo. Él goza de sus amigos. Él disfruta de su Dios. Y él pone estos deleites fuera del alcance del estorbo de sus enemigos.

En otras palabras, si tú estás viviendo en mansedumbre y tranquilidad de espíritu, y vamos a ver lo que esto realmente es, te coloca en un lugar donde tus peores enemigos no pueden hacer tu vida miserable. Experimentas un cielo en la tierra. “Los humildes aumentarán también su alegría de parte del Señor”.

Así que durante estos próximos días quiero animarte a venir conmigo en este viaje a medida que perseguimos la mansedumbre, mientras buscamos la mansedumbre, y nos vestimos de mansedumbre. Al hacerlo, creo que vamos a encontrar nuevas fuentes de paz y de gozo y de bendición con las que Dios inundará nuestras vidas.

Oremos.

Señor, es una cosa impresionante que Tú quieras bendecirnos. No sé por qué, pero Tú lo haces. Tú has dicho que podemos ser bendecidas si somos mansas, por lo que Te pido que durante estos próximos días nos ayudes a capturar Tu corazón por la mansedumbre para tener una mejor comprensión de lo que es, de cómo luce, de lo que significa.

Señor, estamos diciendo desde el principio que queremos que nos transformes, que nos cambies, que nos vistas con mansedumbre que nos llenes de Tu Espíritu y que produzcas en nosotras el fruto de la mansedumbre, no solo para nuestro propio disfrute y placer, sino aún más para Tu gloria y para que podamos reflejar a Cristo en nuestro mundo. Te lo ruego en el Nombre de Jesús, Amén.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss ha estado orando para que el Señor pueda desarrollar mansedumbre en nosotras.

Nancy: Me siento agradecida al Señor por permitir que podamos continuar proveyendo estas verdades bíblicas para las mujeres a través de ANC; verdades que tanto necesitamos en nuestras vidas diarias.

Hay personas que son una gran ayuda para que esto pueda ser una realidad. Se trata del equipo de colaboradores regulares de Aviva Nuestros Corazones. Me gusta decir que estas personas son el elemento vital de este ministerio. Ellos oran. Ellos comparten el mensaje con otros, y apoyan financieramente este ministerio cada mes.

Si tú has visto a Dios obrando a través de Aviva Nuestros Corazones, tal vez Dios lo ha utilizado de manera significativa en tu vida en los últimos meses, y te gustaría ayudar a tocar más vidas a través de este ministerio, te animo a ser parte de este grupo especial de personas.

Para obtener más información sobre los detalles de cómo unirte a este grupo de colaboradores frecuentes, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com.

Por favor, ora para que Dios derrame Su Espíritu, para que Él nos visite con Su presencia, para que Él transforme vidas, anime a Su gente, y que todos Sus propósitos se cumplan a través de este ministerio que Dios ha puesto en nuestra manos.

Annamarie: Gracias Nancy.

Hoy fuiste introducida al concepto de la mansedumbre. Y tal vez suena aterrador acercarte a otras personas con un espíritu manso y apacible. La solución a esto es a confiar en Dios más de lo que temes a la gente. Nancy quiere hablar de esto el lunes. Por favor, vuelve a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries y mi mamá es una Mujer Verdadera.

Toda las Escritura fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Pregúntale a Nancy: Glorificando a Dios a través de la soltería

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Glorifica a Dios en tu soltería

Pregúntale a Nancy: Glorificando a Dios a través de la soltería

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/preguntale-nancy-glorificando-dios-traves-de-la-so/

Carmen Espaillat : Con ustedes, Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando eres soltera y realmente deseas casarte, esto que voy a decir puede oírse como palabras piadosas, pero la realidad es que no hay nada ni nadie aparte de Cristo que pueda llenar los deseos más profundos de nuestro corazón. Un esposo no lo hará, y todas las mujeres casadas estarán de acuerdo conmigo porque saben que tengo razón.

Carmen Espaillat : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Un día un grupo de trabajadores del ministerio se reunieron durante un almuerzo con Nancy, autora del libro llamado Escogidos para Él El enfoque era glorificar a Dios a través de la soltería, pero como ustedes podrán escuchar, las mujeres casadas que están en este salón también formaron parte de la discusión. Todas nos beneficiaremos del enfoque de Nancy en cómo vivir nuestra vida para la gloria de Dios. Escuchemos.

Mujer 1 : Nancy, tengo una hija que lo único que ha deseado toda su vida es ser esposa y madre. Incluso cuando era una niña, siempre era la pequeña ama de casa. Mi otra hija, quien era la menos femenina, lo que dicen una marimacho, ella es la que hoy en día está casada. He visto a mi Diana, lidiar con su soltería en el Señor a través de los años. En una plática que tuve con ella le dije, “Diana, lo que veo es que tú y tus amigas están poniendo sus vidas en pausa y esperando para que ésta comience. Dios te ha puesto en esta posición por una razón”.

Nancy en tu experiencia ,como mujer soltera, viviendo esta etapa junto a otras mujeres que lo son, ¿qué les dirías?

Nancy: Bueno, tú misma has dicho unas sabias palabras y creo que lo que has dicho es la respuesta para todo en la vida. Dijiste algo acerca de hacer frente a la soltería con el Señor. Creo que la mitad de las mujeres que nos escuchan son solteras y la otra mitad casadas. Y tienen que lidiar con el matrimonio con el Señor; porque casadas o solteras, con hijos o sin ellos, jóvenes o adultas, ricas o pobres, cada situación requiere la crucifixión. Se necesita la cruz.

Y la única forma en que puedes caminar a través de la pérdida (y cada una de esas etapas de la vida consiste en diferentes tipos de pérdida), la única manera de caminar a través del dolor, (y todos los aspectos y etapas de la vida implican de alguna manera dolor), es caminar a través de ellas con el Señor.

Ahora, eso no significa que no experimentes pérdida o que no experimentes dolor, pero lo enfrentas con el Señor y lo abrazas. Pero creo que no es sabio y creo que es un error el poner tu vida en pausa en lugar de disfrutar el momento donde Dios te tiene y abrazar el momento que él tiene para ti, diciendo,¨ Dios me tiene en este lugar en este momento, en esta época para un propósito que no podría lograr si estuviera en otro lugar o en otra época. Estar en este lugar y en esta época es la voluntad de Dios para mi vida en este momento”.

Y puedo escoger ir gritando y pataleando todo el camino, o puedo escoger aceptarlo al ir caminando. No hay otra opción. Digo, no estoy casada y no lo estaré la próxima semana o en la que le sigue. Yo voy a seguir caminando a través de esta etapa. Seré soltera por lo menos la semana que viene y probablemente más semanas después de eso. ¿Por qué entonces a la luz de algo que no es una realidad en este momento perderme algo que sí tengo aquí al presente?

Puedo aceptar cualquier etapa de la vida en que Dios me ha puesto y todo lo que requiere. Muchas de ustedes ya tienen el nido vacío, y están viviendo la etapa de los nietos. Y hay otras en el ministerio que tienen muchos niños pequeños y esa puede ser una etapa muy estresante, de tu vida, muy ocupada. Y yo pienso que estoy ocupada, pero después veo a estas madres con niños pequeños y pienso: “No sé lo que es estar ocupada.” Es fácil en esa etapa de la vida el esperar a que crezcan esos niños.

Pero entonces nos perdemos el hecho que hoy es el momento, y que esta etapa es un regalo. Pasaré por ella, pero puedo elegir cómo pasaré por ella y sacarle el máximo provecho, puedo elegir dejarlo todo en las manos de Dios con todo y sus desafíos y decirle: “Señor te entrego esto en tus manos, aún mis anhelos insatisfechos, como un sacrificio”.

Y es como dicen Elisabeth Elliot y Amy Carmichael y otras , ellas nos han recordado, que esto es material para el sacrificio: la soledad, los anhelos no cumplidos, deseos que jamás serán cumplidos de este lado del cielo. Y no es malo tener anhelos insatisfechos, lo que es malo es estar exigiéndole a Dios que los cumpla a mi manera y en mi tiempo.

Y sé que puede sonar como palabras piadosas, cuando estás sola y realmente quieres estar casada. Pero lo que es realmente cierto es que no hay nada ni nadie aparte de Cristo que pueda llenar las partes más íntimas de mi corazón, y un esposo no va a hacer esto. Todas las mujeres casadas que nos escuchan deben estar asintiendo con la cabeza, porque ellas saben que tengo razón. El más maravilloso de los esposo no puede llenar la parte más íntima de una mujer. Hay aspectos del ministerio y de las relaciones que las mujeres solteras son libres de disfrutar y que las mujeres casadas no lo son.

Y podrías decir, “bueno pues yo les cambio mis problemas por los de ellas”. Bueno, Dios pueda que te permita eso en ciertos momentos, pero he tenido bastantes mujeres casadas llorando sobre mi hombro y diciéndome que el matrimonio no es la respuesta. Nada es la respuesta, y nadie es la respuesta excepto Cristo.

Ahora, tener a Cristo no significa que no tendré momentos de verdadero dolor y soledad, pero los entregas en la cruz. Se los entregas a Él y lo abrazas, y lo aceptas y dices, esto es bueno para mí y tengo que pasar por esto. Estoy pasando por unas cosas muy duras en mi vida en este momento en otros asuntos y tengo que recordarme constantemente a mí misma que en la perspectiva de Dios este dolor es bueno. Pero la realidad es que no pensamos de esa manera.

• No puedo crecer sin dolor

• No puedo ser como Jesús sin dolor

• No puedo estar equipada para el cielo sin dolor.

Así que tengo que seguir aconsejando mi corazón según lo que yo creo verdadero y eso es que el dolor es bueno. Ahora, esto no significa que vas a ir a un hospital y vas decir, “Necesito una cirugía” si no la necesitas. No estamos pidiendo ser mártires, pero estamos reconociendo que la parte del crecimiento en la gracia requiere dolor. Requiere negarse a uno mismo y dejar ir y entregar nuestros deseos naturales y en muchos casos, buenos deseos y decir: “Señor, éste es mi deseo, pero te deseo más a Ti que a esto y estoy dispuesta a aceptar que Tú eres suficiente para mi”.

Mujer 2: Existe otro extremo de poner tu vida en pausa y aceptarla, y es que muchas veces creo que muchas mujeres solteras se van a este otro extremo y aceptan tanto su vida que llegan a un lugar de mucha independencia y no tienen la necesidad de apoyarse en nadie. Aceptan su vida al punto de convertirse en mujeres muy controladoras. Yo controlo mi vida. Hago lo mío. Yo tengo lo mío. Quizás tengo mi propio negocio, y si no lo tienen , tienen su carrera y saben lo quieren en la vida.

Y yo temo que si abrazo mi soltería demasiado, voy a terminar así, que voy a terminar queriendo tener el control. Después, si llego a conocer a alguien que amo o quiero casarme con él, voy a batallar con el ser sumisa a esa persona o que él dirija mi vida. Así que la pregunta es Nancy, ¿Qué formas prácticas hay para mantener el balance cuando eres soltera? ¿Qué puedo hacer con mi vida, no esperar, no ponerla en pausa, aceptar la soltería? Pero ¿cómo hacerlo de manera que me prepare para un futuro, donde pueda que no haya un hombre, donde quizás yo deba ser autosuficiente o en un futuro donde pueda que haya un matrimonio? ¿Cómo me preparo para ambos sin irme de un extremo al otro?

Nancy : Has tocado un tema que creo que es un gran problema en nuestra generación, en nuestra cultura , más que en otros tiempos de la historia porque nosotras como mujeres estamos en una posición donde podemos ser independientes económicamente y como dices, este el otro extremo y es un peligro. Es por eso que no abrazamos la soltería, pero tampoco abrazamos el matrimonio. Es al Señor a quien abrazamos, en última instancia.

La meta en mi vida es agradarle a Él y esa debería ser tu meta. Si conoces al Señor, hay algo en tu corazón que quiere agradarlo a Él. Y lo que agrada al Señor es que nosotras seamos femeninas, que seamos mujeres llenas de gracia como dice en Proverbios. Así que ya seamos casadas o solteras necesitamos estudiar la Palabra de Dios, necesitamos estudiar Sus caminos y preguntarnos: “¿Qué es lo que Dios considera agradable en una mujer?”

Sabemos, por ejemplo, que en 1 de Pedro capítulo 3 Dios dice que cuando Dios mira a una mujer y dice que es bella, es cuando Él ve en ella una belleza interna que consiste en el adorno incorruptible de un espíritu tierno y apacible; de un espíritu manso, libre de enojo, libre de exigencias, alguien que cede sus derechos, que no es controladora, que tiene un espíritu tierno. Y eso no significa necesariamente que tenga una personalidad callada. Pero sí significa que debe tener un espíritu confiado, que no manipula, que no divida. Que no necesita el control. Las cosas no tienen que ser a mi manera. La Escritura dice que eso es lo hermoso en una mujer sea casada o sea soltera. Así que quiero desarrollar un espíritu tierno y sereno.

Dios hizo a la mujer de acuerdo a Génesis capítulo 3 para ser ayuda para el hombre. Ahora es obvio o más que obvio cuál es el rol de una mujer casada. Ella debe de ser de ayuda para su esposo pero creo que hay una parte de esa descripción que también me define a mí como mujer soltera. Dios no me creó para ser independiente sino para ser interdependiente, para necesitar formar parte del cuerpo y ser una ayudante, una sierva.

Ahora, ¿deberían los hombres también ser siervos? Sí. Cristo fue un siervo. Todos queremos tener corazones serviciales. Pero creo que hay algo muy importante particularmente acerca de nosotras como mujeres al desarrollar un corazón de servicio.

En el Nuevo Testamento la palabra servicio o criado en los evangelios, donde el servicio fue prestado a Jesús, se hizo siempre por los ángeles o por mujeres. Y es un llamado alto y santo el ser una sierva. Así que debo buscar maneras prácticas donde desempeñar mi papel, en el ministerio donde sirvo, o en las relaciones que tengo, cómo puedo ser de ayuda para mis compañeros amados en el ministerio. ¿Cómo puedo servirles? No solo ver en qué me pueden servir o en qué me ayudan a mí.

Y pienso en las familias con las que relaciono. ¿Cómo puedo ser de ayuda o de servicio para estas familias? ¿Cómo puedo ser una dadora de gracia? Y es ahí donde busco maneras de encontrar formas de ir en contra de mi naturaleza independiente y de mi tendencia a ser independiente. Y también, busco maneras de expresar mis necesidades, pidiendo oración, maneras de decir, que no soy auto-suficiente, que necesito ayuda, que necesito oración, que necesito gracia y expresar la necesidad que tengo de otros.

Para mí es importante decirle a otras personas que quieren ser parte de mi vida cómo pueden ayudarme en formas prácticas y así no hago todas las cosas por mi cuenta. Me esfuerzo en buscar consejo, en dirigirme a los hombres que Dios ha puesto en mi vida—pastores y hombres piadosos , líderes espirituales—y juntarme con ellos y con sus esposas, con parejas mucha veces, y pedir su opinión. Pido consejo y sugerencias acerca de diferentes áreas de mi vida, práctica o espiritual. Y me pongo en una posición donde digo, no estoy funcionando sola, soy parte de un Cuerpo.

Así, si Dios permite que algún día me case, siento que estoy mejor preparada para entrar al matrimonio y ser parte de un todo en lugar de funcionar independientemente.

Mujer 3 : Hasta hace un año, había estado rodeada de hombres. Todos mis amigos eran hombres. Aprendí a hablar como ellos y me vestía igual. Ahora este año he sido bendecida por un grupo de amigas que me han acogido y animado a ser esa mujer para Dios. Han sido un modelo para mí, me han enseñado a vivir en comunidad y ser amigas de otras mujeres. Nunca había sabido lo que significaba tener a una mujer como amiga, y ha sido bastante difícil. Aún sigo aprendiendo día a día cómo hablar como mujer y cómo crecer como en las diferentes áreas.

Quiero saber cuáles son esas líneas finas en las relaciones entre hombres y mujeres se me hace difícil como mujer soltera poder cortar la conversación con los hombres y quiero saber dónde y cómo terminar la conversación. ¿Qué no se dice? ¿Qué parte de tu vida puedes compartir con estos hombres y cuáles no, para que no perciban una idea errónea o pienses que te estás acercando demasiado, porque en realidad lo que deberías procurar es relaciones cercanas con otras mujeres más que nada?

Nancy : Dos cosas me vienen a la mente. Una es el concepto que poco se oye poco hoy en día y es una idea completa de las Escrituras, la idea de la discreción, tenemos que ser discretas, tenemos que ser prudentes. Proverbios dice: El prudente ve el mal y se esconde (22:3) él ve hacia adelante y ve lo que serán las consecuencias de sus decisiones y sus opciones, y toma las decisiones sabias a la luz del resultado.

Creo que muy pocos de nosotros, hombres o mujeres, somos realmente prudentes y discretos. No sabemos lo que es ser apropiado. Vivimos en una cultura donde todo se puede. Y hemos perdido el sentido de lo que es apropiado en términos de conversación, en términos de conducta, en términos de la forma de vestir de la mujer cuando está con los hombres.

Aquellas de ustedes que son mujeres casadas, hay ciertas conversaciones que es apropiado tener con sus esposos pero no es apropiado tenerla con otros hombres o aún con otras mujeres.

Otro pensamiento que es de mucha ayuda, es que si eres hija de Dios, eres parte de una familia y tenemos que tratar unos con otros como familia. Así que Pablo le dice a Timoteo, en tus relaciones con las mujeres, jóvenes o adultas, hombres jóvenes, ancianos, piensa como si ellas fueran de la familia y le dice, “Trata a los ancianos como padres y trata a las mujeres como hermanas.” (ver Timoteo 5:1-2)

Así que si vemos a cada uno, no como objetos sexuales sino como miembros de la familia , nos preguntamos— ¿Cuál será la manera apropiada de dirigirme a esta persona? Ahora, sé que estamos en una era donde las familias disfuncionales son muchas y es difícil para algunos saber qué es lo normal o lo apropiado en las relaciones familiares, y es por eso que nosotras debemos buscar en la Palabra de Dios y conocer cómo se sienten los hermanos unos con otros. ¿Cómo deben tratarse?

Así, en mis relaciones con mujeres quiero pensar, ¿Qué es apropiado? ¿Cómo luce una relación correcta que una hermana deba tener? Debe haber libertad. Cual será el nivel de intimidad y de unidad que es apropiado. Y en mis relaciones con los hombres, quiero tratar a esos hombres como hermanos y a los mayores como padres. Que haya respeto. Hay sabiduría al permitir que existan algunas barreras. No de la manera que no podamos compartir el amor de Cristo, pero de una manera que no estemos invitando a los hombres a que formen parte de algo que no les corresponde.

Mujer 4 : Soy madre y tengo dos hijos adolescentes, tengo un esposo, trabajo y estoy involucrada en la iglesia. Quiero desesperadamente usar mis dones espirituales más seguido. Pero tengo una pregunta, ¿cómo yo consigo un balance entre mis dones y la vida real?

Nancy : ¿Cómo tener un balance entre los dones que Dios te ha dado y tu vida real? Déjame decirte que Dios es sabio y no te daría dones que no pudieras balancear en tu diario vivir. Los dones que Él te ha dado tienen la intención de que puedas usarlos en tu vida diaria en tu rol de madre, como esposa, y en tu relación con Dios.

Así que tenemos que seguir regresando a la Escritura y preguntarnos: ¿Cuáles son nuestras prioridades como mujeres? Casada o no, tu relación con Dios es la prioridad número uno en tu vida. Si eres una mujer casada, tu relación con tu esposo es la segunda más importante en tu vida, no es la relación con tus hijos. Para muchas mujeres quienes están en sus años de maternidad, el rol de madre puede sobreponerse al de esposa. Pero si eres una esposa, eso es lo que va primero. Después tendrás junto con tu esposo lo necesario para darle a tus hijos.

Y lo que sigue después es el Cuerpo de Cristo, la familia extendida de Dios, se convierte en tu prioridad. Los dones espirituales que Dios te ha dado no están separados de tu vida diaria. Hay dones que debes estar usando en el transcurso de tu vida y en el contexto de tus relaciones, de tu servicio y de tu trabajo. Necesitas estar ejercitando esos dones en tu vida. Así que cualquiera que sea tu don, Dios te lo ha dado para servir, como un regalo para ser utilizado en el cuerpo, ofrecido al cuerpo para la edificación del cuerpo de Cristo.

Y si tu trabajo te está impidiendo el llevar a cabo esas prioridades adecuadamente , entonces algo debe cambiar.

Siempre hay una manera de obedecer a Dios. Siempre hay una manera de vivir las prioridades bíblicas. Y no estoy diciendo que sea fácil.

Balancear prioridades y cumplir el llamado de Dios en mi vida en diferentes frentes es una de las cosas más difíciles que tengo que hacer a diario. Siempre es tratar de tener todo en balance como las pelotas en el aire, pero se me caen mucho, así que no estoy hablando desde un punto de vista donde lo tengo todo dominado. Pero siempre tengo que regresar a la Escritura y sí es posible vivir las prioridades que Dios tiene para mi vida.

Así que cualquiera que sea tu don, Dios te lo ha dado para servir, como un regalo para ser utilizado en el cuerpo, ofrecido al cuerpo para la edificación del cuerpo de Cristo. Está diseñado para que se use en el contexto de las relaciones donde Dios te ha puesto. Ahora, existen recursos y herramientas que te pueden ayudar a pensar cuáles son esos dones. Y creo que hay maneras prácticas: Pregúntale a los que te conocen que te ven en tu contexto: ¿En qué maneras ellos ven que Dios te está usando?

Tengo una ilustración interesante de esta semana pasada. Una mujer que ha sido la coordinadora de una de nuestras conferencias de Aviva nuestros Corazones hace ya unos años atrás se me acercó (y no la he vuelto a ver desde entonces). Y me dijo, aprendí de esta conferencia que Dios no me hizo una administradora. Y ella continúo diciéndome, “Me tomó un año para recuperarme de todo lo que involucró organizar esta conferencia.” Y ella estuvo muy agradecida de poder hacerla, pero la ayudó a darse cuenta de que esa no era su área, y que hay otras mujeres diseñadas para proveer ese tipo de liderazgo.

Me dijo que desde entonces descubrió la manera en que Dios la usa. Y ahora se está enfocando en llenar esas expectativas. Pero, ahora ella es más efectiva haciendo lo que Dios realmente la llamó a hacer.

Mujer 5: Pasé por una etapa de mi vida cuando mis padres me presionaron demasiado para casarme. Cada vez que hablaba con mi papá era: ¿Ya tienes novio? La verdad no sabía cómo responder. Creo que después que cumplí los 30 se dieron por vencidos. Ya no era tan importante para ellos. Pero solo quiero saber ¿Cuál es la mejor respuesta para los padres? (ellos no tienen vida espiritual, no son cristianos, así que no puede ser una respuesta en términos espirituales). Quisiera saber en términos prácticos que les puedo contestar a mis padres o aun decirles a las demás mujeres solteras que decirle a sus padres si están recibiendo mucha presión para casarse.

Nancy : Creo que tu experiencia es muy común. ¿Cuántas de ustedes solteras han lidiado con eso? Creo que muchas. Sus padres las aman y quieren que sean felices y sus papás en particular quieren que tengan un futuro asegurado. Ellos quieren que ustedes tengan alguien que las cuide.

Así que si escuchamos ese tipo de comentarios lo que representa de un corazón que se preocupa, un corazón que desea lo mejor para nosotras. En mi caso, mis padres tuvieron un buen matrimonio, y mi padre hace años que ya está con el Señor. Pero mi madre—y no puedo decir que me presiona—pero sé dos cosas, una, ella quiere nietos y ella tiene tres hijas solteras que no están ayudando en esa causa. Pero también creo que quiere que nosotras experimentemos lo que ella vivió en un matrimonio feliz y no le gusta la idea de que nosotras nos estemos perdiendo eso.

Así que es mejor expresar aprecio por su interés, por su preocupación. Pero si ellos ven que estamos caminando confiadas en Dios y quizás no pueden entenderlo desde un punto de vista espiritual, pero ellos ven que nuestras vidas están plenas (no tan plenas por si Dios nos trae un esposo), pero que ellos vean que estamos viviendo vidas con propósito y que estamos caminando con gozo y paz, creo que a veces bromearán pero no será una cosa que realmente les preocupe el ayudarnos a casarnos.

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss ha estado compartiendo su experiencia como mujer soltera comprometida en hacer la voluntad de Dios. La sesión de preguntas y respuestas tiene mucho que ofrecer a todas, ya que al final el asunto no es la soltería; sino la gloria de Dios. Ella les ha retado a abrazar la vida que Dios te ha llamado a vivir.

Nancy ha escrito acerca de estos asuntos en el folleto llamado Escogidos para Dios . Espero y puedas tener una copia para ti o para alguien que pueda beneficiarse con él. Leyendo a través de las páginas te ayudará a dedicar tu vida a Dios con una nueva energía. Puedes obtener este folleto visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Sabías que tendremos una sesión específicamente para solteras durante la conferencia de Mujer Verdadera que llevaremos a cabo en Febrero en Santo Domingo? Visita nuestra página de AvivaNuestrosCorazones.com para más que obtengas más detalles.

Por favor, queremos que estés de vuelta en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. Nancy comenzará una nueva serie para enseñarnos acerca de las bendiciones que son nuestras en medio del sufrimiento. ¡Te esperamos!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Música: Dame a Cristo, Jonathan & Sarah Jerez, Vivir Es Cristo ℗ 2013 Jonathan & Sarah Jerez

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

4/4 –Tu trabajo no es en vano

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mirando hacia atrás después de 80años

Entrevista con Kay Arthur

4/4 –Tu trabajo no es en vano

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/tu-trabajo-no-es-en-vano/

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Toda esta semana hemos estado escuchando a Kay Arthur. Ella está en sus ochenta y recientemente fue su cumpleaños. Kay nos ha estado exhortando a ser fieles y hacer que cada día cuente hasta el fin de ellos. Vamos a retomar la conversación entre Kay Arthur y Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Kay, tú nos has hablado un poco acerca de la muerte y el morir, y de tu perspectiva al respecto. Has escrito un libro, un estudio, recientemente acerca del cielo y del infierno y de la vida después de la muerte. ¿Alguna vez piensas en tu funeral?

Kay Arthur: Sí. Lo he pensado. De hecho, tengo que sentarme y escribirlo, pero le dije a mi hijo el otro día, David es el director del ministerio ahora.

Así que yo estoy sentada aquí y yo estoy pensando: El ministerio va a continuar porque, número uno, no tiene mi nombre en él.

Nancy: Muy sabio.

Kay: Y número dos: Está fundamentado en la Palabra, eso es esencial para estos días. Nosotros tenemos que conocer la Palabra. Si la Palabra de Dios nos es quitada o si no la tenemos en nuestras manos, debemos poder hablarla—Su Palabra, no nuestra palabra. Nuestro testimonio es maravilloso y a las personas les gusta, pero nosotros hemos sido salvos por fe. La fe viene por el oír, la Palabra de Cristo. Es lo que Jesús es, y quien es Jesús es lo que nos salva. Es creer que Él es el Cristo; Él es el Hijo de Dios y es el único camino a Dios. Es tomar nuestra cruz cada día y seguirlo a Él. De eso es de lo que se trata el Cristianismo.

Así que uno se mantiene viviendo hasta que Él te lleve a casa. Así que ¿Cómo será mi funeral? No, no quiero un funeral, yo quiero una fiesta. Yo verdaderamente no quiero un ataúd en el frente de la iglesia. Yo quiero una fiesta.

Es por esto. Tú me preguntaste qué hice para mi cumpleaños. Yo pensé, ¿Qué tal si yo hago una fiesta aquí con la gente en Chattanooga, y yo me olvido de alguien? Me mortificaría. Y yo no quiero olvidar a nadie. Así es que no me den una fiesta.

Pero cuando yo muera, yo no estaré aquí. Yo quiero que todo el mundo celebre. Yo quiero que la gente comparta sobre lo que ha significado en sus vidas conocer a Dios. Yo quiero que ellos traigan a sus amigos perdidos. Y yo quiero que traigan a sus hijos y a sus nietos.

Cada verano nosotros tenemos dos campamentos de entrenamiento para adolescentes.

Bueno, yo les estoy enseñando a los hijos de los hijos que yo había enseñado. ¡He vivido mucho!

Nancy : Así es Kay.

Kay: Yo les enseñaba a ellos y yo les enseño ahora a sus adolescentes.

Nancy: Permíteme preguntarte esto. Déjame volver al tema del cielo. Acabas de escribir un estudio sobre esto. ¿Qué tú anticipas acerca del cielo?

Kay: Bueno Nancy cuando yo pienso acerca del cielo, yo pienso en estar con el Señor. Yo pienso en estar con Jesús, acerca de estar con Moisés y Abraham e Isaac, Jacob, Wycliffe y Tyndale—mis héroes.

Yo pienso en estar adorando al Señor. Dios no habla mucho acerca del cielo y yo no quiero agregar a las Escrituras mis sentimientos acerca del cielo. Pero yo amo el hecho de que cuando haya un nuevo cielo y una nueva tierra, nuestras lágrimas serán secadas de nuestros ojos y no habrá más tristeza, ni más lágrimas, ni más muerte porque las cosas viejas dejaron de ser.

Pero también lo que dice es esto, y pienso que es muy aleccionador. Él dice, “El vencedor heredará estas cosas”. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Y Él dice, “El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y el será mi hijo. Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Ver Apo. 21:7)

Veo esto y la primera palabra que atrae mi atención es “cobarde”. Cobardes cuando tienen que defender a Jesucristo. Cobardes cuando se trata de negarte a ti mismo y tomar tu propia cruz. Cobardes cuando se trata del mundo versus Jesús. Lo políticamente correcto versus la verdad bíblica.

Algo de lo que la gente no se da cuenta es que Isaías termina con nosotros los creyentes, los judíos creyentes y nosotros también, yendo y mirando en el lago de fuego y viendo personas en el lago de fuego donde el gusano no muere y el fuego no se consume. Ellos pueden manejar esto porque tú conoces y entiendes el amor, la rectitud, la justicia, etc. de Dios y la soberanía de Dios. Esto casi explota tu mente. Esto no es algo que tú piensas cuando piensas en el cielo, pero está justo ahí, en el centro de todo esto.

Nancy: Mientras nosotras estamos en este lado del cielo, de este lado de la eternidad, yo sé que tú has hablado mucho acerca del hecho que estamos viviendo los tiempos del fin los tiempos finales. Estos son días difíciles y la dificultad incrementándose como la Escritura dice que será. ¿Qué Escritura o Palabra del Señor puedes dar a los creyentes que están viviendo en este mundo que les anime y que nos ayude a mantenernos en el curso correcto mientras vivimos estos tiempos difíciles?

Kay: En 1era a los Corintios 15, el cual es el capítulo de la resurrección, comienza con un relato del Evangelio y explica lo que es el Evangelio y explica en ese capítulo en la medida que inicia: “El Evangelio. . . por el cual también sois salvos si retenéis la Palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano” (versos. 1–2).

De manera que esto está delante de mí, mucho más ahora que tengo ochenta. Yo sé esto: que Aquél que empezó la buena obra en mí la completará. Yo s é esto, que es Él quien me capacita. Pero por el lado humano, yo sé que si yo soy una verdadera creyente, yo voy a asirme más rápidamente de la Palabra del Señor, que no me iré, que no le daré la espalda a Él.

En la medida en que ese capítulo llega a un cierre, 1era a los Corintios 15, verso 58, dice, “Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”.

Y luego tú llegas a 2da de Pedro y él está escribiendo esta corta epístola como un recordatorio. Esa palabra es usada una y otra vez en sinónimos: “recuerda” y “trae estas cosas a la mente”. Pero él dice, “El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento” (2 Ped 3:9).

Volviendo atrás a tu capítulo favorito, el capítulo de tu padre en Hechos 20, donde Pablo dice a los ancianos de Éfeso que han venido a Mileto a encontrarse con él, “Por tanto soy inocente de la sangre de todos, pues no rehuí declarar a vosotros todo el propósito de Dios” (ver versos. 26–27). Tú sabes, yo he sido fiel.

Y luego volver a 2da de Pedro 3, verso 10, “Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. Puesto que todos estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor” (vv. 10–12).

Y luego él sigue y dice, “Pero según su promesa nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia. Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles” (versos. 13–14).

Yo amo esto. Yo amo esto. Esto es lo que yo quiero que nosotras seamos. Que estemos expectantes esperando el día de su venida, y debemos estar allá afuera. Nosotros debemos estar sosteniendo la verdad para que las personas se puedan arrepentir, tengan un cambio de mente y que vean que Dios es Dios, que Él es justo y Santo, que ellos necesitan ser salvos. Que ellos vean que separados de Él, no hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres en el cual podamos ser salvos. Ellos deben saber y entender que Jesús es el único camino.

Nancy: Amén, Amén a todo eso, yo te he escuchado a través de los años Kay, numerosas veces, hacer un llamado urgente. Yo te he escuchado orar, implorar a Dios por un avivamiento en la iglesia. ¿Es algo que aún carga tu corazón?.

Kay: Yo quiero ver avivamiento. Anhelo verlo. Yo quiero prepararme para esto. Yo quiero mantener mis cuentas limpias. El avivamiento viene muchas veces cuando las personas empiezan a confesar sus pecados. Dios te usa poderosamente Nancy. Yo recuerdo un año en el ministerio de Cruzada para Cristo, cuando tú hablaste sobre avivamiento. Tú y yo tenemos el mismo corazón con relación a esto.

Pero el avivamiento viene y va y mengua, yo creo, porque las personas se alejan de la Palabra. Yo creo que ellos quedan atrapados en lo que está pasando. Nosotras vemos la salvación de las personas y eso. Honestamente, Nancy, yo oro por avivamiento; amaría ver avivamiento. Pero mi mayor oración es que estemos dispuestas a sufrir.

Nancy: Que es realmente lo que Dios puede usar para traer avivamiento.

Kay: Yo creo que eso es lo que Él va a usar. Yo de verdad creo que la mano del juicio de Dios está sobre esta nación. Yo creo de verdad que las personas han sido cobardes. Yo creo que nos encontramos en una guerra que es muy intensa, Yo creo que parte de nuestro problema es la codicia, lo cual es idolatría. Esto es como Colosenses la define. Yo creo que somos una nación idólatra. Yo creo que nosotros necesitamos recordar que todo va a ser destruido con un calor intenso. Se quemarán.

Una de las cosas que estoy haciendo es limpiando closets. Yo estoy limpiando armarios. Me estoy deshaciendo de cosas. Yo me enojo conmigo misma y me pregunto, ¿por qué te compraste esto? Ahora, mientras más posesiones tienes, más cosas tienes que cuidar. ¿Por qué nosotras almacenamos cosas cuando hay tantas personas en necesidad?

De todas maneras eso es otro asunto, pero yo creo que con el empuje para ser políticamente correctos, y la intolerancia… Y es la intolerancia al Cristianismo. Esto no es intolerancia a ninguna otra religión. Pero creo que nos hemos alejado tanto de los padres fundadores y del porqué este país fue fundado y de lo que Dios quería hacer. Harvard y Princeton en sus primeros días . . . Yo creo que nos hemos alejado tanto de esto que quizás tomará (como he estado diciendo por años) halando la alfombra económica de debajo de América, poniéndola delante de nuestras caras.

Nancy: Sí.

Kay: Quizás va a tomar una gran persecución de la iglesia para poder separar lo verdadero de lo falso, las ovejas de los cabritos para decirlo de alguna manera, y veremos la verdadera cristiandad es. La sangre de los mártires, lo hemos escuchado antes, es el semillero del Evangelio.

Nancy: Así es, en estos tiempos verdaderamente que, como tú nos has llevado de vuelta una y otra vez en esta conversación, no hay nada más importante que nosotras como creyentes podamos hacer que conocer la Palabra de Dios para vivir en esta cultura, en este tiempo de oscuridad. Yo pienso que hay una tendencia, en algunos casos, de acobardarnos y llenarnos de temor y escondernos u ocultar nuestras cabezas en la arena o mantenernos en nuestro pequeño cónclave y en nuestro capullo, con relación a lo que está pasando en la cultura o ser combativos. Y de verdad, nada de esto es a lo que Dios nos está llamado. Él nos ha llamado a ser audaces y valientes. Mujeres y hombres de fe y de humildad y hacer que el Evangelio sea cre íble por la manera como nosotros vivimos la Palabra de Dios.

Kay: Exactamente, exactamente. La otra cosa que me gustaría agregar para las mujeres es tratar de aplicar la Palabra de Dios en nuestras vidas más que dejarla en el conocimiento “¿Cómo me ayudaría esto?”

Encontramos una advertencia en 2da a Timoteo 3 “mujercillas cargadas de pecados, llevadas por diversas pasiones, siempre aprendiendo, pero que nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdad”.

Yo he tenido que regresar varias veces a la casa de mi hijo durante este tiempo, y he tenido que pasar mucho tiempo en el carro de la rehabilitación y te he estado escuchando. Tú estabas enseñando sobre las bienaventuranzas. Yo estoy tan agradecida por tu integridad a la Palabra de Dios. Yo estoy tan agradecida por llamarnos a nosotras las mujeres a la obediencia a La Palabra de Dios, no permitirle al mundo atraparnos en su moldeY no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovaci ón de vuestra mente”. La única manera de que nosotras seamos transformadas es a través de la Palabra de Dios. Yo aprecio tanto esto y estoy tan agradecida de ti. Yo estoy tan agradecida de que tú seas casi 30 años más joven que yo porque esto seguirá.

¿Sabes algo? Hay algunas Escrituras que me hacen pensar que yo podría estar viva cuando Jesús vuelva si yo cumpliera 10 años más.

Nancy: Y sea que estemos vivas para verle regresar o sea que Él nos lleve antes, nosotras tenemos, como escuché a un amigo decir recientemente después de que a su esposa le fuera diagnosticado un cáncer avanzado, “Lo mejor está por venir”. Lo mejor está por venir.

Kay, estoy tan agradecida por esta conversación esta semana, y yo sé que nuestras oyentes han sido muy bendecidas.

Yo quiero decirte de nuevo, ¡Feliz cumpleaños!, y quiero felicitarte por el crédito y el honor al Señor. Gracias por estos 50 años caminando con el Señor, enseñando Su Palabra a otros.

Hay un versículo que ha estado en mi corazón, Kay, en la medida en que pienso en ti y en nuestros oyentes que yo sé que están agradecidas por esta conversación. Es un versículo de Hebreos capítulo 13, el versículo 7. Dice: Acordaos de vuestros guías que os hablaron la palabra de Dios,

Y ciertamente tú estás en esa categoría para muchas de nosotras, miles y miles de mujeres. “Recuerda tus líderes.” Tú eres una de las que has hablado La Palabra de Dios a nosotras.

Y luego dice, “Considerando el resultado de su conducta, imitad su fe”.

Esto no se trata de alabar a un héroe o de celebrar una persona. Esto es acerca de celebrar la Gloria de Dios, Su Bondad, Su Poder, lo que Él ha hecho por otras vidas. En la medida que vemos tu vida, ahora tienes más de ochenta años, una “octogenaria”, creo que así le llaman. Nosotras consideramos el resultado de la manera de tu vivir y el llamado a nosotras es a imitar tu fe, no sólo observar y ser una espectadora y amar a Kay Arthur, sino empezar a ser nosotras mismas mujeres de fe que siguen a Cristo; que nosotras mismas empecemos en la medida en que pasemos la Palabra de Dios a otros de la próxima generación, que empecemos a ser aquellas que su fe sea digna de ser imitada.

Así que te digo gracias de nuevo. Te honramos. Honramos al Señor por lo que vemos en ti. Yo he recibido más de Su gracia en mi propia vida como resultado de tu fidelidad al tomar el llamado que Él te dio. Y quiero decirte una vez más: “¡Muchas gracias!”

Y también quiero hacerte una pregunta e invitarte a orar por nosotros al llegar al cierre. Pero antes de hacer eso, yo sé que muchas de las que nos escuchan quieren saber cómo pueden orar por ti en estos años. Tú has dicho muchas cosas en estos días que han pasado, y sé que ellas habrán tomado sus notas, pero de una manera sencilla, ¿hay alguna forma en particular que tú desees que estemos orando por ti?

Kay : Ora para que yo pueda terminar bien, que Dios siga refinándome para que yo no me avergüence cuando le vea cara a cara. Esa es mi pasión. Ora para que mi mente se mantenga intacta hasta que Él me lleve a casa. Ora para que yo sea todo lo que mi esposo necesite y para el ministerio que Dios me ha llamado y para mis hijos. Si ellos van a imitar mi fe, ellos van a estudiar la Palabra de Dios inductivamente, nada me daría mayor gozo. Yo miro a tantos y digo, “Tú eres mi legado. Aquí tienes esta joven mujer, estudiando la Palabra de Dios, viviéndola, criando a sus hijos, y siendo todo lo que Dios quiere que tú seas. Tú eres mi legado y yo vivo si te mantienes firme en el Señor”. Esta es la manera en que yo vivo.

Nancy: Bueno y tú has vivido bien, y te mantienes viviendo bien, y damos gracias a Cristo y a Su gracia por ello.

Yo me digo en la medida en que cerramos, ¡Qué dulce conversación hemos tenido esta semana! Si tú pudieras interceder y orar en favor de nuestras oyentes. Tú iniciaste esta conversación hablando acerca de los tiempos que vivimos y qué necesita el pueblo de Dios para tiempos como estos. ¿Puedes orar por nosotras? En la manera que el Señor te guíe en este momento y por las mujeres de la próxima generación, para que Dios las bendiga y ponga su mano sobre ellas.

Kay: Padre, yo te doy las gracias por este regalo de cumpleaños de poder haber hecho estos programas con Nancy y su preciosa audiencia. Te agradezco haber levantado a Nancy y a estas mujeres a ser mujeres de Dios en medio de esta torcida y perversa generación. Oh Padre, yo oro por ellas. Yo oro por cada una de ellas, para que ellas te conozcan de tal manera y que puedan organizar sus vidas para que puedan tener tiempo para conocer tu Palabra y un corazón para obedecer Tu Palabra, de manera que, Padre, ellas estén preparadas para los días que tenemos por delante, preparadas para interceder, preparadas para enseñar a sus hijos, preparadas para apoyar a sus esposos, preparadas para estar solteras, siendo piadosas y puras.

Lo que sea que tú le hayas llamado a hacer, Padre, que ellas sean mujeres de fe, firmes, que no se muevan, siempre abundando en Tu obra, sabiendo que su labor no es en vano.

Padre, yo oro por todos nosotros. Padre yo oro que podamos decir como Pablo “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Señor Jesucristo el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

Oh Padre, gracias por Tu Hijo. Nuestro Señor Jesucristo. Agradecemos que siempre vive para interceder por nosotras. Bendito Espíritu Santo, nosotras Te damos gracias que habitas en nosotras y nunca nos dejarás ni desampararás. Te agradecemos que podemos caminar en el fruto del Espíritu y no en el fruto de la carne.

Y yo oro, Padre, que Tú nos equipes en estos últimos días. Que seamos mujeres que entienden los tiempos, que sepan que hacer y que veamos que tenemos que movilizarnos como un valiente ejército, poderosos hijos, adolescentes y adultos para la venida del Rey.

Nosotros Te agradecemos ahora, Padre, por lo que Tú vas a hacer. Nosotras Te agradecemos por lo que estás haciendo a través de Aviva Nuestros Corazones. Todo el mundo quizás no vea el avivamiento pero puede el avivamiento venir a nosotras. Así que aviva nuestros corazones para que podamos presentar a ti un corazón sabio. En Tu Nombre oramos, amén.

Nancy: Amén.

Carmen: Esta es Kay Arthur. Ella quiere servir al Señor todos sus días.

Mañana vamos a comenzar una nueva serie acerca de una característica muy importante en la mujer, y también en los hombres: la mansedumbre. Descubre de qué se trata a partir de mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/4 – Abrazando el llamado de Dios en los años dorados

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mirando hacia atrás después de 80años

Entrevista con Kay Arthur

3/4 – Abrazando el llamado de Dios en los años dorados

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Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Los últimos dos días, Kay Arthur ha estado compartiendo con nosotros su pasión por la Palabra de Dios. Hoy, ella nos da un ejemplo de cómo abordar las últimas temporadas de la vida. Es la tercera parte de una serie titulada, “Mirando hacia atrás Después de los ochenta”.

Nancy : Ha sido un gozo tener esta conversación con mi querida amiga —mi amiga de toda la vida—Kay Arthur, mientras acaba de celebrar su cumpleaños. Ella no es una extraña para muchas de nuestras oyentes. Muchas de ustedes han hecho los estudios bíblicos de Precepto, los estudios inductivos de la Biblia, y te han enseñado a amar la Palabra de Dios.

De hecho, cuando grabamos esta serie originalmente en inglés, invitamos a la gente a publicar en Facebook lo que les gustaría decirle a Kay o qué le gustaría preguntarle. Una de nuestras oyentes escribió y dijo, “Me encanta Kay Arthur. Le doy gloria al Señor en primer lugar, y luego a Ministerios Precepto, por ayudarme a aprender a estudiar la Biblia”.

Kay, yo sé, miles y miles de personas en todo el mundo podrían decirte lo mismo —y quisieran decírtelo esta semana habiendo celebrado tu cumpleaños recientemente. Así que, gracias por este ministerio, y gracias por no jubilarte a los sesenta y cinco años, o en algún momento hace mucho tiempo. Gracias por estar ahí y por mantenerte fresca.

Kay Arthur: Bueno, conoces el versículo que dice, en esencia, que no hay jubilación en tiempos de guerra. Y yo realmente creo que es tiempo de guerra. Creo que vamos a enfrentar una guerra en nuestra nación como nunca hemos visto antes, si caminamos con el Señor, si nos aferramos a Su Palabra en medio de esta generación maligna y perversa.

Así que no hay jubilación. Me retiraré cuando Dios me lleve a casa o me haga incapaz de hacer nada —estoy orando para que no me pase a mí. Estaré en la línea de batalla hasta entonces.

Nancy : Has sido una gran inspiración y un ejemplo para muchas de nosotras, las mujeres más jóvenes y siervas del Señor el ver personas como tú y dicen, «Si Dios puede darle la gracia de hacer esto a su edad madura, Él me puede dar la gracia para permanecer en la carrera, en la batalla y mantenerme fiel. Tú has sido una inspiración para mí. Quiero que hablemos hoy de algo que algunas personas no se sienten cómodas hablando, pero yo sé que tú sí…el tema es todo este asunto del envejecer.

Estoy buscando aquí en el Salmo 92, ese maravilloso pasaje que comienza en el versículo 12. Permítanme leerlo. Dice así.

El justo florecerá como la palma, crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del Señor, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aún en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes, para anunciar cuán recto es el Señor, mi roca, y que no hay injusticia en Él.

¡Me encanta esa descripción!

Kay : ¡A mí también me encanta! ¿Estás tratando de decirme que soy sensible o que estoy emocionándome?

Nancy: Estoy tratando de decirte que estoy feliz que todavía estés floreciendo, creciendo, sirviendo y siendo fructífera. Porque eso me da ánimos, veo algunas personas que tienen como una fecha de vencimiento, o algo así. Llegan a cierta edad y salen fuera de servicio y ya no son intencionales en buscar al Señor y en servir al Señor.

Pero sin embargo Kay tú has modelado para nosotras lo que pienso es un enfoque mucho más bíblico, y eso es: fiel a la lucha, fiel a la fe, y fiel hasta el final. Por eso quiero hablar acerca de cómo enfrentar la vejez. Tú dijiste hace un par de días en nuestra conversación, que es difícil para ti imaginar que has sobrepasado los ochenta.

Mientras piensas años atrás, ¿Alguna vez tuviste algún miedo o aprehensión acerca de la idea de envejecer, o es algo que estabas esperando con gran alegría?

Kay: No, no he tenido ningún miedo o aprehensión acerca de envejecer. Mi preocupación siempre ha sido terminar bien, que voy a ser capaz de decir como dijo Pablo en 2da a Timoteo 4, “que he peleado la batalla, he guardado la fe, he terminado la carrera”. Esa ha sido mi preocupación. La vejez no me molesta.

Chicas, quiero que sepan que yo solía estar tan cansada, de hecho, me escucharías en las grabaciones anteriores decir que me sentía como si el colchón tuviera un imán que me halaba hacia él. Hubo un período – quizás no lo sabía en ese momento- que estaba pasando por la menopausia, supongo. No dejaba de pensar que tenía gripe. Jan Silbius me decía, “Estoy tan cansado de escucharte decir que tienes gripe”.

Bueno, yo le dije: «Entonces vamos, deletréalo al revés. Tengo epirg».

Miro hacia atrás y pienso, yo estaba tan cansada en esa época. No estoy tan cansada como lo estaba durante ese período de tiempo. Quiero decirle a las mujeres «Mantente en la carrera, no te desanimes, muchacha”.

Nancy : Eso me recuerda lo que dice Isaías capítulo 40, que “los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas”. Y eso es exactamente lo que tú has estado experimentando, incluso de una manera física.

Kay : ¡Así es! ¡Exactamente! Sin embargo, yo estoy haciendo otras cosas. He perdido peso. He estado usando mi caminadora. Conseguir estar en la caminadora durante treinta minutos, cuando estoy tan ocupada estudiando y escribiendo y sirviendo en el ministerio, es demasiado difícil. Bueno racionalizando diez minutos tres veces al día. Así que me estoy cuidando a mí misma. Tomo jugo de frutas y verduras, todos los días—he estado haciéndolo desde hace once años.

Muy pocas veces tengo lo que estoy lidiando mientras te hablo ahora Nancy—toda esta congestión en mi pecho. Trato de comer de manera inteligente. Estoy cocinando más verduras y comiendo más frutas, y cosas por el estilo. Así que me estoy cuidando a mí misma. Creo que algunas mujeres mayores comienzan a ponerse tantas joyas, o empiezan a hacer una serie de cosas con su maquillaje, que no aciertan; no se terminan de ver bien… Así que estoy tratando de presentar a una persona que está cuidando completamente de su templo, para ser un ejemplo entre las creyentes, y caminar en la forma en que Dios quiere que yo camine.

Lo que me emociona es ver a esas jóvenes adolescentes y las chicas en edad universitaria, decir en sus veinte y treinta años, «Yo quiero ser como tú cuando llegue a tener ochenta o cuando llegue a ser lo que sea”.

Nancy : Yo también quiero ser como tú ¿Qué les dirías a aquellas mujeres jóvenes que quieren estar renovadas, llenas de vida y fructíferas a la edad de ochenta años? ¿Qué consejo les das ahora que están en sus veinte o treinta o cuarenta años, que pueda ayudarlas?

Kay : Les diría que en primer lugar, «la Palabra», y tú sabes eso que es siempre, siempre la clave de todo. Es la salud de nuestros huesos. Así que yo diría que «la Palabra», luego les diría que vivir de acuerdo con la Palabra, porque el estrés realmente te agota, y el pecado realmente te agota! Te agota, y tendrá sus consecuencias, por lo que deseas vivir con rectitud. ¿Quieres reír?. ¿Quieres tener un sentido del humor para que puedas reírte de ti misma?

Nancy: Una de las cosas que he visto en las mujeres, Kay, a medida que envejecen es que algunas se ponen muy dulces y más amables y otras se ponen de mal humor e irritables y negativas. He visto ambas clases y he pensado, bien, yo sé cuál es mi inclinación, personalmente, sería probablemente inclinarme más hacia lo negativo, especialmente mientras ves las cosas que van cambiando. Pero la verdad es que quiero llegar a ser más amable, más dulce, más tierna.

¿Cómo evitar convertirte en una anciana negativa, criticona, que se resiste al cambio? ¿Cómo convertirte en otro tipo de mujer?

Kay: Me he sentido igual. Quiero llegar a ser más dulce, quiero ser más como Cristo. Pienso que tú determinas, como dijiste que has determinado, que ésta es la forma en que quiero ser. 2da de Corintios 5:9: «Por eso, ya sea presentes o ausentes, ambicionamos serle agradables».

Creo que cuando las mujeres se enfrascan en sus formas, creo que se aíslan de la sociedad. Cuando mi hijo estaba en reposo después del derrame, yo iba allá y mi corazón se quebrantaba. Desearía que hubiera más de mí que pudiera hacer más. Pensé: “Estas personas están sentadas aquí en el pasillo alrededor de la estación de enfermeras -sin hablar con nadie -cabezas inclinadas, hombros hacia abajo, y nadie está hablando con ellos ni estimulándolos, ni nada” .

Si quedas incapacitado, siempre puedes orar. Pero yo creo que es importante, a medida que envejeces, determinar que no vas a envejecer. Determinar que no vas a pensar en ti misma como vieja. Piensa en ti como «experimentada», piensa en ti misma como «aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos».

¿Sabes cuál es mi pasión?

Nancy: ¡Dímela, dímela!

Kay: Mi pasión se encuentra en 1era de Crónicas capítulo 12. Saúl está muerto y David toma el trono y toma a Jerusalén, entonces Dios se detiene en Crónicas y habla de este ejército de hombres valientes que ayudaron a David en la guerra (que se escribe después del cautiverio, de manera que puedan aprender las lecciones).

La Escritura dice que “vinieron a David en Hebrón para transferirle el reino de Saúl él [y esto es lo que me gusta] conforme a la palabra del Señor” (v. 23).

Estamos viviendo entre la primera venida de Cristo y su segunda venida. En la primera venida, Él vino como el Cordero, y en la segunda venida como un León. Él vino en la primera venida como un sacrificio y en la segunda vendrá como Rey. Su venida está cada vez más y más cerca. En 1ero de Crónicas 12:32 es donde encuentras los hijos de Isacar. Ellos le están diciendo a los diferentes hombres de las diferentes tribus. . . Eran hombres que entendían los tiempos, con el conocimiento de lo que Israel debía hacer.

En Lucas 12 Jesús comienza a preparar a los discípulos para el sufrimiento, y les decía: “Ahora, no teman. Les daré lo que necesitan”. Entonces Él concluye todo mientras se dirige a esta gran multitud y dice: “¡Hipócritas! Sabéis examinar el aspecto de la tierra y del cielo; entonces ¿por qué no examináis este tiempo presente?”.

Necesitamos discernir los tiempos. Tenemos que estar en los negocios de Dios. Si algo va a mantenerte joven, a mantener a la vanguardia, es ver lo que está pasando en la cultura y al verlo tomar tu cruz y seguir. No importa lo que te cuesta, incluso si la gente se aleja de ti. . . He tenido gente que se va cuando enseño, porque estoy sosteniendo fuerte la Palabra de Vida, porque estoy diciendo, “Esto es lo que Dios dice”.

Nancy : Kay, como mujer adulta tuve esta idea en mi cabeza de que a medida que envejeciera -fuera lo que fuera- iba a tener menos dificultades con la tentación, con los pecados que me acosan. A medida que me he ido haciendo mayor, me he dado cuenta que a veces la batalla es más intensa, no menos. Creo que me ha sorprendido un poco. Me pregunto lo que has encontrado. ¿Batallas con más o con menos tentación, con pecados que nos asedian, como mujer mayor -cómo ha cambiado eso para ti?

Kay : Creo que las tentaciones de una mujer mayor tienen más que ver con lo que eres, tal vez con orgullo, o “es a mi manera o mi forma”. Pienso que la tentación sexual disminuye, pero creo que la tentación aumenta con cualquier cosa que pueda venir del área del orgullo o autosuficiencia o «puedo hacerlo», o «Yo no voy a tomar o aguantar esto», o «tengo derecho. . . «

Nancy : Kay y ¿Qué hay de las presiones? Tú has mencionado anteriormente en esta conversación que has atravesado grandes presiones en este punto de tu vida. Y a veces creo, como mujeres jóvenes, creemos que la vida será más fácil, y sin embargo, has pasado por algunos capítulos muy difíciles en tu vida durante todos tus años. ¿Eso te llegó como una sorpresa? O ¿Estabas preparada para eso?

Kay : No, no ha sido una sorpresa. Una de las cosas de las que estoy consciente, por la forma en que estudio y debido a lo que estudio, es que el sufrimiento, las pruebas y las tentaciones siempre están ahí, porque vivimos en un cuerpo de carne. Siempre están ahí porque esa es la manera que Dios utiliza para refinarnos.

Por lo tanto, cuando estoy sentada en la oficina del doctor y el doctor le dice a mi esposo que tiene Alzheimer, te rompe el corazón. Te rompe el corazón, especialmente si tú entiendes la enfermedad. Cuando esas presiones vienen, son pruebas que Dios está usando para refinarme. Si puedo entender que esto es así cuando le vea cara a cara no estaré avergonzada. . .

Voy a estar de pie en el tribunal de Cristo para dar una respuesta por las obras hechas en mi cuerpo. Ese es un temor reverente. «El temor del Señor es el principio de la sabiduría.» Así que temerle, respetarle, confiar en Él, reverenciarlo. . . ¿cuándo se va a mostrar esto? Se va a mostrar en medio de la prueba.

 

Uno de los libros favoritos que he escrito, uno de mis libros de estudio preferidos es “Señor, dame un corazón para Ti”, disponible en inglés. Es uno de mis libros favoritos, no porque yo lo escribí, sino porque es de 2da a los Corintios. Es un estudio devocional que tú puedes tomar y utilizar a través de tu tiempo de quietud, y estarás realmente estudiando 2da a los Corintios. Leyendo donde Pablo desnuda su alma como no lo hace en ningún otro libro, y él las llama «leves aflicciones momentáneas».

Nancy : Aunque no siempre se sienten de esa manera, ¿verdad?

Kay : Yo sé que no se sienten de esa manera. La cosa es, mantener nuestra perspectiva. Es la Palabra que me ayuda a mantener mi punto de vista, y permanecer en la Palabra. Así que cuando leí eso, y luego estoy leyendo en Hechos que ellos apedrean a Pablo y creen que está muerto, y luego se levanta y vuelve a entrar en la ciudad—a veces eso es lo que yo misma hago.

Me siento en mi habitación, en este hermoso entorno tranquilo, y tengo mi Biblia. Yo no voy a ir a la cárcel (todavía), yo no voy a ser perseguida (todavía). Hablarán de mí, pero mi libertad no está amenazada todavía. Creo que va a venir, yo creo que viene para los Estados Unidos. Así que estoy sentada aquí, y tengo gente en Uzbekistán, veintiuna de ellas enfrentando juicios, yendo al bosque con el fin de adorar a Dios, pagando multas. Algunos de nuestros hombres sirios están desaparecidos.

Estamos sacando un estudio inductivo de la Biblia en árabe, para que cuando lleguen a tener una Biblia, sepan cómo estudiarla, no qué creer —porque si estudian en la manera correcta, sabrán qué creer. Y pienso, “¡Dios, aquí estoy orando por estas personas. Mira donde estoy sentada! Mira el armario de ropa que tengo. Mira la comida que tengo, mirar el coche que tengo, mira la casa que tengo” [me dan ganas de llorar].

Tengo refugio y alimento. Tengo ropa. Y aquí están mis hermanos y hermanas en Cristo. .

Nancy : Mientras estás compartiendo, Kay, estoy pensando en ese pasaje de Hechos capítulo 20 donde el apóstol Pablo estaba hablando a los ancianos de la iglesia de Éfeso. Él dijo: “Voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me sucederá, salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones”. (vv 22-23)

Piensas: ¿Cómo soportar eso? ¿Cómo consideras que eso es una «leve tribulación momentánea?» ¿Cómo mantienes el curso? ¿Cómo no te rindes? ¿Cómo no tiras la toalla?” Y creo que el próximo versículo, que era el versículo lema de mi padre, Hechos capítulo 20 versículo 24, nos da la razón. Él dice: «Pero yo no considero mi vida digna de valor, como valiosa para mí misma, con tal que acabe mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del Evangelio de la gracia de Dios” (parafraseado).

Él está diciendo, “Eso es todo lo que importa”.

Kay : Eso es todo lo que importa, es todo lo que importa. Si podemos mantenerlo como que eso es todo lo que importa, entonces, la vejez no es tan mala, porque Él está diciendo: «Quiero terminar mi carrera. Quiero terminar el ministerio”—y esto es lo que necesitamos ver—“lo que recibí del Señor Jesús”.

Algunas veces me preocupo porque todo el mundo está buscando un ministerio. Para ellas, un «ministerio» es escribir un libro y estar en una plataforma o ser bien reconocida y ¡eso no es todo! Creo que tienes razón. En 2da a los Corintios capítulo 4, donde dice: «Mientras espero, no en las cosas que se ven. . . «Yo miro al espejo y veo una arruga (¡se supone que debo tener arrugas!). Parte de esto viene con la vejez, ¡y eso está bien! Es parte de la vida.

Pero todo lo que queremos hacer—y me encanta en Filipenses, cuando Pablo está en prisión, y no realmente seguro, en ese primer capítulo, si se le va a permitir quedarse o si Dios lo va a llevar a casa. Por lo tanto, Pablo dice en Filipenses capítulo 1—hablando de que él quiere que ellos oren por él, porque las personas están tratando de causarle sufrimiento en su prisión. Él dice: «¿Entonces qué? Que de todas maneras, ya sea fingidamente o en verdad, Cristo es proclamado; en esto me regocijo, sí, y me regocijaré.» Él dice: «Yo sé que esto resultará en mi liberación mediante vuestras oraciones, y [me encanta esto] la suministración del Espíritu de Jesucristo «(vv. 18-19).

Si solo nos diéramos cuenta de todo lo que tenemos a través del Espíritu Y entonces él dice esto -y me encanta esto, «Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado, sino que con toda confianza, aun ahora, como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte. Pues para mí, el vivir [la vejez y las arrugas -no, él dice, para mí el vivir es] Cristo, y el morir es ganancia «(vv. 20-21).

Y luego dice: «Pero si el vivir en la carne, esto significa para mí una labor fructífera, entonces, no sé cuál escoger «(v. 22). Así que, la muerte no es una enemiga. La muerte es, “Bienvenida a casa”. El Salmo 116:15: dice “Estimada a los ojos del Señor es la muerte de sus santos”. El miedo ha sido sacado de la muerte, así que cuando me acerco a la muerte, como el verso de tu papá -quiero terminar mi carrera. Quiero oír de Él, “Bien hecho, mi sierva buena y fiel”.

No quiero estar avergonzada, yo no quiero retroceder avergonzada en Su venida. Pienso en Lucas 19 y cómo un hombre se lleva la mina que el Señor le ha dado y lo envuelve en un pañuelo, y le da lo mismo cuando Él regresa. Y Jesús le recrimina acerca de eso.

Muchas personas están sentadas en la iglesia y no están haciendo nada. Tenemos tiempo para todo tipo de cosas, pero no «tenemos tiempo» para estudiar la Palabra de Dios, para profundizar y dejarla que se profundice en nosotras, y eso me apena. Pienso que la cosa más fundamental que cualquier cristiano puede hacer —creo que esto es primordial— es sentarse a los pies de Dios, en la Palabra de Dios, con Dios como tu maestro -enseñándote «precepto por precepto» lo que Él quiere que hagas, creas y vivas.

Carmen: Kay Arthur ha estado hablando con Nancy Leigh DeMoss, con motivo de su reciente cumpleaños.

Nos gustaría que tú conozcas la Palabra de Dios, precepto por precepto, como Kay estaba hablando. Visita el ministerio Precept Ministries. Encontrarás allí herramientas para estudiar la Palabra de Dios.

Mañana Kay Arthur estará de regreso, explicando por qué ella quiere que sus últimos años cuenten. También te animará a hacer que cada día cuente. Por favor, regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

2/4 – Sentada a los pies de Jesús

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mirando hacia atrás después de 80años

Entrevista con Kay Arthur

2/4 – Sentada a los pies de Jesús

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sentada-los-pies-de-jesus/

Carmen Espaillat: Antes de comenzar el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones, queremos recordarte acerca de nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera a celebrarse los días 26-27-28 de febrero del año próximo en Santo Domingo, República Dominicana.

Espero que puedas asistir y que traigas a muchas mujeres contigo.

La conferencia de Mujer Verdadera está diseñada para mujeres que tienen un corazón para alcanzar otras mujeres con la verdad de la Palabra de Dios.

Si eres una maestra bíblica, si eres una líder de un grupo pequeño, esposa de pastor, o simplemente una mujer que ama ayudar a otras mujeres, esta conferencia va a ser de mucho beneficio para ti.

Nancy estará en esta conferencia de Mujer Verdadera, junto a los maestros bíblicos, Crawford & Karen Loritts y Mary Kassian. Dannah Gresh le estará hablando a las mujeres jóvenes.

Josh Davis, Jonathan & Sarah Jerez, así como Dámaris Carbaugh estarán dirigiéndonos en tiempos especiales de adoración.

Podrás obtener muy pronto toda la información acerca de cómo registrarte, al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Espero que puedas asistir para buscar al Señor junto a nosotras, en la Conferencia Mujer Verdadera, aquí en la República Dominicana.

Kay Arthur: Como que no se puede estudiar la Palabra, es la Palabra de Dios, Dios está hablando, esas son palabras que Él ha exhalado, que Él ha escrito, que son tu vida, por supuesto invierte en la Palabra.

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continuará la conversación que comenzó ayer. Estamos en el segundo día de una serie de cuatro días llamada “Mirando hacia atrás, después de los ochenta.”

Nancy: En esta semana estoy tan agradecida de tener esta oportunidad de conversar con mi querida amiga Kay Arthur; cuando este programa salga al aire, ella habrá pasado de sus ochenta años. En realidad tuvimos esta conversación hace un tiempo atrás mientras Kay anticipaba su cumpleaños.

Ella ha sido de mucha bendición a muchas de nuestras oyentes y para mí personalmente. Estoy verdaderamente agradecida por la oportunidad de dar honor a esta mujer de Dios y por nuestras oyentes que tienen la oportunidad de aprender de su vida.

Kay, bienvenida una vez más a Aviva Nuestros Corazones.

Kay Arthur: Muchas gracias.

¿Podría contarte una historia por el deseo que tienes por tus escuchas?

Nancy: Sí, por favor.

Kay: Cuando me convertí a la edad de veintinueve años, yo le dije a Dios que regresaría con mi esposo del cual yo estaba divorciada. Aunque él no era creyente, yo le dije a Dios que regresaría con él porque yo sabía que Dios odiaba el divorcio. Pero él se suicidó.

Después me casé con Jack. Nos casamos y fuimos a México. Tenía dos hijos. David nació allí en México donde fuimos misioneros por tres años y medio. Luego tuvimos que dejar el campo misionero porque me enfermé del corazón.

Pero bueno, estaba sentada allí, y estaba trabajando con adolescentes. Estaban conociendo del Señor, y les estaba enseñando la Palabra de Dios. Estaba sentada allí esa mañana en la mecedora y amamantando a David, y me molesté con el Señor. Dije, “Señor, ¿Dónde estabas Tú cuando yo era adolescente? ¿Por qué no dejaste que alguien como yo viniera a mí cuando yo era adolescente? ¿Por qué no mandaste a alguien que me hablara de la Palabra como yo les estoy dando la Palabra a estos adolescentes?”

Dios solo habló a mi corazón – nunca he oído voces audibles o algo así – pero Él habló a mi corazón y dijo, “Yo te salvé cuando quise salvarte, y si paras de quejarte y compartes tu historia, la usaré para ayudar a otros.

Así que, aquí estamos.

Nancy: Y ciertamente Él lo ha hecho.

Kay:  ¿No es maravilloso?

Nancy: Sí lo es. Es una gracia maravillosa. De eso se trata – no solo para nuestros años de juventud sino también al envejecer.

Al recordar, estoy segura que estás reflexionando ahora en tus ochenta y tantos años – porque éste es un cumpleaños que marca un tiempo especial. Me encantan estos tiempos que marcan un momento especifico, y me gusta reflexionar en lo que el Señor ha hecho y dónde me ha traído.

Pero me pregunto Kay, ¿Mientras recuerdas, habrá quizás dos o tres personas – amistades o mentores o personas que te alentaron– que han sido de influencia clave en tu vida, personas que te han ayudado a amar al Señor, a amar Su Palabra, o que han sido usados en una manera especial en tu vida?

Kay: Bueno mi primer mentor en mis primeros años fue un muchacho que comencé a salir con él después que me convertí. Él me trajo la traducción del Nuevo Testamento Phillips, y me trajo biografías de grandes cristianos. Así que yo leí: Hudson Taylor, Robert Murray M’Cheyne, Andrew Murray, Madame Guyon, y muchos más. Ellos fueron mis mentores – Isabelle Kuhn. Y esas biografías fueron las que me guiaron en esos primeros días, aparte de la Palabra de Dios.

Yo diría que las personas con las que he trabajado en este ministerio desde que Dios comenzó Ministerio Precepto, las amistades que Él ha traído a mi vida que todavía son mis amistades, las personas que me han amado con todos mis defectos y han sido amistades fieles: Jan Silvious, Billy Campbell, Tommy Hammil. Yo puedo ir con todas estas personas buenas y decirles que cada una de ellas, solo por sus vidas y solo por su paciencia conmigo y su relación de amistad…

He visto crecer a las personas jóvenes de las cuales he tenido la oportunidad de enseñarles la Palabra de Dios convertirse en esposas y esposos piadosos y maravillosos padres. Eso es lo que diría yo que me ha discipulado. No ha habido ningún individuo que se haya sentado y dicho, “Está bien, ahora yo soy el mentor y tú vas a ser el discípulo”.

Nancy: Mucho de eso pasa de manera natural en el curso de la vida y en el vivir con otros creyentes. Y tú te has convertido en mentora y amiga de un sinnúmero de personas cuyos nombres no sabrás de este lado de la eternidad. Yo sé que muchas de esas mujeres

Quisieran agradecerte.

Kay: Quiero contarte de una pareja: Mia y Costel Obgleski. Son de Rumania. Hace años fui a hablar a la escuela teológica internacional de Cruzada Estudiantil. Dios me dirigió a dar una apasionante ilustración del sufrimiento de un hombre de Rumania.

Cuando terminé de enseñar (un almuerzo siguió después de esto), esta mujer vino a mí y dijo, “Lo que tú dices de Rumania es verdad, pero estas personas no te creen. Realmente no te entienden”.

Yo dije, “¿Cómo sabes?”

Ella dijo, “Yo soy de Rumania.”

Yo le dije, “¡¿Rumania?! Yo quiero ir a Rumania pero el comité que vela por mí no me deja ir porque tienen miedo a que me vayan a meter en la cárcel, pero tú puedes ir por mí.

¿ Sabías que ellos están encargados de nuestro ministerio (Euro Asiático entero? ¿Sabías que todas las personas en mi vida, son el mayor ejemplo para mí de lo que significa ser un discípulo de Jesucristo y a hacer discípulos de otros?

Estamos en 185 países. Muchos de ellos, por esa pareja. Estamos en setenta lenguajes. Muchos de ellos, por esa pareja. Y aquí están, esta pequeña pareja de Rumania, y al venir cargados por su gente, esto es lo que Dios hizo.

Así que cuando me preguntas acerca de mentores, yo fui guiada por el Señor – y mi esposo – a integrarlos en nuestro personal – pero yo integré como parte del personal a personas mucho más capacitadas que yo. Mucho más consagradas que yo. Y ellos son ejemplo para mí, un ejemplo muy precioso para mí.

Así que nunca te enorgullezcas y trates de hacer todo tu sola. Simplemente tienes que ver cómo Dios está tejiendo tu vida junto con otros para cumplir los propósitos de Su Reino.

Nancy: Amén así es, bueno Kay, si por algo eres conocida, es por hacer que la gente se sumerja en la Palabra y enseñarles cómo estudiar la Palabra de Dios. Tienes un mensaje de vida maravilloso. Esto no es teórico para ti. Esto es algo que tú vives, y yo he visto esto vez tras vez a través de los años mientras hemos conversado. Es como que tienes la Palabra en tu sangre. Te tocamos y sale la Palabra de ti. Y a mí me encanta eso.

Mientras piensas en tu pasado, luego de más de cincuenta años de estudiar la Palabra de Dios, profundizando en ella, ¿Qué ves tú como beneficio y bendición del estudio acumulado de la Palabra de Dios por años– algunos de estos textos una y otra y otra vez? ¿Qué diferencia ha hecho eso en tu vida?

Kay: Bueno, ha hecho una enorme diferencia. De hecho, pienso que es la diferencia entre ser un doctor y el paciente, en lo que se refiere a tu Cristianismo. Si conoces la Palabra – Sus Palabras son espíritu y vida. ¿Te acuerdas al final de Deuteronomio cuando Moisés vino y dijo todas estas palabras y los cantos y el pueblo escuchaba?

Luego él dijo, “Fijad en vuestros corazones todas las palabras con las que os advierto hoy, las cuales ordenaréis a vuestros hijos que las obedezcan cuidadosamente, (eso es lo que estás haciendo en tu programa radial) todas las palabras de esta ley. Porque no es palabra inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais” (32:45-46).

En otras palabras, si vives de la manera en que te digo que vivas, vas a vivir por más tiempo en la Tierra Prometida. Cuando desobedeces es cuando te vas a meter en problemas y serás echado fuera.

Así que yo diría que la mayoría de las personas hoy, creo yo, están fallando en su caminar cristiano o están débiles o enfermizos o incapacitados porque no conocen a Dios . En Daniel 11:32 dice, “mas el pueblo (y es en el tiempo de Antíoco Epífanes – el cual fue un tiempo horrible para el pueblo judío – pero él dice mas el pueblo) que conoce a su Dios podrá pararse firme y tomar acción, para hacer proezas para Dios” (parafraseado).

Nancy: Mientras estás compartiendo, Kay, yo sé que es algo que se van a llevar nuestras oyentes de seguro, es que la Palabra de Dios está viva. Es poderosa. No está seca. No es aburrida. Y pienso que mucha gente tiene esa impresión de la Escritura, que es seca y aburrida. Una de las cosas que recuerdo mientras te escucho es que la gente que piensa de esa manera de la Escritura probablemente no la está leyendo y probablemente no la está viviendo como tú lo has hecho.

Parece que una de las razones que la Escritura se ha convertido tan viva para ti es que tú te adentras en ella, pasas tiempo en ella. La estás leyendo, y estudiando una y otra vez. Así es como la Palabra de Dios toma mayor significado en tu vida. ¿No es así?

Kay: Exactamente. El problema es que vivimos en un mundo muy ocupado y mi agenda es igual a la de cualquier persona. Vivimos en un mundo ocupado, pero tenemos que sacar tiempo. Tenemos que sentarnos a Sus pies. Y cuando nos sentamos a Sus pies, lo escuchamos a Él, en un sentido, en realidad se alarga nuestro tiempo. Solo tenemos veinticuatro horas, pero se alarga, hace que nuestro tiempo sea más eficiente.

Me da confianza. Me ayuda a seguir adelante porque yo sé, “Dios lo tiene en control,” o “está bien, esta amiga se portó desagradable, pero Dios lo sabe y yo sé que no fue su intención,” o lo que sea. En otras palabras, yo sé cómo lidiar con la vida.

Por eso es que estoy tan interesada en que la gente estudie la Palabra de Dios inductivamente. Y por inducción, me refiero que van a la Palabra de Dios por ellos mismos. Una de las cosas que me angustia es cuando escucho a líderes de ministerio de mujeres decir, “Oh, no hagas Precepto si tienes niños pequeños”. Bueno, todos tuvimos niños pequeños. Todos crecimos bajo Precepto. Yo tuve a mi hijo a edad avanzada, y tuve niños, pero decir, “No estudies de esta manera; es muy difícil.” No es muy difícil. Solo toma tiempo.

Pero estás pasando tiempo a los pies de Dios. Él nos dio sesenta y seis libros, Nancy. Y continúo diciéndole a la gente, “Si Él nos dio sesenta y seis libros, Querida, ¿Cuántos crees que Él quiere que conozcamos?”

Ellas me responden “sesenta y seis”.

Y yo dijo, “¡Sí!” Y necesitas conocerlos”.

Cuando Dios habla libro por libro, cada libro tiene un propósito. Cada libro tiene una estructura. Cada libro tiene un mensaje, y no es que quieras obtener un mensaje general. Tú quieres que esas palabras que son espíritu y vida cobren vida en ti, que te guíen.

Me encanta el Salmo 119. El versículo 102 dice esto: “No me he desviado de tus ordenanzas, porque Tú me has enseñado.” El desviarse de Sus ordenanzas es cuando yo cargo culpabilidad o cuando yo pienso que Dios no me ha perdonado. (Tú has escrito un libro excelente acerca del perdón.) Pero cuando pienso que Dios no me ha perdonado, o yo digo, “Bueno, no puedo perdonarme a mí misma”.

Necesitamos conocer y creerle a Dios. Cuanto más lo conocemos, más capaces seremos de creerle y podremos caminar como más que vencedores. Él habla acerca de vencedores. En Apocalipsis, en las cartas a las iglesias, cada una termina con un mensaje al vencedor. Un vencedor no es un súper cristiano. Un vencedor es un cristiano. Si eres un cristiano, eres un vencedor. “esta es la victoria que ha vencido al mundo (1ra de Juan dice) nuestra fe.”

Es tomar a Dios por Su Palabra. Pero no puedes hacer eso si no la conoces.

Nancy: Kay, al comenzar tu día y entrar en la Palabra – no solo cuando estás escribiendo estudios para otras personas – danos un vistazo de cómo se ve tu tiempo con el Señor en Su Palabra al sentarte a Sus pies. ¿Tienes un lugar especial a dónde vas para hacer eso? ¿Hay un tiempo en particular? ¿Podrías darnos un vistazo de cómo se ve eso para ti?

Kay: Claro que sí. Cuando me levanto, me hago una taza de café, y me voy y tengo mi Biblia allí. Tengo mis marcadores, y tengo dos sillas. Me siento en una o la otra dependiendo del sol y qué tan brillante esté. Te puedo decir esto: es en mi dormitorio. Mi dormitorio está bonito. Lo hice bonito y calmado. (Y si a ti te gusta lo bonito, yo pienso que deberías tener un lugar bonito en tu casa para encontrarte con el Señor. Lo que tengas que hacer para hacerlo bonito hazlo bonito para ti.)

Entro, me siento en la silla, y digo, “Oh, Señor” – porque ahí es donde me voy a encontrar con Él. Hoy, aunque no quería, salí de ahí para ir a la sala porque no quise prender la luz a las 4 de la mañana y despertar a mi esposo. Pero eso es lo que hago. Luego abro la Palabra y comienzo a leer.

He tenido a personas que me han dicho en el pasado, “Cuando estás teniendo tu tiempo devocional, no puedes estudiar la Palabra porque no es espiritual. Tienes que leer un devocional.” Y yo pienso, ¿Cómo que no puedo estudiar la PalabraEs la Palabra de Dios. Dios está hablando. Estas son palabras que Él está hablando, que Él ha respirado, que Él ha escrito que son tu vida. ¡Claro que debes pasarlo en la Palabra!

Así que yo lo paso en la Palabra. Oro mientras Dios me guía. El Ministerio de Preceptos pone una lista de oración para nuestro equipo Epafrodito, de algo por lo que orar todos los días. Yo tengo esa lista. También tengo la lista de oración de Marlae Spikard, creo que se llama Mujeres de Esperanza. Así que yo tengo esas dos listas de oración que hago en el día.

También tengo un librito llamado, On This Day [En Este Día]. Escrito por Robert Morgan, y son historias de la historia cristiana de lo que pasó en esos días. Me encantan las biografías. Me encanta oír las historias de mis hermanos y hermanas, y de ahí aprendo. No siempre leo de ahí todos los días porque muchas veces no tengo tiempo.

Mantengo una libreta y un lápiz allí y escribo cualquier cosa que me venga a la mente porque donde quiera que voy a hablar, no traigo el mismo mensaje. Yo digo, “Señor, ¿Qué quieres que diga? En la próxima semana en Carolina del Norte, ¿Qué quieres de diga, y en Arizona?” Así que mantengo una libreta y papel, o doblo los pedazos de papel, y los mantengo en mi Biblia. Escribo cualquier cosa que me venga a la mente para que no se me olvide – recuerda que soy octogenaria. Cuando escuches esto, ya tendré más de ochenta años.

Así que eso es lo que yo estoy haciendo. Le estoy pidiendo a Dios uno de los versículos del Salmo 90, que habla acerca de los días de nuestra vida, que de mayor vigor quizás ochenta años.

Nancy: Y el Señor te ha bendecido en tus ochenta.

Kay: Sí, y luego dice “Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.” En la Nueva Versión Internacional dice, “para que nuestro corazón adquiera sabiduría”, y en la Palabra de Dios para Todos dice, “Haznos entender que la vida es corta, 
 para así vivirla con sabiduría.” (v.12)

La sabiduría es manejar la vida a la manera de Dios . Está basada en conocimiento. Así que obtendremos conocimiento a través de la Palabra de Dios, y luego como leíste en Proverbios, si vas marcando a través de todo lo que Él dice acerca de la sabiduría, es increíble. Luego yo sé, “¿Cómo hago esto? ¿Cómo manejo esto?” Le pido a Dios que me perdone.

Una de las cosas que he estado haciendo es escudriñar mi corazón. Te digo, yo pienso, Señor, con razón no me has llevado a casa todavía¡Tienes mucho que refinar en mi vida! Veo, Nancy, todas las cosas tontas que he hecho. Y luego tengo que ejercitar esto de “Está bien, eso fue tonto. Tú lo sabes. Tú me amas. Aprenderé de eso. Seguiré adelante”.

Hay un versículo en 2da de Corintios capítulo 5, versículo 9, y dice “Por eso, ya sea presentes o ausentes, ambicionamos serle agradables.” Así que si me pongo tensa con mi esposo, entonces voy a regresar inmediatamente a pedirle que me perdone.

Nancy: Kay, una de las cosas que yo tanto aprecio de ti, desde que te conozco, es que tú nunca estás ociosa. Tú eres intencional en buscar al Señor y no estás vagando y sin rumbo en tu vida espiritual.

Voy a cortar aquí porque estoy viendo el reloj, y se nos acabó el tiempo hoy, pero quiero seguir con la conversación mañana. Quiero hablar acerca de todo esto de envejecer, cómo tú ves eso, cómo te mantienes intencional, fresca, y en la batalla. Tengo unas preguntas acerca de eso, y yo sé que nuestras oyentes también. Así que continuaremos esta conversación mañana y hablaremos de lo que hay en tu corazón en tus ochenta, y cómo llega uno ahí y sigue llena de vida y fructífera como tú, por lo que le agradezco al Señor.

Por favor acompáñanos mañana donde continuaremos con Kay Arthur aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Carmen: Gracias, Nancy.

Kay Arthur y Nancy Leigh DeMoss nos han estado animando a ser mujeres de la Palabra de Dios, fielmente sirviéndole todos nuestros días.

¿Encuentras conversaciones como estas motivadoras y útiles? ¿Podrías ayudarnos a seguir brindando este tipo de aliento para ti y para otras mujeres que necesitan este mensaje? Solo podemos proveer el programa de Aviva Nuestros Corazones cada día de la semana gracias a oyentes que creen en el ministerio y donan para hacerlo posible.

Si Dios te dirige a hacer una donación, visita AvivaNuestrosCorazones.com. Puedes hacerlo en línea. También puedes hacerlo por teléfono, si vives en los EEUU o Canadá. Solo llama al 1-800-569-5959, y especifica que deseas hacer tu donativo al ministerio de alcance hispano.

Bien, a Kay Arthur no le da vergüenza decir su edad. Ella explicará mañana cómo se está acercando a sus últimos años. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries… Yo quiero que mi mamá asista a la conferencia de Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/4 – Libertad de los pecados de tu pasado

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mirando hacia atrás después de 80años

Entrevista con Kay Arthur

1/4 – Libertad de los pecados de tu pasado

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/libertad-de-los-pecados-de-tu-pasado/

Carmen Espaillat: Kay Arthur anima a los padres a orar continuamente por sus hijos para que lleguen a conocer a Dios como Salvador, pero también nos recuerda:

Kay Arthur: Tú eres el mensajero, pero no eres el Salvador. Si tu hijo no llega a conocer al Señor, no es tu culpa. Cada uno tiene que tomar su propia decisión.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

El viernes pasado en Aviva Nuestros Corazones, hablamos acerca del valor de las mujeres mayores que enseñan a las más jóvenes. Hoy, escucharemos de una mujer que ha pasado su vida enseñando a otros. Desde hace varias décadas ha derramado su vida enseñando a otros a amar la Palabra de Dios.

Aquí está Nancy para conducirnos.

Nancy Leigh DeMoss: Estoy muy agradecida por la oportunidad de tener esta conversación con mi amiga de tantos años, Kay Arthur. Kay, gracias por sacar este tiempo para conversar con nosotros mientras nos acercamos a tu cumpleaños ochenta y tantos. ¡Sé que va a ser una bendición para nuestras oyentes! Gracias por acompañarnos.

Kay: Nancy, querida, sabes lo mucho que te quiero y cuánto te aprecio. Estoy tan agradecida por tu conocimiento de la Palabra de Dios, por tu integridad, por tu vulnerabilidad, por el privilegio de llamarte mi hermana y trabajar contigo. Agradezco a Dios—hemos estado más de doce años juntas—y especialmente por estos últimos doce años y por lo que el Señor ha hecho.

Nancy: Me hago eco de eso también desde mi perspectiva. Recuerdo esas primeras conversaciones que tuvimos cuando me estaba preparando para lanzar este ministerio. Tú fuiste una del pequeño número de líderes de ministerios de mujeres que ha sido una amiga y una animadora—y así ha sido a través de los años.

Fue tan dulce ver que no había espíritu de competencia ante este nuevo programa de radio que iniciaba, sino que hiciste todo lo que pudiste Kay. Y tú has continuado afirmándome y animándome, a mí y al ministerio. Te agradezco mucho por eso. También te agradezco por el papel que has tenido, durante muchos años, estudiando y enseñando la Palabra de Dios a tantos—posiblemente millones—de oyentes, lectores, personas alrededor de todo el mundo.

Durante los siguientes días, queremos hablar acerca de tu vida de tu ministerio y también acerca de Ministerios Precepto, y lo que el Señor ha hecho. Gracias por derramar tu vida en nombre de Cristo y Su pueblo. Hoy queremos honrarte, bendecirte y agradecerte por eso.

Kay: Gracias. ¡Es difícil creer que he pasado de los ochenta años! Creo que, ¡eso suena tan vieja! Guardo un calendario de papel, así como uno en mi computadora, en mi iPhone y en mi iPad, porque soy orientada al papel. Así que sentada en mi escritorio algunas veces puedo ver todo el mes de una sola mirada. Tengo marcado “¡Noviembre 11, como un nuevo cumpleaños… si el Señor lo permite!

Nancy: Tu último cumpleaños fue hace unas semanas atrás. ¿Hiciste algo especial ese día?

Kay: ¿Sabes? No soy muy dada a celebrar pero David y el staff estaban hablando de hacerme una fiesta. Yo dije, “Realmente no quiero una. Quiero salir con David y Margaret y cenar con ellos, salir a almorzar con mis amigas pero no hago grandes planes de fiestas de cumpleaños.

No se trata de mí. Me apasiona lo que está por delante. Siento una gran pasión por preparar a las personas para los días que vienen. El 11 de septiembre del año 2001, estaba enseñando el libro de Josué. Mi hijo Marcos— y tú conoces a Marcos y él te ama—estaba en el staff en esa ocasión.

Me estaba vistiendo para salir, porque estábamos haciendo el curso Precepto. Él dijo, “Mamá, enciende la televisión rápido”. La encendí justo a tiempo para ver el segundo avión estrellarse contra la torre. Estaba enseñando Josué capítulo 3 ese día, y Josué 3:4 dice (hablando de que iban a cruzar el río llevando el Arca del Pacto): “No os acerquéis a ella para saber el camino por donde debéis ir”.

Y luego, esta declaración me atrapó: “porque no habéis pasado antes por este camino. Entonces Josué dijo al pueblo: Consagraos, porque mañana el Señor hará maravillas entre vosotros”. Y aquí está, doce años más tarde. No hemos “pasado antes por este camino”.

Creo que las cosas en los Estados Unidos mejoraron por un tiempo, pero al igual que tú, estoy muy preocupada por nuestra cultura. Estoy muy preocupada por nuestro país porque ni siquiera nos acercamos como una nación a temer a Dios, respetar a Dios, conocer a Dios, entender a Dios.

De eso es que se trata el ministerio que estás haciendo y el ministerio que nosotros hacemos. No se trata de celebrar a un individuo. Se trata de poner tu rostro como un pedernal en preparación para la venida del rey de Reyes.

Nancy: Kay tú has sido una sierva fiel en pregonar ese corazón y ese mensaje. Te he escuchado hablar sobre avivamiento y tener una carga por la iglesia y por este país en numerosas ocasiones a través de los años. Tú has sido una especie de profetiza de los tiempos modernos con la Palabra de Dios, y cómo se aplica de forma práctica y poderosa en nuestros días, en nuestra era.

En los próximos días, quiero que compartas más sobre la carga por nuestro país y, mientras vas avanzando en edad, lo que ves y cuál es tu sentir y lo que puede hacerse acerca de los tiempos en que estamos viviendo. Simplemente ha sido dulce, Kay, ver como el Señor ha levantado mujeres—y hombres—pero mujeres como tú, que han tenido un mensaje para “un tiempo como este”.

Si nos remontamos a los primeros años de tu vida, tu vida hubiera podido ir en una dirección completamente diferente si no hubiera sido por la sublime gracia de Dios. ¿Estoy en lo cierto?

Kay: Exactamente Nancy. En realidad, esta mañana—necesito ocho a nueve horas de sueño. El Señor me ha mostrado que si quiero ir a trabajar sin estrés, entonces tengo que dormir lo suficiente. Pero mi esposo no se estaba sintiendo bien, así es que me levantó.

Entré a nuestra cochera convertida ahora en lo que yo llamo mi salita. Entré allí para poder encender la luz y tener un tiempo con el Señor. Estaba pensando en eso sobre lo que me has preguntado—a dónde me dirigía, cómo era yo; sencillamente pensando acerca de la increíble gracia de Dios. Así que solo empecé a agradecerle por esa sublime, sorprendente gracia, que había alcanzado a esta mujer que se había casado, divorciado, era inmoral, que sabía que necesitaba dejar de vivir en la forma en que lo estaba haciendo. Y después de agitar mi puño en su rostro y decir, “Dios, nos vemos por aquí. Hoy voy a buscar a alguien que me ame…” Me alejé, buscando amor en todos los lugares equivocados. Venía de una familia religiosa pero no conocía la Palabra, no oía la Palabra… No en una atmósfera evangélica como tú y yo estamos acostumbradas ahora.

¡Dios me sacó de eso! Tengo una hermana con la que tengo que hacer mucho esfuerzo para hablar. Tengo un hermano que no me hablaría y, por supuesto, mis padres están muertos. Pero solo pensar que Dios en Su misericordia alcanzaría a esta mujer quien, para todos los intentos y propósitos, se describiría como una ramera—con dos hijos—es horrible.

Una cosa es ser una ramera sin hijos. Otra cosa es ser una ramera con hijos por el impacto que esto tiene en los niños. Que Dios me diera la vuelta y me diera esta vida y me permitiera levantarme, enseñar y proclamar Sus mismas palabras que salieron de Su boca y que han sido conservadas para nosotros por todas las generaciones, las cuales no pasarán… Sus Palabras que son verdad para nosotros. ¡Es simplemente alucinante!

Nancy: Así es y creo, Kay, que eso tiene que ser de gran ánimo para algunas de nuestras escuchas que tienen hijas e hijos que son adultos jóvenes y que no están caminando con el Señor, que tal vez están donde tú estuviste en tus veinte. Saber que Dios realmente puede alcanzarlos…

Él es el Sabueso del Cielo. Él puede buscarlos y traerlos al arrepentimiento y a la fe y cambiar sus vidas y usarlos en gran manera para Su Reino. Estoy pensando mientras estás compartiendo esto, el mensaje para algunas madres de hijos adultos hoy puede ser, “¡No te rindas! ¡No dejes de orar! No dejes de creer que Dios realmente puede capturar el corazón de ese ser querido o el corazón de ese amigo que está tan lejos del Señor.

Kay: Hay un verso en Isaías que dice que el oído del Señor no está sordo para que no pueda escuchar y su brazo no es corto para que no pueda rescatar. Nada es imposible para Él (Ver Is. 59:1).

Ahora mismo estoy escribiendo un curso de estudio inductivo sobre los Hechos y por supuesto, que en Hechos tú ves la conversión de Saulo quien después es llamado Pablo. Su nombre hebreo es Saulo. Pablo es su nombre gentil. Tú lees en 1era Timoteo que se llama a sí mismo “el más grande de todos los pecadores”, que no es digno de ser llamado apóstol.

Luego, cuando lees Hechos y lo ves parado al lado de Esteban siendo apedreado y Saulo simplemente oyendo el mensaje—la Escritura dice que Saulo respiraba amenazas y capturaba a las personas para matarlas o meterlos presos. Estaba tan ciego a Cristo, tan celoso de la religión judía, y así en tan mal estado—por así decirlo—en su teología.

¡Conoce a Jesús! y Dios le da la vuelta. Pero lo interesante aquí, para nuestros escuchas, es que el Espíritu le dice, Jesús le dice, “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón, ¿no es así?” En otras palabras, “Tienes estos pinchazos; tienes esas convicciones; tienes esas dudas ellas están creciendo y es difícil para ti ¿no es así? Pero Yo soy realmente quien ellos creen que YO SOY”.

Creo que hemos sembrado en los corazones de nuestros hijos lo que Dios puede tomar y lo que Dios puede usar. Dios no siempre traerá reconciliación entre tú y tu hijo . Tengo un hijo con el que no estoy reconciliada, ¿y sabes la razón por la que puedo vivir con ello, Nancy? Es lo mismo que esas mujeres que están escuchando necesitan saber.

Dios es Soberano. El gobierna sobre todo. El corazón del rey está en Su mano. Mi consolación siempre es ésta. A Él no se le pierde ni uno. Jesús dice en Juan 17, “Padre, todos lo que Tú me has dado han venido a mí” (Ver v. 11 y 12). Así es que si Judas hubiera vivido mil años, nunca hubiera sido salvo.

Creo que oramos, nos damos cuenta que la mano de Dios no se ha acortado, Su oído no está sordo y oramos y suplicamos a Dios. Preguntamos a Dios, “¿Cómo oro por este hijo pródigo? ¿Cómo oro por mi hijo y por mis amigos que están en rebelión, que están cegados por el pecado?”

Oramos, pero recordamos—y creo que los padres necesitan especialmente recordar esto—tú no eres el Salvador. Tú eres el mensajero, pero no eres el Salvador. Si tu hijo no llega a conocer al Señor, no es tu culpa, cada uno tiene que tomar su propia decisión.

Nancy: Así es, mencionaste al apóstol Pablo. Sin duda, él tuvo que haber batallado con el remordimiento o la culpa cuando pensaba en su pasado. Tú mencionaste tu pasado antes de venir a Cristo a la edad de treinta años.

Sé que tenemos oyentes que tienen un pasado del cual se avergüenzan. Algunas de ellas continúan viviendo con vergüenza, con remordimiento, con culpa. ¿Cómo has lidiado con esos temas cuando has pensado en tus pecados y tus faltas del pasado? ¿Cómo lo has manejado? ¿Fue un proceso para ti? ¿Hubo un momento en que, en Cristo, dejaste todo eso atrás, o fue todo un proceso el poder lidiar con todo eso?

Kay: Nancy fue un peregrinar. El salmista nos dice, “Él envió su palabra y los sanó y los libró de la muerte” (Salmos 107:20). Creo que cuanto más estamos en la Palabra de Dios y estudias la Palabra de Dios y te saturas con la Palabra de Dios, esta es la Palabra que Él nos trae.

Mi mente va a todos esos diferentes lugares cuando mencionaste la conciencia culpable. Pienso en Hebreos. Me encanta el libro de Hebreos, y me gusta el hecho de que tenemos un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades; un Sumo Sacerdote que fue tentado en todo según nuestra semejanza pero sin pecado (Ver 4:15).

Vamos a Israel cada año. En la casa de Caifás, comparto todo el arresto, juicio y crucifixión de Jesucristo. La última vez les estaba contando lo que me pasó en el Huerto de Getsemaní. Cuando estás afuera en ese patio, puedes ver que el Huerto de Getsemaní está en dirección a dónde está el Aposento Alto. Estás justo en los pasos por los que Jesús hubiera llegado a la casa de Caifás.

Les conté sobre el tiempo cuando fui tentada. Un árabe apuesto era el agente que nos estaba guiando. Él nos llevó al hotel (esto fue hace varios años). Tenía una infección en el oído. Estábamos caminando fuera del hotel y dos hombres árabes entraron. Dijeron algo en árabe. Yo no sé árabe, excepto “gracias”.

Entramos al carro, él me puso en el asiento delantero. Era un hermoso día. Abre la puerta donde él va a sentarse como conductor, cierra la puerta, pone su brazo detrás de mí en la silla, me mira y de repente—ahora, debes recordar que tuve un pasado inmoral—de repente, dentro de mí, se levanta este deseo de coquetear con este hombre.

Ahora, aquí estoy, soy la profesora de Biblia, enseñando en Israel. Aquí estoy lidiando con este deseo, esta lujuria de la carne. Tenía una oportunidad. Ya fuera de testificar a ese hombre—porque aunque profesaba ser cristiano, sabía que no creía en Él—o tener un romance momentáneo. Le testifiqué y compartí con él. Y dijo, “Sabes, he estado aquí con muchos grandes hombres. Ninguno me había explicado como tú lo has hecho”.

Imagínate estoy enseñando en el Huerto de Getsemaní de la Escritura donde habla de Jesús diciendo, “Padre, si es posible, pasa de mí esta copa”. Y Él les había dicho, “Velad y orad, porque el espíritu está dispuesto pero la carne es débil”.

Yo dije eso y empecé a llorar mientras lo estaba enseñando. Pensé, Señor, Tú sabes que la carne es débil. Tú lo entiendes porque oraste eso tres veces, «No se haga mi voluntad sino la tuya. Si es posible, pasa de mí esta copa». Así que entiendes. Tú entiendes que la carne es débil .

Por eso cuando siento culpa, primero que todo, tengo al Salvador que puede entender las tentaciones con las que Él luchó. Hebreos enseña esto. Cuando llego a Hebreos capítulo 10 está hablando de ese increíble sacrificio que hizo Jesús por nuestros pecados, de una vez por todas, pagando completamente—“ya no hay más sacrificio por el pecado…”

Luego llegué hasta el final del capítulo 10, el cual dice esto: “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia [eso significa de culpa] y nuestro cuerpo lavado con agua pura” (v. 22). Lo que tenemos que hacer es justamente, constantemente, recordar lo que tenemos en Cristo Jesús.

Me encanta ese himno, Hay un precioso manantial de sangre de Emmanuel, que purifica a cada cual que se sumerge en él.

Creo que, la culpa con la que estás lidiando, las fallas como madre, las fallas como padre, como esposa, o cualquier cosa por la cual tu hijo está lastimado, herido, de lo cual te acusa—tienes que volver a Jesús. Tienes que volver a Él, a quien Él es.

Tienes que volver al hecho de que Él es el único que estaba allí cuando Dios habló y trajo el mundo a existencia. Juan capítulo 1 nos dice que todas las cosas vinieron a existencia por Él. Él te creó, Él te escogió en Cristo Jesús—en Sí mismo—antes de la fundación del mundo. (Ver v. 3.)

Tú vives a la luz de eso, y te mueves más allá de tu pasado, y te mueves más allá de tus emociones, y te mueves más allá de tus faltas, y te mueves más allá de tu pasado. Pablo dijo, “…olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil 3:14).

En el mismo texto dice, “…estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo” (v. 8).

Nancy: Kay Arthur ha estado ilustrando para nosotras de una forma bellísima el valor, la belleza y la maravilla de adentrarnos en la Palabra de Dios y recibirla en nuestros corazones. Espero que, como has estado escuchando de ella, sus palabras hayan abierto tu apetito para entrar en la Palabra de Dios y permitir que esta transforme tu vida como ha transformado la de ella.

Es realmente maravilloso cuando Cristo se revela a nosotras y nos permite entonces servirle para atraer a otras hacia Él, y a unirse a Sus propósitos. Y eso es precisamente lo que este ministerio persigue.

En las últimas décadas, las mujeres han sido motivadas a “hacer las cosas a su manera” y muchas se han dejado engañar por las promesas vacías del feminismo, y se han dedicado a vivir para ellas mismas.

El movimiento Mujer Verdadera busca recapturar el diseño original de la mujer tal y como fue ideado por Su creador.

Estamos agradecidos a Dios porque recientemente estamos siendo testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser parte de este movimiento, de volver a las sendas antiguas y abrazar este hermoso diseño.

Muchas mujeres han comenzado a invertir sus vidas en otras, han vuelto a sus hogares con la convicción y el deseo de hacer las cosas “a la manera de Dios”; para buscar la definición de lo que significa ser una ‘mujer verdadera” en la Palabra de Dios. Estas mujeres, por la gracia de Dios, anhelan vivir vidas centradas en Dios, anhelan confiar en Él y decirle “Sí, Señor”.

¿Quieres tú ser parte de este movimiento? Deja que tu mente y tu corazón se empapen de la Palabra de Dios y descubre Su voluntad para tu vida.

Te invito a visitar AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes acerca de una conferencia muy especial que estaremos llevando a cabo desde Santo Domingo, República Dominicana. Se trata de la primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina. Visita nuestra página y entérate de los detalles y de cómo puedes ser parte de este evento.

Si vas a AvivaNuestrosCorazones.com y buscas la transcripción del programa de hoy, encontrarás al pie de la transcripción un lugar donde puedes dejar tus comentarios y compartirnos tu sentir acerca del mensaje de hoy. Te invitamos a interactuar con otras mujeres del mundo que siguen Aviva Nuestros Corazones.

Kay, muchas gracias por esta conversación. Vamos a continuarla cuando regreses a Aviva Nuestros Corazones mañana.

Carmen: Gracias, Nancy. Si has estado intrigada por esta conversación entre Nancy Leigh DeMoss y Kay Arthur, espero que aprendas más de nuestra invitada. Kay ha escrito varios libros que te ayudarán a profundizar en la Biblia, a entenderla y aplicarla. Te invitamos a visitar la página del ministerio de Kay, Precept Ministries. Puedes encontrar el enlace en la transcripción del programa de hoy.

Cuando lees la Biblia, Dios te habla directamente.

Kay Arthur hablará sobre la maravilla de este concepto mañana. Por favor, vuelve con nosotras en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones, con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Las 70 resoluciones de Jonathan Edwards

Aviva Nuestros Corazones

Las 70 resoluciones de Jonathan Edwards

Estoy apercibido de la realidad de que soy incapaz de hacer cualquier cosa sin la ayuda de Dios, humildemente le pido que por su gracia que me permita mantener estas resoluciones, hasta el punto que estén de acuerdo con Su voluntad, por causa de Cristo.

Recuerda leer estas resoluciones una vez a la semana.

1. Tomo la resolución de que voy a hacer todo aquello que piense que sea más para la gloria a Dios, y mi propio bien, beneficio y placer, durante mi tiempo; sin ninguna consideración del tiempo, ya sea ahora, tras millares de años. Me resuelvo hacer cualquier cosa que sea mi tarea, y deber para el bien y la ventaja de la humanidad en general. Tomo la resolución, de hacer esto sin importar cualquier dificultad que se me presente, ni cuantas ni que tan grandes puedan ser.

2. Tomo la resolución de estar continuamente dedicado a encontrar algunas nuevas ideas o inventos para promover las resoluciones antes mencionadas.

3. Resuelvo que si alguna vez caigo o me vuelvo perezoso de tal manera que falle para no mantener estas resoluciones, me arrepentiré de todo lo que pueda recordar, cuando recupere mi sensatez.

4. Resuelvo, nunca hacer ninguna clase de cosas, ya sea en el alma o cuerpo menos o más, que tienda a aminorar la gloria de Dios.

5. Resuelvo nunca perder ni un momento de tiempo, sino aprovecharlo en la forma que más redituable que sea posible.

6. Resuelvo vivir con todas mis fuerzas mientras viva.

7. Tomo la resolución de nunca hacer nada que me daría miedo hacer si se tratara de la última hora de mi vida.

8. Resuelvo, actuar en todos los aspectos, tanto en lo que hablo o hago, como si nadie hubiera sido tan vil como yo, y como si hubiera cometido los mismos pecados, o hubiera tenido las mismas defectos o fallas que los demás; y permitiré que el conocimiento de sus errores promueva ninguna otra cosa sino vergüenza para mí y mostrara  sólo una ocasión para confesar mis propios pecados y miseria a Dios. Julio 30

9. Tomo la resolución de pensar mucho, en todas las ocasiones, acerca de mi muerte, y estar atento a todas las circunstancias que van a ligadas a esa realidad.

10. Me resuelvo cuando sienta dolor, pensar en los dolores del martirio y del infierno.

11. Tomo la resolución Cuando pienso en cualquier teorema de la divinidad que haya que resolver, de inmediato hacer lo que pueda para resolverlo, si las circunstancias no me lo impiden.

12. Tomo la resolución de que si me deleito en algo como una gratificación para mi orgullo, o vanidad, o en cualquier medida, inmediatamente la rechazaré.

13. Me determino que me esforzaré por encontrar objetos adecuados para ser generoso y caritativo.

14. Me determino, a nunca hacer ninguna cosa por venganza.

15. Me determino a jamás permitirme ni la más mínima emoción de ira hacia seres irracionales.

16. Me determino a nunca hablar algo malo de alguien, que podría tender a la deshonra, ni menos o más, a excepción de hablar solo lo realmente bueno.

17. Tomo la resolución que viviré de tal forma que hubiera deseado hacerlo cuando me muera.

18. Estoy resuelto a vivir, en todo tiempo, como pienso es lo mejor en mis conceptos más devotos, y cuando tengo las nociones más claras de las cuestiones del evangelio, y del mundo por venir.

19. Estoy resuelto a nunca hacer nada que tuviera miedo hacer, si yo supera que no faltara más de una hora para escuchar la trompeta final.

20. Tomo la resolución de mantener la más estricta moderación en el comer y beber.

21. Estoy resuelto nunca hacer nada que yo podría ver en alguien más, me diera la ocasión para despreciarlo, o pensar en cualquier forma mal en cuanto a él.

22. Me determino a dedicarme a obtener tanta felicidad para mí en el otro mundo como me sea posible, con el poder, fuerza y vigor, la violencia, de que soy capaz de hacer, o puedo llegar yo mismo a ejecutar, en cualquier forma que se pueda pensar.

23. Estoy resuelto con frecuencia a tomar alguna acción deliberada, la cual parece ser lo más adecuado hacer, para la gloria de Dios, y rastrearla a su intención original, los diseños, y fines de ella; y si encuentro que no sea para la gloria de Dios, juzgarla como una violación de la Cuarta resolución.

24. Estoy resuelto, que cada vez que haga algo visiblemente malo, seguiré su rastro hasta llegar a la causa que la originó; y luego cuidadosamente dedicar todo mi esfuerzo a no hacerla más y luchar y orar con todas mis fuerzas contra la causa de eso.

25. Tomo la resolución de examinar cuidadosa y constantemente, que cosa en mí es la que me provoca duda en lo más mínimo del amor de Dios; y entonces dirigir toda mi fuerza contra ella.

26. Estoy resuelto a deshacerme de toda cosa que descubra que contrista mi certeza.

27. Me determino a nunca omitir voluntariamente alguna cosa, excepto que la omisión sea para la gloria de Dios; y frecuentemente examinar lo que dejo de hacer.

28. Estoy resuelto a estudiar las Escritura tan firmemente, constantemente y con frecuencia, al punto de que pueda encontrar y plenamente percibir, que estoy creciendo en el conocimiento de ella.

29. Estoy resuelto a nunca dejar de contar que una oración, ni dejarla que considere como una oración, ni como una petición de oración, la cual sea hecha que yo no pueda esperar que Dios responderá; ni una confesión en la cual no pueda esperar que Dios aceptará.

30. Estoy resuelto, a hacer todo lo posible cada semana para ser llevado más alto en la religión [vida cristiana], y a un más alto ejercicio de la gracia, de lo que fue la semana anterior.

31. Estoy resuelto a nunca decir nada en absoluto contra nadie, sino cuando está perfectamente de acuerdo con el más alto grado de honor cristiano, y el amor por la humanidad, agradable a la más baja humildad y al sentido por mis propias faltas y defectos, y de acuerdo con la regla de oro; a menudo, cuando diga algo contra cualquier persona, para llevarlo, e intentar que estrictamente pase por el examen de la presente resolución.

32. Estoy resuelto a ser estricta y firmemente fiel a la clase de confianza como la del hombre de Proverbios 20:6 “Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, Pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?” Y que no se cumpla solo parcialmente en mí.

33. Tomo la determinación a hacer siempre lo que pueda para hacer, mantener, y preservar la paz, cuando pueda ser realizado sin perder el equilibrio en detrimento de otros aspectos. Diciembre 26, 1722.

34. Estoy resuelto, que en las narraciones, nunca hablar otra cosa sino la verdad pura y simple.

35. Estoy resuelto, que toda vez que me cuestione si he cumplido con mi deber, de tal manera que mi tranquilidad y reposo estén perturbadas, que la tranquilizaré y también como resolver la cuestión. Diciembre 18, 1722

36. Estoy resuelto a nunca hablar mal de nadie, a menos que tenga alguna buena reconvención que comunicar. Diciembre 19, 1722

37. Estoy resuelto a indagar todas las noches, al ir a la cama, en que cosas he sido negligente, – que pecado he cometido, y en que me negado a mí mismo; también al fin de cada semana, mes y año. Diciembre 22 y 26, 1722

38. Estoy resuelto a nunca pronunciar ninguna cosa festiva, o asunto de risa, del día del Señor, tarde del sábado. Diciembre 23, 1722.

39. Estoy resuelto a nunca hacer nada, en lo que cuestione la legalidad, mientras que intento al mismo tiempo considerar y examinar después, si fue legal o no; a menos que dudara mucho de la legalidad de la omisión.

40. Tomo la resolución a investigar antes de ir a la cama, si he actuado de la mejor manera que podía hacerlo, con respeto a comer y beber. Enero 7, 1723.

41. Estoy resuelto a preguntarme a mí mismo, al fin de cada día, semana, mes y año, en donde podría posiblemente haberlo hecho mejor en cualquier aspecto. Enero 11, 1723

42. Estoy resuelto más frecuentemente a renovar la dedicación de mí mismo a Dios, la cual fue hecha en mi bautismo, el cual renové solemnemente cuando fui recibido a la comunión de la iglesia, y la cual solemnemente he vuelto a hacer el día de hoy 12 de Enero de 1723.

43. Estoy resuelto, de aquí en adelante, hasta que me muera, a nunca actuar como si fuera mi propio dueño, sino entera y completamente soy de Dios porque será agradable ser hallado así 12 de Enero de 1723

44. Hago la resolución que ningún otro fin sino la religión [relación con Dios] tendrá ninguna influencia en absoluto en mis acciones; y que ninguna acción se llevará a cabo, bajo ninguna circunstancia con un propósito que no sea este. Enero 12, 1723.

45. Hago la resolución de no permitir ningún placer o codicia, gozo o tristeza, ni ningún grado de afecto, ni ninguna circunstancia relativa a la misma, sino a aquellas que ayude a la religión (Vida cristiana). Enero 12 y 13 1,723.

46. Estoy resuelto a nunca permitir ni en una pequeña medida el entristecimiento o inquietud en cuanto a mi padre o madre. Resuelvo no permitir tales efectos aún ni en la alteración de la voz, o movimiento de mis ojos; y ser especialmente cuidadoso de ello en cuanto a cualquiera de nuestra familia.

47. Estoy resuelto a esforzarme hasta lo máximo para negar todo aquello que no sea sumamente agradable para un bien universal, dulce y benevolente, quieto, pacífico, satisfecho y tranquilo, compasivo y generoso, humilde y manso, sumiso y servicial, diligente y laborioso, caritativo y aún paciente, moderado, perdonador y sincero, con templanza, y hacer en todo tiempo aquello a lo que este tipo de carácter me guie; y a examinar estrictamente, al final de cada semana, si lo he hecho así. Sábado por la mañana, 5 de Mayo de 1723.

48. Estoy resuelto a constantemente, con el mayor esmero y diligencia, y el escrutinio más estricto, observar detenidamente el estado de mi alma de manera que pueda saber si tengo verdaderamente un interés en Cristo o no; para que cuando yo muera, no sea encontrada ninguna negligencia con respecto a esto de lo que tenga que arrepentirme. 26 de Mayo de 1723.

49. Estoy resuelto a que esto nunca acontezca, si puedo evitarlo.

50. Estoy resuelto a que yo actuaré así, como pienso, de la misma manera juzgaré lo que haya sido mejor y más prudente cuando venga al mundo futuro. 5 de Julio de 1723.

51. Estoy resuelto a que actuaré así, en cada aspecto, de la forma en que pienso que yo desearía haberlo hecho, si yo fuera al final condenado. 8 de Julio de 1723.

52. Estoy resuelto a frecuentemente oír a personas de edad avanzada decir cómo hubieran vivido si pudieran vivir de nuevo sus vidas; Resuelvo .Que viviré así como pienso que yo desearía haberlo hecho, suponiendo que viva hasta una edad avanzada. 8 de Julio de 1723.

53. Estoy resuelto a mejorar cualquier oportunidad, cuando esté en el mejor y más feliz estado mental, para derramar y confiar mi alma en el Señor Jesucristo, para esperar y depositarme en él, y consagrarme completamente a él; que de esta manera yo pueda estar seguro de mi salvación, sabiendo que he confiado en mi Redentor. 8 de Julio de 1723.

54. Estoy resuelto a que siempre que oiga que se está hablando algo en alabanza para alguna persona, si yo pienso que eso sería en mí, digno de alabanza, yo debería esforzarme en imitarlo.

55. Resuelvo. Empeñarme al máximo, para actuar así, de la manera que pienso que debería hacerlo, si ya hubiera visto la felicidad del cielo y los tormentos del infierno. 8 de Julio de 1723.

56. Estoy resuelto a nunca detenerme, ni ablandarme en lo más mínimo en mi lucha con mis corrupciones, no importando si no he podido lograrlo.

57. Estoy resuelto a cuando tenga temor las desgracias y adversidades, deberé examinar si he realizado mi deber, y determinado el hacerlo y dejar que el evento sea solamente como la Providencia lo ordene, Yo, tanto como me sea posible, no me preocuparé por nada, sino por mi deber y mi pecado 9 de Junio y 13 de Julio de 1723.

58. Estoy resuelto a no solo refrenarme en la conversación, de un aire de desaprobación, enojo e ira sino manifestar un aire de amor, alegría y benignidad 27 de Mayo y 13 de Julio de 1723.

59. Estoy resuelto a cuando estoy más consciente de las provocaciones de la naturaleza enfermiza y de la ira, que lucharé con más fuerza para sentir y actuar con bondad natural; sí, en tales momentos, manifestar benevolencia, aunque yo pienso que en otros aspectos sería desventajoso, o imprudente. 12 de Mayo y 11 y 13 de Julio.

60. Estoy resuelto a que siempre, cuando mis sentimientos comiencen a aparecer fuera de orden, cuando esté consciente de la menor inquietud dentro de mí, o la más mínima irregularidad yo entonces me someteré a mí mismo al más estricto examen. 4 y 13 de Julio de 1723.

61. Estoy resuelto a que no daré ocasión a que la negligencia que encuentro en mí afloje mi mente de estar completamente llena y firmemente colocada en la religión [relación con Dios],  tampoco daré ocasión a cualesquier excusa que pueda yo buscar, y que mi negligencia me incline a pensar que es mejor hacer. 21 de Mayo y 13 de Julio de 1723.

62. Estoy resuelto a nunca hacer nada excepto mi deber, y hacerlo de acuerdo a Efesios 6:6-8, hacerlo voluntaria y alegremente, como delante del Señor y no de los hombres; sabiendo que el bien que cada uno hiciere ese recibirá del Señor. 25 de Junio y 13 de Julio de 1723.

63. Estoy resuelto a en el supuesto de que no hubiera sino un individuo en el mundo, que fuera apropiada y completamente un Cristiano, en todo aspecto, ya sea de un temple correcto, haré que cristianismo siempre brille con su verdadero esplendor siendo excelente y amable, desde cualquier punto de vista y carácter: Resuelvo: Actuar así como lo haría si luchara con toda mi fuerza para ser ese uno, quien viviera en mi tiempo. 14 de Enero y 13 de Julio de 1723.

64. Estoy resuelto a cuando sienta estos gemidos indecibles de los cuales habla el apóstol y aquellos suspiros del alma de desear sus juicios en todo tiempo de los que hace mención el salmista en el Salmo 119:20 que los alentaré con toda mi fuerza y no me cansaré de empeñarme encarecidamente en dar lugar a esos deseos, ni a continuar repitiendo  tales anhelos. 23 de Julio y 10 de Agosto de 1723.

65. Estoy resuelto a ejercitarme mucho en esto, toda mi vida, con la mayor apertura de que soy capaz, el declarar mis caminos a Dios y mantener mi alma abierta para él, todos mis pecados, tentaciones, dificultades, penas, temores, esperanzas, deseos, todas las cosas, y todas las circunstancias, de conformidad con el sermón sobre el Salmo 119 del Dr. Manton . 26 de Julio y 10 de Agosto de 1723.

66. Estoy resuelto a que siempre me esforzaré en mantener un aspecto benigno, una forma de actuar y hablar, en todos lugares, y en todas las compañías, excepto si sucediera que los deberes requieran que sea de otra manera.

67. Estoy resuelto a después de las aflicciones, inquirir, cuan mejor soy por ellas, qué es lo que obtuve de ellas y que podría seguir obteniendo de ellas.

68. Estoy resuelto a confesarme francamente a mí mismo, todo lo que encuentro en mí ser ya sea enfermedad o pecado; y si ello fuera algo concerniente a la religión, también confesarle todo el asunto a Dios y le imploraré que necesito su ayuda. 23 de Julio y 10 de Agosto de 1723.

69. Estoy resuelto a siempre hacer aquello que hubiera querido haberlo hecho cuando he visto a otros hacerlo. 11 de Agosto de 1723.

70. Estoy resuelto a siempre dejar que haya algo de benevolencia en todo lo que hable. 17 de Agosto de 1723.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

27/27 – La mujer contra-cultura

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

27/27 – La mujer contra-cultura

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-mujer-contra-cultura/

Annamarie Sauter: Aquí está Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Estamos corriendo una carrera de relevo, y tenemos una batón (un testigo) en las manos. Es el testigo de la fe en Jesucristo. Tenemos la enorme responsabilidad de pasar ese testigo de la fe a la siguiente generación, a aquellos que correrán la siguiente etapa de la carrera.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Realmente muchos de nosotros vamos a echar de menos escuchar acerca de Proverbios 31. Ha sido de mucha iluminación para mí. Hoy no será diferente a medida que aprendamos cómo transmitir lo que hemos aprendido a la siguiente generación. Esta es Nancy en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Bueno, hemos tenido un buen viaje durante las pasadas semanas a través de Proverbios capítulo 31, y espero que hayas obtenido una nueva perspectiva sobre este pasaje maravilloso, y un sentido del corazón de Dios y de Su propósito para nuestras vidas como mujeres. ¡Qué enorme influencia tenemos en la gente que nos rodea, no solo en nuestra propia generación, sino en las generaciones por venir! Es aquí donde quiero que nos enfoquemos en esta última sesión de la serie de Proverbios 31.

Quiero volver al contexto original de Proverbios 31. Hablamos de esto hace varias semanas. Si has estado siguiendo el programa durante este tiempo, recordarás que este pasaje contiene enseñanzas provenientes de un Rey. Pero, ¿cómo aprendió estas palabras? ¿Dónde aprendió él estos conceptos?

El versículo 1 de Proverbios 31 dice: “Palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre”.

Estas fueron las cosas que aprendió de la sabiduría, del corazón, y de la mente de su madre, posiblemente desde que estaba en su regazo. Ella le decía incluso, probablemente desde sus primeros años, “¿Qué, hijo mío? ¿Qué, hijo de mis entrañas? ¿Qué, hijo de mis votos? No des tu vigor a las mujeres, ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.” (Versículos 2 y 3).

Ella sigue describiéndole a su hijo el tipo de cosas que son necesarias para ser un líder sabio, bueno y piadoso. Ella le advierte sobre las áreas en que necesita guardar su corazón y los principios que necesita comprender; sobre asuntos de dominio propio, y demás. Luego, en los versículos dónde nos hemos concentrado más recientemente, ella le hace algunas recomendaciones sobre lo que debe buscar en la mujer con la que se casará.

Ella le dice: “La elección de una esposa, de una compañera de por vida, es tan importante. Así que he aquí algunas de las cosas que debes buscar.” Hemos estado tratando de aprender para nuestras propias vidas como mujeres acerca el corazón de Dios, ¿cuáles son las características que queremos tener como mujeres contra-cultura?

Pero hoy quiero dar un paso atrás y recordar que este mensaje no es solo para nosotras en nuestra generación, sino que son los conceptos y las palabras y las verdades que tenemos que pasar a la siguiente generación—a nuestras hijas a nuestros hijos y a nuestros nietos.

Yo digo esto a pesar de que soy una mujer soltera. No tengo mis propios hijos biológicos. Pero como familia de Dios, como Cuerpo de Cristo, somos responsables de transmitir la verdad de los caminos de Dios, la verdad del Evangelio, y la verdad de la pureza— hay que pasarla a la próxima generación.

Estamos corriendo una carrera de relevo, y tenemos un batón en las manos. Es el testigo de la fe en Jesucristo. Tenemos la enorme responsabilidad de pasar esa antorcha de la fe a la siguiente generación, a aquellos que correrán la siguiente etapa de la carrera.

Así que es aquí dónde queremos enfocarnos hoy. Quiero hacer esto por medio de una conversación con una amiga de mucho tiempo, muy estimada para mí, quién está de visita en nuestra oficina de Michigan esta semana. Susan Henson y yo hemos estado juntas desde hace ya muchos años —hace casi veinticinco años. Hemos sido amigas del alma almas, hermanas en Cristo, y ambas hemos influido, una la vida de la otra de maneras significativas.

Susan es parte de nuestro equipo en Aviva Nuestros Corazones. Está casada con el Pastor Al Henson. Y viven en el área de Nashville, Tennessee, en los Estados Unidos y él es pastor de la Iglesia Lighthouse allí. Susan tiene un gran corazón para ayudar a transmitir la verdad de los caminos de Dios a la siguiente generación. Ella está aquí en Michigan con nosotros en Aviva Nuestros Corazones, junto a su esposo, para algunas reuniones.

Susan, gracias por tu disposición a sentarte para tener esta conversación sobre algo que yo sé que está en tu corazón.

Susan Henson: Gracias, Nancy, por invitarme. Sí, esta es una carga profunda de mi corazón. Tengo el ferviente deseo de que en esta generación vivamos apasionadas por llevar la verdad que Dios nos ha dejado y de que seamos capaces de pasar el batón de la fe y de la verdad a la siguiente generación. Si nosotras no lo hacemos, entonces ¿quién lo hará?

Nancy: Claro dices eso, por supuesto, como mujer de Dios, una mujer que ama la Palabra de Dios y los caminos de Dios. Susan, tienes el corazón de una madre. Esa es una de las cosas que tanto aprecio de ti. Durante nuestras reuniones aquí esta semana hemos estado hablando acerca de algo que carga bastante nuestros corazones.

Hemos estado hablando sobre tantos de nuestros hijos que crecen en hogares cristianos, en nuestras iglesias evangélicas de predicación doctrinal bíblica y solida, y que abandonan su fe en el momento en que se van de sus casas al graduarse de la secundaria o al transcurrir sus años de universidad y durante sus años de juventud, para jamás volver a retomar el camino de la fe.

Susan: Sí, ¡las estadísticas son asombrosas!

Nancy: Sí, he visto en las estadísticas que quizás hasta un 80% de estos hijos está creciendo sin interesarse en la fe de sus padres. Nos hemos estado preguntando “¿Por qué es esto así?” Porque esto es algo serio.

Me senté con nuestro equipo de Aviva Nuestros Corazones en una reunión que tuvimos ayer por la noche, y les dije: “Tarde o temprano, ninguno de nosotros va a estar aquí.” Queremos vivir la verdad de Dios en nuestra generación. Sin embargo, la pregunta es: ¿Quién va a vivir la verdad en la próxima generación? Tenemos que preocuparnos acerca de lo que sucederá con esa generación.

Este pasaje que hemos estado viendo, dice que hay algunas verdades, algunos principios; hay cierta comprensión de los caminos de Dios que las madres tienen que pasar a sus hijos, no solo con palabras, sino con sus vidas.

Yo sé, Susan, que hay otros pasajes de las Escrituras que nos hablan de este tema de la transmisión de la verdad a la siguiente generación.

Susan: Así es Nancy creo que Tito capítulo 2 los versículos 4-5 nos dan la indicación y el mandato de que debemos entrenar a la generación más joven —a las mujeres más jóvenes. Las mujeres mayores deben hacer esto, y enseñarles no solo a ser amantes de Dios, amantes de sus maridos, amantes de sus hijos, sino también enseñarles a tener dominio propio y a ser puras.

No es una opción. Dios nos ha dado ese mandato. Esto es algo que nosotras, como abuelas y como madres necesitamos pasar a la siguiente generación. Como abuela, creo que a veces pensamos: “Bueno, eso es responsabilidad de nuestros hijos.”

Pero, yo creo que puedo tener una influencia increíble en la vida de mis nietos, sobre todo cuando ellos son pequeños. Cuando están en esa etapa moldeable es que podemos plantar semillas pequeñas en el camino; cuando los tenemos a nuestro cuidado, cuando los amamos y cuando están bajo nuestra ala.

A veces, como abuela, he encontrado que mis nietos abrazan y escuchan lo que he dicho en un momento. De hecho, lo toman muy en serio, aun más de lo que hacen con lo que le dice su mamá, como yo no soy la persona encargada de su disciplina en la vida, creo que ellos me escuchan con más detenimiento.

Nancy: Entonces cuando piensas acerca de tu influencia como abuela, sobre tus nietos, Susan, ¿cuáles son algunas de las formas, o algunas de las oportunidades que tienes para hablarle sobre esas verdades a sus vidas?

Susan: Hace unos meses atrás asistí a una pre-conferencia y llevé a mi nieta, Leah, conmigo. Intencionalmente y antes de salir me llevé un libro— era solo un libro de cuentos para colorear— pero era la historia sobre una experiencia de salvación, de cómo un joven conoció al Señor.

Dios incluso orquestó algunos eventos esa noche antes del evento —ella hizo algunas preguntas sobre el libro y tuvimos la oportunidad de hablar acerca de la salvación y de plantar esas semillas. Hubo momentos en que las lágrimas inundaron sus ojos. Ella se acurrucó tan cerca de mí esa noche.

Es importante que las abuelas siembren desde temprano las semillas de salvación y de pureza en la vida y en el corazón de nuestros nietos. Tenemos que ser intencionales. Si no somos intencionales en eso, entonces el mundo estará encantado de tomarlos de la mano y de llevarles sus verdades. Realmente estamos viviendo el libro de los Jueces, en un sentido que todo el mundo hace lo que le parece bien ante sus propios ojos.

Tenemos que empezar a enseñarles a nuestros hijos las verdades a una edad temprana para que ellos puedan ser capaces de combatir las mentiras de la cultura que viene contra ellos —para que ellos puedan saber qué es verdad y qué es mentira. ¿Qué dice la cultura acerca de esto? ¿Cuál es la verdad según la Palabra de Dios? Eso es tan importante en los tiempos en que vivimos.

Nancy: Estoy totalmente de acuerdo y es interesante que mencionas el libro de los Jueces, en el que cada uno hacía lo que le parecía bien ante sus propios ojos. Había un estado de la anarquía moral y de caos en la nación de Israel. Si nos remontamos al libro del Deuteronomio, donde Moisés habló a los padres de esa generación, él les dijo, «el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es. Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza (6:4-5). »

Luego les dijo: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos.” Escríbelas en tu casa. Escríbelas en todas partes dónde puedas verlas. Habla de ellas cuando se acuesten y cuando se levanten, durante todo el día. (6:6-8, paráfrasis).

Bueno se preguntaran y ¿qué pasó entre esas palabras en Deuteronomio y el libro de los Jueces, donde toda una nación había caído en una anarquía moral? Lo que pasó es que los padres no enseñaron a sus hijos.

Susana: Sí Nancy y es que esto puede suceder en tan solo una generación.

Nancy: Sí, en una generación— cuando los padres se olvidan de enseñar a sus hijos acerca de Dios, entonces los niños se olvidan de Dios. Eso es lo que vemos en Jueces capítulo 2 versículo 10. Que dice: «Se levantó otra generación después de ellos que no conocía al SEÑOR, ni la obra que Él había hecho por Israel. Creo que ese es uno de los versículos más tristes de toda de la Palabra de Dios.

Quiero insertar algo aquí, sé que tenemos una gran cantidad de oyentes que no tienen sus propios hijos, muchas mujeres solteras, mujeres que no son madres ni abuelas. Permítanme decirles que esta es una responsabilidad de todas de nosotras. Estamos unidas en una lucha. Y eso significa que tenemos que orar por los niños de otros, participar en las vidas de los niños de otros, y rogar a Dios para que Él haga lo que sólo Él puede hacer para “conectar los puntos”.

Tú sabes que los padres pueden “hacerlo todo bien”, pero todavía se necesita la gracia de Dios para encender la luz y hacer que esto se haga una realidad en las vidas de tus hijos.

Permíteme volver por un momento a algo que dijiste, Susan, y es que deseas que tu pequeña nieta, Leah, llegue a conocer la salvación en Cristo. Por supuesto, eso es fundamental para su vida aquí en la tierra y para su vida eterna.

Pero también mencionaste un par de veces tu carga por la siguiente generación porque la siguiente generación entienda lo que es la pureza del corazón. Se nos dice en Tito capítulo 2 que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Una de las cosas que hay que enseñar en ese círculo es que deben ser puras y que deben tener corazones puros.

Sé que esto ha sido una enorme carga en tu corazón a través de los años. ¿De qué forma te puso Dios esa carga en tu corazón y por qué es tan fuerte?

Susan: Bueno, esto se remonta a una época en que tú y yo estábamos juntas con otras dos esposas de pastores. Tú estabas compartiendo sobre la carga que tenías y sobre tu oración para que Dios levantara una generación contra cultura, y de cómo Aviva Nuestros Corazones podría ser parte de eso. Dios también puso esa misma carga en mi corazón, y yo comencé a orar por eso.

Estábamos hablando sobre recursos que ya estaban en el mercado y que eran «contra-cultural.» Una de las mamás mencionó un pequeño cuento de hadas, una parábola, llamada La princesa y el beso. Ella simplemente estaba compartiendo un poco sobre eso, y sobre cómo enseñaba sobre la pureza. Yo no podía esperar a llegar a casa para comprar ese libro y leérselo a mis nietos. Eran mucho más pequeños en ese entonces.

Pero, cuando yo comencé a leer esa historia descubrí que Dios le había dado a esta pequeña princesa un regalo especial. Sus padres se lo entregaron cuando ella estaba un poco más grande. Lo ilustraron como un resplandor hermoso y dorado, y era el regalo de su primer beso. Era un beso físico, pero fue ilustrado— y daba la ilusión de algo que tenía gran valor.

Después de presentarle el regalo, el rey le da algunas instrucciones. Él le dice: “Sé prudente y guarda tu beso para el hombre con quien te vayas a casar. No se lo des a un desconocido.” Estaba leyendo esta historia y había leído ya tres cuartas partes de ella. Entonces, mi nieto, que en ese momento tenía tan solo cinco años —se sienta en la cama, me mira muy serio y me dice, “¡Pero Abuelita, Ana, que está en mi clase de kindergarten no guardó su beso! Ella me lo dio a mí!”

Nancy: Susan, recuerdo cuando el Señor acababa de poner ese recurso, La princesa y el beso, en tus manos y recuerdo lo emocionada que estabas sobre la reacción de tus nietos; incluso de tu nieto más pequeño que tenía cinco años. Dios puso en tu corazón el deseo de desarrollar un recurso que acompañara ese libro para ayudar a las madres y a las abuelas a dejar estas verdades impresas en la vida de los niños.

Entonces desarrollaste una herramienta complementaria junto a la autora, Jenny Bishop, llamado Lecciones para la vida de la princesa y el beso (que está en inglés solamente). El Señor también ha proporcionado un recurso para los varones.

Susan: Sí así es se trata del El E scudero y el Pergamino . Jenny Bishop, la autora, es una escritora increíble. Ella escribe de una manera parecida a CS Lewis. Ella hizo un trabajo increíble al escribir esta parábola.

En la historia, el farol de la luz más pura ha sido robado del reino. El rey envía a su último caballero en un viaje para recuperar el farol. Ninguno de los caballeros que el rey envió anteriormente en este viaje regresó.

Esa es una imagen increíble de nuestra cultura de hoy —cómo la inocencia no solo ha sido robada de nuestros jóvenes, sino también de nuestra cultura. Tenemos que ir deliberadamente a buscar maneras de recuperar ese camino de pureza en nuestra cultura y para la vida de nuestros hijos —traerlos de nuevo al reino.

Nancy: En Aviva Nuestros Corazones esto nos carga y somos muy intencionales a la hora de producir recursos como estos, y otros más que estamos poniendo a su disposición, para que puedan ser herramientas para las mamás y para las abuelas para hacer lo que hizo esta mujer de Proverbios 31. Ella entrenó a su hijo antes de que él fuera rey —cuando todavía era un niño. Tenemos que enseñar a nuestros hijos a guardar sus corazones, a amar las cosas que son verdaderas, como ser inocentes en cuanto a la maldad, pero sabios acerca de lo que es bueno.

Además, el Señor nos ha dado una visión para usar estos instrumentos y estos recursos, que les sirven a las mujeres como una pista donde correr. Sé que tú has estado involucrada en otras cosas, como son los Clubes de la Princesa y los Clubes del Escudero y el Rollo, para líderes ministeriales y para ayudar a las mujeres que tienen un corazón dispuesto para hacer esto en sus iglesias. Estos recursos solo están disponibles en inglés.

Susan: Bueno, en realidad es proveer a la iglesia, para equipar a los padres, para que los padres a su vez puedan ser capaces de tener una manera sencilla, no amenazante, de aplicar estas verdades y de plantar las semillas en las vidas de sus hijos.

Una de las formas que hemos tratando de hacer esto, simplemente, es simplemente diciendo, “Bueno, mamás, hagan dos lecciones en casa. Y cada vez que les toque la tercera lección reúnanse en un grupo pequeño y de esta manera pueden facilitar la conversación de grupo pequeño de una manera general” —de ninguna manera entrarían allí en detalles que pudieran ser ofensivos. La idea es de estos clubes es enfocarse en la pureza del corazón y de la vida … para tomar estos principios y la historia combinándolo junto con otras actividades, preguntas, y algunos tiempos de artesanía.

Nancy: Es realmente crear un clima positivo de presión de grupo en cuanto a la pureza.

Susan: Sí, y no solo para los niños, sino para los también porque les da fortaleza. Les da el valor a los padres para decir «sí.» Además, ellos aprenden de los otros padres en su interacción. Se sorprenderían de lo que puede salir de todo esto. Creo que una de las cosas que hemos visto es que suelen llevar esto por diez o doce semanas. Las madres y los padres siempre salen diciendo, “No puedo parar aquí. Tengo que seguir haciendo esto”.

Nancy: También estamos viendo a Dios utilizar estos materiales y las ideas del club.

Pero Dios lo está usando también en la vida de estos padres, algunos de los cuales tienen sus propios problemas y su propio equipaje de su pasado, cuando no conocían los caminos de Dios o no siguieron los caminos de Dios. Estamos viendo que Dios realmente también libera algunos de estos padres y madres que están llevando a sus hijos y a sus a hijas a través de recursos como éstos.

Susan: Sí, y yo creo que están encontrando la fortaleza para darse cuenta de que quieren más para sus hijos de lo que recibieron ellos mismos. Y les da el deseo de “Yo voy a invertir en la vida de mis niños. Yo no lo recibí, pero puedo tomar estas herramientas, y puedo tomar estos recursos, y puedo por lo menos plantar estas semillas en la vida de mis hijos. Yo puedo dar”.

Les da la esperanza de que al menos han cubierto algunas áreas con esta información. Ellos les han dado las herramientas para tomar el siguiente paso hacia la edad adulta y abrazar la feminidad bíblica.

Nancy: Al ser tan contra-cultura, encontramos que es útil para las mamás reunirse con otras mamás que tienen este mismo corazón y así poder reunirse y buscar fortaleza al ser muchas —en hacer esto en comunidad con otras .

Una de las maneras en que hemos animado este tipo de comunicación es a través de unas conferencias que se llevan a cabo en los Estados Unidos y que estamos desarrollando y se llaman, las Conferencias «Puras de Corazón». Tuvimos la primera en otoño del año pasado, y estamos en el proceso de lanzar otras.

Susan cuéntanos un poco sobre esa conferencia Puras de Corazón, yo tuve el privilegio de estar allí, y fue realmente una cosa preciosa ver los cientos de madres e hijas reunirse durante todo ese sábado. ¿Cuéntanos un poco como fue? Para aquellos que no estaban allí.

Susan: Bueno es tan difícil describirlo en palabras. Fue una bendición ver a estas madres e hijas unidas y ver a estas chicas jóvenes acurrucadas bajo las alas de sus madres —verlas tener ese tiempo de conexión allí.

Muchas salieron comentando acerca de lo que Dios hizo en sus vidas y en la vida de sus madres. Creo que les dio una visión a las madres que las ayudó a darse cuenta de que deben ser intencionales. Ahora tienen algo con lo que pueden irse a casa y ser capaces de plantar las semillas y continuar en este proceso. Fue tan maravilloso ver a estas madres e hijas unirse.

Nancy: Esa es la carga de estas conferencias, y es la carga de estos recursos. Para nuestros oyentes que quisieran saber más acerca de estos recursos o sobre la posibilidad de asistir a estas conferencias pueden visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com. Porque hay un enlace allí que las llevará a más información acerca de estas conferencias y recursos. Recuerden que estas páginas solo están disponibles en inglés.

Eso trae a la mente, un pasaje que he citado antes en Aviva Nuestros Corazones. Pero que quiero simplemente hoy citarlo de nuevo. Creo que es una parte tan importante de nuestra misión y de nuestro ministerio aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Viene del Salmo 78: El salmo donde el salmista dice:

«Escucha, pueblo mío, mi enseñanza; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. En parábolas abriré mi boca; hablaré proverbios de la antigüedad, que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. No lo ocultaremos a sus hijos, sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del SEÑOR, Su poder y las maravillas que hizo. Porque Él estableció un testimonio en Jacob, y puso una ley en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos» (versículos 1 -6).

Entonces, ¿cuántas generaciones están en esta lista? Tres o cuatro o cinco tal vez. Una generación a la siguiente. ¿Por qué?

“Para que ellos pusieran su confianza en Dios, y no se olvidaran de las obras de Dios, sino que guardaran sus mandamientos; y no fueran como sus padres, una generación porfiada y rebelde, generación que no preparó su corazón,y cuyo espíritu no fue fiel a Dios.” (Versículos 7-8).

Entonces, amigas, realmente tenemos una vocación enorme y la responsabilidad no solo de ser fieles a Dios, nosotras mismas, sino de orar y de influir y de compartir la verdad. Pasen ese batón a la siguiente generación. Debemos darnos cuenta de que, en una medida muy importante, realmente tenemos influencia en cuanto a si esa generación siguiente y la siguiente a esa, sean de las que aman al Señor y le obedecen y brillan como luces brillantes para Él o si serán generaciones obstinadas y rebeldes cuyo corazón no es fiel a Dios.

Señor, te doy gracias por aquellos que nos han enseñado tus caminos. Pienso en mi papá en mi mamá, en una bisabuela que oraba y otros que han influido en mi vida y cuyas vidas hicieron el Evangelio creíble y atractivo. Señor, ahora nos acercamos a Ti en nombre de la próxima generación y de la siguiente.

Clamamos a Ti en nombre de nuestros hijos, de nuestros nietos, e incluso los niños que están por nacer. Nosotros decimos: «Oh Señor, ¿danos la sabiduría y la fe y la pureza y el coraje? Ayúdanos a ser intencionales. Ayúdanos a ser valientes y audaces y a no abandonar la causa y decir: «¡Oh, qué trágico es el camino de los niños hoy en día!»

Ayúdanos a no mantenernos al margen o a criticar, sino Señor, a arremangarnos las mangas y a ponernos de rodillas, a clamar a Ti, para apoderarnos de Ti y decir: “Señor, no vamos a soltar hasta que nos des los corazones de estos niños”.

Te pido, Señor, que Tú nos ayudes a utilizar los recursos que nos has dado. Gracias por Susan y por su ministerio y por La princesa y el beso y El escudero y el pergamino , y gracias por Jenny Bishop que escribió esos instrumentos maravillosos. Gracias por los Clubes de princesa y los Clubes del escudero y el rollo que están empezando en todas partes, y por las conferencias Puras de corazón.

Señor, te pedimos que se produzca un movimiento de pureza, de gracia, de feminidad bíblica contra-cultura. Señor, ojalá que seamos capaces, al final de nuestras vidas, de ver la próxima generación y ver que han avanzado espiritualmente más de lo que jamás pudimos haber soñado. Que sean luces brillantes y puras que representen el corazón puro de Jesús para las generaciones futuras. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y mi mamá es una mujer verdadera.

Todas la Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

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26/27 – El fruto de sus manos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

26/27 – El fruto de sus manos

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-fruto-de-sus-manos/

Lo que decidimos hoy puede afectar de muchas formas la forma en que viviremos en el futuro. Aquí tenemos a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: En muchos momentos de la vida, nos aferramos a ella: mis derechos, mi tiempo, mi privacidad, mi paz mental, mi espacio. Si hoy vivimos vidas egoístas, cosecharemos el fruto de nuestras manos.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante las últimas semanas, Nancy nos ha enseñado sobre la mujer de Proverbios 31. Esta mujer es ahorrativa, inteligente, una mujer de negocios sabia que trabaja en su casa y concentra su energía en la familia. Aquí tenemos a Nancy con la serie titulada La m ujer c ontra-cultura .

Nancy: ¿No te alegra que Dios nos haya dado un patrón a seguir en las Escrituras? Algunas de ustedes cosen y sé que hay gente que puede coser sin utilizar un patrón. Pero a nosotras, las que no tenemos ese tipo de habilidad o de experiencia, nos ayuda mucho tener un patrón, algo que podamos ver, trazar, seguir y que nos permita medir nuestro progreso.

En Proverbios 31 tenemos el patrón que Dios diseñó para la mujer en su creación. Durante esta serie, hemos dicho una y otra vez que no son todas las habilidades domésticas y las cosas que esta mujer puede hacer las que la hacen una gran mujer. Es su amor a Dios y hacia los demás. En realidad, es un retrato del Señor Jesús y en última instancia todas estamos llamados a ser como Él.

Ahora, quiero decirte esto: Si tú eres hija de Dios, hacia allí es hacia donde te diriges. Lo que hemos estudiado, la mujer que hemos visto, la mujer que teme a Dios y cómo esa relación con Dios se despliega en la práctica, en su vida diaria, ahí es donde queremos llegar. Dios nos moldea. Y si tú eres hija de Dios, él se comprometió a llevarte por este proceso y no dejará de hacerlo hasta que termine Su obra. Ya sea en mi vida o en la tuya, Él se comprometió a conformarnos a la imagen de su Hijo Jesucristo.

Podemos cooperar con Él en ese proceso o podemos hacer lo que muchas veces hacemos, resistirnos, patalear y rechistar en el camino. Pero si le perteneces a Cristo, es allí hacia donde te diriges. Sería mucho mejor cooperar con el Señor, permitirle que haga las cosas a Su manera, que nos moldee conforme a Su voluntad, a Su patrón y a Sus propósitos.

Ahora bien, quisiera hacer un pequeño paréntesis en esta sesión antes de llegar al último versículo para hablar de cómo responder a un pasaje como Proverbios 31. Lo que voy a decir en realidad se aplica a cualquier pasaje confrontador que leas en la Palabra de Dios. En cualquier pasaje que da convicción de pecado. Que establece un estándar que está muy por encima de lo que podemos hacer naturalmente.

Esta mañana cuando abrí la Palabra de Dios, Dios habló a mi corazón sobre un asunto en particular. Sentí convicción de que mi vida no llenaba los estándares de lo que yo estaba leyendo. Cuando Dios nos da convicción de pecado, podemos responder de diferentes maneras. Las voy a clasificar en tres categorías y luego las voy a relacionar con el pasaje de Proverbios 31. Quizás tú las puedas aplicar a otras áreas en las que Dios te ha hablado a ti.

La primera respuesta a un pasaje de las Escrituras que nos reta es a rechazarlo. Muchas veces es así cuando se trata de pasajes como Proverbios 31. Esta mujer virtuosa tiene todas las cualidades de la santidad y es un retrato increíble de lo que significa ser una mujer de Dios. Muy a menudo, lo primero que hacemos al ver ese retrato es rechazarlo.

Lo que el mundo dice es: «No me gusta». Muchos supuestos creyentes, creyentes profesantes que asisten a la iglesia hoy, ven el retrato que Dios pinta de lo que es una mujer a través de todas las Escrituras, como lo hace en Proverbios 31 y dicen «Eso está pasado de moda». Nuestra cultura nos ha programado (si tienes menos de 50 años de seguro que te han programado durante toda la vida). El aire que respiramos nos lleva a rechazar ese retrato.

El retrato de Proverbios 31 de lo que significa ser una mujer de Dios, una mujer piadosa contradice los conceptos modernos. Va en contra de la corriente de toda nuestra cultura, en contra de la dirección en la que va nuestra sociedad, incluyendo, aunque no me guste decirlo, la dirección de muchos en la iglesia hoy.

Yo estoy asumiendo que si escuchas esta serie sobre Proverbios 31 es porque no estás dispuesta a rechazar este retrato. Si lo has rechazado, quiero que sepas que se trata de una batalla perdida. Si tú eres hija de Dios, al final este es el plan que Dios tiene para tu vida.

Pero también podemos caer en una segunda trampa. No rechazamos el retrato de plano. Lo que hacemos es decir: «Voy a ser como esa mujer aunque me cueste la vida». Comenzamos a hacer, a luchar y a tratar de alcanzarlo mientras nos decimos a nosotras mismas: «Quiero ser una buena cristiana. Quiero ser una mujer piadosa.»

Una mujer me dijo anoche que se convirtió al Cristianismo cuando era una joven esposa y estaba decidida a ser la esposa modelo. Se iba a someter a su marido, iba a ser humilde y a tener un espíritu apacible. Me dijo, «me fui a casa y traté y traté». Pero dos semanas después, podíamos verle en la cara que estaba agotada. Y ella me dijo: «Me di cuenta de que no podía hacerlo.»

Permíteme decirte que en el momento en que te das cuenta de que no puedes hacer por ti misma lo que Dios te ha llamado a hacer, acabas de hacer uno de los más grandes descubrimientos de tu vida. Allí es donde comienza la victoria.

Pero luchamos y batallamos por hacerlo, y para eso es que vamos al monte Sinaí. ¿Recuerdas lo que sucedió en el Monte Sinaí en el libro de Éxodo? Allí fue donde Dios dio la Ley. Dijo que no la íbamos a poder cumplir. Pero el pueblo dijo «No, la cumpliremos» (ver Éxodo 24:3). ¿Sabes de qué se trata el resto del Antiguo Testamento? De probar que ellos no podían cumplir la ley, que Dios tenía razón.

Dios nos dio la ley sabiendo que no la podríamos cumplir, pero nos la dio para demostrarnos que no la podíamos cumplir, que no podíamos llenar los estándares de Dios. El propósito de la Ley es que nos veamos a nosotras mismas fracasadas. La palabra chapada a la antigua que se usa para describir esto es pecadores… Para apuntarnos a Cristo, quien es el único que puede cumplir la ley. Cristo es la única persona que haya vivido que pudo cumplir la justicia de la ley de Dios. El propósito de la Ley es llevarnos a Cristo, ayudarnos a ver nuestra condición de impotencia.

El propósito de Proverbios 31 no es que nos vayamos de aquí y digamos: «Voy a ser esa mujer piadosa. Sé que puedo hacerlo. Sé que puedo hacerlo». Y por supuesto, ya para las diez de la mañana, fracasamos. El propósito de este retrato es, en parte, ayudarnos a ver que no podemos cumplirlo, que no podemos llenar esos estándares.

Es un día glorioso cuando venimos delante de la presencia del Señor y decimos «Señor, no puedo ser la mujer que me pides que sea. No Puedo». Pablo dijo en el Nuevo Testamento, en el libro de Romanos, «Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno.» (Romanos 7:18). No puedo ser esa persona en mis propias fuerzas.

Así que puedes rechazar el retrato, o puedes luchar para lograrlo en tus propias fuerzas. Puedes ir al Monte Sinaí y vivir allí y crujir los dientes, apretarte los cinturones y decir: «Voy a ser esa mujer». Te sentirás exhausta del esfuerzo y cansarás a los demás también. Serás una cristiana tensa y nerviosa.

Pero aquí tenemos la tercera alternativa: No el Monte Sinaí, sino el Monte Calvario. Ve al lugar donde recibes la gracia de Dios. Ve al Calvario y di: «Señor, no puedo ser esa mujer, pero sé que tú vives en mi. No soy yo quien vive en mí, sino que Cristo vive en mí. La vida que ahora vivo [Gálatas 2:20], no la vivo sola, sino por el poder de Cristo que vive en mí. Así que Señor, sé tú en mí lo que yo nunca podría ser si me apartara de ti».

Es una vida de fe; es una vida de dependencia, no de luchar y luchar, sino de decir: “No puedo hacer esto; pero Jesús, se tú en mí. No puedo amar a mi esposo. No puedo amar a estos niños. No puedo tener un espíritu industrioso, trabajador, diligente. Me voy a desgastar de tanto esfuerzo. No puedo hablar palabras bondadosas y sabias todo el tiempo. La lengua se escapa de mi control. Si me dejas, Señor, va a ser muy desagradable vivir conmigo. Pero Señor, yo sé que Tú vives en mí y que puedes hacer esta obra en mí y a través de mí. Y por fe, quiero que Tú vivas esa vida en mí. Lléname de tu Espíritu Santo y se en mí y a través de mí lo que yo nunca podría ser”.

Eso es lo que significa creer y recibir y vivir el Evangelio. El Evangelio no es algo que necesitaste solo hace 23 años cuando te convertiste. Es algo que necesitas hoy para vivir como una mujer de Dios. Es la suficiencia del sacrificio de Cristo en la cruz por mí. Significa que la obra está terminada. Que no tengo que luchar. No tengo que batallar. Porque el precio ha sido pagado por mi pecado. Ahora vive en mí para cumplir la justicia de Su ley.

Así que este pasaje es un llamado, como lo es toda la Palabra de Dios, a caminar en dependencia del poder del Espíritu Santo. Y quizás dirás, “¿Significa eso que no voy a volver a caer en lo mismo?” No, porque tendemos o a volver al Monte Sinaí para tratar de lograrlo en nuestras propias fuerzas o tendemos a rechazar el retrato.

Pero cuando te des cuenta de que estás rechazando el retrato que nos pinta la ley de Dios o que has vuelto a caer en el ciclo de luchar y luchar para lograrlo, detente, para. Ve tranquila ante el Señor y dile: “Señor, lo siento mucho. Me arrepiento de tratar de lograr esto por mí misma”. Es igual de pecaminoso tratar de lograrlo por ti misma que rechazar el retrato, porque de cualquier manera, estás tratando de lograrlo separada de Cristo. Lo que no proviene de fe es pecado.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss volverá en unos momentos para impartirnos la segunda mitad del estudio de hoy. Es parte de un estudio profundo de Proverbios 31. Quizás te gustó lo que acabas de oír y te sientes decepcionada al descubrir que este estudio versículo, ya se encuentra en el último versículo y que te perdiste gran parte de esta enseñanza tan práctica.

Bueno, no te preocupes. Puedes escuchar los audios de esta serie completa al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Volvamos con Nancy para oír el tan esperado versículo final de Proverbios 31.

Nancy: Hemos visto que en el último párrafo de Proverbios 31 está la idea de que recibiremos una recompensa. “Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada”. Las vidas de sus hijos reflejan que ella ha invertido su corazón en ellos y en su hogar. Su esposo la alaba. Dice: “Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas” (versículo 29).

Dijimos que al final, quizás tu recompensa no venga de ningún hombre ni de tus hijos. Pero más allá, el Señor te dirá “bien, sierva buena y fiel”. En eso es que nos concentraremos en este último versículo.

Comencemos en el versículo 30 de Proverbios 31: “Engañosa es la gracia y vana la belleza”, es decir la belleza externa, la belleza física, “pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada”. Hay una recompensa. El resultado de esta forma de vida hace que valga la pena todo lo que tengas que sufrir aquí. “Esa será alabada”. Versículo 31: “Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas” (Proverbios 31:30–31).

Ahora, aquí tenemos un pasaje, Proverbios capítulo 31, que al principio nos permite ver las cosas que esta mujer hace, todas las habilidades que tiene, todas las maneras en que demuestra su compromiso con su familia. Podemos sentirnos agobiadas por todo lo que hay que hacer para ser una mujer de Dios. Vimos algunas de esas características durante las últimas semanas de esta serie.

Vimos que es digna de confianza, leal, confiable, diligente, trabajadora, industriosa. Ella no es ociosa, no pierde tiempo, es una mujer que trabaja con entusiasmo. Vimos que trabaja con sus manos voluntariamente y con entusiasmo. Trabaja por largas horas. Se levanta temprano, tiene un espíritu de servicio, es una mujer práctica. Llena las necesidades prácticas y físicas de su familia, de ropa, de comida.

Se encarga de los asuntos diarios, es ahorrativa; sabe administrar el dinero y los recursos que su esposo le provee a través de su trabajo; sabe lo que es la calidad; reconoce cuando algo es una ganga (Y algunas de ustedes dirán: «Bueno, si ese es uno de los requisitos, ¡definitivamente yo soy una mujer virtuosa!».)

Es una mujer compasiva, generosa, tiene un corazón dispuesto a ayudar al pobre y al necesitado, actúa con misericordia, extiende su mano a los pobres. Es una mujer que piensa y planifica, anticipa las necesidades de su familia. Está preparada para llenar sus necesidades futuras.

Su carácter, según vimos en la segunda mitad de este capítulo, aumenta la buena reputación de su esposo fuera del hogar: los demás piensan mejor de él porque tiene una buena esposa en casa. Ella es habilidosa y ha desarrollado esas habilidades. No nació sabiendo cómo hacer todas esas cosas. Ha desarrollado las destrezas que necesita para servir a su familia con eficacia.

Hemos visto su corazón, que siente reverencia por el Señor, que teme al Señor, que tiene una mentalidad espiritual. Hemos visto sus prioridades: que da prioridad a las necesidades y a los deseos de su familia y de las personas que la rodean. Pone las necesidades de los demás por encima de las suyas. Hemos visto cómo habla, su lengua, sus palabras, que dice palabras llenas de bondad y sabiduría, que está al tanto de las necesidades de su familia y de las condiciones de su hogar. Ella vigila cómo marcha su casa.

Es toda una lista y puede ser un poco abrumadora, ¿no es así? Pero lo que ves es la obra de sus manos. Es una inversión que hace durante toda una vida y ahora las Escrituras dicen: “Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas”.

¿Cuáles son sus propias obras? ¿Qué ha hecho con sus manos? Es la lista que acabamos de leer. Son las cosas que hemos estado viendo en este pasaje. Y puedes leer todas esas cosas y decir: Pero «Parece un estilo de vida muy sacrificado. Esta mujer no tenía vida propia». ¿Sabes lo que dijo Jesús? «El que ama su vida, la perderá». Esta es una mujer que entiende la paradoja de los caminos de Cristo. Si entregas tu vida, te la devolverán. Tienes que estar dispuesta a renunciar a ella para tenerla verdaderamente (ver Juan 12:25).

Hoy día, muchas mujeres, y muchas veces en nuestras vidas, nos aferramos a nuestros derechos: mi tiempo, mi privacidad, mi paz mental, mi espacio. Nos autoprotegemos, buscamos lo propio y entonces, ¿qué sucede? Nos quedamos solas y nos sentimos miserables. Relaciones rotas, hogares rotos, nadie que nos cuide en la vejez, vemos que eso sucede mucho con las personas mayores hoy.

Si vivimos hoy vidas egoístas, cosecharemos el fruto de nuestras manos. A largo plazo, tendremos que vivir con nuestras propias obras. Esta mujer no es egoísta, Es bondadosa, abnegada, servicial, sacrificial, pero cuando lees este pasaje, no hay ni una sola señal de que esta mujer se sienta miserable. ¡Solo mírala! Tiene ropa buena; come bien. Tiene un esposo que está loco por ella. Él se jacta de ella con sus amigos. Tiene hijos que se levantan y la llaman bienaventurada. ¿Quién puede pedir más? Pero ella renunció a su vida y será alabada.

Permíteme decir, por cierto, que cosechamos lo que sembramos. Esta mujer cosechó lo que había sembrado durante toda una vida de temer al Señor y vivir conforme a dicho temor. Pero el principio del libro de Proverbios nos habla sobre otro tipo de semilla que podemos sembrar. En Proverbios capítulo uno, leemos, comenzando en el versículo 29, “porque odiaron el conocimiento, y no escogieron el temor del SEÑOR”. Proverbios 31 dice que esta mujer escogió el temor del Señor.

Pero Proverbios capítulo uno dice que algunas personas no eligen el temor del Señor. “Ni quieren aceptar su consejo, y desprecian toda su reprensión”. Aquí habla la Sabiduría y el Señor habla, y Él dice que aquellos que no aceptan su consejo, que no aceptan su instrucción, ni escogen el temor del Señor, versículo 31, “comerán del fruto de su conducta, y de sus propias artimañas se hartarán” (Proverbios 1:29-31).

Permítanme decirles que de una forma u otra, comeremos el fruto de nuestra conducta o de lo que hagamos con nuestras manos. La persona simple, Proverbios capítulo uno, no presta atención al consejo de Dios, no acepta el retrato que Dios nos ha dado de lo que significa ser una mujer piadosa, rechaza el temor del Señor y comerá el fruto de sus propias manos, el fruto de sus obras.

Nuestras familias están cayéndose a pedazos, nuestras finanzas están cayéndose a pedazos, nuestra salud está cayéndose a pedazos y en muchos casos, es porque hemos rechazado el consejo de Dios en nuestras vidas. Cosechamos el fruto de nuestras propias manos.

Pero al final de Proverbios, tenemos el retrato de una mujer sabia. Ella escoge el temor del Señor. Acepta los caminos de Dios. Acepta el consejo de Dios. Acepta el conocimiento de los caminos de Dios. Ella entrega su vida. No se aferra a ella. Renuncia a ella por Cristo y por los demás y ¿cuál es el resultado? “Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas”.

H.A. Ironside fue un maestro bíblico maravilloso de hace mucho tiempo. En su comentario sobre el libro de Proverbios, cierra esta porción diciendo que en este último versículo de Proverbios 31, “Hay más de una pista de lo que espera a los cristianos cuando se presenten ante el tribunal de Cristo”. Permítanme decirles que si solo les interesa esto a corto plazo, no recibirán el salario a tiempo. Se darán por vencidas. Se sentirán desalentadas.

Así que, Ironside dice que fijemos la vista en lo que nos espera cuando nos encontremos ante el tribunal de Cristo. Mira hacia el final del camino Él dice: “Cuando la bruma de la tierra haya desaparecido para siempre, una mujer como esta”, el tipo de mujer del que hemos venido hablando en Proverbios 31, “ese tipo de mujer comparecerá ante la misma presencia del Señor con gozo y llevará sus espigas consigo”. A sus pies, echará el fruto de sus manos y las obras realizadas a través de Su gracia para que Cristo las vea todas. Cuán dulce será oír sus palabras de aprobación a las puertas del cielo”. 1

Permíteme decir que aunque nunca hayas oído palabras de aprobación de la boca de un hombre de este lado del cielo, si vives tu vida de esta forma por el poder del Espíritu Santo, un día oirás esas palabras de aprobación en las puertas del cielo, “Bien, siervo bueno y fiel. Entra en el gozo de tu Señor” (Mateo 25:23).

Ironside continúa diciendo, «En ese momento, ¿quién lamentará los días laboriosos y las noches de vigilia? ¿Quién intercambiará entonces el sendero y la porción de los santos, con todas sus responsabilidades y privilegios, por una vida fácil y por el disfrute descuidado de unas cuantas horas pasajeras en la tierra? Nadie. Con la vista puesta en esa hora sagrada cuando todas nuestras obras serán inspeccionadas por Aquél quien es dueño de nuestros más profundos afectos, aferrémonos a Cristo con propósito y de todo corazón. Aferrémonos a Su fiel Palabra, no neguemos Su Nombre, mientras esperamos Su regreso.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss volverá en un momento a orar. Acaba de terminar de enseñar el último versículo de Proverbios 31. Antes de estudiar este material con Nancy, sabía que este capítulo contenía mucha información importante para las mujeres, pero no me daba cuenta de lo práctico que sería ni del alcance que tendría. Dios ha estado trabajando en las vidas de las mujeres durante la serie La mujer contra-cultura .

¿Cómo ha obrado Dios en tu propia vida a través de esta serie? ¿Qué cosas te ha mostrado Dios? ¿Por qué no lo compartes con nosotros? Te animamos a escribirnos a info@avivanuestroscorazones.com con tu testimonio de cómo Dios ha usado esta serie para edificar o confrontar tu vida.

Aquí está Nancy para cerrar en oración.

Nancy: ¡Gracias, Padre, por la promesa de la recompensa que nos espera y la verdadera recompensa de la fidelidad aquí en la tierra es que tú te complacerás en nosotras en el cielo! Que tendremos algo que ofrecerte a Ti de verdadero valor, vidas entregadas a Tu servicio por amor y devoción a Ti. Tendremos algo que darte para expresar ese amor. Queremos que te complazcas en nosotras así que Señor, ayúdanos a escoger hoy entregar nuestras vidas, ofrecernos como sacrificio vivo, que cuando estemos delante de ti ante las puertas del cielo en ese día final, podamos oírte decir: «Bien, buena sierva y fiel.» En el Nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1 H. A. Ironside, Proverbios (Neptune, NJ: Loizeaux, 1995), 273.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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