4/4 –Tu trabajo no es en vano

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mirando hacia atrás después de 80años

Entrevista con Kay Arthur

4/4 –Tu trabajo no es en vano

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/tu-trabajo-no-es-en-vano/

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Toda esta semana hemos estado escuchando a Kay Arthur. Ella está en sus ochenta y recientemente fue su cumpleaños. Kay nos ha estado exhortando a ser fieles y hacer que cada día cuente hasta el fin de ellos. Vamos a retomar la conversación entre Kay Arthur y Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Kay, tú nos has hablado un poco acerca de la muerte y el morir, y de tu perspectiva al respecto. Has escrito un libro, un estudio, recientemente acerca del cielo y del infierno y de la vida después de la muerte. ¿Alguna vez piensas en tu funeral?

Kay Arthur: Sí. Lo he pensado. De hecho, tengo que sentarme y escribirlo, pero le dije a mi hijo el otro día, David es el director del ministerio ahora.

Así que yo estoy sentada aquí y yo estoy pensando: El ministerio va a continuar porque, número uno, no tiene mi nombre en él.

Nancy: Muy sabio.

Kay: Y número dos: Está fundamentado en la Palabra, eso es esencial para estos días. Nosotros tenemos que conocer la Palabra. Si la Palabra de Dios nos es quitada o si no la tenemos en nuestras manos, debemos poder hablarla—Su Palabra, no nuestra palabra. Nuestro testimonio es maravilloso y a las personas les gusta, pero nosotros hemos sido salvos por fe. La fe viene por el oír, la Palabra de Cristo. Es lo que Jesús es, y quien es Jesús es lo que nos salva. Es creer que Él es el Cristo; Él es el Hijo de Dios y es el único camino a Dios. Es tomar nuestra cruz cada día y seguirlo a Él. De eso es de lo que se trata el Cristianismo.

Así que uno se mantiene viviendo hasta que Él te lleve a casa. Así que ¿Cómo será mi funeral? No, no quiero un funeral, yo quiero una fiesta. Yo verdaderamente no quiero un ataúd en el frente de la iglesia. Yo quiero una fiesta.

Es por esto. Tú me preguntaste qué hice para mi cumpleaños. Yo pensé, ¿Qué tal si yo hago una fiesta aquí con la gente en Chattanooga, y yo me olvido de alguien? Me mortificaría. Y yo no quiero olvidar a nadie. Así es que no me den una fiesta.

Pero cuando yo muera, yo no estaré aquí. Yo quiero que todo el mundo celebre. Yo quiero que la gente comparta sobre lo que ha significado en sus vidas conocer a Dios. Yo quiero que ellos traigan a sus amigos perdidos. Y yo quiero que traigan a sus hijos y a sus nietos.

Cada verano nosotros tenemos dos campamentos de entrenamiento para adolescentes.

Bueno, yo les estoy enseñando a los hijos de los hijos que yo había enseñado. ¡He vivido mucho!

Nancy : Así es Kay.

Kay: Yo les enseñaba a ellos y yo les enseño ahora a sus adolescentes.

Nancy: Permíteme preguntarte esto. Déjame volver al tema del cielo. Acabas de escribir un estudio sobre esto. ¿Qué tú anticipas acerca del cielo?

Kay: Bueno Nancy cuando yo pienso acerca del cielo, yo pienso en estar con el Señor. Yo pienso en estar con Jesús, acerca de estar con Moisés y Abraham e Isaac, Jacob, Wycliffe y Tyndale—mis héroes.

Yo pienso en estar adorando al Señor. Dios no habla mucho acerca del cielo y yo no quiero agregar a las Escrituras mis sentimientos acerca del cielo. Pero yo amo el hecho de que cuando haya un nuevo cielo y una nueva tierra, nuestras lágrimas serán secadas de nuestros ojos y no habrá más tristeza, ni más lágrimas, ni más muerte porque las cosas viejas dejaron de ser.

Pero también lo que dice es esto, y pienso que es muy aleccionador. Él dice, “El vencedor heredará estas cosas”. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Y Él dice, “El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y el será mi hijo. Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Ver Apo. 21:7)

Veo esto y la primera palabra que atrae mi atención es “cobarde”. Cobardes cuando tienen que defender a Jesucristo. Cobardes cuando se trata de negarte a ti mismo y tomar tu propia cruz. Cobardes cuando se trata del mundo versus Jesús. Lo políticamente correcto versus la verdad bíblica.

Algo de lo que la gente no se da cuenta es que Isaías termina con nosotros los creyentes, los judíos creyentes y nosotros también, yendo y mirando en el lago de fuego y viendo personas en el lago de fuego donde el gusano no muere y el fuego no se consume. Ellos pueden manejar esto porque tú conoces y entiendes el amor, la rectitud, la justicia, etc. de Dios y la soberanía de Dios. Esto casi explota tu mente. Esto no es algo que tú piensas cuando piensas en el cielo, pero está justo ahí, en el centro de todo esto.

Nancy: Mientras nosotras estamos en este lado del cielo, de este lado de la eternidad, yo sé que tú has hablado mucho acerca del hecho que estamos viviendo los tiempos del fin los tiempos finales. Estos son días difíciles y la dificultad incrementándose como la Escritura dice que será. ¿Qué Escritura o Palabra del Señor puedes dar a los creyentes que están viviendo en este mundo que les anime y que nos ayude a mantenernos en el curso correcto mientras vivimos estos tiempos difíciles?

Kay: En 1era a los Corintios 15, el cual es el capítulo de la resurrección, comienza con un relato del Evangelio y explica lo que es el Evangelio y explica en ese capítulo en la medida que inicia: “El Evangelio. . . por el cual también sois salvos si retenéis la Palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano” (versos. 1–2).

De manera que esto está delante de mí, mucho más ahora que tengo ochenta. Yo sé esto: que Aquél que empezó la buena obra en mí la completará. Yo s é esto, que es Él quien me capacita. Pero por el lado humano, yo sé que si yo soy una verdadera creyente, yo voy a asirme más rápidamente de la Palabra del Señor, que no me iré, que no le daré la espalda a Él.

En la medida en que ese capítulo llega a un cierre, 1era a los Corintios 15, verso 58, dice, “Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”.

Y luego tú llegas a 2da de Pedro y él está escribiendo esta corta epístola como un recordatorio. Esa palabra es usada una y otra vez en sinónimos: “recuerda” y “trae estas cosas a la mente”. Pero él dice, “El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento” (2 Ped 3:9).

Volviendo atrás a tu capítulo favorito, el capítulo de tu padre en Hechos 20, donde Pablo dice a los ancianos de Éfeso que han venido a Mileto a encontrarse con él, “Por tanto soy inocente de la sangre de todos, pues no rehuí declarar a vosotros todo el propósito de Dios” (ver versos. 26–27). Tú sabes, yo he sido fiel.

Y luego volver a 2da de Pedro 3, verso 10, “Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. Puesto que todos estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor” (vv. 10–12).

Y luego él sigue y dice, “Pero según su promesa nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia. Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles” (versos. 13–14).

Yo amo esto. Yo amo esto. Esto es lo que yo quiero que nosotras seamos. Que estemos expectantes esperando el día de su venida, y debemos estar allá afuera. Nosotros debemos estar sosteniendo la verdad para que las personas se puedan arrepentir, tengan un cambio de mente y que vean que Dios es Dios, que Él es justo y Santo, que ellos necesitan ser salvos. Que ellos vean que separados de Él, no hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres en el cual podamos ser salvos. Ellos deben saber y entender que Jesús es el único camino.

Nancy: Amén, Amén a todo eso, yo te he escuchado a través de los años Kay, numerosas veces, hacer un llamado urgente. Yo te he escuchado orar, implorar a Dios por un avivamiento en la iglesia. ¿Es algo que aún carga tu corazón?.

Kay: Yo quiero ver avivamiento. Anhelo verlo. Yo quiero prepararme para esto. Yo quiero mantener mis cuentas limpias. El avivamiento viene muchas veces cuando las personas empiezan a confesar sus pecados. Dios te usa poderosamente Nancy. Yo recuerdo un año en el ministerio de Cruzada para Cristo, cuando tú hablaste sobre avivamiento. Tú y yo tenemos el mismo corazón con relación a esto.

Pero el avivamiento viene y va y mengua, yo creo, porque las personas se alejan de la Palabra. Yo creo que ellos quedan atrapados en lo que está pasando. Nosotras vemos la salvación de las personas y eso. Honestamente, Nancy, yo oro por avivamiento; amaría ver avivamiento. Pero mi mayor oración es que estemos dispuestas a sufrir.

Nancy: Que es realmente lo que Dios puede usar para traer avivamiento.

Kay: Yo creo que eso es lo que Él va a usar. Yo de verdad creo que la mano del juicio de Dios está sobre esta nación. Yo creo de verdad que las personas han sido cobardes. Yo creo que nos encontramos en una guerra que es muy intensa, Yo creo que parte de nuestro problema es la codicia, lo cual es idolatría. Esto es como Colosenses la define. Yo creo que somos una nación idólatra. Yo creo que nosotros necesitamos recordar que todo va a ser destruido con un calor intenso. Se quemarán.

Una de las cosas que estoy haciendo es limpiando closets. Yo estoy limpiando armarios. Me estoy deshaciendo de cosas. Yo me enojo conmigo misma y me pregunto, ¿por qué te compraste esto? Ahora, mientras más posesiones tienes, más cosas tienes que cuidar. ¿Por qué nosotras almacenamos cosas cuando hay tantas personas en necesidad?

De todas maneras eso es otro asunto, pero yo creo que con el empuje para ser políticamente correctos, y la intolerancia… Y es la intolerancia al Cristianismo. Esto no es intolerancia a ninguna otra religión. Pero creo que nos hemos alejado tanto de los padres fundadores y del porqué este país fue fundado y de lo que Dios quería hacer. Harvard y Princeton en sus primeros días . . . Yo creo que nos hemos alejado tanto de esto que quizás tomará (como he estado diciendo por años) halando la alfombra económica de debajo de América, poniéndola delante de nuestras caras.

Nancy: Sí.

Kay: Quizás va a tomar una gran persecución de la iglesia para poder separar lo verdadero de lo falso, las ovejas de los cabritos para decirlo de alguna manera, y veremos la verdadera cristiandad es. La sangre de los mártires, lo hemos escuchado antes, es el semillero del Evangelio.

Nancy: Así es, en estos tiempos verdaderamente que, como tú nos has llevado de vuelta una y otra vez en esta conversación, no hay nada más importante que nosotras como creyentes podamos hacer que conocer la Palabra de Dios para vivir en esta cultura, en este tiempo de oscuridad. Yo pienso que hay una tendencia, en algunos casos, de acobardarnos y llenarnos de temor y escondernos u ocultar nuestras cabezas en la arena o mantenernos en nuestro pequeño cónclave y en nuestro capullo, con relación a lo que está pasando en la cultura o ser combativos. Y de verdad, nada de esto es a lo que Dios nos está llamado. Él nos ha llamado a ser audaces y valientes. Mujeres y hombres de fe y de humildad y hacer que el Evangelio sea cre íble por la manera como nosotros vivimos la Palabra de Dios.

Kay: Exactamente, exactamente. La otra cosa que me gustaría agregar para las mujeres es tratar de aplicar la Palabra de Dios en nuestras vidas más que dejarla en el conocimiento “¿Cómo me ayudaría esto?”

Encontramos una advertencia en 2da a Timoteo 3 “mujercillas cargadas de pecados, llevadas por diversas pasiones, siempre aprendiendo, pero que nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdad”.

Yo he tenido que regresar varias veces a la casa de mi hijo durante este tiempo, y he tenido que pasar mucho tiempo en el carro de la rehabilitación y te he estado escuchando. Tú estabas enseñando sobre las bienaventuranzas. Yo estoy tan agradecida por tu integridad a la Palabra de Dios. Yo estoy tan agradecida por llamarnos a nosotras las mujeres a la obediencia a La Palabra de Dios, no permitirle al mundo atraparnos en su moldeY no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovaci ón de vuestra mente”. La única manera de que nosotras seamos transformadas es a través de la Palabra de Dios. Yo aprecio tanto esto y estoy tan agradecida de ti. Yo estoy tan agradecida de que tú seas casi 30 años más joven que yo porque esto seguirá.

¿Sabes algo? Hay algunas Escrituras que me hacen pensar que yo podría estar viva cuando Jesús vuelva si yo cumpliera 10 años más.

Nancy: Y sea que estemos vivas para verle regresar o sea que Él nos lleve antes, nosotras tenemos, como escuché a un amigo decir recientemente después de que a su esposa le fuera diagnosticado un cáncer avanzado, “Lo mejor está por venir”. Lo mejor está por venir.

Kay, estoy tan agradecida por esta conversación esta semana, y yo sé que nuestras oyentes han sido muy bendecidas.

Yo quiero decirte de nuevo, ¡Feliz cumpleaños!, y quiero felicitarte por el crédito y el honor al Señor. Gracias por estos 50 años caminando con el Señor, enseñando Su Palabra a otros.

Hay un versículo que ha estado en mi corazón, Kay, en la medida en que pienso en ti y en nuestros oyentes que yo sé que están agradecidas por esta conversación. Es un versículo de Hebreos capítulo 13, el versículo 7. Dice: Acordaos de vuestros guías que os hablaron la palabra de Dios,

Y ciertamente tú estás en esa categoría para muchas de nosotras, miles y miles de mujeres. “Recuerda tus líderes.” Tú eres una de las que has hablado La Palabra de Dios a nosotras.

Y luego dice, “Considerando el resultado de su conducta, imitad su fe”.

Esto no se trata de alabar a un héroe o de celebrar una persona. Esto es acerca de celebrar la Gloria de Dios, Su Bondad, Su Poder, lo que Él ha hecho por otras vidas. En la medida que vemos tu vida, ahora tienes más de ochenta años, una “octogenaria”, creo que así le llaman. Nosotras consideramos el resultado de la manera de tu vivir y el llamado a nosotras es a imitar tu fe, no sólo observar y ser una espectadora y amar a Kay Arthur, sino empezar a ser nosotras mismas mujeres de fe que siguen a Cristo; que nosotras mismas empecemos en la medida en que pasemos la Palabra de Dios a otros de la próxima generación, que empecemos a ser aquellas que su fe sea digna de ser imitada.

Así que te digo gracias de nuevo. Te honramos. Honramos al Señor por lo que vemos en ti. Yo he recibido más de Su gracia en mi propia vida como resultado de tu fidelidad al tomar el llamado que Él te dio. Y quiero decirte una vez más: “¡Muchas gracias!”

Y también quiero hacerte una pregunta e invitarte a orar por nosotros al llegar al cierre. Pero antes de hacer eso, yo sé que muchas de las que nos escuchan quieren saber cómo pueden orar por ti en estos años. Tú has dicho muchas cosas en estos días que han pasado, y sé que ellas habrán tomado sus notas, pero de una manera sencilla, ¿hay alguna forma en particular que tú desees que estemos orando por ti?

Kay : Ora para que yo pueda terminar bien, que Dios siga refinándome para que yo no me avergüence cuando le vea cara a cara. Esa es mi pasión. Ora para que mi mente se mantenga intacta hasta que Él me lleve a casa. Ora para que yo sea todo lo que mi esposo necesite y para el ministerio que Dios me ha llamado y para mis hijos. Si ellos van a imitar mi fe, ellos van a estudiar la Palabra de Dios inductivamente, nada me daría mayor gozo. Yo miro a tantos y digo, “Tú eres mi legado. Aquí tienes esta joven mujer, estudiando la Palabra de Dios, viviéndola, criando a sus hijos, y siendo todo lo que Dios quiere que tú seas. Tú eres mi legado y yo vivo si te mantienes firme en el Señor”. Esta es la manera en que yo vivo.

Nancy: Bueno y tú has vivido bien, y te mantienes viviendo bien, y damos gracias a Cristo y a Su gracia por ello.

Yo me digo en la medida en que cerramos, ¡Qué dulce conversación hemos tenido esta semana! Si tú pudieras interceder y orar en favor de nuestras oyentes. Tú iniciaste esta conversación hablando acerca de los tiempos que vivimos y qué necesita el pueblo de Dios para tiempos como estos. ¿Puedes orar por nosotras? En la manera que el Señor te guíe en este momento y por las mujeres de la próxima generación, para que Dios las bendiga y ponga su mano sobre ellas.

Kay: Padre, yo te doy las gracias por este regalo de cumpleaños de poder haber hecho estos programas con Nancy y su preciosa audiencia. Te agradezco haber levantado a Nancy y a estas mujeres a ser mujeres de Dios en medio de esta torcida y perversa generación. Oh Padre, yo oro por ellas. Yo oro por cada una de ellas, para que ellas te conozcan de tal manera y que puedan organizar sus vidas para que puedan tener tiempo para conocer tu Palabra y un corazón para obedecer Tu Palabra, de manera que, Padre, ellas estén preparadas para los días que tenemos por delante, preparadas para interceder, preparadas para enseñar a sus hijos, preparadas para apoyar a sus esposos, preparadas para estar solteras, siendo piadosas y puras.

Lo que sea que tú le hayas llamado a hacer, Padre, que ellas sean mujeres de fe, firmes, que no se muevan, siempre abundando en Tu obra, sabiendo que su labor no es en vano.

Padre, yo oro por todos nosotros. Padre yo oro que podamos decir como Pablo “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Señor Jesucristo el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

Oh Padre, gracias por Tu Hijo. Nuestro Señor Jesucristo. Agradecemos que siempre vive para interceder por nosotras. Bendito Espíritu Santo, nosotras Te damos gracias que habitas en nosotras y nunca nos dejarás ni desampararás. Te agradecemos que podemos caminar en el fruto del Espíritu y no en el fruto de la carne.

Y yo oro, Padre, que Tú nos equipes en estos últimos días. Que seamos mujeres que entienden los tiempos, que sepan que hacer y que veamos que tenemos que movilizarnos como un valiente ejército, poderosos hijos, adolescentes y adultos para la venida del Rey.

Nosotros Te agradecemos ahora, Padre, por lo que Tú vas a hacer. Nosotras Te agradecemos por lo que estás haciendo a través de Aviva Nuestros Corazones. Todo el mundo quizás no vea el avivamiento pero puede el avivamiento venir a nosotras. Así que aviva nuestros corazones para que podamos presentar a ti un corazón sabio. En Tu Nombre oramos, amén.

Nancy: Amén.

Carmen: Esta es Kay Arthur. Ella quiere servir al Señor todos sus días.

Mañana vamos a comenzar una nueva serie acerca de una característica muy importante en la mujer, y también en los hombres: la mansedumbre. Descubre de qué se trata a partir de mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

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