Sí; no

Miércoles 4 Septiembre

Que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

Santiago 5:12; 4:7

Sí; no

Sí. No. Dos monosílabos, pero tanto el uno como el otro pueden tener un poder extraordinario.

Un “no” pronunciado resueltamente es un arma eficaz. Se ha comparado a una roca en el mar, que desafía y rechaza las olas de la intimidación o de la seducción, todas las formas que toma la tentación. Ese “no” de la fe, en la obediencia a la Palabra de Dios y en la oración que pide la fuerza de lo alto, es irresistible. Sepamos decir no a todo lo que es malo. Abraham rechazó los regalos envenenados del rey de Sodoma. José rechazó las propuestas censurables de la mujer de su amo (Génesis 14:22-23; 39:7-9).

Pero también es importante decir “sí” al bien, a “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable…” (Filipenses 4:8). Cuando el Señor nos invita a seguirlo, es necesario responderle con el “sí” de la obediencia feliz.

Sí. No. La vida siempre tiene un lado negativo y uno positivo, resistencia y prohibición por un lado, valentía y progreso por el otro. La táctica de Satanás siempre ha sido mezclar el bien y el mal para arrastrarnos lejos de Dios. El mundo ha venido a ser el mundo del ni sí ni no, el mundo de las mentiras, de los compromisos y de los términos medios.

Amigos cristianos, que nuestra palabra sea clara, sin ambigüedades, para hacer entender los “sí” o los “no” que honran a nuestro Dios y manifiestan nuestro deseo de agradarle.

2 Crónicas 20 – 1 Corintios 11:23-34 – Salmo 103:13-18 – Proverbios 22:20-21

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Cuestionado

Martes 3 Septiembre

(Jesús dijo:) De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Mateo 18:3

Cuestionado

Desde el principio el hombre recibió del Creador todo lo necesario para ser feliz en la tierra. Ahora bien, muy a menudo no lo es, ¡es lo menos que podemos decir! Culpa fácilmente a su entorno, a los problemas cotidianos, a la sociedad o a Dios mismo. Pero, ¿acaso no tiene su propia responsabilidad en sus desdichas? Su propia visión, ¿no es distorsionada? ¡Podría preguntárselo!

Reflexionemos: el hombre se cree libre, pero es esclavo de sus pasiones. Prepararse para la eternidad, cosa absolutamente prioritaria, le parece inútil. Busca su bien en el placer, en lugar de buscar su placer en el bien. Considera a Dios como su enemigo, en vez de aceptar la maravillosa gracia que él le ofrece. Y todo esto es la consecuencia de un mal interior del cual el ser humano no puede salir por sí mismo, mal que lo ciega, distorsiona su juicio, destruye su voluntad y lo arrastra a su perdición: ese mal es el pecado.

Para que una persona sea feliz es necesario que pase por un cambio interior. Ese cambio se llama la conversión. Es el acto por medio del cual uno acepta, sin condiciones ni falsas excusas, su fracaso moral, entregándose a Dios para ser salvo; acto por medio del cual uno se declara incapaz de cambiar su naturaleza y confía en Jesús para recibir una vida nueva; es el acto por el cual la criatura extraviada, sin esperanza en sí misma, se vuelve a su Creador, el culpable a su Salvador, el hijo perdido a la casa paterna.

La conversión rompe el orgullo del hombre, y le abre un camino de felicidad con Dios.

2 Crónicas 19 – 1 Corintios 11:1-22 – Salmo 103:6-12 – Proverbios 22:17-19

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Aves migratorias

Lunes 2 Septiembre

La cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida.

Jeremías 8:7

¿Quién enseñó al Espíritu del Señor… o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?

Isaías 40:13-14

Aves migratorias

¡Qué agitación en el mundo de las golondrinas este fin del verano en Europa! Reunidas en las redes eléctricas, se preparan para un gran viaje: su destino es África, donde encontrarán insectos voladores en abundancia, para alimentarse. Pero, ¡qué reto para esas aves tan livianas recorrer a veces hasta 10.000 kilómetros! ¿Y quién les dará la señal de partida? «El desencadenamiento de la migración responde a mecanismos complejos que todavía no han sido aclarados». Tal es la constatación de los observadores, a pesar de que sus técnicas están en continuo progreso. La pregunta sigue, pues, sin respuesta.

En la Biblia Dios interpeló a Job mediante una pregunta similar (Job 39:26): “¿Vuela el gavilán (otra ave migratoria) por tu sabiduría, y extiende hacia el sur sus alas?” (cuando llega el momento de migrar).

En ese momento Job estaba sumergido en una gran angustia y había hecho multitud de preguntas a Dios. Sin responderle directamente, Dios llamó su atención sobre algunas particularidades admirables del reino animal (Job 39). Le hizo «sentir» Su poder, Su soberanía; le mostró los cuidados del Dios Creador hacia sus criaturas. Job se inclinó y humildemente reconoció sus propios límites: “Yo soy vil” (Job 40:4).

Aún hoy, hombres y mujeres buscan pruebas de la existencia de Dios. La naturaleza, con todos los misterios y las maravillas que contiene, es una respuesta contundente para el que quiere entender.

2 Crónicas 18 – 1 Corintios 10 – Salmo 103:1-5 – Proverbios 22:16

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Es el Señor

Domingo 1 Septiembre

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor… Nosotros le amamos a él, porque él (Dios) nos amó primero.

1 Juan 4:18-19

Contentamiento es a los hombres hacer misericordia

Proverbios 19:22

Es el Señor

Lucas 5:1-11; Juan 21:3-4

Simón (a quien más tarde Jesús llamaría Pedro) había trabajado toda la noche con sus compañeros, pero no habían pescado nada. Jesús los invitó a echar las redes en pleno día. Ellos obedecieron… ¡y las redes se llenaron al punto de romperse! Asustado por este Hombre a quien los peces obedecen, Simón se echó a sus pies y le dijo: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. En lugar de retirarse, Jesús lo tranquilizó, y Simón dejó todo para seguirle…

Pasaron algunos años, Jesús fue crucificado y luego resucitó. Otra vez, los discípulos habían pescado toda la noche sin éxito. En la mañana, un desconocido se presentó en la playa. Ellos admitieron que sus esfuerzos habían sido infructuosos, y él los invitó a echar nuevamente sus redes en el lugar donde estaban, cerca de la playa. Enseguida la red se llenó a tal punto que solo pudieron arrastrarla hasta la orilla. ¡Entonces Juan comprendió que ese desconocido era el Señor! Y Pedro se lanzó al agua para reunirse rápidamente con él.

La actitud de Pedro en estas dos ocasiones ofrece un contraste llamativo. Esto se debe a que, entre tanto, Pedro había aprendido a conocer la gracia de su Maestro. Y helo aquí precipitándose a su encuentro, vivo ejemplo de esta palabra: “el perfecto amor echa fuera el temor”.

No temamos acercarnos a Jesús tal como somos. Él no rechaza a nadie, al contrario, por su bondad atrae a los que lo conocen.

2 Crónicas 17 – 1 Corintios 9 – Salmo 102:23-28 – Proverbios 22:15

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¡Tome a Dios la palabra!

Sábado 31 Agosto

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Romanos 10:17

Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, por toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra sus palabras.

Romanos 10:18

¡Tome a Dios la palabra!

Las declaraciones de la Biblia provienen de Dios y son para cada uno de nosotros. He aquí algunas:

– El hombre se halla en un estado desesperado: “El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

– Dios tomó la iniciativa de amarlo: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito” (Juan 3:16).

– Jesucristo se sacrificó: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (1 Timoteo 2:5-6).

– Dios ofrece la salvación al hombre: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo… Os ha nacido hoy… un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10-11).

– Él le dice cómo obtener esa salvación tan grande: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31).

– La fe acepta el perdón: “Él dijo: Creo, Señor; y le adoró” (Juan 9:38).

– El creyente agradece y adora: “Al que nos amó (Jesucristo), y nos lavó de nuestros pecados con su sangre… a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 1:5-6).

Así la Biblia indica punto por punto el camino para tener la paz con Dios. Entonces, ¿por qué no seguirlo?

2 Crónicas 16 – 1 Corintios 8 – Salmo 102:16-22 – Proverbios 22:14

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Tengo lo que merezco

Viernes 30 Agosto

Vuélvete… no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice el Señor, no guardaré para siempre el enojo. Reconoce, pues, tu maldad.

Jeremías 3:12-13

Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Señor, actúa por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti hemos pecado.

Jeremías 14:7

Tengo lo que merezco

1 Samuel 30:1-7

David, futuro rey de Israel, cometió un grave error aliándose con los enemigos de su pueblo, los filisteos. Cuando por fin volvió a la ciudad donde moraba, la cual no debió haber dejado, encontró un desastre: la ciudad había sido saqueada, las mujeres y los niños habían sido llevados cautivos. Sus soldados hablaban de apedrearlo… ¡Fue un momento muy sombrío en la vida de este hombre de fe! “David se angustió mucho”, continúa el relato. “Mas David se fortaleció en el Señor su Dios” (1 Samuel 30:6). Su fe reapareció y Dios le respondió concediéndole una victoria completa. David recuperó todo: mujeres, niños, bienes…

En esta circunstancia David podría haberse desesperado y decir: «Tengo lo que merezco»… En efecto, era culpable de todo lo que había ocurrido y estaba pagando la consecuencia de su desobediencia a Dios. ¿Aún podía esperar el socorro divino? Pero, justamente en el día de mayor angustia, ¡David tuvo una urgente necesidad de Dios, de “su Dios”! Clamó a él fervientemente, y no fue decepcionado.

Creyentes, a menudo debemos sufrir las consecuencias de nuestros errores. Si Satanás aprovecha esas ocasiones para llevarnos a la desesperación, resistamos esos pensamientos sombríos y volvamos a Dios con fe, como David. Él nunca nos rechazará. ¡Él es el Dios de perdón, de esperanza, el Dios de toda gracia!

2 Crónicas 15 – 1 Corintios 7:25-40 – Salmo 102:9-15 – Proverbios 22:12-13
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Orar en todo tiempo

Jueves 29 Agosto

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Orar en todo tiempo

Cuando al despertar pierdes el aliento
Debido a una carga muy grande,
Y sientes sonar con furia el viento,
Para orar encuentra un momento.
Ni bien sepas la cantidad
De trabajo que debes enfrentar,
Para la oración será sabio
Un instante apartar.
Y si a veces tu pie vacila
Bajo la labor agobiante,
Para recuperar nuevas energías,
Permanece en oración un momento.
Podrás orar sin cesar, sin esfuerzo,
Y con simplicidad,
Serás fuerte en la debilidad
Orando en todo momento.
Encuentra un instante al amanecer,
Otro al medio día,
Y a la noche un momento
Para orar con fervor.
Pero sin olvidar de
Orar “sin cesar” y
Dar “gracias en todo”
“Esta es la voluntad de Dios” (1 Tesalonicenses 5:17-18).

(Traducción literal del francés)

“La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).

2 Crónicas 14 – 1 Corintios 7:1-24 – Salmo 102:1-8 – Proverbios 22:10-11

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La oración de Abraham

Miércoles 28 Agosto

Abraham estaba aún delante del Señor.

Génesis 18:22

Cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura (Sodoma y Gomorra), Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción.

Génesis 19:29

La oración de Abraham

Dios anunció a Abraham, el patriarca, una terrible noticia: Sodoma, la ciudad depravada, iba a ser destruida. Abraham vivía en un lugar apartado en la montaña; allí estaba protegido. Pero alguien de su familia vivía en Sodoma: Lot, su sobrino, quien fue a vivir entre hombres corruptos y quien, aunque justo (2 Pedro 2:7), corría el riesgo de ser destruido con ellos.

Entonces Abraham, hombre de fe, suplicó a Dios en favor de la ciudad: “Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también…?” (Génesis 18:24). ¿Y si hubieren 45… o 10?… Con paciencia y bondad, Dios respondió a la intercesión de Abraham, su amigo (Isaías 41:8). Le prometió librar la ciudad si en ella se hallaran 10 justos. Luego el Señor se fue. Vino la noche…

Al día siguiente, Abraham salió de su tienda y miró hacia Sodoma: la ciudad ardía en llamas. Obviamente en ella no se habían hallado diez justos. ¿Fue inútil la oración de Abraham?

No, Dios es un Dios fiel. No pudo perdonar la ciudad, porque estaba completamente corrompida, pero se acordó de Abraham y de su súplica. Con misericordia libró a su sobrino Lot, a su esposa y a sus dos hijas.

A veces pensamos que nuestras oraciones son inútiles, que todo está perdido. Mas contemos con la fidelidad de Dios, él escucha la oración (Salmo 65:2). “Su misericordia es de generación en generación a los que le temen” (Lucas 1:50).

2 Crónicas 13 – 1 Corintios 6 – Salmo 101:5-8 – Proverbios 22:8-9

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Dios, una Persona

Viernes 27 Enero

Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Juan 17:3

Dios, una Persona

¿Considera usted a Dios como un poder, una influencia, un inmenso conjunto o el universo mismo? El Dios del cristiano, aquel que se ha dado a conocer en su Palabra, la Biblia, es una persona. Una persona es un ser consciente, que piensa, siente y tiene proyectos, es alguien que obra y tiene relaciones activas con los demás. Uno puede hablar con una persona y obtener respuestas de ella. Puede conocerla. En este sentido, la Biblia nos revela claramente a Dios como una persona.

Dios piensa: “Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).

Dios obra: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1); la Biblia está llena de sus hechos a favor de su criatura.

Dios tiene sentimientos: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Dios comunica: “En una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende” (Job 33:14). “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo” (Hebreos 1:1-2).

Vale la pena, incluso es imprescindible, conocer a esta Persona. No se contente con lo que le digan acerca de Dios. Búsquelo, él se revelará a usted porque quiere adoptarlo como su hijo. “Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:18).

1 Samuel 21 – Mateo 17 – Salmo 17:10-15 – Proverbios 5:15-20

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Algunas preguntas de la Biblia

Jueves 26 Enero

Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

1 Corintios 15:54-57

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

Algunas preguntas de la Biblia

¡Qué angustia sentimos cuando a uno de nuestros familiares o amigos le sobreviene una enfermedad grave! Empieza un combate de esperanza y miedo. El personal médico se moviliza y el ánimo parece renacer… pero, ¿hay cura? A veces sí, pero otras veces la enfermedad sigue su curso, y al fin llega la muerte… que parece obtener la victoria.

Entonces, ¿dónde está la esperanza con respecto a la muerte? 1 Corintios 15 habla primeramente de la resurrección de Jesucristo, de su victoria sobre la muerte. Luego afirma que todos los creyentes resucitarán con un cuerpo parecido al de Cristo, cuando vuelva por ellos. ¡La resurrección es la victoria, la esperanza! Entonces se cumplirá lo que está escrito en el versículo 54: “Sorbida es la muerte en victoria”.

La muerte alcanza a todos. Ella llena de temor e incertidumbre al que ignora que Jesucristo resucitó. Jesús da la victoria sobre la muerte a todos los que creen en él. Él sufrió en la cruz la condenación que merecíamos debido a nuestros pecados… Resucitó, después de haber sufrido todo el castigo en nuestro lugar. Todos los que creen son, pues, justificados, y todos sus pecados son perdonados.

Después de su muerte, los creyentes gozarán de la vida eterna con su Salvador en el paraíso. Pero para los que rehusaron creer en Cristo, “está establecido… que mueran… y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

1 Samuel 20:24-42 – Mateo 16:13-28 – Salmo 17:6-9 – Proverbios 5:7-14

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