La Verdadera Iglesia

Evangelio Blog

Por J.C. Ryle

Yo deseo que pertenezcas a la única Iglesia Verdadera: a la Iglesia fuera de la cual no hay salvación. No pregunto a dónde asistes los domingos sino pregunto si ‘¿Perteneces a la única Iglesia Verdadera?” 

¿Dónde se encuentra esta única Iglesia verdadera? ¿Cómo es esta Iglesia? ¿Cuáles son las características por las cuales se puede reconocer esta única Iglesia verdadera? Quizás me hagas tales preguntas. Escucha bien y te daré algunas respuestas al respecto. 

La única Iglesia verdadera se compone de todos los creyentes del Señor Jesús. Se compone de todos los elegidos de Dios -de todos los hombres y mujeres convertidos -de todos los cristianos verdaderos. A cualquier persona que se le manifiesta la elección de Dios el Padre, la sangre vertida de Dios el Hijo, la obra santificadora de Dios el Espíritu, lo consideramos como un miembro de la Iglesia verdadera de Cristo. 

Es una Iglesia en la cual todos los miembros poseen las mismas características. Todos son nacidos del Espíritu; todos poseen “un arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo,” y santidad de vida y conversación. Todos odian el pecado y todos aman a Cristo. Adoran en diferentes maneras; algunos adoran con una forma de oración, y otros sin ninguna; otros adoran hincados y otros en pie; pero todos adoran con un sólo corazón. Todos son guiados por un mismo Espíritu; todos edifican sobre el mismo cimiento; todos derivan su religión de un sólo libro la Biblia. Todos están unidos a un mismo eje-Jesucristo. Todos aun ahora pueden decir con un corazón, “Aleluya;” y todos pueden responder con un corazón y una sola voz, “Amén y Amen. 

Es una Iglesia que no depende de ningún ministro aquí en la tierra, aunque sí estima mucho a aquellos que predican el evangelio a sus miembros. La vida de sus miembros no depende de la membresía oficial de la Iglesia, ni del bautismo ni de la cena del Señor aunque también estiman mucho estas cosas cuando, se pueden practicar. Pero sólo posee un Líder Supremo un Pastor, un obispo principal -y ese es, Jesucristo. Sólo Él, por medio de su Espíritu, da la entrada a los miembros de esta Iglesia, aunque los ministros les pueden indicar la entrada. Hasta que Él abra la puerta ningún hombre en la tierra la puede abrir-ni obispos, ni presbíteros, ni convocaciones, ni sínodos. Una vez que un hombre se arrepiente y cree en el evangelio, se convierte en ese momento en un miembro de esta Iglesia. Es posible que como el ladrón penitente no tenga la oportunidad de bautizarse, pero él sí tiene aquello que es mucho mejor que el bautismo en el agua eI bautismo del Espíritu. Puede ser que no pueda recibir el pan y el vino en la Cena del Señor; pero él come del cuerpo de Cristo y bebe de la sangre de Cristo todos los días de su vida, y ningún ministro en la tierra se lo puede impedir. Puede ser excomulgado por hombres ordenados y cortado de las ordenanzas externas de la Iglesia protestante: pero ni todos los hombres ordenados en el mundo lo pueden sacar de la única verdadera Iglesia. 

Es una Iglesia cuya existencia no depende de formas, ceremonias, catedrales, iglesias, capillas, púlpitos, bautismales, vestimentas, órganos, fundaciones, dinero, reyes, gobiernos, magistrados ni de ningún favor de parte del hombre. Muchas veces ha sobrevivido y continuado cuando todas estas cosas le han sido quitadas. Muchas veces se ha escapado de aquellos que debían de ser sus amigos al desierto y a las cuevas en la tierra. Su existencia no depende de nada sino la presencia de Cristo y de su Espíritu; y como éstos estarán siempre con ella, la Iglesia no puede morir. 

Esta es la Iglesia a la cual pertenecen los títulos bíblicos de honra y privilegio presentes, y sus promesas de gloria futura; éste es el cuerpo de Cristo; éste es el rebaño de Cristo; ésta es la casa de fe y la familia de Dios; éste es el edificio dc Dios, el cimiento de Dios, y el templo del Espíritu Santo. Esta es la Iglesia de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo; éste es el sacerdocio real, la generación escogida, el pueblo escogido, la posesión adquirida, la habitación de Dios, la luz del mundo, la sal y el trigo de la tierra; ésta es “la santa Iglesia Católica” del Credo de los Apóstoles; ésta es la “única Iglesia Católica y Apostólica” de Credo de Nicea; esta es la Iglesia a la cual Cristo prometió que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella,” 5 y a la cual dice, “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 16:18; 28:) 

Esta es la única Iglesia que posee una verdadera unidad Sus miembros están completamente de acuerdo respecto a los asuntos más importantes de la religión, porque todos son enseñados por un mismo Espíritu. En cuanto a Dios, a Cristo, el Espíritu, al pecado, a sus propios corazones, a la fe, al arrepentimiento, a la necesidad de la santidad, al valor de la Biblia, a la importancia de la oración, a la resurrección y al juicio venidero están de acuerdo. Escoge a tres o a cuatro de ellos, sin conocerse, de las regiones más aisladas de la tierra y examínalos individualmente sobre estos puntos y verás que serán de un mismo corazón. 

Esta es la única Iglesia que posee la verdadera santidad. Todos sus miembros son santos. No sólo son santos en palabra, en nombre o en el sentido de caridad; todos son santos en acto y hecho, en realidad, en su vida diaria y en la verdad. Todos están más o menos conforrnados a la imágen de Jesucristo. Ningún hombre impío pertenece a esta Iglesia. 

Esta es la única Iglesia que es verdaderamente católica. No es la Iglesia nacional de alguna nación o raza: sus miembros se encuentran en cada región del mundo donde el evangelio es recibido y creído. No está limitada a las fronteras de cierto país ni encerrada dentro de la estructura de formas particulares ni de un gobierno externo. En ella no hay diferencia entre judío o griego, negro o blanco, piscopaliano o Presbiteriano pero la fe en Cristo es todos. Sus miembros serán juntados del norte, del sur, y del oriente y del occidente, y todos tendrán dife rentes nombres y lenguas-pero todos serán uno en Jesucristo. 

Esta es la única Iglesia que es verdaderamente apostólica. Está edificada sobre los cimientos echados por los Apóstoles, y sostiene las doctrinas que ellos predicaban. Las dos metas que sus miembros; procuran realizar son, la fe y la práctica apostólicas; y ellos consideran que el hombre que sólo habla de seguir a los apóstoles sin poseer estas cosas, no es mejor que un metal que resuena o címbalo que retiñe. 

Esta es la única Iglesia que con certeza perdurará hasta el final. Nada puede vencerla o destruirla del todo. Sus miembros pueden ser perseguidos, oprimidos, encarcelados, golpeados, decapitados, y quemados, pero la verdadera Iglesia nunca es eliminada; vuelve a surgir nuevamente de sus aflicciones sobrevive el fuego y el agua. Cuando la aplastan en un país brota en otro. Los Faraones, los Herodes, los Neros, las Marías sangrientas, han luchado por eliminar esta Iglesia; ellos matan sus miles y luego se mueren y van a su lugar. La verdadera Iglesia dura más que todos ellos, y es testigo de la muerte de éstos. Es un yunque que ha quebrado muchos martillos en este mundo, y aún seguirá quebrando más. Es una zarza que arde muchas veces pero no se consume. 

Esta es la única Iglesia de la cual ningún miembro perecerá. Una vez que uno se matricula en’ esta Iglesia, sus pecados están perdonados por la eternidad; nunca son echados fuera. La elección de Dios el Padre, la intercesión continua de Dios el Hijo, la renovación diaria y el poder santificador de Dios el Espíritu Santo, los rodea y los encierra como en un jardín. Ningun hueso del cuerpo místico de Cristo será roto; ningún cordero del rebaño de Cristo le será arrebatado de la mano. 

Esta es la Iglesia que desempeña el trabajo de Cristo en la tierra. Sus miembros son un pequeño rebaño y pocos en número, comparados con los hijos del mundo: uno cuantos aquí, otros tantos allá-unos cuantos en esta parroquia y otros tantos allá. Pero estos son los que sacuden el universo; éstos son los que cambian el destino de gobiernos con sus oraciones; éstos son los que son los obreros activos para difundir el conocimiento de la religión pura y sin mácula; éstos son los que son la misma vida de un país, el escudo, la defensa, la resistencia y el apoyo de cualquier nación a la cual pertenecen. 

Esta es la Iglesia que será verdaderamente gloriosa al final Cuando toda la gloria terrenal se termine entonces esta Iglesia será presentada sin mancha delante del trono de Dios el Padre. Los tronos, los principados, y los poderes en la tierra llegarán a la nada todos los dignatarios, los oficios y las fundaciones pasarán; pero la Iglesia de los primogénitos brillará como las estrellas al fin y será presentada con gozo delante del trono del Padre en el día de la apariencia de Cristo. Cuando las joyas del Señor se preparen y suceda la manifestación de los Hijos de Dios, no se mencionarán el Episcopalianismo ni el Presbiterianismo ni el Congregacionalismo sino una sola Iglesia y ésa será la Iglesia de los elegidos. 

Lector, esta es la iglesia verdadera a la cual uno necesita pertenecer si has de ser salvo. Hasta que pertenezcas a ésta no eres nada mas que un alma perdida. Puedes tener la forma, la cáscara, la piel y la semblanza de la religión pero no posees la substancia y la vida. Sí, puedes gozar de muchos privilegios y puede ser que estés dotado con mucha luz y conocimiento pero sino perteneces al Cuerpo de Cristo, tu luz y tu conocimiento y privilegios no salvarán tu alma. ¡Ay, cómo hay ignorancia sobre este punto! Los hombres se imaginan que si se unen a esta iglesia o a aquella y se convierten en miembros y hacen ciertos ritos que sus almas están bien. Es un engaño total y es un error muy grave. No todos aquellos que se Ilamaban Israel eran de Israel, ni tampoco todos aquellos que profesan ser cristianos son miembros del cuerpo de Cristo. 

Nota bien; puede ser que seas Episcopaliano, Presbiteriano Independiente, Bautista, Metodista o Pentecostal y aún un pertenecer a la iglesia verdadera. Y si no perteneces, al final seria mejor que no hubieras nacido. 

J.C. Ryle

Obispo de Liverpool

EL AUTOEXAMEN

Esclavos de Cristo

EL AUTOEXAMEN

J.C.Ryle

“Y después de algunos días, Pablo dijo á Bernabé: Volvamos á visitar á los hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del Señor, cómo están.” (Hechos 15:36)

Después de su primer viaje misionero el apóstol Pablo sugirió a Bernabé, que volvieran a visitar las iglesias que habían establecido para ver como estaban. Estaba ansioso para saber si estaban creciendo espiritualmente. Entonces dijo: “Volvamos a visitar a nuestros hermanos para ver cómo están”. Hay algo que todos podemos aprender de esto: necesitamos examinarnos a nosotros mismos para saber cómo está nuestra relación con Dios.
Vivimos en una época de grandes privilegios espirituales. El evangelio ha sido predicado casi en todo el mundo. La Biblia está disponible en más idiomas que en cualquier otro tiempo en el pasado. En muchas partes del mundo las iglesias han crecido rápidamente. Pero debemos preguntarnos a nosotros mismos ¿Cómo nos ha beneficiado todo esto?
Vivimos en una época de muchos peligros espirituales. Nunca antes tantas personas han profesado ser cristianos. Pero, ¿Son todos estos profesantes personas realmente convertidas? A muchos les gusta asistir a las campañas evangelísticas en donde parece que están sucediendo muchas cosas emocionantes. Pero el emocionalismo es una cosa muy diferente al crecimiento espiritual, y es de mucha importancia que frecuentemente hagamos un alto y nos preguntemos a nosotros mismos en dónde estamos espiritualmente.
Déjeme hacerle diez preguntas que le ayudarán a descubrir la verdad acerca de su condición espiritual. Le hago estas preguntas solamente para su propio beneficio. Si al principio algunas le parecen como muy bruscas, recuerde que la persona que le dice la verdad, éste es en realidad su verdadero amigo.

1. ¿Ha pensado seriamente acerca de su condición espiritual?

Tristemente, hay muchos que nunca piensan acerca de su salvación. Nunca se detienen para pensar seriamente acerca de la muerte y el juicio, acerca de la eternidad, acerca del cielo y el infierno. Están demasiado ocupados con sus negocios, sus placeres, sus familias, las cosas de la política o el dinero. Ellos viven como si nunca fueran a morir y comparecer ante el tribunal de Dios. Tales personas están viviendo en realidad al nivel de los animales, porque nunca piensan acerca de las cosas más importantes de la vida. ¿Piensa usted acerca de las cosas más importantes?

2. ¿Qué ha hecho usted acerca de su salvación?

Hay muchas personas que en ocasiones piensan acerca del cristianismo, pero nunca van más allá de meros pensamientos. Quizás cuando están en problemas, cuando ha fallecido algún conocido, quizás cuando conocen a algún creyente sincero o cuando leen un libro cristiano, piensan acerca de su salvación; pero no van más allá de pensarlo. Pero no se separan de servir al pecado y al mundo pecaminoso; no toman su cruz para seguir a Cristo. Recuerde, que no es suficiente simplemente pensar acerca de Dios y la salvación. Usted tiene que hacer algo al respecto o no puede ser salvo.

3. ¿Está usted tratando de acallar su conciencia con una religiosidad externa?

Muchos cometen este error. Su cristianismo consiste enteramente del cumplimiento de deberes externos. Ellos asisten a todos los cultos y participan sin fallar en la cena del Señor. Se aferran tenazmente a las enseñanzas particulares de su Iglesia y discuten con cualquiera que no está de acuerdo con ellas. Pero a pesar de esto, no tienen una devoción a Cristo en sus corazones. Su religión no les da satisfacción porque no conocen nada del gozo y la paz interiores. Quizás, en lo secreto de sus corazones saben que algo está mal, pero no saben qué es. Yo le ruego a usted entonces, que se examine a sí mismo. Si se preocupa por su salvación, no se contente con una mera observancia externa de algunos deberes. Usted necesita mucho más que eso para ser salvo.

4. ¿Han sido perdonados sus pecados?

Usted sabe en su corazón que es un pecador, que se ha quedado corto de las normas divinas, en pensamiento, en palabra y en hechos. Por lo tanto, usted sabe que si en el día del juicio sus pecados no han sido perdonados, entonces usted tendrá que ser condenado para siempre. La gloria de la fe cristiana es que provee precisamente el perdón que usted necesita; un perdón completo, gratuito y eterno. Este perdón ha sido comprado para nosotros (los creyentes) por nuestro Señor Jesucristo. Cristo realizó este perdón a través de su encarnación, viniendo al mundo para ser nuestro salvador, y por su vida perfecta, su muerte y su resurrección como nuestro sustituto. Pero aunque este perdón es perfectamente gratuito, no nos es dado en forma automática. Uno no puede recibirlo simplemente asistiendo a una Iglesia cristiana, ni siquiera uniéndose a su membresía. Este perdón es algo que cada persona debe abrazar por sí mismo ejercitando la fe en Cristo. Si usted no se ha apropiado la obra de Cristo por la fe, entonces respecto a usted, es como si Cristo no hubiera muerto. La fe es una confianza sincera y humilde en el Señor Jesucristo para salvación. Todos aquellos que personalmente confían en El como Señor y salvador, son aceptados de inmediato y perdonados; pero sin esta confianza no hay ningún perdón en lo absoluto.
Entonces, usted puede ver que no es suficiente simplemente conocer los hechos acerca del Señor Jesucristo. Tal vez usted crea que El es el salvador de los hombres, pero la pregunta es si El es su salvador. ¿Sabe si sus pecados han sido perdonados?

5. ¿Ha experimentado la realidad de una conversión a Dios?

“Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” (Mateo 18:3) “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17) Por naturaleza somos tan débiles, terrenales, mundanos y pecaminosos que sin un cambio completo en lo interior, no podemos servir a Dios en esta vida, y no podremos disfrutar de El en el cielo. Tal como los patitos se acostumbran naturalmente al agua, así nosotros desde que nacemos estamos inclinados al pecado. Si vamos a dejar el pecado y a aprender a amar a Dios, tiene que suceder un gran cambio en nuestras vidas. Si este cambio ya ha sucedido, entonces será manifiesto por sus frutos. ¿Tiene usted una sensibilidad y odio hacia el pecado? ¿Tiene usted fe en Cristo y amor a El? ¿Ama usted la santidad y anhela ser más santo? ¿Encuentra usted en sí mismo un amor creciente por el pueblo de Dios y un disgusto por los caminos del mundo? Estas son las evidencias que siempre siguen a una conversión verdadera hacia Dios. ¿Cuál es su condición?

6. ¿Sabe usted algo de la práctica de la santidad cristiana?

La Biblia deja claro que “sin santidad nadie verá al Señor”. La santidad es el resultado inevitable de la conversión verdadera. Ahora, la santidad no es la perfección absoluta, la libertad completa del pecado. Esto existirá solamente en el cielo. La santidad tampoco es algo que podemos obtener sin un esfuerzo y una lucha constante. Pero aunque la santidad en esta vida es imperfecta, sin embargo es real. La santidad real hará que el hombre cumpla sus deberes en su hogar y en su trabajo, y afectará su forma de vivir en su vida cotidiana y su manera de enfrentar sus problemas. La santidad le hará humilde, bondadoso, dadivoso, considerado con los demás, amable y perdonador. No le conducirá a descuidar los deberes ordinarios de la vida, sino que le capacitará para vivir la vida cristiana, donde quiera que Dios le haya llamado.

7. ¿Conoce usted algo del gozo dado por los medios de gracia?

Por “los medios de gracia” quiero decir cinco cosas: la lectura de la Biblia, la oración secreta, la oración pública de Dios en la Iglesia, la participación en la cena del Señor y la santificación del día del Señor. Estas cosas han sido ordenadas por la gracia de Dios con el fin de traernos a la fe en Cristo y ayudarnos a crecer como creyentes. Nuestra condición espiritual dependerá en gran medida de la manera en que usamos estos medios. Fíjese que digo; la manera en que los usamos, porque no recibimos ningún beneficio automático de sólo cumplirlos. Entonces tengo que preguntarle; ¿Se deleita usted en la lectura de la Palabra de Dios? ¿Derrama usted su corazón a Dios en la oración? ¿Se deleita usted en el día del Señor al dedicarlo a la adoración, la oración y el compañerismo cristiano? Aún si “los medios de gracia” no tuvieran ningún otro propósito, nos servirían como indicadores de nuestra condición espiritual verdadera. Dígame lo que un hombre hace con respecto a estas cosas y le diré si está en el camino hacia el cielo o el infierno.

8. ¿Se está esforzando para hacer algo bueno en este mundo?

Mientras estuvo en la tierra el Señor Jesús “anduvo haciendo bienes” (Hech. 10:38) Desde entonces, los creyentes verdaderos siempre han tratado de seguir su ejemplo. Cuando el Señor Jesús relató la historia del buen samaritano (Luc. 10:25–37), terminó diciendo: “Vé, y haz tú lo mismo”. Siempre existen oportunidades para hacer el bien, la única pregunta es si realmente queremos hacerlo. Aún aquellos que no tienen dinero para dar, pueden hacer bien a los enfermos y a otros que tienen problemas, si están dispuestos a dedicarles tiempo y a mostrarles simpatía y atención. Lea la historia del buen samaritano. ¿Conoce usted algo de este tipo de amor al prójimo? ¿Trata usted de hacer bien a otros aparte de sus amigos, su familia o la Iglesia? ¿Está viviendo usted como un discípulo de Aquel que “anduvo haciendo bienes” y que nos mandó a seguir su “ejemplo”? (Jn. 13:15)

9. ¿Conoce usted algo de una vida de continuo compañerismo con Cristo?

Por “compañerismo” quiero decir el hábito de “permanecer en Cristo”, lo cual nuestro Señor señala como necesario si hemos de llevar fruto como creyentes (Jn. 15:4–8) Debemos entender claramente que tener compañerismo con Cristo es más que el mero hecho de ser un creyente. Todos los que se han arrepentido y venido a Cristo son creyentes, y le pertenecen. Pero hay muchos que nunca van mucho más allá de esta etapa, debido a su ignorancia, su flojera, el temor de los hombres, la influencia del mundo, o algún pecado persistente que no ha sido mortificado. Ellos tienen solamente la poca fe, una esperanza pequeña, un poco de paz y un poco de santidad. Ellos viven toda su vida llevando fruto solamente “a treinta” (Mat. 13:8)
El compañerismo con Cristo es diferente. Es algo experimentado por aquellos que se esfuerzan constantemente para crecer en la gracia: en fe, en conocimiento, y en conformidad a la voluntad de Cristo en todo. Es experimentado por aquellos que “prosiguen al blanco” (Fil. 3:14) El gran secreto del compañerismo es el de siempre vivir por la fe en Cristo, y depender continuamente de El para todos los recursos que necesitamos. El apóstol Pablo pudo decir: “Para mí el vivir es Cristo” (Fil. 1:28), y “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí”. (Gál. 2:20) Esta clase de compañerismo es perfectamente consistente con una convicción profunda de nuestros pecados y corrupción. No nos libra de la experiencia (el conflicto contra el pecado) descrita en el capítulo siete del libro de Romanos. Pero sí nos capacita para no mirarnos a nosotros mismos sino a Cristo, y a regocijarnos en El.

10. ¿Sabe usted algo de lo que significa estar preparado para la segunda venida de Cristo?

Una de las grandes certidumbres de la Biblia es que Cristo vendrá otra vez a este mundo. Vendrá tanto para castigar a los pecadores, como para perfeccionar la salvación de su pueblo en su reino eterno de justicia. ¿Está usted preparado para su venida? Estar preparado significa simplemente ser un creyente sincero y consistente. No significa abandonar su trabajo cotidiano como algunos piensan, más bien significa cumplir con su trabajo cotidiano como creyente, y siempre estar dispuesto a dejar todo cuando El aparezca. Le pregunto otra vez ¿Está usted preparado?

Conclusión: Déjeme terminar con algunas palabras de aplicación:

1. ¿Está usted dormido y descuidado respecto a las realidades espirituales? ¡Despierte! Usted es como alguien que está en un bote a la deriva, que es arrastrado por la corriente para estrellarse en las rocas. ¡Despiértese e invoque a Dios!
2. ¿Se siente usted como condenado y sin esperanza? Eche a un lado sus temores y escuche a Cristo. El dice: “Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.” (Mate

Ryle, J. C. (2002). Caminando con Dios: Un tratado sobre las implicaciones prácticas del cristianismo. (O. I. Negrete & T. R. Montgomery, Trads.) (pp. 3–8). Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia.

«Mira más a Jesús y menos a ti mismo» — J.C.Ryle (1816 – 1900)

John Charles Ryle, escribió más de 200 folletos y tratados, y se vendieron millones de copias de ellos y muchos de sus escritos fueron traducidos a varios idiomas

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J.C. Ryle

Yo deseo que pertenezcas a la única Iglesia Verdadera: a la Iglesia fuera de la cual no hay salvación. No pregunto a dónde asistes los domingos sino pregunto si ‘¿Perteneces a la única Iglesia Verdadera?” 

¿Dónde se encuentra esta única Iglesia verdadera? ¿Cómo es esta Iglesia? ¿Cuáles son las características por las cuales se puede reconocer esta única Iglesia verdadera? Quizás me hagas tales preguntas. Escucha bien y te daré algunas respuestas al respecto. 

La única Iglesia verdadera se compone de todos los creyentes del Señor Jesús. Se compone de todos los elegidos de Dios -de todos los hombres y mujeres convertidos -de todos los cristianos verdaderos. A cualquier persona que se le manifiesta la elección de Dios el Padre, la sangre vertida de Dios el Hijo, la obra santificadora de Dios el Espíritu, lo consideramos como un miembro de la Iglesia verdadera de Cristo. 

Es una Iglesia en la cual todos los miembros poseen las mismas características. Todos son nacidos del Espíritu; todos poseen “un arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo,” y santidad de vida y conversación. Todos odian el pecado y todos aman a Cristo. Adoran en diferentes maneras; algunos adoran con una forma de oración, y otros sin ninguna; otros adoran hincados y otros en pie; pero todos adoran con un sólo corazón. Todos son guiados por un mismo Espíritu; todos edifican sobre el mismo cimiento; todos derivan su religión de un sólo libro la Biblia. Todos están unidos a un mismo eje-Jesucristo. Todos aun ahora pueden decir con un corazón, “Aleluya;” y todos pueden responder con un corazón y una sola voz, “Amén y Amen. 

Es una Iglesia que no depende de ningún ministro aquí en la tierra, aunque sí estima mucho a aquellos que predican el evangelio a sus miembros. La vida de sus miembros no depende de la membresía oficial de la Iglesia, ni del bautismo ni de la cena del Señor aunque también estiman mucho estas cosas cuando, se pueden practicar. Pero sólo posee un Líder Supremo un Pastor, un obispo principal -y ese es, Jesucristo. Sólo Él, por medio de su Espíritu, da la entrada a los miembros de esta Iglesia, aunque los ministros les pueden indicar la entrada. Hasta que Él abra la puerta ningún hombre en la tierra la puede abrir-ni obispos, ni presbíteros, ni convocaciones, ni sínodos. Una vez que un hombre se arrepiente y cree en el evangelio, se convierte en ese momento en un miembro de esta Iglesia. Es posible que como el ladrón penitente no tenga la oportunidad de bautizarse, pero él sí tiene aquello que es mucho mejor que el bautismo en el agua eI bautismo del Espíritu. Puede ser que no pueda recibir el pan y el vino en la Cena del Señor; pero él come del cuerpo de Cristo y bebe de la sangre de Cristo todos los días de su vida, y ningún ministro en la tierra se lo puede impedir. Puede ser excomulgado por hombres ordenados y cortado de las ordenanzas externas de la Iglesia protestante: pero ni todos los hombres ordenados en el mundo lo pueden sacar de la única verdadera Iglesia. 

Es una Iglesia cuya existencia no depende de formas, ceremonias, catedrales, iglesias, capillas, púlpitos, bautismales, vestimentas, órganos, fundaciones, dinero, reyes, gobiernos, magistrados ni de ningún favor de parte del hombre. Muchas veces ha sobrevivido y continuado cuando todas estas cosas le han sido quitadas. Muchas veces se ha escapado de aquellos que debían de ser sus amigos al desierto y a las cuevas en la tierra. Su existencia no depende de nada sino la presencia de Cristo y de su Espíritu; y como éstos estarán siempre con ella, la Iglesia no puede morir. 

Esta es la Iglesia a la cual pertenecen los títulos bíblicos de honra y privilegio presentes, y sus promesas de gloria futura; éste es el cuerpo de Cristo; éste es el rebaño de Cristo; ésta es la casa de fe y la familia de Dios; éste es el edificio dc Dios, el cimiento de Dios, y el templo del Espíritu Santo. Esta es la Iglesia de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo; éste es el sacerdocio real, la generación escogida, el pueblo escogido, la posesión adquirida, la habitación de Dios, la luz del mundo, la sal y el trigo de la tierra; ésta es “la santa Iglesia Católica” del Credo de los Apóstoles; ésta es la “única Iglesia Católica y Apostólica” de Credo de Nicea; esta es la Iglesia a la cual Cristo prometió que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella,” 5 y a la cual dice, “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 16:18; 28:) 

Esta es la única Iglesia que posee una verdadera unidad Sus miembros están completamente de acuerdo respecto a los asuntos más importantes de la religión, porque todos son enseñados por un mismo Espíritu. En cuanto a Dios, a Cristo, el Espíritu, al pecado, a sus propios corazones, a la fe, al arrepentimiento, a la necesidad de la santidad, al valor de la Biblia, a la importancia de la oración, a la resurrección y al juicio venidero están de acuerdo. Escoge a tres o a cuatro de ellos, sin conocerse, de las regiones más aisladas de la tierra y examínalos individualmente sobre estos puntos y verás que serán de un mismo corazón. 

Esta es la única Iglesia que posee la verdadera santidad. Todos sus miembros son santos. No sólo son santos en palabra, en nombre o en el sentido de caridad; todos son santos en acto y hecho, en realidad, en su vida diaria y en la verdad. Todos están más o menos conforrnados a la imágen de Jesucristo. Ningún hombre impío pertenece a esta Iglesia. 

Esta es la única Iglesia que es verdaderamente católica. No es la Iglesia nacional de alguna nación o raza: sus miembros se encuentran en cada región del mundo donde el evangelio es recibido y creído. No está limitada a las fronteras de cierto país ni encerrada dentro de la estructura de formas particulares ni de un gobierno externo. En ella no hay diferencia entre judío o griego, negro o blanco, piscopaliano o Presbiteriano pero la fe en Cristo es todos. Sus miembros serán juntados del norte, del sur, y del oriente y del occidente, y todos tendrán dife rentes nombres y lenguas-pero todos serán uno en Jesucristo. 

Esta es la única Iglesia que es verdaderamente apostólica. Está edificada sobre los cimientos echados por los Apóstoles, y sostiene las doctrinas que ellos predicaban. Las dos metas que sus miembros; procuran realizar son, la fe y la práctica apostólicas; y ellos consideran que el hombre que sólo habla de seguir a los apóstoles sin poseer estas cosas, no es mejor que un metal que resuena o címbalo que retiñe. 

Esta es la única Iglesia que con certeza perdurará hasta el final. Nada puede vencerla o destruirla del todo. Sus miembros pueden ser perseguidos, oprimidos, encarcelados, golpeados, decapitados, y quemados, pero la verdadera Iglesia nunca es eliminada; vuelve a surgir nuevamente de sus aflicciones sobrevive el fuego y el agua. Cuando la aplastan en un país brota en otro. Los Faraones, los Herodes, los Neros, las Marías sangrientas, han luchado por eliminar esta Iglesia; ellos matan sus miles y luego se mueren y van a su lugar. La verdadera Iglesia dura más que todos ellos, y es testigo de la muerte de éstos. Es un yunque que ha quebrado muchos martillos en este mundo, y aún seguirá quebrando más. Es una zarza que arde muchas veces pero no se consume. 

Esta es la única Iglesia de la cual ningún miembro perecerá. Una vez que uno se matricula en’ esta Iglesia, sus pecados están perdonados por la eternidad; nunca son echados fuera. La elección de Dios el Padre, la intercesión continua de Dios el Hijo, la renovación diaria y el poder santificador de Dios el Espíritu Santo, los rodea y los encierra como en un jardín. Ningun hueso del cuerpo místico de Cristo será roto; ningún cordero del rebaño de Cristo le será arrebatado de la mano. 

Esta es la Iglesia que desempeña el trabajo de Cristo en la tierra. Sus miembros son un pequeño rebaño y pocos en número, comparados con los hijos del mundo: uno cuantos aquí, otros tantos allá-unos cuantos en esta parroquia y otros tantos allá. Pero estos son los que sacuden el universo; éstos son los que cambian el destino de gobiernos con sus oraciones; éstos son los que son los obreros activos para difundir el conocimiento de la religión pura y sin mácula; éstos son los que son la misma vida de un país, el escudo, la defensa, la resistencia y el apoyo de cualquier nación a la cual pertenecen. 

Esta es la Iglesia que será verdaderamente gloriosa al final Cuando toda la gloria terrenal se termine entonces esta Iglesia será presentada sin mancha delante del trono de Dios el Padre. Los tronos, los principados, y los poderes en la tierra llegarán a la nada todos los dignatarios, los oficios y las fundaciones pasarán; pero la Iglesia de los primogénitos brillará como las estrellas al fin y será presentada con gozo delante del trono del Padre en el día de la apariencia de Cristo. Cuando las joyas del Señor se preparen y suceda la manifestación de los Hijos de Dios, no se mencionarán el Episcopalianismo ni el Presbiterianismo ni el Congregacionalismo sino una sola Iglesia y ésa será la Iglesia de los elegidos. 

Lector, esta es la iglesia verdadera a la cual uno necesita pertenecer si has de ser salvo. Hasta que pertenezcas a ésta no eres nada mas que un alma perdida. Puedes tener la forma, la cáscara, la piel y la semblanza de la religión pero no posees la substancia y la vida. Sí, puedes gozar de muchos privilegios y puede ser que estés dotado con mucha luz y conocimiento pero sino perteneces al Cuerpo de Cristo, tu luz y tu conocimiento y privilegios no salvarán tu alma. ¡Ay, cómo hay ignorancia sobre este punto! Los hombres se imaginan que si se unen a esta iglesia o a aquella y se convierten en miembros y hacen ciertos ritos que sus almas están bien. Es un engaño total y es un error muy grave. No todos aquellos que se Ilamaban Israel eran de Israel, ni tampoco todos aquellos que profesan ser cristianos son miembros del cuerpo de Cristo. 

Nota bien; puede ser que seas Episcopaliano, Presbiteriano Independiente, Bautista, Metodista o Pentecostal y aún un pertenecer a la iglesia verdadera. Y si no perteneces, al final seria mejor que no hubieras nacido. 

¿Es usted nacido de nuevo?

Alimentemos El Alma

Serie: Sermones Clásicos

¿Es usted nacido de nuevo?

Ps. David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es