Los “si” que nos turban

Domingo 4 Marzo

(Jesús) os ha reconciliado… para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe.

Colosenses 1:21-23

Si vivís conforme a la carne, moriréis.

Romanos 8:13

Los “si” que nos turban

El Nuevo Testamento es muy claro sobre la manera en que se puede ser salvo: “¿Qué debo hacer para ser salvo?… Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:30-31). Dios salva a todo el que cree, y lo salva gratuitamente. “Es don de Dios” (Efesios 2:8). Dios así lo afirma, y él jamás se contradice.

Pero después de habernos salvado, Dios nos coloca ante las responsabilidades que esto conlleva. Por eso en la Biblia encontramos algunos “si”, como en los versículos de hoy, que parecen poner condiciones para ser salvos. ¿Qué cristiano podría decir que permanece todos los días en la fe, fundado y firme? ¡No deduzcamos de esto que podemos perder la salvación!

Imaginemos que mi hijo de corta edad está jugando al borde de un estanque. Yo le digo muy seriamente: «Si juegas demasiado cerca, te puedes caer al agua y ahogarte». Le advierto porque lo amo, y por su bien él debe escucharme. Pero, ¿voy a dejar que caiga en el estanque sin intervenir, y que se ahogue por el mero hecho de haberle advertido? ¡Por supuesto que no! ¡Es mi hijo!

Así es como Dios, en su fidelidad, actúa con nosotros. ¡Tengamos en cuenta sus advertencias paternas! Pero no nos turbemos pensando que estos “si” podrían anular la gracia soberana de Dios: él nos salvó. Si nuestra seguridad eterna dependiese, aunque fuese un poco, de nuestra conducta futura, nunca tendríamos ninguna seguridad.

¡La obra que Jesús cumplió, y solo ella, es nuestra seguridad! ¡Alabado sea Dios!

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Dios obra a través de buenas resoluciones

MARZO, 03

Dios obra a través de buenas resoluciones

Devocional por John Piper

Por esta razón también oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder. (2 Tesalonicenses 1:11)

Buscar el poder de Dios para cumplir nuestros buenos propósitos no significa que no hayamos hecho realmente una resolución o que de verdad no estemos haciendo uso de la fuerza de voluntad.

¡El compromiso del poder de Dios nunca toma el lugar del compromiso de nuestra voluntad! ¡El poder de Dios en la santificación nunca nos hace pasivos! El poder de Dios se involucra debajo o detrás o dentro de nuestra voluntad, no en lugar de nuestra voluntad.

La evidencia del poder de Dios en nuestra vida no es la ausencia de nuestra voluntad sino la fortaleza de nuestra voluntad.

Cualquiera que diga: «Bueno, yo creo en la soberanía de Dios y por lo tanto solo me quedaré sentado y no haré nada», realmente no cree en la soberanía de Dios. ¿Por qué alguien que cree en la soberanía de Dios lo desobedecería tan abiertamente?

Cuando nos quedamos sentados y no hacemos nada, no es que no estemos haciendo nada: estamos activamente comprometiendo nuestra voluntad a la decisión de quedarnos sentados. Y si esa es la manera en que manejamos el pecado o la tentación en nuestra vida, estamos desobedeciendo abiertamente, porque estamos llamados a pelear una buena batalla (1 Timoteo 1:18) y a resistir al diablo (Santiago 4:7) y a buscar la santidad (Hebreos 12:14).

Este versículo dice que es por el poder de Dios que cumpliremos nuestros buenos propósitos y nuestras obras de fe. Sin embargo, esto no anula el significado de la palabra propósito y de la palabra obra. Parte de todo el proceso de tener un caminar digno del llamamiento de Dios es el compromiso activo de nuestra voluntad en la determinación de obrar con rectitud.

Si tenemos pecados que persisten en nuestra vida, o si continuamos siendo negligentes en hacer buenas obras simplemente porque hemos estado esperando a ser rescatados sin pelear ninguna batalla, estamos agravando nuestra desobediencia. Dios nunca aparecerá con poder en nuestra voluntad en ninguna otra forma que no sea la de una buena resolución que hayamos hecho y mantenido.

Así que las personas que creen en la soberanía de Dios no deben tener miedo de comprometer su voluntad en la lucha por la santidad. «Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos tratarán de entrar y no podrán» (Lucas 13:24).


Devocional tomado del sermón “God Glorified in Good Resolves”

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Éxodo 14 | Lucas 17 | Job 32 | 2 Corintios 2

3 MARZO

Éxodo 14 | Lucas 17 | Job 32 | 2 Corintios 2

A pesar de sus intenciones, Pablo no visitó a los corintios como había esperado hacerlo. Pudo haber pasado por Corinto cuando iba hacia Macedonia; tampoco lo hizo, como había planeado, al marcharse de allí (2 Corintios 1:16; véase la meditación del 1 de marzo). Aparentemente, algunos cristianos de Corinto le echaron esto en cara, acusándole de ser voluble. Pablo contesta que no es la clase de persona que dice sí cuando es no, y viceversa (1:17). La razón por la que no fue a Corinto, como quería, fue evitarles un tiempo difícil (1:23). ¿Por qué?

La respuesta a esta pregunta se encuentra al principio de 2 Corintios 2, que presenta una perspectiva elocuente de la relación entre el apóstol y una de las iglesias más importantes que fundó. La razón por la que Pablo no pasa finalmente por Corinto como tenía pensado es que estaba convencido de que sería “otra visita que os causará tristeza” (2:1). Una visita anterior, posiblemente de camino a Macedonia, fue desastrosa. Antes o después de la misma (la secuencia no está muy clara), Pablo también envió una carta, escribiendo “con gran tristeza y angustia de corazón, y con muchas lágrimas” (2:4). El propósito de la misma no era afligirles, sino asegurarles que su amor por ellos era muy profundo (2:4). Aparentemente, el contenido de la misiva era una fuerte exhortación a que impusiesen sanciones a un miembro de la iglesia que estaba pecando gravemente.

Algunos sostienen que esta triste carta es 1 Corintios, y que la persona a la que Pablo quiere disciplinar es el hombre que se acuesta con su madrastra (1 Corintios 5). Seguramente, es una posible interpretación. Sin embargo, en su conjunto, 1 Corintios no suena como la carta que Pablo describe brevemente en 2 Corintios 2:4. Es más probable que esté refiriéndose a otra misiva de la que no tenemos más información, donde se insiste en la necesidad de que la iglesia de Corinto entre en acción. Al menos algunos miembros de la misma le han hecho pasar mal al apóstol en relación a este asunto. Ahora, sin embargo, prevalece el sentido común, junto a la sumisión al apóstol (2:9). La iglesia ha castigado al pecador recalcitrante, que se ha arrepentido debidamente, y Pablo insta a los creyentes a terminar con las sanciones y perdonarlo (2:5–10). Un juicio demasiado severo puede tentar a la iglesia a sobrepasar los límites, cayendo así en otra de las muchas artimañas de Satanás para engañar al creyente y destruirlo.

Es enormemente alentador reconocer la vibrante vitalidad de las primeras relaciones cristianas en estas interacciones. La rígida conservación del estado de las cosas puede no ser una señal de vida; puede serlo incluso de muerte. Donde haya muchos nuevos convertidos, habrá problemas, y vida.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 62). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Las diez jóvenes

Sábado 3 Marzo

Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora.

Mateo 25:13

Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Romanos 8:9

(Jesús dijo:) Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.

Apocalipsis 22:20

Las diez jóvenes

Algunas parábolas (1): Mateo 25:1-13

Resumen: Era un día de bodas. La ceremonia se celebraba en la frescura de la noche. El novio debía ir hacia la sala del festín escoltado por las diez jóvenes que formaban el cortejo de honor. Pero el novio tardó en llegar y las jóvenes se quedaron dormidas… A la medianoche se oyó un clamor: “¡Aquí viene el esposo…!”. Todas quisieron encender sus lámparas, pero cinco de ellas no tenían aceite. Mientras fueron a comprarlo, el novio llegó y entró en la sala con las que tenían aceite, es decir, las “prudentes”. Cuando las otras llegaron, hallaron la puerta cerrada.

Significado: El esposo es Cristo, quien pronto vendrá por los creyentes para llevarlos con él al cielo. Las diez jóvenes son una imagen de aquellos que llevan el nombre de cristianos. Durante siglos, el cristianismo ha olvidado (“se quedaron dormidas”) la realidad de ese regreso del Señor. El clamor en la noche es el anuncio relativamente reciente en la historia de la Iglesia: ¡El Señor viene! Las lámparas son el testimonio de los cristianos; el aceite es la vida divina traída por el Espíritu Santo.

Aplicación: Es necesario estar preparados para la venida del Señor. No basta vivir con creyentes, es preciso tener la vida de Dios por medio del arrepentimiento y la fe en el Señor Jesús. Cuando él venga a buscar a los suyos, al instante la puerta se cerrará. Hoy es el momento para creer, el mañana no nos pertenece. ¡Seamos como las jóvenes “prudentes”!

(continuará los 12 sábados que vienen)

Éxodo 15 – Hechos 11 – Salmo 29:1-6 – Proverbios 10:27-28

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ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Armémonos de las promesas

MARZO, 02

Armémonos de las promesas

Devocional por John Piper

Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios. (Mateo 5:8)

Cuando Pablo dice que hagamos morir las obras de la carne «por el Espíritu» (Romanos 8:13), yo entiendo por sus palabras que debemos usar la única arma de la armadura del Espíritu que se usa para matar, es decir, la espada, que es la Palabra de Dios (Efesios 6:17).

Entonces, cuando el cuerpo está a punto de cometer un acto pecaminoso motivado por miedo o deseo excesivo, debemos tomar la espada del Espíritu y matar ese miedo y ese capricho. En mi propia experiencia, eso significa principalmente cortar la raíz de las promesas del pecado con el poder de una promesa superior.

Por ejemplo: Cuando empiezo a desear algún placer sexual ilícito, el movimiento de la espada que a menudo ha cortado la raíz de la promesa de este placer es: «Bienaventurados los limpios de corazón, pues ellos verán a Dios» (Mateo 5:8). Traigo a memoria el placer que he saboreado al ver a Dios de manera más clara a partir de una conciencia sin mancha, y me acuerdo de la brevedad y la superficialidad y el regusto de opresión de los placeres del pecado; y con eso, Dios mata el poder conquistador del pecado.

Tener a mano promesas que sean aplicables a la hora de la tentación es una clave para el éxito en la batalla contra el pecado.

Pero habrá momentos cuando no tengamos una palabra de Dios en nuestra mente que se aplique perfectamente a la situación, y no haya tiempo para buscar en la Biblia una promesa adecuada. Por eso, todos necesitamos tener un pequeño arsenal de promesas generales listas para usarse cuando el miedo o los deseos excesivos amenacen con llevarnos por mal camino.

Añadamos constantemente promesas a nuestro arsenal, pero nunca perdamos de vista aquellas pocas promesas escogidas con las que Dios nos ha bendecido en nuestra vida. Estemos siempre listos con las antiguas, y cada mañana busquemos una más para llevar con nosotros durante el día.


Devocional tomado del articulo “Proven Weapons in the Fight for Holiness”

Éxodo 13 | Lucas 16 | Job 31 | 2 Corintios 1

2 MARZO

Éxodo 13 | Lucas 16 | Job 31 | 2 Corintios 1

Una vez más, podemos hacer reflexiones útiles a partir de los pasajes elegidos.

Job 31 es el capítulo final de la última respuesta de Job a los tres amigos. Los tres capítulos finales de su discurso (caps. 29–31) están dominados por dos temas. En primer lugar, Job ya no se lamenta tanto por su sufrimiento físico, sino por su pérdida de prestigio en la comunidad. Ha sido un hombre de dignidad y honor, pero le tratan con escarnio, incluso los jóvenes de familias despreciables (por ejemplo, 30:1). En segundo lugar, aunque Job ha manifestado en todo momento que es inocente y está sufriendo injustamente, ahora revela los hábitos de su vida que explican por qué el primer capítulo lo describe como “recto e intachable”, un hombre que “temía a Dios y vivía apartado del mal” (1:1).

De hecho, una de las razones por las que Job es tan honrado en la comunidad es que su justicia y generosidad eran bien conocidas: rescataba a los pobres y a los huérfanos, asistía a los moribundos y ayudaba a las viudas (29:12). Así también en el presente capítulo: casi desesperado por las acusaciones vertidas contra él, Job expone las pruebas de su inocencia. Hizo un pacto con sus ojos, “no mirar con lujuria a ninguna mujer” (31:1). Recordaba constantemente el ojo de Dios que todo lo ve (31:4) y, por tanto, hablaba la verdad y era honrado en los negocios (31:5–8). Evitaba el adulterio; se ocupaba equitativamente de cualquier queja de sus siervos y siervas, sabiendo que él mismo debe enfrentarse a la justicia de Dios, y que en cualquier caso son seres humanos como él (31:13–15). Por su temor de Dios, era especialmente generoso con los pobres (31:16–23). A pesar de su gran riqueza, nunca confió en ella (31:24–28), ni se permitió regodearse de las desgracias de otros (31:29–30). Así pues, el capítulo termina con Job manteniendo su reputación de integridad y sin encontrar consuelo.

Pablo también sufre, no sólo la pérdida de posesiones, familia y salud, sino también las presiones del ministerio de vanguardia, y aún peor, una persecución feroz (2 Corintios 1:1–11). Por supuesto, las circunstancias son radicalmente diferentes. Pablo sabe, Job no, que ha sido llamado a sufrir (por ejemplo, Hechos 9:16). Además, el apóstol vive y sirve a este lado de la cruz: sigue conscientemente a alguien que sufrió injustamente por causa de los demás. Lo más importante es quizás que Pablo sabe que puede transmitir a los demás la exhortación que ha recibido del “Padre misericordioso y Dios de toda consolación” (1:3). Sabe que el Señor “nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren” (1:4). Pobres de aquellos que nunca han sido consolados; nunca podrán hacerlo tampoco.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 61). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Creador del mundo y Salvador de los hombres

El mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

Juan 1:10

Sabemos que verdaderamente este (Jesucristo) es el Salvador del mundo.

Juan 4:42

Creador del mundo y Salvador de los hombres

“Tuya es, oh Señor, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas… En tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre” (1 Crónicas 29:11-13). Así hablaba el rey David.

Etán, conocido por su sabiduría, exclamó: “Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; el mundo y su plenitud, tú lo fundaste. El norte y el sur, tú los creaste” (Salmo 89:11-12).

Muchos siglos más tarde, los discípulos de Jesús “alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay” (Hechos 4:24).

La voz divina nos dice: “¿Por qué dices… Mi camino está escondido del Señor, y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es el Señor, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga” (Isaías 40:27-28).

“Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí. Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra” (Isaías 45:21-22).

“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores… Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos” (1 Timoteo 1:15-17).

Éxodo 14 – Hechos 10:25-48 – Salmo 28:6-9 – Proverbios 10:26

El origen de nuestro consuelo

MARZO, 01

El origen de nuestro consuelo

Devocional por John Piper

Entonces ellos gritaron: ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: ¿He de crucificar a vuestro Rey? Los principales sacerdotes respondieron: No tenemos más rey que el César.Así que entonces le entregó a ellos para que fuera crucificado. (Juan 19:15-16)

La autoridad que tenía Pilato para crucificarlo no atemorizaba a Jesús. ¿Por qué?

No porque Pilato estuviera mintiendo. Tampoco porque él no tuviera autoridad para crucificar a Jesús. Sí la tenía.

Por el contrario, esta autoridad no intimidaba a Jesús porque era derivada. Jesús le dijo: «Te fue dada de arriba». Eso significa que era verdaderamente autoritativa. No es menos, sino más.

¿Cómo puede no ser intimidante? Pilato no solamente tenía la autoridad para matar a Jesús; tenía la autoridad otorgada por Dios para matarlo.

Jesús no se sintió intimidado porque la autoridad de Pilato sobre Jesús estaba subordinada a la autoridad de Dios sobre Pilato. Jesús se consolaba en este momento no porque la voluntad de Pilato no tuviera poder, sino porque la voluntad de Pilato era guiada. No porque Jesús no estuviera en las manos del temor de Pilato, sino porque Pilato estaba en las manos del Padre de Jesús.

Eso significa que nuestro consuelo no viene de la falta de poder de nuestros enemigos, sino del reinado soberano de nuestro Padre sobre el poder de ellos.

Ese es el punto en Romanos 8:25-37. Tribulación y angustia y persecución y hambre y desnudez no pueden separarnos de Cristo porque «en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó» (Romanos 8:35-37).

Pilato (junto con todos los adversarios de Jesús —y los nuestros—) lo pensó para mal, pero Dios lo encaminó a bien (Génesis 50:20). Todos los enemigos de Jesús se juntaron con la autoridad que Dios les dio «para hacer cuanto la mano de Dios y su propósito habían predestinado que sucediera» (Hechos 4:28). Ellos pecaron, pero a través de su pecado Dios salvó.

Por lo tanto, no nos sintamos intimidados por nuestros adversarios, que solo pueden matar el cuerpo. No solamente porque eso es lo único que pueden hacernos (Lucas 12:4), sino también porque todo ocurre bajo la supervisión atenta de nuestro Padre.

¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Y sin embargo, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Es más, aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos (Lucas 12:6-7).

Pilato tiene autoridad. Herodes tiene autoridad. Los soldados tienen autoridad. Satanás tiene autoridad. Sin embargo, ninguno es independiente. Toda la autoridad que ellos tienen es derivada. Toda ella está subordinada a la voluntad de Dios. No temamos. Somos preciosos ante los ojos de nuestro Padre soberano. Mucho más preciosos que los pajarillos no olvidados.


Devocional tomado del libro “Why Was Jesus Unintimidated by Pilate?”

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Éxodo 12:21–51 | Lucas 15 | Job 30 | 1 Corintios 16

1 MARZO

Éxodo 12:21–51 | Lucas 15 | Job 30 | 1 Corintios 16

En momentos dramáticos de su vida, Pablo es guiado por alguna revelación. Sin embargo, en ocasiones pasamos por alto que gran parte de su ministerio es una actividad de planificación, instrucción, juicios pastorales, incluso de incertidumbres, muy parecido a los nuestros.

En 1 Corintios 16, Pablo informa a los corintios acerca de sus planes de viaje (16:5–9). No quiere verlos inmediatamente, de camino a Macedonia, y visitarlos solo de paso. Su intención es ir primero a Macedonia y después “es posible” que pueda pasar un tiempo con los corintios, o incluso todo el invierno (cuando era muy peligroso viajar por el Mediterráneo). Pablo escribe: “Espero permanecer algún tiempo con vosotros, si el Señor así lo permite” (16:7). Antes de embarcarse en este viaje, sin embargo, la intención del apóstol es quedarse un poco más en Éfeso, “porque se me ha presentado una gran oportunidad para un trabajo eficaz, a pesar de que hay muchos en mi contra” (16:9). En otras palabras, sigue teniendo algún ministerio abierto en la gran ciudad. Parece claro que hay incertidumbre en los planes de Pablo, pero está tratando de planificar los siguientes meses de servicio de forma que la promoción del Evangelio y el pueblo de Dios se beneficien al máximo.

Los siguientes dos pequeños párrafos (16:10–12) indican que los movimientos de Timoteo y Apolos tampoco eran siempre totalmente predecibles, aunque en ambos casos Pablo suministra a los corintios información para cubrir ciertas eventualidades.

Además, el primer párrafo (16:1–4) nos muestra a Pablo dando instrucciones a los corintios para que planifiquen sus ofrendas. La “colecta” que el apóstol menciona es un proyecto para ayudar a los cristianos pobres de Judea. Sabe que, si los creyentes corintios comienzan a recoger el dinero cuando él llegue, darán muy poco. Una ofrenda fiel y regular, apartada “el primer día de la semana” (cuando los cristianos se reunían para la adoración, exhortación e instrucción colectivas), garantizaría una suma considerable. Por supuesto, en esa época no se podía transferir el dinero electrónicamente; alguien debía llevarlo en persona. Pablo quiere que los corintios escojan para esa tarea hombres que ellos mismos aprueben, y él les dará cartas de presentación para los líderes de Jerusalén. Puede que incluso les acompañe. Claramente, este procedimiento evitaría cualquier atisbo de incorrección económica por parte del apóstol. En este caso, también existen evidencias de una planificación meticulosa, piadosa y sabia. Pablo exhorta a los corintios a hacer lo mismo.

En la actualidad, hay una “espiritualidad” etérea que pretende esperar dirección explícita para cada decisión, que considera la frase “si Dios quiere” un pretexto santurrón. Esa no es la perspectiva de Pablo y no debe ser la nuestra.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 60). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡No me puedo forzar!

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.

1 Timoteo 1:15

Estas palabras son fieles y verdaderas.

Apocalipsis 21:5

¡No me puedo forzar!

«¡Tú tienes la suerte de creer, tú tienes la fe, yo no! No me puedo forzar, no es culpa mía». Con estas palabras Sonia puso punto final a una conversación que la molestaba.

¿La fe es un privilegio reservado a algunas personas, o es el fruto de un esfuerzo de imaginación? ¡No! La fe consiste en recibir el testimonio de Dios: él quiere darse a conocer a sus criaturas, a quienes ama. No se puede hablar de «forzar» cuando se trata de creer en Dios, quien nos creó a su imagen para que tengamos una verdadera relación con él.

Dios habla al hombre de diversas maneras y vela para que sus mensajes sean comprensibles.

–La creación, el primer mensaje de Dios, es universal. Este testimonio de “su eterno poder y deidad”, de su bondad, hace inexcusable y responsable a quien lo rechaza (Romanos 1:20). No se trata de forzarse, sino de inclinarse para adorar a nuestro maravilloso Dios.

–Dios también habla a los hombres a través de la Biblia. Este mensaje se dirige a la conciencia y al corazón de todos. Al que la lee con rectitud y sin prejuicios, Dios se le revela y hace que tenga “la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Para creer de esta manera no es necesario hacer ningún esfuerzo, sino tener una actitud honesta y sincera.

–Dios también nos habla de manera más personalizada: mediante los detalles de mi vida cotidiana, habla a mi conciencia, me interpela. Solo debo escucharlo…

Rechazar estos mensajes es decir que Dios miente (Juan 3:36). Recibamos el mensaje principal de Dios: nos ama y nos dio un Salvador.

Éxodo 13 – Hechos 10:1-24 – Salmo 28:1-5 – Proverbios 10:24-25