Cristo transforma los comportamientos

Martes 3 Mayo
También la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
Romanos 8:21-22
La ecología (4): Cristo transforma los comportamientos
La contaminación está por todas partes, a diario lo constatamos. Los científicos lo confirman. Dicen que la humanidad tendrá que luchar con muchas dificultades y que quizás, incluso, va hacia su propia destrucción. Las conferencias internacionales se suceden, vastos programas son elaborados, pero parece que el mal ya no puede detenerse. Entendemos por qué la Biblia dice que la creación gime…

¿Qué hacer? El cristiano debe recordar que es un peregrino en la tierra. Pasa por un mundo que sufre las consecuencias del pecado, pero tiene una verdadera simpatía por los que sufren. Su tarea principal es predicar el Evangelio y presentar a todos a Cristo, quien obra en sus corazones para que sean sus discípulos (Mateo 28:18-20). Solo Jesucristo puede transformar una vida y darnos una esperanza que sobrepasa nuestra vida en la tierra, un futuro y una esperanza para el cielo.

Consciente de que Dios creó la naturaleza como su entorno de vida, el hombre, el creyente en especial, debe respetarla y administrarla lo mejor posible, cada uno a su nivel.

Los cristianos no deben turbarse ni desanimarse, pues el Señor Jesús, el dueño de nuestro planeta, volverá para llevar al cielo a aquellos que creyeron en él. Más tarde, en la tierra, Jesucristo instaurará un reino de paz y de prosperidad. La naturaleza rejuvenecerá, cantará de alegría y alabará al Señor (Salmo 96:12). “Todo lo que respira alabe al Señor. Aleluya” (Salmo 150:6).

Isaías 46-47 – Marcos 6:30-56 – Salmo 51:6-12 – Proverbios 14:29-30

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¿Por la fe o por las obras?

Lunes 2 Mayo
Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.
Efesios 2:8
¿Por la fe o por las obras?
Paseando por el bosque me encontré con un hombre de avanzada edad, quien me dijo: -¡Qué maravilla esta naturaleza! Yo le respondí: -Sí, nuestro Dios es grande, maravilloso, y también nos da el regalo de la vida.

 – Ah, estoy más cerca del fin que usted… Pero espero que Dios sea indulgente… ¡Además, desde hace muchos años participo en las actividades de mi iglesia!

 – ¿Piensa que así obtendrá la gracia divina, su acceso a la presencia de Dios? Nuestras obras no bastan para eso…

 – ¡Oh!, ¿qué está diciendo?

 – Que solo la justicia de Cristo puede abrirnos las puertas del cielo. Esta justicia es dada a todos los que creen en el valor de su sacrificio en la cruz.

La actitud de mi interlocutor cambió. Y cuando añadí: -Incluso un hombre como Albert Schweitzer, el médico de la selva en Lambaréné (Gabón, África), estaría perdido sin Cristo… respondió con vehemencia: -Alguien que hizo tanto bien como él no necesita salvación, pues ganó su lugar en el cielo.

Le di un tratado evangélico, y se fue molesto.

Seis meses más tarde, en el centro de la ciudad, un hombre se me acercó:

 – ¿Me reconoce? Nos vimos el verano pasado en el bosque.

 – ¡Claro, he orado a Dios por usted!

 – Lo que usted dijo es verdad, si alguien no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios (Juan 3:3). Ahora creo que Jesucristo es el único camino que lleva al cielo.

Isaías 45 – Marcos 6:1-29 – Salmo 51:1-5 – Proverbios 14:27-28

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¡Quiero disfrutar de la vida!

Domingo 1 Mayo
Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos… y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.
Eclesiastés 2:11
Cristo… por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
2 Corintios 5:14-15
¡Quiero disfrutar de la vida!
Hay personas privilegiadas que se preocupan mucho por aumentar sus riquezas. La sociedad de consumo en la que viven las incita a querer cada vez más. ¡Piensan que nunca tienen lo suficiente para ser felices, y que siempre les falta algo! ¿Así se disfruta de la vida? En el momento de morir, ¿qué importancia tendrán mis bienes y todos los placeres que haya experimentado en la tierra? “En toda cosa hay que considerar el fin”, escribió un poeta francés.

La verdadera felicidad solo existe en la medida en que cada uno vive en armonía con Dios, su Creador. Para el creyente no se trata de “disfrutar la vida” haciendo lo que le place, sino más bien escuchando y haciendo lo que agrada a Dios, lo que él dice en su Palabra, y así recibir sus bendiciones. Disfrutar de la vida que Dios me da implica primero tener un encuentro con Jesucristo como Salvador y Señor. Por medio de él puedo conocer a Dios como mi Padre celestial; entonces mi felicidad consiste en conducirme de una manera digna del Señor, cumpliendo las buenas obras que Dios preparó de antemano para mí (Efesios 2:10).

¿Cree usted en el Hijo de Dios, quien murió y resucitó para darnos la verdadera felicidad, la vida eterna? Si todavía no tiene esta seguridad, acepte sin tardar ese regalo de Dios. Entonces podrá disfrutar realmente de la vida de hijo de Dios, y las “abundantes riquezas de su gracia” (Efesios 2:7).

Isaías 44 – Marcos 5:21-43 – Salmo 50:16-23 – Proverbios 14:25-26

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¿Qué será mañana?

Sábado 30 Abril

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.

2 Pedro 1:19

¿Qué será mañana?

Un problema en las redes eléctricas había paralizado una región durante varias horas. No había luz, ni calefacción, los ascensores estaban bloqueados… Las consecuencias podrían ser graves… Los progresos de la ciencia y la tecnología nos han dado un confort nunca imaginado por nuestros antepasados. Pero repentinamente descubrimos su extrema fragilidad, y muchos se preguntan qué sucederá mañana.

Para calmar su inquietud, algunos consultan a los astrólogos o a los videntes, ¡cuyas predicciones son tan fantasiosas!

No busquemos las respuestas a nuestras preguntas en estos ámbitos, pues son cosas peligrosas contra las cuales Dios nos advierte seriamente (Deuteronomio 18:10-12).

Todo lo que debemos saber sobre el futuro está en la Biblia. Ella es fiable; muchas de sus predicciones ya se cumplieron, por ejemplo, la sucesión de los grandes imperios de la historia antigua (Daniel 2). También anunció con precisión, varios siglos de antemano, el nacimiento de Jesús.

Dios no deja dudas sobre el futuro de nuestro planeta, el cual, contaminado por el pecado, desaparecerá un día (2 Pedro 3:10). Lo maravilloso es que preparó un lugar seguro y eterno en el cielo para los que quieren ponerse al abrigo del juicio, los que aceptan la gracia divina por medio de la fe en “Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:10).

Isaías 43 – Marcos 5:1-20 – Salmo 50:7-15 – Proverbios 14:23-24

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¡Habría que probar primero!

Viernes 29 Abril

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas; y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo.

2 Corintios 5:17-18

¡Habría que probar primero!

Con más de 95 años, el naturalista Théodore Monod todavía recorría los desiertos buscando algún espécimen raro. Habló admirablemente de la naturaleza y de la vida bajo sus diferentes formas. En una entrevista, evocando los conflictos que se desarrollan en nuestras sociedades cristianizadas, hizo esta reflexión: “Se dice que el cristianismo no funciona, pero ¿lo hemos probado realmente?”.

Quizás haya que empezar por definir lo que entendemos por “cristianismo”. Si se trata de un conjunto de reglas basadas en los esfuerzos del hombre, ¡no nos sorprendamos si ese cristianismo no funciona! Por naturaleza, el hombre es esclavo de sus pasiones y no puede liberarse a sí mismo (Romanos 7:23). El llamado cristianismo, que invita a cada uno a amar a su prójimo por sus propios esfuerzos, y así transformar el mundo, es pura ilusión.

El verdadero cristianismo es aquel en el que cada uno admite su propia culpabilidad ante Dios, y acepta la salvación que Dios da por medio de la fe en Jesús. Es el primer paso. Ese cambio, llamado conversión, es una decisión personal, producida por la gracia divina. Dios da una nueva naturaleza a todos los que dan ese paso decisivo. Entonces pueden manifestar un poco de ese amor divino derramado en sus corazones (Romanos 5:5). Este amor no busca su propio interés, no se goza en la injusticia, sino que se goza en la verdad, sufre todo, cree todo, espera todo, soporta todo (1 Corintios 13:5-7). ¿Ha dado usted el primer paso para probar ese cristianismo?

Isaías 42 – Marcos 4:21-41 – Salmo 50:1-6 – Proverbios 14:21-22

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¿Quién puede leer la Biblia?

Jueves 28 Abril
El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
1 Corintios 2:14-15
¿Quién puede leer la Biblia?
¿Cómo leer e interpretar la Biblia? ¿No se dirige solo a especialistas, sean historiadores, exegetas, teólogos o arqueólogos… ?

¿Tiene un mensaje para cada uno de nosotros? ¡Por supuesto que sí! ¿Un mensaje personalizado? Sí, porque la Biblia es la Palabra de Dios y está dirigida a cada una de sus criaturas. No hace un llamado a nuestro conocimiento, sino a nuestro corazón y a nuestra conciencia. Por ello nos concierne a todos, pequeños y grandes. Basta con tomar el lugar de aquel que, reconociendo su pequeñez ante Dios, se deja enseñar. Jesús declaró a Dios, su Padre: “Escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mateo 11:25). Y un profeta escribió: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla el Señor” (Isaías 1:2).

La Biblia, compuesta por textos que fueron escritos hace miles de años, siempre es actual. Ella es la revelación que Dios da de sí mismo y de sus proyectos con respecto a los hombres. No es un libro de historia, de ciencia ni de moral. Ella sondea los corazones y resuelve la cuestión del bien y del mal. La Biblia nos explica por qué somos pecadores, por qué estamos condenados, y nos presenta el único medio para ser reconciliados con Dios: Jesús, quien murió en la cruz y resucitó.

La Palabra de Dios es viva y tiene el poder de actuar en nosotros, si la creemos. Podemos estar seguros de que, si la leemos con sinceridad, Dios se dará a conocer a nosotros.

Isaías 41 – Marcos 4:1-20 – Salmo 49:16-20 – Proverbios 14:19-20

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¿Existen diferentes verdades?

Miércoles 27 Abril

No se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones.

Hechos 14:17

Venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma.

Isaías 55:3

¿Existen diferentes verdades?

 – En el ámbito de la religión, cada uno tiene su propia verdad, por lo tanto, ¡no hay verdad sobre Dios! -dijo un joven.

El predicador le respondió: -¿Quiere decir que cada persona puede escoger lo que cree, y que no hay verdad absoluta? ¿Lo afirma?

 – ¡Eso es exactamente, y lo afirmo!

 – Pero, ¿no ve que hay una contradicción en lo que dice? ¡Usted afirma categóricamente algo y al mismo tiempo dice que no hay una verdad absoluta! Si no hay una verdad, no puede afirmar nada. En realidad, hay una verdad absoluta, y usted tiene que buscarla; es su responsabilidad. R.W.

Hay una única verdad sobre Dios, independientemente de las opiniones humanas sobre este tema. Esto no significa que debamos rechazar a los que piensan diferente a nosotros, sino que debemos buscar la verdad y creerla.

¿Cómo encontrar la verdad con respecto a Dios? Aceptando simplemente lo que Dios nos reveló, sin perdernos en reflexiones arduas. Basta con escuchar el testimonio que Dios dio de sí mismo. Él se reveló en la Biblia, y nos conviene leerla, porque es la Palabra de Dios, la verdad absoluta. También se reveló enviándonos a su Hijo Jesucristo, “el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). La verdad de lo que Dios es nos sobrepasa totalmente. Incluso leyendo la Biblia solo podemos captar parcialmente lo que él es. Pero la verdad sigue siendo única, maravillosa: “Dios es luz”; “Dios es amor” (1 Juan 1:54:8).

Isaías 40 – Marcos 3 – Salmo 49:10-15 – Proverbios 14:17-18

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La ecología (3): Ni solo materia, ni Dios

Martes 26 Abril

Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos… como un vestido los mudarás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.

Salmo 102:25-27

La ecología (3): Ni solo materia, ni Dios

Para algunos, la naturaleza es solo materia; en cambio, para otros, es Dios.

Para los primeros todo es materia; Dios está excluido de su reflexión. Piensan que la tecnología conduce a la humanidad hacia el progreso, que no existe una regla superior para regir la naturaleza, y que los hombres deben enfrentar solos los problemas ecológicos.

Para los segundos, la naturaleza es casi confundida con Dios. En algunas corrientes de pensamiento se habla de la “madre naturaleza”, de “la madre tierra”.

Estas dos visiones de la naturaleza se oponen a lo que la Biblia nos dice. Primero, Dios es Espíritu, está muy por encima de la materia, pues el mundo fue creado por él y no es eterno. El mundo envejece y pasa. La tecnología no podrá resolverlo todo…

Pero Dios sopló un “aliento de vida” en el hombre (Génesis 2:7). Esto lo distingue de los animales y lo hace responsable ante Dios. La naturaleza no se puede comparar con el hombre. Debemos utilizar y preservar la naturaleza, pero no somos uno con ella. Solo el hombre fue creado a la imagen de Dios (Génesis 1:27).

Dios es el Creador, nos habla, y nos dio la capacidad de escuchar y comprender lo que nos dice. La naturaleza no tiene esta facultad de comunicarse así con él. Como Dios nos habla, tiene el derecho de esperar una respuesta de sus criaturas: el agradecimiento, el honor… ¡Solo él puede ser adorado!

(continuará el próximo martes)

Isaías 38-39 – Marcos 2 – Salmo 49:1-9 – Proverbios 14:15-16

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“Escrito está también”

Lunes 25 Abril
(El diablo dijo a Jesús:) Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y… te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.
Mateo 4:6-7
“Escrito está también”
Cuando Jesús fue tentado por Satanás en el desierto, el diablo le citó la Palabra de Dios: “Escrito está”, pero la citó de forma incompleta y fuera de contexto para incitar a Jesús a desobedecer a Dios. Jesús le respondió: “Escrito está también”, y citó con exactitud un nuevo texto de la Palabra de Dios. Entonces Satanás se rindió y se fue.

Hoy Satanás también trata de turbar a los cristianos que leen la Biblia de forma incompleta o superficial. Así, por ejemplo, citando la Palabra de Cristo: “Bienaventurados los pobres en espíritu” (Mateo 5:3-11), algunos dicen que el evangelio conduce al oscurantismo.

Si no tenemos en cuenta el contexto, podemos sacar falsas conclusiones. Por esta razón algunos verdaderos cristianos se angustian pensando que pueden perder la salvación. Esto sucede porque interpretan mal los textos dirigidos a personas que no tienen la vida divina, pero que dicen ser cristianos (Hebreos 6:4-6).

Cristianos, ¡no nos dejemos confundir! Si un texto bíblico aislado parece contradecir la enseñanza clara de los demás textos, pongámoslo en su contexto y pidamos a Dios que nos ayude a entenderlo. ¡Él lo hará! La Palabra de Dios forma un conjunto de textos coherentes entre sí y verdaderos (Salmo 19:9). Apoyémonos en lo que está firmemente establecido. ¡El Dios de verdad no se contradice! Leamos la Biblia atentamente, y si Satanás intenta confundirnos por medio de un “escrito está”, sigamos el ejemplo de Jesús y respondamos como él: ¡“Escrito está también”!

Isaías 37 – Marcos 1:21-45 – Salmo 48:9-14 – Proverbios 14:13-14

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La buena pregunta

Domingo 24 Abril

Tú eres Dios que ve.

Génesis 16:13

Dios… nos ha hablado por el Hijo.

Hebreos 1:2

La buena pregunta

Todo el mundo quiere opinar sobre la existencia de Dios. Unos defienden teorías científicas, viejas o nuevas, para cuestionar la intervención de un Creador. Otros recurren a las catástrofes o a las injusticias para negarlo y decir que “no hay Dios”…

Algunos dicen: “¿Existe Dios?”. Pero esta no es la pregunta correcta. Sería más útil preguntarse humildemente: ¿Cómo se reveló Dios a sus criaturas? Detenernos en la cuestión de la existencia de Dios puede hacer que lo veamos como un Dios lejano, indiferente al destino del hombre. Entonces pensaremos que este tema no nos concierne.

En cambio, si se reveló, si nos habló, debemos escucharlo. Su mensaje está dirigido a nosotros y es imprescindible conocerlo.

La Biblia declara ser ese mensaje. Entonces surge esta pregunta: “¿Me enteré de su contenido?”.

No se trata, pues, de un debate intelectual, sino de un problema moral en el que interviene la honestidad. Una última pregunta surge de forma natural: “¿Realmente queremos informarnos y leer la Biblia?”. No como un desafío, sino más bien como un llamado a descubrir el amor de Dios.

Jesús nos invita: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).

Isaías 35-36 – Marcos 1:1-20 – Salmo 48:1-8 – Proverbios 14:11-12

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