Radar espiritual

Viernes 26 Abril

Por fe andamos, no por vista.

2 Corintios 5:7

Sin fe es imposible agradar a Dios.

Hebreos 11:6

Radar espiritual

Con motivo de una travesía por el canal de la Mancha, hace algunos años, la niebla era tan espesa que nos impedía incluso ver el agua. Sin embargo, el barco seguía avanzando a buen ritmo. El radar informaba al piloto y al capitán sobre todos los posibles obstáculos del recorrido. Una línea ancha en la pantalla señalaba con precisión otro barco delante de nosotros. El radar traspasaba la neblina y permitía distinguirlo.

La fe obra un poco como el radar; revela las realidades invisibles detrás de las nubes de nuestras dudas y dificultades. La fe no razona; ella simplemente cree porque Dios ha hablado. La fe reconoce que el universo no es el producto del azar, sino que fue creado por mandato de Dios.

La fe también barre todo mi ser interior. La fe en la Palabra de Dios me señala lo que en mí está en contradicción con la bondad y la verdad divinas. Ella me revela exactamente quién soy delante de Dios. También me da esperanza porque me asegura lo que Dios ha hecho por mí, y lo hace real en mi vida.

“Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

La fe no es una auto persuasión, ni un sentimiento indefinido basado en mi imaginación. Es la convicción de que Dios existe, que su Palabra es la verdad. Dios ha hablado y habla todavía por medio de la Biblia.

“El justo por su fe vivirá” (Habacuc 2:4). Lea en su contexto las tres citas de este versículo en el Nuevo Testamento: Romanos 1:17; Gálatas 3:11 y Hebreos 10:38.

Ezequiel 48 – Marcos 2 – Salmo 49:1-9 – Proverbios 14:15-16

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Luz irresistible

Jueves 25 Abril

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hebreos 4:12

Luz irresistible

«Vengo de una familia greco ortodoxa de la isla de Corfou, en Grecia. A los veinte años no podía más. Intelectualmente tropezaba en la oscuridad y la confusión. Moralmente era esclavo de toda clase de pasiones y mentiras. Mi corazón estaba turbado y desesperado.

Un día, leyendo una novela de Dostoïevski, «Los hermanos Karamazov», hallé estas palabras: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24). Estas palabras me impresionaron, pero yo no sabía quién era su autor.

Indagué a mi alrededor y mi profesor de inglés me explicó que era una cita de la Biblia. Esto me motivó a conseguir una Biblia. En el curso de las semanas que siguieron la leí varias horas cada día. Nada en mí podía resistir a la luz que se desprendía de su lectura. Ella ponía al descubierto toda mi conducta pasada. Finalmente, una tarde, reuní todo lo que formaba parte de la vida que había llevado antes de conocer a Cristo, mis libros, mis dibujos, mis escritos, y eché todo al fuego. Luego me puse de rodillas y expresé mi primera oración. No dije gran cosa. Mis lágrimas me sirvieron de lenguaje. Deposité al pie de la cruz de Cristo todos los pecados que recordaba.

Entonces, en lo más profundo de mi ser, tuve la feliz certeza de que “la sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).

Miltos Anghelatos

Ezequiel 47 – Marcos 1:21-45 – Salmo 48:9-14 – Proverbios 14:13-14

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Qué nos hace avanzar?

Miércoles 24 Abril

Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.

Eclesiastés 1:14

Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Filipenses 3:13-14

¿Qué nos hace avanzar?

Un periodista interrogaba a un empresario que siempre desarrollaba nuevos proyectos en diferentes campos y en varios países. Sus negocios estaban en plena expansión.

–Dígame, señor, ¿qué lo motiva a ir siempre hacia adelante?

–A menudo me hago la misma pregunta, pero no hallo la respuesta…

A veces nuestra vida se parece a la de ese hombre de negocios. Con una capacidad de reacción sorprendente, nuestro espíritu sabe aprovechar todas las oportunidades que se presentan para obrar. Comprometemos nuestra energía, nuestro tiempo, todas nuestras capacidades físicas e intelectuales en múltiples proyectos. Así nuestra existencia se pasa sin reflexión profunda sobre el verdadero sentido de nuestra vida. Nos volvemos esclavos de nuestros propios centros de interés.

La Biblia nos ayuda a discernir lo que nos motiva a ir hacia adelante. ¿Será el poder, los honores, las riquezas, el placer, nuestra satisfacción personal bajo múltiples formas…?

La vida de Jesucristo en el creyente, animada por el Espíritu de Dios, nos guardará sumisos a la Palabra de Dios, dispuestos para seguirle y servirle en el amor de Dios y a nuestro prójimo. El apóstol Pablo podía decir: “Para mí el vivir es Cristo”. Y: “estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor” (Filipenses 1:21; 3:8).

Ezequiel 46 – Marcos 1:1-20 – Salmo 48:1-8 – Proverbios 14:11-12

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Cuando el timón cambia de manos

Martes 23 Abril

Yo soy el Señor Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.

Isaías 48:17

Los guía al puerto que deseaban.

Salmo 107:30

Cuando el timón cambia de manos

Sabemos que la entrada de los barcos a los grandes puertos marítimos está reglamentada y es confiada imperativamente a un piloto local. Este sube al barco que está a punto de abordar y remplaza al hombre que está al timón hasta llegar al muelle. Dicho piloto conoce todas las particularidades del puerto en cuestión. El capitán del barco tiene, pues, también el más grande interés en dejar el timón al piloto. Así se ahorra angustias, retrasos e incluso riesgos de encallarse o naufragar.

Esta imagen es fácil de transportar a nuestra vida cristiana. Equivale a abandonar nuestra voluntad personal para entregar a Jesús la dirección de nuestra vida. Confiemos al gran “Piloto” la dirección de nuestra barca. Él desea ocuparse enteramente de nosotros para llevarnos sanos y salvos al puerto. Esto supone que le entreguemos el timón, es decir, dejar que su voluntad reemplace a la nuestra. A partir de entonces es Cristo quien dirige mi vida, y no yo. Mi responsabilidad es dejarlo obrar para su gloria y para mi bien. Si soy dócil, mi vida será útil en su mano.

Hay otro punto muy importante. El capitán que deja su nave en las manos del piloto del puerto debe confiar absolutamente en él. Yo también debo confiar en Dios, sabiendo que él “me favorece” (Salmo 57:2).

“Encomienda al Señor tu camino, y confía en él; y él hará” (Salmo 37:5).

“Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero el Señor pesa los espíritus. Encomienda al Señor tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Prov. 16:2-3).

Ezequiel 45 – 2 Pedro 3 – Salmo 47 – Proverbios 14:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Conflictos perpetuos

Lunes 22 Abril

Nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.

Tito 3:3

(Jesús dijo:) No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

Juan 3:7

Conflictos perpetuos

Desde la escuela materna los niños casi siempre se pelean por objetos irrisorios, los cuales los harían reír algunos años más tarde. En el colegio está en juego algo mucho más serio, y las peleas a veces terminan en dramas irreparables. Por último, de manera diferente pero también resuelta, los adultos luchan por un lugar en la sociedad, en el mundo laboral, en la escena política… El hombre es un obstinado en la discusión. Quiere tener más que el otro, quiere que lo escuchen o lo respeten, quiere imponer sus verdades (o lo que cree ser la verdad). De allí vienen los conflictos, las amenazas, los odios y antipatías de toda clase, los cuales desde Caín se multiplican. Aunque todo el mundo está de acuerdo en el beneficio que habría si nos comprendiéramos y nos soportáramos, las pasiones, la ambición, el orgullo, el egoísmo incitan a los individuos unos contra los otros.

A pesar de los numerosos esfuerzos por incentivar la paz y el respeto a los demás, si el corazón no cambia, el mundo seguirá siendo un lugar de conflictos. No se puede esperar ninguna mejoría global, pero Dios, quien es amor (1 Juan 4:8), desea transformar el corazón de cada hombre dándole una nueva vida, la de Jesucristo. Solo a través de esta nueva vida somos capaces de amar a nuestro prójimo. Fue lo que Cristo hizo en la tierra, yendo incluso a dar su propia vida por nosotros (1 Juan 3:16). Ese amor que lo animaba es ahora “derramado” en el corazón del creyente (Romanos 5:5).

Ezequiel 44 – 2 Pedro 2 – Salmo 46:8-11 – Proverbios 14:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El domingo: día nuevo (2)

Domingo 21 Abril

Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

2 Corintios 5:17

La ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Juan 1:17

El domingo: día nuevo (2)

Cuando tenemos el primer encuentro con el Señor, recibimos la vida divina y todo se vuelve nuevo. Asimismo, el domingo en que Cristo resucitó marca el comienzo de un periodo enteramente nuevo.

El año en que Jesús dio su vida, la fiesta de la Pascua de los judíos caía la víspera del sábado (lo que tenía lugar aproximadamente cada siete años). Contrariamente a lo que los jefes religiosos hubieran deseado, se vieron obligados a conducir al Señor a la cruz el mismo día de su fiesta, el viernes (Mateo 26:2-5). Fue así como el Cristo, el Cordero de Dios, nuestra Pascua, fue sacrificado ese día (1 Corintios 5:7). Esos jefes religiosos eran escrupulosos, por lo cual se abstuvieron de acompañar a Jesús ante el gobernador romano, a fin de poder comer su pascua sin contaminarse (Juan 18:28).

La voluntad de Dios era, pues, que el Señor diera su vida un viernes, y no otro día, y que resucitara el domingo, primer día de la semana. ¡Cuán solemne era, para los creyentes de ese tiempo, que el Señor pasara el “día de reposo”, el Sabbat, en la tumba! Ese sabbat resultó ser así la clausura del periodo de la Ley. Al contrario, el primer día de la semana sería el comienzo de algo nuevo: el periodo de la gracia. ¡El amor de Dios siempre es nuevo, vivo, renovado!

Tú ofreciste, Señor, la sangre que purifica.

Sí, por amor a nosotros, tú dejaste esta vida,

Que por amor tomaste, ¡Señor!

(continuará el próximo domingo)

Ezequiel 43 – 2 Pedro 1 – Salmo 46:4-7 – Proverbios 14:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Servir al Señor (2)

Sábado 20 Abril

Si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo.

1 Pedro 4:11

Los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

1 Timoteo 3:13

Servir al Señor (2)

Señor, tú que por nosotros
Te ofreciste en sacrificio,
Llénanos de tu fervor
Para poner a tu servicio
Nuestros días, nuestros bienes,
Nuestros cuerpos, nuestros corazones.
Ayúdanos a caminar,
A pesar de nuestra debilidad
Contando con tu fuerza,
Y que por ti sin cesar
Seamos más que vencedores.
Haz que el solo deseo,
Más que cualquier otra cosa,
De todo hijo de Dios que en ti reposa
¡Sea amarte y servirte!
“Para mí el vivir es Cristo”:
¡Que esta sea la divisa
De todos tus redimidos!
Que cada uno lo diga,
Y que todos sepan cumplirlo.
Ya que pronto aparecerás
Ante nuestros ojos,
Deseamos, Salvador y Maestro glorioso,
Servirte, amarte, conocerte
Cada vez mejor.

(Traducción literal del francés)

Ezequiel 42 – 1 Pedro 5 – Salmo 46:1-3 – Proverbios 14:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Servir al Señor (1)

Viernes 19 Abril

(Jesús dijo:) Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

Juan 12:26

Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

1 Corintios 15:58

Servir al Señor (1)

Amigos cristianos, ¡qué privilegio es servir al Señor! ¡Qué honor servir al Rey de reyes y Señor de señores! (Apocalipsis 19:16). Jesucristo, Aquel a quien deseamos seguir, fue siervo en la tierra y ahora es nuestro modelo: él “no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28).

Para el que sirve al Señor, ¡qué gozo también saber que el “Padre le honrará”! Las naciones honran a los que les han servido, para ello erigen estatuas o graban sus nombres en una placa conmemorativa. Pero esta corta declaración de Jesús nos habla de un honor que viene de Dios mismo.

La siguiente pregunta se halla en la Biblia: “¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey?” (Ester 6:6). En la tierra un rey solo puede dar recompensas temporales, de un valor limitado, pero en el cielo Dios el Padre dará coronas incorruptibles, eternas (1 Corintios 9:25). Y en la vida cotidiana, para el siervo del Señor ¡qué felicidad tener la aprobación de Dios!

Numerosos textos de la Biblia nos animan a servir al Señor con humildad, pero también con valentía, y sabemos que nuestro trabajo “en el Señor no es en vano”.

Servid siempre al Señor con gozo.

Como sirvió Cristo, el verdadero servidor.

Sed gozosos para que el mundo vea,

Que ese servicio trae la felicidad.

(mañana continuará)

Ezequiel 41 – 1 Pedro 4 – Salmo 45:10-17 – Proverbios 14:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

En el fondo, ¿para qué sirvo?

Jueves 18 Abril

Qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

Miqueas 6:8

¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques.

Jeremías 45:5

En el fondo, ¿para qué sirvo?

Clemencia vive sola y trabaja toda la semana para suplir sus necesidades. Ella considera que, como cristiana, no hace nada para su Señor. A veces piensa con tristeza: «En el fondo, ¿para qué sirvo? Si pudiera servir al Señor de tiempo completo, como los misioneros, en lugar de pasar mi tiempo trabajando para vivir…».

Clemencia, ¿sabes que puedes servir a tu Señor de tiempo completo, en tu situación actual?

¿Has notado que Jesús pasó la mayor parte de su vida en el anonimato, en Nazaret? Allí aprendió el oficio de carpintero. Pocos detalles son dados sobre esos treinta años. Sin embargo, al final de este periodo silencioso, Dios declaró: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).

Todos podemos servir al Señor de tiempo completo, en el ejercicio mismo de nuestra profesión. ¿Cómo? Haciendo nuestro trabajo de corazón, como si lo hiciéramos para él (Colosenses 3:23).

El Señor no aprecia las cosas según los criterios de rendimiento. Él desea primero nuestro corazón, nuestro amor. Un día ordinario en el trabajo proporciona mil ocasiones de manifestarle nuestro amor: un trabajo paciente para él, en medio de la agitación; un corazón contento y satisfecho, en medio de las múltiples quejas; la sumisión a un jefe desagradable, como al Señor (Efesios 6:7)…

Tal vez él sea el único en ver esos detalles, que pasan desapercibidos a los hombres, ¡pero son de gran valor a sus ojos!

Ezequiel 40:24-49 – 1 Pedro 3 – Salmo 45:6-9 – Proverbios 13:24-25

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El rosal más hermoso

Miércoles 17 Abril

(Jesús dijo:) Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor.

Juan 15:9-10

Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, arraigados y cimentados en amor.

Efesios 3:17-18

El rosal más hermoso

Con motivo de un concurso de horticultura, una niña ganó el premio del rosal más hermoso. Sin embargo, ella vivía en la ciudad. Sorprendido por su habilidad, un vecino algo curioso fue a pedirle su secreto.

– Verá usted, dijo ella, tengo tres ventanas en mi habitación. En la mañana pongo mi rosal delante de la ventana que recibe el sol primero. Algunas horas más tarde lo pongo en la ventana del medio, y más tarde lo pongo en la tercera. Hago de tal manera que mi rosal siempre reciba el sol.

Esa niña había comprendido que para prosperar, su rosal necesitaba ante todo el sol. Su tarea era vigilar que el rosal siempre estuviera en un lugar donde el sol pudiera alumbrarlo.

Este relato parece una bella ilustración del versículo: “Conservaos en el amor de Dios” (Judas 21). El medio para tener una vida cristiana feliz y prosperar en el plano espiritual es dejarnos iluminar por Aquel que es la fuente de la luz y del amor. La verdadera luz (Jesús, el Verbo), “que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (Juan 1:9). Nuestra misión es «exponernos al sol», es decir, estar en contacto diario con la Palabra de Dios: en la mañana, al medio día, en la tarde. En ella está la vida, y la vida es la luz de los hombres (Juan 1:4). Evitemos permanecer a la «sombra» en los lugares donde esta luz no brilla. Nuestra salud espiritual depende directamente de la manera como aprovechemos esos rayos bienhechores y el calor del amor divino.

Ezequiel 40:1-23 – 1 Pedro 2:11-25 – Salmo 45:1-5 – Proverbios 13:22-23

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch