LA CURA PARA LA ENVIDIA COMÚN

LA CURA PARA LA ENVIDIA COMÚN

Charles R. Swindoll

6 de noviembre, 2018

Proverbios 51423-2427

Asaf luchaba con la envidia. Le costaba entender por qué los justos apenas podían salir adelante mientras que los impíos disfrutaban estilos de vida opulentos y suntuosos. Esta injusticia aparente le molestaba tanto que afectó su fe.

¿Quién no ha luchado con la duda? Su crisis de fe hubiese pasado desapercibida si no fuera por el hecho de que él era un líder de adoración en Israel, responsable de conducir los servicios del pueblo de Dios. Pero en vez de esconder sus dudas, Asaf escribió una canción donde expresaba las preguntas que tenía y hablaba acerca de ese laberinto de confusión teológica por el cual estaba pasando.

«En cuanto a mí, por poco se deslizaron mis pies; casi resbalaron mis pasos porque tuve envidia de los arrogantes» (Salmos 73:23).

Asaf continúa su canción detallando las razones de su envidia.

En resumen, el arrogante se hizo más rico mientras que el piadoso, más pobre. Y por si esto fuese poco, el impío abusaba del justo y con ello se burlaba de Dios. Como si la propia pobreza de Asaf no fuera suficiente, él sentía que Dios había recompensado a los malos por su mal comportamiento. En ese momento, el pecado y la rebelión parecían ser un estilo de vida más atractivo.

La crisis de fe de Asaf encontró su solución cuando alejó sus ojos de la riqueza material y empezó a adorar a Dios:

«Pensé para entender esto; ha sido duro trabajo ante mis ojos hasta que, venido al santuario de Dios, comprendí el destino final de ellos» (Samos 73:16, 17).

Cuando su atención se volvió a enfocar en Dios en vez de sus circunstancias, Asaf venció la envidia. Adorar al Señor volvió a orientar su perspectiva de tres formas específicas:

Primero, Asaf volvió a acomodar sus prioridades: la sabiduría era más importante que la riqueza.

Segundo, volvió a obtener una perspectiva eterna: la verdadera recompensa de la fidelidad viene después.

Tercero, volvió a evaluar sus valores: una intimidad con Dios es el mayor tesoro que existe.

Reflexión: ¿Con qué frecuencia verdaderamente adora a Dios? ¿De qué forma puede incorporar esa adoración a su rutina semanal? ¿Cómo puede animar y apoyar a otros que luchan con la duda?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

¿Quieres irte solo?

Martes 6 Noviembre

El postrer enemigo que será destruido es la muerte.

1 Corintios 15:26

¿Quieres irte solo?
Dios no nos deja solos ante la muerte cierta,
ni nos ordena combatir contra tan gran potencia,
porque ni rey, ni esclavo pudo jamás vencerla;
no existe ningún arma que pueda detenerla.
Ni con inventos, ciencias, ni con técnicas humanas
podremos librarnos de ella,
evitando que siga cortando las vidas
a todos los que habitamos esta tierra…

Pero en Hebreos 2:14 nos dice la Palabra de Dios muy claramente que Jesús destruyó al que tenía el terrible “imperio de la muerte, esto es, al diablo”, al que Lucas (cap. 11:21) llama “el hombre fuerte armado”.

Dios no nos deja abandonados, muertos bajo el pecado, enfermos, desorientados, confusos, descarriados. Nos envió su ayuda, con su Hijo muy amado, mas entre burlas y golpes fue al Gólgota llevado, donde clavos de hierro taladraron sus manos, su costado le abrieron y sus pies traspasaron…

¿Sabes, amigo, por qué Jesús fue en una cruz clavado? Para que tú no te encuentres solo, cuando la muerte venga a cortarte el paso. Busca refugio en Cristo, que tantos años te lleva ya esperando…

Confiésale: «Señor, viví sin ti, y nunca te he llamado, pero hoy tu voz oí, y me arrepiento. Por favor, Señor, ven a mi lado, y cuando entre en el “valle de sombra de muerte”, me llevarás tomado de la mano».

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4).

Deuteronomio 30 – Juan 19:31-42 – Salmo 119:137-144 – Proverbios 27:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

UN BUEN SOLDADO

Noviembre 5

UN BUEN SOLDADO

Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. (2 Timoteo 2:3)

Valor, convicción e integridad son virtudes respetables desde un punto de vista secular, pero es necesario que se manifiesten en la vida de todos los cristianos. Es que el nombre “cristiano” nos identifica con Cristo, que nunca transigió ni se apartó de la verdad. Él es el ejemplo perfecto de integridad valerosa.

Es lógico entonces que se nos llame a ser estables y estar firmes como Cristo y no dudar (Stg. 1:6). Exhortaciones a estar firmes (Ef. 6:11, 13-14) y ser fuertes (1 Co. 16:13; 2 Ti. 2:1) confirman que hemos de ser valerosos al vivir para Jesucristo.

Casi todos deseamos verdaderamente estar firmes y no tropezar en nuestro andar con Cristo. Ninguno de nosotros quiere ser aplastado bajo el peso de las pruebas de la vida ni ser derrotado por el ataque furioso del mundo, de la carne y de Satanás. Pero debemos comprender que permanecer firmes y ser fuertes no es fácil porque libramos una lucha espiritual (2 Ti. 2:3-4). Tenemos que estar preparados para sufrir penalidades a lo largo del camino como buenos soldados de la fe.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

EL POTENCIAL DESTRUCTIVO DE LA ENVIDIA

EL POTENCIAL DESTRUCTIVO DE LA ENVIDIA

Charles R. Swindoll

5 de noviembre, 2018

Proverbios 51423-2427

Seamos honestos. A veces el pecado parece ofrecernos más que lo que la justicia puede darnos. Si observamos el mundo actual, el impío parece tener todas las ventajas, ¿lo ha notado?

Ellos van por la vida con relativa facilidad, evitan los problemas por medio de mentiras y trampas, pueden tener el automóvil que desean, vivir donde quieran y dañar a cualquiera con tal de obtener lo que quieren. Y parece que, por lo general, se salen con la suya, sin tener que enfrentar ninguna clase de responsabilidad. Es como si supieran que, cuando tienen que enfrentar algo difícil, simplemente lo pasan por alto. Si alguien se entromete en su camino, lo pasan por encima. Cuando comparamos ese estilo de vida egocéntrico con la disciplina de la devoción a Dios y los límites de sus parámetros justos, no se necesita ser muy inteligente para comprender cómo la envidia puede tentarnos.

Ahora bien, nosotros no solo envidiamos al impío. También podemos tener esa clase de envidia respecto de nuestros propios hermanos. La envidia puede darse de un momento a otro y puede ocurrir en una gran cantidad de situaciones:

  • Cuando escuchamos a un orador más elocuente.
  • Cuando observamos a un líder más capaz.
  • Cuando visitamos una iglesia más grande.
  • Cuando leemos un mejor libro.
  • Cuando conocemos a una mujer más hermosa o a un hombre más exitoso.
  • Cuando escuchamos a un evangelista más efectivo.
  • Cuando deseamos manejar un automóvil más lujoso.
  • Cuando escuchamos a un cantante más popular.

La lista de la envidia no tiene fin. Ni siquiera los predicadores son inmunes a ella.

Quizás este sea su afán diario y puede intensificarse cuando ve que su edad es mayor que sus logros. Hubo un tiempo cuando podría deshacerse de ese sentimiento y no darle demasiada importancia. Pero al ir envejeciendo y al ver cómo los problemas acaban con su paciencia, quizá su fe esté alcanzando una crisis significativa. Mañana, descubriremos el remedio para la enfermedad de la envidia. Por ahora, piense en los efectos de la envidia en su vida espiritual.

Reflexión: ¿Cuáles circunstancias, con frecuencia, hacen que dude de su fe o pongan en duda su manera piadosa de vivir? ¿Cómo reacciona ante estas crisis? ¿Qué le puede ayudar a volver al curso correcto?

Seamos honestos. A veces el pecado parece ofrecernos más que lo que la justicia puede darnos.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Lo que va a suceder

Lunes 5 Noviembre

El día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

1 Tesalonicenses 5:2-3

Lo que va a suceder

¿A dónde va nuestro mundo? Los progresos técnicos son innegables. Igual de innegable es la pérdida de toda referencia moral, cosa que deteriora las relaciones humanas, y sobre todo la familia. Entonces, ¿hay un verdadero progreso? Algunos creen que la sociedad se va a derrumbar, otros esperan que un cambio político mejore la situación. Durante esos tiempos de confusión, Jesucristo va formando su Iglesia. Un día vendrá a buscar a aquellos que creen en él y lo esperan, quienes, todos juntos, forman Su Iglesia. Es lo que llamamos el arrebatamiento (1 Tesalonicenses 4:13-18).

Luego se presentará un hombre con soluciones radicales. La Biblia, ese libro profético, nos anuncia la venida de tal hombre (quizá ya exista…). Seducirá a las multitudes mediante sus palabras y su poder. Dará la impresión de traer la solución a los problemas mundiales. Durante un corto período la gente exclamará: “paz y seguridad”, pero entonces vendrá “una destrucción repentina” (texto de la fecha; Apocalipsis 8 y 9), pues Dios enviará terribles juicios sobre la tierra, principalmente sobre los que no hayan creído.

Luego Jesucristo vendrá a establecer su reino milenial en la tierra y reinará con justicia (Isaías 32:1). Será aclamado como “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 19:16), y toda rodilla se doblará ante él (Filipenses 2:10). Entonces habrá una verdadera paz y se aplicará la justicia.

El Evangelio es anunciado hoy: acepte ahora mismo a Jesús como Salvador, ore y diga: Señor Jesús, te confieso mis pecados, sálvame.

Deuteronomio 29 – Juan 19:1-30 – Salmo 119:129-136 – Proverbios 26:27-28

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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EL GOZO DE PABLO

Noviembre 4

EL GOZO DE PABLO

Hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía. (Filipenses 4:1)

El gozo del apóstol Pablo venía de los demás creyentes. El versículo de hoy dice que los creyentes de Filipos eran su “gozo y corona”. A los creyentes tesalónicos igualmente les dijo: “¿Cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo” (1 Ts. 2:19-20).

Pablo se regocijaba en la salvación y en el crecimiento espiritual de la iglesia, que está representada por la palabra corona. El término se refiere a una corona de laurel, algo que un deportista recibía en los tiempos bíblicos por ganar un torneo (1 Co. 9:25). Pero un deportista no era el único que recibía tal corona de laurel. Si alguien era agasajado por sus compañeros, también recibiría una como invitado de honor al gran banquete. De modo que la corona simbolizaba el éxito o una vida provechosa. Los creyentes de Filipos eran el galardón de Pablo; prueba del éxito de sus esfuerzos. Cuando usted sirva con sus dones, Dios quiera que sienta el gozo que sentía Pablo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Dónde le pusisteis?

Domingo 4 Noviembre

El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel… descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero… así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

1 Tesalonicenses 4:16-18

¿Dónde le pusisteis?

Leer Juan 11

Lázaro, el amigo de Jesús, estaba enfermo. Sus hermanas hicieron llegar ese mensaje a Jesús, pero Lázaro murió antes de que el Señor llegase. Todo se había acabado…

Cuando Jesús llegó, hacía cuatro días que el muerto estaba en la tumba, y el proceso de descomposición había empezado. Conmovido por el dolor de los familiares y amigos, Jesús lloró y preguntó: “¿Dónde le pusisteis?”. La respuesta fue breve y dolorosa: “Señor, ven y ve”. Entonces Jesús fue a la tumba con ellos… Ordenó quitar la piedra, y con voz potente llamó: “¡Lázaro, ven fuera!”. Lázaro resucitó y salió de la tumba…

Amigos cristianos que están pasando por un duelo, Jesús también nos dirige esta pregunta llena de ternura e interés: “¿Dónde le pusisteis?”. Uno de nuestros seres queridos murió… Hubo que tomar decisiones e ir al cementerio. Allí se colocó el cuerpo en el lugar preparado. Y lloramos. Pero Jesús no nos reprocha nuestras lágrimas. Las comprende, se conmueve y se une a nuestra tristeza. Nos acompaña en los entierros y sabe dónde descansa cada uno de los suyos.

Jesús es un tierno amigo, pero también es “la resurrección y la vida” (Juan 11:25). Hoy llora con nosotros, y pronto, según su promesa, clamará con su potente voz. Y todos los que hayan depositado su confianza en él, al escuchar su voz, saldrán de la tumba; resucitarán con un cuerpo incorruptible (Romanos 8:11).

“¿Dónde le pusisteis?”. ¡Qué interés!

“¡Ven fuera!”. ¡Qué poder!

Deuteronomio 28:38-68 – Juan 18:19-40 – Salmo 119:121-128 – Proverbios 26:25-26

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Liberado de la violencia

Sábado 3 Noviembre

Éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).

Efesios 2:3-5

Liberado de la violencia

«Nací en Dakar (Senegal), pero crecí en las afueras de París (Francia), a donde mis padres habían inmigrado. En 1980 me fui con mi padre y mis dos hermanos a Camerún (mis padres se habían separado y mi madre estaba enferma). Mi padre falleció diez años más tarde. Entonces abandoné la educación que había recibido. Quería ser el dueño de mi vida, me gustaban las artes marciales, el alcohol, los clubes nocturnos. ¡Estaba airado contra todo!

En 2002 estuve a punto de ir a la cárcel en Douala. En ese momento un miembro de mi familia me hizo tomar conciencia de mi situación miserable y oró para que el Señor Jesucristo interviniese en mi vida. Fue así como en medio de circunstancias difíciles y humillantes me volví a Cristo. Pero fue necesario casi un año para liberarme de mis prácticas ocultas, de la violencia y la pornografía. Hoy puedo dar testimonio de que por el poder del Espíritu Santo fui totalmente liberado.

Me fue posible retomar mis estudios, siete años después del bachillerato.

El Señor permitió que me contactara con mi madre, quien volvió a Senegal. Espero que por la gracia de Dios pueda volver a verla y abrazarla. Por lo que cuenta, ha sanado. Oro para que ella también reciba a Cristo y sea perdonada de sus pecados.

Mi deseo es proclamar a mi alrededor el Evangelio de paz para salvación de aquel que cree en el nombre de Jesucristo».

Simon

Deuteronomio 28:1-37 – Juan 18:1-18 – Salmo 119:113-120 – Proverbios 26:23-24

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ESTEMOS FIRMES

noviembre 2

ESTEMOS FIRMES

Estad así firmes en el Señor. (Filipenses 4:1)

El versículo de hoy trae a la mente la imagen de un soldado que se mantiene firme en medio de la batalla. Pablo empleó la misma metáfora en Efesios 6:11: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”. Estar firmes espiritualmente quiere decir no comprometer su testimonio cristiano al dejarse abatir por las pruebas o las tentaciones.Me entristece que muchos creyentes no toman en serio a Dios y sus mandamientos. En vez de conocer a Dios, muchos prefieren que los entretengan. Esa indiferencia considera sus mandamientos como simples sugerencias. Pero nuestro soberano Señor nos manda que estemos firmes. Inmanente en ese mandato está la capacidad de obedecer.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

UN HORRIBLE MONSTRUO ROJO

UN HORRIBLE MONSTRUO ROJO

Charles R. Swindoll

2 de noviembre, 2018

Proverbios 51423-2427

En muchos países latinoamericanos, existe la expresión: «está verde de envidia» y a veces a la envidia se la llama el «monstruo de ojos verdes». En la Biblia, sin embargo, el color no es el mismo.

La palabra hebrea que se traduce como envidia o celos es quanah y significa «llenarse intensamente de rojo». Esta imagen representa a alguien cuyo rostro se ha enrojecido por el enojo como parte del proceso químico cuando la sangre se muestra por la piel, Como parte de una emoción feroz. Para demostrar la ironía del idioma, las palabras «celos», «ardor» y «envidia» vienen de la misma raíz lingüística. Esa misma emoción que enoja a un ser humano (Proverbios 6:34) es la misma que lo invade con pasión para defender a su país o para amar a su esposa y a sus hijos.

La Biblia con frecuencia utiliza la palabra quanah en un sentido negativo. El libro de Proverbios nos advierte en contra de desear la riqueza y las posesiones que los impíos obtienen de manera deshonesta:

No envidies al hombre violento (Proverbios 3:31).

No tenga tu corazón envidia de los pecadores (Proverbios 23:17).

No tengas envidia de los hombres malos ni desees estar con ellos (Proverbios 24:1).

No te enfurezcas a causa de los malhechores ni tengas envidia de los impíos(Proverbios 24:19).

Esas advertencias son extremadamente importantes a pesar de que el origen de la envidia no debería sorprendernos. Un juego mental que muchas personas utilizan es imaginar lo que sería deshacerse de las restricciones, vivir sin la inconveniencia de la ética, hacer cualquier cosa, ir a cualquier lugar. Piénselo. El pecado tiene placeres sensuales y temporales. Y aunque no duran mucho tiempo (Hebreos 11:25), el pecado no es aburrido.

El idioma español y el hebreo asignan colores diferentes a ese monstruo llamado envidia, pero ambos reconocen el mismo resultado de esa emoción destructiva. La envidia lleva al pecado (Proverbios 14:30) y el pecado lleva a la vergüenza, una emoción representada por el color rojo.

Tenga cuidado de lo verde de la envidia porque terminaría rojo de vergüenza.

Reflexión: ¿Qué es lo que lo mantiene viviendo bajo los límites éticos y morales establecidos en la Escritura? ¿Qué le ayuda a evitar la envidia de aquellos que no siguen las directrices bíblicas?

Tenga cuidado de lo verde de la envidia porque terminaría rojo de vergüenza.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.