Tiempo de celebrar

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Tiempo de celebrar

Charles Stanley

Considere su vida durante los últimos 6 meses. ¿Qué puede celebrar?

17 de abril de 2022

Para sacarle el máximo provecho a este devocional, lea los pasajes a los que se hacen referencia.

Es probable que haya escuchado la parábola en la que un pastor pierde una oveja y deja atrás a las otras 99 para encontrarla (Lc 15.3-7). Esta es una imagen conmovedora del amor de Dios por nosotros, pero ¿ha notado que el relato se centra en la celebración? Primero, el pastor se regocija al encontrar la oveja, luego se alegra con sus amigos, y después Cristo dice que en el cielo hay júbilo por nuestro arrepentimiento.

Hoy en día, celebramos el cumpleaños de nuestros seres queridos, pero ¿con qué frecuencia celebramos lo que Dios ha hecho en la vida de esa persona? ¿O de lo que Él ha hecho en nuestra propia vida? Por lo general, estamos apurados y distraídos como para hacer un inventario de la fidelidad del Señor, o subestimamos la importancia del regocijo. Pero en esta parábola, el Señor deja claro que debemos celebrar la fidelidad de Dios, sin importar cuán grande o pequeña pueda parecer la ocasión. Cuando nos tomamos el tiempo para festejar las bendiciones del Señor, en el Domingo de Pascua y durante todo el año, reconocemos su provisión y lo honramos.

PIENSE EN ESTO

  • Considere su vida durante los últimos 6 meses. ¿Qué puede celebrar? ¿A quién puede invitar a regocijarse con usted?

Biblia en un año: 1 Reyes 10-12

La cruz: El amor de Dios

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La cruz: El amor de Dios

Charles Stanley

El mensaje de la cruz les parece una locura a los incrédulos porque “el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios” (1 Co 2.14).

1 Corintios 1.18-25

El mensaje de la cruz les parece una locura a los incrédulos porque “el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios” (1 Co 2.14). Solo cuando nuestra mente es renovada por el Espíritu Santo, podemos comenzar a comprender la sabiduría y el poder del sacrificio expiatorio de Cristo.

Las personas con una mentalidad mundana suelen pensar que tienen una firme comprensión en cuanto a la sabiduría, pero no pueden entender lo que lleva a los perdidos a una relación salvadora con el Padre celestial. Para ellos, todo es una pérdida de tiempo.

Además, hay muchas religiones que consideran que las buenas obras son el medio de salvación. En realidad, ninguna abundancia de bondad o generosidad puede superar la deuda de nuestro pecado o reconciliarnos con el Dios santo. Es por eso que Cristo, hizo lo único que podía salvar nuestras almas, ofreció su sangre como expiación sustitutiva por nosotros.

Incluso cuando nuestras ideas puedan parecer tener sentido, debemos recordar que Dios es mucho más sabio que nosotros. Él sabe lo que necesitamos aun antes de que le pidamos (Mt 6.32). Por tanto, agradezcamos que no haya dejado este asunto en nuestras manos, y démosle gracias por proveer lo que nunca podríamos ganar por nuestra cuenta: la salvación, el perdón de los pecados y la vida eterna en su presencia.

Biblia en un año: 1 Reyes 8-9

El dilema cósmico

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El dilema cósmico

Charles Stanley

¿Ha puesto usted su fe en Jesucristo como Señor y Salvador de su vida, y reconocido el sacrificio que Él hizo a su favor?

Juan 3.14-21

La mayoría de las personas pasan por la vida sin darse cuenta del gran dilema cósmico, es decir, ¿cómo puede un Dios santo reconciliarse con la humanidad pecadora? Tampoco le dan mucha importancia a la solución que Dios mismo proveyó en el Calvario: la cruz era el lugar donde estuvieron en plena exhibición tanto su amor como su justicia.

Cuando Adán y Eva desobedecieron al Señor, condenaron a pecar a toda la humanidad. Y desde entonces, vivimos en oposición al Dios perfecto y justo que nos creó.

El Señor podría haber abandonado a la humanidad a la condenación. Pero, por amor, quiso perdonar a los pecadores y reconciliarlos consigo, sin dejar de ser justo en lo más mínimo. Su solución fue proporcionar un sacrificio perfecto para expiar sus pecados. Eso significaba que se necesitaba un sustituto perfecto para que recibiera el castigo que merecían los pecadores. Así que Dios envió a su Hijo al mundo para cargar con el pecado de la humanidad y aquietar su propia justicia.

La cruz de Cristo representa la única respuesta a este problema cósmico. Dios Padre quedó satisfecho con el sacrificio de Cristo para que con amor eterno pudiera recibir a la humanidad redimida en su santa presencia. ¿Ha puesto usted su fe en Jesucristo como Señor y Salvador de su vida, y reconocido el sacrificio que Él hizo a su favor?

Biblia en un año: 1 Reyes 6-7

Sumisión al tiempo de Dios

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Sumisión al tiempo de Dios

Charles Stanley

Si creemos que Dios es quien dice ser, ¿cómo no nos será de provecho rendirnos a su voluntad?

Romanos 11.33-36

A la gente le gusta sentir que tiene el control de su tiempo, lo cual puede causar frustración cuando las cosas no salen de acuerdo a lo planeado. Sin embargo, quien desee caminar en obediencia a Dios debe cooperar con el plan que Él ha dispuesto.

Considere cómo ora. Sin darse cuenta, es posible que esté exigiendo que el Señor siga el plan que usted ha diseñado según su entendimiento humano tan limitado. No obstante, si creemos que Dios es quien dice ser, ¿cómo no nos será de provecho rendirnos a su voluntad?

A diferencia de nosotros, el Señor tiene un conocimiento total sobre nuestro mundo y de los detalles de cada vida individual, pasada, presente y futura. Él entiende cada motivo, mientras que nosotros no somos capaces de juzgar con precisión ni siquiera nuestras propias intenciones. Dios también actúa movido por el amor que siente por su pueblo y le da respuesta a cada necesidad en el momento preciso.

Someterse al plan de Dios requiere fe y valentía. Crea en la bondad de su corazón y en sus planes, y tome la decisión de esperar hasta que Él le haga avanzar. Luego, a medida que siga su plan, experimentará el gozo de ver una manifestación de su gloria maravillosa.

Biblia en un año: 1 Reyes 3-5

Aprender de los fracasos

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Aprender de los fracasos

Charles Stanley

Aprender a obedecer a Dios es un proceso, y el fracaso es parte de nuestro desarrollo como siervos humildes.

Lucas 22.54-62

Pedro era un hombre de gran fe y acciones audaces, pero su manera de ser impetuosa a veces lo llevó a cometer errores humillantes. Más de una vez, quizás se sintió como un fracasado en vez de un discípulo fiel.

Estoy seguro de que todos podemos identificarnos con él cuando se trata de no cumplir con nuestras propias expectativas. Aprender a obedecer a Dios es un proceso, y el fracaso es parte de nuestro desarrollo como siervos humildes. Cuando cedemos a la tentación o nos rebelamos contra la autoridad de Dios, pronto nos damos cuenta de que el pecado en nada recompensa.

Todos preferiríamos crecer en nuestra fe sin dar ningún paso en falso, pero no podemos negar que nuestros fracasos son aleccionadores. Nos enseñan humildad, que es un rasgo de carácter esencial para quienes siguen a Cristo. Para eliminar el orgullo es importante reconocer que necesitamos al Dios cuyos caminos y propósitos son más altos que los nuestros.

El Señor no recompensa la rebeldía ni lo malo, sino que bendice a quienes se arrepienten y aceptan la disciplina como una herramienta para el crecimiento (Pr 28.13). Así que, haga que su objetivo sea convertirse en un estudiante moldeable en las manos del Señor, y dele gracias por usar sus fracasos para bendición de su vida.

Biblia en un año: 1 Reyes 1-2

En las tormentas de la vida

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En las tormentas de la vida

Charles Stanley

Dios usa una gran variedad de medios para ayudarnos a ser siervos fuertes y eficaces de Jesucristo.

Mateo 14.22-33

Cuando surgen dificultades, ¿se sorprende de que el Señor las permita? Tal pensamiento presupone que ser un creyente obediente nos exime de problemas. Considere el pasaje de hoy: los discípulos hicieron justo lo que Cristo dijo al entrar en la barca y zarpar hacia el otro lado. Sin embargo, en poco tiempo, se encontraron golpeados y sacudidos por una poderosa tormenta.

También están los creyentes que asumen de manera automática que si surgen dificultades, ellos son el problema. Aunque Dios usa de vez en cuando las pruebas para corregirnos, no todas las dificultades son el resultado de nuestros pecados y fracasos. Pero Él puede usar todas las situaciones para que maduremos y nos transformemos a la semejanza de Cristo.

Y eso es lo que estaba pasando en Mateo 14 con los discípulos. Cristo sabía lo que estaba por venir, y los estaba entrenando para el trabajo al que los estaba llamando. En este caso, los azotadores vientos crearon una situación que los ayudaría a aprender lecciones importantes acerca de la confianza, que serían de un valor incalculable para su futuro ministerio.

Dios usa una gran variedad de medios para ayudarnos a ser siervos fuertes y eficaces de Jesucristo. En lugar de agachar la cabeza ante las luchas de la vida, miremos al Señor y busquemos su poder y sus propósitos.

Biblia en un año: 2 Samuel 20-22

Compartamos la fragancia de Cristo

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Compartamos la fragancia de Cristo

Charles Stanley

La gracia de Dios no es solo para nosotros, sino también para bendición de quienes conocemos y amamos.

Para bien o para mal, las actitudes son contagiosas; una mentalidad llena de amargura puede deprimir a otra persona, y una perspectiva llena de esperanza puede levantar a alguien. Todo lo que esté en nuestro corazón se desbordará en acciones, conversaciones y compromisos con otras personas (Pr 4.23). Por eso, después de la salvación personal, Dios nos llama a la santificación, para que podamos dar su fruto y enriquezcamos las vidas de quienes nos rodean.

Cristo lo dijo de esta manera: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5.16). La gracia de Dios no es solo para nosotros, sino también para bendición de quienes conocemos y amamos. No se limita a compartir el evangelio; podemos difundir la luz de Cristo a través de una palabra de aliento, un abrazo oportuno, o un oído atento. Al fin y al cabo, los creyentes deben ser “grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden” (2 Co 2.15).

PIENSE EN ESTO

¿En qué circunstancias se inclina usted hacia la amargura? ¿O hacia la alegría? ¿Cómo puede mejorar su “fragancia” el hecho de darse cuenta de esta propensión?

Biblia en un año: 2 Samuel 18-19

El camino de la fe

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El camino de la fe

Charles Stanley

Andar por fe no significa que estemos en un camino fácil

Hebreos 11.23-29 

Moisés fue un líder importante del pueblo hebreo, y muchos lo consideran un héroe del Antiguo Testamento. Fue llamado a hacer grandes cosas con la ayuda del Señor, y se encontró con la presencia del Todopoderoso de manera personal. Pero todas sus asombrosas hazañas fueron posibles solo por su fe.

El pasaje de hoy es parte de lo que se conoce como el “Salón de la fe” de la Biblia. Los mencionados en este capítulo le creyeron a Dios y demostraron su confianza con la acción obediente. Santiago 2.14 dice que toda fe genuina resulta en acción, y eso también es cierto para nosotros.

Andar por fe no significa que estemos en un camino fácil. Puede implicar dificultades e incluso persecuciones. Pero cuando nos mantenemos fieles al Señor a pesar de todo, nuestra fe demuestra ser genuina y nos volvemos más semejantes a Cristo.

¿Está usted dispuesto a confiar en el poder de Dios en su debilidad? ¿Cree que Él le dará poder para mantenerse firme si enfrenta la adversidad? El Señor responde a la fe al capacitarnos para soportar las dificultades, demostrando su poder en nuestra debilidad, y dándonos satisfacción y gozo en medio del sufrimiento.

Biblia en un año: 2 Samuel 15-17

Nuestro regalo más grande

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Nuestro regalo más grande

Charles Stanley

¿Ha recibido usted el regalo más grande de Dios? Si no es así, ¿le gustaría hoy mismo poner su confianza en el Salvador?

Efesios 2.1-10

¿Cuál considera usted su pertenencia más preciada? Si es algo material, no traerá satisfacción duradera. ¿Por qué otra razón es que tanta gente sigue negociando y compitiendo para tener “más” y “mejores” cosas? En su búsqueda de los bienes de este mundo, muchas personas pasan por alto el activo más valioso de todos: la fe.

La fe es un regalo del Señor, no algo que podamos obtener con nuestro esfuerzo. Somos salvos solo por la gracia de Dios, a través de la fe en la obra de Cristo a nuestro nombre. En la cruz, el Señor Jesús llevó el castigo que merecemos, y le da vida eterna a cada persona que confía en Él.

Sin fe, no tendríamos nada de valor duradero. Entonces, todo estaría perdido al llegar la muerte, dejándonos para enfrentar el castigo eterno “excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Ts 1.8, 9).

¿Ha recibido usted el regalo más grande de Dios? Si no es así, ¿no quisiera poner su confianza en el Salvador hoy? Si reconoce a Jesucristo como Señor, y cree de corazón que Dios lo resucitó de los muertos, será salvo (Ro 10.8-10). No tiene nada que perder, y sí mucho que ganar.

Biblia en un año: 2 Samuel 13-14

Un espíritu satisfecho y juvenil

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Un espíritu satisfecho y juvenil
¿Está envejeciendo su cuerpo, alma y espíritu?

Charles Stanley

Eclesiastés 1

A medida que pasa el tiempo es inevitable comenzar a experimentar dolores y molestias físicas. Pero las decepciones pueden hacernos sentir viejos en espíritu a cualquier edad. En el pasaje de hoy, encontramos a un desalentado Salomón lamentándose de lo insignificante que se ha vuelto su existencia. El rey, que una vez fue sabio, ha permitido que los ideales y las búsquedas mundanas distorsionen sus prioridades. Y como resultado, ha perdido la satisfacción de la vida.

Lo que Salomón no entendió fue que nuestro enfoque determina nuestro nivel de satisfacción. Quienes permanecen jóvenes en espíritu buscan evidencias del Todopoderoso —las maneras en que Él obra, provee, ama y dirige. Sin esta perspectiva, el dolor y los problemas de la vida toman el centro del escenario, lo que puede llevar al desaliento y a las quejas.

Estas son cargas que los creyentes no debemos llevar. Jesucristo invita a los cansados y cargados a que vengan a Él y encuentren descanso (Mt 11.28-30). Nuestro Salvador es la solución para todo lo que nos pesa, pero debemos dejar que Él lleve la carga por nosotros.

¿Está envejeciendo su cuerpo, alma y espíritu? Ya sea que esté agobiado por resentimiento, remordimiento, culpa o cualquier otra cosa, entréguesela a Dios, porque Él se interesa por usted (cf. 1 P 5.7).

Biblia en un año: 2 Samuel 10-12