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Génesis 24 | Mateo 23 | Nehemías 13 | Hechos 23

23 ENERO

Génesis 24 | Mateo 23 | Nehemías 13 | Hechos 23

Una de las evidencias más impactantes de la naturaleza pecadora del hombre reside en su propensión universal a ir a la deriva. En otras palabras, para reformarse después, es necesario tener intención, determinación, energía y esfuerzo. En algunas ocasiones, los seres humanos muestran esas virtudes por la gracia de Dios, pero, cuando estas están ausentes, se produce invariablemente una deriva hacia la transigencia, la comodidad, la indisciplina, la desobediencia y la depravación, a veces despacio y otras al galope, generación tras generación.

Las personas no tienden hacia la santidad. Exceptuando el esfuerzo promovido por la gracia, el hombre no gravita hacia la piedad, la oración, la obediencia a las Escrituras, la fe y el deleite en el Señor. Nos desviamos hacia la transigencia y la llamamos tolerancia; hacia la desobediencia y la llamamos libertad; hacia la superstición y la llamamos fe. Amamos la indisciplina del dominio propio perdido y decimos que es relajación; dejamos de orar y nos engañamos creyendo que hemos escapado del legalismo; nos resbalamos alejándonos de Dios y nos convencemos de que nos hemos liberado.

Este es el tipo de situación que Nehemías se encuentra hacia el final de su liderazgo en Jerusalén (Nehemías 13). Ha estado fuera durante un tiempo, debido a sus responsabilidades delante del emperador Artajerjes, que le obligan a regresar a la capital. Cuando vuelve a Jerusalén como gobernador por segunda vez, se encuentra con que los intereses comerciales han reemplazado a la disciplina del día de reposo, las relaciones con los paganos vecinos han desplazado a la fidelidad al pacto, la avaricia se ha quedado con parte del salario de los sacerdotes con lo que su número y utilidad se han reducido, y una combinación de indisciplina y estupidez absoluta ha admitido en el templo y en los más elevados círculos de poder a hombres como Tobías y Sambalat, que no tienen ningún interés en la fidelidad a Dios y a su Palabra.

Nehemías restaura la disciplina del pacto aunando extraordinariamente exhortación, mandato y acción ejecutiva. Sin duda, muchos de los devotos suspiran con alivio y dan gracias a Dios por él; no es menos cierto que otros se quejan de que es un entrometido, un aguafiestas, un legalista estrecho de miras. Nuestra cultura permisiva y relativista encaja mejor con el segundo grupo que con el primero, lo cual dice más de esta que de Nehemías.

La transformación auténtica y el avivamiento nunca han tenido lugar en la iglesia sin unos líderes para los que la devoción a Dios es de absoluta importancia. Si las iglesias occidentales se impregnan de los valores de la cultura que las rodea y se vuelve recelosa ante estos líderes espirituales, o reacciona con un acto reflejo de conservadurismo cultural desprovisto de integridad bíblica como la transigencia a la que se enfrenta, estamos perdidos. Que el Señor tenga misericordia de nosotros y nos envíe líderes proféticos.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 23). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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