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Éxodo 12:21–51 | Lucas 15 | Job 30 | 1 Corintios 16

1 MARZO

Éxodo 12:21–51 | Lucas 15 | Job 30 | 1 Corintios 16

En momentos dramáticos de su vida, Pablo es guiado por alguna revelación. Sin embargo, en ocasiones pasamos por alto que gran parte de su ministerio es una actividad de planificación, instrucción, juicios pastorales, incluso de incertidumbres, muy parecido a los nuestros.

En 1 Corintios 16, Pablo informa a los corintios acerca de sus planes de viaje (16:5–9). No quiere verlos inmediatamente, de camino a Macedonia, y visitarlos solo de paso. Su intención es ir primero a Macedonia y después “es posible” que pueda pasar un tiempo con los corintios, o incluso todo el invierno (cuando era muy peligroso viajar por el Mediterráneo). Pablo escribe: “Espero permanecer algún tiempo con vosotros, si el Señor así lo permite” (16:7). Antes de embarcarse en este viaje, sin embargo, la intención del apóstol es quedarse un poco más en Éfeso, “porque se me ha presentado una gran oportunidad para un trabajo eficaz, a pesar de que hay muchos en mi contra” (16:9). En otras palabras, sigue teniendo algún ministerio abierto en la gran ciudad. Parece claro que hay incertidumbre en los planes de Pablo, pero está tratando de planificar los siguientes meses de servicio de forma que la promoción del Evangelio y el pueblo de Dios se beneficien al máximo.

Los siguientes dos pequeños párrafos (16:10–12) indican que los movimientos de Timoteo y Apolos tampoco eran siempre totalmente predecibles, aunque en ambos casos Pablo suministra a los corintios información para cubrir ciertas eventualidades.

Además, el primer párrafo (16:1–4) nos muestra a Pablo dando instrucciones a los corintios para que planifiquen sus ofrendas. La “colecta” que el apóstol menciona es un proyecto para ayudar a los cristianos pobres de Judea. Sabe que, si los creyentes corintios comienzan a recoger el dinero cuando él llegue, darán muy poco. Una ofrenda fiel y regular, apartada “el primer día de la semana” (cuando los cristianos se reunían para la adoración, exhortación e instrucción colectivas), garantizaría una suma considerable. Por supuesto, en esa época no se podía transferir el dinero electrónicamente; alguien debía llevarlo en persona. Pablo quiere que los corintios escojan para esa tarea hombres que ellos mismos aprueben, y él les dará cartas de presentación para los líderes de Jerusalén. Puede que incluso les acompañe. Claramente, este procedimiento evitaría cualquier atisbo de incorrección económica por parte del apóstol. En este caso, también existen evidencias de una planificación meticulosa, piadosa y sabia. Pablo exhorta a los corintios a hacer lo mismo.

En la actualidad, hay una “espiritualidad” etérea que pretende esperar dirección explícita para cada decisión, que considera la frase “si Dios quiere” un pretexto santurrón. Esa no es la perspectiva de Pablo y no debe ser la nuestra.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 60). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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