Engaño para el ojo

Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran.

Marcos 7:6-7

El que camina en integridad anda confiado.

Proverbios 10:9

Engaño para el ojo

El enchapado, en ebanistería, consiste en recubrir mediante encolado una madera ordinaria o un aglomerado con una fina plancha de madera de una especie más noble: nogal, palisandro, caoba… Los muebles fabricados a partir de planchas recubiertas de esta forma dan la impresión de estar totalmente hechos de una madera fina. ¡Pero no trate de limarlos o cepillarlos, pues rápidamente aparecerá la madera ordinaria!

Nuestro cristianismo, ¿es un «enchapado de piedad»? Exteriormente nuestra conducta es honorable, frecuentamos los servicios religiosos, contribuimos con las obras caritativas… Pero todo esto puede ser superficial.

A veces las pruebas de la vida cumplen la función de la lima o del cepillo. Si aparece una dificultad en la que la fe, el amor, la piedad, la paciencia deberían mostrarse, y nuestro cristianismo no es real, ¡la fina capa religiosa desaparece! Las bases de la vida divin

a, las relaciones conscientes con Dios mediante el Espíritu Santo, fuente de esta vida, ya no están o perdieron una parte de su realidad por un tiempo, y aparece el fondo natural.

La religión forma parte de la vida social: para muchos constituye una capa de honorabilidad. Pero, ¿qué piensa Dios de ese barniz de piedad? ¿Puede conformarse con él? ¡De ninguna manera! Él quiere “la verdad en lo íntimo” (Salmo 51:6). ¡Así es cómo experimentamos la serenidad y la confianza en Dios!

Job 25-27 – Hebreos 10:19-39 – Salmo 130 – Proverbios 28:7-8

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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LA ACCIÓN DE GRACIAS DE JONÁS

LA ACCIÓN DE GRACIAS DE JONÁS

11/20/2017

Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. (Jonás 2:9) 

Es asombroso que el profeta Jonás diera gracias a Dios mientras estaba en el vientre del gran pez (Jon. 2:1). ¿Cómo reaccionaría usted si estuviera en el lugar de Jonás? Tal vez clamaría: “¿Qué estás haciendo, Dios? ¿Dónde estás? ¿Por qué está sucediendo esto?” Pero Jonás reaccionó de manera diferente: “Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste” (v. 2). Después describió su hundimiento en el mar y la seriedad de su dilema (vv. 3-5)

No obstante, en medio de tan difícil situación, Jonás oró: “Tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo” (vv. 6-7). Aunque tenía sus debilidades, Jonás demostró una gran estabilidad espiritual en su oración. Confió en el poder de Dios para librarlo si quería. De igual manera, la paz de Dios lo ayudará a usted si reacciona ante las circunstancias con acción de gracias.

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Cinco razones por las cuales la muerte es ganancia

NOVIEMBRE, 20

Cinco razones por las cuales la muerte es ganancia

Devocional por John Piper

Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. (Filipenses 1:21)

¿En qué sentido la muerte es «ganancia»?

1) Nuestros espíritus serán hechos perfectos (Hebreos 12:22-23).

No habrá más pecado en nosotros. Se habrá acabado la guerra interna, y las profundas decepciones por haber ofendido al Señor que nos amó y se dio a sí mismo por nosotros.

Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sion y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos.

2) Seremos librados del dolor de este mundo (Lucas 16:24-25).

El gozo de la resurrección tendrá que esperar un poco más, pero tendremos gozo por ser libres del dolor. Jesús cuenta la historia de Lázaro y el rico para mostrar cómo serán revertidos los roles:

Y gritando, [el hombre rico] dijo: «Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en esta llama». Pero Abraham le dijo: «Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste tus bienes, y Lázaro, igualmente, males; pero ahora él es consolado aquí, y tú estás en agonía».

3) Nuestra alma entrará en un descanso profundo (Apocalipsis 6:9-11).

Habrá tal serenidad bajo la mirada vigilante de Dios, que sobrepasará todo lo que hemos conocido aquí. La calma será mayor que la del más cálido atardecer, junto al más pacífico de los lagos, en el más feliz de los momentos de nuestra vida.

Vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que habían mantenido; y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, oh Señor santo y verdadero, esperarás para juzgar y vengar nuestra sangre de los que moran en la tierra? Y se le dio a cada uno una vestidura blanca; y se les dijo que descansaran un poco más de tiempo.

4) Sentiremos una profunda sensación de estar en nuestro hogar (2 Corintios 5:8).

Toda la raza humana tiene una gran añoranza por Dios, sin saberlo. Cuando vayamos a nuestra morada en Cristo, habrá un contentamiento que superará toda sensación de seguridad y paz que podamos haber experimentado antes.

Pero cobramos ánimo y preferimos más bien estar ausentes del cuerpo y habitar con el Señor.

5) Estaremos con Cristo (Filipenses 1:21-23).

Cristo es más maravilloso que cualquier otra persona sobre la faz de la tierra. Es más sabio, más fuerte, más amable que cualquier otra persona con la que disfrutemos pasar el tiempo. Es infinitamente interesante. Sabe con exactitud qué hacer y qué decir en cada situación para hacer que sus invitados se sientan tan a gusto como sea posible. Su amor se desborda, y cuenta con incontables formas de expresar este amor, de modo que aquellos a quienes él ama se sientan amados. Por eso es que Pablo dice:

Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Pero si el vivir en la carne, esto significa para mí una labor fructífera, entonces, no sé cuál escoger, pues de ambos lados me siento apremiado, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor.


Devocional tomado del articulo “El morir es ganancia”

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«Los conejos, pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra»

20 de noviembre

«Los conejos, pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra».

Proverbios 30:26

Conscientes de su natural debilidad, los conejos recurren a las madrigueras de las rocas en donde se sienten protegidos de sus enemigos. Corazón mío, disponte a sacar una lección de este «pueblo nada esforzado». Tú eres tan débil como un tímido conejo y estás tan expuesto a los peligros como él; sé, por tanto, sabio y busca un refugio. Mi mejor seguridad se halla en las fortalezas del inmutable Señor, en donde sus inalterables promesas permanecen como gigantescas murallas de roca. Será un bien para ti, corazón mío, si siempre puedes ocultarte en los baluartes de sus gloriosos atributos, todos los cuales son garantía de seguridad para los que ponen su confianza en él. Yo, bendito sea el nombre del Señor, lo hice así y me hallé como David en la cueva de Adulam, protegido de la crueldad de mis enemigos. No tengo ahora que buscar la felicidad del hombre que pone su confianza en el Señor, porque, hace tiempo, cuando Satanás y mis pecados me acosaban, huí a la hendidura de la roca, Cristo Jesús, y hallé en su costado herido un seguro refugio. Corazón mío, corre de nuevo a él en esta noche, cualquiera que sea el pesar que te acongoja. Jesús se compadece de ti; Jesús te consuela; Jesús te ayudará. Ningún monarca en su inexpugnable fortaleza está más seguro que el conejo en su madriguera de rocas. El dueño de diez mil carrozas no se halla un ápice mejor protegido que el animalito que habita en la hendidura de una montaña. En Jesús, el débil es fuerte y el indefenso está seguro. No podría ser más fuerte si fuera un gigante, ni estar más seguro si estuviese en el Cielo. La fe da a los hombres en la tierra la protección del Dios del Cielo, más no pueden necesitar ni necesitan desear. Los conejos no son capaces de construir un castillo, pero se valen de lo que ya existe. Yo no puedo hacer mi propio refugio, pero Jesús me lo ha provisto, el Padre me lo ha dado y su Espíritu me lo ha revelado; he aquí que, otra vez, en esta noche entro en él y me protejo de todos mis enemigos.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 335). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

1 Crónicas 15 | Santiago 2 | Amós 9 | Lucas 4

20 NOVIEMBRE

1 Crónicas 15 | Santiago 2 | Amós 9 | Lucas 4

En 1 Crónicas 15, vemos elementos del razonamiento de David que no encontramos en el pasaje paralelo de 2 Samuel 6.

Después de conquistar Jerusalén, David decidió traer el arca del pacto a la nueva capital. De camino, Uza extendió su mano para sostener el arca mientras el carro en el que la llevaban iba dando tumbos por el camino. Inmediatamente cayó muerto. David se enojó contra Dios y le tuvo miedo (1 Crónicas 13:11–12), y abandonó su misión. Instalaron el arca en casa de Obed Edom el geteo. Durante los tres meses en que el arca estuvo allí, el hogar de Obed Edom fue bendecido tan abundantemente, que todo el mundo lo notó. Así que, a su debido tiempo, David hizo otro intento de transportar el arca a Jerusalén.

Todo esto se puede concluir tanto de 2 Samuel como de 1 Crónicas. Lo que 1 Crónicas 15:1–24 añade es algo del razonamiento de David y los arreglos que hizo. Me centraré en un aspecto.

Aparentemente, calmado tras la pérdida chocante de Uza, David regresa a las Escrituras. Es cierto que Uza no debió haber tocado el arca. Pero, ¿estaban David y su pueblo violando alguna otra disposición legal en la manera como la estaban tratando? Su lectura de la Biblia le recuerda a David que sólo se permite transportarla a los levitas y le explica cómo deben hacerlo. Por tanto les dice a los levitas que se preparen bien para la tarea y argumenta el porqué: “pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, el Señor nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza” (15:13). En otras palabras, David concluye que la ira de Dios en el asunto del descuido de Uza fue la manifestación de un desagrado mayor. Transportar el arca no debía hacerse de cualquier manera. Dios esperaba que le obedecieran, y el símbolo de su presencia debía ser tratado conforme a las estipulaciones del pacto.

De manera que así lo hicieron los levitas: “Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra del Señor” (15:15).

Aquí hay una lección profunda. Sin duda, Dios aprueba la alabanza infantil y el celo entusiasta, si bien espera que quienes gozan de autoridad en su pueblo conozcan lo que dice su Palabra y la obedezcan. Ningún celo ni entusiasmo puede compensar dejar de hacer esto. El celo que toma una dirección equivocada, nunca llega a la meta. Debe ser redirigido hacia la meta establecida en la Palabra de Dios o, no importa su entusiasmo, sigue estando desviado e incorrecto. No hay sustituto para una fe que se trabaja mediante la obediencia informada.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 324). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Su presencia admirablemente fiel

lunes 20 noviembre

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.

Salmo 23:4

Su presencia admirablemente fiel

«Desde que tengo memoria de ello, creo en Aquel cuya presencia es admirablemente fiel. Esta presencia que me acompaña a pesar de mis preguntas, mis dudas, mi ingratitud, es la del Dios creador y redentor, del Resucitado vencedor de la muerte.

Lo que la ciencia nos aporta sobre el universo, sobre nuestros cromosomas, no pone en duda mi fe en Jesucristo. Cuanto más leo, cuanto más escucho a aquellos que me ayudan a comprender el mundo, más claro me parece el hecho de que la fe, que comparto con millones de hombres y mujeres de ayer y de hoy, es un regalo de Dios. Creo en Dios porque viví y vivo del gozo que va unido al agradecimiento por sus dones. Ese gozo no pone trabas a la conciencia de mi debilidad. Mi confianza reside en la compasión y en la fidelidad del Redentor. Sin embargo, cuanto más creo en la fidelidad divina, menos digna me creo de ella. Mi fe a menudo es tan pequeña… Tengo la impresión de dar a Dios tan solo un consentimiento en migajas…

Creo que he podido confiar totalmente en Dios solo en medio del sufrimiento. Sufrimiento agudo ante el dolor de aquellos a quienes amamos, sin poder ayudarles. Entonces, toda sabiduría humana es irrisoria. En esos momentos solo podemos hallar la paz en el amor de Cristo, al aceptar seguirlo allí donde nos precede.

¡Señor, abre mi corazón al verdadero amor, y hágase según tu voluntad!».

Michèle M.

“El Señor es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré” (Salmo 28:7).

Job 24 – Hebreos 10:1-18 – Salmo 129 – Proverbios 28:5-6

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LA PROTECCIÓN DE LA PAZ

LA PROTECCIÓN DE LA PAZ

11/19/2017

La paz de Dios… guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.  (Filipenses 4:7)

El versículo de hoy se refiere a la paz de Dios que protege nuestro corazón y nuestros pensamientos. “Guardará” es un término militar que significa “seguir observando”. Los creyentes de Filipos vivían en una ciudad fortificada donde estaban los soldados romanos para proteger los intereses del imperio en aquella parte del mundo. De igual manera, la paz de Dios nos protege de la ansiedad, la duda, el temor y la angustia.

El creyente que no vive en la confianza de la soberanía de Dios carecerá de su paz y quedará en el caos de un corazón atribulado. Pero nuestra segura confianza en el Señor nos permitirá darle gracias en medio de las pruebas porque tenemos la paz de Dios que protege nuestro corazón y nuestra mente.

Cuando Pablo se refiere a nuestro corazón y nuestros pensamientos, no hace distinción alguna entre ellos. Es una declaración amplia que describe todo el ser interior de la persona. Gracias a nuestra unión con Cristo, Él protege con su paz todo nuestro ser. Y eso es lo que nos ayuda a ser espiritualmente estables.

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Todos necesitamos ayuda

NOVIEMBRE, 19

Todos necesitamos ayuda

Devocional por John Piper

Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:16)

Todos necesitamos ayuda. No somos Dios. Tenemos necesidades, debilidades, confusiones y limitaciones de todo tipo. Necesitamos ayuda.

Pero todos nosotros tenemos algo más: pecados. Por eso es que, en el fondo, sabemos que no merecemos recibir la ayuda que necesitamos, y nos sentimos acorralados.

Necesito ayuda para vivir la vida, lidiar con la muerte y enfrentarme a la eternidad; necesito ayuda con mi familia, mi esposa, mis hijos, mi soledad, el trabajo, la salud y las finanzas. Necesito ayuda, pero no la merezco.

¿Qué haré entonces? Puedo intentar negarlo todo y comportarme como un superhombre que no necesita ayuda de nadie. También puedo intentar hundir todo, junto con mi vida, en una piscina de placeres carnales. O puedo simplemente entrar en una desesperación paralizante.

No obstante, en vista de nuestro caso perdido, Dios declara: Jesucristo se convirtió en Sumo Sacerdote para acabar con la desesperación por medio de la esperanza, para humillar a los superhombres y a las supermujeres, y para rescatar a esos desdichados de las aguas en las que se están ahogando.

Sí, todos necesitamos ayuda. Y no, ninguno de nosotros merece la ayuda que necesita. Pero no sucumbamos ante la desesperación, ni el orgullo, ni la lascivia. Prestemos atención a lo que Dios dice. Debido a que tenemos un gran Sumo Sacerdote, el trono de Dios es un trono de gracia. La ayuda que obtenemos ante ese trono es la misericordia y la gracia para la ayuda oportuna. ¡Gracia para la ayuda! No una ayuda merecida, sino una ayuda por gracia.

No está acorralado. No ceda ante esa mentira. Necesitamos ayuda. No la merecemos, pero podemos alcanzarla. Puede obtenerla ahora mismo y para siempre, si recibe al Sumo Sacerdote y confía en él, Jesús, el Hijo de Dios, y se acerca a Dios por medio de él.


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Devocional tomado del sermón “Acerquémonos con confianza al trono de la gracia”

«¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!»

19 Noviembre

«¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!».

Job 23:3

En los momentos más angustiosos de su vida, Job clamó buscando al Señor. El deseo angustioso de un afligido hijo de Dios es ver una vez el rostro de su Padre. Job no dijo en su primera oración: «¡Oh, si pudiese ser sanado de la enfermedad que en este momento ulcera todo mi cuerpo!». Ni tampoco dijo: «¡Oh, si me fuesen restituidos los hijos que se me tragó el sepulcro y me fuese devuelta la prosperidad que me arrebató la mano del despojador!». La primera y suprema oración de Job fue, más bien, la siguiente: «¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla». Cuando se acerca la tormenta, los hijos de Dios corren hacia el hogar: es el instinto celestial del alma bondadosa lo que la lleva a buscar refugio de todos los males bajo las alas del Señor. La frase «El que hizo de Dios su refugio» puede servirle de título a cualquier verdadero creyente. Un hipócrita, cuando al verse afligido por Dios, se ofende por el castigo y, a semejanza de un esclavo, escaparía del Señor que se lo inflige. Sin embargo, no acontece así con el verdadero heredero del Cielo: el besa la mano que lo ha herido y procura protegerse del castigo refugiándose en el pecho del Dios que se ha disgustado con él. El deseo de Job de conversar con Dios se intensificó con el fracaso de los otros medios de consuelo. El patriarca se aparta de sus malvados amigos y se dirige al Trono celestial, de la misma forma que un viajero se aparta de su odre vacío y va rápidamente hacia el manantial. Job se despidió de las esperanzas terrenales y clamó diciendo: «¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!». Nada nos enseña tanto el valor del Creador como conocer la variedad de cuanto nos rodea. Apartándonos con profundo desprecio de las colmenas de la tierra, donde no se halla miel sino una multitud de afilados aguijones, regocijémonos en Aquel cuya fiel palabra es más dulce que la miel que destila del panal. En todas las aflicciones debiéramos, en primer lugar, tratar de creer en la realidad de que la presencia de Dios está con nosotros. Regocijémonos simplemente en su sonrisa y, entonces, podremos llevar nuestra cruz diaria por su causa con un corazón dispuesto.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 334). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

1 Crónicas 13–14 | Santiago 1 | Amós 8 | Lucas 3

19 NOVIEMBRE

1 Crónicas 13–14 | Santiago 1 | Amós 8 | Lucas 3

Según Santiago 1:2–4, 12, hay dos razones para que un cristiano se regocije cuando se enfrente a diversas pruebas. En otros lugares se presentan más razones, pero estas dos son asombrosamente elocuentes.

Primero, debemos regocijarnos porque sabemos que cuando nuestra fe es puesta a prueba, el resultado es la perseverancia (1:2–3). Como el atleta aguanta para poder aumentar su resistencia, así el cristiano es paciente en la prueba para aumentar su perseverancia. La constancia contribuye de forma importante a nuestro carácter. “Debe llevar a feliz término la obra, para que [seamos] perfectos e íntegros, sin que [nos] falte nada” (1:4). La alternativa es una personalidad que puede que ame al Señor cuando las cosas van bien, un carácter que es valiente y feliz en los días soleados de la primavera, pero que no sabe nada de la firmeza bajo coacción, del contentamiento cuando faltan las comodidades físicas, de la confianza tranquila en el Dios vivo cuando se enfrenta a la persecución, del equilibrio en medio de un ritmo frenético o de una desilusión enorme. En otras palabras, en un mundo caído, la perseverancia contribuye a la madurez y estabilidad de nuestro carácter, y las pruebas producen perseverancia. De manera que Santiago es muy atrevido: dice que deberíamos tener “por sumo gozo” cuando nos enfrentemos con diversas pruebas. Esto no es una modalidad perversa de masoquismo cristiano, sino una respuesta totalmente apropiada si recordamos las metas del cristiano. Si nuestro principal objetivo es la comodidad como criaturas, este pasaje es incomprensible; si nuestras metas más altas incluyen el crecimiento en el carácter cristiano, la evaluación de Santiago cobra todo el sentido del mundo.

Segundo, el cristiano que resiste la prueba es dichoso porque “al salir aprobado, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a quienes lo aman” (1:12). En otras palabras, la perseverancia es un ingrediente necesario para el cristianismo genuino. Un verdadero cristiano, a largo plazo, permanece: persevera. Puede que tenga altibajos, victorias especiales o derrotas temporales, pero precisamente porque Aquel que empezó una buena obra en nosotros la completa (Filipenses 1:6), los cristianos verdaderos permanecen (compárese Hebreos 3:14). Siguen siendo “los que le aman”. Por ello, los cristianos que estén en medio de una prueba deben percibir no sólo la amenaza o lo desagradable o la desilusión, sino también el desafío para el cual la gracia de Dios nos capacita: perseverar. El reto es seguir adelante sabiendo bien que la recompensa final, ofrecida por gracia, es “la corona de vida”: la corona que es la vida, la vida en todo su esplendor consumado, la vida del nuevo cielo y la nueva tierra, la herencia de todos los cristianos. Así pues, una vez más Santiago es completamente realista al percibir que la persona que resiste la prueba es “dichosa”. Es una deducción fácil, siempre que recordemos las metas del cristiano.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 323). Barcelona: Publicaciones Andamio.