9 – La circuncisión del corazón | Romanos 2:25-29

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

9 – La circuncisión del corazón | Romanos 2:25-29

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

¿Quieres ser como Michael Jordan?

Coalición por el Evangelio

¿Quieres ser como Michael Jordan?

Cuando la grandeza encuentra un vacío: Michael Jordan cumple 50

MATT SMETHURST

Nota del editor:  El documental acerca de la vida de Michael Jordan, “The Last Dance”, recién terminó, rompiendo récords de audiencia. Vale la pena visitar esta reflexión sobre los 50 años de la estrella del baloncesto y el estado de su alma.

Si sintonizaste ESPN en algún momento de la semana pasada, sabes que Michael Jordan acaba de cumplir 50 años. Con 6 títulos de la NBA, 5 MVPs (jugador más valioso), 14 apariciones en los juegos de estrellas, y muchas otras hazañas inmortalizadas en los carteles de mi antigua habitación, el legado que ha dejado Jordan en la cancha de básquet es inigualable.

Pero su vida fuera de la cancha, especialmente después de su retiro final en el 2003, no ha sido tan prístina. Anticipando el cumpleaños número 50 de Jordan, el escritor senior de ESPN, Wright Thompson, pasó un buen tiempo con el Número 23. Lo que surgió de ese encuentro fue un artículo de Outside the Lines titulado “Michael Jordan no ha salido del edificio”, una fascinante vista detrás de cámaras a la mente del hombre que revolucionó el mundo de los deportes.

Un fuego insaciable
El artículo de Thompson nos hace sentir que Jordan no es feliz. “Yo daría todo por volver a jugar básquetbol”, confiesa el jugador. Cuando es cuestionado sobre cómo lo ha reemplazado, Jordan simplemente dice: “No lo haces. Uno aprende a vivir así”. Durante casi tres décadas en el escenario supremo del básquetbol, Jordan vivió en busca del próximo desafío, del próximo rival. Los detractores se convirtieron en amigos, puesto a que proveyeron el combustible que reavivó su empuje por el desempeño, por la conquista, por el poder vindicar su nombre. Ese empuje insaciable de probarse a sí mismo impulsó a Jordan al tope del mundo de los deportes… y lo mantuvo allí. Aun hoy, escribe Thompson, a Jordan le importa lo que digan sus críticos. “Él necesita saber, es como agua para el sediento”.

Jordan dejó el baloncesto, pero su furor sigue ahí. El fuego permanece, por eso busca alivio en el campo de golf o en la mesa de blackjack, por eso invierte tanto tiempo en los Bobcats de Charlotte, y por eso es que sueña con volver a jugar.

El hombre ha dejado la cancha, pero las adicciones no han dejado al hombre.

Hasta “Yahweh” envejece
El entorno de Jordan solo ha fortalecido significativamente la percepción de que él viene de otro mundo. Thompson explica:

Jordan está en el centro de varios universos solapados, en el tope de la billonaria marca Jordan en Nike, de los Bobcats, de su propia compañía con docenas de empleados y contratistas en nómina. En el extraño caso de que alguien de su círculo íntimo olvide quién está a cargo, solo tiene que recordar los sobrenombres que les han sido dados por el equipo de seguridad. Estee es Veneno. George es Mayordomo. Yvette es Armonía. Jordan es llamado Yahweh… la palabra hebrea para Dios.

Yahweh. Yo soy el que soy. Yo seré el que seré. Este no es un sobrenombre que incita a la humildad.

“Mi ego es tan grande que tengo ciertas expectativas”, admite Jordan. Pero, como observa Thompson, esta es la consecuencia natural de vivir la vida en la cima. “Jordan está acostumbrado a ser la persona más importante en todo lugar al que entre y, todavía más allá, en la vida de toda persona que conoce… Las personas atienden a cada uno de sus caprichos”. Imagina vivir de esa manera. Ponte en sus zapatos (Air Jordans, por supuesto). No poder recordar la última vez que no eras la persona más importante del lugar. No importa a dónde vayas, eres el rey. Así ha sido por más de 40 años. ¿Qué causaría tal fama en una persona? ¿Qué causaría en ti?

Un parpadeo que desvanece
Una existencia tan anormal trae consigo esperanzas, promesas, y expectativas anormales. Como escribe Thompson:

“La mayoría de las personas viven vidas anónimas, y cuando envejecen y mueren, todo registro de sus vidas desaparece. Son olvidados; algunos más lentamente que otros, pero eventualmente le pasa a prácticamente todo el mundo. Sin embargo, para los pocos de cada generación que alcanzan la cúspide de logros y famas, un espejismo destella: la inmortalidad. Ellos llegan a creerlo. Aun después de que Jordan se haya ido, él sabe que las personas le recordarán. Aquí yace el mejor basquetbolista de todos los tiempos. Ese es su epitafio.

Hay una fábula sobre los generales romanos que atravesaban las calles de la capital entre desfiles de victorias: un esclavo les seguía, suspirando a sus oídos “toda gloria es efímera”. Nadie juega ese papel para los atletas profesionales. No había forma de que Jordan supiera que lo más cerca que él estaría de la inmortalidad fue durante esa última salida de la cancha… todo lo que pase en los días y años venideros contribuirá a que ese lujoso monumento que construyó sea erosionado y desgastado. Su autoestima siempre ha estado, como él mismo dice, “atado directamente al juego”. Sin él, se siente a la deriva. ¿Quién soy? ¿Qué estoy haciendo? Por los últimos 10 años, luego de retirarse por tercera vez, Jordan ha estado corriendo, moviéndose tan rápido como le sea posible, creando distracciones y distancias”.

En su arrogante discurso para el Salón de la Fama del 2009, Jordan llamó al juego de baloncesto su “refugio”, el “lugar a donde he acudido cuando he necesitado consuelo y paz”. Tres años más tarde, la inquietud permanece. Sucede que ese impulso voraz que transformó a ese chico tímido de Carolina del Norte en un nombre familiar para todos vino con un precio. Y mientras desaparece el destello de la inmortalidad, Jordan se mira a sí mismo en el espejo, preguntándose a dónde acudir. “¿Cómo puedo disfrutar los próximos 20 años sin que esto me consuma?”, se pregunta. “¿Cómo puedo encontrar paz lejos del baloncesto?”.

De Chicago al Calvario
Como cristianos, es fácil leer el artículo escrito por Thompson y sentirnos desanimados y hasta asqueados por el egocentrismo de Jordan. Pero mientras los psicólogos procuran diagnosticar su condición, no sentimos sorpresa. Después de todo, la distancia entre él y nosotros no es muy ancha. Nosotros queremos ser la persona más importante en cada lugar; él lo es.

Como diría el apóstol, para estas cosas ¿quién está capacitado? En el mundo, el estatus está atado al desempeño. Lo mismo pasa en el evangelio. La diferencia, sin embargo, es que nuestro estatus como creyentes no está atado a nuestro desempeño, sino al de Cristo. Solo el evangelio nos puede ofrecer recursos para combatir nuestro orgullo, exponer nuestro vacío, e inundar nuestros corazones de paz.

“¿Cómo puedo encontrar paz alejado del juego del basquetbol?”, pregunta la envejeciente leyenda. Michael, tú nunca tuviste paz. Triunfo y fama sí, pero no paz. James Naismith inventó un juego que te dio un sentido de propósito, de valor, de calma. Pero era solo eso… un sentido, una imitación de lo real. Nunca encontrarás vida afuera del baloncesto por la misma razón que no la encontraste adentro. No está ahí. La paz que estás buscando no está disponible en una cancha de básquet, o en un campo de golf, sino que está en un pequeño monte a las afueras de Jerusalén. Allí, Yahweh encarnado se colgó en un madero en el lugar de los pecadores, los que suplantan a Yahweh, como tú y como yo. Has ganado el mundo entero y no te ha bastado, Mike. No pierdas tu alma.

¿Todavía quieres ser como Michael Jordan?

Publicado originalmente el 21 de Febrero 2013 en The Gospel Coalition.

Matt Smethurst sirve como editor asociado para The Gospel Coalition y es autor de 1–2 Thessalonians: A 12-Week Study (Crossway, 2017). Él y su esposa, Maghan, tienen tres hijos y viven en Louisville, Kentucky. Son miembros en Third Avenue Baptist Church, donde Matt sirve como anciano. Puedes seguirle en Twitter.

50 – “El Impacto de Cristo en la Humanidad ” 1ra Parte

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

50 – “El Impacto de Cristo en la Humanidad ” 1ra Parte

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Los discípulos guardan los mandamientos de Cristo

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Los discípulos guardan los mandamientos de Cristo

Greg D. Gilbert

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie «Discipulado», publicada por la Tabletalk Magazine.

Cuando Jesús llamó por primera vez a Simón Pedro y a su hermano Andrés para Su obra, el mandato fue: «Seguidme». ​​Con el tiempo, aquellos que fueron tras Jesús y le siguieron fueron llamados Sus «discípulos», «estudiantes» o «seguidores». A lo largo de Su ministerio, Jesús dejó claro a Sus oyentes que ser Su discípulo no era simplemente recibir una educación o incluso adherirse a un conjunto de principios o estipulaciones éticas. Ser un discípulo de Jesús significaba reconocerlo por lo que realmente era: el Hijo de Dios encarnado, el tan esperado Mesías, y, por lo tanto, reorientar la vida para que se ajuste a los estándares de Su reino celestial.

Nuestra obediencia a Jesús es una de las características que nos distingue como aquellos que realmente le aman.

En Juan 14:15, Jesús dice a Sus discípulos esta verdad de manera llana: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos». Esta puede parecer una afirmación sencilla, incluso simplista, pero si la miramos de cerca, nos damos cuenta de que nos enseña mucho sobre lo que significa ser un verdadero discípulo de Jesús. Lo primero que hay que notar es que la motivación para la obediencia cristiana es y debe ser el amor, no el miedo. Como cristianos, queremos obedecer a Jesús no porque tengamos miedo de que recibiremos juicio si no lo hacemos, sino porque reconocemos quién Él es y lo que ha hecho por nosotros, y eso a su vez hace nacer en nuestras almas un profundo deseo de honrarlo con nuestras vidas. Como dice Juan en su primera epístola: «Nosotros amamos, porque Él nos amó primero» (1 Jn 4:19), y es esa fuente de amor la que se desborda con un deseo de obedecerle.

Segundo, nota que en Juan 14:21, Jesús pone esta verdad en orden invertido: «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama”. En otras palabras, nuestra obediencia a Jesús es una de las características que nos distingue como aquellos que realmente le aman. Como Jesús dice en otro lugar: «Porque por el fruto se conoce el árbol» (Mt 12:33).

Tercero, nota que esta obediencia que rendimos a Jesús no es por nuestro propio poder. En el versículo siguiente, Jesús nos dice que pedirá al Padre que envíe a otro Consolador, al Espíritu Santo (Jn 14:16), y luego Pablo nos dice que es Este quien nos da el poder para hacer morir las obras de la carne y que está con nosotros en la tribulación, clamando que somos hijos de Dios (Rom 8:13-17).

Todo esto deja claro que cualquier acusación de antinomianismo en contra del cristianismo, es decir, que este es «contra la ley», es falsa e infundada. El mismo Pablo preguntó: “¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?» (Rom 6:1-2). Nuestra salvación se basa, entera y completamente, en la justicia de Cristo, tanto en Su vida como en Su muerte, imputada a nosotros. Esa sola justicia es la base de nuestra justificación. Pero hay fruto espiritual evidente en aquellos que han sido justificados: un reconocimiento de Jesús como el Rey, y un amor lleno de gratitud hacia Él que produce un deseo lleno del Espíritu de seguirlo y obedecer Sus mandamientos.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Greg D. Gilbert
Greg D. Gilbert
El Dr. Greg D. Gilbert es el pastor principal de la Third Avenue Baptist Church en Louisville, KY. Es autor de varios libros.

1/18 –Tres temas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

1/18 –Tres temas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/tres-temas/

Nancy Leigh DeMoss: Aun en este mundo desordenado y loco Dios está ahí, aunque no puedas verlo.

Carmen Espaillat: Esa es Nancy Leigh DeMoss explicando qué los teólogos quieren decir cuando hablan sobre la providencia de Dios.

Nancy Leigh DeMoss: Él siempre está vivo, siempre activo tras bastidores, muchas veces escondido, pero siempre, siempre, siempre, trabajando para el bien de Su pueblo y para Su gloria.

Carmen Espaillat: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Ya estamos a un mes de la Conferencia Mujer Verdadera para América Latina. Ayúdanos a orar para que la presencia de Dios sea manifiesta en medio de esa reunión de mujeres que vienen desde diversos lugares del mundo.

Ustedes nos han escuchado hablar acerca de True Woman (o “Mujer Verdadera”) la conferencia nacional para mujeres que se llevó a cabo del 9 al 11 de Octubre del 2008 en Chicago. El versículo lema de esta conferencia fue “¿Quién sabe si has venido al reino para un tiempo como este?” eso esta es (Ester 4:14). También es el lema de nuestra próxima conferencia en Santo Domingo.

Ese verso viene de la interesante historia que estamos a punto de explorar. Hollywood no puede ofrecer algo mejor que Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios.

Nancy Leigh DeMoss: Estoy muy emocionada con el estudio del libro de Ester que he estado haciendo en los últimos años, y también durante estas últimas semanas mientras nos preparábamos para estas grabaciones.

Permítanme ofrecerles un poco de trasfondo. Yo creo que esta historia es muy familiar para la de la mayoría de nosotras. Pero recordarán que Ester era una joven judía que vivía en la capital del Imperio Persa, alrededor de 450 años antes de Cristo.

Aproximadamente 100 años antes, los judíos habían sido deportados de su tierra natal, de Jerusalén a Babilonia, como una disciplina de Dios por su pecado.

Ellos estuvieron cautivos en Babilonia durante 70 años. Luego, después de estos años, el imperio babilónico fue derrotado por los persas, y Dios levantó un rey, un rey pagano, el rey Ciro, quien le dio a los judíos la libertad de ir de vuelta a su tierra natal.

En ese momento 50,000 judíos retornaron a su tierra. Ahora, parecerían ser muchos, pero en realidad eran un pequeño porcentaje de todos los judíos que vivían en ese tiempo en el imperio persa.

El resto de los judíos se quedaron en Persia. Ellos habían vivido allí por generaciones. Habían asimilado la cultura. Y al leer el libro de Ester vemos que muchos comentaristas creen que aquellos que se quedaron en Persia estaban fuera de la voluntad de Dios, que se habían secularizado, y que no estaban buscando a Dios.

Yo creo que eso pudo haber sido cierto para muchos de ellos. Pero aun así Dios tenía un plan para Su pueblo, para la nación judía, y Dios quería traer al Mesías al mundo a través de ese pueblo.

Dios tiene un plan, pero Satanás siempre tiene un contra-ataque. Y en este caso, el plan de Dios fue atacado por un hombre llamado Amán. Amán era enemigo de los judíos. Aprenderemos por qué a medida que vayamos estudiando este libro. Y Amán llega a tomar la segunda posición en esa tierra, la posición de Primer Ministro; Primer Ministro de este imperio.

Y contando con el apoyo del rey, que en ese tiempo era el rey Asuero, Amán toma la determinación de exterminar a toda la raza judía, a toda la población judía.

Como podrás imaginarte, entre los judíos se desencadena una total confusión, “¿Qué hacemos? ¿Qué haremos?” La situación parecía no tener solución.

Pero justo en ese tiempo Dios trae a una joven, una joven, probablemente solo una adolescente, una joven sin un trasfondo que le permitiera llegar a hacer algo grande para Dios, una mujer que saldría de una serie de circunstancias extremadamente difíciles e increíbles. Dios levanta a esta mujer llamada Ester para que sea Su instrumento para salvar al pueblo judío.

Es una historia increíble. Es una historia de valor y coraje. Es una historia de fe. Es una historia de la providencia, del plan y del poder de Dios.

Mientras voy estudiando este libro, me asombra la cantidad de similitudes que hay entre la cultura del imperio persa de hace 2,500 años y la cultura de occidente del siglo XXI.

Estas dos culturas, la del imperio persa y nuestra cultura, están obsesionadas con la riqueza. Podemos observar:

● Alcoholismo

● Poder

● Diversión

● Inmoralidad sexual y promiscuidad

● Exaltación de la belleza física

● Religiones falsas

● Personas malvadas siendo promovidas a grandes posiciones de poder

● Muy poca conciencia de la existencia de Dios y muy pocas personas que realmente creen que hay un Dios que marca una diferencia.

Es un reto para nosotras, como también lo era en el tiempo de Ester, el vivir como una hija de Dios en un mundo que no reconoce a Dios. Y creo que este libro nos ayudará mientras tratamos de hacer eso precisamente.

Ahora, quiero motivarte a través de estas próximas semanas… Nos tomaremos nuestro tiempo con el libro de Ester. No vamos a apresurarnos a través del mismo. Son diez capítulos. Nos tomaremos varias semanas.

Pero quiero motivarte a leer el libro de Ester por tu cuenta. Léelo una y otra vez, como lo he hecho yo en estas pasadas semanas. Cuando lo hagas, quisiera motivarte a buscar tres cosas, tres temas o tres hilos conectores a través del libro de Ester.

Primero verás que se está desarrollando una batalla entre dos reinos. En primer lugar tenemos al reino del hombre, y luego tenemos el reino de Dios.

● El reino del hombre, que es natural.

● El reino de Dios, que es sobrenatural.

● El reino del hombre, que es visible. Corresponde a lo que se puede ver.

● El reino de Dios, que es invisible.

● El reino del hombre que es terrenal.

● El reino de Dios que es celestial.

● El reino del hombre es un reino de oscuridad.

● El reino de Dios es un reino de luz.

● El reino del hombre es temporal. Es vulnerable a ser derrocado.

● Pero el reino de Dios es eterno. Nunca será derrocado.

Como bien le dijera Daniel al rey Nabucodonosor décadas antes:

“El Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, y este reino no será entregado a otro pueblo; desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos, y él permanecerá para siempre.” (Daniel 2:44)

Así que mientras leemos este libro, quiero que estés alerta para ver la batalla entre estos dos reinos: el reino del hombre y el reino de Dios.

Número dos , busca contrastes entre dos tipos de personajes en el libro de Ester. Hay dos tipos de personajes y son tan diferentes como la noche y el día. Uno es el rey Jerjes, o como se le llama en algunas traducciones, el rey Asuero, es la misma persona. El rey Jerjes y Amán, quien era el segundo hombre en poder en la tierra.

El rey Asuero y Amán —ambos representan un tipo de persona y representan el reino del hombre, el reino de oscuridad. Ellos muestran las características de aquellos que pertenecen al reino de la oscuridad. Son hombres malvados.

Ahora, antes de que seamos muy críticas de Asuero y de Amán, tengo que confesar que a medida que he ido estudiando este libro, me he encontrado retratada, mi propio corazón, en Asuero y en Amán. Veo algunas de sus características merodeando allí en la profundidad de mi corazón.

Así que mientras vayas leyendo pídele al Señor que te muestre, “¿Tengo yo características de oscuridad? ¿Se habrán adentrado en mi corazón algunas de las características de estos dos hombres?” Dios expondrá nuestros corazones mientras estudiamos estos personajes.

Ahora, hay dos personajes más muy contrastantes en el libro, y estos son Mardoqueo y Ester. Mardoqueo y Ester —son los otros dos personajes claves. Ellos representan, en un sentido, el reino de Dios. Su historia representa una batalla entre los dos reinos; entre el bien y el mal, entre las fuerzas de Dios y las fuerzas de Satanás.

Ahora, seré franca y admitiré rápidamente que Mardoqueo y Ester tienen sus fallas. No son individuos perfectos y hay mucho debate entre los comentaristas de si ellos eran realmente personas temerosas de Dios. Algunos comentaristas han dicho que ellos estaban totalmente secularizados.

Yo creo que este libro contiene evidencias que nos llevan a pensar que sí, que en efecto se habían secularizado en cierta medida, pero también que ellos tenían un corazón para Dios. Ciertamente ellos no son como Asuero y Amán, y ellos demuestran muchas características piadosas.

De todas formas, la realidad es que los judíos en ese tiempo estaban viviendo en una condición apartada de Dios. Yo creo que eso es lo que hace que esta intervención de Dios, el rescate de Dios y la protección que les provee, sea aún más magnífica, además del hecho de que Dios usa instrumentos imperfectos para llevar a cabo Sus propósitos.

Eso me hace pensar que quizás Dios pudiera usarme a mí también. Él puede. Si creemos que para que Dios nos use tenemos que haber llegado completamente, que tenemos que haber alcanzado la totalidad de nuestra madurez espiritual antes de que Dios nos pueda usar, entonces quizás nunca seamos usadas. Pero Dios escoge, Él elije, Él usa instrumentos imperfectos para llevar a cabo Sus planes.

La realidad es que el hecho de que Mardoqueo, Ester y los judíos estuvieran o no donde se suponía que estuvieran —espiritualmente hablando— ellos eran el pueblo elegido por Dios así como nosotros somos el pueblo elegido por Dios como creyentes.

Y vemos que Dios todavía se preocupa por ellos; Él obra a favor de ellos para protegerlos y para librarlos de sus enemigos. Y Él los usa para mostrar Su poder y gloria a Sus enemigos.

Ten muy presente mientras estudias estos personajes, que Ester no es la heroína de esta historia, Dios es el héroe. Y esa es la tercera cosa que quiero que busques mientras lees el libro de Ester. Busca a Dios. Busquen a Dios en este libro.

Ahora, de manera interesante vemos que Ester es uno de solo dos libros en la Biblia en el que el nombre de Dios no aparece ni una sola vez. El otro libro es, por supuesto, el Cantar de los Cantares. Y algunas se preguntarán, “¿Dónde está Dios en esta historia?”

Pero quiero decirles mientras lo lees, mientras lo estudias, mientras meditas en él, que Dios está en todos lados en esta historia. Puedes ver sus huellas en cada capítulo. Búscalo y lo encontrarás.

Estas son algunas de las cosas que encontrarás mientras buscas a Dios. Encontrarás Su fidelidad —Su fidelidad a Su pacto y a Su pueblo aun cuando ellos eran infieles. Verás el control soberano de Dios sobre cada circunstancia, sobre cada situación y cada asunto del hombre.

Dios tiene el control sobre el rey Asuero y sobre el malvado Amán. Él es un Dios que tiene el corazón del rey en sus manos. Dios siempre tiene la última palabra. Eso es lo que verán en esta historia.

Verás la providencia de Dios. Un diccionario bíblico dice que, “La providencia de Dios es el cuidado continuo que Dios ejercita sobre el universo que ha creado”. Esa es la providencia de Dios. Y verás la providencia de Dios en todos lados.

Verás que Dios tiene un plan y que nada puede cambiar el plan de Dios; que Dios librará a Su pueblo. Dios al final llevará a cabo Sus propósitos en este mundo.

Esta historia, al estudiarla, al meditarla, me ha ayudado a reconocer la invisible mano de Dios en mi vida, siempre presente, siempre trabajando.

Y solo quiero recordarte que aun cuando no puedas ver a Dios, cuando no puedas ver lo que Él está haciendo en tu matrimonio, o en tu clase, en tu trabajo, en tu iglesia, en este mundo loco y desordenado; aun cuando no puedas verlo, Dios está ahí. Él siempre está vivo, activo, tras bastidores sin poder ser visto, escondido muchas veces, pero siempre, siempre, siempre, trabajando para el bien de Su pueblo y para Su gloria.

Así que Dios nos dio esta historia increíble inspirada por Él para que nos maravillemos de Su providencia, para que nos maravillemos de la forma magistral en que Dios orquesta y teje cada detalle y las circunstancia de nuestras vidas y del universo entero.

Vamos a leer los versículos 1 y 2 de Ester, capítulo 1:

“Aconteció en los días de Asuero, el rey Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias, que en aquellos días, estando el rey Asuero sentado en su trono real, en la fortaleza de Susa…”

Detengámonos por un momento y observemos lo que estamos leyendo aquí. Este es el imperio persa. Era un imperio muy vasto que iba desde la India—hoy lo que es Pakistán, en el lado este—, hasta lo que llamamos Etiopía en el oeste. Esta sería la región norte del Nilo, área que incluye hoy día el sur de Egipto, todo Sudán, y el norte de Etiopía—un gran imperio. En ese tiempo había como 100 millones de personas. Este es un gran imperio.

Ahora bien, Susa era la residencia de invierno de los reyes persas. Algunas de sus traducciones dirán “Susán”, pero es lo mismo. Susa es como le llama la versión de la Biblia de las Américas. Susa estaba básicamente en el centro del imperio. Hoy día esto es Irán. Allí era donde estaba Susa. Seguramente recordarás que años antes Daniel, y Nehemías algunos años después, sirvieron a reyes en Susa, probablemente en ese mismo palacio.

De pronto verás el nombre del rey que aparece tres veces en estos dos primeros versículos, Asuero, o como puede aparecer en otras traducciones, el rey Jerjes —es el mismo hombre. Asuero era su titulo persa, significa “Alto padre” o “Rey venerable”. Era conocido como “Jerjes el Grande”. Ese era su titulo griego.

Gobernó sobre el imperio persa desde 486 hasta 465 A.C. Él era el gobernador soberano sobre la mayor parte del mundo conocido de ese tiempo. Sin duda el hombre más poderoso en la faz de la tierra en ese tiempo. Él era orgulloso, era rico y era controlador.

Y este primer versículo nos dice que Asuero reinaba, versículo 2, “Y se sentaba en su trono real”.

Él era un hombre que tenía absoluta autoridad. Gran autoridad. Él declaró varios decretos a lo largo de este libro, y esos decretos eran considerados irrevocables. Eran finales. Él se constituía en la última palabra. Nadie podía sobrepasarle. En realidad era como un ‘playboy’ de la antigüedad.

Había una vez un historiador griego llamado Herodoto, quien había nacido alrededor del tiempo en que Asuero fue hecho rey. Así que era casi contemporáneo de Asuero. Y Herodoto describió a Asuero como impaciente, con mal temperamento, y lascivo. Él era conocido en la historia por su temperamento, por sus horribles arranques de cólera y por su crueldad. Él era dado a ejercer el control.

Algunas de las ilustraciones que leí se quedaron en mi mente— solo para darles una idea del tipo de hombre con el que Ester terminó casada. En una ocasión Asuero trató de seducir a la esposa de su propio hermano. Cuando ella no accedió, el terminó practicando incesto con la hija de ella y luego mandó a matar a toda la familia.

Este era un hombre cruel. Era un hombre malvado. Había un hombre de negocios en su reino quien le dio a Asuero el equivalente a $11M de dólares en dinero de hoy día para que fuera a luchar contra los griegos.

Y luego de haberle dado todo el dinero… El hombre tenía cinco hijos que eran soldados. Él le pidió a Asuero que dejara a uno de sus hijos quedarse en la casa con él para que le ayudara. Asuero mandó a cortar a este hijo por la mitad y luego le envió las dos mitades a su padre, con el mensaje: “Toma. Aquí lo tienes ahora.”

● Él era un hombre cruel.

● Un hombre vengativo.

● Este es un hombre que tiene ejércitos.

● Él tiene poder.

● Él tiene autoridad.

● Él tiene riqueza.

● Él tiene influencia.

● Él tiene posesiones.

● Pero hay algo que él no tiene, y es dominio propio.

● Él tiene lujuria por el poder.

● Él es controlado por su temperamento. Ustedes verán su ira surgiendo a través de toda esta historia.

● Él también tiene problemas con la bebida.

Mientras leo sobre Asuero, pienso en aquellas mujeres que nos han escrito a Aviva Nuestros Corazones o en mujeres que entregan sus peticiones de oración durante nuestras conferencias. Algunas mujeres están casadas con hombres parecidos a Asuero—hombres iracundos, hombres crueles y hombres vengativos.

Este estudio será de gran ayuda a la hora de adquirir perspectivas frescas acerca de como Dios obra, mientras piensas sobre hombres, quizás en tu propia vida, u otros hombres que conoces.

Debo decir que algunas de nosotras tenemos algo de Asuero en nuestros corazones. Nos damos cuenta de que luchamos con nuestro temperamento, con asuntos de dominio propio. Puede que el problema no sea tan profundo como el de Asuero, pero seguramente observamos que hay un problema de falta de dominio en nuestras propias vidas.

Mientras uno piensa sobre estos tipos de personas malvadas y difíciles, a veces parecería que ese es el tipo de persona que está manejando el mundo —personas paganas, iracundas y malvadas. A veces parecería que este es el tipo de personas que dirigen nuestras vidas. Hay mujeres casadas con hombres como estos. Hay jefes que son así. Hay instituciones que están siendo administradas por personas así.

A veces en Su providencia Dios permite que sean personas impías las que están a cargo. Necesitamos reconocer eso. Durante esos tiempos nos sentimos como que no podemos hacer nada. Es fácil perder la esperanza o pensar que nunca las cosas van a cambiar.

Solamente tenemos que ver algunas de las personas que están ejerciendo los altos puestos en los gobiernos. Ahí es cuando más tenemos que recordar lo que dice el Salmo 47:7 que Dios sigue siendo el Rey sobre toda la tierra. Dios gobierna. Él reina. Él todavía es soberano. Él está obrando.

Dios es capaz de gobernar aun por encima de los decretos de los hombres malvados.

Ahora hay momentos en que parece que los malvados prosperan, y Dios les permite prosperar por un tiempo. Pero tenemos que recordar que el capítulo final todavía no está escrito. Tenemos que mirar hacia adelante, hacia el final de la historia y darnos cuenta que ellos no durarán para siempre.

En este primer capítulo veremos a Asuero. Parece ser más grande que la vida misma; quiero decir, el está en todos lados. Es tan controlador. Y tú te preguntarás, “¿Dónde está Dios?”. Quiero decirles que Dios está ahí, no puede ser visto pero está activo. Él está trabajando todavía desde Su trono.

Así que Asuero es un hombre de gran autoridad. También vemos en este capítulo que tiene gran abundancia y una gran arrogancia. Esto son solo algunas de las palabras que vinieron a mi mente mientras leía el capítulo 1.

Nota el versículo 3:

“En el año tercero de su reinado, hizo un banquete para todos sus príncipes y servidores”.

Esta no será la última vez que vamos a leer sobre una fiesta en el libro de Ester. De hecho, hay dieciocho referencias sobre fiestas y banquetes en el libro de Ester. En los primeros tres capítulos veremos que el rey ofrece varios banquetes. Después en los capítulos intermedios verás que Ester ofrece varios también. Y luego en los últimos tres verás a los judíos disfrutando de fiestas y banquetes.

Podemos notar una diferencia palpable entre los banquetes del rey al principio del libro y la fiesta de los judíos al final. Las fiestas del rey que encontramos en los primeros capítulos no tenían nada de significado, mientras que las fiestas de los judíos al final del libro tenían un propósito. Ellos celebraban la salvación que Dios les había brindado.

En las fiestas del rey al principio del libro no encontrarás ninguna referencia -ni siquiera una- al gozo o a la alegría. Ahora, de seguro pensarás que las fiestas debieran estar acompañadas de felicidad y de contentamiento. Pero sabes también que cuando el mundo hace fiestas en realidad no tiene razón para estar feliz.

Las fiestas del rey Asuero no tenían ninguna referencia al gozo o a la alegría; y por el contrario, en los últimos tres capítulos cuando leas sobre las fiestas que los judíos tuvieron al final del libro, verás muchas referencias a felicidad y alegría. Ellos celebraban con contentamiento de corazón porque ellos tenían algo por que celebrar. Veremos más adelante qué era lo que celebraban.

También verás que las fiestas del rey al principio del libro comenzaron con celebración pero terminaron con tristeza. Cuando llegamos al final del libro encontramos que los judíos comenzaron entristecidos pero terminaron con celebración.

Y es que Dios transforma el llanto en alegría para Su pueblo.

Así que vemos en el versículo 3 del capítulo 1 que el rey Asuero ofreció una fiesta para todos sus oficiales y siervos.

“…Estando en su presencia los oficiales del ejército de Persia y Media, los nobles y los príncipes de sus provincias. Y él mostró las riquezas de la gloria de su reino y el esplendor de su gran majestad durante muchos días, ciento ochenta días. (Versos 3-4).”

¿Ves las enormes riquezas? ¿Ves su arrogancia? Él está jactándose.

“Cuando se cumplieron estos días, el rey hizo para todo el pueblo que se encontraba en la fortaleza de Susa, desde el mayor hasta el menor, un banquete de siete días en el atrio del jardín del palacio del rey.” (v 5)

Luego el versículo 6 procede a describir la gran opulencia del palacio y de esta fiesta y de toda su ambientación. Aquí tenemos una fiesta que duró seis meses; una exhibición del poder y de la riqueza que duró seis meses. Y toda la gente importante del imperio vino a la fiesta.

No sabemos si vinieron todos al mismo tiempo, o si vinieron por grupos, pero había gobernadores presentes, los más grandes de la milicia, líderes de negocios, líderes cívicos. Algunos historiadores piensan que esta fiesta fue probablemente ofrecida con el propósito de planear y ganar respaldo para una guerra que Asuero quería llevar a cabo contra los griegos, cosa que de hecho hizo en el próximo capítulo.

Y durante este tiempo él está desplegando toda su riqueza, quizás tratando de probar que tenía los recursos necesarios para llevar a cabo una guerra contra Grecia. El clímax de todo este evento, de estos seis meses, fue un banquete masivo para todo el pueblo en la ciudad capital.

Era una semana de fiesta, una semana de bebida en el ambiente más opulente posible. Puedes notar el orgullo del rey, puedes notar su arrogancia. Él lo tiene todo. Tiene autoridad. Tiene afluencia y es orgulloso. Él quiere que todos vean lo mucho que él tiene.

Bueno, veremos que todo ese orgullo eventualmente fue la causa del rompimiento de su matrimonio porque el orgullo siempre precede la caída. Y aun así, este orgullo de parte de este rey humano fue algo que Dios usó para demostrar Su poder y Su reino, que reina sobre todos los reyes y los reinos de esta tierra.

Carmen Espaillat: Quizás este rey te recuerde a alguien que conoces. O quizás, si quieres ser honesta, te recuerde a ti misma. Espero que permanezcas con nosotras a través de esta serie para que puedas escuchar como Dios usó a este rey tan arrogante para Su propia gloria.

Esta serie se llama Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios. Nuestro equipo ha creado un estudio de la Biblia inspirado por las enseñanzas de Nancy a través de Ester. Te ayudará a ver elementos de esta historia que quizás nunca hayas pensado antes. También te ayudará a evaluar tus propias acciones.

¿Ves cualidades de este rey en tu vida? ¿Ves algo de Ester? Te ofrecemos un devocional que te asistirá para hacer de esto más que sólo una historia, una parte de tu vida. Visita nuestra página de internet, AvivaNuestrosCorazones.com para que veas los recursos que tenemos disponibles para ti.

Ester se encontró en una situación con la que muchas mujeres se pueden relacionar. ¿Cómo manejas un esposo alcohólico? Eso lo veremos en nuestro próximo programa en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y quiero ser una mujer verdadera.

Toda las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Dios sabe contar

Lunes 25 Mayo
¿No ve él mis caminos, y cuenta todos mis pasos?
Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Tú cuentas los pasos de mi vida errante.
Salmo 56:8, V. M.
Dios sabe contar

Cierta mañana una madre de familia hizo unas galletas para la hora de la merienda y las puso en el comedor. Carlos y Sara decidieron ir a jugar precisamente en ese lugar de la casa.

–¡Oh, qué galletas tan ricas!, exclamó Carlos, voy a tomar una.

–No debes hacerlo, dijo Sara reteniéndolo, mamá se va a enojar, ¡son para la merienda!

–No las contó, dijo el niño.

–Sí, pero el Señor Jesús dice que incluso los cabellos de nuestra cabeza están contados (Mateo 10:30), y Dios te ve.

Dios sabe contar. Un día un rey pagano tuvo que experimentarlo (Daniel 5). Belsasar había olvidado a Dios, pero Dios había contado y evaluado cada uno de los días de su reino. Y una noche de orgía de repente Belsasar, aterrorizado, vio la mano de Dios escribir en la pared de la sala del festín: “Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin” (Daniel 5:26). ¡Había llegado el momento de ajustar las cuentas! El profeta Daniel explicó el sentido de esta inscripción: «Dios contó tu reino y le ha puesto fin. Has sido pesado en la balanza y fuiste hallado falto. Tu reino ha sido roto y dado a tus enemigos». Esa noche el rey fue asesinado y el reino de Babilonia pasó a manos del imperio de los medos y los persas.

Los días de cada uno de nosotros están contados, pero no sabemos cuántos nos quedan. Por ello es urgente prepararse para el encuentro con Dios. ¡No esperemos a que Dios nos pida cuenta de nuestros actos!