La obediencia por medio de la meditación

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La obediencia por medio de la meditación

Charles Stanley

La Biblia es necesaria porque ilumina la verdadera naturaleza de Dios y enseñarnos sus principios y mandamientos.

Salmos 119:9-16
Bet
9 ¿Con qué limpiará el joven su camino?

Con guardar tu palabra.

10 Con todo mi corazón te he buscado;

No me dejes desviarme de tus mandamientos.

11 En mi corazón he guardado tus dichos,

Para no pecar contra ti.

12 Bendito tú, oh Jehová;

Enséñame tus estatutos.

13 Con mis labios he contado

Todos los juicios de tu boca.

14 Me he gozado en el camino de tus testimonios

Más que de toda riqueza.

15 En tus mandamientos meditaré;

Consideraré tus caminos.

16 Me regocijaré en tus estatutos;

No me olvidaré de tus palabras.

Algunos cristianos tratan de vivir dentro de la voluntad de Dios mientras abren sus Biblias solo en la iglesia. Esta práctica es similar a jugar al baloncesto sin conocer las reglas; lo cual genera errores y frustración. Para obedecer al Señor, primero hay que saber lo que Él ha dicho.

Una vez me salté la lectura de la Palabra de Dios durante una semana como una especie de experimento. En el transcurso de solo siete cortos días mi pensamiento pareció nublarse, mi actitud sufrió y podía sentir que mi corazón se enfriaba para con el Señor. Esa semana me confirmó que la Biblia no es solo para los domingos. Ella es necesaria porque ilumina la verdadera naturaleza de Dios y enseñarnos sus principios y mandamientos.

Solo después de leer la Biblia, podemos comenzar a meditar en sus versículos y dejar que ella nos transforme. Al mantener nuestro enfoque en el Padre celestial y su Palabra, la meditación diaria nos ayuda a transformar el conocimiento bíblico en obediencia activa. Mientras meditamos en un pasaje, el Espíritu lo usará para enseñarnos la manera correcta de vivir, enderezar nuestro rumbo cuando nos desviemos, y capacitarnos para obedecer los mandamientos bíblicos. Él no solo nos revelará cómo aplicar la verdad a nuestra vida, sino que también nos dará su poder para hacerlo.

¿Por qué permite Dios las pruebas?

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¿Por qué permite Dios las pruebas?

Charles Stanley
Dios tiene un propósito para cada prueba

1 Pedro 1:6-9
En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

Profundicemos hoy en el tema de las pruebas. ¿Qué propósito podría tener Dios al permitir que las enfrentemos?

  1. DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PROBAR NUESTRA FE. Sin embargo, no lo hace con la expectativa de que fracasemos. Más bien, quiere que aprendamos a depender más de Él. La fe que no ha sido puesta a prueba, no puede crecer.
  2. DIOS UTILIZA LAS PRUEBAS PARA MOSTRAR SU PODER SUSTENTADOR. Como vimos ayer, todos enfrentamos períodos dolorosos en la vida. Al recurrir al poder de Dios durante estos tiempos, podemos compartir un poderoso testimonio frente a quienes no conocen a Cristo.
  3. NUESTRAS PRUEBAS NOS PREPARAN PARA AYUDAR A OTROS. Cuando pasamos por problemas, nos preparamos para alentar a quienes lleguen a pasar por alguna prueba similar. Este principio fue parte importante del ministerio de Pablo (2 Co 1.4-8).
  4. DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PURIFICARNOS. Las dificultades nos presionan, sobre todo en las áreas donde tratamos de ocultar el pecado. El Señor sabe que estas cosas deben ser sacadas a la superficie y enfrentadas abierta y sinceramente si queremos llegar a ser creyentes maduros.

Dios tiene un propósito para cada prueba. Manténgase firme y deje que el Padre celestial lleva a cabo su voluntad en usted, por los medios que Él considere necesarios.

Con Jesús

Lunes 4 Abril

Cristo… murió por los impíos.

Romanos 5:6

(Jesús dijo al malhechor crucificado:) De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Lucas 23:43

Con Jesús

En 1957 un joven condenado a muerte por asesinato estaba en la cárcel esperando su ejecución. Había recibido una educación cristiana, pero rechazaba las visitas del capellán. Meses de angustia pasaron en medio del silencio y la soledad. El joven terminó aceptando que el capellán le prestase unos libros. Durante varios meses leyó la Biblia, luego se encontró con un antiguo compañero que se había vuelto cristiano. Esto fue lo que escribió en su diario: “Tengo todo en abundancia, fui salvo sin hacer nada, fui retirado del mundo porque me estaba perdiendo…”.

Al final de este periodo, convencido por el llamado de Dios, escribió: “¡Traté de creer mediante la razón! Y súbitamente, en algunas horas, obtuve la fe, una seguridad absoluta. ¡Creí, y no entiendo cómo había hecho para no creer hasta ese momento! La gracia me visitó, un gran gozo me embargó, y, sobre todo, una gran paz me llenó. Todo se aclaró en unos instantes. Era un gozo muy fuerte, que quizá tengo demasiada tendencia a buscar ahora, pues lo esencial no es la emoción, sino la fe. Ahora sé que todo es gracia, y que no me estoy acercando a la muerte, sino a la vida”.

El joven, lleno de una paz indescriptible, oró toda la noche previa a su ejecución, programada para las cinco de la mañana. Las últimas líneas de su diario revelan la seguridad de su fe en su Salvador: “Dentro de cinco horas veré a Jesús…”.

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento” (Lucas 15:7).

Isaías 9 – Gálatas 5 – Salmo 39:1-6 – Proverbios 12:27-28

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La luz de la cruz

Sábado 2 Abril

La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

1 Corintios 1:18

Jesús… el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Hebreos 12:2

La luz de la cruz

En Australia, durante una noche especialmente clara, tuve la oportunidad de contemplar un cielo estrellado. La Cruz del sur era una de las constelaciones más visibles. Brillaba tanto que logré distinguirla fácilmente entre la multitud de estrellas. ¡Qué belleza!

Para mí una gran luz también irradia de “la cruz de Cristo”. En los relatos de los evangelios, “la cruz” es el madero donde Jesús fue clavado. En el Nuevo Testamento, la expresión “la cruz de Cristo” presenta este hecho que subsiste eternamente en todo su valor y sus consecuencias: el Señor Jesucristo murió, crucificado por los hombres, pero también castigado por el Dios santo debido a nuestros pecados, los cuales llevó sobre sí mismo.

Esa noche, observando la Cruz del sur, vi brillar la obra del Creador; pero contemplando por la fe “la cruz de Cristo”, veo al Hijo de Dios dando su vida para salvarme. La luz moral que resplandece de la cruz de Cristo viene de Dios. Está formada por sus caracteres divinos: bondad, verdad, justicia y paz (Salmo 85:10).

¿Cómo se manifestó la justicia de Dios? Por medio de la cruz (Romanos 3:21-25). ¿Cómo prueba Dios su amor? Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8). La cruz de nuestro Señor Jesús es la expresión sublime del poder y de la sabiduría de Dios. Así como antiguamente la Cruz del sur indicaba la dirección al viajero, la cruz de Cristo da su sentido a nuestra vida.

Isaías 6-7 – Gálatas 3 – Salmo 38:9-14 – Proverbios 12:23-24

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Libres para servir a nuestro prójimo

Viernes 1 Abril

En esto hemos conocido el amor, en que él (Jesús) puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

1 Juan 3:16

Libres para servir a nuestro prójimo

Leyendo en los evangelios la vida de Jesús en la tierra, nos impresiona ver que, aunque fue amenazado, abandonado, crucificado, nunca renunció a su objetivo. Fue el único hombre enteramente libre obedeciendo a Dios:

 – Libre cuando prefirió estar solo y hambriento en un desierto, en lugar de actuar de forma independiente de Dios.

 – Libre de todo miedo: mientras una tormenta asustaba a sus discípulos, él dormía tranquilamente.

 – Libre para manifestar amor e interés por los despreciados por la gente de su pueblo: extranjeros, prostitutas, leprosos, invasores romanos… No se escondió de los religiosos que lo espiaban buscando motivos de acusación contra él. ¡No dependía de la opinión de los demás! Denunció claramente su hipocresía, advirtiéndoles sobre la gravedad de su estado.

 – La noche en que fue arrestado no trató de huir; al contrario, avanzó al encuentro de sus verdugos.

 – Permaneció en la cruz en vez de pedir ayuda a los ángeles para ser librado de sus enemigos, de los sufrimientos y de la muerte.

La vida de Jesucristo es única. Nos manifestó un amor extremo hasta dar voluntariamente su vida para salvarnos del juicio de Dios.

Él es el Salvador en quien primero debemos creer. Luego, a cada uno de los que creemos en él, nos invita a amar a nuestro prójimo, sirviéndole con todo nuestro corazón.

“Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:10).

Isaías 5 – Gálatas 2 – Salmo 38:1-8 – Proverbios 12:21-22

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¿El hombre es libre?

Jueves 31 Marzo

(Jesús dijo:) Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres… Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Juan 8:31-3236

¿El hombre es libre?

Al hombre le gusta creerse independiente, imaginar que es libre. Piensa que puede hacer lo que quiere, ir a donde quiere y decir lo que quiere. Recordamos el eslogan: “Está prohibido prohibir”. ¡Como si con decir esta frase sus autores fuesen libres! El hombre sigue siendo esclavo de sus pasiones, de sus deseos desenfrenados y de su incurable orgullo. Es esclavo sin darse cuenta, se engaña a sí mismo. Así, por ejemplo, la infidelidad conyugal será considerada como una fuente de realización, los insultos como una libertad de expresión, la violencia como la legítima defensa, la deshonestidad como justa con respecto a las personas que tienen dinero… y podríamos continuar la lista.

Dios nos vio bajo esta esclavitud de la mentira. Vino a nosotros en la persona de Jesucristo para liberarnos. Mediante la fe en él y en su sacrificio, el que recibe a Jesús en su corazón pierde toda ilusión sobre sí mismo y recibe una vida nueva. Entonces descubre que es posible hacer lo que la Biblia enseña, de corazón y con gozo, sin frustración ni amargura. ¡Esta es la verdadera libertad que Dios nos propone!

Jesucristo, el único que solo hizo el bien, vivía en una libertad total. Sirvió libremente a los demás y dio su vida libremente por ellos. Lo hizo por amor a su Padre y a nosotros, para librarnos del juicio de Dios, que es la consecuencia de nuestras malas acciones. Nos abrió un camino de libertad, en el cual podemos hacer lo que agrada a Dios sin ninguna restricción.

Isaías 3-4 – Gálatas 1 – Salmo 37:35-40 – Proverbios 12:19-20

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Quite lo que no se parezca a Él

Miércoles 30 Marzo

Mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

2 Corintios 3:18

(Jesús dijo:) Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador… todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

Juan 15:12

Quite lo que no se parezca a Él

Cuando se le preguntó a Miguel Ángel (1475-1564) qué método había utilizado para esculpir la estatua de Moisés, respondió lo siguiente: “Tome usted un bloque de mármol y quite todo lo que no se parezca a Moisés”.

Cuando nos convertimos al Señor, al principio somos como bloques de mármol sin forma, como piedras brutas extraídas de una cantera. Pero Dios no quiere que nos quedemos así. Él desea que nos parezcamos cada vez más al Señor Jesús. Para que avancemos moralmente hacia Aquel que es nuestro modelo, quita de nosotros todo lo que no se parece a Cristo.

Imitar a Cristo no significa tratar de copiarlo, sino vivir de él mediante su Espíritu, como un sarmiento vive gracias a la savia que emana del tronco. Porque todo cristiano tiene una vida nueva que proviene de la de Cristo.

Aprender a parecernos a él es emprender un viaje que dura toda la vida. Contrariamente a nosotros, Dios es paciente. El crecimiento es progresivo, es decir, cada día damos un paso. Debemos aceptar que Dios nos moldee y nos transforme a su manera, incluso si este proceso lleva mucho tiempo.

“La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18). “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).

Isaías 2 – Hechos 28:17-31 – Salmo 37:30-34 – Proverbios 12:17-18

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Predicamos a Cristo crucificado

Martes 29 Marzo

Nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.

1 Corintios 1:23-24

Predicamos a Cristo crucificado

En Inglaterra había una iglesia en cuya pared frontal se hallaba grabada esta frase: “Predicamos a Cristo crucificado”. Con el paso del tiempo la hiedra empezó a crecer por las paredes. Primero cubrió la última palabra de la frase. Entonces solo se podía leer: “Predicamos a Cristo”. Luego: “Predicamos”, y al final la vegetación cubrió totalmente la inscripción.

Esta historia ilustra la importancia, para todo cristiano, de proclamar un Evangelio completo y acorde con la Biblia. Si omitimos la cruz de Cristo, si ocultamos el pecado del hombre y la necesidad del sacrificio de Jesús para apaciguar la ira de Dios, es como si predicásemos un “evangelio diferente” (2 Corintios 11:4Gálatas 1:6).

Los hombres aceptan sin problema que se les hable de Jesús como de un hombre de bien; de hecho, ya ha habido otros a lo largo de la historia… Pero muchos se cierran cuando se les dice que Jesús tuvo que morir para borrar sus pecados. No obstante, ¡sin este sacrificio todos estaríamos perdidos para siempre!

Queridos lectores, no se molesten si insistimos tanto en la cruz de Cristo. Ella es el corazón del Evangelio, y sería demasiado grave no mostrarle el verdadero y único camino de salvación.

“La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Corintios 1:18).

“A los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:24-25).

Isaías 1 – Hechos 28:1-16 – Salmo 37:23-29 – Proverbios 12:15-16

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La Biblia habla de usted y de mí (8)

Lunes 28 Marzo

Soy como el búho de las soledades; velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado… Mis días son como sombra que se va, y me he secado como la hierba.

Salmo 102:6711

Tú, oh Señor, no desamparaste a los que te buscaron.

Salmo 9:10

La Biblia habla de usted y de mí (8)

¡Qué situación vivía este hombre del Salmo 102! Estaba solo en medio de su dolor, al punto de pensar que no sobreviviría. Se comparaba a un animal del desierto, a un búho, a un pájaro solitario sobre el tejado… Las pocas personas con las que se relacionaba estaban en contra de él y lo insultaban. ¡Qué tristeza! ¡Estaba solo, desesperadamente solo!

Cada uno de nosotros ha podido, un día u otro, sentirse solo, abandonado. Pero cuando una situación de este tipo se prolonga, cuando no sabemos cómo salir de ella, la situación se vuelve trágica.

¿Ha experimentado esta soledad alguna vez? ¿Es esta su situación actual? ¿Está inmerso en ella desde hace mucho tiempo y no ve la salida? Si ese es su caso, le invitamos a continuar leyendo el Salmo 102: Dios nos ama y escucha la oración del desamparado (v. 17). Jesucristo, su enviado, Dios-Hombre, ve, comprende, escucha y sabe qué es lo mejor para nosotros. Él, el único del que nunca hubiésemos pensado que sería abandonado un día, experimentó la más profunda soledad cuando sufrió en la cruz el rechazo de los hombres y las mujeres que no lo querían. Fue abandonado por Dios porque aceptó tomar su lugar y el mío, es decir, el de un ser culpable ante Dios y que merecía la muerte eterna. Ahora, mediante una promesa, responde al desesperado: “Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás” (Salmo 50:15).

(continuará el próximo lunes)

Éxodo 40 – Hechos 27:13-44 – Salmo 37:16-22 – Proverbios 12:13-14

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Acepté la salvación

Domingo 27 Marzo

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gálatas 2:20

Acepté la salvación

El relato que leeremos a continuación es de un conocido cristiano que refleja el entusiasmo de un recién convertido.

“Tomé mi decisión; acepté la salvación. Lo confieso: ¡Me convertí en un discípulo de Cristo! Mi pasado ha sido rescatado, mi presente asegurado y mi futuro preparado. Mi antigua vida está crucificada, y la nueva santificada. Ya no ando por vista, sino por fe. Ya no camino en la condenación, sino en la liberación. Ya no estoy en las tinieblas, sino en la luz. Ya no estoy prisionero, sino libre, y sigo adelante.

Empecé la carrera con Cristo, lleno de fuerza, porque me libera de mi debilidad; lleno de esperanza, porque me libera de la desesperación; lleno de fe, porque me libera de la duda; lleno de ánimo, porque me libera de Satanás. Ahora tengo confianza, mi mente está renovada; si me dejo guiar por él, tendré pensamientos santos, diré palabras verdaderas… Fui comprado a gran precio, sellado con el Espíritu Santo, y me convertí en un heredero del reino”.

Dejemos que la Biblia complete:

“El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios… Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:37).

“Cristo, cuando aún éramos débiles… murió por los impíos” (Romanos 5:6).

“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

“Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú… porque él (Dios) es vida para ti” (Deuteronomio 30:19-20).

Éxodo 39 – Hechos 27:1-12 – Salmo 37:8-15 – Proverbios 12:11-12

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