18/62 – Dolores del crecimiento 

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

18/62 – Dolores del crecimiento

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

19/41 – Demoliendo el “Reino del Yo”

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

19/41 – Demoliendo el “Reino del Yo”

Stephen Davey

Texto: Filipenses 2:7b-8a
En este programa continuamos exponiendo este maravilloso pasaje que nos habla acerca de la humildad de Cristo, y nos enfocamos especialmente en los derechos que Él entregó al humanarse y venir a la Tierra.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Sabiduría para el Corazón

¿Cuál es el Día del Señor?

Got Questions

¿Cuál es el Día del Señor?

 El Día del Señor (a diferencia del Día de Jehová), es el domingo. La frase Día del Señor se utiliza sólo una vez en las Escrituras. Apocalipsis 1:10 dice, “Yo estaba en el Espíritu en el Día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta”. Puesto que el apóstol Juan no da detalles sobre el significado de “el Día del Señor”, podemos asumir que su público objetivo, los cristianos del primer siglo, ya estaban familiarizados con la expresión.

Algunos suponen que el Día del Señor es lo que en el Nuevo Testamento es equivalente al sábado o día de reposo. Dios instituyó el día de reposo para la nación de Israel, con el propósito de conmemorar su liberación de Egipto (Deuteronomio 5:15). El día de reposo comenzó el viernes a la puesta del sol y terminó el sábado al atardecer, e iba a ser un día de completo descanso de todo el trabajo, simbolizando el reposo del Creador el séptimo día (Génesis 2:2-3; Éxodo 20:11; 23:12). El día de reposo fue una señal especial para los israelitas que habían sido separados para ser seguidores del Dios altísimo. Al guardar el día de reposo, les ayudaría a distinguirse de las naciones vecinas. Sin embargo, en ninguna parte de las Escrituras se considera el día de reposo como el Día del Señor. El término día de reposo todavía se usaba dentro de la comunidad judía en los tiempos del Nuevo Testamento, y tanto Jesús como los apóstoles lo mencionan (Mateo 12:5; Juan 7:23; Colosenses 2:16).

El domingo fue el día en que Jesucristo resucitó de los muertos, un acto que separó para siempre el cristianismo de cualquier otra religión (Juan 20:1). Desde ese momento, los creyentes se han reunido el primer día de la semana para celebrar la victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte (Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2). Aunque Dios designó el día de reposo como un día santo, Jesús demostró que Él era el Señor del día de reposo (Mateo 12:8). Jesús dijo que no había venido a abolir la ley, sino a cumplirla. El guardar la ley no puede justificar a nadie; la humanidad pecaminosa puede ser declarada justa sólo a través de Jesús (Romanos 3:28). Pablo hace eco de esta verdad en Colosenses 2:16-17, cuando escribe, “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”.

El Día del Señor se considera normalmente como el domingo, pero no se trata de un equivalente directo para el día de reposo judío (sábado), en otras palabras, el domingo no es el “día de reposo cristiano”. Aunque no estamos bajo la ley, si debemos apartar un día para descansar y honrar al Señor, quién murió y resucitó por nosotros (Romanos 6:14-15). Como seguidores de Jesús, nacidos de nuevo, somos libres para adorarlo cualquier día en que nuestra conciencia lo determine. Romanos 14 da una clara explicación de cómo los cristianos pueden lidiar con esas zonas grises sutiles del discipulado. Los versículos 5 y 6 dicen, “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.

El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios”.

Algunos judíos mesiánicos desean continuar considerando al día de reposo (sábado) como santo, por causa de su herencia judía. Algunos gentiles cristianos se unen a sus hermanos y hermanas judíos, para guardar el sábado como una forma de honrar a Dios. Adorar a Dios el sábado es aceptable, y vale la pena mencionar que el día de la semana no es el asunto más importante, sino la motivación en el corazón detrás de esa elección. Si el legalismo o el guardar la ley motiva la elección de observar el sábado (día de reposo), entonces esa elección no se hace con una actitud correcta de corazón (Gálatas 5:4). Cuando nuestros corazones son puros delante del Señor, somos libres para adorarlo el sábado (el sabbat) o el domingo (el Día del Señor). Dios está igualmente complacido con ambos.

Jesús advirtió en contra el legalismo cuando citó al profeta Isaías: “Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” (Mateo 15:8-9; ver Isaías 29:13). Dios no está interesado en que guardemos los rituales, normas o requisitos. Él quiere corazones que estén incendiados por el fuego de Su amor y de Su gracia, el día sábado (día de reposo), en el Día del Señor, y todos los días (Hebreos 12:28-29; Salmo 51:15-17).

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

¿Puede Satanás leer nuestras mentes o conocer nuestros pensamientos?

Got Questions

¿Puede Satanás leer nuestras mentes o conocer nuestros pensamientos?

 En primer lugar, es importante que recordemos que Satanás no es omnipresente, él no puede estar en más de un lugar al mismo tiempo. Sólo Dios está en todas partes, y sólo Dios sabe todo, mientras que Satanás debe apoyarse en su ejército de demonios para hacer su voluntad.

¿Puede Satanás o sus demonios leer nuestras mentes? No. 1 Reyes 8:39 dice que sólo Dios conoce el corazón de todo ser humano. No hay nadie más que tenga esa capacidad. Dios sabe lo que vamos a decir antes de que lo podamos decir, cuando el pensamiento aún se está elaborando (Salmo 139:4). Jesús, siendo Dios encarnado, demostró la cualidad divina de conocer los pensamientos de los hombres: “Él sabía lo que había en el hombre” (Juan 2:25; cf. Mateo 9:4; Juan 6:64).

La Biblia nos enseña que Satanás es poderoso. Posiblemente él fue el mayor de todos los ángeles caídos, ya que fue lo suficientemente persuasivo para convencer a un tercio de los ángeles a que se unieran a él en su rebelión (Apocalipsis 12:4). Incluso después de la caída de Satanás, ni siquiera el arcángel Miguel se atrevió a enfrentarlo sin la ayuda del Señor (Judas 1:9). Satanás es el “príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2b). Sin embargo, el poder de Satanás tiene sus límites, y parece que el leer nuestras mentes está más allá de su capacidad.

Para que Satanás y sus demonios lean nuestras mentes, se necesitaría que fueran omniscientes, y esto es algo que no tienen. Dios es el único que puede conocer nuestros pensamientos. Sin embargo, Satanás y sus demonios han estado observando y tentando a los seres humanos desde hace miles de años. Sin duda, con el tiempo han aprendido unas cuantas cosas sobre nosotros. Incluso sin tener la capacidad de conocer nuestros pensamientos, pueden hacer un buen cálculo en cuanto a saber qué estamos pensando y luego intentar usar esto para su provecho. Por esa razón se nos ordena “Someteos, pues, a Dios” (Santiago 4:7a), antes de que se nos diga “resistid al diablo” (Santiago 4:7b).

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

El significado de la voluntad de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

El significado de la voluntad de Dios

R.C.Sproul

Perdida en el País de las Maravillas, Alicia llegó a una bifurcación en el camino. Mientras permanecía congelada por la indecisión, sentía la punzada de un gélido pánico. Levantó la mirada hacia el cielo en busca de orientación. Su mirada no encontró a Dios, solo al gato de Cheshire que la acechaba desde lo alto del árbol.

—¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

—Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar —dijo el Gato.

—No me importa mucho el sitio… —dijo Alicia.

—Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes —dijo el Gato

Al cristiano sí le importa el destino. Somos un pueblo peregrino. Si bien no deambulamos en un desierto camino a la Tierra Prometida, buscamos un país mejor, una ciudad eterna cuyo constructor y creador es Dios. Un día Él nos llevará a casa a Su reino.

Buscar la voluntad de Dios puede ser un ejercicio de piedad o impiedad, un acto de humilde sumisión o indignante arrogancia, dependiendo de qué voluntad de Dios es la que buscamos.

Por lo tanto, el destino último está claro. Estamos seguros de que hay un futuro glorioso para el pueblo de Dios. Sin embargo, ¿qué hay con el mañana? Nos sentimos ansiosos por el futuro inmediato, tal como les ocurre a los incrédulos. Desconocemos los pormenores de nuestro futuro personal. Al igual que los niños, preguntamos: “¿Seré feliz? ¿Seré rico? ¿Qué me sucederá?”. Debemos caminar por fe y no por vista.

Siempre que ha habido gente, ha habido agoreros y adivinos explotando nuestras ansiedades. Si la prostitución es la profesión más antigua del mundo, la adivinación sin duda es la segunda más antigua. “Háblame del mañana” es la súplica del especulador de la bolsa de valores, el empresario competitivo, los pronosticadores deportivos, y la joven pareja enamorada. El estudiante se pregunta “¿iré a graduarme?”. El gerente reflexiona “¿seré ascendido?”. La persona en la sala de espera del doctor aprieta las manos y se pregunta “¿será cáncer o indigestión?”. La gente ha examinado vísceras de lagartija, pieles de serpientes, huesos de búhos, la tabla ouija, el horóscopo diario, y las predicciones de los analistas deportivos, todo ello para ganar un pequeño margen de certeza contra un futuro desconocido.

El cristiano siente la misma curiosidad, pero plantea la pregunta de otra manera. Él pregunta: “¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida?”. Buscar la voluntad de Dios puede ser un ejercicio de piedad o impiedad, un acto de humilde sumisión o indignante arrogancia, dependiendo de qué voluntad de Dios es la que buscamos. Tratar de mirar detrás del velo aquello que a Dios no le ha placido revelar es inmiscuirse en cosas santas que no nos incumben. Juan Calvino dijo que cuando Dios “cierra su santa boca”, deberíamos desistir de hacer preguntas (Commentaries on the Epistle of Paul the Apostle to the Romans, trad. y ed. John Owen [reimp., Grand Rapids, Mich.: Baker Book House. 2003], 354).

Por otra parte, Dios se deleita en escuchar las oraciones de Su pueblo cuando individualmente preguntan: “¿Señor, qué quieres que yo haga?”. El cristiano se vuelca hacia Dios en busca de Sus instrucciones, tratando de saber qué rumbo le agrada. Esta averiguación de la voluntad de Dios es una búsqueda santa, una indagación que la persona piadosa debe emprender vigorosamente.

Este extracto se toma del folleto, ¿Puedo conocer la voluntad de Dios? por R. C. Sproul (Poiema Publicaciones, 2017)

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

2/5 – Revisa las prioridades de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Primero lo primero

2/5 – Revisa las prioridades de Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/revisa-las-prioridades-de-dios/

Annamarie Sauter: ¿Has completado las tareas que Dios te asignó para hoy? Con nosotros Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: La libertad en la vida viene cuando cumplo con el trabajo que me ha sido asignado. La frustración viene de tratar de hacer el trabajo de otro.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¡Qué bueno sería tener una cita con Dios para pedirle una descripción de “tareas” para toda una vida! Puede que Dios no se comunique de esta forma exactamente, pero Él si quiere que sepas el propósito para el cual Él te creó, Nancy explicará esto en una serie llamada Lo primero es lo primero.

Nancy: En esta semana hemos estado hablando sobre el tema de las prioridades —un tema que toda mujer está interesada en profundizar porque muchas nos sentimos que de alguna manera perdemos el tiempo en lo relativo a nuestras prioridades. ¿Cómo manejamos las demandas que vienen a nuestras vidas día tras día sin sentirnos sin aliento y jadeando en el proceso?

Tocamos este tema de las prioridades primero examinando la palabra PRIORIDADES. Iniciamos en el programa anterior con la letra “P” que en inglés es prayer y en español nos lo recuerda la frase: perseverando en la oración. Busca al Señor. Pídele al Señor sabiduría. Y pídele que dirija tus pasos.

Hoy vemos la letra R de prioridades, P-R-I-O-R-I-D-A-D-E-S. Y junto a la R diría que necesitamos REVISAR y recibir las prioridades de Dios para nuestras vidas. Ahora bien, hay un lugar donde encontramos cuáles son esas prioridades: en las Escrituras. Es tan importante que vayamos al “Manual de vida” para encontrar la descripción de nuestro trabajo.

En las 24 horas que tenemos cada día, jamás sabremos lo que se supone que debemos hacer con esas horas si no vamos al lugar donde Dios nos ha dado ya la descripción de nuestro trabajo”—en Su Palabra— a descubrir cuál es el propósito de nuestras vidas. ¿Qué se supone que debo estar haciendo con mi vida?

Ahora bien, aunque hemos estado hablando de prioridades en plural, realmente hay una sola prioridad en la vida. De hecho, he aprendido que hasta hace unos cien años, no había tal palabra en plural, no existía la palabra PRIORIDADES. Solo existía la palabra PRIORIDAD. Por definición solo una cosa puede ir primero. Solo puede haber una persona en primer lugar en la fila. Una sola cosa puede estar en el primer lugar de la lista. Y la palabra prioridad significa “lo que es primero”.

Es esta última generación agitada que ha hecho prioridades de muchas cosas pero realmente, en un sentido, solo hay una prioridad. Uno de los legados del último siglo es que ahora tenemos múltiples prioridades —alternativas que compiten— todas ávidas por nuestra atención. Pero la prioridad número uno —LA prioridad de Dios para nuestras vidas— es la misma para cada hija de Dios, para cada hijo de Dios, ya sea que estés casada o que seas soltera, que seas mayor o seas joven, hombre o mujer (bueno, todas somos mujeres, pero ya sea que se trate de hombres o mujeres). En cada etapa de nuestras vidas, nuestra prioridad como hijas de Dios —nuestra prioridad número uno — es la misma.

Aquí es que debemos empezar con este asunto de revisar las prioridades de Dios para nuestras vidas. Esa es la prioridad número uno, nuestro caminar con Dios. Es la primera cosa en nuestra descripción de trabajo como hijas de Dios. Es importante tener esto en el lugar correcto porque todo lo demás en mi vida fluirá de esa prioridad número uno. Cuando mi relación con Dios está en orden, otras cosas estarán en orden. Y cuando mi relación con Dios está fuera de orden, todo lo demás en mi vida tarde o temprano estará en desorden.

Cuando hablo de tener una relación con Dios, permítanme iniciar diciendo que no estamos hablando de agregar más cosas a una vida repleta. No hablamos de algo en nuestra lista de “pendientes”, hablamos del foco central de nuestras vidas. Hablamos de que la vida se constituye por una relación con Dios. Él no es algo en la lista de mi vida. Él ES mi vida.

He pensado en diferentes pasajes de las Escrituras que nos hablan de lo que es primero o de lo que es principal o sobre qué es esa cosa en particular. Algunos versículos me vienen a la mente. Jesús dijo que el primer y más grande mandamiento es… ¿Cuál? “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Ese es el primer mandamiento.

Si no he guardado ese mandamiento, no seré capaz de guardar los demás mandamientos. Eso es lo primero. Lo más importante en mi vida es amar a Dios. Eso no una verdad espiritual cualquiera. No es solo una frase piadosa. Esa es la vida —amar a Dios con todo mi corazón.

Jesús dijo en Mateo capítulo 6, en el versículo 33 “Buscad primero el reino de Dios y su justicia”.

Busca Sus caminos.

Busca Sus formas.

Busca Su reino.

Busca lo que a Él le importa.

Y todas las otras cosas de la vida que no son LA prioridad —las que necesitas se darán por añadidura.

Proverbios capítulo 4, versículo 7: “Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría,” ¿De dónde viene la sabiduría? ¿Qué es sabiduría? Sabiduría es mirar toda la vida desde la perspectiva de Dios. Proverbios dice que la sabiduría es lo principal. Busca a Dios. Busca una relación con Dios. Busca Su perspectiva en la vida.

En Colosenses capítulo 1, versículo18: Pablo nos dice que, “La meta,” “es que en todas las cosas Cristo tenga la preeminencia” (parafraseado). Pre-eminencia. ¿Qué significa esta palabra? La busqué esta mañana. Significa ser El primero— que Cristo sea el primero. Él es la cabeza de todas las cosas. El manantial de todas las cosas. La fuente de toda la vida. La supremacía de Cristo. Esta es mi prioridad.

El Salmo 27, el versículo 4, el salmista dice,

“Una cosa he pedido al SEÑOR, y ésa buscaré: que habite yo en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR, y para meditar en su templo”.

El salmista dijo: “Mi prioridad en la vida es vivir en la presencia de Dios, aprender de Él, amarlo a Él con todo mi corazón”.

Jesús le dijo a la apurada Marta, ocupada haciendo algo muy importante, pero que perdió de vista lo prioritario. Jesús le dijo “Marta, una sola cosa es necesaria en la vida y esa es tu relación conmigo” (Lucas 10:22, parafraseada). Esto es lo que importa por encima de todo.

Ahora, si vamos a tener primero lo primero, si vamos a tener las prioridades de Dios en nuestras vidas (y la primera de esas cosas para cada creyente es tener una relación con Dios), debemos recordar la necesidad de la Palabra de Dios y pasar tiempo con Él en Su Palabra. Jesús dijo, “NO SOLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS.” (Mateo 4:4).

Job capítulo 23, versículo 12, Job dice, “Del mandamiento de sus labios no me he apartado, he atesorado las palabras de su boca más que mi comida”. ¿Quieres cumplir con esa prioridad en tu vida? Es imposible apartada de la comida espiritual, y esa comida espiritual la obtenemos de la Palabra de Dios. Esto significa que debo tener un tiempo en mi día donde estoy en la Palabra, en la presencia de Dios, escuchando a Dios, respondiendo a Dios.

Para mi papá eso fue una prioridad no negociable. Los 28 años que pasaron desde que conoció a Cristo hasta el momento en que se fue con el Señor, empezó cada día en la Palabra y en sus rodillas. De hecho el tenía una frase que decía “Sin lectura de la Biblia no hay desayuno” Y así vivió. Más aun, no leería ningún otro material de lectura hasta tanto no había leído la Palabra.

Y anoche hablaba con una esposa y madre y decía, “que pasaban días en que criando a los pequeños le era imposible tener ese tiempo a primera hora en la mañana”. Ella dijo “Dios usó a mi esposo para hacerme ver que si no podía tenerlo en la mañana lo tuviera en la noche, en la tarde pero en algún momento debía tenerlo”.

Y ella decía, “Cuando no lograba tenerlo en las mañanas no sacaba luego el tiempo y así iba desgastándome en mis propias fuerzas”. Pero nos dijo, “Me di cuenta que era mejor tener algún tiempo con el Señor en algún momento del día más que decir que como no podía tenerlo en la mañana no lo tendría más adelante”.

La relación con Dios significa que necesito tiempo en Su Palabra, tiempo de oración, tiempo en meditación y tiempo con el pueblo de Dios . El usar los medios de la gracia debe ser una prioridad para mi cada día.

Ahora, he aquí el concepto que me ha retado a lo largo de años, y al que tengo que volver cada día de mi vida. Si estoy tan ocupada que no cultivo una relación con Dios a través de los medios de la gracia que Dios ha provisto para mí, eso significa que estoy demasiado ocupada. Algo anda mal y algo tiene que cambiar.

Ahora, yo sé que esto suena muy básico, pero realmente es profundo. Si no tengo tiempo para conocer a Dios algo necesita cambiar. Puede que ese cambio sea el ajuste del “carburador” del que hablaremos en los siguientes días. O puede que sean pequeños cambios en nuestros horarios que hagan una gran diferencia, o puede que tengamos necesidad de hacer un gran cambio del paradigma de nuestros horarios— un drástico reordenamiento de nuestras prioridades.

Al revisar las prioridades de Dios para tu vida, siendo la primera igual para todos nosotros —nuestra relación con Dios.

¿Cuál dirías tú que es tu primera prioridad de vida?

¿Qué dirían otros que es la primera prioridad en tu vida?

Basados en las conversaciones que tú sostienes, en los temas que disfrutas compartir, en la forma en que pasas tu tiempo, lo que haces cuando tienes tiempo libre, ¿cuál es tu primera prioridad en la vida?

¿Acaso es tu relación con el Señor? ¿Cuál es la evidencia? ¿Cómo se demuestra esto?

Te animo a que pienses en tu horario actual, en esta etapa de tu vida, y que identifiques cualquier actividad que obstaculice esa primera prioridad que debe tener tu relación con el Señor. Puede que tengas algún desorden obvio en tu vida que necesites proponerte deshacer de el – es cuestión de ver y de limpiar eso. Y no hay tiempo para esas cosas ahora mismo. Hablaremos más sobre ese abarrotamiento en tu horario en los próximos días, pero iniciemos preguntándonos: ¿qué cosas claramente me impiden tener una relación significativa con el Señor? Eso no significa que vayas a la casa y te deshagas de tus hijos. Porque no hablamos de eso. Pero lo cierto es que puede que tengas cosas en la vida que realmente no son tan necesarias.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciéndonos buenos consejos que probablemente no encontraremos en la mayoría de los libros de manejo del tiempo. Espero que puedas pasar tiempo evaluando las prioridades que Dios te ha dado. Nancy regresa con la segunda parte del programa en un momento.

Si acabas de conectarte con este mensaje el mismo es parte de una serie llamada Lo primero es lo primero. Puedes escuchar el mensaje de ayer si visitas nuestra página de AvivaNuestrosCorazones.com. Puedes descargar o escuchar el audio de los programas y leer las transcripciones de los mismos a tu propio paso.

Volvamos a la serie Lo primero es lo primero.

Nancy: La limitación de tiempo no nos permite hablar de cada persona en cada etapa de la vida, así que iniciaré diciendo que si quieres saber la descripción que Dios tiene para tu trabajo en esta vida debes sumergirte en Su Palabra. Tengo en mis manos un ejemplar de las Escrituras… y debes convertirte en una estudiante de este Libro.

Al leerlo, busca mandamientos, busca instrucciones, direcciones que apliquen a ti particularmente. Pídele a Dios que te muestre mediante Su Palabra cual es la descripción del trabajo que Él tiene asignado para ti en esta etapa de la vida. Todas vivimos en diferentes etapas.

Tenemos, y lo hemos dicho, diversos estados civiles. Algunas son madres de preescolares. Esta es la etapa de preescolar para algunas de ustedes. Otras tienen el nido vacío. Y algunas tienen hijos mayores y nietos. Están en una etapa diferente de la vida.

Al ver la Palabra de Dios, hay instrucción para las mujeres mayores. Hay instrucción para las mujeres solteras, necesitamos consultar con Dios acerca de lo que serán las prioridades para cada etapa de la vida.

En lo que nos resta, quiero enfocarme en una etapa particular de la vida solo porque muchas están en esa etapa. Aquellas que son esposas y madres. Algunas de ustedes, sé bien que no están en esa etapa, pero igual deben estar conscientes de lo que bíblicamente es parte de la descripción de ese rol de madres y esposas porque algunas de ustedes tienen hijas que son esposas y madres.

Algunas tienen amigas que son esposas y madres y vienen a ti como mujer madura y te dicen “No puedo hacer tantas cosas en mi vida. ¿Cómo lo hago?” Debes estar capacitada para apuntarles a las Escrituras y a partir de la Palabra de Dios mostrarles cuál es su rol. Así que quiero que nos enfoquemos en esa etapa de la vida. Aplicará más a algunas que a otras, pero todas debemos estar conscientes de ello.

Al ver las Escrituras, hay tres claves, una en el Antiguo Testamento, y dos en el Nuevo Testamento, que nos dan instrucción muy clara y específica acerca del rol que Dios tiene para aquellas que son esposas y madres. No podremos entrar en profundidad en estos pasajes, pero quiero que demos un repaso amplio a estos para que puedan ver que realmente todos dicen lo mismo.

El primer pasaje es muy familiar. Estamos hablando de Proverbios capítulo 31. La última frase de este capítulo nos da una lista de cosas que la mujer virtuosa hace. Y siempre me pone algo nerviosa leerlo porque siento que jamás seré una mujer como esta. Sin embargo cuando lo reduces, cuando tomas el pasaje y lo divides por categorías, no es tan complejo como suena.

Es muy claro que las prioridades en la vida de esta mujer están en este orden. Primero su carácter— su carácter y su relación con Dios. Ella es una mujer virtuosa. Ella es una mujer que teme al Señor. Esa es su prioridad, el foco central y lo que controla su vida.

Número dos es su relación con su esposo. Esa es su primera relación mencionada en el pasaje— el corazón de su marido está en ella confiado. Su tercera prioridad es su hogar. Están ahí sus hijos y su hogar. Toda esa lista de cosas que hace —ella está llenando todas estas prioridades.

Como esas prioridades están bien puestas ella tiene tiempo para alcanzar a otros, para ministrar . Es interesante que su ministerio se relaciona con actos de misericordia hacia los pobres y los necesitados, es un llamado distintivo que Dios nos ha dado a nosotras las mujeres. Actos de misericordia hacia los pobres y necesitados. Así que tenemos su corazón, su andar con Dios, su esposo, su hogar, que incluye sus hijos y su casa, y luego su ministerio hacia los pobres y necesitados.

Si estás pensando, “Bueno eso es solo un pasaje”, permíteme mostrarte otros dos pasajes en esta misma secuencia. Tito capítulo 2, los versículos 4 y 5. Este es un currículo para las jóvenes. Es un currículo que se supone deben enseñar las ancianas, las mujeres maduras. Pablo dice que las prioridades están claras.

Primero, las jóvenes deben amar a sus esposos, luego deben amar a sus hijos. Deben ser discretas y castas. Eso habla de su carácter o de su corazón. Deben ser amas de sus casas —buenas, obedientes a sus esposos para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.

En vez de entrar en detalle en todo eso mira el conjunto de prioridades. ¿Quién debe ser la primera responsabilidad de la mujer en su relación con los demás? Es su esposo. Su esposo viene antes que sus hijos. Algunas de ustedes que están criando, si tus hijos tienen prioridad por encima de tu esposo, el día vendrá en que tus hijos crezcan y se vayan y descubrirás que no tienes una relación con tu esposo.

Lo que sigue en esta descripción de los roles, después del esposo, son los hijos. Luego habla de su carácter. Ella es discreta y casta. Y también viene el tema de la casa. Ella será una ama de casa, trabajadora en su casa, guardadora de su casa. Esposo, hijos, luego la casa.

Mira el otro pasaje 1ra a Timoteo capitulo 5, versículos 9 y 10. Específicamente está hablando de las viudas pero Pablo especifica aquí cómo podemos saber si una iglesia debiera ocuparse de una viuda o no. Estas viudas deben cumplir con ciertas condiciones. Las condiciones son que cuando ellas no eran aún viudas, cuando eran más jóvenes, debían haber cumplido con el rol de Dios para sus vidas.

Y aquí es donde él da esta descripción de roles: 1ra a Timoteo capítulo 5 los versículos 9 y 10. Dice:

Que la viuda sea puesta en la lista solo si no es menor de sesenta años, habiendo sido la esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extraños, si ha lavado los pies de los santos, si ha ayudado a los afligidos y si se ha consagrado a toda buena obra.

Continúa diciendo en el versículo 14,

“Por tanto, quiero que las viudas más jóvenes se casen que tengan un esposo, que tengan hijos, [sus hijos], que cuiden su casa, [la casa] y no den al adversario ocasión de reproche”.

A pesar de que vaya contra toda nuestra cultura, incluyendo a la cultura evangélica hoy, si queremos tener éxito como mujeres de Dios debemos abrazar las prioridades de Dios para nuestras vidas.

Paso innumerables horas escuchando y aconsejando y respondiendo cartas y correos y pedidos de mujeres que se sienten frustradas, que están fuera de sí con ira e irritación, y están resentidas. Las diversas áreas de sus vidas no están bien encajadas. Sus vidas están desmoronándose. Invariablemente esto tiene que ver con que no han abrazado las prioridades de Dios para sus vidas.

Las Escrituras son claras en cuanto a que la vida y el ministerio de una mujer casada debe tener su eje en el hogar. Esto hace que surja la pregunta obvia… ¿Significa esto que está mal que tenga un trabajo fuera de mi casa? Permítanme sugerirles que esa es la pregunta equivocada… La pregunta no es si está bien que tenga un trabajo fuera de mi casa o si está mal. La pregunta es si al tener un trabajo fuera de mi hogar en algún modo competiría este o disminuiría mi capacidad de cumplir efectivamente mi primer llamado que es mi hogar.

Si puedes sostener tu relación con el Señor, cultivarla, crecer espiritualmente; si puedes mantener tu relación con tu esposo, llenar sus necesidades, servir como su ayuda, llenar las necesidades de tus hijos, manteniendo tu hogar en orden y ministrando a los pobres y a los necesitados a tu alrededor y en adición a eso tener un trabajo, ¡adelante! Hazlo.

Pero si no puedes, pon primero lo primero. Di “Señor, las prioridades que TÚ me has dado para mi vida son las prioridades que acepto para esta etapa”. Así que te pregunto, “¿Te has rendido ante las prioridades de Dios para tu vida en esta etapa?”

Dios no te llamó para hacer y ser todo lo que existe para hacer y ser. Si eres casada, si tienes hijos, las prioridades de Dios para ti en términos de trabajo, ministerio son tu esposo, tus hijos tu hogar. Entiendo que a partir de ese ministerio Dios te dará oportunidades de tocar las vidas de otros en formas que ministrarán gracia a los demás.

¿Estás de acuerdo con las prioridades de Dios para tu vida?

Annamarie: Esta es una importante pregunta que Nancy Leigh DeMoss nos deja en esta serie Lo primero es lo primero. Esa es una pregunta crucial que todas debemos hacernos, incluyendo a Nancy.

Nancy: El recordatorio de hoy de revisar y abrazar las prioridades de Dios para nuestras vidas es tan valioso para mí. Es tan fácil dejar que las presiones y las ocupaciones de la vida diaria nos distraigan de las cosas que son verdaderamente importantes.

Y hablando de misericordia ¿cuáles prioridades debemos seguir? Primero, antes de que dones algo a alguien, a este o a otro ministerio, asegúrate de haberte dado a ti misma al Señor. Esa es la ofrenda que Dios realmente quiere. Voy más lejos aun, si retienes algo de Dios, si tu corazón no está diciendo “Sí, Señor” a Él, por favor no trates de darle “propina” a Dios haciendo una donación de dinero. Dios quiere tu corazón; Él quiere tu vida, antes que todo.

Si eres casada, te animo a que hables con tu esposo acerca de las donaciones que quieras hacer. Sería una excelente práctica que orasen y buscaran al Señor juntos para asegurarse que están en la misma página.

Entonces asegúrate que estás contribuyendo con tu iglesia local. Si no lo estás haciendo, ahí es donde debes iniciar. Antes de apoyar a ningún otro ministerio quiero decirte que apoyar los ministerios y los proyectos de tu iglesia local es aun más importante. Si solo puedes dar en un lugar, es ahí donde tu enfoque debe estar.

Y tenemos también la prioridad de la oración. Más que nada Aviva Nuestros Corazones necesita de tus oraciones. Necesitamos que el Señor nos de sabiduría para hacer frente a decisiones difíciles que tenemos por delante. Necesitamos sabiduría sobre como priorizar las muchas oportunidades que se nos presentan.

Finalmente, si consideras hacer una ofrenda a Aviva Nuestros Corazones te invito a hacerlo. Será una inversión eterna que Dios está usando para hablar verdad a los corazones de mujeres en todo el mundo. Responde a la guía del Espíritu Santo. Haz aquello que Dios pone en tu corazón. Y gracias de todo corazón.

Annamarie: Puedes donar llamando al 1-800-569-5959, o a través de nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com. Si optas por llamar, asegúrate de especificar que deseas donar para el ministerio de alcance hispano.

Y si visitas nuestra página, no dejes de informarte de todo acerca de nuestra conferencia Mujer Verdadera a celebrarse los días 26-27-28 de febrero en Santo Domingo, República Dominicana. Si eres esposa de pastor, líder de ministerio, consejera, maestra o líder de grupo, esta conferencia es para ti. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y únete al movimiento.

¿Qué descubrirías si semanalmente pudieras tener un cuadro impreso de cómo invertiste tu tiempo cada día? ¿Estarías agradablemente sorprendida o asombrada de ver cuánto tiempo se va en actividades no esenciales?

Retomaremos este tema en nuestra próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda las Escritura fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La Biblia

Martes 19 Mayo
(Jesús dijo:) Escudriñad las Escrituras; porque… ellas son las que dan testimonio de mí.
La palabra de Dios es viva.
La Biblia

La Biblia es el libro más traducido. En su totalidad, existe en 491 idiomas, el Nuevo Testamento en 1.257, y algunas partes en más de 2.500 lenguas o dialectos. Este libro también es el más difundido en el mundo y el más prohibido con todo rigor en algunos países. Ardientemente defendido y violentamente discutido, sigue siendo el libro más amado y el más odiado por personas de todas las condiciones.

¿Conoce usted este Libro? ¿Qué significa para usted? ¿Son simplemente los primeros archivos de la humanidad? ¿Es la historia de un pueblo en particular? ¿El fundamento de nuestra moral? ¿El documento sagrado empleado como referencia por las religiones de cientos de millones de hombres?

Es todo esto, sin duda, pero aún es mucho más: es la Palabra de Dios. Por medio de la Biblia Dios se revela al hombre; este libro se dirige a todos con toda la autoridad de su autor. Solo él puede iluminarnos sobre nuestra condición actual ante Dios y sobre nuestro futuro eterno. ¡Él es la verdad!

La Biblia, que forma un único volumen, se compone de diferentes partes o libros que el Espíritu de Dios mandó escribir a lo largo de los siglos por autores muy diferentes, desde Moisés (15 siglos antes de Jesucristo) hasta el apóstol Juan (final del primer siglo después de Jesucristo).

Le invitamos a leer o a releer ese mensaje vivo de un Dios que nos ama. Él desea alcanzar su corazón, iluminar su conciencia y tener una verdadera relación con usted. ¡Lo que está en          es su felicidad presente y eterna!

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch