Perder lo principal

Domingo 13 Febrero

¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Mateo 16:26

Perder lo principal

Leer Lucas 12:16-21

Jesús contó esta parábola a la multitud:

 – “La heredad de un hombre rico había producido mucho”.

Quizá disfrutemos de la prosperidad material. Podemos, por supuesto, atribuirla a nuestras capacidades y a nuestros esfuerzos, pero no olvidemos que también está ligada a la bondad de Dios.

 – “Él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?… derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes”.

En lugar de dar gracias a Dios por su bondad, hizo proyectos para desarrollar sus negocios. ¡Su materialismo le hizo olvidar lo principal!

 – “Diré a mi alma… muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate”.

El único objetivo de su vida era disfrutar de todo lo que sus riquezas podían ofrecerle. Pensaba vivir aún mucho tiempo, pero olvidaba que el futuro no le pertenecía.

 – “Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?”. ¡Necio! Esta es la apreciación de Dios. Su vida, exitosa materialmente, era un fracaso. Su locura materialista le impidió crear una relación vital con Dios.

Jesús concluyó: “Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”. Vayamos a él para conocer “la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Corintios 8:9).

Génesis 47 – Mateo 27:1-31 – Salmo 22:12-15 – Proverbios 9:1-6

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Oración en la nieve

Sábado 12 Febrero

(Jesús dijo:) Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará… pedid, y recibiréis.

Juan 16:23-24

Oración en la nieve

La nieve había caído por montones, aislando la casa del mundo exterior. La madre había enviado a sus dos hijos al pueblo, ubicado a varios kilómetros, a comprar lo necesario para comer. En la vía principal, limpiada por la máquina quitanieves, un camión se detuvo y el conductor ofreció a los niños llevarlos hasta el pueblo. Al dejarlos, les dijo:

 – Si dentro de veinte minutos están en este cruce, los llevaré de regreso, pues tengo que volver a pasar por aquí.

Después de hacer las compras los niños se dirigieron al lugar señalado, pero al pasar cerca de una sala de reuniones cristianas, escucharon cantar himnos.

 – Es una reunión, entremos, dijo el mayor.

 – Sí, pero vamos a perder el camión.

 – Pues oremos para que otra persona nos lleve de regreso.

Y allí, en la nieve, los niños oraron en voz alta; luego fueron a la reunión. Al salir pasaron por el cruce señalado y, de repente, un camión, el mismo camión, se detuvo.

 – Disculpen, niños, tuve un contratiempo de una hora, dijo el chófer; y los llevó cerca a su casa.

No dudemos en orar al Señor Jesús cuando tenemos una dificultad. Él sabe qué necesitamos, en los mínimos detalles, y sus recursos son inmensos. Confiemos en él, pues nos ama, y a menudo responde más allá de lo que nos atrevemos a pedirle.

“Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido” (Salmo 25:3).

“Gustad, y ved que es bueno el Señor; dichoso el hombre que confía en él” (Salmo 34:8).

Génesis 46 – Mateo 26:47-75 – Salmo 22:6-11 – Proverbios 8:32-36

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La señal de Jonás

Viernes 11 Febrero

La generación… demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre (Jesús) en el corazón de la tierra tres días y tres noches.

Mateo 12:39-40

La señal de Jonás

Durante su vida en la tierra, Jesús, el Hijo de Dios, fue visto con desconfianza y desprecio por los hombres religiosos de la época que querían ponerlo a prueba. Le pedían una señal evidente, un milagro que probase que él era realmente el enviado de Dios. Pero en el fondo, ellos no estaban dispuestos a creer, ni siquiera lo que veían.

La prueba es que no creyeron al mayor milagro que existió: la señal de Jonás, es decir, la resurrección de Jesús el tercer día después de su muerte. Sin embargo, él la había anunciado. Ellos tomaron precauciones para tratar de impedirla (Mateo 27:63-66). Pero ni la piedra colocada y sellada en la entrada de la tumba, ni la guardia situada alrededor, pudieron impedir que Cristo resucitase. Puestos ante semejante evidencia, los jefes religiosos rehusaron admitirlo y sobornaron a los soldados para que dijesen que los discípulos habían venido durante la noche y habían robado el cuerpo de Jesús (Mateo 28:11-15).

Estos hechos demuestran que los milagros no tienen el poder para convencer a un hombre; solo la Palabra de Dios puede hacerlo. ¡La fe no descansa en las cosas visibles, por extraordinarias que sean! Además Jesús, quien “sabía lo que había en el hombre”, no se fiaba de los que lo seguían solo porque habían visto sus milagros (Juan 2:23-25).

“La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). “Bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29).

Génesis 45 – Mateo 26:14-46 – Salmo 22:1-5 – Proverbios 8:28-31

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La fuente de agua viva

Jueves 10 Febrero

Dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Jeremías 2:13

La fuente de agua viva

Estaba con unos amigos estudiantes en una reunión cristiana en Francia. El predicador se levantó y leyó el versículo arriba citado. Luego nos miró y preguntó: “¿Cuáles son los dos males de los que habla este texto?”.

Sorprendido, volví a leer el texto, porque realmente nunca había tratado de comprenderlo. El primer “mal” es abandonar al Señor, y el segundo es buscar fervientemente otros medios para llenar nuestra vida.

En este texto del profeta Jeremías, Dios se dirige a Israel, su pueblo terrenal. Sin embargo, este llamado también nos concierne a nosotros, que pertenecemos al conjunto de los cristianos, su pueblo actual en la tierra. No solo corremos el riesgo de abandonar la enseñanza bíblica y ser influenciados por las corrientes cada vez más inmorales de la sociedad que nos rodea, sino que también podemos buscar otras fuentes de refrigerio en las distracciones del mundo. Dios nos advierte: son “cisternas rotas”, depósitos perforados que no pueden retener el agua.

Jóvenes, casados o solteros, no abandonen la “fuente de agua viva”, no se aparten del Señor. Ustedes hacen esfuerzos para tener un trabajo, y es necesario. ¡Pero no olviden lo principal! Solo con Jesús podrán construir una felicidad duradera.

Aquella noche, al regresar a mi habitación, anoté en mi cuaderno personal: beberé de la fuente de agua viva.

“Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” (Juan 4:10).

Génesis 44 – Mateo 25:31-26:13 – Salmo 21:8-13 – Proverbios 8:22-27

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Eran dieciséis soldados

Miércoles 9 Febrero

El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.

Salmo 34:7

Epafras… siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones.

Colosenses 4:12

Eran dieciséis soldados

Dos cristianos, médicos en Malasia, habían ido a la ciudad a sacar dinero del banco. Como el trayecto de regreso era demasiado largo, decidieron acampar en el camino. El lugar era frecuentado por bandidos; entonces pidieron a Dios que los protegiese y luego se durmieron apaciblemente.

Poco tiempo después un hombre fue a recibir tratamiento al hospital de la estación misionera. Mirando fijamente al doctor que estaba inclinado hacia él, afirmó que ya lo había visto: “Usted puso su tienda en tal colina hace unas semanas”. Para gran sorpresa del médico, el hombre continuó diciendo:

“Mis compañeros y yo los seguimos porque sabíamos que tenían dinero. Esperamos a que llegara la noche para atacarlos y robarlos, pero cuando llegamos al lugar donde ustedes acamparon, no nos atrevimos, debido a los soldados. Eran dieciséis, y todos llevaban espada”.

El médico se echó a reír afirmando que no había ningún soldado con ellos. Pero como el ladrón insistía, no lo contradijo más y concluyó que debía ser una alucinación del enfermo…

Cuando regresó a Londres y contó este incidente, alguien se acercó y preguntó qué día había sucedido esto. El médico recordó la fecha exacta; su interlocutor le dijo: “Esa tarde teníamos una reunión de oración; alguien oró muy especialmente por ustedes. Quiero precisar que éramos dieciséis”.

Cristianos, esta historia ilustra el hecho de que la oración es un arma eficaz. Un cristiano de rodillas se convierte, por el poder de Dios, en un soldado armado para el combate.

Génesis 43 – Mateo 25:1-30 – Salmo 21:1-7 – Proverbios 8:17-21

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La oración flecha

Martes 8 Febrero

(Dios dijo:) Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar. Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, y si corrieres, no tropezarás.

Proverbios 4:1112

La oración flecha

Nehemías era siervo de Artajerjes, rey de Persia, en Susa (Nehemías 1:12:1). Tenía una posición humanamente envidiable, pero su corazón no estaba en Susa, sino en Jerusalén, la ciudad de sus ancestros, que estaba en ruina. Por ello quería hablar al rey en favor de Jerusalén, pero fue el rey quien tomó la iniciativa: “¿Qué cosa pides?” (cap. 2:4). Antes de responder, Nehemías dirigió a Dios una oración urgente y espontánea, una oración “flecha”. ¡Y el rey respondió favorablemente a su siervo!

A veces tenemos que dar una respuesta inmediata, sin haber tenido la posibilidad de buscar la voluntad de Dios. Entonces, ¿qué debemos hacer? Como Nehemías, dirijamos al Señor una oración instantánea, un simple pensamiento que suba a él, una petición de ayuda…

Que la situación sea urgente o no, el Señor desea conducirnos. Si tenemos que dar una respuesta rápida, ¡el Espíritu de Dios actuará en nosotros muy pronto! En una fracción de segundo puede comunicarnos la respuesta que debemos dar, como una intuición. También puede traer a nuestra memoria un versículo de la Biblia adaptado a la situación. Podremos entender más fácilmente qué debemos hacer o decir si hemos dejado que su Palabra penetre y “more” en nosotros (Colosenses 3:16).

En cualquier circunstancia, incluso si no sabemos qué responder, lo importante es permanecer tranquilos y confiados. Entonces, a pesar de nuestra debilidad, el Señor nos conducirá en su camino. ¡También nos dará paz y tranquilidad!

Génesis 42 – Mateo 24:29-51 – Salmo 20:6-9 – Proverbios 8:12-16

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La Biblia habla de usted y de mí (1)

Lunes 7 Febrero

El hombre morirá, y será cortado; perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?… Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?

Job 14:1014

¿Cómo se justificará el hombre con Dios? Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo.

Job 9:219:25

La Biblia habla de usted y de mí (1)

¡Ah, estas preguntas me persiguen día y noche!… ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué existe el sufrimiento y el mal… ? ¿La historia de Job nos dará una respuesta?

Este personaje bíblico tenía una vida religiosa irreprochable, pero un día su vida tambaleó en una serie incomprensible de desgracias. Entonces empezó a hacerse preguntas. Cuando todo va mal, nuestras frágiles mentes dudan de todo. En medio del sufrimiento, Job se atrevió a acusar a Dios, a hacerlo responsable de todos sus males. Esto es lo que hacemos todos, más o menos, un día u otro. Pero si todo va bien, a menudo vivimos como si Dios no existiera. Y luego, cuando los problemas se acumulan, lo acusamos, ¡sin ni siquiera darnos cuenta de que es contradictorio!

Si usted y yo nos identificamos con Job, solo nos queda ir hasta el final de su razonamiento, es decir, reconocer que su vida viene de Dios, que él no tiene que rendirnos cuentas. Si vivimos sin preocuparnos por lo que Dios espera de nosotros, entonces necesitamos ponernos en regla con él. Pero no podemos hacerlo solos. La fe de Job descansaba en su “Redentor”, es decir, en alguien que podría pagar en su lugar por sus pecados.

¡Ese Redentor o Salvador es Jesucristo, quien vino a este mundo para pagar mi rescate! Hay un solo mediador entre Dios y los hombres: ¡Jesús! Visto de esta manera, mi existencia cobra todo su sentido: sé que vengo de Dios, que voy a él y que no hay azar en mi vida.

(continuará los próximos lunes)

Génesis 41 – Mateo 24:1-28 – Salmo 20:1-5 – Proverbios 8:1-11

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El Evangelio en la selva (2)

Domingo 6 Febrero

Alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre.

Salmo 5:11

El gozo del Señor es vuestra fuerza.

Nehemías 8:10

El Evangelio en la selva (2)

Los días siguientes, Ian y Alan visitaron a otros grupos en la selva. Alan estaba sorprendido por la cálida y atenta acogida de los creyentes.

 – No puedo entender por qué estas personas tan pobres se ven tan felices, declaró Alan en el camino de regreso.

 – Es porque tienen a Jesucristo como su Salvador, saben que sus pecados fueron perdonados y tienen la vida eterna, respondió Ian.

Luego tuvieron una larga conversación. Así fue como Ian y Alan intercambiaron preguntas y reflexiones. Por fin, poco a poco, Alan experimentó la felicidad de tener a Jesucristo como Salvador, el gozo de ser perdonado y tener su lugar preparado en el cielo. Ese opositor a la propagación del Evangelio pasó pronto a ser un predicador convencido del mismo Evangelio.

¿Por qué los cristianos desean anunciar la buena nueva de la salvación a los que nunca la escucharon? Primero por obediencia al mandamiento de Jesucristo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). Luego porque están convencidos de que solo hay salvación en Jesucristo (Hechos 4:12), y quieren compartir el gozo de ser amados por un Dios vivo y misericordioso. No obstante, es necesario hacerlo respetando al otro y mostrando el amor que dicta el Evangelio.

“Así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra” (Hechos 13:47).

Génesis 40 – Mateo 23 – Salmo 19:11-14 – Proverbios 7:24-27

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El Evangelio en la selva (1)

Sábado 5 Febrero

¿Cómo, pues, invocarán a aquel (Dios) en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

Romanos 10:14

El Evangelio en la selva (1)

Ian, predicador del Evangelio, y Alan, profesor universitario, eran vecinos. Alan temía que la predicación del Evangelio de Jesucristo cambiara la cultura de los nativos. Sin embargo, una vez quiso acompañar a Ian, quien iba a visitar a los cristianos en la selva. Ian no le ocultó las dificultades del viaje, las duras horas de caminata y los riesgos que correría antes de llegar a la cabaña de los creyentes. Y luego, ¿Alan estaría interesado en los estudios bíblicos que tendrían lugar al atardecer? “No te preocupes, me taparé los oídos para no oír”, respondió Alan con ironía. Ante dicha insistencia, Ian terminó aceptando, pero oró a Dios para que dirigiese todo.

Después de haber empleado diferentes medios de transporte y efectuado largas horas de caminata, los dos hombres llegaron a una cabaña perdida en la selva. La pobreza del lugar contrastaba con el gozo de sus ocupantes. Ian y Alan fueron amablemente recibidos e invitados a compartir una sencilla comida. Al anochecer llegaron los vecinos. Entonces empezó una velada de cantos, mensajes bíblicos e intercambios a la luz de una vela muy rudimentaria, es decir, un cordel mojado en un bote que contenía aceite. Con una mano, Alan debía sostener la vela para que Ian pudiese leer la Biblia, y con la otra debía alejar una nube de insectos atraídos por la luz. ¡De este modo era imposible taparse los oídos!

Después de estos momentos de intercambio llenos de alegría, todos se fueron a descansar. Nuestros visitantes se conformaron con las condiciones precarias, ellos seguirían su camino al día siguiente.

(mañana continuará)

Génesis 39 – Mateo 22:23-46 – Salmo 19:7-10 – Proverbios 7:6-23

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El amor nunca deja de ser

Viernes 4 Febrero

A fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.

Efesios 3:17-19

El amor de Cristo

El profundo amor de Cristo

Digno es de loor y prez,

¡Cuánto ama, siempre ama,

Nunca cambia, puro es!

¡Cuánto ama a los suyos,

Por salvarlos él murió!

Intercede en el cielo

Por aquellos que compró.

El profundo amor de Cristo,

Grande, sin comparación,

Es refugio de descanso,

Es un mar de gran bendición.

El profundo amor de Cristo

Es un cielo para mí;

Me levanta hasta la gloria,

Pues me lleva hacia Ti.

El profundo amor de Cristo

Es inmenso sin fin.

“Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39).

“El amor nunca deja de ser” (1 Corintios 13:8).

“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:9).

Thomas J. Williams, Ellen de Eck

Génesis 38 – Mateo 22:1-22 – Salmo 19:1-6 – Proverbios 7:1-5

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