NingĆŗn bien tengo fuera de TĆ­

ā€œYo dije al SeƱor: TĆŗ eres mi SeƱor; ningĆŗn bien tengo fuera de tiā€ (Salmos 16:2).

En salmos 16 David toma refugio en el SeƱor. Tomar refugio incluye la oración de David para que Dios lo guarde. En otras palabras, la oración ā€œprotĆ©gemeā€ (Salmos 16:1) es en sĆ­ misma un refugio en Dios. Pero David no sólo le pide a Dios que lo guarde. TambiĆ©n habla y declara la verdad a Dios. Ɖl se regocija en JehovĆ”, su refugio (Salmos 16:2).

La Ćŗltima frase del verso 2 estĆ” llena de profundas verdades teológicas y combustible para la adoración. Entonces, ĀæQuĆ© quiere decir David cuando dice ā€œningĆŗn bien tengo fuera de tĆ­?

Dios es la fuente de toda bondad

Cada cosa buena viene del Dios que es Bueno. Dios es el hacedor y sustentador de todos las cosas creadas. Por eso, en GĆ©nesis 1, Ɖl crea y luego evalĆŗa su obra: ā€œY vio Dios todo lo que habĆ­a hecho, y he aquĆ­ que era bueno en gran maneraā€ (Gn 1:31).

Anselmo de Canterbury (1033-1109), el brillante teólogo medieval, vio en esta verdad evidencia convincente de la existencia de Dios. Ɖl veĆ­a que todos estaban de acuerdo en que hay una gran variedad de bienes en el mundo. Hay bienes fĆ­sicos, bienes intelectuales, bienes relacionales. Esto es un hecho bĆ”sico de la realidad. Y a partir de este hecho, Anselmo pregunta, ā€œĀæQuĆ© hace a los bienes buenos?ā€, y concluye que las cosas buenas no son buenas por sĆ­ solas. En su lugar, debe haber un bien mayor que haga todas las otras cosas buenas tambiĆ©n.

En otras palabras, Anselmo razonó que debe haber un bien supremo que es la fuente de todas las otras bendiciones. Al hacerlo, Ć©l seguĆ­a los pasos de David en Salmos 16. David confiesa que hay un Bien Supremo que hace a todas las otras cosas buenas. Y JehovĆ” es este bien supremo. O, como David dijo en otro pasaje, Dios es mi ā€œsupremo gozoā€, literalmente, el gozo de los gozos (Salmos 43:4). David sabe que su refugio es el gozo fundacional sobre el cual todo gozo es construĆ­do.

La bondad de Dios es Ćŗnica

Todos los bienes creados son finitos, temporales y cambiantes. Pero Dios es infinito, eterno, e inmutable. El apóstol Santiago celebra esta realidad: ā€œToda buena dĆ”diva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variaciónā€ (Stg 1:17).

Los bienes creados hacen sombra. No importa cuĆ”n buenos sean, no son bienes infinitos. Son limitados y desaparecen. Pero Dios no tiene sombra, y Ɖl no cambia. Su bondad no tiene lĆ­mite. La suya es una bondad absoluta y esencial.

Dios es la bondad misma

Las perfecciones de Dios no son sólamente cualidades que Ɖl casualmente tiene. Son esenciales en Ɖl. Son nuestras descripciones humanas de Su ser, Su esencia, Su naturaleza, lo que lo caracteriza. Ɖsto es lo que significa que Dios sea santo. Sus atributos son completamente perfectos y distintos de los atributos derivados y dependientes de Sus criaturas.

Llamamos a un hombre ā€œjustoā€ porque cumple con el estĆ”ndar de justicia. Llamamos a un hombre sabio porque se conforma al camino de la sabidurĆ­a. Pero Dios es el estĆ”ndar. Ɖl es el camino. Ɖl no es solamente justo; Ɖl es la justicia misma. Ɖl no es solamente sabio; Ɖl es la sabidurĆ­a misma. Ɖl no es solamente fuerte; Ɖl es la fuerza misma. Ɖl no es solamente bueno; Ɖl es la bondad misma. O, nuevamente, el SeƱor no es solamente justo, sabio, fuerte y bueno. Ɖl es el Justo, Sabio, Fuerte y Bueno.

Esto significa que Dios sea Dios, que Dios sea JehovĆ”, Yo Soy QuiĆ©n Yo Soy. Por eso JesĆŗs puede decir ā€œNadie es bueno, sino solo uno, Diosā€ (Mr 10:18). Ɖl es la fuente de toda bondad, el orĆ­gen de todo placer y gozo. Ɖl es infinito, eterno, inmutable, incansable, autosuficiente y suficiente, sin lĆ­mite ni disminución.

Dios no necesita de mi bondad

Porque Dios es la fuente de toda bondad, mi bondad no lo beneficia de ninguna manera. Ɖl estĆ” sobre toda necesidad y mejora. Como Pablo dice, ā€œno mora en templos hechos por manos de hombres, ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que Ɖl da a todos vida y aliento y todas las cosasā€ (Hch 17:24-25).

En este salmo, David revela el hecho de que Ć©l no tiene nada para ofrecer a Dios sino su pobreza, su debilidad, su necesidad. Ɖl no tiene don que darle a Dios para devolverle. El SeƱor es suficiente, y lo es porque Ɖl es suficiente y puede serlo para mi. Esto es porque no tiene necesidad, y puede satisfacer las mĆ­as. Lo es porque Ɖl es la Bondad Suprema en la que me puedo refugiar.

Las gotas y el ocƩano

Finalmente, no perdamos el hecho de que estas grandes verdades teológicas son profundamente personales para David. David no solamente confiesa que JehovĆ” es el SeƱor; Ć©l dice ā€œTĆŗ eres mi SeƱorā€. QuĆ© maravillas estĆ”n implicadas en ese pequeƱo pronombre posesivo. La fuente eterna e infinita de la bondad, de alguna forma, me pertenece. En Su suficiencia infinita, Ɖl se condesciende y me permite llamarlo ā€œmĆ­oā€. Mi SeƱor, mi Maestro, mi Rey.

Y esto significa que Dios no es solamente la mayor y suprema Bondad. Ɖl es mi Bondad. Y que Ɖl sea mi mayor bondad debe ser mi mayor placer. Mi bienestar y felicidad se encuentran en Ɖl, y sólo en Ɖl. Jonathan Edwards (1703–1758) expresó esta gloriosa verdad tan bien como nadie mĆ”s en su sermón La verdadera vida del Cristiano: Una travesĆ­a hacia el cielo:

ā€œDios es el bien mayor de la criatura sensata. Su disfrute es nuestra felicidad, y es la Ćŗnica felicidad con la que nuestras almas pueden estar satisfechas. Ir al cielo, completamente disfrutar de Dios, es infinitamente mejor que las mejores comodidades que pueda haber aquĆ­: mejor que padres y madres, esposos, esposas, o niƱos, o que la compaƱƭa de cualquiera de nuestros amigos terrenales. Estas no son sino sombras; pero Dios es la sustancia. Son rayos de luz dispersos; pero Dios es el sol. Son pequeƱas corrientes; pero Dios es la fuente. Son gotas; pero Dios es el ocĆ©anoā€. (Las Obras de Jonathan Edwards, 17:437-38).

Este artĆ­culo se publicó originalmente en inglĆ©s en https://www.desiringgod.org/articles/i-have-no-good-apart-from-you

Episodio 57 – ĀæCómo lucho contra mis temores sobre el coronavirus

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 57 – ĀæCómo lucho contra mis temores sobre el coronavirus

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 aƱos Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito mĆ”s de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos mĆ”s reconocidos de las Ćŗltimas dĆ©cadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero tambiĆ©n alentador. Sus mĆ”s de 30 aƱos de ministerio estĆ”n recopilados gratuitamente en artĆ­culos y vĆ­deos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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Sitio Internet: somossoldados.org

El campeón de la Iglesia de Escocia: Juan Knox

El campeón de la Iglesia de Escocia: Juan Knox

MARTƍN LUTERO NO ESTUVO SOLO HACE 500 AƑOS. Y NO ESTƁ SOLO HOY. PARA MARCAR LOS 500 AƑOS DE LA REFORMA,Ā DESIRING GODĀ PREPARƓ UNA SERIE CON UN ARTƍCULO NUEVO CADA DƍA POR EL MES DE OCTUBRE A TRAVƉS DE PERSONAJES CLAVES DE ESTE EVENTO.

A principios de los años 1500, Escocia tenía algo en común con el resto de Europa: una iglesia profundamente corrupta y espiritualmente empobrecida, con un liderazgo moralmente moribundo. Para citar un ejemplo notorio, David Beaton, cardenal y arzobispo, engendró ilegítimamente al menos catorce hijos. Demasiado para el celibato en acción. La ignorancia espiritual era tal, que George Buchanan podía afirmar que algunos sacerdotes pensaban que el Nuevo Testamento era un libro publicado recientemente por Martín Lutero.

Entra Juan Knox, y la Reforma estaba en marcha.

Nacido en Haddington, East Lothian, en un tiempo entre 1513 y 1515, Knox recibió su educación localmente y luego en la Universidad de St. Andrews. Se convirtió en sacerdote y regresó a su región natal como notario y tutor. Sabemos tan poco acerca de su conversión como sabemos sobre la de Calvino.

CAPTURA Y LIBERACIƓN

Después del martirio del protestante George Wishart en St. Andrews, Knox llegó a la ciudad con algunos de sus estudiantes jóvenes y, en 1547, se unió al grupo de reformadores que vivían en el castillo allí. Cuando Knox fue nombrado para predicar, se negó, pero fue prÔcticamente obligado a aceptar un llamado de la congregación del castillo para convertirse en su ministro. En cuestión de meses, sin embargo, el castillo fue asediado por barcos franceses en la Bahía de St. Andrews. Knox y otros fueron capturados, y se convirtió en un esclavo de galeras durante el próximo año y medio.

En 1549, Knox fue liberado y se dirigió a Inglaterra. Pastoreó una congregación en Berwick, pero pronto se trasladó a Newcastle. Luego se convirtió en capellĆ”n real durante los dĆ­as del joven Eduardo VI, el Rey. La muerte de Eduardo en 1553 fue un duro golpe para el partido reformista en Inglaterra, lo que llevó a la entronización de MarĆ­a Tudor (ā€œesa idólatra Jezabelā€, fueron las palabras cuidadosamente elegidas por Knox para describirla). Knox buscó refugio en el continente.

LA VIDA EN EL CONTINENTE

Entre 1553 y 1559, Knox vivió una existencia algo nómada. Pasó algĆŗn tiempo con Calvino en Ginebra, llamĆ”ndolo ā€œla escuela mĆ”s perfecta de Cristo… desde los dĆ­as de los apóstolesā€. A partir de entonces, aceptó un llamado para pastorear la congregación de habla inglesa en Frankfurt am Main.

Knox se casó con la inglesa Marjorie Bowes y, en 1556, regresó a Ginebra, donde pastoreó una congregación de unos doscientos refugiados. Al año siguiente, recibió una invitación urgente para regresar a Escocia: 1558 era el tiempo programado para el matrimonio de la joven María, Reina de Escocia, con el hijo mayor del Rey de Francia, un evento que parecía destinar a Escocia a un gobierno católico permanente.

Una muestra del vigor de Knox puede ser percibida en una carta que escribió ese mismo año al pueblo de Escocia, instÔndoles a no comprometer el evangelio. Les recordó que debían responder por sus acciones ante el tribunal de Dios:

ā€œ[Algunos dan excusas:] ā€˜No Ć©ramos mĆ”s que simples sĆŗbditos, no repararĆ­amos las faltas y los crĆ­menes de nuestros gobernantes, obispos, y clĆ©rigos; pedimos la reforma, y ​​deseamos lo mismo, pero… nos vimos obligados a dar obediencia a todo lo que exigĆ­an’. Estas vanas excusas, digo, nada te servirĆ”n en la presencia de Diosā€.

REGRESO A ESCOCIA

En 1559, Knox finalmente volvió a casa para comenzar su fase mĆ”s importante del ministerio pĆŗblico como el campeón de Kirk (el tĆ©rmino escocĆ©s para la Iglesia). A pesar de sus largas ausencias de su tierra natal, varias cosas equiparon a Knox para dirigir la Reforma allĆ­: su nombre se asociaba con los hĆ©roes de los Ćŗltimos tiempos, sus sufrimientos autenticaban su compromiso, su amplia experiencia lo habĆ­a preparado para el liderazgo, y su sentido del llamado le hizo ā€œno temer a ningĆŗn hombreā€. AsĆ­, durante los siguientes trece aƱos, Knox se entregó a la reforma de Escocia.

En el verano de 1572, Knox era una sombra de su antiguo yo, y en noviembre, estaba claro que no estarĆ­a mucho tiempo en este mundo. En la maƱana del 24 de noviembre, le pidió a su segunda esposa, Margaret, que le leyera 1 Corintios 15, y alrededor de las cinco de la tarde llegó su Ćŗltima petición: ā€œLee dónde arrojĆ© mi primera anclaā€ (presumiblemente en fe). Ella leyó Juan 17. Al final de la noche, Knox se habĆ­a ido.

Se han dado muchas explicaciones para la influencia de Knox y la Reforma Escocesa. Sin duda habĆ­a muchos factores en acción en la providencia de Dios que provocó tal renovación espiritual. Pero la convicción de Knox era Ć©sta: ā€œDios dio su EspĆ­ritu Santo en gran abundancia a hombres sencillosā€. En esto radica la mejor lección de su vida.


PUBLICADOR ORIGINALMENTE PORĀ DESIRING GOD. TRADUCIDO POR LAURA CUARTAS.

Cómo resistir a los deseos pecaminosos

JULIO, 23

Cómo resistir a los deseos pecaminosos

Devocional por John Piper

Por la fe MoisĆ©s… [abandonó] los placeres temporales del pecado… porque tenĆ­a la mirada puesta en la recompensa.Ā (Hebreos 11:24-26)

La fe no se contenta con los «placeres temporales». Tiene un hambre voraz por el gozo, y la Palabra de Dios dice: «en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre» (Salmos 16:11). Por lo tanto, la fe no se desviarÔ hacia el pecado. No se rendirÔ tan fÔcilmente en la búsqueda del mÔximo gozo.

El rol de la Palabra de Dios es alimentar el apetito de la fe por Dios. Al hacerlo, aleja nuestro corazón de los sabores engañosos de la lujuria.

Al principio, la lujuria comienza a engañarme y a hacerme sentir que realmente me perderé alguna gran satisfacción si continúo en mi camino hacia la pureza. Pero entonces tomo la espada del Espíritu y comienzo a pelear.

Ā· Leo que mejor es sacarme un ojo que caer en la lujuria (Mateo 5:29).

Ā· Leo que si pienso acerca de lo que es puro, amable y honorable, la paz de Dios estarĆ” conmigo (Filipenses 4:8).

Ā· Leo que poner la mente en la carne trae muerte, pero ponerla en el EspĆ­ritu trae vida y paz (Romanos 8:6).

Ā· Leo que los deseos carnales batallan contra mi alma (1 Pedro 2:11) y que los placeres de esta vida ahogan la vida del EspĆ­ritu (Lucas 8:14).

· Lo que es aún mejor, leo que Dios no negarÔ ningún bien a aquellos que caminan en integridad (Salmos 84:11) y que los puros de corazón verÔn a Dios (Mateo 5:8).

En la medida en que oro para que mi fe sea saciada con la paz y la vida de Dios, la espada del EspĆ­ritu rasga la cubierta de azĆŗcar del veneno de la lujuria. La veo por lo que realmente es y, por la gracia de Dios, su poder seductor es destrozado.


Devocional tomado del libroĀ ā€œFuture Graceā€ (Gracia Venidera), pĆ”gina 335-336

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Un cuento de hadas peligroso para futuras esposas

Un cuento de hadas peligroso para futuras esposas

De niñas pudimos haber pretendido ser una damisela en problemas- secuestrada por un dragón que escupe fuego, y salvadas por un caballero de armadura brillante. Crecemos y dejamos de pretender, pero como mujeres todavía tendemos a inclinarnos por libros y películas romÔnticas.

Lo que mÔs nos gusta de un cuento de hadas romÔntico es el final feliz. No importa los altos y bajos, el chico y la chica siempre llegan al final y alcanzan la felicidad romÔntica. Es tan nítido, limpio y perfecto. Sin embargo, los libros y películas romÔnticas son sólo pretensiones. Sus historias nos entregan un cuento de hadas moderno: el sueño americano que viene con una carrera exitosa, dos hijos (un niño y una niña, por supuesto), un esposo fiel y devoto, buena salud, y una abundancia de riquezas y posesiones materiales.

¿Pero qué sucede cuando la realidad no se alinea con nuestras esperanzas y sueños? ¿Y qué tal si la verdadera historia de nuestra vida y matrimonio nos decepcionan? ¿Es nuestro caballero de armadura brillante el que pensamos que era cuando nos casamos con él? ¿Puede él salvarnos del dragón?

Los casados no han llegado

El problema con trasladar un cuento de hadas a nuestra vida personal es nuestras expectativas poco realistas.Ā Queremos el final feliz en nuestra propia vida, y creemos que el matrimonio serĆ” esa bendición.Ā Esperamos el final feliz – a veces incluso lo exigimos. Todas tenemos una historia romĆ”ntica en la cabeza de cómo serĆ­a la vida de casada, pero con el tiempo vamos a descubrir que este mundo de fantasĆ­a no se corresponde con la realidad. Nuestros nobles y frĆ”giles sueƱos y esperanzas se rompen. Somos lastimadas y confundidas por el pecado de nuestro esposo (y por los nuestros). Nunca nos dimos cuenta de que el matrimonio podrĆ­a ser tan difĆ­cil.

Nos encantan los libros y pelĆ­culas romĆ”nticas – el cuento de hadas – porque nuestra propia vida amorosa puede ser una decepción. Tontamente pensamos que por fin hemos ā€œllegado a la metaā€ cuando pasamos de solteras a casadas. Ā Pero Dios sabe que apenas hemos comenzado. Tenemos que empezar a ver el matrimonio a travĆ©s de un gĆ©nero diferente: una pelĆ­cula de guerra.

Bodas en tiempos de guerra

Todos necesitamos una mentalidad de tiempo de guerra en el campo de batalla del matrimonio.Ā Cuando vamos mĆ”s allĆ” de las decisiones del vestido de novia, las flores y las opciones de comida, enfrentamos las decisiones diarias de vivir nuestros votos matrimoniales. La dulce dicha romĆ”ntica probada en nuestro dĆ­a de bodas es una parte real del matrimonio – temporadas y momentos que deben ser atesorados – pero son las duras batallas peleadas y ganadas con la gracia que sustentan un matrimonio.

Ya sea que estemos conscientes de ello o no, la batalla comienza, no termina, cuando hacemos nuestros votos. Nuestros deseos pecaminosos se levantarÔn como un dragón que escupe fuego por la boca. SatanÔs lanzarÔ su granada de mentiras a nuestros pies. Tendremos que cuidar dónde pisamos para que no activemos las bombas explosivas ocultas en nuestros propios hogares. Muchas veces son nuestras expectativas poco realistas en el matrimonio que nos ciegan para ver las balas que estÔn volando a nuestro alrededor. Hay que dejar al lado el cuento infantil de hadas y pedir a Dios que nos abra los ojos ante la guerra espiritual en nuestro matrimonio, la batalla en la que debemos luchar por fe.

La esperanza de SatanƔs para tu matrimonio

SatanĆ”s quiere destrozar la imagen hermosa del Evangelio en el matrimonio: la representación del amor sacrificial de Cristo por su novia, la iglesia. El enemigo no se detendrĆ” ante nada para destruir cualquier imagen o reflejo de Cristo en este mundo. Ɖl sabe que las expectativas irreales en el matrimonio podrĆ­an ayudarlo para matar lo que Dios ama. Entonces, trata de engaƱarnos minimizando la intención de Dios para el matrimonio.

SatanĆ”s quiere que pensemos que el matrimonio es para satisfacer nuestras necesidades y deseos no realizados, vivir el sueƱo que se vende en las novelas romĆ”nticas, tachar algo de la lista, o, finalmente, conseguir estabilizar nuestras vidas. Él poco a poco, suavemente nos va adormeciendo hacia un sueƱo apĆ”tico para que nos conformemos con menos. Debemos despertar y ver cómo nuestras expectativas irreales establecen un estĆ”ndar demasiado bajo. Nuestros deseos son demasiadoĀ pequeƱosĀ cuando ponemos nuestra mayor esperanza en nuestro esposo o en el matrimonio mismo. Nuestras expectativas deben aumentar a medida que Dios utiliza nuestras expectativas insatisfechas – y la decepción y el daƱo resultantes – para guiarnos hacia Ɖl mismo. El matrimonio es un camino que nos lleva hacia un destino mayor: Dios mismo.

Una historia de amor mƔs grande que el matrimonio

Ya ves, realmente deseamos el cuento de hadas en vez de la película de guerra, porque en el fondo sabemos que es verdad. Sabemos que hay un caballero de armadura brillante que va a matar al dragón por nosotros, que va a superar todos los obstÔculos y ganar la guerra, que nos buscarÔ en nuestra dificultad y nos salvarÔ. Como el príncipe de Blanca Nieves, cuyo beso trajo a la princesa de vuelta a la vida, Dios nos da el beso divino de la vida a través de Jesús.

Nuestro caballero de armadura brillante es un carpintero de BelĆ©n; y Ɖl nunca nos decepciona. Creemos que nuestro matrimonio estĆ” diseƱado para acomodarnos a nosotros y a nuestros pequeƱos deseos terrenales, pero nuestros matrimonios son realmente parte de una historia mĆ”s grande que Dios estĆ” contando a travĆ©s de su Hijo. Ā Nuestras expectativas deben ser moldeadas mientras atesoramos a Cristo. Sólo entonces podremos dejar de pretender y entonces accionar en una mentalidad de tiempo de guerra hacia el matrimonio.


Una publicación original de DesiringGod.org | Traducido al Español por Alicia Ferreira de Díaz

Ā Puedo contentarme en todas las cosas

JUNIO, 24

Puedo contentarme en todas las cosas

Devocional por John Piper

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13)
La provisión diaria de la gracia venidera de Dios hacía que Pablo pudiera estar saciado o hambriento, prosperando o sufriendo, en abundancia o en pobreza.

«Todo lo puedo» realmente significa «todo lo puedo», y no tan solo lo que es fÔcil. «Todo» significa que en Cristo sé vivir con hambre, en sufrimiento y en necesidad. Así, podemos ver la maravillosa promesa del versículo 19 en su contexto apropiado: «Y mi Dios proveerÔ a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús».

¿Qué significa «todas vuestras necesidades» en vista de Filipenses 4:19? Significa «todo lo que necesitamos para tener el contentamiento que glorifica a Dios». El amor de Pablo por los filipenses surgía de su contentamiento en Dios, y su contentamiento surgía de su fe en la gracia venidera de la infalible provisión de Dios.

Entonces, es obvio que la codicia es exactamente lo contrario de la fe: es la pérdida del contentamiento en Cristo lo que hace que comencemos a desear otras cosas para satisfacer los anhelos de nuestro corazón. Y no hay duda de que la batalla contra la codicia es una batalla contra la incredulidad y por la fe en la gracia venidera.

Cuando sintamos que la codicia aumenta en lo mÔs mínimo en nuestro corazón, debemos cerrarle el paso y luchar contra ella con todas nuestras fuerzas, haciendo uso de las armas de la fe.

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La ofensa de temer al hombre

JUNIO, 19

La ofensa de temer al hombre

Devocional por John Piper

Entonces Saúl dijo a Samuel: He pecado; en verdad he quebrantado el mandamiento del Señor y tus palabras, porque temí al pueblo y escuché su voz. (1 Samuel 15:24)
¿Por qué Saúl obedeció al pueblo en lugar de a Dios? Porque temí?a al pueblo en lugar de a Dios. Temí?a las consecuencias humanas de la obediencia mÔs de lo que temí?a las consecuencias divinas del pecado. Temía desagradar al pueblo mÔs de lo que temía desagradar a Dios. Eso es un gran insulto a Dios.

De hecho, IsaĆ­?as dijo que tener miedo de lo que el hombre pueda hacer, al mismo tiempo que hacemos caso omiso de las promesas de Dios, es una clase de orgullo. Ɖl cita a Dios con esta pregunta penetrante: Ā«Yo, yo soy vuestro consolador. ĀæQuiĆ©n eres tĆŗ que temes al hombre mortal, y al hijo del hombre que como hierba es tratado? ĀæHas olvidado al SeƱor, tu Hacedor?Ā» (IsaĆ­?as 51:12-13).

Puede que el temor al hombre no se sienta como orgullo, pero eso es lo que Dios dice que es: «¿Quién crees que eres para temer al hombre y olvidarme a mí, tu Hacedor?».

El punto es el siguiente: si tememos al hombre, hemos comenzado a negar la santidad y el valor de Dios y de su Hijo Jesús. Dios es infinitamente mÔs fuerte. Es infinitamente mÔs sabio e infinitamente mÔs lleno de galardones y gozo.

Darle la espalda por temor a lo que el hombre pueda hacer es pasar por alto todo lo que Dios promete ser para los que le temen. Es un gran insulto. Y en tal insulto Dios no puede complacerse.

Por otra parte, cuando escuchamos las promesas y confiamos en Ʃl con valentƭ?a, temiendo la deshonra que nuestra incredulidad trae a Dios, entonces Ʃl es honrado en gran manera, y en ello se complace.

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Cómo interceder por los no creyentes

Cómo interceder por los no creyentes

Devocional por John Piper

Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos es para su salvación. (Romanos 10:1)

Pablo ora pidiendo que Dios convierta a Israel. Ӄl ora por su salvación! No ora por tener sobre ellos una influencia infructuosa, sino eficaz. AsĆ­ es como deberĆ­amos orar tambiĆ©n nosotros.

Debemos tomar las promesas de Dios del nuevo pacto e interceder a Dios para que las cumpla en nuestros hijos y vecinos, y en todos los campos misioneros del mundo.

Dios, quita de su carne el corazón de piedra y otórgales un nuevo corazón de carne (Ezequiel 11:19). ”Circuncida su corazón para que te amen! (Deuteronomio 30:6). Padre, pon tu Espí?ritu dentro de ellos y hazlos caminar en tus estatutos (Ezequiel 36:27). Concédeles el arrepentimiento y el conocimiento de la verdad para que escapen del lazo del diablo (2 Timoteo 2:25-26). ”Abre su corazón para que crean el evangelio! (Hechos 16:14).

Cuando creemos en la soberanĆ­a de Dios Ā—es decir, en el derecho y poder de Dios para elegir y despuĆ©s traer a los pecadores endurecidos a la fe y la salvaciónĀ— entonces seremos capaces de orar sin contradicciones y con grandes promesas bĆ­?blicas por la conversión de los que estĆ”n perdidos.

Dios se deleita en este tipo de oración porque le atribuye a él el derecho y el honor de ser el Dios libre y soberano que él es en la elección y la salvación.

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Ā El tipo de oración que le agrada a Dios

JUNIO, 17
 El tipo de oración que le agrada a Dios

Devocional por John Piper

Pero a Ʃste mirarƩ: al que es humilde y contrito de espƭritu, y que tiembla ante mi palabra. (Isaƭas 66:2)
La primera marca de un corazón recto es que tiembla ante la Palabra del Señor.

Isaías 66 lidia con el problema de que algunas personas adoran a Dios de una manera que a él le agrada y que otras lo adoran de una manera que no le agrada. El versículo siguiente describe al malo que le presenta sacrificios: «El que mata un buey es como el que mata a un hombre, el que sacrifica un cordero como el que desnuca un perro». Sus sacrificios son abominación a Dios: van a la par con un asesinato. ¿Por qué?

En el versículo 4 Dios explica: «Porque llamé, mas nadie respondió, hablé, mas no escucharon». Sus sacrificios eran abominación a Dios porque el pueblo no prestaba oídos a su voz. Pero ¿qué hay de aquellos cuyas oraciones Dios escuchaba? Dios dice en el versículo 2: «Pero a éste miraré: al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra».

Por consiguiente, concluyo que la primera marca de los justos, cuyas oraciones son una delicia para Dios, es que tiemblan ante la Palabra de Dios. Esas son las personas a quienes el SeƱor mirarƔ.

Por lo tanto, la oración del recto que agrada a Dios viene de un corazón que en un principio se siente frÔgil en la presencia de Dios. Tiembla al oír la Palabra de Dios, porque se siente tan lejos del ideal de Dios, tan vulnerable a su juicio, tan indefenso y arrepentido por sus fallas.

Eso es justamente lo que dijo David en Salmos 51:17: «Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito;
al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarÔs». Lo primero en la oración aceptable delante de Dios es el quebranto y la humillación de la persona que ora.

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Sirvamos a Dios con nuestra sed

JUNIO, 16

Sirvamos a Dios con nuestra sed

Devocional por John Piper

Por eso, ya sea presentes o ausentes, ambicionamos serle agradables. (2 Corintios 5:9)
¿Qué tal si descubrimos (como le ocurrió a los fariseos) que hemos dedicado toda la vida en tratar de agradar a Dios, pero todo el tiempo hemos estado haciendo lo que a los ojos de Dios era abominación? (Lucas 16:14-15)

Alguien podría decir: «No creo que eso sea posible, Dios no rechazaría a una persona que ha tratado de agradarle». ¿Se dan cuenta de lo que esta persona estÔ preguntando? Ha basado su convicción acerca de lo que agrada a Dios en su propia idea de cómo es Dios. Precisamente por eso, debemos comenzar por el carÔcter de Dios.

Dios es un manantial en la montaƱa, no un estanque. El manantial se renueva naturalmente, se desborda y abastece a otros de continuo; mientras que a un estanque hace falta llenarlo con una bomba o cubetas de agua.

Si queremos exaltar el valor de un estanque, tendremos que trabajar arduamente para mantenerlo lleno y en funcionamiento. Por el contrario, si queremos exaltar el valor de un manantial, lo que haremos es arrodillarnos con manos y pies en el suelo y beberemos hasta que nuestro corazón quede satisfecho, y hasta conseguir el refrigerio y las fuerzas que necesitamos para descender por el valle e ir a contar a otros lo que hemos encontrado.

Mi esperanza como pecador desesperado, depende de esta verdad bĆ­blica: que Dios es el tipo de Dios que se deleita con lo Ćŗnico que puedo ofrecerle Ā—mi sedĀ—. Es por eso que la libertad soberana de Dios y su autosuficiencia son tan preciosas para mĆ­: son el fundamento de mi esperanza de que Dios no se deleita en la inventiva de recursos como bombas y cubetas, sino en pecadores quebrantados que se arrodillan con manos y pies en el suelo para beber de la fuente de gracia.

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