El pastor Miguel Núñez nos lleva a ver la belleza de la Ley de nuestro Dios, haciendo uso de los postulados de Kevin DeYoung en su libro “El agujero en nuestra santidad”. Esta clase destaca la conclusión a la que han llegado la mayoría de los eruditos de que la Ley del Señor tiene básicamente tres usos: 1. Mostrar el carácter moral perfecto de Dios y nuestra incapacidad de satisfacer su justicia, empujándonos a Cristo. 2. Frenar o restringir a los pecadores y 3. Instruir a los creyentes para que hagan progresos diarios de obediencia. El pastor Miguel nos anima a valorar los mandamientos del Señor, pues ellos son buenos y perfectos para nuestra alma, y son ellos los que nos ayudan a avanzar en el proceso de santificación.
Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.
El pastor Miguel Núñez nos lleva a ver la belleza de la Ley de nuestro Dios, haciendo uso de los postulados de Kevin DeYoung en su libro “El agujero en nuestra santidad”. Esta clase destaca la conclusión a la que han llegado la mayoría de los eruditos de que la Ley del Señor tiene básicamente tres usos: 1. Mostrar el carácter moral perfecto de Dios y nuestra incapacidad de satisfacer su justicia, empujándonos a Cristo. 2. Frenar o restringir a los pecadores y 3. Instruir a los creyentes para que hagan progresos diarios de obediencia. El pastor Miguel nos anima a valorar los mandamientos del Señor, pues ellos son buenos y perfectos para nuestra alma, y son ellos los que nos ayudan a avanzar en el proceso de santificación.
5 – La Santidad: Un esfuerzo propulsado por el Espíritu, motivado por el evangelio y energizado por la fe
Miguel Núñez
El pastor Miguel Núñez nos lleva a ver la belleza de la Ley de nuestro Dios, haciendo uso de los postulados de Kevin DeYoung en su libro “El agujero en nuestra santidad”. Esta clase destaca la conclusión a la que han llegado la mayoría de los eruditos de que la Ley del Señor tiene básicamente tres usos: 1. Mostrar el carácter moral perfecto de Dios y nuestra incapacidad de satisfacer su justicia, empujándonos a Cristo. 2. Frenar o restringir a los pecadores y 3. Instruir a los creyentes para que hagan progresos diarios de obediencia. El pastor Miguel nos anima a valorar los mandamientos del Señor, pues ellos son buenos y perfectos para nuestra alma, y son ellos los que nos ayudan a avanzar en el proceso de santificación.
El pastor Miguel Núñez nos lleva a ver la belleza de la Ley de nuestro Dios, haciendo uso de los postulados de Kevin DeYoung en su libro «El agujero en nuestra santidad». Esta clase destaca la conclusión a la que han llegado la mayoría de los eruditos de que la Ley del Señor tiene básicamente tres usos: 1. Mostrar el carácter moral perfecto de Dios y nuestra incapacidad de satisfacer su justicia, empujándonos a Cristo. 2. Frenar o restringir a los pecadores y 3. Instruir a los creyentes para que hagan progresos diarios de obediencia. El pastor Miguel nos anima a valorar los mandamientos del Señor, pues ellos son buenos y perfectos para nuestra alma, y son ellos los que nos ayudan a avanzar en el proceso de santificación.
Nuestro pastor Miguel Núñez da inicio a la serie de clases de los miércoles “La santidad de Dios en personas ordinarias”. El pastor usa como base el libro “El agujero en nuestra santidad” de Kevin DeYoung para hacernos ver que nuestro amor por lo ordinario del mundo evidencia que la santidad extraordinaria de Dios no nos importa mucho. Para muy pocos cristianos la santidad es una pasión; hay un abismo entre nuestra pasión por el evangelio y la pasión por la santidad. Debemos procurar con afán que la santidad del Dios trascendente descienda a nuestras vidas comunes y corrientes, de modo que nuestra evangelización sea efectiva.