Hoy, Dios todavía perdona

Martes 28 Agosto

Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.

Santiago 2:10

Se ha manifestado la justicia de Dios… por medio de la fe en Jesucristo.

Romanos 3:21-22

Hoy, Dios todavía perdona

¿Qué esfuerzo hay que hacer, qué mérito se debe tener para ir al «paraíso», el lugar en el que Dios quiere que el hombre sea feliz después de su muerte?

Seguramente usted ha oído hablar de los diez mandamientos dados por Dios en la Biblia. Es un resumen de la Ley divina. ¿Cree que esta Ley tiene que ser escrupulosamente respetada para «ganar» el cielo? Si fuera así, ¡nadie podría entrar! Léalos atentamente y verá que hay forzosamente uno que no ha respetado… Por ello la Biblia dice que todos los hombres pecaron y no pueden ir al paraíso (lea Romanos 3:23).

Si bien es cierto que la Ley pone en evidencia nuestros pecados, la Biblia también dice: “Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Romanos 5:20). Dicho de otra manera, como la Ley demostró que el hombre es pecador, echar mano de la gracia divina es la única solución para cada uno de nosotros. Esta gracia vio al hombre luchar (tratando de respetar la Ley, de volverse mejor para «ganar» la aprobación de Dios), lo vio agotarse haciendo vanos esfuerzos y luego hundirse por completo.

¡Mediante Jesucristo la gracia llegó hasta nosotros! Clavado en una cruz, reveló de forma admirable el misterio del amor incondicional que Dios tiene a cada ser humano. Allí, Dios hizo caer sobre su Hijo el castigo que merecían nuestros pecados. ¿Cree esto? ¡Entonces esta gracia es para usted!

Jeremías 31:1-20 – 1 Corintios 6 – Salmo 101:5-8 – Proverbios 22:8-9

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Dios me pidió que tomase una decisión

Lunes 27 Agosto

Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.

Deuteronomio 30:19

Jesús le dijo:… Sígueme tú.

Juan 21:22

Dios me pidió que tomase una decisión

«El arte se había convertido en el centro de mi vida; era mi pasión, sin embargo, seguía buscando un sentido a la vida… La muerte repentina de un amigo me hizo reflexionar. Leyendo nuevamente los evangelios descubrí que Cristo era el hombre a quien realmente estaba buscando. Bueno y respetuoso, lleno de dulzura pero firme a la vez, Jesucristo sabía responder bien a cada persona, o callar. No dejaba que nadie lo influenciase, incluso sus amigos y sus discípulos. Me di cuenta de que empezaba a admirarlo y a amarlo. Me hubiese gustado conocerlo cuando estaba en la tierra, caminar y hablar con él, escucharlo…

Un día, mientras oraba, le hablé y sentí la presencia tangible de Dios en mi apartamento. Poco a poco me fui abriendo a él. Fui sincera con Dios: le hablé de mis frustraciones y de todo lo que me impedía creer en él. Él me abrió sus brazos y me invitó a tomar una decisión, es decir, a pertenecerle, a hacerme su discípula. Yo lo acepté. Al principio mi nueva vida fue difícil, pues había muchos daños que reparar. El Señor me fue indicando cada uno de mis errores. Reconocí mis faltas pasadas y abandoné mis lazos sentimentales.

Ahora estoy casada, y cuando tenía 43 años, el Señor nos dio un hermoso hijo.

¿De qué me sirvió toda esa vida egoísta de creaciones artísticas insatisfactorias? Al final descubrí que había pasado al lado de la fuente de la verdadera felicidad. La pintura sigue siendo mi actividad favorita pero la dejo en segundo plano, después de mi relación con Dios».

Marjorie

Jeremías 30 – 1 Corintios 5 – Salmo 101:1-4 – Proverbios 22:7

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En plena luz

Domingo 26 Agosto

La luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz.

Juan 3:19-21

En plena luz

“Dios es luz” (1 Juan 1:5). Dios es santo, puro, sin mancha, glorioso. Cuando actúa se da a conocer, atrae, vivifica, purifica, alumbra, guarda, alegra, anima… Recibe el nombre de “Padre de las luces” (Santiago 1:17); “habita en luz inaccesible” (1 Timoteo 6:16); “se cubre de luz como de vestidura” (Salmo 104:2).

Jesús es la luz verdadera, que al venir al mundo, alumbra a todo hombre (Juan 1:9).

La Biblia, la Palabra de Dios, es comparada a una lámpara (Salmo 119:105). Ella ilumina y comunica a los hombres el pensamiento de Dios. Nos muestra quién es él, quiénes somos nosotros y cómo quiere que vivamos.

El hombre que vive sin Dios está en tinieblas. En la Biblia, las tinieblas son más que la ausencia de la luz; son sinónimo de desgracia, de angustia, de duelo, de duda y de ignorancia, pues representan en general todo lo que está lejos de Dios.

¿Cómo se puede salir de esta oscuridad y de la perspectiva horrorosa de estar en las “tinieblas de afuera” de las que habla Jesús, cuando dice: “Allí será el lloro y el crujir de dientes”? (Mateo 8:12). Aceptando a Jesús como nuestro Salvador, por la fe, reconociendo que es el Hijo de Dios, quien vino para ser condenado en nuestro lugar. Entonces podremos volvernos “de las tinieblas a la luz” (Hechos 26:18), y andar “en luz” (1 Juan 1:7), en la senda de los justos, que es “como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18).

Jeremías 29 – 1 Corintios 4 – Salmo 100 – Proverbios 22:5-6

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¿Dónde está la verdadera paz?

Sábado 25 Agosto

Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

Isaías 55:6

¿Dónde está la verdadera paz?

¿Está usted decepcionado de la vida, cansado de sus fracasos? ¿Se siente desengañado? ¿Está buscando el verdadero amor? ¿En dónde podemos hallarlo si no es en la fuente de donde emana? “Dios es amor”, dice la Biblia (1 Juan 4:8), y Él nos lo demostró: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Su amor abarca toda la humanidad y al mismo tiempo se dirige a usted de forma personal. Dios entregó a su Hijo, a Jesucristo, por usted. Sufrió en la cruz el juicio por sus pecados para que usted pudiese conocer su amor. Dios hizo todo y lo dio todo para ello. ¡Solo tiene que creerlo!

¿Usted aspira a la verdadera paz? Está basada en Jesús, quien sufrió terriblemente en la cruz. Responda a su voz, que lo invita diciendo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Jesús desea vivir en usted, conducir su vida. Antes de la crucifixión dijo a sus discípulos: “La paz os dejo”. Iba a llevar sobre sí mismo todo el peso de nuestros pecados para darnos la paz de la conciencia. Luego añadió: “Mi paz os doy”, es decir, la paz que le dará si usted cree en él, si descansa en él. Además agregó: “Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Jeremías 28 – 1 Corintios 3 – Salmo 99:6-9 – Proverbios 22:3-4

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Hacer silencio para escuchar la voz de Dios

Viernes 24 Agosto

Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Apocalipsis 3:20

Recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

Santiago 1:21

Hacer silencio para escuchar la voz de Dios

Lectura propuesta: 1 Reyes 19

Elías, profeta del Antiguo Testamento, huyó de la reina Jezabel, quien quería matarlo, y se fue al monte Horeb. Allí una voz lo invitó a salir de la cueva en la que se había refugiado y a estar en la presencia de Dios. Entonces Elías asistió a fenómenos naturales impresionantes. Pero Dios no estaba en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego. Luego Elías escuchó un silbo apacible y delicado (1 Reyes 19:12). Mediante esta voz Dios se reveló a su siervo desanimado.

Por lo tanto no son los acontecimientos externos ni las circunstancias de la vida los que nos revelan mejor a Dios, sino lo que él nos dice. No nos habla con una voz como la nuestra, sino mediante una convicción interior nacida del impacto que tiene la Palabra de Dios en nuestra conciencia y nuestro corazón. La tranquilidad es imprescindible para escuchar esta voz divina. Al igual que un niño se calla para escuchar lo que le dice su padre o su maestro, nosotros también nos callamos para escuchar el mensaje de Dios, porque deseamos comprender su profundidad. El silencio interior deja que la Palabra de Dios se arraigue y lleve fruto en nuestra vida (Santiago 1:21).

Jesús no nos obliga a escucharlo, no fuerza nuestra puerta. Pero es fundamental que estemos atentos a su voz. “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Jeremías 27 – 1 Corintios 2 – Salmo 99:1-5 – Proverbios 22:1-2©

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La moral de la mayoría

Jueves 23 Agosto

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.

Mateo 7:13

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo!

Isaías 5:20

La moral de la mayoría

Un filósofo de principios del siglo 20 definió la moral como «aquello que agrada a la mayoría». Solzhenitsyn, el célebre luchador ruso por la libertad, se indignó por una concepción de este tipo: «En estas condiciones, escribe, el mal puede volverse bien si consigue la mayoría de los votos y el bien convertirse en mal si es minoritario».

El descuido de la moralidad que vivimos es una consecuencia de esta forma de ver, que deja la puerta abierta a los peores excesos. Niega toda verdadera distinción entre el mal y el bien y enmudece la conciencia natural.

La Palabra de Dios no deja ninguna duda sobre lo que espera a una humanidad que rechaza todo lo que tiene que ver con Dios. La Biblia nos dice que en los últimos tiempos los hombres serán egoístas, orgullosos, sin afecto natural, sin respeto a los valores morales (2 Timoteo 3:2; Judas 18). También menciona el fuego del cielo que cayó sobre Sodoma, para anunciar el juicio que caerá sobre los que se hacen culpables al menospreciar las instrucciones divinas (Judas 7).

Esta pretensión de la mayoría a dictar la moral nos recuerda que el camino que conduce al juicio es ancho y espacioso y que muchos son los que van por él. ¿Usted quiere seguir a esta multitud? ¡Busque más bien el camino que conduce a la vida! Solo hay uno, es decir, Jesucristo, quien nos dice: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo” (Juan 10:9). “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

Jeremías 26 – 1 Corintios 1 – Salmo 98:4-9 – Proverbios 21:31

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Atrapado en mi propia trampa

Martes 21 Agosto

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hebreos 4:12

Atrapado en mi propia trampa

«Perdí a mis padres cuando era muy joven. Se divorciaron cuando yo tenía 5 años. Me criaron mis abuelos y luego un tío hasta que cumplí 15 o 16 años. A partir de ahí me las tuve que arreglar solo. Entonces emprendí un largo camino de drogas y violencia.

Cierto día me encontré con una pareja a la que no había vuelto a ver desde su casamiento. Mientras tanto se habían convertido y me hablaron de su nueva vida de cristianos. Luego me visitaron regularmente y hablamos de Dios y de su fe. Pero bajo el pretexto de tener una mente abierta, traté de desestabilizarlos en su nueva fe. Incluso iba con ellos a las reuniones cristianas, y leía la Biblia solo para atacarlos de forma más concreta. Pero el Señor me atrapó en mi propia trampa: la Biblia, que pensaba emplear para desestabilizar a mis amigos, me perturbaba cada vez más.

Un domingo estaba solo en mi casa. Era tarde, cerré mi Biblia y, por primera vez en mi vida oré: «Señor, si todo esto es verdad, convénceme, porque estos textos dicen que tienes el poder para hacerlo». Me eché a llorar. Luego me quedé dormido apaciguado, como consolado. ¡Cuando me desperté, lo primero que pensé fue en Jesús, pues creía en él! Un gozo indescriptible llenaba todo mi ser. Algún tiempo después fui bautizado. Dios me liberó de la droga y de la violencia de forma instantánea. Más tarde conocí a una cristiana, nos casamos y tenemos un hijo maravilloso de 3 años. Nuestro deseo es servir juntos al Señor. ¡Gloria a su santo Nombre!».

Pascal

Jeremías 24 – Lucas 24:1-35 – Salmo 97:8-12 – Proverbios 21:27-28

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Dios es por nosotros

Lunes 20 Agosto

Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Romanos 8:31-32

Dios es por nosotros

¿De quién habla el apóstol Pablo cuando dice que Dios es por nosotros? ¿Quiénes son esos “nosotros”? Basta con leer los capítulos precedentes para comprender que se trata de aquellos que fueron justificados por la fe, es decir, que hallaron “la paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”, que disfrutan de su “gracia” y que pueden “gloriarse en la esperanza de la gloria de Dios” (Romanos 5:1-2). Cristianos, nuestra situación es maravillosa: nuestro Dios, el gran Dios Soberano, está definitiva e incondicionalmente de nuestro lado. ¿Lo creemos? ¿Lo vivimos?

Muy a menudo nos parecemos a Jacob, quien dijo: “Contra mí son todas estas cosas” (Génesis 42:36). Sin embargo era la víspera del encuentro con José, su amado hijo, quien había desaparecido hacía mucho tiempo.

No olvidemos que Dios conoce y prepara los más mínimos detalles de las circunstancias de nuestra vida y hace que todo coopere para nuestro bien (Romanos 8:28).

¡Nos pagó demasiado caro para desinteresarse de nosotros! “No escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros”. ¿Podríamos hacerle la afrenta de dudar que nos ama y que desea nuestro bien? En Dios “no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

Su mirada nos sigue (Salmo 32:8), sus brazos nos llevan (Isaías 46:4). Nada “nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39).

Jeremías 23:21-40 – Lucas 23:26-56 – Salmo 97:1-7 – Proverbios 21:25-26

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Mi destino es el cielo

Domingo 19 Agosto

Sabemos que… tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.

2 Corintios 5:1

Regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

Lucas 10:20

Mi destino es el cielo

Corrie Ten Boom, superviviente del campo de concentración de Ravensbrück, viajó por el mundo para testificar sobre el amor de Jesucristo, amor experimentado aun en los peores momentos de su detención. Aprovechaba todas las ocasiones para dar su mensaje, a veces incluso con humor.

Cierto día, mientras estaba preparando su regreso a Holanda después de una gira por el Extremo Oriente, fue a reservar un vuelo que comprendía muchas escalas: Hong-Kong, Sydney, Auckland, El Cabo, Tel-Aviv y Amsterdam.

–¿Cuál es su destino final?, preguntó la empleada.

–El cielo, contestó Corrie.

La azafata, confundida, le respondió: ¿Cómo se escribe?

Corrie deletreó: – E L C I E L O

Después de un momento de reflexión, sonrió y dijo a Corrie: –¡Ah, ya comprendo! Pero no era eso lo que le preguntaba.

–Es en lo que estoy pensando. Sin embargo, es inútil hacer la reservación, pues ya tengo el billete.

–¿Tiene su billete para el cielo?

–Sí, hace aproximadamente dos mil años, respondió Corrie, Alguien lo pagó por mí. ¡Solo tuve que aceptarlo! Mi benefactor se llama Jesucristo, él pagó mi viaje al morir en la cruz por mis pecados. Después añadió: Por lo general, es difícil tener un asiento en sus aviones sin reservación, pero todavía es más difícil con respecto al cielo. ¡Espero que hoy mismo usted piense en reservar su lugar!

Jeremías 23:1-20 – Lucas 23:1-25 – Salmo 96:7-13 – Proverbios 21:23-24

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Diferencia entre astronomía y astrología

Sábado 18 Agosto

Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti. He aquí que serán como tamo; fuego los quemará.

Isaías 47:13-14

Diferencia entre astronomía y astrología

La astronomía es la ciencia de los astros, de los cuerpos celestes y de la estructura del universo. Esta ciencia muy antigua permite sobre todo comprender el funcionamiento del universo y dio lugar a aplicaciones científicas significativas.

Por el contrario, la astrología pretende revelar las correlaciones entre la configuración de los astros y el destino y el carácter de los hombres. Es una práctica muy antigua también, emparentada con la adivinación. Los horóscopos son el ejemplo moderno de ello más conocido. La Biblia condena la astrología. Los astrólogos no pueden, de ningún modo, proteger a los que los escuchan de las calamidades que los amenazan, y sus prácticas tienen que ver con el ocultismo, es decir, el campo de Satanás.

Estudiar los astros por medio de la astronomía puede llenarnos de admiración ante la sabiduría y el poder infinitos de Dios, quien creó y sostiene “los cielos de los cielos” (Nehemías 9:6). Al contemplar el cielo y los astros, el rey David se preguntó “qué es el hombre”, a la vez tan frágil y sin embargo capaz, en cierta medida, de gobernar la naturaleza (Salmo 8). Se preguntó por qué Dios se revelaba y se interesaba en él con amor. Pero en este Salmo, David también veía más lejos: contemplaba por anticipado el día futuro en el que el Señor Jesús, el Hombre por excelencia que ahora está junto a Dios, dominaría sobre toda la creación para bendecirla. Entonces exclamó: “¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!” (v. 9).

Jeremías 22 – Lucas 22:47-71 – Salmo 96:1-6 – Proverbios 21:21-22

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