Génesis 27 | Mateo 26 | Ester 3 | Hechos 26

26 ENERO

Génesis 27 | Mateo 26 | Ester 3 | Hechos 26

En Hechos 26, Lucas presenta el tercer relato de la conversión de Pablo en este libro (compárese con Hechos 9 y 22). Cada uno de ellos tiene un objetivo diferente, por supuesto. Aquí, Pablo está defendiéndose ante el gobernador romano Porcio Festo y Herodes Agripa II de Galilea. Destacaremos lo siguiente:

(1) Como en defensas anteriores, Pablo recalca su continuidad con su pasado en el judaísmo conservador: comparte una “esperanza” con los judíos no convertidos, por lo que Dios prometió a sus padres, y un anuncio de la resurrección final (por ejemplo, 24:15; 26:6–7).

(2) La destacada pregunta retórica de Pablo en 26:8 cumple, por tanto, varias cosas a la vez: “¿Por qué os parece a vosotros increíble que Dios resucite a los muertos?”. Para los judíos del tribunal, la pregunta establece que Pablo está de acuerdo en ese asunto con la rama farisaica de la tradición judía. Implícitamente, también da a entender que, si tienen una modalidad en la que Dios resucita a los muertos al final, ¿por qué iba a ser tan imposible que el Todopoderoso levantase a Jesús de los muertos como un anuncio del fin? Para un hombre como el rey Agripa, buen conocedor de las creencias judías, la pregunta reforzaba un asunto con el que él ya estaba familiarizado. Para un hombre como Festo, buscaba disminuir el escepticismo de su complejo entorno pagano. Para las personas con perspectivas naturalistas en la actualidad, la misma pregunta sigue siendo un desafío: el rechazo de la resurrección brota de un anterior rechazo del Dios de la Biblia. Conociendo a este Dios, ¿por qué es tan difícil aceptar el concepto de la resurrección?

(3) Pablo se dirige principalmente al rey Agripa (26:2, 13, 19), es decir, al gobernante más familiarizado con el legado judío y las Escrituras. Por su parte, Festo reconoce estar perdido (25:26–27) y, aunque es consciente de los conocimientos de Pablo, considera que sus palabras son tan extrañas que solo demuestran la locura del apóstol (26:24). Si Pablo se hubiese dirigido a Festo de forma más directa, quizás habría empleado un planteamiento como el de Hechos 17:16–31, en el discurso de la colina de Marte.

(4) La apelación del apóstol al rey Agripa (26:25–29) es abiertamente evangelística y maravillosamente directa, pero al mismo tiempo perfectamente respetuosa. La “defensa” de Pablo no es tal; su exposición parece más un ataque evangelístico que el alegato de un prisionero asustado o acobardado. Sin embargo, así como su “defensa” no es defensiva, tampoco su “ataque” es ofensivo.

(5) Tanto Festo como Agripa perciben que Pablo no ha hecho nada merecedor de la muerte o el encarcelamiento (26:31). Si este hecho hubiese tenido lugar antes de los acontecimientos de 25:1–12, lo habrían liberado. La apelación al César no podía anularse, por lo que, en la providencia de Dios, llevan a Pablo a Roma.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 26). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 26 | Mateo 25 | Ester 2 | Hechos 25

25 ENERO

Génesis 26 | Mateo 25 | Ester 2 | Hechos 25

El cambio de gobernador de Félix a Porcio Festo (Hch. 24:27) no mejora inmediatamente la condición de Pablo. Sin embargo, el Señor continúa teniendo el control, y en este capítulo, Hechos 25, Pablo da un paso decisivo bajo la providencia de Dios. ¿Cómo se produjo todo?

(1) Siendo nuevo en la zona e ignorando relativamente aún sus dinámicas políticas y religiosas, Festo está decidido a empezar con buen pie. Sólo tres días después de llegar a Cesarea, la capital romana de la región, viaja hasta Jerusalén para reunirse con las autoridades judías locales. Pudo haberlos convocado o pudo retrasar su visita, sin embargo, se desplaza y le informan rápidamente de lo terrible que es Pablo. Los dirigentes judíos ven el ascenso de Festo como una oportunidad de acabar con Pablo. Expresan su deseo de que lo lleven a Jerusalén para juzgarlo, pero en realidad planean una emboscada que garantice su muerte (25:1–3). Festo responde que Pablo está preso en Cesarea e insta a sus interlocutores a presentar su caso allí.

(2) En la siguiente ronda de maniobras legales, las acusaciones contra Pablo y las respuestas de este (25:6–8) no dan a Festo una idea de qué hacer. Sigue intentando causar buena impresión a las autoridades judías (por tanto, es más probable que escuche a estas antes que a un hombre solitario que ya lleva dos años en la cárcel). Festo pregunta a Pablo si está dispuesto a ser juzgado por un tribunal romano, pero en Jerusalén.

(3) No existen indicios que hagan pensar que Pablo estaba sobre aviso de la emboscada planeada. Sin embargo, dos años antes le habían advertido de una conspiración parecida (23:16) y no hacía falta ser muy listo para imaginar que esa situación podía producirse de nuevo. Si accede a la sugerencia de Festo, lo asesinarán; si no lo hace, parecerá alborotador y arrogante. Por tanto, ejerce el derecho de todo ciudadano romano en el primer siglo: apela al César, un equivalente judicial a recurrir ante el tribunal supremo. Humanamente hablando, fue un movimiento desesperado. El emperador Nerón no aceptaba de buen grado los casos frívolos y ya se sabía que era corrupto y estaba intoxicado por su propio poder.

(4) Así pues, como muestra el resto del libro, Pablo llega finalmente a Roma por estos medios. Del mismo modo que José acabó en los palacios de Egipto tras pasar por la esclavitud y la cárcel, Dios lleva a Pablo a testificar del Rey Jesús delante de las autoridades humanas más poderosas, utilizando la prisión y la justicia corrupta. De hecho, ¿cómo llegó Jesús a su lugar a la diestra del Padre?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 25). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 25 | Mateo 24 | Ester 1 | Hechos 24

24 ENERO

Génesis 25 | Mateo 24 | Ester 1 | Hechos 24

En el juicio de Pablo ante Félix (Hechos 24), el gobernador aparece como un hombre que ostenta la autoridad, pero que no tiene una visión moral que le autorice a emprender una acción decisiva. Es, en otras palabras, un pelele moral. También representa a las muchas personas poderosas trastornadas por el Evangelio, porque saben, en lo más profundo de sí mismos, que es la verdad, pero nunca se convierten. Nótese lo siguiente:

(1) A juzgar por su estrategia y oratoria, Tértulo es un orador educado en la tradición griega. Por tanto, está bien capacitado para representar a los líderes judíos en este escenario puramente helenístico. La acusación de profanación del templo (24:6) contra Pablo es seria, punible con la muerte. Cuando Tértulo insta a Félix a que “examine” al acusado (24:8), se refiere a algo más que una serie de preguntas. El “examen” romano de un prisionero consistía en golpear al prisionero hasta que este “confesase”. Los oficiales romanos no tenían derecho a aplicar este método a un ciudadano romano, pero un gobernador como Félix seguramente podía arreglárselas para saltarse las leyes.

(2) La respuesta de Pablo, no menos cortés que la de Tértulo, niega la acusación de profanación del templo (24:12–13, 17–18) y ofrece una explicación plausible del tumulto describiendo las acciones de “algunos judíos de la provincia de Asia” (24:19). Pablo también aprovecha la oportunidad para reconocer que es seguidor del “Camino”, una expresión maravillosa que se refiere al cristianismo del primer siglo y que conlleva, quizás, múltiples alusiones. Este es algo más que una creencia; es una forma de vida. Además, suministra un camino para Dios, para que él nos perdone y acepte. Esta Camino es el propio Jesús (como afirma explícitamente Juan 14:6).

(3) Pablo declara que cree “todo lo que enseña la ley y creo lo que está escrito en los profetas” (24:14). Esta expresión no convierte a la ley en juez definitivo, pero insiste en que “todo” lo que el apóstol cree está de acuerdo con ella. La ley es, pues, una prueba fundamental que apunta hacia el “todo” que Pablo cree, pero que no es el contenido de ello. Compárese con Mateo 5:17–20; Romanos 3:21 (véase la meditación del 31 de enero).

(4) ¿Y Félix? Gracias a su esposa judía Drusila (24:24), tiene cierta simpatía hacia el “Camino” (24:22). No obstante, aquí elude tomar una decisión entre la justicia y su deseo de calmar a los enemigos de Pablo, apelando a la necesidad de escuchar al comandante Lisias. Todo es fingido. Disfruta hablando con Pablo, e incluso tiembla ante su mensaje, pero siempre despide al apóstol en el momento clave. Durante dos años, se debate entre el arrepentimiento y el soborno. ¿Cómo valorará Félix esos dos años en la eternidad?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 24). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 24 | Mateo 23 | Nehemías 13 | Hechos 23

23 ENERO

Génesis 24 | Mateo 23 | Nehemías 13 | Hechos 23

Una de las evidencias más impactantes de la naturaleza pecadora del hombre reside en su propensión universal a ir a la deriva. En otras palabras, para reformarse después, es necesario tener intención, determinación, energía y esfuerzo. En algunas ocasiones, los seres humanos muestran esas virtudes por la gracia de Dios, pero, cuando estas están ausentes, se produce invariablemente una deriva hacia la transigencia, la comodidad, la indisciplina, la desobediencia y la depravación, a veces despacio y otras al galope, generación tras generación.

Las personas no tienden hacia la santidad. Exceptuando el esfuerzo promovido por la gracia, el hombre no gravita hacia la piedad, la oración, la obediencia a las Escrituras, la fe y el deleite en el Señor. Nos desviamos hacia la transigencia y la llamamos tolerancia; hacia la desobediencia y la llamamos libertad; hacia la superstición y la llamamos fe. Amamos la indisciplina del dominio propio perdido y decimos que es relajación; dejamos de orar y nos engañamos creyendo que hemos escapado del legalismo; nos resbalamos alejándonos de Dios y nos convencemos de que nos hemos liberado.

Este es el tipo de situación que Nehemías se encuentra hacia el final de su liderazgo en Jerusalén (Nehemías 13). Ha estado fuera durante un tiempo, debido a sus responsabilidades delante del emperador Artajerjes, que le obligan a regresar a la capital. Cuando vuelve a Jerusalén como gobernador por segunda vez, se encuentra con que los intereses comerciales han reemplazado a la disciplina del día de reposo, las relaciones con los paganos vecinos han desplazado a la fidelidad al pacto, la avaricia se ha quedado con parte del salario de los sacerdotes con lo que su número y utilidad se han reducido, y una combinación de indisciplina y estupidez absoluta ha admitido en el templo y en los más elevados círculos de poder a hombres como Tobías y Sambalat, que no tienen ningún interés en la fidelidad a Dios y a su Palabra.

Nehemías restaura la disciplina del pacto aunando extraordinariamente exhortación, mandato y acción ejecutiva. Sin duda, muchos de los devotos suspiran con alivio y dan gracias a Dios por él; no es menos cierto que otros se quejan de que es un entrometido, un aguafiestas, un legalista estrecho de miras. Nuestra cultura permisiva y relativista encaja mejor con el segundo grupo que con el primero, lo cual dice más de esta que de Nehemías.

La transformación auténtica y el avivamiento nunca han tenido lugar en la iglesia sin unos líderes para los que la devoción a Dios es de absoluta importancia. Si las iglesias occidentales se impregnan de los valores de la cultura que las rodea y se vuelve recelosa ante estos líderes espirituales, o reacciona con un acto reflejo de conservadurismo cultural desprovisto de integridad bíblica como la transigencia a la que se enfrenta, estamos perdidos. Que el Señor tenga misericordia de nosotros y nos envíe líderes proféticos.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 23). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 23 | Mateo 22 | Nehemías 12 | Hechos 22

22 ENERO

Génesis 23 | Mateo 22 | Nehemías 12 | Hechos 22

Leyendo la defensa espontánea de sí mismo que Pablo expone ante la multitud (Hechos 22), sorprende la escasa simplicidad de la narración. Dos detalles instan aquí a la reflexión:

En primer lugar, debemos analizar por qué se airaron los presentes cuando lo hicieron. Al comenzar Pablo a hablar, se dirige a ellos en su lengua materna, el arameo, “guardaron más silencio” (22:2). Escuchan atentamente todo el relato de su conversión y su llamamiento al ministerio, pero al afirmar que el propio Señor le dijo “Vete; yo te enviaré lejos, a los gentiles” (22:21), la maldad desatada de la turba solo quedará satisfecha con la muerte del apóstol. ¿Por qué?

Inevitablemente, las respuestas son complejas. Algunas de las presiones que sentían los judíos por mantenerse diferentes que los gentiles eran, sin duda, sociológicas: su propia identidad estaba vinculada a las leyes alimenticias, la observancia del día de reposo, la circuncisión y otras. Ellos sentían que Pablo estaba reduciendo esas barreras, constituyendo así una amenaza para su identidad. Sin embargo, el ardor de su pasión no debe explicarse con un análisis meramente horizontal. Deben reconocerse, al menos, otros dos factores.

(1) Para los judíos de Jerusalén, devotos y conservadores, estaba en juego la ley de Dios, la exclusiva primacía del templo, su entendimiento de las Escrituras. Desde su perspectiva, Pablo estaba destruyendo lo que Dios mismo había establecido. Estaba involucrando al pueblo de Dios en compromisos con paganos. No sólo estaba poniendo en peligro su identidad, sino que blasfemaba contra el Todopoderoso cuyo pueblo eran ellos y cuya revelación tenían la obligación de obedecer y preservar como escogidos suyos. (2) Al mismo tiempo, es difícil obviar el sentimiento de propiedad: estas personas actuaban como si Dios perteneciese exclusivamente a los ancestrales judíos y los gentiles no tuviesen derecho a acercarse a él. Desde la perspectiva de Pablo, ese punto de vista demostraba que interpretaban el Antiguo Testamento de una forma totalmente errónea y perversa, con una visión tristemente tribal de un Dios domesticado. Por supuesto, ese error se repite frecuentemente en la actualidad, con menos justificación, por parte de aquellos que vinculan del mismo modo su cultura a su entendimiento de la religión cristiana, domesticando también la propia Biblia y congelando el impulso misionero.

En segundo lugar, debemos preguntarnos por qué alega aquí ser ciudadano romano para evitar los azotes, mientras en otras ocasiones calla y recibe el castigo. Al menos, una de las razones es que tiende a apelar a su posición legal cuando, haciéndolo, puede sentar un precedente que ayudará a proteger a los cristianos. Uno de los argumentos de Lucas en estos capítulos es que el cristianismo no es políticamente peligroso; más bien, es repetidamente vindicado en el plano legal. Como siempre, Pablo actúa pensando en el beneficio de sus hermanos.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 22). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 22 | Mateo 21 | Nehemías 11 | Hechos 21

21 ENERO

Génesis 22 | Mateo 21 | Nehemías 11 | Hechos 21

En Hechos 21, encontramos a Pablo y a la iglesia de Jerusalén tratando de ser todo lo condescendientes que pueden, pero no servirá de nada. Pablo es arrestado, cumpliéndose las profecías que anunciaban su arresto y sus ataduras (21:4, 11). Nótese lo siguiente:

(1) Este es uno de los pasajes de Hechos narrados en primera persona del plural (21:1, 17). Por tanto, el autor, Lucas, está viajando en ese momento junto con Pablo y es testigo de los acontecimientos descritos. Merece la pena destacarlo, ya que muchos críticos sostienen que estos son totalmente increíbles.

(2) La iglesia y sus líderes reciben calurosamente a Pablo y sus informes acerca del gran fruto producido por el Evangelio entre los gentiles, lo cual concuerda totalmente con su satisfacción anterior, cuando Pablo les comunicó de las muchas conversiones de gentiles que estaban teniendo lugar (por ejemplo, Hechos 15). En otras palabras, las experiencias en Samaria (Hechos 8) y la visita de Pedro a Cornelio y su casa (Hechos 10–11) han preparado a la iglesia para deleitarse en el progreso manifiesto del Evangelio entre los gentiles.

(3) Sin embargo, los líderes son tristemente conscientes de que muchos judíos conservadores están tratando de capturar a Pablo porque han escuchado que está aconsejando a “todos” los judíos de la dispersión no circuncidar a sus hijos ni obedecer la ley de Moisés (21:21). Así pues, conciben un plan para ayudarle a recuperar su reputación de observar las costumbres judías (21:23–24): “Así todos sabrán que no son ciertos esos informes acerca de ti, sino que tú también vives en obediencia a la ley” (21:24).

Este pasaje es especialmente controvertido, porque ¿no dice el propio Pablo que es flexible en esos asuntos (1 Co. 9:19–23; Gálatas 2:11–21)? Sin embargo, antes de desautorizar a los ancianos de Jerusalén y al propio Pablo por esta enorme contradicción, o a Lucas por inventar historias, observemos: (a) La acusación inicial es que Pablo exhorta a todos los judíos en la dispersión a abandonar la circuncisión y la ley de Moisés. No es cierto. Se niega a permitir que estos aspectos se conviertan en una prueba de espiritualidad, pero no aboga por un abandono universal de la ley. Él mismo circuncidó a Timoteo para contribuir al avance de la comunicación del Evangelio. (b) Sospechamos que el mayor temor de algunos judíos conservadores era que Pablo profanase el templo (21:27–29). De ahí que los ancianos quisiesen demostrar durante su estancia en Jerusalén que Pablo era un judío que observaba cuidadosamente la ley, pagando incluso por los rituales de purificación de otros. Después de todo, ni Pablo no los líderes de Jerusalén impusieron la observancia total a los creyentes cristianos (21:25; cf. Hechos 15; véase la meditación del 28 de julio en el volumen 1).

Así pues, en la providencia de Dios, Pablo es arrestado, llegando por primera vez a Roma, con lo que el Evangelio se oye en los atrios del César.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 21). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 21 | Mateo 20 | Nehemías 10 | Hechos 20

20 ENERO

Génesis 21 | Mateo 20 | Nehemías 10 | Hechos 20

Los capítulos 9 y 10 de Nehemías deben leerse juntos. En el 9, vemos a los israelitas confesando “públicamente sus propios pecados y la maldad de sus antepasados” (9:2), pero no es una escena de arrepentimiento y confesión individual. Existe una dimensión comunitaria a gran escala, organizada y fortalecida por el Espíritu de Dios, maravillosa de contemplar. Durante una cuarta parte del día, el pueblo escucha la explicación y traducción de las Escrituras; durante otra cuarta parte, se entregan a la confesión y adoración, dirigidos por los levitas.

Esta oración comunitaria es, en gran medida, un repaso de la historia de Israel. Destaca los repetidos ciclos de declive en que ha caído el pueblo y las repetidas intervenciones de Dios para restaurarlos. El corazón de la confesión se encuentra en 9:33: “Tú has sido justo en todo lo que nos ha sucedido, porque actúas con fidelidad. Nosotros, en cambio, actuamos con maldad”.

“Por todo esto” (9:38), el pueblo hace un pacto con Dios (Nehemías 10); concretamente, una renovación del antiguo pacto mosaico. Los sacerdotes dirigen la oración, por lo que no sorprende que muchos elementos se centren en el templo. Sin embargo, también se abordan asuntos generales relativos al matrimonio (para preservar al pueblo de la contaminación pagana), la observancia del día de reposo y un compromiso generalizado a “a vivir de acuerdo con la ley que Dios les había dado por medio de su servidor Moisés, y a obedecer todos los mandamientos, normas y estatutos de nuestro Señor” (10:29).

Por supuesto, si las fiestas y rituales del antiguo Israel hubiesen cumplido la función que se les asignó, esta renovación del pacto no habría sido necesaria. Las grandes fiestas debían ser realmente ocasiones para ello. Por ejemplo, la Pascua tenía que recordar el éxodo y restaurar en la conciencia del pueblo la misericordia del Señor y su fidelidad al rescatarlos, proveyendo al mismo tiempo una oportunidad para un compromiso renovado de lealtad.

Los cristianos, como los antiguos israelitas, también deben renovar el pacto. Este es uno de los grandes propósitos de la Cena del Señor. Es un tiempo para examinarse, confesar el pecado, recordar lo que el Señor Jesús soportó para redimirnos y, junto al pueblo de Dios en asamblea local, rememorar y proclamar su muerte hasta que él venga. Si dejamos que este acto se limite a un ritual sin sentido, endureciendo nuestro corazón contra el Dios viviente, corremos un serio peligro. Nos hará bien, reunidos solemnemente, repasar nuestros pecados y confesarlos, comprender una vez más la fidelidad de Dios y profesar una nueva lealtad al nuevo pacto.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 20). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 20 | Mateo 19 | Nehemías 9 | Hechos 19

19 ENERO

Génesis 20 | Mateo 19 | Nehemías 9 | Hechos 19

La psicología de las masas es fácil de explicar después de los hechos, pero difícil de predecir. Recuerdo unas escandalosas elecciones del campus en la Universidad McGill, hace treinta y cinco años. Un estudiante interrumpió al candidato en cuestión con un par de comentarios embarazosos. La multitud se puso inmediatamente de su lado, alentándolo. Envalentonado, prosiguió con otro argumento, pero este era débil y no tenía sentido. El candidato lo miró con desdén y le preguntó: “¿Estás intentando hacer una reflexión?”. Incapaz de responder de forma rápida y directa, el estudiante vio cómo enseguida la multitud comenzó a abuchearle y decirle que se sentase y callase. En dos minutos, el apoyo entusiasta pasó a ser desprecio y burla. Fue fácil analizar lo ocurrido; era difícil de predecir. Demetrio el platero aprendió esta lección duramente (Hechos 19:23–41). Viendo que el testimonio de Pablo era efectivo, lo cual suponía una amenaza de disminución de ventas en su negocio como artesano que elaboraba estatuillas de plata de la diosa Artemisa (Diana en latín), trata de despertar oposición para detener el movimiento cristiano. Planeado o no, el resultado es el estallido de grandes disturbios, algo que Pablo considera como una oportunidad gloriosa de presentar el Evangelio a una enorme multitud; sus amigos, sin embargo, ven a esta como un peligro tan grande que consiguen, no sin dificultades, convencerle de apartarse de la misma.

Finalmente, el “secretario del concejo municipal” (más o menos, el equivalente a un alcalde) tranquiliza a la muchedumbre. Éfeso es una ciudad libre; Roma confía en que puede gobernarse sola y permanecer fiel al imperio. Este hombre sabe bien que las noticias de revueltas allí podían desencadenar una investigación que podría cambiar la posición de Éfeso. Roma podía enviar tropas e imponer un gobernador comisionado por el senado o por el propio emperador. El alcalde dice que los cristianos no son culpables de profanar el templo de Artemisa. Entonces, ¿por qué esos disturbios? Si Demetrio y sus amigos se sienten agraviados, que acudan a los tribunales o esperen la convocatoria de la próxima “legítima asamblea” de la ciudad (19:39, es interesante que el término sea ekklesia, de donde deriva “iglesia”), constituida adecuadamente. Así pues, este representante de la ciudad apacigua a la multitud y la despide.

Algunas lecciones son obvias. (1) Habitualmente, es muy insensato espolear a una muchedumbre. Las consecuencias de esta acción son impredecibles. (2) Dios siempre lo controla todo. A pesar de algunos momentos angustiosos, los resultados son maravillosos en este caso: los cristianos son absueltos, Demetrio y sus compinches han quedado mal, nadie ha sufrido daños. (3) Dios puede utilizar extrañas presiones económicas y políticas, incluyendo, en este caso, un artesano y un alcalde paganos, para llevar a cabo sus buenos propósitos.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, pp. 19–20). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 19 | Mateo 18 | Nehemías 8 | Hechos 18

18 ENERO

Génesis 19 | Mateo 18 | Nehemías 8 | Hechos 18

Si yuxtaponemos las dos lecturas de hoy: Nehemías 8 y Hechos 18, aprenderemos algo.

Gran parte de Hechos 18 está dedicada a la predicación y enseñanza de la Palabra de Dios y al asunto de cómo entender correctamente la revelación del Señor. Cuando Silas y Timoteo llegan a Corinto desde Macedonia (18:5), llevando presumiblemente con ellos algún dinero para su sustento, Pablo puede dedicarse “exclusivamente a la predicación” (18:5). Finalmente, la fuerte oposición que encuentra le obliga a pasar más tiempo con los gentiles. No pudiendo utilizar ya libremente la sinagoga, hace uso de la casa de Ticio Justo, al lado de la misma. Pronto, el propio jefe de esta se convierte (18:8). Algunos judíos formalizan una acusación legal contra Pablo, pero el magistrado local percibe que la disputa se ciñe esencialmente a interpretaciones contrarias de las Escrituras (18:12–16). El final del capítulo nos presenta a Apolos, versado en la Palabra y elocuente orador, pero mal informado aún sobre Jesús. “Conocía sólo el bautismo de Juan” (18:25). Puede que dominara las enseñanzas de Juan el Bautista para anunciar la venida de Jesús y quizás sabía incluso detalles de su vida, muerte y resurrección; sin embargo, como los “creyentes” al principio del siguiente capítulo, probablemente no tenía idea alguna de Pentecostés y del don del Espíritu; después de todo, muchos judíos de todo el imperio visitaban Jerusalén en la época de las fiestas y volvían a casa después. Si Apolos y otros se habían marchado de la ciudad después de la resurrección pero antes de Pentecostés, no era imposible que hubiesen transcurrido años antes de recibir toda la información, precisamente lo que Priscila y Aquila exponen a Apolos, explicándole “con mayor precisión el camino de Dios” (Hechos 18:26).

En Nehemías 8, Esdras comienza una conferencia bíblica de siete días. Lee detenidamente “la ley” a la multitud congregada. Los levitas se unen; “Los levitas… le explicaban la ley al pueblo, que no se movía de su sitio. Ellos leían con claridad el libro de la ley de Dios y lo interpretaban de modo que se comprendiera su lectura” (8:7–8). La palabra “interpretaban” puede traducirse “traducían”, pues la ley estaba escrita en hebreo, pero en esa época casi todo el mundo hablaba arameo. La Biblia había pasado a ser un libro hermético para ellos. Las personas la están entendiendo de nuevo por medio de su exposición y traducción. Todos se gozan por “haber comprendido lo que se les había enseñado” (8:12).

Tanto en el antiguo pacto como en el nuevo, lo más importante para el crecimiento y la maduración del pueblo de Dios es un corazón que anhele leer y comprender las palabras de su Señor, y personas que las expongan y expliquen con claridad.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 18). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 18 | Mateo 17 | Nehemías 7 | Hechos 17

17 ENERO

Génesis 18 | Mateo 17 | Nehemías 7 | Hechos 17

Cuando se termina un gran proyecto de construcción, o cuando se ha alcanzado un importante objetivo, se tiende frecuentemente a la relajación. En muchas ocasiones, una congregación ha dedicado una considerable energía para construir una nueva instalación y después se ha quedado aletargada durante meses o incluso años.

Nehemías percibe que la construcción del muro, tras la cual lo normal sería relajarse, no es el punto culminante del regreso. El resto del libro deja muy clara esta idea. La obra es poco menos que una preparación para muchas reformas políticas y religiosas de gran alcance. En el ministerio, es vital distinguir siempre los medios de los fines.

Con el muro terminado, Nehemías continúa siendo gobernador de toda la región de Judá durante un tiempo, pero escoge a dos hombres para que se ocupen de Jerusalén: su hermano Jananí (aparentemente, alguien en quien podía confiar) y un militar, Jananías, elegido por ser “fiel y temeroso de Dios como pocos” (Nehemías 7:2, compárese con la meditación del 6 de enero). Apreciamos algo nuevo y fundamental en estos líderes. No son aduladores o mercenarios; no están tratando de “encontrarse a sí mismos” o demostrar su hombría; no buscan subir a la escalera del éxito. Son hombres íntegros, que temen a Dios sobre todas las cosas.

Entonces, Nehemías da instrucciones acerca de la apertura y cierre de las puertas, previstas para evitar cualquier trampa entre las peligrosas horas del anochecer y el amanecer (7:3). Así pues, la administración y defensa de Jerusalén quedan establecidas.

Nehemías afronta ahora otro problema: la ciudad está vacía (7:4). Los muros se reconstruyeron ocupando aproximadamente la misma extensión que los originales. Jerusalén es una ciudad importante, pero la mayor parte de los judíos retornados están viviendo en la campiña. Lo que acontece en los siguientes capítulos, por tanto, sólo puede definirse como un avivamiento, seguido de la determinación del pueblo de enviar una décima parte de sus miembros a la ciudad para convertirse en la semilla de una nueva generación de jerosolimitanos. Como primer paso, Nehemías ahonda en los ya antiguos registros de aquellos primeros exiliados que volvieron del cautiverio a fin de esclarecer las genealogías que demostrasen quién formaba parte del pueblo del pacto y especialmente quién podía servir como sacerdote. Los pasos dados por Nehemías parecen formar parte de un minucioso plan del que él mismo afirma: “Mi Dios puso en mi corazón” (7:5).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 17). Barcelona: Publicaciones Andamio.