Solaz en la naturaleza

22 Agosto 2017

Solaz en la naturaleza
por Charles R. Swindoll

Salmos 42 y 43

Las canciones de David sobre el conflicto interno no ofrecen respuestas sencillas; él es realista. David tuvo que enfrentarse a momentos muy difíciles varias veces en su vida así que sabía que solo pensar en sus bendiciones no iba a funcionar todo el tiempo. A veces, la situación es tan difícil que ningún recuerdo nos aleja del conflicto. El versículo 6 al 8, David nos ofrece otra técnica.

Mi alma está abatida dentro de mí.
Por esto me acordaré de ti
en la tierra del Jordán y del Hermón, en el monte de Mizar.
Un abismo llama a otro por la voz de tus cascadas;
todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
De día mandará el Señor su misericordia;
y de noche su canción estará conmigo,
la oración al Dios de mi vida (v. 6 -8).

Observe la expresión poco común: «un abismo llama al otro». El compositor evidentemente había viajado de Jerusalén hasta la parte norte de Galilea donde el río Jordán se origina en el Monte Hermón. En la canción, él se imagina asimismo en uno de los picos más pequeños de la cordillera del Monte Hermón. Allí, él piensa en esos sonidos increíbles y en el escenario que le rodea mientras escucha como «un abismo llama a otro abismo» y piensa en cómo Dios expresa su magnificencia por medio de la naturaleza y de esa relación inmutable que existe entre Dios y su pueblo. En este caso, la nieve de los picos del Monte Hermón se derrite, convirtiéndola en cascadas que subsecuentemente se hacen parte de los ríos en las partes bajas. Él ve sus problemas como si fuesen cayéndose y convirtiéndose en miles de galones de agua que se vierten en una cascada.

Lo «profundo» de Dios se ilustra por medio de lo «profundo» de un abismo y quiere dar a entender el cambio que se suscita en nuestras vidas. A todos nos ocurre. La naturaleza presenta muchos ejemplos sobre el cambio. Las hojas de los árboles, cuando llega el otoño, cambian su color y luego caen haciendo que el árbol nuevamente parezca estar seco. El salmón tiene que enfrentarse a la corriente e ir en contra de ella para poder desovar río arriba. En este caso, el salmista no está hablando de peces o árboles, sino de sí mismo. Él ve como su propio conflicto interno va cayéndose y eso le recuerda esa relación inmutable de amor y de gozo que existe entre Dios y nosotros.

Y así, una vez más, David vuelve a preguntarse en el versículo 11:

¿Por qué te abates, oh alma mía,
y por qué te turbas dentro de mí?
Espera a Dios, porque aún le he de alabar.
¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! (v. 11)

Afirmando el alma
David encontró esparcimiento en la naturaleza. En esas metáforas divinas que se reflejan en la creación de Dios. Quizás es momento para que usted cambie su ambiente, que escape de la rutina al menos por unas horas y permita que la naturaleza le sirva de consejera. ¿Hay alguna maravilla natural cerca de usted? ¿Cuándo puede ir a visitarla?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La fidelidad de Dios

21 Agosto 2017

La fidelidad de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 42 y 43

La batalla de David que tenía con su conflicto interno y que se presenta en los salmos 42 y 43 lo hace anhelar la presencia de Dios.

Mis lágrimas han sido mi alimento día y noche mientras me dicen todos los días: “¿Dónde está tu Dios?” (v. 3).

Ciertamente Dios no había abandonado a su hijo, pero durante los momentos de debilidad todos podemos testificar que a veces se siente de esa forma. ¿Cómo podemos volver a tener la seguridad de que Dios está con nosotros? ¿Cómo podemos hallar esperanza en el cuidado de Dios cuando estamos en el suelo, cuando estamos enfrentando el afán del conflicto interno? David se habla asimismo.
Recuerdo estas cosas y derramo mi alma dentro de mí: cuando pasaba con la muchedumbre, guiándolos hasta la casa de Dios, con voz de alegría y de acción de gracias de la multitud en fiesta (v. 4).

Una traducción más exacta del original sería utilizar el verbo recordar en su conjugación futura, «recordaré». David se decía estas cosas asimismo. A veces, conversar consigo mismo de manera positiva y saludable es una buena terapia. Él nos dice que cuando él se siente triste, él recuerda los días pasados de triunfo cuando Dios se veía tan real y su presencia era clara. David decía: «¡Recuerdo esos días! ¡Días de bendición, de gozo y gratitud! Después de recordar tales días, él se pregunta:

¿Por qué te abates, oh alma mía,
y te turbas dentro de mí?
Espera a Dios, porque aún le he de alabar.
¡Él es la salvación de mi ser (v. 5).

David se pregunta asimismo: «¿Por qué voy a sentirme triste y deprimido cuando tengo recuerdos tan positivos? Eso recuerdos tan especiales de sus victorias pasadas podían animarlo.

Cuando usted se sienta «atribulado» por el conflicto, recuerde las victorias pasadas y piense en las cosas que Dios ha hecho por usted. Recuerde que el Señor de su pasado sigue siendo el Señor de su presente.

Recuerdo mi primer año en el Seminario de Dallas. Cynthia y yo vivíamos en un apartamento que no tenía aire acondicionado. Aun en la época del otoño el apartamento parecía un horno. Como sabíamos que viviríamos allí el siguiente año y pensando en el fuerte calor del verano, nos pusimos a orar pidiéndole a Dios un aire acondicionado, de esos que se ponen en la ventana. De hecho, seguimos orando por el aparato aun durante el frío invierno y los meses frescos de la primavera. No le dijimos a nadie; solo orábamos. Nada sucedió durante varios meses. No hubo respuesta. Al final de la primavera hicimos un viaje a Houston para visitar a nuestros familiares en Semana Santa. El verano estaba por llegar y todavía no teníamos aire acondicionado. La ciudad de Dallas pronto se convertiría en un horno. Pensábamos: «Cien días o más de un calor excesivo». Cuando hicimos ese viaje a Houston, no le avisamos a nadie excepto a nuestros familiares cercanos. No había pasado ni una hora en la casa de los padres de Cynthia cuando sonó el teléfono. Al otro lado del auricular oí la voz de un hombre que asistía a nuestra iglesia en Dallas.

Cuando él escuchó mi voz, se sorprendió y dijo:

—«Chuck, ¿eres tú?»
—«Si», le respondí.
Me dijo lo siguiente: «¿No necesitan ustedes un aire condicionado? Acabamos de instalar un sistema de aire acondicionado y calefacción y pensamos que tal vez ustedes dos podían quedarse con el que reemplazamos».

¡Tenemos un gran Dios!

Dios ha hecho muchas otras cosas más similares a esas. Por eso cuando yo me siento triste y desanimado con respecto a una necesidad, recuerdo ese día maravilloso en la primavera de 1960 cuando el Señor nos proveyó nuestra necesidad específica.

Afirmando el alma
Consiga un diario y empiece a escribir en él acerca de la provisión y la protección de Dios. Comience con aquellos recuerdos del pasado y escriba un breve resumen al respecto. Luego, cada vez que el Señor haga algo especial que demuestre su cuidado por usted, regístrelo allí. Cuando el lugar de disturbio comience a asomar su cabeza nuevamente en su vida, recuerde su propia historia de la fidelidad de Dios.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Un anhelo por Dios

19 Agosto 2017

Un anhelo por Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 42 y 43

La composición de David, preservada para nosotros como el Salmo 42 y Salmo 43 menciona la siguiente estrofa tres veces y con ello sugiere que el tema de ambos salmos es el conflicto interno.

¿Por qué te abates, oh alma mía,
y te turbas dentro de mí?
Espera a Dios, porque aún le he de alabar (Salmo 42:5,11; 43:5).

El término, «abatir» viene de la palabra hebrea, «Shakhakh», que significa literalmente, agacharse o encogerse. En su sentido figurativo, el verbo significa rebajarse. Esta canción habla de esos días cuando sentimos el deseo de “hacernos chiquititos” y renunciar. Afortunadamente, David no nos deja en el suelo. Nos dice cómo conquistar esos sentimientos antes de sucumbir a ellos; cómo vencer los sentimientos de un tumulto interno en vez de «retorcernos» toda la vida.

Tal como lo mencioné anteriormente tener esos sentimientos perturbadores de vez en cuando es algo normal. Por cierto, no le estamos haciendo ningún bien a los nuevos creyentes diciéndoles que la tristeza o la desesperación son sentimientos pecaminosos. Eso no es realista ni tampoco bíblico. David escribió muchos salmos mientras que se encontraba retorciéndose. Ciertamente no tenemos que pasar meses en el calabozo de la depresión, pero debemos ser lo suficientemente transparentes para admitir que tenemos días «tristes». Me consuela saber que el mismo Jesús, una ocasión, se sintió muy perturbado internamente (Juan 11:33; 12: 27; 13:21). Charles Haddon Spurgeon escribió acerca de los momentos de desmayo de un ministro en su libro, Mensajes para mis estudiantes. El doctor John Henry Jowett, otro predicador sobresaliente del pasado, fue lo suficientemente honesto para admitirlo en una carta a un amigo:

Espero que no pienses que soy perfecto. Creo que piensas que no tengo altibajos sino una vida espiritual superlativa sin ningún quebrantamiento. ¡De ninguna manera! Frecuentemente, me siento desdichado y todo parece opaco. Muchas veces me siento como si mi vida religiosa apenas comenzara y que me encuentro en una etapa infantil. No obstante, puedo mirar atrás y ver que estas épocas miserables provienen de alguna causa personal y lo primero que tengo que hacer es analizar lo que sucedió y de esa forma poder nuevamente vivir reflejando la luz de Dios en mi vida.

Aprecio la vulnerabilidad de Jowett.

Que bueno es saber que estas dos canciones nos ayudan a descubrir cómo escapar de la oscuridad y volver nuevamente a la luz del sol.

El compositor comienza su cuadragésima segunda canción con una imagen del desierto.

Como ansía el venado las corrientes de las aguas,
así te ansía a ti, oh Dios, el alma mía.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.
¿Cuándo iré para presentarme delante de Dios? (vv. 1-2)

David ansiaba a Dios así como un venado sediento en medio de un desierto estéril ansía un arroyo fresco. Imagínese un venado jadeando de sed. David dice que él está «jadeando» por el Señor.

En el Salmo 119:131, David expresa un concepto similar cuando escribe: «Mi boca abrí y suspiré porque anhelaba tus mandamientos».

Dios, quien es considerado, «la fuente de agua viva» (Jeremías 2:13; 17:13) era el anhelo del cantante en conflicto. David, un hombre conforme al corazón de Dios, anhelaba apasionadamente estar en su presencia. Los renglones iniciales sugieren que el conflicto interno de David surgió como resultado de un distanciamiento en su relación con Dios.

Afirmando el alma
Piense en la última vez que usted sufrió un conflicto interno. ¿Qué efecto tuvo sobre su vida espiritual en términos de perspectiva? Si se le pidiera que escriba cuál es su deseo más grande, ¿qué hubiese mencionado? Lo que mencionó, ¿se trata de algo que viene de Dios o de su anhelo por Dios mismo?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

Un “lugar de disturbio”

18 Agosto 2017

Un “lugar de disturbio”
por Charles R. Swindoll

Salmos 42 y 43

Tengo un lugar donde ocurre un «disturbio». Se encuentra en mi estómago. Está en la parte superior izquierda, un poquito más abajo de la caja torácica. Cuando ocurren cosas perturbadoras, cuando se dicen palabras nebulosas, cuando se escriben ciertas cartas que contienen palabras feas o se leen comentarios extremadamente críticos, empiezo a sentir una agitación interna. ¿Le pasa a usted algo similar?

Un amigo mío dice que a él lo que le afecta es la cabeza, especialmente la frente. Otro me dijo que su «lugar de disturbio» reside en la parte de atrás de su cuello. La mayoría de las personas que conozco tienen una región particular donde ocurren esas molestias causadas por:

Malas noticias
Conflicto personal
Recibos sin pagar
Problemas legales
Reparaciones costosas
Decisiones difíciles
Fechas límites imposibles de satisfacer
Un pecado sin resolver

Para mí es muy reconfortante saber que el himnario inspirado de Dios no omite el afán del conflicto interno. Siendo algo tan común, me parecería extraño que un tema así no fuese mencionado. Pero antes de develar algunas de las connotaciones más prácticas, observemos algunos de los antecedentes de los salmos 42 y 43.

El cancionero antiguo de las Escrituras se organiza en cinco divisiones o «libros».

Libro 1: Salmos 1 -41
Libro 2: Salmos 42 -72
Libro 3: Salmos 73 -89
Libro 4: Salmos 90 -106
Libro 5: Salmos 107 -150

La última canción de cada libro concluye con un «amén» o alguna otra forma de doxología. La última canción, el Salmo 150, se puede decir que es una doxología ampliada cuyo clímax estalla en alabanza.

Se han dado toda clase de sugerencias para explicar por que estas canciones antiguas se dividieron en cinco libros. La tradición judía explica que este arreglo es una reflexión consciente del Pentateuco, los primeros cinco libros del Antiguo Testamento.

Un Midrash (comentario) que proviene desde el periodo talmúdico sugiere:

Así como Moisés dio cinco libros de la ley a Israel, David también dio cinco libros o salmos a Israel: el libro de los salmos titulado, Bienaventurado es el hombre (Salmo 1: 1); el libro titulado, Para el líder: Masquil (Salmo 42: 1); el libro, Un Salmo de Asaf (Salmo 73: 1); el libro, Una oración de Moisés (Salmo 90: 1) y el libro, El redimido del Señor lo dice (Salmo 107: 2). 6

Siendo realistas, nadie sabe con seguridad por que los salmos fueron divididos así. No obstante, no creo que sea ninguna coincidencia que el Salmo 42 y el Salmo 43 sirven de introducción para el libro 2. Quiero sugerir que estos dos salmos deben ser vistos como una unidad.

Dos aspectos me ayudaron a tomar esa posición. Primero, el Salmo 43 no tiene un título y si observa con detenimiento el primer versículo, este no funciona como introducción. Además, es el único salmo del libro 2 que no tiene título. Eso me hace creer que fluye de manera natural de la canción anterior (recuerde que las divisiones de capítulos y versículos fueron añadidos a la Escritura en siglos posteriores. La Palabra de Dios es inspirada, no así la puntuación o las divisiones de capítulos o párrafos).

Segundo, una frase que se repite dos veces en el Salmo 42  también aparece en el Salmo 43. Salmo 42:5, 11 y Salmo 43:5:

¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?
Espera a Dios, porque aún le he de alabar.

Esta frase idéntica que aparece en esos tres versículos me hace creer que estas dos canciones eran en realidad una sola y contienen el mismo tema. Ahora note el título que aparece antes de versículo 1 del Salmo 42: «Al músico principal. Masquil de los hijos de Coré». Recuerde que la designación Masquil significa que la canción fue diseñada para proveer perspectiva y sabiduría al enfrentarse a ciertas situaciones. En el Salmo 32, la situación tiene que ver con una conciencia atormentada.

¿Cual es la situación en estas dos canciones? La frase que mencionamos anteriormente y que  se repite tres veces nos dice claramente que la situación es de desesperación y perturbación interna. En otras palabras, estas dos canciones han sido reservadas para proveerle al lector sabiduría y perspectiva sobre cómo enfrentar los «días tristes», cómo enfrentar el viejo afán del conflicto interno.

Afirmando el alma
¿Dónde reside su «lugar de disturbio»? Normalmente, ¿qué es lo que hace que su interior se agite? ¿Cómo reacciona cuando ocurre el tumulto interno y que hace para tratar de encontrar alivio? Si en este momento no se acuerda, la próxima vez que el conflicto interno le cause volver al «lugar de disturbio», anótelo en un papel. Puede ser una buena idea escribir un diario sobre la experiencia.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Confiese su pecado y quede limpio

17 Agosto 2017

Confiese su pecado y quede limpio
por Charles R. Swindoll

Salmos 32

Nadie puede decirme que la Escritura, aunque fue escrita hace más de dos mil años, ha dejado de ser relevante en la actualidad. El poema de David es hermoso y práctico. Una vez que celebró la fidelidad de Dios y reconoció la dificultad de la confesión, él amonesta al lector para que deje su arrogancia.

Aplicación para cada creyente

No sean sin entendimiento
como el caballo o como el mulo,
cuya boca ha de ser frenada con rienda y freno;
de otro modo, no se acercan a ti”.
Muchos dolores tendrá el impío;
pero la misericordia cercará al que espera en el Señor.
Oh justos, alégrense en el Señor y gócense;
canten con júbilo todos los rectos de corazón.
David resume todas las lecciones en tres fuertes exhortaciones:

Primero, no sea obstinado (v. 9). En lo que respecta a enfrentarse al pecado, no sea como el mulo o el caballo. ¡Ríndase a Dios! Manténgase integro ante el Señor. No permita que la maldad crezca en su vida. Deje de distanciarse de Dios.

Segundo, decídase ahora (v. 10). Al leer estas palabras concluyentes, usted notará dos senderos: el sendero del impío, el cual trae «muchos dolores» y el camino del justo, el cual trae «misericordia». Considere el destino de cada sendero y tome una decisión (dice el compositor).

Tercero, manténgase recto (v. 11). Detenga la caída al pecado lúgubre y dañino manteniendo un caminar recto. El término hebreo que se utiliza en el texto para la palabra, «justo» tiene que ver con un trato honesto ante Dios y ante los demás. Describe a alguien que no tiene nada que esconder. Un pastor amigo mío solía describir esta clase de conducta como una conducta «limpia y pura». Una persona así busca ser justo en cada contrato, cada transacción y cada decisión que haga ya sea en público o en privado.

Allí no hay secretos. Una transparencia completa. Si usted está buscando los pastos verdes, sólo los encontrará si usted vive honestamente con su Señor. Manténgase recto. La gracia de Dios puede ayudarle.

Él ha planeado una vida para sus hijos que resulta en paz interna, fortaleza externa y optimismo. Pero somos pecadores y con frecuencia decidimos caminar a nuestra manera. Aun cuando él prefiere que no pequemos, Dios está dispuesto a perdonarnos y guiarnos a través de la recuperación y la restauración. Él nos perdonará y nos restaurará si nos arrepentimos completamente; o sea,  si confesamos nuestro pecado y buscamos que él nos limpie.

Afirmando el alma
Anteriormente, le pedí que escribiera una confesión completa de su pecado; que se la presentara a Dios en oración y que luego se la confiara a un consejero cristiano. Ahora, escriba acerca del futuro que tendría si fuese liberado de la tiranía de una conciencia acusadora. Describa su relación con Dios y con sus amados. Describa la libertad y el gozo que usted experimentaría. Luego, presénteselo a Dios como una petición sincera.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

El pecado distorsiona la verdad

16 Agosto 2017

El pecado distorsiona la verdad
por Charles R. Swindoll

Salmos 32

Entretanto que la canción de celebración de David acerca del perdón de Dios continúa, él reconoce que la confesión no es sencilla. También reconoce el hecho que en este momento tenemos la oportunidad de hacerlo pero llegará un día cuando se acabe. Por esa razón, David pide la provisión futura de Dios.

Provisión de necesidades futuras

Por eso orará a ti todo fiel
en el tiempo en que puedas ser hallado.
Ciertamente en la inundación las caudalosas aguas no llegarán a él.
Tú eres mi refugio;
me guardarás de la angustia
y con cánticos de liberación me rodearás.
Selah
Te haré entender y te enseñaré
el camino en que debes andar.
Sobre ti fijaré mis ojos (vv. 6-8).

Recuerde que el tema de este salmo es el perdón. David aclara que él no tiene ninguna ventaja con respecto a los demás acerca de esta experiencia de bendición. Por ende, envía una invitación a todos los «fieles». Esto incluye a todos los creyentes del Nuevo Testamento, a todos los que conocen al Señor Jesucristo y le han recibido por fe. David invita a todo el pueblo de Dios para que ore aun en medio de » las caudalosas aguas», cuando todo parece inútil. David nos promete que si lo hacemos, Dios nos liberará de la misma forma en que lo liberó a él.

El versículo 7 centra toda su atención en Dios. Él es el único que nos protege, que nos preserva, que nos rodea y que nos da una canción. Selah (nuevamente haga una pausa y medite en ello). Una conciencia acusadora visualiza  a Dios como una deidad cruel, que anda con una vara en la mano buscando castigar a los pecadores.  Eso sucede cuando el pecado distorsiona la verdad. Mire el versículo 7 otra vez. David expresa más bien cánticos de liberación: «Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia y con cánticos de liberación me rodearás. Selah«.

Esa es una imagen reconfortante, especialmente para aquellos que se encuentran bajo una avalancha de pecado y buscan el perdón de Dios.

La siguiente estrofa es la respuesta de Dios a la invitación que David le hace a todo el pueblo de Dios. El Señor promete su guía y su consuelo. El octavo verso concluye con las palabras de Dios hacia nosotros: «Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar».

¿Usted siente que Dios se ha ido? ¿Qué él no se preocupa por usted? Confíe en lo que le digo: Dios se preocupa por usted. (1 Pedro 5:7). Los ojos de Dios le están mirando. Puede que parezca que él está lejos de usted pero en realidad él está cerca, esperando que usted confiese y se arrepienta de sus pecados.

Afirmando el alma
¿Qué cree que le sucederá si usted confiesa su pecado oculto a Dios? ¿Qué cree usted que sucedería si alguien descubre su pecado oculto? La confesión es una cuestión de confianza, ¿no es cierto? ¿Confía que el Señor puede convertir su tristeza en gozo? Al principio del capítulo, le pedí que escribiera una carta detallando su pecado oculto. Busque un consejero maduro y confiable y léale en privado esa carta.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

El precio amargo de un pecado escondido

15 Agosto 2017

El precio amargo de un pecado escondido
por Charles R. Swindoll

Salmos 32

La celebración de David del perdón de Dios da un giro macabro cuando él recuerda su angustiado pasado. Quizás acompañado por una nota musical sombría, David recuerda los días de miseria que él pasó en el aislamiento de su pecado escondido.

Reflexión de los pecados pasados

Mientras callé se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
mi vigor se convirtió en sequedades de verano.

ei pecado te declaré
y no encubrí mi iniquidad.
Dije: “Confesaré mis rebeliones al Señor”.
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado (vv. 3-5).

David nos lleva a aquellos días trágicos cuando rehusaba reconocer su maldad (vv. 3-4). Estas asombrosas estrofas describen lo que ocurría dentro del compositor durante sus días de tormento al no confesar su pecado. David admite que «callar» su pecado le costó caro. Él tuvo que pagar un precio amargo por preservar su secreto. El conflicto interno le causó una enfermedad psicosomática. Su mente atormentada, llena de conflictos emocionales y mentales eran consecuencia de rehusar enfrentarse de manera completa y honesta al pecado y esto terminó causándole varias enfermedades físicas.

Su cuerpo «envejeció».
Gemía «todo el día».
Tenía que sufrir «de día y de noche».
Su vigor «se secó».
Tenía fiebre como las «sequedades del verano».

Abruptamente, David añade «Selah «. Haga una pausa y considere lo leído.

Obviamente, durante este periodo miserable, la mano de Dios había caído sobre él. Proverbios 13:15 dice: «El camino de los traicioneros es duro». Al igual que un árbol que está intentando sobrevivir sin el agua de la lluvia, David se sentía sumamente miserable y espiritualmente estéril en este estado pecaminoso.

Finalmente, David encuentra alivio mediante la confesión (Salmo 32: 5).

Abiertamente habla de su condición pecaminosa. Note el ascenso:
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah
Confesaré mis rebeliones al Señor.
No encubrí mi iniquidad.
Reconocí mi pecado.

Así como una ducha fría en un día caluroso, el perdón de Dios lavó los pecados de David y también silenció su culpabilidad tormentosa. El Señor penetró en las profundidades del interior del poeta para proveerle el alivio maravilloso que solo Él puede dar: PAZ.  Dios le perdonó completamente porque David confesó su pecado completamente.

Si usted está ocultando algún pecado, si sigue manteniendo áreas secretas de maldad, no espere vivir libre de la culpabilidad. Existe un principio que aparece en las páginas de Escritura como si fuera un hilo invisible: un pecado escondido no puede coexistir con la paz interna. Pocos afanes son más mortificantes que una conciencia atormentada. Es algo terrible. En contraste, pocas alegrías son más emocionantes que recibir el perdón de pecados.

Afirmando el alma
La confesión comienza cuando admitimos completamente la verdad con nosotros mismos. Si usted ha estado luchando con un pecado oculto, escríbase una carta asimismo mencionando tal actividad pecaminosa, describa su efecto en su vida y anticipe las consecuencias potenciales del futuro si sigue haciéndolo. Luego, en oración, presénteselo a Dios.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Del autoengaño al alivio

14 Agosto 2017

Del autoengaño al alivio
por Charles R. Swindoll

Salmos 32

Una vez le pregunté a mi hermana, Luci, que me dijera cuál era la emoción que ella consideraba que era la más poderosa y la más especial de todas. Su respuesta me sorprendió. Ella dijo que era el alivio. Después de meditarlo por un momento, concordé con ella. El alivio es con seguridad el sentimiento favorito de todas las personas.

La canción de David acerca del perdón comienza con una celebración de alivio. Un alivio que él encontró en el perdón de Dios después de haber transgredido.

Bienaventurado aquel
cuya transgresión ha sido perdonada
y ha sido cubierto su pecado.
Bienaventurado el hombre a quien el Señor
no atribuye iniquidad,
y en cuyo espíritu no hay engaño (vv. 1-2).

En estos dos versículos, David expresa una gratitud exuberante, ilimitada y especial por la misericordia de Dios. Las dos oraciones comienzan igual que el Salmo 1 cuando los leemos en su  hebreo original: «¡O cuánta felicidad! La idea da el concepto de innumerables bendiciones. David está gozándose porque Dios le ha removido los pecados que lo habían estado llenando de culpabilidad y vergüenza.

Si lo analiza cuidadosamente, descubrirá que existen cuatro términos específicos sobre las malas acciones en los primeros dos versículos. Esos términos describen el camino errado que lleva una persona a la misma condición en la cual David se encontraba antes de confesar su pecado.

1. Transgresión. La palabra viene del término hebreo, «peshah» y significa rebelarse o amotinarse. Describe un acto voluntario de desobediencia.

2. Pecado. Es el término más común hebreo que indica una mala acción. La palabra es, «khatah y significa fallar el blanco, perder el camino o equivocarse. Tiene que ver con desviarse del sendero que complace a Dios, ya sea por error o deliberadamente.

3. Iniquidad. Este término que proviene del hebreo, «awon», ve el pecado como una infracción, un comportamiento torcido a una perversión sugiriendo entonces que el pecado viene de una naturaleza corrupta.

4. Engaño. El término hebreo, «remiah», significa traición, mentira y en este caso, autoengaño.

Pareciera que el compositor analizó sus malos actos, utilizando términos cada vez más fuertes para el pecado. Una ruta en picada que tristemente la mayoría de nosotros conoce muy bien. Primero, nos amotinados en contra de la voluntad revelada de Dios. Luego, dejamos el camino que el trazó para nosotros, la senda de justicia. Luego la culpabilidad nos cautiva y pasamos por un severo tormento interno y sentimientos incómodos. Si no hay alivio, el afán diario de una conciencia acusadora puede hacer que la persona se vuelva loca. Si no encuentra alivio en el perdón, la única alternativa es auto engañarse por medio de la negación, racionalizar el pecado, echarle la culpa a otras personas, dar excusas, o redefinir la maldad de tal forma que parezca algo bueno.

Cuando el autoengaño se acomoda en la vida de una persona tal como le pasó a David cuando rehusó enfrentar su maldad, el carácter del pecador se corrompe. Y ya que eso sucede lentamente, muchos tratan de tolerar las consecuencias del pecado, me refiero a ese conflicto interno (veremos el afán del conflicto interno en el siguiente capítulo). Si usted ha caído en el tormento de la culpabilidad a causa del pecado y se da cuenta que el autoengaño está comenzando a controlarle, le pido que se detenga. Detenga esa caída y confiese abiertamente su mal ante el Señor. Ha

ga cualquier cosa que sea necesaria, sin importar lo drástica que sea, para prevenir un fracaso nuevamente.

Lea los siguientes dos pasajes de la Escritura con mucho cuidado:

El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y los abandona alcanzará misericordia (Proverbios 28:13).
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).

Afirmando el alma
Dedique unos momentos a examinar su actitud hacia el pecado. ¿Acepta usted ahora un comportamiento específico que solía atormentar su conciencia antes? ¿Ha aprendido a vivir con un hábito pecaminoso sin confesarlo? ¿Tiene una vida secreta… una rutina encubierta que nadie más conoce? ¡Tenga cuidado! ¡Usted está en peligro! Encuentre un amigo confiable y comience la restauración admitiendo que está en tremendo embrollo.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Viviendo bajo la sombra de la culpabilidad

12 Agosto 2017

Viviendo bajo la sombra de la culpabilidad
por Charles R. Swindoll

Salmos 32

Su conciencia puede que sea invisible pero ciertamente no está inactiva.

¿A quién no le mantienen despierto los ruegos de la conciencia? Una conciencia acusadora nos puede quitar el apetito, robarnos el sueño y mantenernos distraídos.

Hubo una mini novela de Edgar Allan Poe, The Tell–Tale Heart [El corazón predecible]? El personaje principal había cometido un asesinato. Sin poder escapar de la culpabilidad de lo que había hecho, comenzó a escuchar el latido del corazón de su víctima que había enterrado en el piso de su casa. Un sudor frío lo envolvía en tanto que los latidos continuaban incesantemente. Rehusaban alejarse de él. Finalmente, se da cuenta que el sonido que lo estaba volviendo loco no venía de ultratumba sino más bien de su propio pecho. Lo mismo sucede con una conciencia acusadora.

El antiguo compositor, David, conocía bien este mal irracional. Tal cómo lo veremos en unos momentos, entre más rehusaba enfrentarse  a su culpabilidad acusadora, más se enfermaba y se desesperaba. Solo el perdón podía llevarse esa molestia.

Al leer esa canción, dos cosas saltan a la vista antes de terminar con el versículo 1.

Primero, notamos que este es un Salmo de David. Es una canción que David escribió bajo la inspiración del Espíritu Santo. Así que desde el principio debemos recordar que esta canción describe alguna situación de una experiencia personal de David. Segundo, notamos que es un «maskil», un término que no conocemos. Maskil es una palabra hebrea que aparece al inicio de trece canciones de este antiguo himnario hebreo. Es muy probable que esta palabra se derive del término hebreo “Sakal” que significa: «ser prudente, sabio, tener perspectiva». Tiene que ver con ese conocimiento inteligente que se obtiene a través de la razón. Según el diccionario, la palabra, “perspectiva” significa el acto de poder ver una situación. En conjunto, esto nos permite comprender que el Salmo trigésimo segundo fue diseñado para darles a sus lectores sabiduría y perspectiva al enfrentar ciertas situaciones.

La situación en este caso es el afán que acompaña una conciencia acusadora. El Salmo 51 debe considerarse junto con el Salmo 32. Ambos salmos fueron escritos después del adulterio de David con Betsabé y de haber intentado cubrir su pecado mandando a matar a su esposo en el campo de batalla. El Salmo 51 fue escrito primero, durante la angustia de la culpabilidad que estaba golpeando a David severamente. El Salmo 32 fue escrito después de esa angustia, después que él encontró el perdón y que la paz le había sido restaurada. Por eso, el tema de Salmo 32 podría ser, la paz que llega después del perdón y cómo puede alcanzarse. Desde el inicio nos damos cuenta que esta canción es increíblemente relevante; vivimos en un mundo lleno de personas bajo la sombra oscura de la culpabilidad, una sociedad que necesita desesperadamente el perdón.

Mientras lee el salmo, póngase en los zapatos de David. Es obvio que ahora se encuentra gozoso disfrutando del perdón (vv. 1-2). Luego se pone a reflexionar en los días anteriores (vv. 3-5). Dos veces, durante esta sección de la canción, agrega la palabra, «selah», la cual la mayoría de los eruditos creen que es una notación musical que indica una pausa, una reflexión. Cuando lleguemos a esas notificaciones musicales, lo mejor es hacer una pausa y leer nuevamente la estrofa, más lenta y detenidamente. Los siguientes tres versículos (vv. 6-8) miran hacia el futuro, enfocándose en aquellos que leerán después esas palabras.

La conclusión de David (vv. 9-11) exhorta a sus lectores a vivir de una manera recta. Este es un bosquejo de la canción:

I. Expresión del gozo presente (vv. 1-2)
II. Reflexión sobre los pecados anteriores (vv. 3-5)
A. Renuencia a confesarlos (vv. 3-4)
B. Disposición a confesarlos (v. 5)
III. Provisión para necesidades futuras (vv. 6-8)
A. Invitación (v. 6)
B. Protección (v. 7)
C. Guía (v. 8)
IV. Aplicación para cada creyente (vv. 9-11)
A. No sea obstinado (v.9)
B. Decídase hoy (v. 10)
C. Manténgase recto (v. 11)

Afirmando el alma
Piense en una época cuando su conciencia le acusaba por un acto vergonzoso (puede ser ahora). ¿De qué forma afectó su habilidad para comer, dormir, trabajar y concentrarse? ¿De qué manera afectó su interacción con los demás? ¿Qué hizo para encontrar alivio (si es que en verdad encontró alivio)?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Esperando en Dios

11 Agosto 2017

Esperando en Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 27

El clamor de David para que Dios le ayude no termina simplemente con un registro de su provisión milagrosa. Más bien, el compositor se compromete a hacer algo que no es común para las personas que están llenas de temor. David se compromete a quedarse tranquilo. Él elige esperar en el Señor. Lea el versículo 14 en voz alta:

Espera en el Señor. Esfuérzate y aliéntese tu corazón. ¡Sí, espera en el Señor! (Salmo 27:14)

Esta conclusión es muy apropiada pero totalmente inesperada. David se exhorta asimismo a esperar en Dios. Él se da cuenta de que la presión no se va ir súbitamente. Él sabía que sus enemigos no se irían inmediatamente después de que se levantara de sus rodillas. Él era lo suficientemente realista para saber que cualquier cosa que vale la pena tener, hay que esperarla. Así que en los últimos renglones de su canción, se dice asimismo que se tranquilice; que entre en el descanso de Dios y que deje de esforzarse por sus propios medios (Vea Hebreos 4:9-11). La fortaleza y el valor se desarrollan durante la prueba, no después. Esperar en Dios es algo esencial para el cristiano.

El término, «esperar» viene del verbo hebreo, «kawah», y transmite la idea de buscar algo ansiosamente. Su significado original da la idea de estirar o torcer algo. Como sustantivo significa, «cuerda , línea o hilo». La definición literal se convirtió en una ilustración acerca de la tensión y la anticipación ansiosa. Isaías 40:31 utiliza el mismo término: «Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas».

Si usted está esperando que Dios obre esta semana, siga esperando. Durante esa espera, usted recibirá  fortaleza y valor. Quiero sugerirle que analice los principios del Salmo 27 cada vez que usted se sienta tentado a tener miedo. No se paralice ni caiga en la ineficiencia. Sepárese del afán del temor. Mire cada circunstancia amenazadora como una oportunidad para desarrollar su fe, en vez de huir. ¿Cómo puede hacerlo?

Siga el ejemplo de David.

Primero: Recuerde las verdades de Dios.
Segundo: Exprese sus necesidades abiertamente.
Tercero: Espere. Permita que cualquier circunstancia temerosa se convierta en una oportunidad de Dios para fortalecerle.

Afirmando el alma
Esperar en Dios es una disciplina espiritual que necesita cultivarse. Requiere paciencia y práctica. Piense en algo que usted no pueda arreglar; algo que esté más allá de su control y que le cause ansiedad. Cada vez que piense en ese asunto, recuerde la fidelidad de Dios, ríndale la situación a él y luego decida esperar en Dios. Hágalo tantas veces como sea necesario.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.