El amor ante el odio

Viernes 23 Marzo

(Jesús dijo:) Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.

Lucas 6:27-28

No aborrecerás a tu hermano en tu corazón, razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.

Levítico 19:17

El amor ante el odio

«El odio es el primer enemigo del amor, y también el más visible. El odio endurece el corazón. Se aferra a nuestro sufrimiento y a nuestro enojo de tal manera que el otro es rechazado como inhumano. El odio desfigura nuestra mente. Nunca caiga en la tentación de volverse amargo».

Martin Luther King

«Si pudiésemos leer la historia secreta de nuestros enemigos, encontraríamos suficiente tristeza y sufrimiento como para desarmar toda nuestra hostilidad».

H. W. Longfellow

Jesús nos pide más que dejar simplemente nuestra hostilidad. Nos dice que amemos a nuestros enemigos, que oremos por ellos, que los perdonemos. Pero, ¿dónde podemos encontrar la fuerza para ello? Creyendo en Jesús. Todo hombre que ha nacido de nuevo posee la vida divina y la capacidad de imitar a su modelo, Jesús. Él no solo nos enseñó a amar a nuestros enemigos, sino que él mismo nos dio el ejemplo perfecto, sobre todo en el momento en que, crucificado, oró por sus verdugos.

Jesús no nos invita a amar de manera pasiva, dejándonos maltratar sin decir nada. Confrontar a nuestro prójimo puede formar parte del amor que le debemos. Durante el juicio de Jesús, uno de los guardias le golpeó la cara; Jesús no reaccionó con violencia, sino que puso al guardia ante su propia responsabilidad: “Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?” (Juan 18:23). Esta actitud probaba que Jesús lo amaba. ¡Hoy nos invita a tener un amor como el suyo!

Éxodo 35 – Hechos 24 – Salmo 35:22-28 – Proverbios 12:3-4

¡Es tan pequeño que no cuenta!

Jueves 22 Marzo

Dios respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque el Señor no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón.

1 Samuel 16:7

(Jesús dijo:) Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Mateo 11:25

¡Es tan pequeño que no cuenta!

A finales del siglo 18, un creyente de una pequeña iglesia escocesa escribió: «Este año fue muy triste. No hubo conversión y ninguna persona fue añadida a la iglesia. Solo el pequeño Robert dijo que se había entregado a Dios. ¡Pero es tan pequeño que no cuenta!». Sin embargo, ese «pequeño Robert», cuya conversión parecía insignificante, era Robert Moffat, quien más tarde fue uno de los primeros misioneros cristianos en ir a África del sur, donde trabajó hasta el año 1870. Tradujo la Biblia a la lengua tswana.

A menudo estamos listos para juzgar la importancia de las personas en función de su apariencia. ¡Dios no actúa así! “No hay acepción de personas para con Dios” (Romanos 2:11). Hacer distinciones entre las personas, juzgar su importancia o estimar su valor según nuestros criterios, es un pecado (Santiago 2:9); es desobedecer la voluntad de Dios, quien manda amar al prójimo como a sí mismo. Cuando estuvo en la tierra, Jesús declaró: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Lucas 18:16-17). Lo que Jesús destaca de un niño es su fragilidad, su simplicidad y su confianza. Volverse moralmente como un niño es la condición, el pasaje obligatorio para acercarse a Dios.

Éxodo 34 – Hechos 23:12-35 – Salmo 35:15-21 – Proverbios 12:1-2

El gozo y la tristeza

Miércoles 21 Marzo

 Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

1 Corintios 10:13

Si aflige, también se compadece.

Lamentaciones 3:32

El gozo y la tristeza

El apóstol Pablo, encarcelado en Roma debido a su fe, escribió la carta a los filipenses. Desde su celda habló del profundo gozo que sentía en las situaciones más difíciles. Invitó a los creyentes a regocijarse en el Señor siempre(Filipenses 4:4). Escritos por un preso que se hallaba en tales circunstancias, estos consejos toman una importancia especial para el creyente de hoy.

No obstante, en esta carta, el apóstol Pablo también menciona la enfermedad de su amigo Epafrodito. Agradecido reconoce que Dios lo protegió: “Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza” (cap. 2:27).

Mencionar la tristeza, en una epístola que habla tanto de gozo, ¿no es una contradicción? ¡No! Pablo estaba dispuesto a soportar sin desfallecer una prueba tras otra, pues el Señor era su gozo.

El Señor nos invita a gozarnos siempre en él, pero no por eso espera que seamos insensibles al sufrimiento. Él conoce nuestra sensibilidad, nuestros límites, y nunca los sobrepasa cuando permite sufrimientos en nuestras vidas.

Amigos cristianos, confiemos siempre en la misericordia y en los cuidados de nuestro Dios hacia nosotros y hacia los que nos rodean. Él sabe, pesa y mide todo con sabiduría.

Comprobemos que las dificultades nunca quitan la esperanza, la paz ni el gozo de un cristiano.

Éxodo 33 – Hechos 22:22-23:11 – Salmo 35:9-14 – Proverbios 11:31

Sacado del pantano

Martes 20 Marzo

El Señor… se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña.

Salmo 40:1-2

Sacado del pantano

http://labuenasemilla.net/20180320

El barro de un pantano es una imagen del pecado en el que incluso un creyente puede caer. Al principio, el camino que conduce al pecado parece sin peligro; es como si caminásemos sobre un prado un poco esponjoso, agradable. Pero a medida que avanzamos, la hierba va desapareciendo y cada vez hay más agua. De repente el pie se hunde un poco, continuamos y nos hundimos más. Al final, a pesar de todos los esfuerzos, no podemos salir. ¡Estamos atascados, y cada esfuerzo para liberarnos agrava la situación! ¡Asustados, nos damos cuenta de que estamos perdidos! Entonces empezamos a pedir ayuda desesperadamente. Pero, ¿habrá alguien que nos escuche?

¿Esta descripción corresponde a su situación moral? ¡Entonces clame a Dios! ¡Solo él puede liberarlo! Cuéntele simplemente su angustia, no trate de embellecer las cosas. Reconozca las faltas que lo condujeron hasta allí, admita que no puede arreglárselas solo y suplique a Dios que lo salve. Él lo perdonará, gracias al amor de Jesús, quien murió en la cruz para salvar a los pecadores, y lo liberará de las cadenas del pecado.

Entonces, gracias a una relación nueva o reanudada con el Señor Jesús, basada en su amor y mediante la fe, tendrá un punto de partida firme, un fundamento para la vida, sólido como una roca.

“Qué roca hay fuera de nuestro Dios? Dios es el que me ciñe de fuerza, y quien despeja mi camino; quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas” (2 Samuel 22:32-34).

Éxodo 32 – Hechos 21:37-22:21 – Salmo 35:1-8 – Proverbios 11:29-30

Los escándalos son el signo precursor

Lunes 19 Marzo

http://labuenasemilla.net/20180319

En los postreros días vendrán tiempos peligrosos… habrá hombres amadores de sí mismos… crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores… infatuados.

2 Timoteo 3:1-4

El que es justo, practique la justicia… He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo.

Apocalipsis 22:11-12

Los escándalos son el signo precursor

Un conocido periodista señala la regresión general de valores morales como el trabajo, la valentía, la honestidad y la solidaridad. Le preocupa la vida en sociedad al constatar esa decadencia de todo lo que es imprescindible para hacerla posible y soportable. Y también le preocupa la repentina multiplicación de «escándalos». Lo ve como un signo de esta gangrena que alcanza a todo el cuerpo social. Deporte, política, economía, medios de comunicación… ¡La corrupción, el «dinero sucio» y los diferentes fraudes llegan a todos los sectores!

¿Cuál es el origen y las consecuencias de esta decadencia? La Palabra de Dios nos da la respuesta: “Del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19); y “el que practica el pecado es del diablo” (1 Juan 3:8). La Biblia precisa que la situación se agravará a tal punto que será casi insoportable. Entonces el mundo recibirá con alivio al hombre fuerte que tratará de poner todo en orden, al precio de una opresión sin precedentes. ¡Pero antes el Señor vendrá a buscar a su Iglesia!

¡La pérdida de pautas morales es el signo precursor de este terrible período de desórdenes y de juicios que empezará para la humanidad! Reconozcamos también que todo ese mal germina en nuestro propio corazón. ¡Confesémoslo a Dios! Aceptemos personalmente su gracia que quiere liberarnos y darnos una vida nueva basada en el sacrificio de Cristo.

Éxodo 31 – Hechos 21:17-36 – Salmo 34:15-22 – Proverbios 11:27-28

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Descubrí a un Dios de perdón

Tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia.

Nehemías 9:17

Descubrí a un Dios de perdón

«Nací en Vevey (Suiza), en una familia cristiana. Crecí siendo consciente de que Dios existe. Sin embargo, no lo conocía realmente. Los numerosos sermones que oía y los libros que leía penetraban en mi cabeza pero rara vez llegaban a mi corazón. Todo esto me llevó a tener una vida de muchas reglas y costumbres religiosas sin significado real.

En mis estudios obtuve buenos resultados y decidí hacer la carrera de administración de empresas. ¡Todo parecía ir sobre ruedas, pero mi corazón seguía desesperadamente vacío!

Un día conocí a un hombre que tenía todo para lograr éxito en el mundo profesional, pero que había dejado todo para ayudar a los demás. Visitaba a los enfermos, a las personas que sufrían… ¿Por qué su ejemplo me llamaba tanto la atención?

En aquella época también conocí a la mujer que llegaría a ser mi esposa. Ella me hizo preguntas sobre mi relación con Dios. Me preguntó quién era ese Jesús de quien hablaba. ¿Por qué había muerto? ¿Cómo había resucitado? ¿Por qué nos ama? Durante varias semanas leímos la Biblia y debatimos. El amor de Jesús tocó su corazón. Ella aceptó al Señor Jesús como su Salvador. Entonces empezó una nueva vida para ella… y para mí también. Esas conversaciones y preguntas trabajaron en mí, de manera que a medida que los meses iban pasando, mi corazón se ablandó. En lugar de ver a un Dios de reglas y leyes, descubrí a un Dios de amor y de perdón. Por fin comprendí que Jesucristo no solo había muerto por mí, sino que también deseaba transformar mi vida».

Marc

Éxodo 30 – Hechos 21:1-16 – Salmo 34:7-14 – Proverbios 11:25-26

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El perdón del rey y el siervo que no tenía misericordia

Sábado 17 Marzo

Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

Mateo 18:21-22

El perdón del rey y el siervo que no tenía misericordia

Algunas parábolas (3): Mateo 18:21-35

Resumen: Un rey hizo cuentas con sus siervos. Uno de ellos le debía muchísimo dinero, tanto que nunca podría pagarlo. Entonces rogó a su amo que tuviese paciencia y le prometió que le pagaría todo. El bondadoso rey anuló su gran deuda. Pero tan pronto estuvo libre de su deuda, ese siervo agredió a uno de sus consiervos exigiéndole que le pagase la pequeña cantidad de dinero que le debía. Este también le rogó que tuviese paciencia, pero el otro no lo escuchó… ¡El rey se enteró del asunto y, muy enojado, entregó su siervo a la justicia!

Significado: El rey representa a Dios, quien nos perdonó mucho, muchísimo más de lo que podríamos imaginar. El primer siervo es un creyente que, a pesar de la bondad de Dios, no aprecia su gracia. El segundo siervo es un creyente que se portó mal con otro creyente, pero al que le pide perdón.

Aplicación: Dios nos perdonó una deuda incalculable, dándonos su perdón; entonces, ¿qué son en comparación las injusticias que a veces tenemos que sufrir? El perdón divino que recibimos nos hace responsables de ser misericordiosos con los demás.

El Señor no nos reprocha ninguno de nuestros pecados, pues ¡nos perdonó todo! Pero desea que actuemos con bondad hacia nuestros hermanos creyentes y hacia todos los que nos rodean. “Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32).

http://labuenasemilla.net/20180317

(continuará el próximo sábado)

Éxodo 29 – Hechos 20:17-38 – Salmo 34:1-6 – Proverbios 11:23-24

El alfa y la omega

Viernes 16 Marzo

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

Apocalipsis 1:8

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

Apocalipsis 22:13

El alfa y la omega

El alfa «Α, α» es la primera letra del alfabeto griego, y la omega «Ω, ω» es la última. Cuando el Señor Jesús dice que es el alfa y la omega, esto significa que él es el origen de la historia de este mundo y que también estará ahí cuando el mundo desaparezca. Habló para crear el universo: este fue constituido “por la palabra de Dios” (Hebreos 11:3). Y cuando el tiempo haya dado paso a la eternidad, hablará otra vez: “Hecho está” (Apocalipsis 21:6).

Hubo un comienzo de las cosas visibles. Estas salieron de la nada gracias a la voz del Todopoderoso. Y también tendrán un fin, para dar lugar a las que hoy no podemos ver debido a nuestra condición humana. Esta creación nueva, eterna, será introducida por la misma voz. Todo el tumulto y la agitación de la historia humana, sus suspiros, sus gritos, sus lágrimas como sus cánticos, se sitúan entre esta alfa y esta omega.

Pero “la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8).

La ciencia trata de explicar el pasado. También trata de prever el futuro, pero apenas lo consigue en parte. Solo la santa Escritura, la Biblia, nos muestra nuestro origen y nuestro destino, lo que había antes del principio y lo que habrá cuando termine nuestro universo.

“La palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada” (1 Pedro 1:25). No olvidemos indagar lo que dice y escuchar a Aquel que nos creó.

http://labuenasemilla.net/20180316

Éxodo 28 – Hechos 20:1-16 – Salmo 33:16-22 – Proverbios 11:21-22
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Con el puño levantado

Jueves 15 Marzo

Vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, (Jesús) ahora os ha reconciliado.

Colosenses 1:21

Con el puño levantado

El emperador Juliano reinó en Roma del año 361 al 363. Fue llamado el Apóstata, porque dejó el cristianismo para volver al paganismo. Renegar de su educación cristiana para volver a la idolatría pagana significaba declarar públicamente la guerra a Dios. Se cuenta que en el año 363, herido de muerte en medio de una guerra, levantó el puño hacia cielo gritando: «¡Venciste, galileo!». Así murió, sublevado contra Jesucristo.

Quizás usted también esté en guerra contra Dios, de forma más o menos abierta: no quiere aceptar el veredicto de su Palabra, la cual declara que todo hombre es pecador. “Como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). Usted sigue siendo hostil a Dios, mientras su Hijo Jesucristo vino en persona a la tierra para que se reconcilie con él.

Dios está dispuesto a perdonar la actitud más violenta hacia él. ¡Jesús incluso pidió a su Padre que perdonase a los que lo crucificaron!

Hasta ahora usted está resentido contra Dios, pero si acepta inclinarse ante él, bajar ese «puño de sublevación» y apagar esos sentimientos de rebeldía, entonces esa Persona a quien odia aparecerá ante usted como lo que ella es en realidad: el Dios de paz, quien da una paz total y definitiva a todo el que se acerca a él. Esta paz fue hecha por Jesús crucificado: Dios le infligió el castigo que merecía nuestra rebelión.

No rechace ese plan de reconciliación cuya fuente está en el corazón del Dios que lo ama.

Éxodo 27 – Hechos 19:23-41 – Salmo 33:10-15 – Proverbios 11:19-20
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El GPS

Tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él.

Isaías 30:21

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.

Salmo 32:8

El GPS

Gracias a la recepción de señales emitidas por una red de satélites y el desarrollo de la electrónica, existen aparatos que indican con precisión nuestra posición en la tierra. Los GPS ahora se utilizan no solo para la navegación marítima o aérea, sino que también pueden mostrarnos mapas de carreteras y guiarnos a una dirección precisa mediante una voz sintética. Nos costaría comprender que una persona perdida que tiene un GPS no quiera seguir las instrucciones que el aparato le da.

Si comparamos esto con nuestra vida cristiana, todos viajamos hacia la eternidad, y tenemos la posibilidad de dejarnos conducir por un guía digno de confianza: Jesucristo. Él declara: “Yo soy el camino” (Juan 14:6). Su enseñanza es la verdad, nos da la “la luz de la vida” (Juan 8:12). Podemos negarnos a escuchar su voz, pensando que somos capaces de arreglarnos solos; pero entonces no nos extrañemos si nuestro camino nos lleva a un callejón sin salida.

Al contrario, si nos acercamos al Señor Jesús con sinceridad, reconociendo nuestros errores e indecisiones, y quizá nuestra obstinación en querer vivir sin él, nos hará oír su voz y nos enseñará el camino. La Biblia, en particular el Nuevo Testamento, es el «mapa» que indica el buen itinerario. Escuchemos la voz de Jesús y dejémonos guiar por él. Entonces podremos decir llenos de felicidad: “Hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma” (Salmo 143:8).

Éxodo 26 – Hechos 19:1-22 – Salmo 33:1-9 – Proverbios 11:17-18
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