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Génesis 21 | Mateo 20 | Nehemías 10 | Hechos 20

20 ENERO

Génesis 21 | Mateo 20 | Nehemías 10 | Hechos 20

Los capítulos 9 y 10 de Nehemías deben leerse juntos. En el 9, vemos a los israelitas confesando “públicamente sus propios pecados y la maldad de sus antepasados” (9:2), pero no es una escena de arrepentimiento y confesión individual. Existe una dimensión comunitaria a gran escala, organizada y fortalecida por el Espíritu de Dios, maravillosa de contemplar. Durante una cuarta parte del día, el pueblo escucha la explicación y traducción de las Escrituras; durante otra cuarta parte, se entregan a la confesión y adoración, dirigidos por los levitas.

Esta oración comunitaria es, en gran medida, un repaso de la historia de Israel. Destaca los repetidos ciclos de declive en que ha caído el pueblo y las repetidas intervenciones de Dios para restaurarlos. El corazón de la confesión se encuentra en 9:33: “Tú has sido justo en todo lo que nos ha sucedido, porque actúas con fidelidad. Nosotros, en cambio, actuamos con maldad”.

“Por todo esto” (9:38), el pueblo hace un pacto con Dios (Nehemías 10); concretamente, una renovación del antiguo pacto mosaico. Los sacerdotes dirigen la oración, por lo que no sorprende que muchos elementos se centren en el templo. Sin embargo, también se abordan asuntos generales relativos al matrimonio (para preservar al pueblo de la contaminación pagana), la observancia del día de reposo y un compromiso generalizado a “a vivir de acuerdo con la ley que Dios les había dado por medio de su servidor Moisés, y a obedecer todos los mandamientos, normas y estatutos de nuestro Señor” (10:29).

Por supuesto, si las fiestas y rituales del antiguo Israel hubiesen cumplido la función que se les asignó, esta renovación del pacto no habría sido necesaria. Las grandes fiestas debían ser realmente ocasiones para ello. Por ejemplo, la Pascua tenía que recordar el éxodo y restaurar en la conciencia del pueblo la misericordia del Señor y su fidelidad al rescatarlos, proveyendo al mismo tiempo una oportunidad para un compromiso renovado de lealtad.

Los cristianos, como los antiguos israelitas, también deben renovar el pacto. Este es uno de los grandes propósitos de la Cena del Señor. Es un tiempo para examinarse, confesar el pecado, recordar lo que el Señor Jesús soportó para redimirnos y, junto al pueblo de Dios en asamblea local, rememorar y proclamar su muerte hasta que él venga. Si dejamos que este acto se limite a un ritual sin sentido, endureciendo nuestro corazón contra el Dios viviente, corremos un serio peligro. Nos hará bien, reunidos solemnemente, repasar nuestros pecados y confesarlos, comprender una vez más la fidelidad de Dios y profesar una nueva lealtad al nuevo pacto.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 20). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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