1/2 – Fidelidad hasta el fin

Iglesia Ozama


Serie: Conferencias Ante Su Palabra

1/2 – Fidelidad hasta el fin

Otto Sánchez

Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo.

Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia.

Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano.

Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies.

El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.

http://www.ibozama.org

El verdadero comienzo

Alimentemos El Alma

Desatando la Verdad de Dios un día a la vez

Serie: Las lecturas diarias de MacArthur

El verdadero comienzo

John MacArthur

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Genesis 1:1

Dios sí creó los cielos y la tierra. Y hay un solo documento que con credibilidad reclama ser un registro revelado divinamente de esa creación: El libro de Génesis. A menos que exista algún creador que nos haya dejado sin información con respecto a nuestros origen y propósito, el pasaje de Génesis 1 y 2 no tiene paralelo y es la única descripción de la creación revelada por Dios. En otras palabras, si hay un Dios que creó los cielos y la tierra, y si Él dio a conocer a la humanidad algún registro de la creación, ese registro es el Génesis. Si el Dios de las Escrituras no creó los cielos y la tierra, entonces estamos sin respuesta reales a cualquier asunto de importancia. Todo esto se reduce a esas dos simples opciones.

Así que si creemos en el registro de Génesis o no influye en todo lo demás.

Podemos creer o no en lo que dice Génesis. Si Génesis 1.1 es verdad, entonces el universo y todo lo que hay en él fue creado por un Dios amoroso y personal cuyos propósitos nos han sido revelados en las Escrituras. También, si el registros de Génesis es verdadero, nosotros llevamos el sello de Dios y Él nos ama, y porque somos hechos a su imagen, los seres humanos tenemos dignidad, valía y obligaciones que sobrepasan a las de todas las otras criaturas. Por otra parte, si Génesis es verdad, no solo tenemos las respuestas del mismo Dios a las preguntas de quiénes somos y cómo llegamos donde estamos, sino que además tenemos la promesa de salvación de nuestro pecado.

¿De qué manera el hecho de que Dios creó el mundo afecta su modo de ver la vida?

The Battle for the Beginning, pp. 42-43 

John Mac Artur

Episodio 30 – ¿Cómo debe un esposo tratar a su esposa contenciosa?

Soldados de Jesucristo

¿Cómo debe un esposo tratar a su esposa contenciosa?

John Piper Responde

Episodio 30

¡Nuestro episodio semanal número 30 de John Piper Responde! El Pastor John nos explica: ¿Cómo debe un esposo tratar a su esposa contenciosa?

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

¡Recuerda Compartirlo!

Sitio Internet: somossoldados.org
Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
YouTube: https://www.youtube.com/user/sdejesuc…
SoundCloud: https://soundcloud.com/sdejesucristo

La gracia de la fe

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

La gracia de la fe

R.C.Sproul

Una vez tuve una conversación con una mesera acerca de cuán maravilloso es vivir en Florida, particularmente durante los meses fríos del año. Esta joven indicó que era del norte, pero dijo: “No regresaría al norte ni para salvar mi alma”. Yo le dije: “Bueno, tú y yo diferimos en este punto. Tampoco tengo ningún deseo de volver al norte, pero si significara la salvación de mi alma, no dudaría en regresar”.

Cuando decimos: “No haría esto o aquello ni para salvar mi alma”, estamos hablando de manera jocosa. Me atrevo a decir que aquellos que usan esa frase no han pensado seriamente en el significado literal de sus palabras. No están haciendo ningún tipo de declaración acerca de sus almas. Simplemente están usando una expresión popular.

Aquellos que son salvos son habilitados o capacitados para creer con el fin de la salvación de sus almas.
Pero en el siglo diecisiete, la iglesia y la gente en general estaban muy preocupadas con la salvación del alma humana. La Confesión de Fe de Westminster manifiesta esta preocupación, estableciendo los requerimientos bíblicos para la salvación con cierto detalle. En el capítulo 14, la confesión muestra el prerrequisito clave para la salvación. El título del capítulo es “De la Fe Salvadora”, y comienza con estas palabras: “La gracia de la fe, por la cual se capacita a los elegidos para creer para la salvación de sus almas, es la obra del Espíritu de Cristo en sus corazones…”

Presta mucha atención a aquellas primeras cinco palabras. La confesión no habla simplemente de fe. Más bien, pone nuestra atención en “la gracia de la fe”. Llama a la fe una gracia porque viene a nosotros como un regalo de Dios; algo que no podemos comprar, obtener o merecer en ninguna manera. La definición usual que tenemos en teología para gracia es “favor inmerecido de Dios”. Así que la fe es la manifestación de la gracia de Dios. En pocas palabras, aquellos que son salvos son habilitados o capacitados para creer con el fin de la salvación de sus almas. La fe no es vista como un logro del espíritu humano. De hecho, la fe no es algo ejercido de manera natural por un ser humano caído.

Aquí radica el punto crucial del asunto que provoca tanta controversia en teología. Por un lado, Dios requiere fe, y aún así por otro lado, las Escrituras dicen que nadie puede ejercer fe salvadora a menos que Dios haga algo sobrenatural para habilitarlo o capacitarlo para ello.

 

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

9/9 – Mansedumbre en las relaciones

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de la mansedumbre

9/9 – Mansedumbre en las relaciones

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/mansedumbre-en-las-relaciones/

Annamarie Sauter: Si no hubiera Dios, aprender a ser mansas no tendría ningún sentido. Pero hay un Dios que nos da poder para aprender esta importante cualidad. Con nosotras Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Creo que la mansedumbre es lo que nos permite descansar en los brazos de un Dios que está ahí, quien es bueno, y quien sabe lo que está haciendo.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy nos ha estado llevando a través de la serie, “La hermosura de la mansedumbre” y hemos aprendido la importancia de esta área del carácter, la dificultad para desarrollarla y cómo nos afecta de manera tan especial a nosotras las mujeres.

Escucharemos de Nancy en unos segundos. Primero, algunas mujeres de la audiencia nos contarán cómo han estado aplicando la mansedumbre.

Dorothy: Para mí la palabra mansedumbre significa sumisión. Significa ser sumisa a lo que Dios quiere. He llegado a un lugar en mi vida que sumisión significa renunciar a todas las cosas que me gustaría hacer, siento con el deseo de hacer

Tengo un esposo en un albergue médico por su salud. La enfermera nos dijo esta última vez que no cree que va a mejorar y que probablemente tenga Alzheimer. Tengo otro hijo el cual tampoco está bien padece diabetes, y él está llegando a cierto punto de su etapa final muy difícil. Se suponía que tendría cirugía hoy pero la pospusieron para la próxima semana.

Para mí, eso significa que estaré en casa la mayor parte del tiempo y no soy una enfermera de profesión ni de corazón. Para mí este es el lugar donde estoy y donde tengo realmente que aprender a decir “Sí Señor” y mientras camino por el valle de sombra de muerte, hacerlo con gozo.

Nancy Leigh DeMoss: Dijimos que mansedumbre es decir “Sí, Señor” es someterse a la Palabra de Dios, pero también es someterse a la providencia de Dios, a las decisiones de Dios, a las circunstancias que Él trae a nuestras vidas y también en diferentes etapas de nuestras vidas. La Sra. Dorothy está en sus ochenta y está enfrentando algunas circunstancias en su vida que algunas de ustedes como madres más jóvenes no conocerían, sus circunstancias son totalmente diferentes.

Pero la mansedumbre dice, “Sí, Señor. Recibo esto de tu mano sin importar la etapa, sin importar la circunstancia”. No se resiste ni se resiente, no huye de ella, sino que abraza la cruz. Es recibirlo y aceptarlo, sabiendo que no es tu esposo, no es tu hijo, no son las circunstancias las que son tu enemigo o tu problema. Ellas son solo instrumentos en las manos de Dios.

Dios tiene un propósito con todo esto. Dios tiene un propósito en sus vidas. Dios tiene un propósito en tu vida. Dios está formando, moldeando tu vida. Él está cumpliendo Sus propósitos eternos. Y mucho de esos propósitos no los podremos ver jamás de este lado del cielo, de este lado de la eternidad.

Así que mansedumbre es confiar en que Dios sabe lo que está haciendo y doblar la rodilla, inclinar mi cabeza, inclinar mi corazón, inclinar mi voluntad y decir, “Sí, Señor. Esto lo recibo y si esto te agrada a Ti, me agrada a mí”.

Y como Dorothy dijo—aquí es donde comienza el reto, hacerlo con gozo. Digo, muchas de nosotras lo haríamos pero con un cierto apretar la mandíbula, solo sobreviviendo. Dios quiere que lo hagamos más que con un espíritu de supervivencia.

Ahora, eso no significa que todas las circunstancias son alegres o felices. Pero significa que hay una capacidad sobrenatural gracias al tesoro que tenemos en la vida de Cristo en nosotras para recibir y para responder a esas circunstancias con gozo.

Pero tú sabes que el gozo es una decisión. Ahora, también es parte del fruto del Espíritu, algo que no podemos fabricar. Es algo que Dios produce en nosotras. Pero podemos escoger decir: “Recibo el gozo del Señor para esto, y en medio de esto puedo tener Su plenitud, Su dulzura, Su gracia, Su poder vencedor en mi vida.

Joetta: Como dijo la Sra. Dorothy, es algo como un progreso en general que ha ocurrido estos tres años de mi vida. Se le diagnosticó cáncer a mi madre. La tuvimos que traer desde San Antonio. Al mismo tiempo a mi esposo le informaron que solo tendría trabajo por un año más.

Fue como si inmediatamente pasara mi vida, de una vida ordenada donde sabía perfectamente lo que pasaría a no tener idea de lo que pasaría el siguiente día, o qué llevaría. Mi madre falleció en octubre, así que he estado viviendo eso.

Tengo que admitir que había ocasiones esos últimos días de su vida donde yo estaba sentada con ella y pensaba, Señor, no quiero estar aquí. No quiero estar haciendo esto. No es algo que disfruto Señor. Esto no es divertido. Es difícil. Duele. No quiero hacer esto.

Y lo que me ayudaba a seguir adelante era recordar a Elisabeth Elliot, cuando ella estuvo en una situación similar. Dijo:

Solo tienes que llegar a un punto que estás contra la pared, y es allí donde dices, “Oh Dios es Dios o no lo es. O es bueno o no lo es”.

Es como decir que el Señor me obligó a esta circunstancia donde solo tenía que decir “Bueno Dios, sé que eres Dios. Sé que eres bueno. No me agrada nada de esto, pero confío en eso”.

Ayer platicaba con mi esposo y me preguntaba, ¿no te molesta? ¿No te preocupa?”

Y pienso, ¿sabes? La verdad no. Creo que después de tres años, el Señor me ha llevado a un lugar donde puedo decir, “No” porque realmente puedo confiar en el Señor que Él está en control y Él sabe. Algo va a pasar. No sé qué, pero algo pasará, y Él cuidará de mí.

Nancy: Así es Joetta y tú usaste la palabra control. Creo que para la mayoría de nosotras como mujeres, esto es un gran problema. Queremos tener el control, queremos estar en control. Tenemos miedo de que las cosas salgan de control. Tenemos miedo de que alguien más tenga el control o que alguien no maneje mi vida apropiadamente.

Perdemos de vista, y pensamos en el jefe, en el trabajo, el esposo, los hijos, en las cosas que pensamos que controlan nuestra vida. Así que decimos, “No, mi vida sería un caos si les dejo que me controlen, así que yo tengo el control”.

Pero tarde o temprano nos enteramos de que realmente no podemos controlarla. Digo, no puedes controlar a tus hijos, no puedes controlar a tu esposo. No puedes controlar el clima, no puedes controlar tu salud. No podemos controlar nuestras circunstancias.

Así que muchas de nosotras gastamos mucha energía y esfuerzo tratando de mantener las riendas, y eso nos pone en un manojo de nervios. Nos mantiene frustradas y angustiadas. Y eso no cambia nada, ¿no es cierto?

Así que la alegría viene cuando abandonamos las riendas y nos damos cuenta de que Dios está en control. Él nunca se queda dormido. Él nunca se baja de su trono. Él nunca ésta ajeno a lo que está sucediendo en mi vida, ni a un solo detalle. Él lo sabe. Él es soberano. Él está orquestando todas las cosas según el designio de Su voluntad y para la gloria de Su gracia.

Estamos a salvo. Creo que la mansedumbre es lo que nos permite descansar en los brazos de Dios quien está ahí, quien es bueno, quien sabe lo que está haciendo.

Joeatta decía mientras nos compartía: “Ellos no lo saben” por mucho tiempo no sabían lo que pasaría con su madre o cuándo o cómo. Ahora con la situación del trabajo de su esposo tampoco saben.

Puede que tu esposo tenga un gran trabajo, pero no sabes si lo tendrá mañana. Creemos saber, pero en realidad no sabemos. No sabemos.

Jeannie: Bueno hace un momento dijiste que el gozo era una opción. Para mí la mansedumbre ha sido una opción. La historia que me acaba de llegar a la mente cuando hiciste la pregunta fue una que sucedió hace ya varios años atrás. He estado casada por veintiséis años y adoro a mi esposo, pero hubo un tiempo cuando no lo amaba.

Creo—si no recuerdo mal—que para el quinto o sexto año de matrimonio, recuerdo despreciar a ese hombre tan intensamente que usar la palabra odio ni siquiera refleja la realidad. Él y yo llegamos a un punto de un divorcio espiritual. Vivíamos en la misma casa pero solo co-existíamos. Ciertamente no estábamos luchando por nuestra relación.

Así que para cualquier mujer joven que esté escuchando esto, cuando estés experimentando esto y te des cuenta que no estás enamorada como la primera vez o como el primer año de matrimonio… Creo que aún en los mejores matrimonios puede pasar esto.

Fíjate para nosotros, la mansedumbre jugó un rol importante cuando tuvimos que decidir o cada uno tomaba su camino o nos inclinábamos ante el creador de las relaciones. Literalmente nosotros hicimos esto. Nos arrodillamos, no queriendo hacerlo, no queriendo tomarnos de las manos, mucho menos orar juntos, ciertamente no teniendo ninguna relación nuestros sentimientos con que nuestras acciones.

Eso no tenía nada que ver con obediencia porque ciertamente no sentía la necesidad de obedecer a Dios. Solo sabía que estaba en un punto de mi vida crucial, tanto en mi vida como en la vida de nuestro matrimonio.

Pero esta fue la mejor decisión que pudimos haber tomado porque Jesucristo nos recordó que como individuos no tenemos esperanza de tener una relación duradera o sana sin Él. Para nosotros, la mansedumbre en ese momento significó, aplastar nuestro propio orgullo, diciendo, “estoy segura fue tu culpa, pero permitiré por un momento que Dios tome estas circunstancias y las arregle”.

Y Él lo hizo, y lo ha hecho muy bien, y lo continúa haciendo. Pero para mi esposo y para mí, fue un punto de darnos cuenta que nuestra relación está hecha de tres—Él, yo y nuestro Señor.

Nancy: Gloria a Dios por eso Jeannie, eso fue obviamente un tremendo punto de cambio y un punto de entrega y un punto de mansedumbre. ¿Las cosas cambiaron de inmediato? ¿Qué ocurrió al día siguiente?

Jeannie: Bueno mira en realidad pasó en un fin de semana de San Valentín. Habíamos decidido irnos juntos hacer un esfuerzo para nosotros mismos, con nuestro propio poder. Así que continuamos con nuestro plan. Fue un poco forzado, nada milagroso cambió en mis sentimientos.

Sin embargo, mi esposo y yo empezamos a estar conscientes y concentrar nuestro esfuerzo en ser amables mutuamente. Ese fin de semana fue cuando decidimos nunca más hablarnos mal el uno al otro. No nos permitimos nunca cosas como, “Oh deja que te cuente lo que hizo”. Y hemos mantenido esa decisión por unos veintiún años ya, y Dios nos ha bendecido por eso.

Nada milagroso ocurrió en nuestros sentimientos. Pero definitivamente en nuestra manera de pensar cambió.

Nancy: Pero ¿En qué punto empezaron a cambiar los sentimientos?

Jeannie: Bueno no pasó mucho tiempo, no recuerdo exactamente. Pero si te digo que después de seis meses (al finalizar los seis meses) mirando atrás puedo ver que, él y yo lo único que pudimos hacer fue ponernos de rodillas. Estábamos muy sorprendidos del cambio que se produjo en nosotros, como individuos y como pareja.

Nancy: Este es un testimonio verdaderamente poderoso. Gracias Jeannie, y gracias Señor. “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”. Mateo 5:5 (RV60)

Crees que estás renunciando a todo. Crees que estás perdiendo. Crees que rendirte en la batalla sugiere que la otra persona está ganando. ¿Y a quién le gusta perder? Rendirse sugiere perder, a menos que se trate de la economía de Dios.

En la economía de Dios la manera de subir es bajar, el camino a la resurrección es a través de la cruz. Das tu vida y la ganas. Entregas tus derechos y Dios te bendecirá.

Esta no es usualmente la forma como nosotras escribiríamos el guión. Pero que gran ilustración de los principios de Dios.

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. (Mateo 5:3-5)

Me pregunto si no habrá una mujer… Realmente no sé lo que está ocurriendo en sus casas; no puedo saber que está pasando en sus hogares. No sé qué está pasando en tu matrimonio.

Y quizás eres de las personas que nos escuchan a través de la radio. Puede que estés en un punto como en el que estuvo Jeannie. Desprecias al hombre con el que vives. Lo único en lo que puedes pensar es en las maneras en que te ha lastimado, y piensas en las formas en que no son compatibles.

Puede que sea un tiempo donde Dios esté hablándote y te diga, “Tienes que rendir tus derechos. Tienes que arrodillarte, no esperes hasta tener el deseo. No esperes hasta que él cambie”.

Y quizás tú me digas, “Bueno él aún no está dispuesto a venir y tomarme de la mano y orar”. Entonces, te tomas de la mano del Señor, y vas a Él y le dices, “Señor, aún cuando mi esposo nunca dobla su rodilla, estoy dispuesta a doblar la mía. Estoy dispuesta a tomar el camino de la humildad”.

Y como un acto de fe, como un acto de obediencia, dices, Sí, Señor”, reconociendo, como lo hizo Jeannie que la opción es perder el matrimonio, hacer las cosas a tu manera y tomar tu camino, o decir “sí” al Señor y ver lo que Dios puede hacer en restaurar esos años que la langosta ha devorado.

Ahora, Dios restauró milagrosamente el matrimonio de Jeannie, y voy a decir rápidamente que hay casos donde esto no pasa, pero si te digo una cosa, nunca sucederá si ninguno de los dos en ese matrimonio está dispuesto a tomar el camino de la humildad y decir, “Cedo mis derechos. Seré fiel a ti”.

Son las cosas pequeñas. La mansedumbre dice:

Vamos a dejar de decirnos cosas horribles.

Vamos a dejar de decir comentarios que denigran.

Vamos a dejar de hablar mal uno del otro delante de los demás. Es por eso que continuamos ofreciendo el reto de 30 días a las esposas para animar a sus maridos. Qué gran diferencia ha hecho en la vida de los matrimonios cuando toman esos treinta días para enfocarse en su esposo y animarlo y exaltarlo en lugar de denigrarlo.

Déjame decirte, por cierto, tu matrimonio pueda que no esté en crisis ahora. Pero si no tomas los pequeños pasos de mansedumbre a diario en tu relación, estás encaminándote a una crisis. Puedes evitar la crisis al dar esos pasos de mansedumbre. Repito, no esperes a que la otra persona lo haga para hacerlo tú.

Lo que decimos aquí acerca del matrimonio puede ser verdad en otras relaciones—con tus hijos adultos, con tus adolescentes, con tus padres, con tus suegros con ese jefe. Es el camino de la mansedumbre. No es un lugar de debilidad. Es en realidad una mayor fortaleza y poder porque Cristo es fuerte en y a través de esa relación.

Mujer: Necesitaba escuchar esto. No estoy en un punto de crisis pero lo estuve hace tres años. Dejé mi matrimonio emocionalmente y de cierta manera físicamente por algún tiempo. Pero Dios usó ese tiempo para realmente redimir mi alma. Me ayudó a darme cuenta que no conocía a Dios cuando jugué a ser cristiana durante toda mi vida; realmente solo crecí en un hogar cristiano.

Si estás casada, habrá problemas. Hay conflictos. Suceden. Y odio el conflicto. Lo odio. Por mucho tiempo lo evitaba. Ahora he aprendido enfrentar los conflictos, a permanecer involucrada y a no huir, como me recomendaba una amiga; ella me decía todo el tiempo, “Mantente involucrada y trabaja a través de los problemas”.

Justo ayer cuando estaba sentada en la mañana, aún estaba tranquila en mi casa, me levanté temprano. Una amiga me había exhortado, me dijo, “Solo ve a los pasajes acerca de marido y mujer, léelos y ponlos en tu mente en lugar de constantemente lograrlo.

Así que fui a Efesios 5. La frase que realmente se destacó fue que antes que Pablo hablara a las esposas, él dice: “Sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo”. Y después cuando le dice a la esposa, “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor…” esto nos facilita la sumisión, cuando sabemos que es al Señor al que nos estamos sometiendo—no necesariamente a la persona que nos …

Nancy : … irrita.

Mujer: A la gente que me irrita. El Señor realmente me habló a través de eso. Es bueno saber que Él me tiene en Su mano y Él desea que me someta a los demás como si fuera a Él.

No puedo decir q ue amo al Señor si no estoy amando a mi esposo. Eso me trastorna cuando batallo al amar a mi esposo. Digo, “Si amo al Señor, y quiero amar al Señor con todo mi corazón”. tengo que rendirme a Él y a Su plan para mí porque sé que Él usa los problemas para lijar mi carácter y hacer de mí lo que Él quiere que yo sea.

María: Lo que me pasó a mi fue que el 4 de julio pasado cuatro de nuestros hijos se mudaron de estado. Ahora tengo cuatro hijos en cuatro estados diferentes, lo cual significa ni un nieto cerca. Lo que quiero decir es que… Ahora todo es diferente. Había escuchado por otra persona acerca de un programa que asiste a gente discapacitada donde los ayudan a estar en un lugar comunitario porque muchos de ellos, sus padres, por supuesto morirán antes que ellos.

Se lo mencioné a mi esposo, “¿No es una manera buena para los fondos del seguro? Es un programa maravilloso”.

 

Y él dijo, “Eso suena a algo que te gustaría hacer”.

En mi mente estoy pensando, no, no lo es, no he tenido que trabajar fuera del hogar. Soy un ama de casa, una mamá que enseñó a sus hijos en casa. Me gusta mi vida. Tengo cuatro hijos en cuatro estados diferentes. Y estoy lista para viajar.

L a segunda vez que lo mencionó, Al dijo, ¿Has revisado ese programa que asiste a los discapacitados?”

Y le dije, “No”.

La tercera vez que lo mencionó, el Señor estaba, como .. “ding, ding, ding, ding, el quiere que averigües esto”.

Entonces pregunté, “¿Quieres que investigue y adquiera información?”

Y lo hice.

Me presenté sin cita previa. Tenía puesto unos capris. Hice todo lo que no debía de hacer para conseguir el trabajo. Y había orado. “Señor, permíteme que esto no sea un trabajo para la carne. No quiero que sea esto solo por el dinero. Quiero que mi vida cuente para la eternidad. No quiero un trabajo de medio tiempo”.

Resulta que estoy asistiendo a una mujer joven de veinticuatro años quien no tiene ningún historial de haber ido a la iglesia. He conocido a varios de su familia. Nadie parece tener un conocimiento de Dios. Tiene veinticuatro años pero es como una niña de cinco o de seis. Sabe leer…

Pero he tenido el gozo más hermoso solo enseñándole cómo hacer cositas simples como lavarse la cara, cepillarse los dientes y lavarse el pelo. Como a nietecitas, que les enseñas, “Empiezas de aquí, y haces esto después”. No tienes que hacerlo, pero instruyes.

Un día mientras la estaba ayudando, noté que sus pies estaban muy sucios porque es un poco robusta y no puede verse los pies. Y escuché al Señor decirme, “Lava sus pies.” Así que me arrodillé en la bañera y le lavé sus pies.

Y dije, “Señor voy a lavar tus pies.” Digo, para ser honesta estaba asqueada. Pero ahora es algo hermoso.

Le he enseñado a orar. Empezamos a leer La Biblia Ilustrada para Niños. Leo una página; ella lee otra. Le hago preguntas; ella me hace preguntas.

Ya terminamos eso, y ahora estamos en “Cada día con Dios”. Cuando uno de nuestros hijos, quien es un bombero de la Marina, que estuvo ahí combatiendo el fuego de San Diego… Por supuesto, tenía la televisión prendida. Estaba hablando con él (él está en la torre) y digo “¿Dónde está mi nuera?” esta joven estaba escuchando.

Cuando se altera, le digo, “Bueno, vamos a decirle a Dios porque le importa. Te ama y me ama.” Así que estábamos orando por algo que le alteraba (yo digo las palabras y ella solo sostiene mi mano.)

Y me dice, “No olvides a tu hijo”.

Yo estoy en medio de la oración y dije “¿Qué dices?

Ella dijo, “Tu hijo está en el fuego, no olvides tu hijo. Dile a Dios que tu hijo está en el fuego”.

Y dije, “Sí, le diremos a Dios y le pediremos que ayude a protegerlo”.

Así que esto ha ido evolucionado. Esta primavera me enfermé por un largo tiempo, y ella estaba preocupada de que me hubiese muerto; porque muchas personas han muerto. “Uno va al hospital y se muere”.

Así que la persona que me cubría me ´llamó y me dijo, “Ella está realmente muy asustada de que tú no estés aquí.”

Vino a verme y me dijo, “Estoy orando por ti.”

Annamarie Sauter: Un espíritu manso tiene un gran efecto en aquellos que están observando. María Johnson ha estado aprendiendo esto junto con las demás que somos parte de la serie, La hermosura de la mansedumbre. También ha estado aprendiendo en las interacciones que tiene en su casa.

Espero que desarrolles un espíritu de mansedumbre al aprender .Mucho más acerca de esta y que puedas vivirlo a través del poder de Dios.

Para ayudarte, hemos recomendado el libro de Matthew Henry, “La búsqueda de la mansedumbre y la quietud de espíritu”. Solo está disponible en inglés.

El lenguaje puede ser algo extraño para algunas de nosotros pero vale la pena leerlo. Nancy lo ha considerado como uno de los mejores libros que ha leído, y lo ha citado bastante durante esta serie llamada, La hermosura de la mansedumbre.

Hoy Nancy mencionó el reto de 30 días que ha recomendado a mujeres a través de los años. Puedes descargar este reto cuando visites AvivaNuestrosCorazones.com

Espero regreses mañana a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Adicción por la pornografía

Un Mensaje a la Conciencia

Con: Carlos Rey y Linda Stewart

Caso 288

Adicción por la pornografía

Me siento frustrado al no poder vencer un hábito que adquirí desde los quince años. Tengo veintitrés, y soy adicto a la pornografía. No la puedo evitar…. Soy universitario con muy buenas calificaciones. He oído comentarios en donde algunos padres me ponen de ejemplo para sus hijos; pero sólo yo sé cómo vivo, y estoy luchando día a día para tratar de evitar este vergonzoso hábito.

CONSEJO

Estimado amigo:

Nos alegramos de que nos haya contado su caso como el primer paso que da para superar este vicio destructivo. Para algunos, la pornografía es un mal hábito esporádico que hace que se sientan culpables, avergonzados y frustrados en las relaciones humanas. Pero según muchos expertos, es probable que ese mal hábito se convierta en un vicio. Cada vez más exposición a la pornografía hace que el cerebro emita sustancias químicas (llamadas neurotransmisores) que el cuerpo comienza a ansiar, muy parecido a la manera en que los adictos a las drogas ansían la droga que les gusta. Pero al igual que con las drogas callejeras, el cerebro pronto emite la señal de que necesita esas sustancias químicas para sobrevivir. Esa señal de parte del cerebro es el vicio. Y cuanto más uno se entrega a las ansias de consumir, más se emiten las sustancias químicas, produciendo un círculo vicioso que nunca queda satisfecho.

Para quebrar la adicción, es necesario abstenerse por completo y sufrir los síntomas del síndrome de abstinencia que se manifestarán cuando al cerebro se le priva de las sustancias químicas que ansía consumir. De nada servirá tratar de reducir o manejar una moderada exposición a la pornografía, porque al cerebro hay que obligarlo a que rompa por completo la conexión que ha formado entre la pornografía y esas sustancias químicas. Esto pudiera dar como resultado sueños tormentosos o noches de insomnio, con lo que comprueba el poder que las sustancias químicas ejercen sobre el cuerpo cuando uno ni siquiera está despierto.

Comience a guardar un registro de todas las veces que se siente tentado a ver imágenes pornográficas. ¿Mira usted las revistas exhibidas cerca de las cajas registradoras a la salida de las tiendas? ¿Ve a diario carteleras que exhiben a mujeres semidesnudas? ¿Sintoniza programas de televisión o ve películas que contienen imágenes tentadoras? ¿Emplea usted una computadora en un lugar privado? ¿Va a lugares en que las mujeres se visten de un modo seductor? Todas esas situaciones desencadenan las ansias que siente. Examine el registro que lleva de lo que está haciendo, y conciba una manera de evitar cada situación que lo induce a ser tentado. Anote las decisiones que tome para evitar estas situaciones que desencadenan la tentación.

Muchas veces al vicio de la pornografía lo avivan las emociones negativas. ¿Se entristece o se deprime usted, y busca consuelo en la pornografía? ¿Con frecuencia siente que ha fracasado o ha sido rechazado? ¿Se siente solo o aburrido por tener demasiado tiempo sin nada que hacer? Esos sentimientos también desencadenan la tentación, y para ponerlos al descubierto usted tiene que consultar con un consejero profesional o un amigo de confianza con el que pueda hablar con toda franqueza.

El apóstol Pablo escribió: «La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa, sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios.»1 Con eso San Pablo le está dando a usted una solución y esperanza para superar su problema. Él dijo que usted debe «aprender a controlar su propio cuerpo». Es posible aprender a dominar su cuerpo, pero será mucho menos difícil si usted decide aceptar a Jesucristo, el Hijo de Dios, como su Salvador personal. Él puede ayudarlo de una manera integral. Lo ama y conoce sus problemas, y conoce su cuerpo mejor que usted mismo. ¡Dele la oportunidad hoy mismo!

Le deseamos lo mejor,

Linda
____________________
1 1Ts 4:3-5

Asociación Hermano Pablo
2080 Placentia Ave.
Costa Mesa, CA 92627
Tel: 949.645.0676

El objetivo de nuestra vida

Viernes 15 Mayo
En aquel tiempo estabais sin Cristo… sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
El objetivo de nuestra vida

Los riesgos económicos, materiales y biológicos no son los únicos a los que estamos expuestos. ¡El riesgo más grande para cada ser humano es el de vivir ignorando a Dios!

¡Este es precisamente nuestro problema hoy en día! Una vida sin Dios es un fracaso. ¿Quién podría dar sentido, valor y un objetivo a nuestra vida, sino Aquel que nos creó?

“Sin Dios en el mundo”: desde la catástrofe original, la desobediencia de la primera pareja, Adán y Eva, en el huerto de Edén, esta es la condición de todo hombre desde su nacimiento. La gravedad de esta situación se hace todavía más clara si recordamos que una vida sin Dios conduce inevitablemente a una eternidad lejos de él; el versículo de hoy dice claramente: “sin esperanza”.

¿Esta es la última palabra de Dios? ¿Tenemos que quedarnos ahí? ¡Gracias a Dios que no es así! Jesucristo, el Hijo de Dios, vino al mundo para llamar a los pecadores al arrepentimiento. Es indispensable que haya una conversión radical, pues el camino que todo hombre escoge de forma natural lo aleja cada vez más de Dios. Pero “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18).

Solo una vida vivida con él vale la pena ser vivida, nos da una esperanza real y nos conduce a un objetivo seguro.

Jesús, el buen Pastor, dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:10-11).

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch