Palabras de consuelo y dirección

Juan 14-17

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Palabras de consuelo y dirección

alimentemos_el_alma14 No se turbe vuestro corazón; creed[a] en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. 3 Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allíestéis también vosotros. 4 Y conocéis el camino adonde voy[b]. 5 Tomás le dijo*: Señor, si no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a[c] conocer el camino? 6 Jesús le dijo*: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.7 Si me hubierais conocido, también hubierais conocido a mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto. 8 Felipe le dijo*: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. 9 Jesús le dijo*: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? 10 ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las[d] obras. 11 Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas. 12 En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre. 13 Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.

La promesa del Espíritu Santo

15 Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y El os dará otro Consolador[e] para que esté con vosotros para siempre; 17 es decir, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce, pero vosotros sí le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 19 Un poco más de tiempo[f] y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. 20 En ese día conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. 21 El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él. 22 Judas (no el Iscariote) le dijo*: Señor, ¿y qué ha pasado que te vas a manifestar a nosotros y no al mundo? 23 Jesús respondió, y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. 24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre que me envió.

25 Estas cosas os he dicho estando con vosotros. 26 Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.

La paz de Cristo

27 La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. 28 Oísteis que yo os dije: “Me voy, y vendré a vosotros.” Si me amarais, os regocijaríais porque voy al Padre, ya que el Padre es mayor que yo. 29 Y os lo he dicho ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, creáis. 30 No hablaré mucho más con vosotros, porque viene el príncipe[g]de este mundo, y él no tiene nada en mí; 31 pero para que el mundo sepa que yo amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vámonos de aquí.

Jesús, la vid verdadera

15 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. 2 Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda[h] para que dé más fruto.3 Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. 6 Si alguno no permanece en mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho. 8 En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así probéis que sois[i] mis discípulos. 9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea perfecto[j]. 12 Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, así como yo os he amado. 13 Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé[k] su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.15 Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre. 16 Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. 17 Esto os mando: que os améis los unos a los otros. 18 Si el mundo os odia, sabéis[l] que me ha odiado a míantes que a vosotros. 19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no sois del mundo, sino que yo os escogí de entre el mundo, por eso el mundo os odia. 20 Acordaos de la palabra que yo os dije: “Un siervo no es mayor que su señor.” Si me persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros; si guardaron mi palabra, también guardarán la vuestra. 21 Pero todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió. 22 Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado[m], pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23 El que me odia a mí, odia también a mi Padre. 24 Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado[n]; pero ahora las han visto, y me han odiado a mí y también a mi Padre.25 Pero han hecho esto para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: “Me odiaron sin causa.” 26 Cuando venga el Consolador[o], a quien yo enviaré del Padre, es decir, el Espíritu de verdad que procede del Padre, El dará testimonio de mí, 27 y vosotros daréis testimonio[p] también, porque habéis estado conmigo desde el principio.

16 Estas cosas os he dicho para que no tengáis tropiezo[q]. 2 Os expulsarán de las sinagogas; pero viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que asírinde un servicio a Dios. 3 Y harán estas cosas porque no han conocido ni al Padre ni a mí. 4 Pero os he dicho estas cosas para que cuando llegue la[r] hora, os acordéis de que ya os había hablado de ellas[s]. Y no os dije estas cosas al principio, porque yo estaba con vosotros. 5 Pero ahora voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?” 6 Mas porque os he dicho estas cosas, la tristeza ha llenado vuestro corazón.

La obra del Espíritu Santo

7 Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador[t] no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. 8 Y cuando El venga, convencerá[u] al mundo de pecado, de justicia y de juicio; 9 de pecado, porque no creen en mí; 10 de justicia, porque yo voy al Padre y no me veréis más;11 y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado. 12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. 13 Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir. 14 El me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber. 15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que El toma de lo mío y os lo hará saber.16 Un poco más, y ya no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis. 17 Entonces algunos de sus discípulos se decían unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: “Un poco más, y no me veréis, y de nuevo un poco, y me veréis” y “Porque yo voy al Padre”? 18 Por eso decían: ¿Qué es esto que dice: “Un poco”? No sabemos de qué habla. 19 Jesús sabía que querían preguntarle, y les dijo: ¿Estáis discutiendo entre vosotros sobre esto, porque dije: “Un poco más, y no me veréis, y de nuevo un poco, y me veréis”? 20 En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, pero el mundo se alegrará; estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. 21 Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño[v] haya nacido en el mundo. 22 Por tanto, ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo. 23 En aquel día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre, os lo dará en mi nombre. 24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.

25 Estas cosas os he hablado en lenguaje figurado[w]; viene el tiempo[x] cuando no os hablaré más en lenguaje figurado[y], sino que os hablaré del Padre claramente.26 En ese día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, 27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado y habéis creído que yo salí del Padre. 28 Salí del Padre y he venido al mundo; de nuevo, dejo el mundo y voy al Padre. 29 Sus discípulos le dijeron*: He aquí que ahora hablas claramente y no usas lenguaje figurado[z]. 30 Ahora entendemos que tú sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemosque tú viniste de Dios. 31 Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? 32 Mirad, la hora viene, y ya ha llegado, en que seréis esparcidos, cada uno por su lado[aa], y me dejaréis solo; y sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. 33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad[ab], yo he vencido al mundo.

Oración intercesora de Jesús

17 Estas cosas habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que el Hijo te glorifique a ti, 2 por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano[ac] para que dé vida eterna a todos los que tú le has dado[ad]. 3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. 4 Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera. 5 Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera. 6 He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; eran tuyos y me los diste, y han guardado tu palabra. 7 Ahora han conocido que todo lo que me has dado viene de ti; 8 porque yo les he dado las palabras que me diste; y lasrecibieron, y entendieron que en verdad salí de ti, y creyeron que tú me enviaste.9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos; 10 y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo, mío; y he sido glorificado en ellos. 11 Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre, el nombre que[ae] me has dado, para que sean uno, así como nosotros. 12 Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que[af] me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera. 13 Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos. 14 Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del[ag] maligno[ah]. 16 Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17 Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad. 18 Como tú me enviasteal mundo, yo también los he enviado al mundo. 19 Y por ellos yo me santifico, para que ellos también sean santificados en la verdad. 20 Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21 para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea[ai] que tú me enviaste. 22 La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: 23 yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad[aj], para que el mundo sepa[ak] que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.24 Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy[al], para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. 25 Oh Padre justo, aunque[am] el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. 26 Yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y yo en ellos.

Notas al pie:

  1. Juan 14:1 O, creéis
  2. Juan 14:4 Muchos mss. dicen: Y adonde yo voy lo sabéis, y el camino lo conocéis
  3. Juan 14:5 Algunoa mss. antiguos dicen: ¿cómo podemos
  4. Juan 14:10 Lit., sus
  5. Juan 14:16 O, Intercesor; gr., Parácletos; i.e., uno llamado al lado para ayudar, y así en el vers. 26
  6. Juan 14:19 Lit., Todavía un poco
  7. Juan 14:30 Lit., gobernante
  8. Juan 15:2 Lit., limpia
  9. Juan 15:8 O, y os convirtáis en
  10. Juan 15:11 O, completo
  11. Juan 15:13 Lit., ponga
  12. Juan 15:18 O, sabed
  13. Juan 15:22 I.e., culpa
  14. Juan 15:24 I.e., culpa
  15. Juan 15:26 O, Intercesor; gr., Parácletos; i.e., uno llamado al lado para ayudar
  16. Juan 15:27 O, dad testimonio
  17. Juan 16:1 Lit., no seáis escandalizados
  18. Juan 16:4 Lit., su
  19. Juan 16:4 Lit., las recordéis, que os dije
  20. Juan 16:7 O, Intercesor; gr., Parácletos; i.e., uno llamado al lado para ayudar
  21. Juan 16:8 O, culpará
  22. Juan 16:21 Lit., un ser humano
  23. Juan 16:25 Lit., en proverbios o figuras de lenguaje
  24. Juan 16:25 Lit., la hora
  25. Juan 16:25 Lit., en proverbios o figuras de lenguaje
  26. Juan 16:29 Lit., un proverbio
  27. Juan 16:32 O, a su propia casa
  28. Juan 16:33 Lit., tened ánimo
  29. Juan 17:2 Lit., toda carne
  30. Juan 17:2 Lit., a todos los que tú le has dado, a ellos El les dé vida eterna
  31. Juan 17:11 Algunos mss. dicen: a los que
  32. Juan 17:12 Algunos mss. dicen: a los que
  33. Juan 17:15 O, del poder del
  34. Juan 17:15 O, mal
  35. Juan 17:21 Gr., el tiempo del verbo indica: crea continuamente
  36. Juan 17:23 Lit., en una unidad
  37. Juan 17:23 Gr., el tiempo del verbo indica: sepa continuamente
  38. Juan 17:24 Lit., lo que me has dado, yo deseo que donde yo estoy ellos también estén conmigo
  39. Juan 17:25 Lit., y
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EVITE EL CONFLICTO PERSONAL

EVITE EL CONFLICTO PERSONAL

la-verdad-para-hoy

11/8/2016

Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor. (Filipenses 4:2)

alimentemos_el_almaPablo afrontó muchos conflictos en la iglesia, pero algunos eran para él tan importantes como para tratar sobre ellos en sus epístolas, y también importantes para nuestra enseñanza. Es evidente que las dos mujeres en el versículo de hoy estaban dirigiendo dos facciones opuestas en la iglesia. No sabemos cuáles eran sus quejas específicas, pero podemos suponer que fuera un conflicto personal.

Sí, sabemos que las dos mujeres eran miembros notables de la iglesia porque habían trabajado con Pablo en la causa del evangelio (Fil. 4:3). Y sabemos que estaban causando estrago en la iglesia porque al parecer no estaba unida (Fil. 2:2). Reconociendo que se trataba de falta de amor, que indica la presencia de orgullo y la ausencia de humildad, Pablo rogó que las mujeres fueran “de un mismo sentir en el Señor” (4:2). Cada una estaba exigiendo su propio derecho en vez de interesarse en el derecho de la otra. Pero como Pablo las exhortó y nos exhortó a nosotros, una buena relación con el Señor resolverá cualquier discordia.

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Líderes con corazón humilde

8 Noviembre 2016

Líderes con corazón humilde
por Charles R. Swindoll

Ester 2:10-20

alimentemos_el_almaEster tenía un espíritu dócil todo el tiempo, Mardoqueo le había mandado que no revelara quiénes eran ellos y Ester no había dicho todavía cuál era su pueblo o su parentela, como se lo había ordenado Mardoqueo. Ella hizo lo que él le mandó, tal como cuando estaba bajo su cuidado. (Ester 2:10, 20).

Ni el haberse convertido en una finalista en esta frenética competencia ni reina después, lograron que Ester hiciera alarde de su independencia ni que se jactara. ¡Qué va!, esta encantadora, reservada y sabia mujer estaba aun dispuesta a escuchar y aprender.

Ester sigue siendo un excelente ejemplo para las mujeres de hoy en día. Algunas de ustedes son expositoras maravillosas. Tienen la capacidad de pararse frente a un grupo y enseñar las Escrituras o algún otro campo del conocimiento, y mantener embelesado al auditorio con su creatividad y sus ideas. Otras de ustedes se han distinguido en el servicio público, han desempeñado papeles y cargos de prestigio en la comunidad. Es posible que hayan viajado mucho y que se muevan con mucha confianza en círculos exclusivos de hombres y mujeres influyentes con quienes tienen una relación de confianza. No hay nada malo en todo esto, pero permítame preguntarle algo: ¿Le ha impedido eso seguir siendo dócil? ¿Se ve ahora a usted misma como la autoridad máxima y perfecta? ¿O simplemente eso la ha hecho consciente de lo inmensa que es su ignorancia? Espero que sea esto último.

Alguien dijo: “Educación es ir de una percepción no consciente a una percepción consciente de nuestra propia ignorancia”. Y estoy de acuerdo con esta declaración.

Ninguna persona tiene el monopolio del conocimiento. El darse importancia mencionando a gente reconocida, o de renombre no aumenta la importancia de su propio carácter. En todo caso, lo que hace es reducirla. Nuestra gran necesidad es cultivar la disposición de aprender y seguir siendo dóciles. Aprender de nuestros hijos. Aprender de nuestros amigos. Aprender de nuestros enemigos. ¡Qué hermoso es encontrar una persona con un corazón humilde y dócil entre quienes ocupan altas posiciones de autoridad!

¿Está usted todavía, al igual que Ester, con la disposición de escuchar y aprender?

Qué hermoso es encontrar una persona con un corazón humilde.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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SÓLO PARA USAR LOS LENTES

SÓLO PARA USAR LOS LENTES

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-08

alimentemos_el_almaEn las “cortas cartas” que escribiera Jesús a las siete iglesias de Asia Menor, una frase concluyente se repite las siete veces: “El que tiene oídos para oír que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” ¿Será que los oídos sirven para otra cosa aparte que para oír?… Parece que sí. En nuestros tiempos, por lo menos, también sirven las orejas para colgar nuestros lentes, y de hecho creo que hay muchos que solamente las tienen para eso, nada más. No son sordos pero no oyen lo que deben atender. Tienen oídos, pero lo que se les dice les entra por un lado y les sale por el otro. Se han hecho sordos, sordos de mente, de corazón, de conciencia. No todos, obvio, pero muchos sí. Es en este contexto que se comprende la denuncia del Señor a la séptima iglesia, la de Laodicea. “Si alguno oye mi voz”. Evidentemente Muchos no la oían, no se dice que sean sordos, pero el Señor estaba desde hace tiempo parado y nadie respondía a su llamado. Otra versión de este texto de 3:20 de Apocalipsis reza: “Mira, aquí me tienes, parado llamando”. ¿Qué llamados de parte del cielo estamos desoyendo? El llamado a la comunión, en primer lugar. Esa es la denuncia aquí. De ahí que Jesús exprese que deseaba que le abran para entrar y comer, es un llamado a la charla, al diálogo, a la sobremesa, a la comunión íntima de dos amigos. También el llamado a la santidad es otro llamado desoído. En este mundo hedonista en que vivimos, levantar la bandera de la castidad en los solteros y la santidad y fidelidad de los casados parece que pasó de moda. Santidad no sólo de cuerpo sino también de ojos y mente. Otro atalaya que toca su trompeta y pocos le prestan oídos es el de la familia. La familia se disuelve, se desintegra. Ya no sirve (dicen los sociólogos), es mejor la unión libre, ya sea de dos personas del mismo sexo o no, no importa, se debe respetar la libertad de elección… Así estamos. Con oídos que no quieren oír. Pero habrá un día, no muy lejano, que aunque no quieran deberán escuchar el veredicto final, y entonces será demasiado tarde.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

“He aquí yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo”. (Apocalipsis 3:20)

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SÚPLICA POR LA CONCORDIA

SÚPLICA POR LA CONCORDIA

la-verdad-para-hoy

11/7/2016

Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. (Filipenses 2:2)

alimentemos_el_almaEl apóstol Pablo era un gran teólogo, y a menudo trató importantes temas doctrinales. Se opuso al legalismo de los judaizantes (Fil. 3:2) y a los criterios disolutos de otros falsos maestros (vv. 18-19). Sabía que tales enseñanzas pervertían la doctrina de la salvación y amenazaban la vida de la iglesia. Pero también comprendía que la discordia en la iglesia era igualmente una amenaza para su vida. Es que el conflicto le quita a la iglesia su poder y destruye su testimonio. Los enemigos de Cristo se afanan por buscar formas de desacreditar a la iglesia.

 Por lo visto, la discordia en la iglesia de Filipos estaba a punto de destruir la integridad de su testimonio. Así que Pablo les dijo: “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (1:27). Tenemos un Espíritu entre nosotros, de modo que no hay razón alguna para la discordia.

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Solidez y dignidad

7 Noviembre 2016

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Solidez y dignidad
por Charles R. Swindoll

Ester 2:8-11

alimentemos_el_almaEster exhibió una elegancia y un encanto llenos de gracia. En este versículo, la traducción literal del idioma original dice: “Ella descolló en gracia delante del rostro de él”. ¿No es una hermosa expresión? Aunque fue llevada al harén y participaba de estas cosas con renuencia, Ester no mostró una actitud avinagrada. Yo estoy convencido de que ella sentía la mano de Dios en su situación. ¿Por qué otra razón habría ella estado allí? Por no poder decir que no, Ester fue un modelo de gracia delante de Hagai, el influyente servidor del rey. ¡Qué diferencia tan grande entre Ester y todas las demás mujeres que estaban a su alrededor! Sus cualidades internas no podían ser ignoradas; de hecho, estas captaron la atención de servidor del rey.

Ester mostró una reserva y un control poco comunes. A nadie le dijo que era judía. ¿Por qué razón? Porque eso es lo que Mardoqueo le dijo que hiciera. Ni aun el vértigo de las alturas del harén pudo tentarla a romper el pacto que tenía con Mardoqueo.

Dios ha dado a las mujeres un aire de misterio. Esto es algo que, francamente, los hombres no tenemos. Somos un grupo de seres humanos muy predecibles. Con mucha frecuencia he escuchado decir a los varones: “Es que no llego a entenderla. Simplemente no la comprendo”. Por ejemplo, una mujer dice: “Lo que yo necesito es una buena llorada”. Varón: en toda mi vida yo jamás he experimentado una buena llorada. Mi esposa sí. Otras mujeres de nuestra familia, también. Pero esto es un misterio para los varones. Con toda honestidad, yo nunca he podido entender cómo puede uno decir que estuvo buena la llorada después de que la tuvo.

Hay un aire de misterio inexplicable en una mujer, algo imposible de predecir, que los varones consideran intrigante. La capacidad de Ester de mostrarse reservada solo hace mayor el misterio, especialmente su reserva verbal. Ella sabía mucho más que lo que decía. Sabía cómo guardar un secreto.

La reserva verbal se está convirtiendo rápidamente en una virtud olvidada. Gracias a la prensa sensacionalista y a los programas de entrevistas de la televisión, que lo cuentan todo, nada es dejado a la reserva. ¿Cuándo fue la última vez que vio sonrojarse a algún personaje en público o en la televisión? Sin embargo, la reserva y el control siempre nos benefician. Aprenda a guardar confidencias. ¡Sea una persona conocida por saber guardar secretos! Eso es parte de una personalidad caracterizada por fortaleza y dignidad.

Entonces, tal vez, usted también podrá descollar en gracia delante del rostro de Dios.

¡Sea una persona conocida por saber guardar secretos!—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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PARTE DE SU EMPRESA

PARTE DE SU EMPRESA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-07

alimentemos_el_almaPor la mañana de hoy leí otra vez el rico texto de San Juan 15, La Vid y los pámpanos. Son esos pasajes de las escrituras que nunca dejan de dar jugo. Cuanto más lo exprimes, más jugo te da. Allí Jesús se presenta ante sus discípulos de una manera muy poco ortodoxa. Imagínate que te presentan a tu nuevo capataz, hijo del jefe de la empresa, y al pararse frente al plantel dice algo así: “O.K. Yo soy el nuevo jefe y mi padre es el dueño de todo esto. De ahora en adelante todo empleado que no produce será removido y todo empleado que produce se le exigirá más según sus capacidades para que produzca más y más”,  y se va… Creo que no faltarían las quejas y los comentarios de los obreros, ¿verdad? “Demasiado duro el muchacho. ¡Uy, la que se nos viene!…” Sin exagerar creo que, palabras más, palabras menos, esa fue la manera elegida por el Señor para hacer reaccionar a sus seguidores respecto a la urgencia de vivir vidas de sacrificio por el avance del Reino y vidas de permanente contacto con el Dador de la vida, La Vid, Jesús mismo. El tema es serio, es urgente, es vital. El concepto de vitalidad y muerte está impregnado en todo el capítulo 15 del libro. Al decir que Él es la vid, no estaba diciendo que sea el tronco principal y sus seguidores ramitas conectadas al tronco como muchos creen. Cuando dice que Él es la vid, dice que es el tronco, las ramas, la raíz, la flor, fruto, todo. Y nosotros somos parte de ese todo, somos parte de Él. De ahí que sea tan tajante en la premisa. Él es la imagen del Dios invisible, y si nosotros, simples criaturas, somos parte de Él, entonces es su testimonio el que está en juego. En esta empresa eterna que se llama “Iglesia” está involucrado el sueño de Dios, su designio eterno, su Palabra profética, la vida de sus mártires… Tú eres parte de este plan concebido antes de que se fundase el mundo. No puedes fallar, debes producir, debes permanecer. Él confió en ti, te eligió para que seas parte de su Equipo,  no lo defraudes.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

“Todo lo que hagan por su propia cuenta para mí no sirve de nada.” Juan 15:5 (Paráfrasis del Autor)

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RESOLVER LA DISCORDIA

RESOLVER LA DISCORDIA

11/6/2016

la-verdad-para-hoy

Estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio. (Filipenses 1:27)

alimentemos_el_almaLa estabilidad espiritual depende del amor mutuo, la armonía y la paz entre los creyentes. Nuestra vida debe estar entretejida para que podamos soportarnos y sustentarnos los unos a los otros.

En el versículo de hoy, leemos que Pablo quería que hubiera esa clase de armonía en la iglesia de Filipos, pero en su lugar había una gran desavenencia entre dos mujeres que amenazaban la vida de la iglesia. Pablo procuraba que no se extendieran por toda la iglesia pecados como la parcialidad, la crítica, la amargura, la falta de perdón y el orgullo.

A fin de evitar tales problemas, es necesario que los creyentes velen y oren los unos por los otros. El amor mutuo produce la armonía que lleva a la estabilidad espiritual y que muestra lo que ha de hacer la iglesia: ayudar a los débiles, levantar a los caídos y restaurar a los quebrantados.

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ASESINOS DE LA GRACIA

ASESINOS DE LA GRACIA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-06

alimentemos_el_almaDe algunos recuerdos con sabor amargo que tengo en el banco de mi memoria, asoma un evento ocurrido hace unos 25 años. Por aquel entonces me iniciaba en un ministerio que llegó a ser y sigue siendo muy fructífero, en la rehabilitación de jóvenes de la adicción a las drogas en la Provincia de Buenos Aires,  Argentina. En cierta oportunidad me contacté con un pequeño centro de internación cristiano para chicos y chicas con esta patología social y espiritual. Enviaba algunos casos que yo no podía atender por precisar ser separados de sus barrios y hogares. La relación con el centro se afianzó y acabé mudándome al lugar para darles una mano. Las condiciones eran bastantes precarias y colaboramos de diferentes formas con la iglesia. Un viernes, el líder del centro me dejó a cargo de todo el plantel porque él con algunos hermanos más fueron a evangelizar estas tribus urbanas por las calles de la ciudad, en la madrugada. Para mí fue todo un desafío. Quedarme solo, a cargo de varios jóvenes en proceso de rehabilitación, algunos de ellos con procesos penales, mala conducta y peor fama… ¡En verdad estaba algo asustado! Sabía que iba a ser una noche muy larga. Pero pudimos lograrlo sin ningún inconveniente.  A la mañana siguiente el líder a cargo me llamó. Estaba seguro que me felicitaría por mi desempeño, pero fue todo lo contrario. Me llamó la atención porque las escobas usadas durante la noche no habían sido guardadas apoyadas sobre su palo sino sobre su cepillo y esto las deformaba. ¡Yo no podía creerlo! Claro que luego se dio cuenta y me agradeció el servicio de la noche, pero ya lo había dicho. Literalmente sentí un puñal clavado muy hondo en mi ser, en mi orgullo, en mi espíritu. Cuando mi forma de hacer las cosas y mi perfeccionismo me dominan, puedo llegar a extremos asesino como estos. Matas la iniciativa personal, hieres el orgullo del que te ayudó. Esa persona se siente traicionada en su muestra de afecto por ti.  Nadie quiere trabajar ni ayudar más a alguien que no valora el esfuerzo y que ve el error cometido antes que la ayuda prestada.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

¡Cuidado! Cuando tu perfeccionismo hiere, dejó de ser una virtud y pasó a ser un arma.

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UN BUEN SOLDADO

UN BUEN SOLDADO

la-verdad-para-hoy

11/5/2016

Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. (2 Timoteo 2:3)

alimentemos_el_almaValor, convicción e integridad son virtudes respetables desde un punto de vista secular, pero es necesario que se manifiesten en la vida de todos los cristianos. Es que el nombre “cristiano” nos identifica con Cristo, que nunca transigió ni se apartó de la verdad. Él es el ejemplo perfecto de integridad valerosa.

Es lógico entonces que se nos llame a ser estables y estar firmes como Cristo y no dudar (Stg. 1:6). Exhortaciones a estar firmes (Ef. 6:11, 13-14) y ser fuertes (1 Co. 16:13; 2 Ti. 2:1) confirman que hemos de ser valerosos al vivir para Jesucristo.

Casi todos deseamos verdaderamente estar firmes y no tropezar en nuestro andar con Cristo. Ninguno de nosotros quiere ser aplastado bajo el peso de las pruebas de la vida ni ser derrotado por el ataque furioso del mundo, de la carne y de Satanás. Pero debemos comprender que permanecer firmes y ser fuertes no es fácil porque libramos una lucha espiritual (2 Ti. 2:3-4). Tenemos que estar preparados para sufrir penalidades a lo largo del camino como buenos soldados de la fe.

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