El amuleto del viejo soldado

Lunes 16 Marzo

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Filipenses 4:19

El amuleto del viejo soldado

Durante la época de los colonizadores, un anciano mendigaba en un pueblo de los Estados Unidos. Llamó a la puerta de una casa y pidió pan. El propietario abrió y observó que el hombre llevaba un estuche atado al cuello con una cinta. El anciano explicó que se trataba de un amuleto que había recibido hacía muchos años cuando había dejado el ejército. Luego lo abrió y sacó un papel arrugado que tendió a su interlocutor. Este descubrió que se trataba de un certificado de liberación del ejército federal, firmado por el mismo general George Washington. Ese papel le otorgaba el derecho a una pensión de por vida. Consternado, el viejo soldado comprendió que durante aproximadamente treinta años había llevado sobre sí la promesa de una renta que hubiera satisfecho todas sus necesidades. Como no la había reclamado, había vivido mendigando para sobrevivir.

Esta historia parece increíble, pero es verídica y se asemeja a la de muchos cristianos. ¡Dios nos hizo tantas promesas en la Biblia! Nos dice que el que cree en su Hijo tiene vida eterna. Sin embargo, muchas personas siguen dudando, pues no saben si serán salvas. Jesús nos dice que fue a preparar un lugar en el cielo, para que donde él está, nosotros también estemos. Si creemos esto, será un verdadero tema de alabanza.

¡Qué pena si permanecemos en la incertidumbre! Jesús nos dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da” (Juan 14:27). “Paz a vosotros”, dijo a los discípulos el día de su resurrección (Juan 20:19).

Éxodo 28 – Hechos 20:1-16 – Salmo 33:16-22 – Proverbios 11:21-22

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El valor de la sangre de Jesús

Domingo 15 Marzo

Fuisteis rescatados… no con… oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.

1 Pedro 1:18-19

El valor de la sangre de Jesús

Un joven judío estaba atormentado porque no podía seguir ofreciendo los sacrificios de animales ordenados en la ley de Moisés. ¿Qué sucedería con sus pecados sin la sangre de animales sacrificados para apaciguar la ira de Dios? Esta pregunta esencial lo preocupó durante varios años.

Una noche, recorriendo las calles de la ciudad, vio el anuncio de una reunión para judíos. Por curiosidad entró y se sentó. Justo en ese momento el predicador decía: “La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado”.

El joven escuchó atentamente. Jesús era presentado como “el Cordero de Dios” que vino a la tierra con el fin de derramar su sangre para el perdón de los pecados. Esa noche el joven comprendió: «Finalmente encontré la sangre que expía mis pecados y permite a Dios perdonarme». Por la fe en el Señor Jesús, tuvo la certeza de ser perdonado y estar en paz con Dios.

Más tarde, leyendo el Nuevo Testamento, el joven comprendió que la sangre de los sacrificios de animales ordenados por la ley de Moisés no podía quitar un solo pecado. Esas ofrendas solo anunciaban el sacrificio único y perfecto que Dios mismo dio por amor a nosotros: Jesucristo. La sangre de Jesús es la única que puede purificarnos efectivamente de nuestros pecados. Todo aquel que cree en el Hijo de Dios y en la eficacia de su sangre, recibe de Dios la certidumbre de ser librado del juicio que merecían sus pecados. “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús… por medio de la fe en su sangre” (Romanos 3:24-25).

Éxodo 27 – Hechos 19:23-41 – Salmo 33:10-15 – Proverbios 11:19-20

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Como una hermosa vitrina en una tienda vacía

Sábado 14 Marzo

Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana; amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.

Salmo 39:6

Como una hermosa vitrina en una tienda vacía

Extracto de un discurso pronunciado en la conmemoración de una tragedia ocurrida en el año 1999 en una escuela secundaria de Columbine, Estados Unidos:

«La paradoja de nuestra época es que tenemos más facilidades, pero menos tiempo; más diplomas, pero menos sentido común; más conocimientos, pero menos juicio; más expertos, pero menos soluciones para nuestros problemas… Nuestra época se parece a una vitrina muy bien decorada pero que detrás esconde una tienda vacía».

La crisis social descrita en este análisis es el resultado de querer eliminar todo lo referente a Dios. No obstante, si bien no se puede esperar un regreso colectivo hacia Dios, el mensaje del Evangelio aún hoy conserva todo su valor: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). Creer es un paso personal para reconocer en Jesús a aquel que me perdona y me libera. Es un compromiso que cambia la vida, la orienta hacia el bien y hacia los verdaderos valores, y nos lleva a decir a Dios: “He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría” (Salmo 51:6).

Tu Palabra, firme verdad,

Es nuestra verdadera riqueza,

Accesible a nuestra debilidad

A través de su grandeza.

Tu Palabra oh Dios nos presenta,

De Jesús la victoria,

Tu Espíritu allí nos revela

La única senda a la gloria.

Éxodo 26 – Hechos 19:1-22 – Salmo 33:1-9 – Proverbios 11:17-18

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Era necesario

Viernes 13 Marzo

(Jesús) les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día.

Lucas 24:4446

Era necesario

Esta expresión de la Biblia demuestra cómo Dios prepara los acontecimientos para que sucedan en el momento oportuno. Cuando Jesús, el hombre perfecto, recorría la tierra, el evangelio nos dice que “le era necesario pasar por Samaria” (Juan 4:4), para encontrar a una mujer que no tenía respuestas a las preguntas que se hacía. El amor de Cristo necesitaba acercarse a esas personas para mostrarles el perdón, la gracia y la liberación de Dios.

“Fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día”. ¿Para qué? Para que pecadores como la samaritana, como usted y yo, merecedores de la condenación eterna, podamos ser salvos. Por amor a Dios, y por amor a nosotros, era necesario que Jesús tomara el lugar de los pecadores condenados y muriera en nuestro lugar cargando con nuestros pecados (1 Pedro 2:24).

Resucitado, el Señor confirmó: “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” (Lucas 24:26). La Palabra de Dios nos revela que un día Cristo dominará sobre el universo, “porque preciso es que él reine” (1 Corintios 15:25).

Cristianos, nuestra vida terrenal también está marcada por esos “era necesario”. Dios siempre permite esos imperativos por amor –tanto pruebas o dificultades como momentos de gozo–, para hacernos crecer en la fe. Nunca perdamos de vista esta realidad: “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28).

Éxodo 25 – Hechos 18 – Salmo 32:8-11 – Proverbios 11:15-16

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Un mal cálculo

Jueves 12 Marzo

El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto… al rico no le deja dormir la abundancia.

Eclesiastés 5:1012

Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo.

1 Timoteo 6:9

Un mal cálculo

El evangelio de Mateo (cap. 19:16-26) nos habla de un joven rico con una moral ejemplar. ¿Qué le faltaba? Lo esencial: la vida eterna. Estaba delante de aquel que la da, Jesús, el Hijo de Dios, quien le dijo: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mateo 19:21). Entonces, dejando a Jesús, se fue triste. Sus riquezas le impidieron confiar plenamente en Jesús y recibir la vida eterna.

Para los creyentes, amar el dinero puede contaminar toda su manera de pensar, sean ricos o pobres. Ser rico no es malo en sí. Lo malo consiste en poner la confianza en las riquezas antes que en Dios, quien las da, y ponerlas por encima de los intereses del alma. Esto fue lo que Jesús puso en evidencia en el corazón del joven.

Cuando se ama el dinero, se corre el riesgo de descuidar las virtudes cristianas esenciales: la fe, la esperanza y el amor.

La fe es puesta de lado cuando ponemos nuestra confianza en las riquezas.

La esperanza se debilita. ¿Por qué desearíamos el regreso del Señor Jesús si nos encontramos bien en la tierra?

El amor por el Señor se enfría. “Los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas… entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Marcos 4:19). La abundancia puede volvernos egoístas. Es más difícil ponernos en el lugar de los necesitados cuando no nos falta nada. El amor hacia los demás disminuye. “Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas” (Salmo 62:10).

Éxodo 24 – Hechos 17:16-34 – Salmo 32:5-7 – Proverbios 11:13-14

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Aprender de Jesús

Miércoles 11 Marzo

(Jesús dijo:) Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

Mateo 11:29

Aprender de Jesús

En mi niñez aprendí mucho de mi maestro en la escuela del pueblo. Más que su enseñanza, fue su persona la que me marcó realmente. Era digno, paciente y firme a la vez, exigente pero también bondadoso, y parecía tener un conocimiento sin límite.

“Aprended de mí”, nos dice el Señor Jesús. No se trata solo de retener su enseñanza, lo cual es esencial, sino también de imitar su conducta y su manera de vivir.

Aprendemos el uno del otro, “por la fe que nos es común” (Romanos 1:12). También podemos aprender estudiando la Biblia. En definitiva, para aprender del Señor, es necesario permanecer en comunión con él y estar atentos a lo que él nos dice. Esto no es para recibir de él una nueva revelación, sino para vivir su Palabra en lo cotidiano.

El apóstol Pablo escribió al joven Timoteo: “El Señor te dé entendimiento en todo” (2 Timoteo 2:7). La Biblia nos revela la verdad, pero es el Señor quien da el “entendimiento en todo”. Es bueno leer la Biblia; además será muy provechoso dejar que esta lectura nos transforme interiormente.

Como María en otro tiempo, aún hoy es posible sentarse a los pies de Jesús para oír su Palabra (Lucas 10:39). Necesitamos su pensamiento para comprender lo que él nos pide y para saber cumplirlo. Es preciso que la persona de Jesús tenga valor para el corazón, para que apreciemos su Palabra. Es necesario conocerlo, para disfrutar de él y de su amor.

Aprendiendo de él podremos reflejar algunos destellos de la belleza de su persona y servirle con el espíritu conveniente.

Éxodo 23 – Hechos 17:1-15 – Salmo 32:1-4 – Proverbios 11:11-12

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El arca de Noé

Martes 10 Marzo

Por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca… y el Señor le cerró la puerta.

Génesis 7:716

Jesús… nos libra de la ira venidera.

1 Tesalonicenses 1:10

El arca de Noé

Génesis, el primer libro de la Biblia, nos relata la historia de Noé. Este hombre creía en Dios y deseaba obedecerle. En su tiempo, “se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia” (Génesis 6:11). Los contemporáneos de Noé vivían según sus pensamientos de maldad. Entonces Dios decidió destruirlos.

Pero antes de eso les tuvo mucha paciencia. Pidió a Noé que construyera un gran barco. Construir el arca sobre la tierra firme debió llevar a los hombres a cuestionarse y a reconocer sus faltas. El juicio inminente fue anunciado durante todo el tiempo de la construcción. Cuando llegó el momento, Dios ordenó a Noé y a su familia entrar en el arca. Luego Dios mismo cerró la puerta. Entonces comenzó a llover hasta que la tierra quedó sumergida. Solo sobrevivieron las personas que habían entrado en el arca.

De la misma manera, hoy se prepara el juicio para todos los hombres. Es inminente. El desenfreno moral y la violencia lo atestiguan. El juez ya ha sido nombrado. Es Jesús, el hombre que resucitó de entre los muertos (Hechos 17:31). Pero Dios ha dado un medio de salvación para todos los que quieren ir a él reconociendo sus pecados. Se trata de la misma persona: su propio Hijo Jesucristo, quien vino a la tierra para sufrir y morir en la cruz en nuestro lugar. Todos los que creen que Jesús murió por ellos escaparán al juicio, como Noé y su familia, protegidos en el arca, escaparon al diluvio.

Lector, Dios lo ha esperado pacientemente hasta el día de hoy. No se deje sorprender por el juicio, acuda a Jesús ahora mismo.

Éxodo 22 – Hechos 16:11-40 – Salmo 31:21-24 – Proverbios 11:9-10

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En una noche de tormenta

Lunes 9 Marzo

Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias.

Salmo 34:6

Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas.

Salmo 18:16

En una noche de tormenta

En un pueblo de Vaucluse, Francia, donde me jubilé, vive un cristiano muy anciano. A menudo, y a pesar de su sordera, tenemos conversaciones muy edificantes sobre el Evangelio y nuestro común Salvador.

Nuestro valle está expuesto a violentas tormentas, sobre todo durante la noche. En el transcurso de una de ellas, particularmente impresionante, verdaderas ráfagas de agua cayeron en la cuenca del río más arriba del pueblo.

Según su costumbre, mi amigo cristiano se había levantado hacia las cinco de la mañana para orar. Estando de rodillas, le pareció oír un llamado de auxilio. Rápidamente se vistió y fue a la casa de un vecino para despertarlo y decirle que había escuchado un llamado. Poco convencido, pero sin atreverse a negarle su ayuda, el hombre decidió sacar su automóvil, proveyéndose de una cuerda para mayor tranquilidad. Así partieron e iban muy atentos a los eventuales llamados. Sin embargo, el ruido del agua y de los truenos dominaba todo. Mientras subían por la carretera que bordeaba el arroyo, repentinamente el chofer constató que la calzada había sido arrastrada. Y allí, en medio del fango que reemplazaba al asfalto, vieron a un hombre aferrado a la cabina de su camión. El rescate pudo efectuarse. Apenas lograron sacar del peligro al hombre, el camión se fue a la deriva. Mientras oraba, el anciano había escuchado el llamado de auxilio de este hombre.

Dios aún hace milagros: “Hace a los sordos oír, y a los mudos hablar” (Marcos 7:37), Dios aún escucha la oración del hombre piadoso (Salmo 32:6).

Éxodo 21 – Hechos 15:36-16:10 – Salmo 31:14-20 – Proverbios 11:7-8

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Aprovechar la oportunidad

Domingo 8 Marzo

Dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

Mateo 20:30-31

Aprovechar la oportunidad

¿Qué habría sucedido si los dos ciegos no hubieran pedido ayuda al Señor Jesús cuando él pasaba por el camino? Es posible que no hubieran tenido otra oportunidad de encontrar a Jesús, y así recobrar la vista. Quizás otros no se habían atrevido a clamar a Jesús porque no creían que podía sanarlos realmente. O tal vez no lo hicieron por temor a los demás. Estos dos hombres no sabían si Jesús iba a pasar por allí otra vez. Para ellos era ahora o nunca. Asimismo, en la vida de cada uno de nosotros, hay ocasiones que no debemos dejar pasar. Algunas de ellas no se presentan dos veces.

Mientras usted lee este texto, la buena nueva de la salvación le es presentada. Usted no sabe si Jesús se le acercará otra vez para invitarlo a abrirle la puerta de su corazón. Él lo llama una vez más hoy y le dice: “Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). La Biblia nos repite: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 4:7).

Alguien dijo: «Mañana es la palabra del diablo». De hecho, solo disponemos del momento presente. Este puede ser decisivo para el resto de nuestra vida. Cada uno es invitado a aceptar ahora mismo a Jesucristo como su Salvador, poniendo la confianza en su obra en la cruz. El instante presente puede determinar su futuro eterno.

¡No deje pasar esta oportunidad!

Éxodo 20 – Hechos 15:1-35 – Salmo 31:9-13 – Proverbios 11:5-6

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Ver más claro

Sábado 7 Marzo

El mundo entero está bajo el maligno.

1 Juan 5:19

(Jesús dijo:) Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12

Ver más claro

El mundo cambia rápidamente y nos sorprende, nos inquieta. Nos atemoriza por sus crisis económicas, sus revoluciones, guerras y sus amenazas de guerras. Nuestras sociedades están desestabilizadas, lo cual produce confusión e incomprensión en aquellos que se hacen preguntas sobre el futuro de este mundo. ¿Y si la Biblia nos permitiera ver más claro?

En este Libro el mundo es presentado a los hombres tal como Dios lo ve. Nos muestra su verdadero rostro cuando nos enseña que el Dios de amor, quien vino a la tierra en la persona de Jesucristo, no solo fue dejado de lado por la sociedad en su conjunto, sino que fue crucificado. Así el mundo manifestó su oposición a Dios; se reveló el estado del corazón humano: nuestros corazones son totalmente malos. Por consiguiente, no se puede esperar que el mundo mejore: “la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10). El hombre, abandonado a sí mismo, no puede progresar en el plano moral; va por un camino resbaladizo que conduce a la desdicha eterna.

Sin embargo, Dios hace proclamar su “buena nueva” desde hace 2000 años. Su Hijo Jesús, quien “vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10), fue rechazado y clavado en una cruz por hombres inicuos. Aceptó llevar la condenación que merecían nuestras faltas. Esta buena nueva se resume en pocas palabras: él da la vida eterna a aquellos que, sintiendo su miseria, creen que Jesús pagó su deuda ante Dios. Él trajo la luz que alumbra a todo hombre (Juan 1:9).

Éxodo 19 – Hechos 14 – Salmo 31:1-8 – Proverbios 11:3-4

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